Katana maldita – Kenji Misumi, 1965

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Katana Maldita (V.O. Ken Ki)

Japón, 1965

Director: Kenji Misumi

Género: Chanbara, Jidaigeki

Guión: Seiji Hoshikawa (basado en la novela de Renzaburo Shibata)

Intérpretes: Reizo Ichikawa (Hanpei), Michiko Sugata (Osaki)

Música: Hajime Kaburagi

Argumento

La señora Makino, afectada por una extraña enfermedad que perturba sus facultades mentales, es la viuda de un daimyo. Años después de la muerte de su marido, ha dado a luz un hijo. El padre del bebé es desconocido, y ninguna de las cortesanas sabe cómo un hombre ha podido acceder a las dependencias de la señora para dejarla encinta. Tan solo un perro se encuentra siempre al lado de la aristocrática viuda, y las malas lenguas comienzan a sugerir (medio en serio medio en broma) que sería el can el padre de la criatura. Poco después del nacimiento del niño, la enferma Makino fallece. Antes de morir, le confía a sus sirvientas el niño y el perro (al que encomienda sea tratado también  “como un hijo”). El perro se declara “en huelga de hambre” tras la defunción de su dueña, y muere poco después de ella. Por su parte el bebé Hanpei, es dado en adopción a un viejo y empobrecido samurai. Oficialmente, el niño no es hijo de la viuda del daimyo, sino de una de sus criadas.

Hanpei recibe el sobrenombre de Inu-ko (Niño-Perro o Hijo del Perro). Constantemente debe enfrentarse a las burlas, al desprecio y a las sarcásticas mofas de los demás. Años después, cuando Hanpei es un joven adulto, su anciano padre adoptivo se aproxima al fin de sus días. Antes de expirar, el viejo samurai le dice que, para superar el estigma que pesa sobre él (ser considerado hijo de un perro), deberá alcanzar una maestría, una técnica especial, una facultad que le haga destacar entre los demás. Así, los que ahora se burlan de él dejarán de menospreciarlo y será respetado como hombre.

Hanpei siente una predilección por las flores, y se especializa en el cultivo de las mismas. Pronto su buen hacer en el arte de la floristería llama la atención de funcionarios del daimyo Masanobu. Éste es el hijo legítimo de la señora Makino y el anterior daimyo, y por tanto un medio-hermano de Hanpei (Pero todos lo ignoran, pues según la versión oficial la madre del “Niño-Perro” era una criada). Así, Hanpei el “sin título” es contratado como florista y entra al servicio del daimyo.

Masanobu comienza a mostrar síntomas de la enfermedad mental que afectaba a su madre. El joven daimyo no está en sus cabales, y se comporta cada vez más excéntricamente. En una ocasión, durante una visita al jardín cultivado por Hanpei, contempla las flores satisfecho y encandilado para acto seguido destrozarlas con repentina furia a golpes de espada (tratando de matar a una abeja que planeaba zumbando a su alrededor y que se posaba sobre las flores). Una piedra lanzada contra la espada por Hanpei (oculto de forma que el daimyo no pudiera verlo) frena al furibundo Masanobu.

Otra de las costumbres poco ortodoxas de Masanobu consiste en salir del castillo galopando velozmente a caballo sin motivo alguno, como huyendo de algo. Sólo cuando sus samurais lo alcanzan y lo frenan, el enajenado daimyo regresaba sumisamente a sus aposentos.

En una ocasión, el “descastado” Hanpei ruega a los samurais poder acompañarles la próxima vez que sigan a Masanobu en una de sus escapadas para traerlo de nuevo al castillo. Inicialmente se burlan de él, pues ni siquiera tiene caballo, y no es más que un siervo florista. Pero como insiste y parece muy dispuesto a ayudar, los samurais aceptan permitirle su petición.

Cuando el daimyo vuelve a marcharse de sus propiedades, Hanpei lo sigue… a pie. Corriendo es tan veloz como Masanobu a caballo, y es el primero en llegar hasta él para frenarlo. Ello deja perplejos a los samurais y despierta su admiración.

En otra ocasión, Hanpei contempla en el bosque como un viejo entrena con su espada. El florista muestra una enorme fascinación observando las katas del desconocido, que es capaz de partir por la mitad una mariposa de un solo golpe envainando y desenvainando en una fracción de segundo. Hanpei se dirige al venerable espadachín y le comunica su deseo de ser instruído y convertirse en su aprendiz. El enigmático anciano repone (con la característica simplicidad del estilo zen) que no tiene nada que enseñarle y que él se limita a “sacar la espada, cortar y volver a envainarla”. El maestro es un ronin, un samurai errante y sin daimyo al que servir. El ronin le dice a Hanpei que “aprenda con sus ojos”, que le observe atentamente mientras entrena.

Así, día tras día, Hanpei acude a contemplar como el viejo “saca la espada, corta y la vuelve a envainar”. Cuando ha transcurrido un año, el ronin considera que su pupilo ya ha aprendido lo suficiente, y le regala la espada para que ahora sea él quien practique el iai-do. El maestro Daigo Yaichiro se despide de Hanpei y se retira.

El florista se ha rápidamente convertido en un experto espadachín. Un día recibe la visita del funcionario Kanbei, quien le informa de que hay una conspiración en la corte para deponer al legítimo daimyo. Aprovechando la enfermedad de Masanobu, los intrigantes tratan de derrocarlo. Kanbei ha descubierto una red de espías que trabajan para el enemigo contra el clan. Uno de esos agentes se hace pasar por maestro de la ceremonia del té, y Hanpei recibe la misión de neutralizarlo. Es su primer encargo como asesino, y Hanpei se siente muy excitado por la confianza que depositan en él, y considera todo un honor poder servir al clan. Finalmente va a ser un hombre respetado, y dejarán de considerarlo un “Inu-ko” o “Niño-Perro”…

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Kanbei decidió encomendarle esa misión al florista porque estaba convencido de que poseía cualidades sobrehumanas: Su destreza con la katana adquirida en tan poco tiempo y su velocidad en la carrera (capaz de alcanzar el galope de un caballo) eran cosas inauditas. Además, Kanbei había sido testigo de cómo el Inu-ko lanzó con tanta puntería aquella piedra contra la espada de Masanobu para frenar el ataque de locura que acometió a éste en el jardín. Desde entonces, Kanbei estaba convencido de que había que emplear a Hanpei en misiones especiales y de alto riesgo. El “Hijo del Perro” desempeña con éxito su primer trabajo con las armas, pero en su espíritu todavía hay cabida para titubeos: “A lo mejor me matan algún día” comenta preocupado a su jefe Kanbei. Éste le responde impertérrito y tajante: “En ésta profesión nunca dudes de tí mismo“.

Como suele suceder, “el alumno supera al maestro”… y en ocasiones también lo mata. Cuando Hanpei escucha una noche ruidos sospechosos en el jardín, y sigilosos pasos junto a su estancia, desenvaina rápidamente su katana y corta a través de la fina pared de madera hiriendo de un tajo en el cuello al intruso… el espía que merodeaba por allí resultó ser nada menos que el viejo ronin Daigo Yaichiro. Arrepentido y apenado, Hanpei ruega a su antiguo maestro que le perdone, pero éste no le guarda rencor alguno, ya que cumplió con su deber. De hecho, está sumamente orgulloso de él, es todo un honor ser muerto por su aplicado alumno. Ello implica que él fue un buen maestro. Sin embargo, en una escena que reviste una importante carga simbólica, el entristecido Hanpei rompe la espada con la que provocó la muerte del ronin.

Una chica llamada Saki, y que trabaja como sirvienta en la corte se hace amiga de Hanpei. Ella lo ve como a un sensible florista, e ignora que además el Inu-ko es ahora un experto con la katana. Un día, un samurai de bajo rango trata de violar a Saki, pero Hanpei la defiende y lo impide en el último momento. Entre el florista y la chica inicia tímidamente un romance. El desairado samurai, por su parte, buscará por todos los medios poner a los miembros de la corte contra Hanpei para vengarse de su intromisión.

Tras haber partido su katana, la que dió la muerte a su maestro, Hanpei busca una nueva espada. En un baúl examina muchas katanas que allí están almacenadas, hasta hallar una nueva que considera idónea. Su jefe Kanbei, que le ha seguido, le informa de que esas son “katanas malditas”, que fueron usadas en actos deshonrosos y que vertieron sangre inocente. Por eso están escondidas allí. Esa que empuña ahora, por ejemplo, perteneció hace veinte años a un peligroso bandido. Hanpei sabe que las katanas como esa, impregnadas por malos espíritus, traen mala suerte. Pero está dispuesto a desafiar a su destino…

Comentario

Muy buena chanbara del maestro Kenji Misumi (director de varias entregas de Zatoichi con Shintaro Katsu y de Kozure Okami con Tomisaburo Wakayama). La película, sumamente poética y elegante, desprende la profunda filosofía del espíritu nipón y retrata con gran acierto elementos como el código de honor samurai. Sumamente recomendable.

FHP, 2015

Zatoichi kessho-tabi – Kenji Misumi, 1964

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Zatoichi kessho-tabi (a.k.a. “Fight, Zatoichi, fight!”)

Japón, 1964

Director: Kenji Misumi

Género: Chanbara, Jidaigeki

Guión: Seiji Hoshikawa, Kan Shimozawa, Tetsuro Yoshida

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Nobuo Kaneko (Unosuke)

Música: Akira Ifukube

Argumento

Al masajista ciego Zatoichi una banda de facinerosos le pisan los talones. Un clan de bandidos ha sido contratado para ajustarle las cuentas, y lo persiguen allá a donde va. Por suerte, pese a su invidencia, Zatoichi es un excelente espadachín, y sabe defenderse siempre de sus atacantes, aunque éstos le superen en número. En muchas ocasiones debe emplear tácticas de estrategia y recurrir a la astucia para evitar ser hallado. Otras veces le ayudan personas que va encontrando en su camino. Tal es el caso de una cofradía de ciegos, que solidariamente le permiten esconderse entre ellos para despistar a los bandidos.

Más adelante, después de que unos porteadores le insistieran mucho, Zatoichi accede a ser transportado en una jinrikisha (una modalidad de proto-taxi en el Japón de la era Tokugawa, y en otros países asiáticos). Los perseguidores que quieren matar al ciego ven como monta en el vehículo, pues lo vigilan de cerca. Al borde de la calzada, Zatoichi y sus porteadores se encuentran con una mujer con bebé que se siente indispuesta. Caballerosamente Zatoichi propone a la madre que se suba al carro en su lugar; él continuará a pie. Unos cuantos metros más adelante, la jinrikisha es atacada, los asesinos ensartan a la persona que se encuentra en su interior pensando que se trata de Zatoichi… y matando en su lugar a la joven madre, que cae de lado con su lloroso bebé en brazos.

Los transportistas, que han huído al ver llegar a los individuos armados, relatan lo ocurrido a Zatoichi, quien aún se hallaba en las inmediaciones.

La mujer muerta llevaba consigo documentos que acreditaban su identidad, así como su lugar de procedencia y el nombre de su marido. Zatoichi, que se siente responsable de la tragedia, decide llevar al bebé hasta la localidad de Miyagi para entregárselo a su padre Unosuke, el esposo de la fallecida.

Inicialmente es acompañado por los porteadores, pero éstos pronto desisten cuando se producen nuevos enfrentamientos con los bandidos que quieren liquidar al espadachín ciego. Los criminales no se dan por vencidos, y tratan de aprovechar cada nueva oportunidad que se les presenta para eliminar a su objetivo. Pero Zatoichi, gracias a su prodigioso oído y sus veloces reflejos, siempre es más rápido y logra derrotarlos.

En una ocasión, cuando el ciego se halla con el bebé en lo que parece ser un callejón sin salida rodeado por unos cinco malhechores, Zatoichi trata de proponerles un pacto de honor: Les explica que ha de portar al niño a Miyagi para entregarlo a su padre, y que luego está dispuesto a combatir contra ellos. Pero los bandidos no aceptan y prefieren atacarlo ahora, ya que es más vulnerable al tener que cuidar un niño. Indignado por el proceder rastrero de sus adversarios, Zatoichi pelea contra ellos sacando su afilada espada oculta en el bastón de bambú, y pese a ser ciego y llevar al bebé en brazos ultima a varios de los atacantes y hace que los supervivientes se batan en retirada.

Para poder comprarle pañales al niño, Zatoichi prueba su suerte en una casa de juego. Además de diestro con las armas blancas, también es un experimentado jugador. Gana varias rondas de partidas de dados. Cuando el jefe del antro le propone que juegue contra él, Zatoichi acepta, pero de inmediato nota por el sonido de los dados que su contrincante está tratando de hacer trampa… Una nueva pelea se produce, de la que el valiente ciego sale victorioso.

En lo que sin duda es una de las mejores escenas de la película, tiene lugar el encuentro entre Zatoichi y una ladronzuela, perseguida por un samurai al que acaba de sustraer la cartera. La ladrona mete lo robado entre las ropas de Zatoichi (con quien se ha tropezado durante su huída) y dice al samurai que es su marido y el bebé su hijo, para intentar enternecerlo y evitar así represalias. Pero el samurai no se deja aplacar por sentimentalismos y quiere la cabeza de la delincuente. Entonces interviene Zatoichi: Tras devolverle su cartera al indignado noble, dice que efectivamente esa es su esposa, y que por favor la perdone. El samurai sigue en sus trece y quiere matarla, a lo que Zatoichi repone que en ese caso los mate a los tres. “Con mucho gusto” contesta el colérico individuo. “Pero antes deme una hoja de papel” ruega Zatoichi. El samurai sumamente extrañado pregunta para qué, pero cuando Zatoichi dice que es su „último deseo” se la da… Nada más saca la hoja de papel, Zatoichi desenvaina su espada y de un solo tajo corta en folio en tres pedazos: “Es para que en cada uno de esos tres trozos sean escritos nuestros nombres, para realizar una ofrenda en el templo por nuestras almas…” El samurai, perplejo ante lo que acaba de ver, prefiere no tener que enfrentarse a un espadachín tan hábil como ese prodigioso ciego que tiene delante, perdona a la mujer, y se retira… Así, con una simple demostración de sus artes esgrimísticas, Zatoichi ha derrotado a su oponente sin tan siquiera la necesidad de enfrentarse directamente a él.

Sumamente agradecida por haberle salvado la vida, la ladrona promete enmendarse y se ofrece para hacer de niñera del bebé que lleva Zatoichi. Éste la contrata, aunque ella se muestra dispuesta a acompañarle sin pedir ningún sueldo a cambio.

Más adelante llegan a Miyagi, la ciudad donde habita el padre del pequeño. La ex-carterista se ha encariñado con el bebé… y también con Zatoichi (a quien llama “maestro”). El invidente espadachín, por su parte, también echará de menos al niño, pero no quiere que la mujer se de cuenta. Él opina de que ha llegado el momento de que sus caminos se separen, y que cada uno de los tres vaya por su lado.

Zatoichi no está hecho para casarse y mantener una vida estable y sedentaria, pues es un buscavidas errante, un bandido, un forajido, un ciego masajista solitario que va de un poblado al otro, siempre perseguido tanto por las autoridades como por enemigos que buscan ajustarle las cuentas.

Cuando Zatoichi encuentra a Unosuke, el padre del bebé, se percata de que éste es ahora un hombre rico y poderoso, muy influyente en Miyagi, y probablemente conectado con la Yakuza. Según los documentos que portaba su mujer trágicamente muerta, Unosuke era un pobre sin recursos y con muchas deudas, y ella, al momento de su muerte, estaba trabajando duramente para pagar tales deudas…

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Comentario

Ésta entrega es la octava secuela de la excelente “Zatoichi monogatari” (Kenji Misumi, 1962). El director de cada película sobre las andanzas del espadachín ciego no siempre es el gran Kenji Misumi, pero ello sí es el caso en ésta “Zatoichi kessho-tabi” que hoy nos ocupa, y cuyo título internacional en inglés viene a ser, sin demasiado sentido, “Fight, Zatoichi, fight”. Decimos sin demasiado sentido porque ese título no resulta necesariamente descriptivo del film (Zatoichi lucha en todas sus películas), y nos inclinamos a pensar que no se trata tampoco de la traducción literal del japonés.

Una vez más, Shintaro Katsu interpreta magistralmente a Zatoichi. El noble masajista ciego es un fuera de la ley con gran corazón y muy diestro con las armas. Tiene un profundo sentido del honor y de la justicia, y (como apreciamos especialmente en ésta entrega) un gran sentido de la responsabilidad y el deber. Zatoichi es uno de los personajes más populares del género chanbara, y una figura casi folklórica en Japón.

En tiempos más recientes se han hecho también versiones fílmicas con el carismático y bonachón personaje como protagonista (como la interpretada y dirigida por Takeshi Kitano en 2003), pero éstas no alcanzan ni por asomo la exquisitez y la sobresaliente calidad en todos los niveles que poseen las “Zatoichi” de los años sesenta con Shintaro Katsu (y especialmente las dirigidas por Misumi, como la primera y ésta, entre otras).

FHP, 2015

 

La Piovra III – Capítulo 3

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Nicola Antinari (Alain Cuny) con el abogado Terrasini (Francois Périer). Al fondo Tano Cariddi (Remo Girone)

La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 3

La viuda de Viviani sabía que su marido padecía una enfermedad mortal. Está dispuesta a cobrar el seguro de vida de su esposo, pero además quiere colaborar para lograr la encarcelación de sus asesinos. Por su parte, el dueño de los seguros Mondiale ha descubierto que han desaparecido los documentos relativos a Viviani, y amenaza a aquellos que ordenaron la muerte de Laudeo de hablar con las autoridades, pues no quiere estar involucrado en un asunto de asesinato.

Esa misma noche, el jefe de la aseguradora se precipita a la calle desde la ventana de sus oficinas e impacta contra el suelo muriendo en el acto. Alguien toca al timbre de la viuda de Viviani y cuando ésta se dirige a la puerta y pone la mano en el pomo es electrocutada.

El juez hace llamar a Cattani y le muestra los cadáveres, tras lo cual anuncia que se retira. Mientras tanto, Alessi presiona a Antinari: Éste debe firmar unos documentos autorizando que su banco preste cobertura financiera al tráfico de armas que Antinari y sus aliados manejan. El HSBC de Hong Kong también se encuentra involucrado.

Yfter y Alessi tienen el poder para hacer que la banca Antinari quiebre, revelando las especulaciones que realizó en el pasado. Antinari a su vez también le dice a Alessi que él tiene pruebas para hundirlo. “Si yo me hundo, nos hundimos los dos” responde su “hombre de confianza” (que además se acuesta con su mujer).

Cattani y Giulia se convierten en amantes. Pero a Corrado lo vigilan constantemente.

Antinari siente remordimientos al considerarse responsable de las guerras y hambrunas que suceden en ciertos lugares del mundo como consecuencia de sus turbios negocios. (“Gente sin escrúpulos y sin fronteras”  como se dice en el reportaje que el millonario ve por televisión). Él en realidad nunca quiso ser banquero, tomó el cargo por influencia de su padre. Es un hombre muy infeliz. Intenta suicidarse tomando una alta dosis de barbitúricos, pero es salvado a tiempo por el médico. Su hija Giulia, que se encontraba junto a Corrado, acude de inmediato. Cattani la acompaña. Éste observa sobre el escritorio del banquero un sobre donde está escrito “Para Anna” (su mujer). Se trata de una “carta de despedida”, Cattani la lee y comprueba que Antinari trataba de alertar a su esposa y familia sobre el pérfido Alessi. En el sobre hay incluída una llave, de una caja de seguridad donde se guardan pruebas de los negocios sucios de Alessi.

Cattani parte en busca de esas pruebas, mientras los hombres de Alessi le siguen a distancia prudencial vigilándole sin cesar.

Entretanto, Antinari se va recuperando y comprueba que el sobre ha desaparecido. Su esposa asegura no haberlo visto, y Antinari está seguro de que lo ha tenido que coger Alessi. De inmediato el banquero decide ir a visitar a su padre, que vive retirado en otra ciudad.

Cattani lleva las pruebas halladas al cuartel general de Bert. Observan las fotos, donde aparecen Alessi, Laudeo y otros rostros desconocidos, de personajes siniestros y aún más poderosos… Pero el lugar es atacado de repente. Sicarios armados con ametralladoras disparan a todo lo que se mueve. Todos los agentes de la DEA incluído Bert mueren en el tiroteo. Sólo Cattani logra escapar, aunque sin poner en seguridad las pruebas. Los hombres de Alessi, que llegaron hasta allí por haber seguido a Cattani, encuentran las fotos que revelaban los negocios ilícitos del “amigo” de Antinari.

Perseguido, Cattani mata a uno de los criminales. Después regresa al monasterio de nuevo en busca de paz interior. „Soy portador de Muerte“ „Allá a donde vaya llegan conmigo los problemas“. Y sobre sus enemigos, cuando el cura le pregunta quiénes son “ellos”, responde: “Tienen muchas caras, pero para mí solo son una cosa: el Mal”.

Terrasini sale de prisión. Una joven llamada Rosaria y un chófer acuden a recogerlo a las puertas de la cárcel.

Antinari va a ver a su padre, un hombre maquiavélico y sin escrúpulos que se da cuenta de que su hijo es demasiado sentimental para el duro mundo de los negocios… El banquero decide retirarse, y el viejo le recomienda que se marche a descansar a cierta ciudad. “No me traicionarás, ¿verdad papá?”.

(Continuará)

FHP, 2015

 

La Mujer Lobo – Rino De Silvestro, 1976

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La lupa mannara

Italia, 1976

Director: Rino Di Silvestro

Género: Terror

Guión: Rino Di Silvestro

Intérpretes: Annik Borell (Daniela), Howard Ross (Luca), Dagmar Lassander (Elena)

Música: Coriolano Gori

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Argumento

Una noche de luna llena, en medio de un círculo de fuego, una mujer desnuda baila frenéticamente una sincopada danza en estado de trance… Unos aldeanos con antorchas, ataviados a la usanza del siglo XVIII o principios del XIX, la buscan para ejecutarla en la hoguera, pues se trata de un peligrosa bruja que tiene las facultades de transformarse en loba. Bajo la influencia de la luna, la desnuda bailarina cesa su extático ritual y comienza a cubrirse de pelo; su boca se transforma en un hocico y sus ojos se inyectan en sangre… Es la lupa mannara, la mujer lobo. Ataca y despedaza a mordiscos a uno de los pueblerinos, pero finalmente es reducida por la turba y atada a un poste en la hoguera…

Una mujer con idénticos rasgos que la que se transformaba en fiera lobuna despierta con angustia en su cama… Todo había sido una pesadilla de Daniela, que así se llama la joven. Su preocupado padre acude de inmediato. Daniela tiene graves problemas de nervios, y padece con frecuencia crisis de pánico. Tras ser examinada por el médico, éste le dice al progenitor de la chica que la muchacha debería pasar unas semanas de reposo, preferentemente en el campo.

El motivo de los esporádicos ataques que sufre se retrotrae a un trauma sufrido en el pasado: Cuando era una quinceañera, Daniela fue violada y desde entonces se encerró en sí misma, está mentalmente desequilibrada y odia a todos los hombres (a excepción de su padre). Padece un severo trastorno de sexofobia, dice el psiquiatra que la atiende.

Daniela y su padre, un acaudalado aristócrata, se van a la mansión campestre de la familia para relajarse durante un tiempo. Se da la circunstancia de que en esa misma zona, hace muchos años, fue quemada en la hoguera una antepasada de Daniela, acusada de ser una mujer lobo. El padre siempre pensó que aquello no era más que una leyenda, pero el psiquiatra le explica que la licantropía es un fenómeno que efectivamente existe. Daniela había soñado pues con aquello que le sucedió a su tatarabuela.

Daniela tiene una hermana que estudia astrofísica en los EEUU, donde se ha casado. El padre recibe un telegrama de esa otra hija suya, Elena, que piensa venir a visitarles a Italia con su marido. Daniela considera la llegada de su hermana como un incordio a su tranquilidad, y desde que el matrimonio está en la casa se dedica a rehuírles.

La primera noche, que es de luna llena, Elena tiene sexo con su marido, y es contemplada por Daniela durante el acto a través de la puerta entreabierta. La conflictiva joven sale de la mansión y se interna en el espeso jardín. El esposo de Elena, que se ha percatado de que alguien les estaba espiando, la sigue. Cuando Daniela y su cuñado están solos y alejados de la casa, la perturbada se ha desnudado e invita al hombre a poseerla… Éste cae en la trampa, atraído por la hermana de su mujer, y cuando se acerca, Daniela se transforma en una bestia peluda con hocico, colmillos y garras; el hombre es mordido en la yugular y se desangra…

Como consecuencia del monstruoso homicidio, Daniela es internada en un manicomio criminal. Su estado mental es de completa enajenación. Cuando su hermana Elena, ahora viuda, la visita; Daniela reacciona furibunda y como bajo una posesión diabólica. Los médicos y las enfermeras del centro se ven obligados a atarla a la cama. Por la noche, otra interna con trastornos de ninfomanía e inclinaciones lésbicas va a visitarla (nadie vigila a las enfermas, que no se encuentran en celdas sino en habitaciones de hospital). Daniela le pide que la desate, y la otra así lo hace. Cuando la licántropa se ve libre, le clava unas tijeras en la nuca como muestra de “agradecimiento” y escapa del manicomio, escondiéndose dentro del coche de una de las doctoras. Daniela provoca un accidente de tráfico al atacar a la mujer que conduce el coche, quien muere tras el impacto.

Ahora Daniela, peligrosa mujer lobo como su antepasada, está más alienada que nunca y anda por la comarca dispuesta a cometer todo tipo de sangrientas atrocidades…

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Comentario

Original film de terror con toques de giallo/polizziesco y de rape&revenge con una mujer-lobo como figura principal; que bien pudiera ser la contraparte femenina del ibérico licántropo Waldemar Daninsky (o Paul Naschy).

La película narra con gran poderío visual las aventuras y desventuras de la lunática (nunca mejor dicho) y delirante Daniela, cuyo pasado traumático ha desencadenado que se repita en ella la mutación animalesca que, en noches de plenilunio, ya padecía su sanguinaria antepasada. Ésta se le aparece a Daniela como etéreo espectro, indicándole que no se resista a sus impulsos depredadores y asesinos. La escena en el hospital psiquiátrico, al recibir la visita de su hermana, recuerda a una de las crisis de posesión diabólica que padecía la niña de “El Exorcista” de William Friedkin (filmada tres años antes, en 1973).

El director Rino Di Silvestro no fue demasiado prolífico y sólo realizó una decena de producciones de serie B, siempre de temática exploitation, usando subgéneros como el de “mujeres en prisión”, softcore o “campos nazis”. Sin haber visto el resto de su exigua  filmografía, me arriesgaría decir que ésta es probablemente su película más interesante.

La francesa Annik Borel (cuya carrera cinematográfica se reduce a participaciones en algunas ignotas y zetosas exploitation-movies setenteras) interpreta a la mujer-lobo y loca de remate Daniela.

Uno de los elementos más destacables de la película es el ritmo hipnótico a base de percusiones que se escucha en momentos como la escena inicial (el ritualístico baile) o de las transformaciones lobunas. Esa música recuerda a la empleada por Stelvio Cipriani en la memorable orgía de “Deviation” (José Ramón Larraz, 1971). La banda sonora de “La lupa mannara” estuvo a cargo de Coriolano “Lallo” Gori.

El film cuenta con la presencia en un papel secundario (como uno de los tres violadores que agreden a Daniela en la casa del poblado western) del forzudo Pietro Torrisi alias Peter McCoy, quien unos años después interpretaría a sucedáneos de Conan para películas de espada y brujería italianas (como “El Trono de fuego” de Franco Prosperi, 1983).

FHP, 2015

 

Vacaciones para matar – Fernando Di Leo, 1980

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Vacanze per un massacro

Italia, 1980

Director: Fernando Di Leo

Género: Thriller/Softcore

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Joe Dallesandro (Joe), Lorraine De Selle (Paola)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

Un presidiario se fuga de la cárcel, descolgándose por las paredes de la prisión con una cuerda fabricada a base de sábanas. Huye a pie, corriendo por el campo hasta llegar a una granja. Con la intención de robar un coche, allí se enfrenta a dos hombres, matando a uno de ellos. Logra hacerse con el vehículo y escapa por carretera a través de las montañas.

Llega hasta un idílico paraje donde ve una rústica casa campestre de piedra y madera. Haciéndose pasar por un “agente de seguros” pregunta a unos pastores si vive alguien allí. Éstos responden que la casa pertenece a gentes de la ciudad, que suelen venir allí a pasar los fines de semana.

Pensando que aún faltan varios días para que aparezca alguien, el fugitivo decide refugiarse en la casa. Pero una vez ha logrado entrar a través de la ventana, no tarda en escuchar el motor de un coche que se aproxima… Los dueños de la casa están llegando.

El preso fugado sale y se oculta tras unas rocas, y ve cómo tres personas entran en la casa: Un hombre y dos mujeres.

Se trata de Sergio, su mujer Liliana y la hermana de ésta, Paola. Los tres desean pasar unos días de tranquilidad y calma en la apartada casa rural. Sergio es un aficionado a la caza y tiene la intención de salir temprano con su escopeta a la mañana siguiente. Liliana proyecta ir a comprar víveres al pueblo mientras su marido se dedica a la caza. La ninfómana Paola, por su parte, está impaciente por acostarse con Sergio y le recrimina a éste que prefiera irse a pegar tiros por ahí. Liliana ignora que su esposo tiene una relación con su hermana pequeña a sus espaldas.

El presidiario, parapetado tras las rocas y más tarde a través de la ventana, contempla a los recién llegados y escuchando sus conversaciones es testigo de la atípica relación existente entre los tres. Más adelante, cuando oscurece, observa cómo la desnuda Paola se masturba en el sofá mientras escucha los jadeos de su hermana y Sergio procedentes de la habitación contigua…

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A la mañana siguiente, el fugitivo se despierta poco antes de que Sergio salga de la casa para cazar. El preso nota que Sergio está pertrechado con una escopeta, y que domina las artes marciales, pues antes de disponerse a cazar realiza unos calentamientos de tai-chi. Poco después, Liliana se marcha en coche con dirección al pueblo y Paola queda sola en la casa…

Mientras Liliana conduce, escucha las noticias en la radio: Un preso se ha fugado de una cárcel en la comarca. Se trata de Joe Brezzi, delincuente sumamente peligroso, condenado a cadena perpetua por atraco con homicidio. “El dinero del que se apoderó en su asalto nunca fue encontrado”. A continuación, el locutor procede a realizar una descripción del fugitivo…

Aprovechando que Paola ha quedado sola en casa, el presidiario (que no es otro que Joe Brezzi) la deja inconsciente, la tiende en el sofá, y tras tomar algo para comer de la nevera, agarra un pico y comienza a cavar, agujereando el suelo de piedra en el salón en un lugar muy preciso, como sabiendo perfectamente lo que está buscando…

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El director Fernando Di Leo (en el centro) con los actores de la película durante uno de los descansos del rodaje

Comentario

Éste thriller de presidiarios fugitivos que mantienen rehenes retenidos es una de las respuestas italianas al éxito de “The last house on the left” (Wes Craven, 1972).

Usando un tema muy sencillo y no demasiado original, el maestro Fernando Di Leo dirige con pulso certero éste intrigante film, consiguiendo una vez más cautivar al espectador. De un instante a otro, está claro que estallará la violencia entre el taciturno y gélido Brezzi y los integrantes del curioso ménage a trois que esperaban (ilusamente) pasar unos días tranquilos en la casa de campo…

Los primeros cuarenta minutos la historia se desarrollan sin demasiada acción, lo que mantiene al público en vilo, expectante ante el momento en que realmente “arranque” la película; cuando el trío compuesto por el matrimonio formado por Sergio y Liliana y la lasciva Paola descubran la presencia del extraño en la rural morada.

Y los tres saben que ese individuo bien parecido, rubio, de mirada feroz y con camiseta de tirantes no puede ser otro que el peligroso asesino que todos buscan… Pero también el fugado asesino busca algo… (¿Los millones que logró ocultar antes de que lo mandaran tras las rejas?)

Joe Brezzi está interpretado por el guaperas italoamericano Joe Dallessandro, “muso” de Andy Warhol. Dallessandro participó junto al alemán Udo Kier en el mediocre tandem warholiano del terror “Flesh for Frankenstein” (dirigida por Paul Morrissey y Antonio Margheriti en 1973) y “Blood for Dracula” (Paul Morrissey, 1974); así como en otras películas patrocinadas/presentadas o co-producidas por el anodino (pero siempre ensalzado por los medios) inventor del “pop-art”.

Los trabajos previos de Joe Dallessandro son más bien para olvidar, pero ésta “Vacanze per un massacro” resulta sumamente interesante. Y es que se nota que tras las cámaras está un genio: El gran Fernando Di Leo.

Lo primero que llama la atención en las escenas iniciales del film es la excelente banda sonora del argentino Luis Enríquez Bacalov: La música es la misma que en las primeras secuencias de “Milano Calibro 9” (1972); un fenómeno de “reciclaje” que ya habíamos notado en “La città sconvolta: Caccia spietata ai rapitori” a.k.a. Kidnap Syndicate (1975). En esas dos películas posteriores de Fernando Di Leo, “Kidnap Syndicate” de 1975 y ésta “Vacanze per un massacro” de 1980, Bacalov retomó la partitura que ya había usado para “Milano Calibro 9” en 1972, cambiando mínimamente algún que otro acorde. Esa melodía no se olvida fácilmente.

A la libidinosa Paola la interpreta la francesa Lorraine De Selle, quien participaría ese mismo año en “La casa sperduta nel parco” de Ruggero Deodato (realizador de la célebre y controvertida “Cannibal Holocaust”); y al año siguiente, en 1981, en “Cannibal Ferox” de Umberto Lenzi. Al cazador Sergio le da vida Gianni Macchia, a quien conocemos por haberlo visto en el papel del atracador italiano Luigi en la película de acción alemana “Blutiger Freitag” (Rolf Olsen, 1972).

FHP, 2015

La Bella y la Bestia – Juraj Herz, 1978

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La Bella y la Bestia (V.O. Panna a Netvor)

Checoslovaquia, 1978

Director: Juraj Herz

Género: Fantasía/Romance

Guión: Juraj Herz

Intérpretes: Zdena Studenková (Julie), Vlastimil Harapes (Netvor)

Música: Petr Hapka

Argumento

Europa, siglo XIX. Un mercader checo se arruina después de que la caravana que transportaba sus valiosos productos fuera saqueada e incendida en un bosque maldito. El negociante es viudo y tiene tres hijas; las dos mayores son vanidosas y materialistas, mientras que la pequeña, Julie, es inocente y de buen corazón.

Como la familia ha quedado al borde de la miseria, el mercader se ve obligado a vender los objetos valiosos que les quedan en casa; entre éstos se encuentra un retrato al óleo de su difunta mujer, encuadrado en un marco de oro. La fallecida esposa del comerciante se parece mucho a Julie.

El hombre se despide de sus hijas y parte a través del bosque portando el cuadro. Su caballo muere durante el trayecto, y no tiene más remedio que continuar a pie cargando el cuadro a sus espaldas. Llega hasta una mansión semiderruída donde se dispone a pasar la noche. Es vigilado de cerca por el morador de la casa, que sin embargo no se presenta ante él. Pero como buen anfitrión, le ha dejado algo preparado para comer y beber. Mientras el mercader duerme, el dueño de la mansión observa admirado el cuadro y se lo lleva. Cuando el comerciante despierta a la mañana siguiente, halla en lugar del cuadro un gran número de alhajas y piedras preciosas. Satisfecho con la transacción y sumamente agradecido, se dispone a abandonar la casa… Pero antes comete la imprudencia de arrancar una rosa del jardín, con la intención de regalársela a su hija pequeña.

El habitante de la mansión, le interpela indignado ante lo que considera un robo, y por primera vez se muestra a los ojos de su “huésped”: Éste reacciona aterrorizado, pues al parecer su aspecto físico es monstruoso (el espectador todavía no ve a la criatura, pues la escena está grabada desde su perspectiva). El dueño de la casa, o “La Bestia”, le dice al mercader que debe morir por lo que ha hecho (arrancar la rosa). Su vida sólo será perdonada si una de sus hijas acude a la mansión por voluntad propia.

El lívido comerciante huye presa del pánico. Una vez ha retornado a su propiedad, puede de nuevo emprender sus negocios gracias a las joyas que ha adquirido. Pero todavía le preocupa el recuerdo de la Bestia, pues le acosa la posibilidad de su venganza. Ante la insistencia de su cariñosa Julie, que perspicazmente intuye que a su padre algo le atribula, el mercader cuenta la historia vivida (sólo sin mencionar que el ser que allí habita tiene una apariencia monstruosa).

Sin pensárselo un segundo, Julie parte sin demora hacia la vieja casa oculta tras las densas nieblas en el oscuro bosque… El residente de la mansión no hace acto de presencia, pero la observa con curiosidad e interés, parapetado tras diversos escondites. “La Bestia” tiene algunos sirvientes, tan monstruosos, enigmáticos y escurridizos como él.

El deforme ser posee sin embargo una voz muy agradable, y se comunica todas las noches con Julie. Pero el monstruo sabe que si ella lo viera cara a cara se espantaría y buscaría escapar, por lo que trata a toda costa de evitar ser visto por la muchacha. Se limita pues a hablarle cada noche durante un rato. Ella poco a poco se va sintiendo atraída hacia él, sumamente embelesada por su cálida voz y sus cautivadoras palabras.

“La Bestia” padece (además de su deformidad) una especie de trastorno esquizofrénico, pues mantiene diálogos mentales consigo mismo, como si en su cabeza dos fuerzas antagónicas pugnasen entre sí: Por un lado la parte maligna y animalesca (inclinada a matar a la chica para beberse su sangre) y por el otro la parte humana y bondadosa, que se enamora cada vez más de la atractiva Julie.

A “La Bestia” le atormentan esa constante lucha interior y el no poder mostrarse ante la mujer que ama; pero gracias a la presencia de la joven irá sanando poco a poco, y comenzará a librarse de su maldición…

Comentario

Ésta versión checa del popular cuento de “La Bella y la Bestia”, posee un tono más serio, oscuro y profundo que la mayoría de las adaptaciones de la clásica fábula infantil. La película está enriquecida con una envolvente atmósfera gótica, y amalgama elementos de drama romántico y de cine fantástico con toques de terror.

Narrando inicialmente lo que parece ser la historia de un amor imposible, el film evoluciona hacia la trascendencia de lo físico (la relación que “Bella” y “Bestia” tienen sin que ella le vea a él) y llegando a una fase de transmutación (“La Bestia” empieza a volverse humana); buscando así transmitir la moraleja de que el amor es la fuerza que todo lo hace posible…

Éste curioso cuento gótico eslavo recuerda en su estilo (argumental, visual y narrativo) a la polacaDom Sary a.k.a. “Sara´s House” (Zygmunt Lech, 1984).

El cine checo (o checoslovaco) cuenta con películas de temática similar sumamente interesantes, como es el caso de “Valerie a týden divu” a.k.a. “Valerie and her week of wonders” (Jaromil Jires, 1970) – una especie de “Alicia en el País de las Maravillas” repleta de magia y fantasía– o la excelente “Otesánek” a.k.a “Little Otik” (Jan Svankmajer, 2000), que incluye además grandes dosis de surrealismo y humor negro.

FHP, 2015

Donnie Brasco – Mike Newell, 1997

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Donnie Brasco

EEUU, 1997

Director: Mike Newell

Género: Gangsters

Guión: Paul Attanasio (basado en el libro de Joseph D. Pistone y Richard Woodley)

Intérpretes: Johnny Depp (Donnie), Al Pacino (Lefty), Michael Madsen (Sonny Black), Bruno Kirby (Nicky), James Russo (Paulie), Anne Heche (Maggie)

Música: Patrick Doyle

Argumento

En un club social donde se reúnen miembros y asociados de la Mafia, al maduro gangster Lefty le llama la atención la presencia de un joven desconocido sentado en la barra. Se trata de Don “el joyero”, le explican. Un ladrón de Florida especializado en joyas.

Al día siguiente, Lefty va a hablar con él, pues desea saber su opinión acerca de un anillo de diamantes que recientemente recibió como pago de uno de sus deudores. Donnie le dice, con chulería, que no se trata más que de una burda imitación. Las piedras no son un diamantes, sino vulgares circonitas. Lefty se lleva a Donnie con él, para encarar al individuo que le endilgó la falsa joya. El veterano gangster se impresiona ante la facilidad con la que Donnie maneja esa situación de conflicto, golpeando y amenazando al estafador y haciendo que éste les entregue las llaves de su coche.

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Donnie (Depp) con Lefty (Pacino)

Lefty decide tomar al prometedor ladrón bajo su protección. Le explica las reglas elementales de la Mafia, organización a la que él pertenece: En el código de la Cosa Nostra, un miembro iniciado es un “chico listo” o un “hombre hecho”; uno que todavía no ha entrado de forma oficial en una de las “familias” es un “conectado” o “asociado”. Cuando los mafiosos se presentan entre sí, dicen “éste es un amigo nuestro”. Pero cuando presentan a uno que todavía no ha pasado por el ritual iniciático lo introducen como “amigo mío”…

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En primer plano Nicky (Bruno Kirby). Tras él, de izquierda a derecha: Lefty (Pacino), Paulie (Russo), Sonny Black (Madsen) y Donnie (Depp)

Donnie es llevado por Lefty al cuartel general de su banda. Allí conoce a otros miembros de la familia Bonanno: “Sonny Black”, Nicky, Paulie… También está allí la facción de “Sonny Red”, rival de la de “Sonny Black”. Lefty le debe dinero a Sonny Red. Bruno, el hijo de éste último, irrita a Donnie con su actitud bravucona.

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Lefty siendo amonestado por Sonny Red (Robert Miano). En el centro, Bruno (Brian Tarantina); el pendenciero hijo de Sonny Red.

Más tarde Donnie le comenta a Lefty que le gustaría partirle la cara a ese Bruno. “Ni lo sueñes”, responde Lefty. Pues Bruno, además de ser hijo de un capo, es un “hombre hecho” – y como tal, es “intocable”.

El viejo Lefty está perpetuamente endeudado. En el fondo es un pobre diablo que no ha conseguido hacer carrera en el seno de la Mafia, pese a llevar ya varias décadas en la “familia”. Siempre son otros los que se reparten las tajadas más jugosas del pastel.

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Donnie de visita en casa de Lefty y Annette (Ronnie Farer)

Se acercan las Navidades. Donnie le había contado a Lefty que es huérfano, y no tiene familia. Así pues, su mentor le invita a pasar la Nochebuena en su casa. El gangster vive con su novia Annette y su hijo drogadicto Tommy.

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Donnie (o más bien su alter ego Joe) relajándose con su mujer Maggie (Anne Heche)

Más tarde en la noche, “Donnie” va a la casa donde le espera su esposa. Pues el supuesto ladrón de joyas es en realidad Joe Pistone, un agente secreto del FBI con la misión de infiltrarse en la Mafia. A Maggie, su mujer, Joe no puede darle detalles sobre su peligroso trabajo; por eso ella se siente frustrada al no saber por qué su marido pasa tanto tiempo fuera y llega tan tarde en la noche en la víspera de Navidad. Las tres pequeñas hijas del matrimonio ya están en la cama.

Pronto un hecho imprevisto convulsiona a la familia Bonanno hasta los cimientos: Han matado al máximo jefe. Ello puede tener consecuencias para todos, y Lefty lo sabe…

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El auténtico Joe Pistone a.k.a. Donnie Brasco

Comentario

La película está basada en hechos reales, y narra la historia del agente del FBI Joseph Pistone; el primero que se infiltró en una de las cinco poderosas familias de la Mafia de Nueva York. A finales de los años ´70, tal y como lo relata en su libro autobiográfico, Pistone recibió la misión de introducirse en los círculos mafiosos de la ciudad, para codearse con miembros de la Cosa Nostra y reunir contra ellos las pruebas necesarias que llevasen ante los tribunales al mayor número de gangsters posibles. Pistone, de origen italiano, estaba familiarizado con el estilo de vida de los mafiosos que controlaban los bajos fondos neoyorkinos. También él era un tipo duro que hablaba y se movía como ellos, que conocía muy bien su mentalidad y su forma de proceder. Por eso sus superiores pensaron que él sería el agente idóneo para un trabajo de esa índole, una tarea de infiltración que apuntaba a golpear a la Mafia desde dentro con una contundencia nunca vista hasta la fecha.

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Benjamin “Lefty” Ruggiero y Al Pacino interpretándolo en la película

La Mafia todavía era una sociedad hermética sobre cuyo funcionamiento interno poco o nada se sabía. Pistone tomó la identidad del ladrón de joyas “Donnie Brasco”, y comenzó a dejarse caer por los locales que frecuentaban los “asociados” y los “hombres hechos”. Poco a poco éstos fueron tomándole confianza, y no tardó en establecer contactos con peligrosos individuos como Tony Mirra, Benjamin “Lefty” Ruggiero o Dominic “Sonny Black” Napolitano, todos ellos miembros de la familia Bonanno. Cuando Pistone/Brasco se reunía con sus “amigos” mafiosos para discutir sobre los negocios y los próximos golpes, llevaba siempre consigo una cinta magnetofónica que grababa las voces de sus supuestos socios – recogiendo así las evidencias de los delitos. Periódicamente, Pistone/Brasco se encontraba con sus compañeros o superiores del FBI para reportar informaciones particularmente importantes.

En caso de ser descubierto, Pistone debía contar con la posibilidad de ser eliminado en cualquier momento. Con esa ajetreada doble vida, que se prolongó durante varios años, Pistone/Brasco sufriría también una especie de crisis de identidad – Por algunos de los gangsters a los que estaba constantemente vigilando llegaría a sentir una cierta amistad, un  aprecio sincero (tal vez un “síndrome de Estocolmo” a la inversa). Sabía de antemano que cuando terminara la operación, sus “compinches” más cercanos corrían el riesgo de ser asesinados por órdenes de los grandes jefes (como castigo por haber permitido la infiltración).

De hecho, en la película nos muestran que quien más miedo tenía de ser liquidado por sus “amigos nuestros” era el propio Lefty, el mentor de Donnie – Ya desde el inicio; la escena donde tras el asesinato del jefe debe “comparecer” ante Sonny y van al aeropuerto (donde le regalan el león).

Grandes serían también los conflictos de Pistone con su mujer Maggie. A ella y a sus hijas el agente casi no podía verlas durante el tiempo que duró la infiltración, por obvios motivos de seguridad. Con los meses, Maggie notaría un cambio en la personalidad de su marido; quien, en su opinión, estaba interpretando el papel de mafioso “demasiado” bien… (“Te estás volviendo como ellos”)

Todo ésto puede observarse en la película, que es bastante fidedigna con la historia real – como el propio Pistone ha admitido. El ex-agente encubierto, hoy en el programa de protección de testigos, fue consultado como asesor durante el rodaje del film.

“Donnie Brasco” llegó a los cines en 1997, casi 20 años después de que sucedieran los hechos que en el largometraje se muestran. Lo cierto es que ya en 1991 hubo un proyecto para llevar a la gran pantalla la infiltración de Pistone en la familia Bonanno, pero fue pospuesto – Sobre todo porque poco antes, en 1990, había salido la célebre y exitosa “Uno de los nuestros” de Martin Scorsese, otra película sobre la Mafia basada también en hechos reales. En el “Donnie Brasco” de 1991, no era Johnny Depp sino Tom Cruise quien iba a interpretar al protagonista; pero Al Pacino ya figuraba entonces como el actor que encarnaría a Lefty Ruggiero.

Al Pacino realiza un papel brillante interpretando al ojeroso y frustrado gangster. Constantemente se siente desplazado dentro de la familia. Él, que siempre ha “trabajado duro” para el clan, considera injusto que sean siempre otros los que asciendan en la jerarquía. Ello puede apreciarse muy bien en la secuencia del yate, cuando Lefty sale a recibir muy emocionado al jefe de la Mafia de Florida pero éste le ignora y sólo quiere saber donde está “Sonny Black”.

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Dominick “Sonny Black” Napolitano, encarnado en el film por Michael Madsen

Si bien la mayor parte de lo que vemos en la película sucedió en la vida real, el guionista Paul Attanasio y el director Mike Newell se tomaron ciertas licencias artísticas cambiando ligeramente algunos aspectos de la historia. Así, por ejemplo, la escena del restaurante japonés es completamente inventada. Por otro lado, el film nos sugiere que el gangster más cercano para Pistone/Brasco (Johnny Depp) en el seno de la Mafia era Lefty Ruggiero (Al Pacino), cuando en realidad los contactos más estrechos del agente fueron con Sonny Black (Michael Madsen).

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Tony Mirra, captado por las cámaras de videovigilancia del FBI a finales de los ´70

Tony Mirra, quien introdujo a Pistone en la familia Bonanno, no aparece para nada en toda la película – y es una lástima, porque es un personaje que con su carácter volátil y psicopático (muy bien descrito en el libro) podría haber dado mucho juego: Joe Pesci habría sido el candidato perfecto para interpretarlo.

Tampoco aparece Joe Massino, quien más tarde sería líder de la familia Bonanno. A finales de los ´70 era el jefe directo de la facción de Sonny Black y fue él quien ordenó la purga que vemos en el film contra Sonny Red y los otros dos capos.

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Carmine Galante, jefe de los Bonanno, asesinado en 1979

El espectacular asesinato de Carmine Galante no se ve en la película, sólo se menciona de pasada. Aquello fue un ajuste de cuentas de altísimo nivel; Galante era en 1979 el jefe de la familia Bonanno y uno de los mayores narcotraficantes de heroína del país (la droga llegaba desde Sicilia, en la ruta que más tarde los medios denominarían “Pizza Connection”). Desde los años ´50 nadie había osado matar al jefe de una de las cinco familias en un sitio público a plena luz del día (aquello fue una “ejecución ejemplar”). Pero la Comisión de la Mafia, que oficialmente prohibía el tráfico de drogas, decidió eliminar a Galante porque éste era demasiado ambicioso y había desafiado a los otros cuatro jefes. Uno de los pistoleros que abrió fuego contra él mientras comía en un restaurante de Brooklyn fue Anthony Bruno Indelicato, el hijo de Sonny Red (en la película interpretado por Brian Tarantina).

A Pistone sus superiores del FBI le ordenaron que diera por concluída la operación cuando se enteraron de que sus “amigos” de la Mafia le habían dado un “contrato” para eliminar a Bruno (prófugo tras la purga en la que fue liquidado su padre). Cometer un asesinato para la “familia” era el principal requisito para entrar a formar parte de la Mafia como “hombre hecho”, como miembro oficial. A Donnie estuvieron a punto de hacerlo pasar por los enigmáticos ritos de iniciación traídos desde Sicilia – pero por algún motivo (oficialmente “para que no se convirtiera en un asesino”) los jefes del FBI frenaron abruptamente la investigación; no siguió entonces tirándose del hilo y la tarea del infiltrado se dió por concluída. Todos los que habían tenido contacto con “Donnie” fueron arrestados y condenados a largas penas de cárcel – otros, como Sonny Black o Tony Mirra, fueron antes asesinados por la propia Mafia, acusados de haber facilitado la entrada del “topo” en la organización.

En el epílogo del film nos dan a entender el gran desengaño de Pistone tras el fin de su misión: Todo ese trabajo para una medalla, 500 dólares y un apretón de manos. Los mafiosos, por su parte, no pueden creerse que Donnie (a quien de facto ya consideran un “amigo nuestro”) haya sido un chivato durante todo ese tiempo. Ni siquiera cuando agentes del FBI les muestran fotos como prueba. Claro que pronto se darán cuenta de que fueron engañados, de que un infiltrado les estuvo espiando. Y ello implica que van a rodar cabezas…

La memorable banda sonora de la película contiene las melancólicas melodías de Patrick Doyle y también varias canciones de moda de aquellos años como “One way or another” o “Heart of glass”, ambas de Blondie; “Happiness” de las Pointer Sisters o “Don´t bring me down”, de Electric Light Orchestra.

FHP, abril de 2016

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