La gata en celo – Nello Rossati, 1972

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La Gatta in Calore

Italia, 1972

Director: Nello Rossati

Género: Thriller, drama

Guión: Nello Rossati

Intérpretes: Eva Czemerys (Anna), Silvano Tranquilli (Antonio)

Música: Gianfranco Plenizio

Argumento

Antonio regresa a su casa después de una ajetreada temporada en viaje de negocios. Por motivos de trabajo se ve obligado a pasar mucho tiempo fuera. En el camino de vuelta a su hogar, mientras conduce, espera con ansias poder abrazar de nuevo a Anna, su mujer.

Pero le espera una ingrata sorpresa: Al llegar se encuentra en el jardín el cuerpo inerte de un hombre. Es el vecino de la villa de al lado. Hay manchas de sangre alrededor de la casa. Cuando Antonio entra, se espera lo peor. Pero encuentra a su mujer sentada en la cocina, aunque bastante aturdida e incapaz de articular palabra. Junto a ella, en la mesa, hay una pistola. Todo parece indicar que Anna mató al vecino. Antonio vuelve a salir al jardín y tapa el cuerpo, así como las huellas de sangre. Vuelve a entrar en la casa, dispuesto a escuchar el relato de su esposa acerca de cómo se desarrollaron los acontecimientos.

Antonio imagina al principio que el vecino la atacó, y que ella actuó en defensa propia. Pero la realidad es mucho más compleja. Anna se viene abajo y termina confesando que tenía una relación con el vecino.

A modo de flashback, la apesadumbrada mujer inicia a contar qué fue lo que la llevó a buscar la compañía de ese individuo.

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El deseo en otoño – Carlos Enrique Taboada, 1972

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El deseo en otoño

México, 1972

Director: Carlos Enrique Taboada

Género: Drama, suspense

Guión: Toni Sbert, Fernanda Villeli

Intérpretes: Maricruz Olivier (Elena), Guillermo Murray (Victor), Sonia Furió (Clara)

Música: Raúl Lavista

Argumento

Elena es una profesora de química en un instituto de México D.F. Vive en una gran casa con su anciana madre enferma, quien transcurre los días postrada en una cama. La vieja, aquejada por sus achaques, la tiraniza – Protestando cada vez que su hija sale de casa y echándole en cara que no se ocupa de ella lo suficiente. La madre también ha saboteado siempre las relaciones de Elena con los hombres. La maestra, que ronda ya los cuarenta años, nunca ha tenido novio. Y casi tampoco amistades. Su única amiga es su compañera Clara, también maestra. Entre las dos existe una relación muy íntima.

La amargura de la madre repercute en el carácter de la hija: Elena es una profesora severa a la que muchos de sus alumnos conocen como “la bruja” o “la solterona desgraciada”. Elena regaña a sus alumnos como su madre a ella.

El director del instituto, don Esteban, tiene una hija llamada Silvia a la que Elena da clases de química. Don Esteban está preocupado porque el rendimiento de Silvia es pésimo. De ello responsabiliza a Javier, el novio de la chica, un hippy rebelde y gamberro.

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La mujer con botas rojas – Juan Luis Buñuel, 1974

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La mujer con botas rojas (V.O. La femme aux bottes rouges a.k.a. “The Lady with Red Boots”)

Francia, 1974

Director: Juan Luis Buñuel

Género: Drama, misterio, surrealismo

Guión: Juan Luis Buñuel,Pierre-Jean Maintigneux, Jean-Claude Carrière, Clement Biddle Wood

Intérpretes: Catherine Deneuve (Françoise LeRoi), Fernando Rey (Perrot), José Sacristán (Valet), Emma Cohen (Sophie)

Argumento

El excéntrico millonario Monsieur Perrot es, además de accionista en la bolsa, un mecenas y coleccionista de arte, que recorre la ciudad en la que vive comprando pinturas y contratando escultores. En esas tareas siempre le acompaña su fiel y un tanto siniestro chófer y mayordomo Albert.

Perrot ordena la compra de todas las obras expuestas en la galería Villier, y tras ello continúa en su coche con la lectura de la novela “Secrets”. La autora del libro, Françoise LeRoi, se encuentra escribiendo en un café en el que instantes después aparece el millonario. Discretamente y sin que nadie más se de cuenta, Françoise hace un pequeño “strip-tease” de breves segundos ante el estupefacto Perrot. Desde ese momento, el mecenas la sigue a todas partes, espiándola obsesivamente con la ayuda de su chófer.

Mientras Françoise hojea libros antiguos en un puesto ambulante, el galerista Villier le pregunta al librero si no tiene por casualidad “algo de la escritora Françoise LeRoi” – sin saber que esa autora se encuentra ante él. Ella siente curiosidad hacia ese admirador de su obra, pero no le dirige la palabra en ese momento. Françoise averigua quién es el galerista, y le escribe una carta. Inicia así una correspondencia entre ambos, lo que despierta los celos de Sophie, la esposa de Villier, y también del pintor Valet, el amigo de Françoise con el que ésta convive en una especie de “relación abierta”.

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Retrato en negro de la burguesía – Tonino Cervi, 1978

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Retrato en negro de la burguesía (V.O. Ritratto di borghesia in nero)

Italia, 1978

Director: Tonino Cervi

Género: Drama

Guión: Tonino Cervi, Cesare Frugoni, Goffredo Parise (basados en novela de Roger Peyrefitte)

Intérpretes: Ornella Muti (Elena), Senta Berger (Carla), Paolo Bonacelli (Paolo)

Música: Vince Tempera

Argumento

Venecia, años treinta. El joven y un tanto tímido Mattia es un pianista de gran talento. En el conservatorio de música conoce a Renato Richter, un chico poco más o menos de su edad, bastante y hasta demasiado extrovertido. Éste le presenta a su joven madre, Carla. Mattia queda inicialmente estupefacto, pues habría pensado que más que de su madre se trataba de una amiga o hermana mayor. Carla tuvo a Renato a los 17 años y aún se conserva muy bien para rondar la cuarentena.

A Mattia le irrita un poco la relación demasiado “jovial” que parece existir entre madre e hijo. Renato trata a su progenitora como si fuera una amiga, e incluso la llama por su nombre. Carla y Renato invitan con frecuencia al joven pianista a su casa. Carla también se dedica a la música, y subsiste dando clases particulares de piano. Una de sus alumnas es la bella Elena, hija de una familia acaudalada.

Cierto día, madre e hijo invitan a Mattia a pasar un fin de semana en la mansión de una pariente rica, la prima Linda. Allí, durante la noche, Mattia y Carla se encuentran por azar en la cocina y tras un breve intercambio de palabras se convierten en amantes. A partir de ese momento inicia un tórrido romance entre ambos.

Renato al principio aprueba la relación de su amigo con su madre, de hecho incluso había estado esperando que algo así se desarrollara. Pero el desequilibrado muchacho, quien probablemente padece una especie de complejo edípico, pronto se siente celoso y reacciona histéricamente una noche que Carla regresa a casa. Matteo había recibido las llaves del domicilio de los Richter, y es testigo desde otra habitación de la escena de celos que monta Renato. Para tranquilizar  a su hijo, Carla le promete no volver a ver nunca más a Matteo. Éste, que lo ha escuchado todo, deja las llaves y se marcha, con la intención de no volver a ver más a su madura amante.

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Ingrid la callejera – Brunello Rondi, 1973

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Ingrid sulla strada

Italia, 1973

Director: Brunello Rondi

Género: Drama

Guión: Brunello Rondi

Intérpretes: Janet Agren (Ingrid), Francesca Romana Coluzzi (Claudia), Franco Citti (Renato), Enrico Maria Salerno (Urbano)

Música: Carlo Savina

Argumento

Ingrid es una joven finlandesa que por algún traumático motivo decide escapar de casa, y también de su país. Toma un tren con rumbo al sur sin tener muy claro su destino. En el pequeño cuarto de baño de su vagón se quita las bragas (“¡no me las pondré nunca más!”) y toma una crucial determinación: De ahora en adelante se dedicará a prostituirse. Allí mismo, en el diminuto retrete, atiende a su primer cliente; un pasajero que estaba esperando para entrar al baño. Poco después al segundo, también en el tren. El billete, que hasta el momento no tenía, se lo costea al revisor con lo que ha ganado prostituyéndose.

Así, tras atravesar toda Alemania, los Alpes y parte de Italia, llega hasta Roma. Allí conoce en la calle a prostitutas profesionales y experimentadas, haciéndose amiga de Claudia, una de ellas. Ésta lleva a Ingrid a su casa, que comparte con un pseudo-pintor de “arte moderno”.

Al día siguiente se van a “trabajar”, a esperar clientes bajo un puente. Ingrid ha elegido ser puta por vocación, y la veterana Claudia es su “profesora”, dedicándose a explicar a la finlandesa cómo debe actuar para lograr que los coches se paren junto a ella. Cuando al anochecer ambas están por marcharse, finalmente frena un vehículo. El conductor, un respetable caballero de muy buenos modales, las invita a su subir cortesmente a las dos. Se presenta como Urbano, es un aristócrata, y las lleva a su castillo.

El noble les explica que es viudo, y que necesita compañía femenina para paliar su soledad. Una vez en el castillo, que reúne todos los estereotipos de las películas de terror, comienza a revolcarse con ambas en una antiquísima cama, a la vez que se descorre una cortina dejando ver la sala contigua, donde varias personas están realizando una sesión espiritista.

Urbano les explica que tratan de invocar a Clara, la fallecida esposa del dueño de la mansión. Todos son médiums que intentan intensamente materializar a su difunta cónyugue. Ingrid debe ponerse el camisón de la muerta para atraerla, mientras el aristócrata comienza a excitarse sexualmente. De repente una inquietante mujer se aproxima a Urbano y a las dos chicas… Es Clara.

Irritada, Claudia interrumpe la sesión creyendo que todo es una farsa. ¡Y está en lo cierto! Pues se trata de un extraño juego necro-erótico que Urbano y su esposa (en realidad viva) gustan de practicar. Los médiums eran otros aristócratas aficionados al espiritismo.

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El río y la muerte – Luis Buñuel, 1954

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El río y la muerte

México, 1954

Director: Luis Buñuel

Género: Drama

Guión: Luis Alcoriza, Luis Buñuel

Intérpretes: Columba Domínguez (Mercedes), Miguel Torruco (Felipe), Joaquín Cordero (Gerardo), José Elías Moreno (Don Gervasio)

Música: Raúl Lavista

Argumento

En un pueblo mexicano llamado Santa Bibiana existen desde hace generaciones encarnizadas rivalidades mortales entre varias familias. Especialmente feroz es la secular contienda entre los Anguiano y los Menchaca. Por unas irrisorias nimiedades estallaron hace muchos años disputas que, generación por generación, van costando la vida a los hombres de ambas familias. Con el tiempo, esos esporádicos ajustes de cuentas se han convertido en la ley no escrita del pueblo.

Cada vez que un Anguiano mata a un Menchaca o viceversa (para salvaguardar su honor enfrentándose siempre cara a cara), el autor del homicidio debe auto-exiliarse a las inhóspitas tierras que hay más allá del río que cruza la localidad. Allí debe permanecer el tiempo que sea necesario, hasta que ya no corra peligro de ser arrestado. La mayoría de los moradores del pueblo acepta esa práctica atávica.

El río se puede cruzar de dos maneras: vivo, para ocultarse en los bosques; o muerto a bordo de una barca negra para ser trasladado al cementerio.

Gerardo Anguiano es uno de los pocos que “ha estudiado”, y que por tanto considera la tradición de su pueblo “bárbara y salvaje”. Es médico de profesión, pero él mismo padece una grave enfermedad; una poliomielitis que le mantiene paralítico. Como rechaza las costumbres ancestrales de su pueblo los demás lugareños le consideran un cobarde – incluso su propia madre, quien no le visita en el hospital. Pues se supone que Gerardo, como Anguiano que es, debería combatir en un duelo contra Rómulo Menchaca, el representante de la estirpe rival.

Rómulo va a ver a Gerardo al hospital, para cerciorarse de que efectivamente está enfermo. El padre de Gerardo mató al de Rómulo, y por ello, el Menchaca quiere continuar la tradicional cadena de venganzas. Pero al comprobar que Gerardo está postrado e inmóvil se marcha, no sin antes recordarle que tarde o temprano se tendrán que encontrar: “Algún día te he de matar, pero de igual a igual”.

Gerardo cuenta con las atenciones de la enfermera Elsa y entre  los dos va surgiendo un romance. El joven se va recuperando, y le narra a Elsa la historia de la confrontación entre las dos familias…

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Labios lúbricos – Giulio Petroni, 1975

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Labios lúbricos (V.O. Labbra di lurido blu)

Italia, 1975

Director: Giulio Petroni

Género: Drama, suspense

Guión: Franco Bottari, Giulio Petroni

Intérpretes: Lisa Gastoni (Elli), Corrado Pani (Marco), Jeremy Kemp (George), Andrés Soler (Andrés)

Música: Ennio Morricone

Argumento

La cuarentona Elli es abordada en la carretera por un motorista de aspecto inquietante, que la exhorta a acompañarla para ver a un tal “señor Stevens”. Ambos llegan a una iglesia abandonada en cuyo interior aguardan unos grotescos psicópatas de estética sadomasoquista, que se dedican a intimidarla. Hacen amago de torturarla, pero son frenados a tiempo por el misterioso Stevens. Éste, un anticuario inglés, parece ser un viejo amante homosexual de Marco, el marido de Elli.

Marco, profesor universitario, ha encontrado en su esposa la estabilidad emocional que nunca tuvo, pero la relación entre ambos comienza a ser saboteada por el celoso Stevens. Éste acosa a los dos con cartas amenazantes, e intenta sembrar cizaña en el matrimonio, haciéndole entender a Elli que su marido en realidad sigue enamorado de él, mientras trata de persuadir a Marco de que ella le es infiel.

Marco quiere romper definitivamente con Stevens, y para ello se cita con el inglés en un hotel precisamente el día de su aniversario de bodas con Elli. Para terminar con su pasado, Marco está dispuesto a vender un terreno que había comprado junto a Stevens. Marco y Elli viajan para ello a unos parajes rurales donde él se reencuentra con la joven Laura, hija de unos amigos suyos a la que él no veía desde que era pequeña.

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