Gishiki (a.k.a. “The Ceremony”) – Nagisa Oshima

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Gishiki (a.k.a. “The Ceremony”)

Japón, 1971

Director: Nagisa Oshima

Género: Drama

Guión: Mamoru Sasaki

Intérpretes: Kenzo Kawarasaki (Masuo), Atsuko Kaku (Ritsuko), Atsuo Nakamura (Terumichi)

Música: Toru Takemitsu

 

Argumento

A través de diversos diálogos y flashbacks vamos conociendo la historia de la familia Sakurada, un clan de la alta sociedad japonesa que tras la derrota de 1945 trata de salir adelante. La historia, que no es lineal sino que es presentada mediante saltos temporales, tiene como principal protagonista al ingenuo y sufrido Masuo, nacido en el Manchukuo (la porción de Manchuria ocupada por el Imperio Japonés). Su padre se suicidó en enero de 1946, cuando el Emperador Hiro-Hito (el Showa-Tenno) abdicó de su divinidad como consecuencia de la debacle bélica y por presión de los vencedores aliados. Masuo y su madre se ven obligados a abandonar Manchukuo tras la entrada de las tropas soviéticas, y deben regresar a Japón, con el resto de la familia.

Los Sakurada son un clan muy tradicional encabezado por el patriarca, abuelo de Masuo. El funcionamiento de la familia es sumamente rígido. El abuelo tiene una personalidad autoritaria e inflexible. Trata asimismo de fomentar la endogamia, de modo que parientes se casen entre ellos para que el linaje no sea corrompido por elementos foráneos. Masuo pronto se siente atraído por su joven tía, y poco después por su prima Ritsuko. Son los tiempos de la posguerra y el Japón comienza a americanizarse. El “base-ball” se pone de moda, y Masuo es un empedernido aficionado de ese deporte importado por los ocupantes. Pero cuando fallece su madre sin estar él presente, decide abandonar su prometedora carrera de beisbolista y quema su bate y sus ropas (a excepción de su guante) en una simbólica ruptura con su pasado. Debido a la endogamia promovida durante generaciones entre los Sakurada, en realidad no está completamente claro qué parentesco hay exactamente entre los miembros del clan. Masuo y su prima Ritsuko (que se sienten mutuamente atraídos) comienzan a sospechar que posiblemente son hermanos…

Comentario

Éste largometraje del aclamado Nagisa Oshima pone a la familia Sakurada como ilustrativo ejemplo de un aristocrático clan nipón venido a menos en los turbulentos años de la posguerra; una familia plagada de tribulaciones, enmadejados líos e incestuosas sordideces. Busca ser una crítica no exenta de cierto humor ácido y mordaz contra la sociedad japonesa moderna, aferrada muchas veces de manera hipócrita a ciertos valores de carácter anacronístico.

Oshima quiere caricaturizar el tradicionalismo japonés, acercándose a ciertas corrientes “progres” bastante en boga en aquellos años también en su país. Cuando el Japón comenzaba a modernizarse a pasos agigantados, aún había familias (como los Sakurada) que trataban de aferrarse al modelo ancestral, lo cual en “Gishiki” es sutilmente objeto de escarnio.

Más allá de sus planteamientos ideológicos un tanto “progres” y ligeramente “sesentayochistas”, que no son explícitos pero sí perceptibles, el film tiene una estructura interesante, buenos actores y buena fotografía. Pero peca de excesivo metraje, haciéndose lento y cansino en ocasiones, con sus más de dos horas.

FHP, 2015

Taboo (V.O. Gohatto) – Nagisa Oshima, 1999

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Taboo (V.O. Gohatto)

Japón, 1999

Director: Nagisa Oshima

Género: Drama / Historia / Samurais

Guión: Nagisa Oshima, Ryotaro Shiba

Intérpretes: Takeshi Kitano (Toshizo Hijikata), Ryohei Matsuda (Sozaburo Kano)

Música: Ryuichi Sakamoto

Argumento

Japón, 1865. Tramo final del bakumatsu; últimos años del shogunato Tokugawa, que sería abolido sólo tres años más tarde con la restauración Meiji. El adolescente Sozaburo Kano (Ryuhei Matsuda) es aceptado en el Shinsengumi, milicia de élite leal al bakufu (shogunato), compuesta por samurais, que intenta impedir las corrientes “reformistas” y las influencias colonialistas extranjeras. El capitán Toshizo Hijikata (Takeshi Kitano) es uno de los máximos responsables de la organización.

Sozaburo es pese a su delicado aspecto un eficaz bushi (guerrero). No obstante, es su apariencia sumamente femenina, incluso andrógina, lo que provoca que algunos otros integrantes del Shinsengumi se sientan atraídos por él. Tal es el caso de su compañero de armas Hyozo Tashiro (Tadanobu Asano) y de otro oficial de más rango y edad, ante cuyos avances no se resiste. El efebo no sólo tiene rasgos sumamente frágiles sino que además porta su melena con una coleta, y el cabello largo y abundante con un estilo infantil que contrasta con la impronta masculina de los demás integrantes de la milicia. Por ello, por ser lo más parecido a una mujer que hay en el cuartel, el andrógino mancebo es “cortejado” por algunos camaradas y superiores.

Los máximos jefes, Hijikata e Isami Kondo, no le dan importancia a los rumores que se extienden en torno al extraño adolescente (pues lo relevante es que sea valiente y diestro con las armas); pero empiezan a preocuparse cuando surge la discordia en el seno de la milicia, debido a los celos homosexuales de algunos de sus integrantes.

Hijikata trata de lograr, a través de uno de sus lugartenientes, que Sozaburo se inicie de una vez con las mujeres, para que así deje atrás el periodo de homosexual pasivo y ya no sea pues objeto motivador de conflictos entre los integrantes de la tropa. Pero esa forma de proceder no funciona, y su visita al prostíbulo de las geishas (con las que no intenta nada) acaba en fracaso.

Cuando comienzan a sucederse muertes y ajustes de cuentas, el máximo jefe Kondo decide que Tashiro (sospechoso de ser el primer amante de Sozaburo) debe ser eliminado… por el propio Sozaburo.

Comentario

Interesante drama que tiene como escenario un contexto histórico de gran importancia para el Imperio del Sol Naciente: La transición del bakumatsu al Japón moderno de la restauración Meiji y la apertura forzada a “occidente” (iniciada por los cañonazos del comodoro Perry). Lamentablemente no se profundiza en éstos eventos, sino más bien en los conflictos homosexuales en torno al andrógino protagonista (que sólo tenía 16 años en el momento del rodaje).

Los máximos jefes de la Shinsengumi, Hijikata y Kondo, son personajes históricos reales. En el film se suceden muy buenas escenas de lucha. Las técnicas de kendo y los enfrentamientos, en ocasiones sangrientos, con la katana resultan muy logrados, estéticos y efectivos.

El director Nagisa Oshima es también el realizador de la bastante famosa „El imperio de los sentidos“, de temática dramático-erótica.

FHP, 2014