Empusa – Paul Naschy y Carlos Aured, 2010

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Empusa

España, 2010

Director: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Guión: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Intérpretes: Paul Naschy (Abel), Antonio Mayans (Víctor), María Jesús Solina (Natalia)

Música: Enrik García

Género: Fantaterror/Comedia

Argumento

El actor jubilado Abel Olaya, que ahora se dedica al estudio de temas parapsicológicos en una localidad de la costa, pasea por la playa con su amigo Víctor, un viejo lobo de mar. En la orilla encuentran la mano cercenada de una joven mujer. Abel decide llevarse el cadavérico trofeo a su casa, para “investigarlo”, mientras que Víctor está convencido de que lo más prudente es llamar a la policía.

Abel es un “viejo verde” que mantiene un inestable noviazgo con Natalia, camarera de un antro en la localidad. La chica está preocupada por la salud del maduro investigador esotérico, quien abusa de la absenta, los barbitúricos y el café.

A raíz del macabro hallazgo en la playa, Abel intensifica sus lecturas sobre temas ocultistas. Sospecha que pueda existir una relación con unas siniestras criaturas mitológicas de carácter vampírico conocidas como empusas.

La mano que Abel y Víctor encontraron sólo es el primero de una serie de restos mortales que comienzan a proliferar en aquellas costas: Pronto aparecen en la playa cuerpos de jóvenes, hombres y mujeres, con miembros amputados y con las cuencas de los ojos vacías. Además, un grupo de turistas es atacado por una enfurecida bandada de gaviotas.

Por si ello fuera poco, el baron Ulrich, adinerado personaje que de vez en cuando invita a Abel a fastuosos banquetes y orgías a cambio de que le eche las cartas del tarot, es asesinado a puñaladas; instantes después de que Abel le revelara (leyéndole las líneas de la mano) que “ve un funeral próximo… el suyo”.

Mientras Víctor busca sonsacarle información a su amigo comisario de policía, Abel conoce a una atractiva joven que se presenta como Cristabel. Ésta muchacha de estética gótica, “estudiante de arqueología y fascinada por la egiptología”, seduce lascivamente al viejo esoterista… para intentar vampirizarlo.

El comisario sospecha de la existencia de una secta satanista que realiza sanguinarios crímenes rituales. Pero Abel está convencido de que la realidad es aún más tenebrosa…

Víctor es atacado por las empusas, llevado a una gruta y sacrificado brutalmente. Pero retorna de entre los muertos en forma de “zombie” para asesorar a su amigo Abel con informaciones procedentes “del más allá”.

El cura del pueblo revela al investigador de lo oculto el paradero de “los siete puñales de Sión”, legendarios instrumentos fabricados por los Templarios en Jerusalén, que sirven para neutralizar a las vampiresas.

Pero poco después, también el cura va cayendo en las redes de las empusas, así como el comisario…

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Comentario

Se trata ésta de la última película (obra póstuma) de Jacinto Molina alias Paul Naschy, el entrañable licántropo ibérico, célebre por sus interpretaciones de hombre-lobo en films de serie B setenteros del fantaterror español.

“Empusa” busca conjugar el cine de terror vampírico de toques eróticos con el humor desenfadado y casposo propio de Jess Franco o Torrente, logrando un híbrido grotesco que no hay por donde cogerlo, sobre todo debido a lo catastrófico del guión. Estamos ante un despropósito de colosales dimensiones.

Con la notable excepción de Paul Naschy, las interpretaciones son penosas; y la mayoría de los diálogos, cargados de postiza e innecesaria chabacanería, dan vergüenza ajena.

El rodaje de éste bodrio fue bastante atribulado, pues el que iba a ser originalmente su director, Carlos Aured, renunció en plena filmación y Paul Naschy tuvo que ocupar apresuradamente su lugar – trabajando así tanto detrás de las cámaras como delante de ellas.

Salta a la vista la falta de un presupuesto digno y el carácter no profesional de la inmensa mayoría de los “actores y actrices” que se prestaron a colaborar en éste engendro.

Sólo Paul Naschy merece ser recordado con respeto y cariño por haberse entregado en cuerpo y alma y con gran fuerza de voluntad a éste último proyecto suyo; pues ya durante el rodaje estaba gravemente enfermo. Pese a ello, no claudicó ante los problemas técnicos, económicos y personales para que su proyecto viera la luz. Sin embargo, falleció antes de que la película estuviera completamente concluída.

Mucho mejor que ésta infumable atrocidad es el peplum hispano “Los Cántabros”, que Naschy dirigió en 1980. Allí se recrea la invasión romana de la península ibérica y la resistencia de las tribus cántabras, lideradas por el invicto caudillo Corocotta (Joaquín Gómez alias Dan Barry). En aquella ocasión, además de dirigir, Naschy interpretó también al general romano Marco Vespasiano Agripa.

FHP, noviembre de 2015

La Residencia – Narciso Ibáñez Serrador, 1970

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La Residencia

España, 1970

Director: Narciso Ibáñez Serrador

Género: Suspense, terror

Guión: Narciso Ibáñez Serrador (como “Luis Peñafiel”), basado en una historia de Juan Tébar

Intérpretes: Lilli Palmer (Sra. Forneau), Cristina Galbó (Teresa), Mary Maude (Irene), John Moulder-Brown (Luis), Maribel Martín (Isabel), Pauline Challoner (Catherine)

Música: Waldo de los Ríos

Argumento

Finales del siglo XIX en la Provenza francesa. Un coche de caballos se aproxima a través de un bucólico bosque a un internado para señoritas. En el interior de la residencia, la directora Madame Forneau dicta un texto sobre Molière. Una de las chicas se niega a escribir y responde con insolencia cuando es interpelada por la directora. La Forneau ordena que la muchacha, llamada Catherine, sea conducida a la habitación de castigo, donde estará aislada y en completa reclusión.

Del coche de caballos recién llegado se apean un hombre maduro y una jovencita. El caballero solicita encontrarse con la señora Forneau, y le encomienda a su protegida Thérese, hija de una amiga suya que por el momento no puede ocuparse de ella. Tras pagar las cuotas escolares, el hombre se marcha. Thérese, procedente de Avignon, ingresa así en el centro. El primer día ya empieza a observar algunos fenómenos extraños: Puertas que se abren sin aparente motivo, la silueta de alguien que parece estar espiando… Una sensación de inquietud invade a la chica.

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Thérese (Cristina Galbó)

Madame Forneau ha explicado al hombre que la trajo que el internado está especializado en “chicas difíciles”, y que por ese motivo ella se ve obligada en muchas ocasiones a actuar con la mayor severidad. Las chicas han llegado allí o bien por delinquir o bien por proceder de familias desestructuradas. Se trata de un reformatorio femenino para adolescentes conflictivas de entre 15 y 21 años.

Por la noche, todas duermen en la misma gran habitación. Las internas acogen amigablemente a su nueva compañera Thérese. La mayoría de las chicas están allí a disgusto, y le cuentan a la recién llegada que últimamente algunas alumnas del centro “han logrado escaparse”… Tres chicas desaparecieron recientemente y nunca se volvió a saber de ellas.

Mientras tanto, la rebelde Catherine languidece en la habitación de castigo. La directora llega hasta allí con Irene, una joven que actúa como su mano derecha y mantiene a las chicas bajo el más estricto control. Cuando Catherine continúa sin querer adaptarse a las normas, la desnudan y la tumban boca abajo en el camastro. Irene comienza a azotarla con un látigo, algo que visiblemente realiza con deleite y con fruición – la directora tiene que decirle dos veces que pare.

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Madame Forneau (Lilli Palmer) y su hijo Louis (John Moulder Brown)

La Forneau tiene un hijo en plena pubertad, Louis, que también vive en el internado y cuya mayor afición consiste en espiar a las chicas mientras se duchan; en seguirlas por el centro e intentar acercamientos. Su sobreprotectora madre le regaña por ello, le dice que todavía es “demasiado joven” para pensar en chicas, que “ya llegará el momento”, que las muchachas del internado “son veneno” y que para el futuro deberá encontrar “una mujer que sea como yo” (es decir, como ella, su madre).

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Irene (Mary Maude)

Irene desarrolla una fijación para con la nueva estudiante Thérese. Le ordena, ya a la mañana siguiente de haber llegado, que haga todas las camas; junto con otra chica llamada Susanne. Ésta le cuenta cómo “funciona todo” en la residencia: Normalmente nunca hay hombres, pero una vez cada tres semanas viene a los alrededores un leñador llamado Henry. Las chicas se lo echan a suertes, y cada vez le toca a una irse por unas horas con él (sin que se entere la directora, por supuesto). También está el hijo de la Forneau, cuenta Susanne, pero ese es todavía prácticamente un niño, y además tiene una relación con Isabelle, otra de las compañeras. Isabelle, de 15 años, es la única a la que el hijo de la directora le parece interesante.

Louis se encuentra con Isabelle a escondidas de su castrante madre siempre que tiene la oportunidad. Una tarde se refugian en una habitación, pero escuchan pasos que se aproximan amenazadoramente… Poco después la misteriosa persona se retira. Los adolescentes no saben quién ha podido estar vigilándoles…

Thérese es llamada a la presencia de Irene. Ésta le pregunta si ya está al corriente de cómo “funciona todo” en la escuela… pues le había dejado con Susanne a propósito, porque a esa chica le gusta mucho hablar y estaba segura de que le contaría los “secretos” del internado. Irene le realiza una demostración de su poder a Thérese: Afirma que ella es la que más manda después de la directora, que depende de ella que las chicas se encuentren o no con Henry sin que la Forneau se entere, y que las chicas coman bien o no, de que vivan tranquilamente o sean represaliadas… Irene, cuyas inclinaciones sáficas se van haciendo más que evidentes, le dice a Thérese que si quiere evitar problemas, tendrá que obedecerla “en todo”…

Esa noche, cuando las chicas se disponen a acostarse, Isabelle encuentra bajo su almohada una llave y una nota. En el baño lee el papel: Louis le escribe que la estará esperando en el invernadero y que ella podrá entrar con esa llave. Cuando todas duermen, Isabelle se escabulle sigilosamente de la gran habitación, sale de la residencia y entra en el invernadero… Una vez allí un brazo aparece desde detrás, y una figura sombría apuñala a la quinceañera hasta la muerte…

A la mañana siguiente, la directora interroga a las muchachas por la desaparición de Isabelle. Ya es la cuarta que ha “escapado” en los últimos meses, y Madame Forneau quiere saber si tuvo cómplices que la ayudaran a evadirse…

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Catherine (Pauline Challoner)

Ese mismo día, las chicas van a ducharse – siempre bajo la atenta mirada de la Forneau. Entre las jóvenes se encuentra de nuevo Catherine, a quien le ha sido conmutada la pena de aislamiento. El hijo de la directora, por su parte, se introduce en una especie de tubo que comunica la sala de las calderas con las duchas. Desde el otro extremo del tubo, a través de unas rendijas, el mozo acostumbra a espiar a las muchachas mientras se duchan. Pero ésta vez, cuando quiere salir de allí, se da cuenta con horror que alguien ha cerrado la portezuela de metal de la sala de calderas. El joven se ha quedado atrapado en el interior del tubo…

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Chicho dando indicaciones durante el rodaje

Comentario

Ésta excelente película de suspense y misterio con atmósfera gótica constituye la primera contribución a la gran pantalla del maestro Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador, a quien no pocos aclaman como el Hitchcock hispano. Nacido en Uruguay en 1935, como hijo del actor asturiano Narciso Ibáñez Menta y de la actriz argentina (de origen valenciano) Pepita Serrador, Chicho alcanzaría la celebridad en España durante los años ´60 gracias a la emisión de sus “Historias para no dormir”, inquietantes mediometrajes televisivos basados mayormente en relatos de autores como Edgar Allan Poe o Ray Bradbury, e incluyendo también otros de cosecha propia, que acostumbraba a firmar con el pseudónimo de Luis Peñafiel.

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“La Residencia” (que en España fue todo un éxito de taquilla en su momento) es muy reminiscente en su estilo visual y temático del giallo italiano en general y del cine de Dario Argento en particular – que por cierto es posterior a ésta obra maestra de Ibáñez Serrador. El visionado de “La Residencia” podría haber inspirado a Argento para su “Phenomena” (1985) también ambientada en un estereotípico internado femenino.

Cuando en el internado se producen desapariciones, la “versión oficial” es que las chicas han escapado… Pero pronto comienza a extenderse el rumor de que un asesino en serie anda suelto. El miedo y la incertidumbre se apodera de Thérese (quien había ya notado algo extraño nada más llegar), así como de sus compañeras.

La veterana Lilli Palmer, de origen alemán, interpreta a la severa Madame Forneau. El resto del reparto está compuesto por bellas y desconocidas jovencitas, la mayor parte españolas (o inglesas,como Mary Maude y Pauline Challoner).

Chicho Ibáñez Serrador realizó auténticos malabares para esquivar a la censura (pues la película fue filmada y estrenada en la España franquista). Sobre todo teniendo en cuenta lo escabroso del tema y el picante tono de erotismo – que aunque sutil es omnipresente, y que en algunos casos contiene incluso toques lésbicos y sadomasoquistas.

El lento pero siempre intenso e intrigante desarrollo de la trama está realizado de forma magistral. La melancólica banda sonora corre a cargo del argentino Waldo de los Ríos – compositor también de la música de la segunda película de Chicho, la igualmente maravillosa “Quién puede matar a un niño” (1977), así como de la banda sonora de la popular serie televisiva “Curro Jiménez” (1976).

FHP, febrero de 2016

Deviation – José Ramón Larraz, 1971

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Deviation

España/Reino Unido, 1971

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Karl Lanchbury (Julian), Lisbet Lundquist (Olivia), Sibyla Grey (Rebecca)

Música: Stelvio Cipriani

Argumento

En un pueblecito inglés, una enigmática pareja formada por los jóvenes Julian y Rebecca lleva a uno de sus clientes un pavo real momificado. Julian es embalsamador, y se dedica a preparar cadáveres de animales para que perduren en el tiempo. El señor que compra el disecado pavo real le hace un nuevo encargo: Embalsamar a un perro, cuya dueña desea conservarlo más allá de la muerte. Julian acepta, y comenta que lo que en realidad más le gustaría sería poder momificar algún día un cuerpo humano… “Para ello hace falta otra técnica…” repone misteriosamente su interlocutor.

Por la noche, otra pareja viaja en automóvil a través de la carretera. Paul conduce, y Olivia duerme apoyando la cabeza en el hombro de él. De repente, el coche impacta contra algo, el conductor pierde el control y el vehículo se sale de la carretera. Olivia despierta abruptamente y Paul se queda sin sentido por unos breves minutos. Cuando vuelve en sí, y Olivia preocupada se pregunta qué ha sucedido, dos personas llegan en su auxilio: El embalsamador Julian y su hermana Rebecca. Éstos viven cerca, y ofrecen a Paul y Olivia pasar la noche en su casa, pues a consecuencia del accidente el motor del coche está averiado, y no podrán continuar hasta que un mecánico lo repare.

Una vez recobrado del golpe, los recuerdos vuelven a su mente y Paul afirma que el choque se produjo al atropellar a “alguien” que intentó atravesar corriendo la carretera. “Sí, alguien se nos echó encima… y llevaba un poncho blanco… al intentar esquivarlo, el coche se salió de la carretera”. Julian repone secamente que eso es imposible, que debe tratarse de una alucinación; como tratando de ocultar algo.

Paul y Olivia, que se presentan como marido y mujer, aceptan la invitación de pernoctar en casa de Julian y Rebecca. Pero hay algo en la pareja de anfitriones que inquieta a Paul… Sobre todo esa actitud respecto al accidente. ¿Por qué Julian se empeña en negar lo que él recuerda vívidamente? Olivia se queda pronto profundamente dormida, y Paul sospecha que había un somnífero en la leche que los hermanos les acaban de dar; por lo que se traga unas pastillas que habrán de mantenerlo despierto y en estado de alerta.

Efectivamente, algo turbador y siniestro puede mascarse en el ambiente… Paul no es capaz de seguir en la cama y se levanta a investigar. Escucha los lamentos de una anciana, voces extrañas, observa a través de la puerta siluetas de varios individuos que parecen estar enterrando algo en el jardín de la casa…

Comentario

Julian y Rebecca tienen mucho que ocultar. No viven solos en la mansión. Allí también reside su vieja tía minusválida y amante de los gatos, la anciana cuya voz escuchara Paul desde el cuarto de invitados. Esa señora tiene facultades mediúmnicas, y como más adelante revelará Rebecca a Olivia, a través de su tía ella y su hermano pueden comunicarse con sus padres muertos.

El suspicaz Paul trata de averiguar qué están enterrando en el jardín, y al descubrirlo intenta huir despavorido del lugar… pero es descubierto por sus anfitriones, que no están dispuestos a permitir que Paul renuncie tan rápidamente a su “hospitalidad”…

La siniestra pero muy atractiva Rebecca, comienza a “encariñarse” con la ingenua y frágil Olivia; y la lleva a los sótanos de la casa para que participe en una fiesta donde la corromperá con vicios diversos iniciándola en el consumo de drogas. Cuando Olivia pregunta por Paul (que en realidad no es su esposo, sino su amante; pues él está casado con otra mujer a la que engaña con ella), Rebecca y Julian responden que ya tuvo que partir de vuelta a Londres por motivos de trabajo.

La anciana tía con poderes sobrenaturales que es capaz de comunicarse con el más allá, le dice a Olivia que se marche de allí antes de que sea demasiado tarde, y le advierte seriamente de que su vida corre peligro… La chica piensa que la vieja bruja está loca, pero empieza a asustarse y desea también regresar a la ciudad. Sin embargo, Julien y Rebecca la retendrán, drogándola incluso con heroína…

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“Deviation” es una película de terror atmosférico y psicológico llena de tensión y misterio, muy en la línea de su realizador José Ramón Larraz. Al igual que sus obras más importantes, (“Vampyres” y “Symptoms”, ambas de 1974), éste film fue rodado en Inglaterra y tiene como principal escenario una mansión campestre en medio del bosque.

Las bellas Olivia y Rebecca están interpretadas respectivamente por la sueca Lisbet Lundquist y la británica Sibyla Grey.

Una de las escenas más memorables de la película es la de la orgía hippy que tiene lugar en los sótanos, al ritmo de la excelente e hipnótica banda sonora de Stelvio Cipriani.

FHP, 2015

Emma, puertas oscuras – José Ramón Larraz, 1974

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Emma, puertas oscuras

España/UK, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Susanna East (Emma), Perla Cristal (Silvia)

Música: Casto Darío

Argumento

La adolescente Emma, residente en Londres, sufre un grave accidente al ser atropellada por un coche en plena calle. A consecuencia del impacto, padece lesiones cerebrales que amenazan con dejarla ciega. Logra recuperar la visión, pero debe permanecer en una clínica psiquiátrica, pues los daños que han afectado su cerebro le han ocasionado disturbios mentales.

Pero ya desde antes del accidente Emma era una chica problemática. Sin familia propia, fue adoptada por Silvia, una ex-psiquiatra, hacia la que siente profundos lazos afectivos. Silvia recoge a la joven en el hospital para llevársela a su casa, aunque el médico que la atiende es de la opinión de que Emma debería quedarse en la clínica. La muchacha está traumatizada a causa de su paso por el manicomio, y no quiere volver allí nunca más. Sin embargo, el marido de Silvia no tiene intención de hacerse cargo de la difícil adolescente. Steve trata de convencer a su mujer de que “lo mejor para todos” es devolver a Emma al centro, “no complicarse innecesariamente la vida” y librarse de ella.

Cuando Silvia y Steve visitan a sus amigos, no pueden dejar sola a Emma y contratan a una “niñera” para que la vigile. Pero ésta pronto renuncia al trabajo, pues la chica es inaguantable. Emma termina escapándose de casa, pero Silvia sabe enseguida a donde ha ido: Con la mulata Lupe, quien al parecer es su única amiga. La madre adoptiva va a casa de Lupe y Emma efectivamente estaba allí. Silvia le prohibe a la conflictiva joven que vuelva a ver a “esa cualquiera”.

Para solazarse unas semanas, Silvia y Steve proyectan irse de vacaciones, dejando a Emma al cuidado de unos amigos. Pero la noche antes de emprender el viaje, los billetes de avión desaparecen. Silvia comprueba que Emma ha regresado, y cuando Steve entra en la habitación de la chica, es atacado por ésta, quien se ensaña contra su odiado padrastro apuñalándolo hasta la muerte. Silvia es testigo del asesinato. Atónita al inicio, prefiere no denunciar a su hijastra. Ambas se dirigen a una casa campestre con el cadáver de Steve en un baúl. “Tú lo odiabas tanto como yo” sentencia Emma divertida. Una vez allí, se disponen a hacer desaparecer el cuerpo, troceándolo y echando los pedazos al horno. Silvia es incapaz, pero Emma realiza friamente la tarea.

Las dos mujeres, cómplices ahora de un asesinato, deberán borrar todas las pistas para evitar que el crimen salga a la luz; haciendo que la ausencia de Steve conste simplemente como una desaparición… Pero cuando Silvia decide que lo mejor será irse del país, Emma dice que debe informar a su amiga Lupe. La madre adoptiva se opone terminantemente: “Te prohibí que volvieras a ver a esa cualquiera”, añadiendo que Emma debe obedecerla en todo, y que la devolverá a la clínica “si no se porta bien”. Ante esa amenaza, ante la perspectiva de retornar al horrendo centro psiquiátrico, a Emma se le cruzan los cables y degüella a Silvia con una navaja de afeitar mientras se estaba lavando los dientes…

Ahora, Emma queda sola y desamparada. Arrepentida de haber asesinado a su protectora, emprende una huída hacia ninguna parte. Conduce el coche de sus padres adoptivos a través de la campiña inglesa y es seguida de cerca por una pareja de gamberros, un chico y una chica, que se han fijado en ella por su aspecto frágil e inocente. En una gasolinera, los pandilleros abordan a Emma (con la intención de aprovecharse de ella y divertirse a su costa) pidiendo que les lleve en coche hasta el próximo hotel. La joven accede, y los recién llegados se presentan como Woody y Cleo.

Por la noche, llegan hasta un hotel en pleno bosque… Pero el lugar se encuentra abandonado desde hace años. Los tres entran; Emma seria y silenciosa como todo el tiempo, Woody y Cleo haciendo (aún) jocosos comentarios (“hay goteras, me quejaré a la dirección”…) Pero pronto, la atmósfera tétrica del lugar se hará cada vez más opresiva…

Comentario

Ésta película es una de las menos conocidas del director José Ramón Larraz. Tiene grandes paralelismos con “Symptoms” (1974) y fue rodada en Londres y en los alrededores de Barcelona. Igual que en “Symptoms”, el terror psicológico es el contenido dominante, y la protagonista es una joven trastornada, una chica de aspecto cándido y delicado convertida en psicópata.

Por lo general, en las películas de Larraz no veremos demasiados elementos sobrenaturales, pues su terror (si bien sumamente envolvente y atmosférico) es siempre de carácter plausible y realista. Aquí también juegan un importante papel (tras la llegada de los personajes al hotel abandonado) elementos como los crujidos de las maderas, la oscuridad lúgubre, la tensión angustiosa, los chirridos de las puertas que se abren, el monótono tap-tap de las goteras…

“Emma, puertas oscuras” es un film no muy largo (poco más de 70 minutos de duración) pero bastante efectivo. La joven protagonista, la inglesa Susanna East, es una gran desconocida, más allá de algunos papeles secundarios en una decena de producciones británicas sin relevancia.

Silvia está encarnada por la actriz argentina Perla Cristal, que ha trabajado en numerosas películas europeas de serie B, a las órdenes de Jesús Franco o José María Zabalza, entre otros.

FHP, 2015

Síntomas – José Ramón Larraz, 1974

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Síntomas (V.O. Symptoms)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz, Stanley Miller

Intérpretes: Angela Pleasence (Helen), Lorna Heilbron (Anne), Peter Vaughan (Brady)

Música: John Scott

Argumento

Helen invita a su amiga Anne a pasar unos días con ella en una gran casa campestre en el bosque. Una vez allí, Anne se fija en la fotografía enmarcada de una joven. „¿Familiar tuya?“ „No, sólo una amiga“ responde la anfitriona melancólica y misteriosamente…

Al día siguiente, Helen acude a la farmacia del pequeño pueblo cercano. El propietario del negocio le pregunta a la mujer (a quien ya conoce) si ha venido otra vez con “Miss Cora”, y Helen contesta que no, que ésta vez ella se ha quedado en Londres, y que ha venido sola…

Por las inmediaciones de la mansión pulula un vecino cincuentón llamado Brady, que desempeña las tareas de guardabosques y leñador. Helen siente una enorme antipatía hacia él, siempre le rehúye; y Brady, individuo de mirada torva y turbadora, no quitará el ojo de encima a las dos mujeres.

Durante un paseo por la campiña, Helen revela a Anne que puede “oír cosas que nadie más oye”, y que percibe todo lo que sucede en ese bosque.“En éste lago alguien se ahogó” dice mientras sube a una barca para cruzar a la otra orilla.

Pronto Helen da muestras de grave inestabilidad mental, de severo desequilibrio psicológico, y su amiga comenzará a preocuparse. Por las noches, Anne oye gritar a Helen desde su habitación, chillando como posesa y lamentándose angustiosamente en medio de violentos ataques de pánico. Pero cuando Anne, alarmada, va a comprobar si su amiga necesita ayuda, ésta (que ha cerrado su puerta desde dentro) abre y reacciona con calma, como si nada hubiera sucedido.

Helen percibe fantasmales presencias en el interior de esa casa. Varias veces ve fugazmente reflejarse sobre espejos la figura de una etérea mujer. Incluso Anne, que no tiene dones paranormales, escucha por las noches ruidos extraños procedentes del desván, lentos pasos y crujidos… Al día siguiente se lo comenta a su amiga, pero ésta le dice que sólo son figuraciones suyas (sabiendo mejor que nadie que en realidad hay “algo más”).

El novio de Anne llega hasta la casa campestre con la intención de recogerla para regresar a Londres, pero Anne le dice que su amiga no se encuentra bien, y que será mejor que se quede unos días más con ella. Helen reacciona con distanciada frialdad cuando Anne vuelve con ella, como si se sintiera celosa del novio de su invitada. Helen se torna posesiva, y reconoce abiertamente estar enferma y necesitar ayuda de Anne, pero se niega a regresar a Londres pues quiere quedarse sola con ella en el caserón lejos de la ciudad, en su plácido retiro del bosque. Anne no sabe cómo ayudarla, porque no conoce la causa de su enfermedad, sólo sus “síntomas” (de ahí seguramente el nombre de la película).

El guardabosques Brady sigue al acecho, y espía a las muchachas desde su cercana guarida. Helen lo sabe, y también lo tiene a él bajo vigilancia, siempre paranoicamente observando los alrededores con sus prismáticos desde la ventana.

Anne desea ayudar a su amiga, pero ella misma comienza a sentirse cada vez más incómoda en la inhóspita mansión. Una noche, tras despertarse a causa de pasos y crujidos procedentes del desván, Anne se levanta con sigilo y se dirige hacia allí, pensando que Helen se ha desvelado…

Comentario

“Síntomas” es una interesantísima película de terror atmosférico repleta de tensión e intriga, rodada en Inglaterra por el español José Ramón Larraz, un director poco conocido pero muy digno de ser reivindicado. Entre sus obras se encuentran “Vampyres”, filmada ese mismo año de 1974 también en la campiña inglesa, y “Los ritos sexuales del Diablo” (a.k.a. Black Candles), un fantaterror-softcore de 1982 algo inferior en calidad.

Ésta producción de temática espectral con toques de terror psicológico emplea muy apropiadamente un ritmo lento, pausado y angustioso. Los crujidos de las maderas y las puertas que chirrían en el interior de la casa, las tormentas y vendavales en el gris exterior, el rítmico tic-tac del reloj de carillon y los latidos del corazón, que palpita cada vez más rápidamente… Todo ello recursos muy bien aplicados a las tensas escenas del metraje.

Óptima resulta también la interpretación de las protagonistas, especialmente la de Angela Pleasence (Helen); hija por cierto del famoso actor británico Donald Pleasence (“Halloween” de John Carpenter, 1978). Angela Pleasence da vida a una mujer con poderes parapsicológicos seriamente afectada por un oscuro trauma del pasado.

FHP, 2015

 

Las garras de Lorelei – Amando de Ossorio, 1974

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Las garras de Lorelei

España, 1974

Director: Amando de Ossorio

Género: Fantaterror

Guión: Amando de Ossorio

Intérpretes: Tony Kendall (Sigurd), Helga Liné (Lorelei)

Música: Antón García Abril

Argumento

En un apacible pueblo alemán en las cercanías del Rin, una joven que está a punto de casarse muere en circunstancias atroces tras ser agredida por un extraño animal monstruoso. Los aldeanos se horrorizan al descubrir que la bestia había sacado el corazón de la chica. Se ignora qué clase de criatura pudo haber cometido la salvaje acción. Se descarta una responsabilidad humana, y se achaca la carnicería a un oso de grandes dimensiones o similar. Temiendo que la bestia regrese a cobrarse más víctimas, la directora de un internado para señoritas que se encuentra en las cercanías de la localidad contrata los servicios de un vigilante nocturno. El guardián, con muchos años de experiencia a sus espaldas, es un cazador llamado Sigurd. Hombre gallardo y apuesto, Sigurd pronto atraerá el interés de las chicas del colegio, lo que contraría en grado sumo a la joven pero rígida profesora Elke.

Pese a la atenta vigilancia del cazador, se produce otra tragedia: Una de las alumnas es masacrada pocas noches después. En el entierro de la muchacha, un solitario violinista ciego recuerda a los demás lugareños la leyenda de Lorelei, una ninfa acuática que cuando luce la luna llena se transforma en una repugnante criatura escamosa, con zarpas de afiladas garas, que para sobrevivir necesita alimentarse de los corazones de sus víctimas. Como es de esperar, nadie cree al pobre loco… a excepción de un excéntrico profesor, que está trabajando desde hace años en una fórmula para destruir a la mítica criatura marina.

Sigurd descubre al profesor husmeando en los alrededores de la escuela femenina, y contundentemente le pregunta qué se le ha perdido por allí. El investigador lleva al vigilante a sus laboratorios y, tras contarle al escéptico Sigurd los detalles de la leyenda de la ondina Lorelei, le muestra también el mejunje radioactivo que ha creado. Su objetivo es matar al monstruo clavándole un puñal untado con esa aleación. El cazador, está convencido de que las historias de sirenas asesinas son paparruchas y habladurías de las viejas del lugar.

A Sigurd, que duerme durante el día en el húmedo desván del internado, no le está permitido bañarse en la misma piscina que las alumnas, y para refrescarse debe acudir a un cercano pantano. Allí encontrará a una escurridiza y misteriosa mujer. En la primera ocasión que se ven, ella logra esconderse y huir, pero otro día Sigurd la alcanza y, deseoso de saber más interroga a la atractiva dama. Ésta dice llamarse Lorelei. Sigurd y ella, que se sienten mutuamente atraídos, terminan besándose. La enigmática mujer afirma que nunca la habían besado, y que piensa hacer a Sigurd su „consorte“, antes de desvanecerse exhausta. Poco después aparece un corpulento individuo llamado Alberico, que resulta ser el lacayo de Lorelei, y que toma a su ama en brazos para sumergirse con ella en las profundidades del pantano, ante los estupefactos ojos de Sigurd. Ahora también él comienza a creerse la vieja leyenda.

Elke, la joven profesora del internado femenino, siempre se había mostrado antipática y hostil hacia Sigurd. Pero súbitamente (como esos cambios en las mujeres suelen acontecer), Elke deja caer las máscaras y las inhibiciones reconociendo que también ella (como sus alumnas) se siente atraída por el único hombre que reside en el colegio. Ésto, como es lógico, despertará instantáneamente los furibundos y mortales celos de la siempre acechante Lorelei. Ambas mujeres (o más bien la mujer y la criatura mutante) pugnarán por el corazón de Sigurd, y éste, indeciso, compaginará a la “buena” con la “mala”.

Habiéndose enterado de que el científico está trabajando en lograr su destrucción, Lorelei acude con su lacayo a su laboratorio; y tras quemar las fórmulas y documentos, matan al profesor rociándole un ácido corrosivo que le disuelve el rostro.

Cuando Sigurd descubre éste nuevo asesinato, ya no le cabe la menor duda de que Lorelei es la autora de los crímenes, y se dispone a detenerla, haciendo uso del cuchillo radiactivo que el científico había fabricado. Una noche, Sigurd también salva a Elke de una muerte segura, y en otra ocasión también a dos chicas del internado que se estaban bañando…

El heroico cazador decide sumergirse en el pantano para acabar con la bestia. Llega hasta una gruta subacuática, donde Lorelei y su corte de súbditos (el lacayo de antes y unas lascivas doncellas) le están esperando. La ninfa, que es hija de Wotan y custodia el Oro del Rin, trata de hipnotizar a Sigurd para convencerle de que permanezca junto a ella como su consorte, y se muestra dispuesta a hacerlo inmortal. Pero el héroe, dando muestra de su Voluntad, se resiste a los encantos hipnóticos de la sirena-reptil y trata de clavarle la daga radiactiva.

Lorelei ordena que Sigurd sea atado a unas columnas, y ordena a sus sirvientas que custodien al prisionero. Pero cuando las tres comienzan a pelearse entre ellas, Sigurd aprovecha para escaparse, y retorna a la superficie, donde le esperan unos lugareños en lancha. El cazador deja caer grandes cantidades de dinamita para reventar la gruta con las doncellas de Lorelei y el “nibelungo” Alberico en su interior…

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Comentario

Finalmente, Sigurd logra alcanzar a Lorelei antes de que ésta consiga atacar a Elke, y mata al monstruo con la “espada de poder”. El cuerpo de la mutante se momifica casi al instante, y el espíritu de Lorelei (que no guarda rencor a Sigurd por haberla matado) se aleja a lomos de un caballo fantasma diciendo “¡Te esperaré!”, en una escena cargada de tétrico romanticismo gótico.

Ésta película de Amando de Ossorio, toma como punto de partida una leyenda germana procedente de la Renania, sobre una ninfa acuática de origen divino, que había perdido el favor de los dioses convirtiéndose en una criatura mutante reptiliana; en una bella mujer que en noches de luna de llena se transformaba en sanguinario monstruo. No es difícil encontrar una analogía con los mitos de licántropos y las historias de vampiros. Y del mismo modo que los vampiros necesitan beber sangre fresca para sobrevivir, la Lorelei de la leyenda alemana debía comer corazones humanos. La versión fílmica del mito rodada por Ossorio cuenta con una importante carga simbólica, también en lo que respecta al “triángulo amoroso” entre el héroe protagonista, la ninfa maldita y la humana; ambos elementos femeninos equivaliendo respectivamente a Lilith y a Eva en el judeocristianismo.

El actor italiano conocido como Tony Kendall (nombre artístico de Luciano Stella) interpreta a Sigurd, y en el rol de Lorelei tenemos a la ya por entonces madurita pero aún bien conservada alemana Helga Liné, habitual en el eurohorror y el exploitation setentero.

La obra más conocida de Amando de Ossorio es la Tetralogía del Terror Ciego (o de los Templarios).

FHP, 2015

Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula) – José Ramón Larraz, 1974

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Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Marianne Morris (Fran), Anulka Dziubinska (Miriam)

Música: Fabio Frizzi

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Argumento

John y Harriet hacen una excursión a la campiña inglesa. Aparcan su caravana en un paraje boscoso, cercano a un viejo cementerio y una mansión. Estando de camino, a Harriet le habían llamado poderosamente la atención dos mujeres al borde de la carretera. Una parecía estar disponiéndose a hacer autostop, mientras que la otra se ocultaba misteriosamente tras los árboles…

Más tarde en el interior de la caravana, Harriet se siente intimidada por la espesura y la oscuridad del bosque donde van a pernoctar. Comienza a recordar a las dos extrañas mujeres, y de repente ve una mano posándose sobre la ventana; el pánico la invade. John intenta hacerle ver que se trata de autosugestión, trata de convencerla de que estaría soñando… A la mañana siguiente, la timorata Harriet continúa preocupada y dándole vueltas a sus miedos.

En esa zona, donde comienzan a proliferar accidentes automovilísticos, un hombre llamado Ted recoge a una autostopista. Ésta se presenta como Fran, y resulta ser una de las mujeres que Harriet viera el día anterior. Fran tiene un aura enigmático, y Ted pronto se siente poderosamente intrigado, y atraído hacia ella. La acompaña hasta lo que parece ser su morada: La vieja mansión cercana al lugar donde John y Harriet han aparcado su caravana. Se trata de una gran casa tétrica y destartalada, lo que contribuye a incrementar las suspicacias de Ted.

Ambos acaban teniendo sexo, y a la mañana siguiente, Ted no encuentra a su compañera a su lado al despertarse. Fran no está en la cama ni en toda la casa, ha desaparecido… Ted se da cuenta de que tiene un profundo corte en el brazo, del que ha manado sangre abundantemente, pero no recuerda cómo se hizo la herida. En busca de “primeros auxilios” sale a explorar los alrededores de la mansión y llega hasta la caravana de John y Harriet, que amablemente le atienden, desinfectando y vendando el corte.

Ted se encuentra tan debilitado que se queda dormido en el interior de su coche, en las inmediaciones de la casa de Fran. Esa noche, al volver Ted en sí, ella reaparece y se disculpa por haberse marchado abruptamente durante la mañana. Fran no viene sola, trae consigo a su amiga Miriam y ésta a su vez tiene un acompañante. Los cuatro entran, comienzan a beber, y luego ambas parejas se separan para tener más intimidad…

Cuando el agotado Ted, que ha perdido mucha sangre, se queda de nuevo dormido, Fran va en busca de Miriam y su “amigo” (al que acababan de conocer ese mismo día, pues él también las recogió cuando “hacían autostop”). El pobre Rupert, que así se llama el incauto, está siendo desangrado vivo por Miriam. Ambas mujeres comienzan a succionar el precioso y colorado líquido vital. Pues las dos son vampiras, que atraen a los hombres a la vieja casa haciéndose pasar por autostopistas, para matarlos y beberse su sangre.

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Fran y Miriam tienen relaciones lésbicas. Miriam le dice a su amiga que „está jugando un juego peligroso” y que “hay que matarlo” (a Ted) “antes de que sea demasiado tarde”… Una vez más, Ted despierta a la mañana siguiente solo en la cama (y en toda la casa), sintiéndose muy maltrecho. Se dispone a marcharse del lugar, pero en la carretera se encuentra un retén policial, pues de nuevo ha habido un accidente… Cuando Ted se fija en el cadáver del infortunado, comprueba con estupor que se trata de Rupert, el “amigo” de Miriam. Así, Ted regresa a la casa, aún ajeno al riesgo que corre. El inmueble sigue vacío, y Ted se dispone a explorarlo, quedándose encerrado en el sótano…

Mientras tanto, Harriet contempla con curiosidad y miedo a las dos mujeres, que merodean por el bosque, y corren a través del cementerio. Harriet está pintando en un cuadro la mansión que se yergue no lejos de donde ella y John han aparcado su caravana. Mientras está dando las últimas pinceladas a su obra, es sorprendida por las vampiras…

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Comentario

“Vampyres”, también conocida como “Las hijas de Drácula”, es una producción británica dirigida por el cineasta español José Ramón Larraz, que realizó la mayoría de sus películas de terror en Inglaterra. Resulta un film con un argumento interesante; una sáfica pareja de vampiras atrae a crédulos e imprudentes hasta su lúgubre residencia mientras que una pareja ajena a los acontecimientos se encuentra no lejos de allí, expectante… Recuerda en temática a ciertas obras de Jean Rollin, sobre todo en lo que respecta al protagonismo de las chupasangres lésbicas.

Inicialmente, ningún indicio confirma que las “estrellas” del film sean auténticas “vampiras”, en el sentido sobrenatural del término (seres inmortales y con colmillos), y se sugiere que podrían tratarse simplemente de dos psicópatas literalmente “sedientas de sangre”. Éstas “vampiras” son capaces de estar fuera durante el día sin que les afecte la luz solar, y no duermen en féretros.

Las dos mujeres en cuestión están interpretadas por Marianne Morris (Fran) y la bella polaca Anulka Dziubinska (Miriam). Aunque según ImDb ambas actrices nacieron en 1950 y tenían por tanto 24 años en el momento del rodaje, Fran parece bastante más mayor.

La atmósfera está muy bien lograda, y uno de los alicientes del film es de hecho su ambiente lúgubre y siniestro, acertadamente conjugado con la tensión de la trama. Los grises y brumosos parajes de la campiña inglesa constituyen una excelente ubicación para una película como ésta. También la inquietante banda sonora es muy buena.

“Es demasiado bonito para ser verdad” dice uno de los “invitados” a sus bellas anfitrionas, inconsciente de que pronto morirá. “Nada es demasiado bonito para ser verdad…” repone la rubia Miriam “lo único malo es que la vida es demasiado corta…”

FHP, 2015