El Diablo y yo – Archie Mayo, 1946

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(Imagen: cdn.shopify.com)

El Diablo y yo (V.O. Angel on my shoulder)

EEUU, 1946

Director: Archie Mayo

Género: Comedia, drama, cine negro

Guión: Harry Segall, Roland Kibbee

Intérpretes: Paul Muni (Eddie Kagle/juez Frederik Parker), Anne Baxter (Barbara Foster), Claude Rains (Nick)

Música: Dimitri Tiomkin

Argumento

Eddie Kagle, jefe de una banda de gangsters, sale de la cárcel tras cumplir una larga condena. Su amigo y lugarteniente Smiley le espera a las puertas del presidio. Juntos se alejan de allí en coche. La organización ha crecido y es más poderosa. De improviso, Smiley saca su pistola y descerraja varios tiros a su jefe.

Cuando Eddie despierta, está en el infierno. Tarda en comprender que está muerto, y que ha sido asesinado a traición por su “amigo” Smiley, alguien en quien había depositado toda su confianza. Eddie, hecho una furia, desea vengarse a toda costa. El mismísimo Diablo tiene noticia de su llegada, y decide proponerle un trato. Aprovechando el enorme parecido físico entre Eddie y el juez Frederick Parker, Satán quiere que el alma de Eddie regrese al mundo físico para entrar en el cuerpo del juez y provocar su perdición. A cambio le concederá la oportunidad de vengarse de Smiley.

El fantasma de Eddie, acompañado del Diablo, retorna a la Tierra. Ambos, invisibles para el ojo humano, entran en una sala donde el juez Parker encabeza un proceso. Sin causa aparente, el magistrado se desvanece; y entonces el Diablo hace que el alma de Eddie tome posesión de su cuerpo. Cuando Parker despierte, será Eddie quien viva en su interior – lo que, como cabe esperar, provocará innumerables equívocos.

A todos llama la atención el súbito cambio en la personalidad y el comportamiento del modélico juez. Parker se conduce ahora como un hampón, con vocabulario y modales barriobajeros. Eso preocupa enormemente a su criado Albert, y más todavía a su secretaria y prometida Barbara. De repente, después de volver en sí, Parker habla de ajustarle las cuentas a un tal Smiley, alguien que nadie sabe quién es; y constantemente se comunica con “Nick”, un “amigo imaginario” al que sólo él es capaz de ver (y quien no es otro que el Diablo). El doctor Matt Higgins, amigo de Fred Parker y de Barbara, está especializado en psiquiatría y sugiere que el magistrado padece un trastorno de personalidad. Sin embargo no cree que haya motivo para alarmarse y está convencido de que las aguas volverán a su cauce por sí mismas.

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Contrabandistas del Caribe – Juan Orol, 1968

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(Imágenes: i.ebayimg, m-media.amazon)

Contrabandistas del Caribe

México/Puerto Rico, 1968

Director: Juan Orol

Género: Gangsters

Argumento

Estamos en la Cuba pre-revolucionaria de los años cincuenta. Joe Lucania es toda una celebridad en los casinos de La Habana. Supervisa el funcionamiento de los hoteles y salas de juego, trabaja como croupier… Y tiene además otra ocupación menos confesable.

Los jefes de la “Combinación”, altos jerarcas del crimen organizado en la isla, notan que alguien les está robando su mercancía. Se dedican a traficar con drogas, usan Cuba y otros puntos del Caribe como centro estratégico de operaciones y sus actividades están siendo saboteadas desde allí mismo.

Mediante una tupida red de informadores, Joe Lucania averigua dónde se producen los siguientes desembarcos de drogas. Pues es él quien ha osado desafiar a los grandes jefes, desbaratando sus operaciones de narcotráfico para apoderarse de la mercancía.

Joe Lucania es muy popular en los glamourosos círculos de la alta sociedad habanera. Pero también es muy querido entre los pobres, pues es un gran benefactor y acostumbra a realizar generosas donaciones. Asimismo, atractivas mujeres buscan su compañía. Entre ellas se encuentra Olga, una bailarina del casino. La chica está fascinada por él, y como le cuenta a una amiga en su camerino, ello se debe a que en el pasado Lucania le salvó la vida. Cuando era una niña, en la Sicilia natal de ambos, Olga estuvo a punto de ahogarse y Joe la rescató. Enterada de que ahora también él está en Cuba, la cabaretera quiere encontrarse con su salvador y ponerse bajo su protección. Pues está siendo acosada por un malvado gángster llamado Larry, uno de los manejan el narcotráfico en el Caribe por cuenta de los grandes jefes de Nueva York.

Antes de que Olga pueda reunirse con Joe Lucania, ella y su amiga son secuestradas por Larry y sus esbirros. Las llevan en lancha a una pequeña isla, pero Olga logra zafarse de sus captores y se tira al mar. Larry la da por muerta, creyendo que se ha ahogado.

Mientras tanto, Lucania y sus hombres interceptan un cargamento de droga. Tras un tiroteo logran reducir a Kid Catano, uno de los traficantes que trabajan para Larry. Descubrimos así que Lucania roba la mercancía de los jefes a modo de venganza, pues ellos trataron de asesinarle hace años en Estambul. Su nombre real es Tony Florino, pero los jefes lo dieron por muerto y él prefirió adoptar una nueva identidad, la de Joe Lucania, para así planear su revancha.

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Hombres sin alma – Juan Orol, 1951

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Hombres sin alma

México, 1951

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, drama

Guión: Juan Orol, basado en historia de José G. Cruz

Intérpretes: Rosa Carmina (Malena), Tito Junco (Gustavo Alonso), José G. Cruz (Andrés Ramos)

Música: Antonio Rosado

Argumento

Malena es una vedette que en poco tiempo ha pasado de bailar en tugurios de mala muerte para actuar en los cabarets de mayor renombre. Su fulgurante ascenso despierta muchas suspicacias. Varios hombres la pretenden. Entre ellos Gustavo Alonso, un gángster que se dedica al mundo de la noche y el negocio del juego. René le reprocha a su hermano Gustavo la clase de vida que ha escogido.

Andrés, el chófer de Malena, está secretamente enamorado de ella, pero no se atreve a declarársele. Muy abatido se lo cuenta a su madre, quien le recomienda olvidar a la mujerzuela.

Tras un escándalo en el cabaret Malena es encarcelada. Gustavo paga la fianza y le propone que se case con él. Pero ella tiene un pasado turbio, y teme ser rechazada si le revela su secreto. Sin embargo, Gustavo ya sabe lo que Malena trataba de ocultarle (que tiene un hijo de otro hombre) y no le importa, desea casarse con ella de todos modos. Malena acepta. Gustavo le comunica la buena nueva a su hermano, y le pide que sea su padrino de bodas. Le promete que una vez casado sentará la cabeza y se apartará del mundo del crimen. Por primera vez, René está orgulloso de él.

Pero Burton, el rival de Gustavo, también desea a Malena para sí, y comienza a tramar un pérfido plan: Ordena a sus esbirros que secuestren a la cabaretera.

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Gángsters contra charros – Juan Orol, 1947

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Gángsters contra charros

México, 1947

Director: Juan Orol

Género: Gangsters, drama, musical

Guión: Juan Orol

Intérpretes: Juan Orol (Johnny Carmenta), Rosa Carmina, José Pulido (Pancho Domínguez)

Música: Antonio Rosado

Argumento

Pancho, conocido como el “Charro del Arrabal”, es el líder de una banda de cuatreros. Procedente de algún rancho norteño, llega a la ciudad y se instala en un barrio. Su chica es la bailarina Rosa Carmina, que actúa en un cabaret. El Charro se dedica a extorsionar a los locales nocturnos, cobrando jugosos dineros de “protección” a sus propietarios. Un influyente político de la ciudad, don Tiburcio, trata de obstaculizar sus negocios, pero la banda del Charro logra eliminarlo. Su sustituto, don Filemón, se muestra más solícito a colaborar con Pancho, haciendo la vista gorda a cambio de un porcentaje.

El Charro se toma unos tequilas con sus fieles Murciélago y Felipe. Éste último está con los ánimos por los suelos, pues su novia le acaba de abandonar. El Charro no lo toma en serio, pues está seguro de que a él eso nunca le pasará…

El gángster Johnny Carmenta y uno de sus esbirros pasean por la ciudad y ven un cartel en el que se anuncia la actuación de Rosa Carmina. A Johnny la bailarina le resulta familiar: Tuvo una relación con ella en el pasado. Carmenta comienza a contarle a su secuaz cómo la conoció:

Hace muchos años, en otra ciudad, Johnny era un humilde mecánico. Cierto día llegó a su taller un elegante caballero con acento italiano: Rinaldo, un miembro de la Mafia. Éste fue testigo de una pelea que Johnny tuvo con otros mecánicos de la competencia, y al ver cómo se las gastaba se percató de su potencial y le ofreció trabajar para él.

Johnny decidió abandonar su taller de mecánico, así como la cochambrosa pensión en la que malvivía, para aceptar la oferta del mafioso: “Llevo 20 años con un empleo honrado, pero sin provecho alguno”. Rinaldo se convierte en su mentor en el turbulento mundo del hampa, y le explica las distintas formas de hacer dinero. Johnny no quiere dedicarse a pequeños robos o estafas, sino convertirse en pistolero, para “ganar dinero a lo grande”. Pronto, el ambicioso Carmenta se convierte en un exitoso gángster. Al ver una noche bailar a Rosa Carmina, Johnny se enamora de ella. Pero la chica es exigente, y sólo acepta salir con él si consigue un coche lujoso. Johnny lo roba, hace que su antiguo compañero del taller le cambie el color y se presenta de nuevo ante la cabaretera con el flamante automóvil. Así, Rosa acepta convertirse en su amante.

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Introducción a Juan Orol y su cine

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Orol encarnando a su alter ego Tony Carmenta

Introducción a Juan Orol y su cine

Pese a ser desde hace años un consumado y confeso cinéfago, he de reconocer que hasta hace poco no tenía ni idea de la existencia de Juan Orol, considerado el rey del cine negro mexicano.

Éste gallego aventurero vino al mundo en Lalín, provincia de Pontevedra, un 4 de agosto de 1897 (si bien otras fuentes apuntan que nació en el Ferrol). Siendo aún muy joven se hizo a las Américas, buscando fortuna primero en Cuba. Antes de consagrarse al cine se desempeñó como boxeador, torero, jugador de béisbol, piloto de carreras, reportero, actor de teatro y agente de policía. ¡Casi nada! Más adelante se instala en México, donde según su propio testimonio trabajó como agente secreto. Allá por los años ´30 entra en contacto con la naciente industria cinematográfica de aquel país. Orol era un apasionado de las películas de gangsters de EEUU, gran admirador de Humphrey Bogart, James Cagney, Edward G. Robinson o Paul Muni (protagonista éste ultimo de la “Scarface” original de 1931 dirigida por Howard Hawks – en la que cinco décadas después se inspirarían Brian De Palma, Oliver Stone y Al Pacino para el más conocido remake).

Juan Orol decidió emular a sus ídolos gringos, convirtiéndose en el padre del género gangsteril mexicano. Otra de sus grandes influencias fue el cineasta de origen alemán José Bohr, artífice de “Luponini, el terror de Chicago” o “Marihuana, el monstruo verde”. Orol fue además uno de los pioneros del cine sonoro en México –  junto al mencionado Bohr,  el prolífico maestro del terror Chano Urueta (“El espejo de la bruja”, “El monstruo resucitado”) o Joselito Rodríguez, quien más adelante dirigiría el primer film del Santo (“Cerebro del mal”, 1958).

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Rosa Carmina

Los años que Orol pasó en Cuba influyeron decisivamente en sus gustos musicales. El director incorporaba abundantes números de bailes caribeños en sus propuestas. Así nació el llamado “cine de rumberas”, un subgénero que fusiona el musical con el cine negro y en el que la trama suele consistir en las rivalidades que surgen entre dos gangsters por el amor de la voluptuosa bailarina de turno. Orol lanzó al estrellato a varias de éstas vedettes, convirtiéndolas en actrices de sus películas.

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