Kaiketsu Kurozukin (El Encapuchado Negro) – Akikazu Ota, 1981

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Kaiketsu Kurozukin (a.k.a. The Black Hood)

Japón, 1981

Director: Akikazu Ota

Género: Chambara, Jidaigeki

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Kurozukin)

Argumento

Marzo de 1868. En Japón se suceden numerosas revueltas y levantamientos. El shogunato Tokugawa, que ha regido el país por más de dos siglos, ha colapsado hace unos meses. Las luchas por el poder entre la fuerte alianza de los clanes Satsuma y Choshu por un lado y los fieles a los Tokugawa (que siguen siendo Fuertes en Edo) amenazan con provocar una guerra civil.

En ese contexto actúa un misterioso justiciero enmascarado, conocido como Kurozukin. Al estilo del Zorro o de los superhéroes de los comics norteamericanos, éste enigmático personaje con identidad secreta trata de mantener el orden en las calles, algo de lo que los agentes estatales parecen no ser ya capaces.

¿Quién se esconderá tras la negra máscara del Kurozukin? Lo cierto es que sus actividades no son bien vistas por ciertos representantes de las altas instancias. Por ello, muchos samurais al servicio de los señores del Shogunato tratan de acabar con el justiciero solitario (que es un avezado artista marcial y espadachín).

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Kaidan Oiwa no borei (El fantasma de Oiwa) – Tai Kato, 1961

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Kaidan Oiwa no borei (a.k.a. The ghost of Oiwa)

Japón, 1961

Director: Tai Kato

Género: Drama, jidaigeki/chanbara, terror (kaidan)

Guión: Tai Kato, basándose en la novela de Nanboku Tsuruya

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Iemon Tamiya), Yoshiko Fujishiro (Oiwa)

Música: Nakaba Takahashi

Argumento

Iemon Tamiya es un samurai empobrecido y bravucón. Su esposa Oiwa le ha abandonado y ha vuelto a casa de su padre porque Iemon estuvo involucrado en un asesinato. Iemon trata de recuperar a su mujer a toda costa; intenta hablar con su suegro pero éste no le quiere escuchar. Un día, Iemon se tropieza en la calle con una muchacha. Tras el choque, la joven cae al suelo. El samurai la ayuda a levantarse, se disculpa, se marcha y se olvida. Sin embargo, la chica ha quedado hondamente impresionada por el fortuito encontronazo…

Osode, la hermana de Oiwa, es entregada por su padre a una “casa de masajes”, para que trabaje allí como empleada. En realidad, tal establecimiento es un prostíbulo. Naosuke, el mejor amigo de Iemon, está perdidamente enamorado de Osode, pero ésta le ignora. Cuando Iemon y Naosuke se enteran del lugar al que ha ido a parar la muchacha, buscan la manera de sacarla de allí.

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Shokin Kasegi (Cazarrecompensas) – Shigehiro Ozawa, 1969

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Shokin Kasegi (a.k.a. Bounty Killer 1: Killer´s Mission)

Japón, 1969

Director: Shigehiro Ozawa

Género: Chambara, Jidaigeki

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Ichibei), Junko Toda

Argumento

En 1752, el Shogun ha rechazado la compra de un arsenal de armas de fuego sumamente modernas procedentes de Holanda. Eran los años del sakoku, o aislamiento, y en el Japón regido por los Tokugawa se restringían severamente las transacciones comerciales con los extranjeros. El barco holandés, sin embargo, prosigue rumbo a las islas Ryukyu, donde busca proponerle el negocio al clan Satsuma. Al encontrarse los dominios de ese clan muy alejados del gobierno central de Edo, el feudo gozaba de mayor facilidad para eludir el control de los Tokugawa.

Los Satsuma sí muestran gran interés por las potentes armas occidentales. Muchos de sus funcionarios llegan a acariciar la idea de desafiar con ellas al gobierno central y hacerse con el poder. Con esa maniobra parece clara la intención de los holandeses: Instigar una guerra civil en Japón.

El Shogunato, consciente del peligro que entraña para el país una posible insurrección del importante clan Satsuma, contrata los servicios del cazarrecompensas Ichibei Shikoro para que evite que se consume la transacción.

Ichibei es un artista marcial prodigioso y un excelente espadachín. También un mujeriego empedernido. En una taberna conoce a una atractiva joven, que en realidad es una ninja al servicio del Shogunato, quien como él trata de infiltrarse en el clan Satsuma.

Ichibei debe contactar al chambelán de los Satsuma, Ijuin Ukyo, quien permanece fiel al gobierno central. Llega hasta él a través de uno de sus hombres, Tokuro.

Haciéndose pasar por ciego, Ichibei conoce a una chica llamada Akane, que trabaja para los Satsuma. El agente shogunal le dice a la muchacha que debe llevar un mensaje al samurai Nikaido (uno de los cabecillas de la insurrección), y ella lo guía hasta el campamento donde se encuentran los subversivos. Éstos ejecutan sin miramientos a todos aquellos sospechosos de espiar para los Tokugawa.

Nikaido no tarda en darse cuenta de que Ichibei no es en realidad un ciego, sino un astuto agente; e intenta liquidarlo. Pero el falso invidente logra zafarse de sus perseguidores.

La joven ninja que Ichibei conoció en la taberna es capturada por los Satsuma, tras sufrir una traición por parte de un delator. La atan y se disponen a torturarla para que revele las intenciones del gobierno central, amenazándola con quemarla viva. Pero ella simula estar muerta, finge haberse suicidado tras morderse la lengua (al parecer una típica forma femenina de quitarse la vida en el antiguo Japón: Las mujeres se amputaban la lengua con sus dientes ahogándose así con su propia sangre).

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Ichibei interviene y rescata a la muchacha, llevándola a las dependencias del chambelán Ijuin para que se recupere. Mientras tanto, Nikaido contrata los servicios de dos turbios individuos para que acaben con el agente secreto: Un estrafalario espadachín con corte de pelo irokés y un europeo con fusil apellidado Duncan.

Los holandeses, dirigidos por el capitán Segal, están a punto de cerrar el trato con el clan Satsuma, vendiéndoles toneladas de armas de fuego que el clan piensa emplear contra el gobierno central… Ichibei hará todo lo posible para evitarlo. Cree contar para ello con el apoyo de Ijuin; sin embargo éste tiene planeada una jugada que dejará perplejo al agente…

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Comentario

Ésta “Shokin Kasegi” es la primera parte de una trilogía que tiene por protagonista al carismático Ichibei Shikoro, interpretado por el gran Tomisaburo Wakayama (Ogami Itto en la hexalogía de Kozure Okami, Kiichi Hogan en la serie Oshi Samurai y Mikuni Shinkai en los films del Gokuaku Bozu / Wicked Priest).

En realidad, más que un cazarrecompensas, Ichibei es un agente secreto; un espía experto en artes marciales, una especie de “James Bond” nipón (Y en ésta entrega no sólo tiene una “chica Bond”, sino incluso dos).

El film está repleto de acción, combates, luchas cuerpo a cuerpo y enfrentamientos con espadas. Hay un “homenaje” más que evidente a Zatoichi, pues Ichibei durante algún tiempo se hace pasar por masajista ciego (imitando con acierto a su hermano Shintaro Katsu). Una de las armas del Shokin Kasegi es de hecho un bastón de caminar que oculta en su interior una afilada hoja de espada, análogamente a la caña que usa Zatoichi.

La película tiene en general un tono desenfadado y humorístico, similar a los films sobre el pendenciero sacerdote budista Shinkai (la serie Gokuaku Bozu, también protagonizada por Wakayama).

Existe algún que otro anacronismo “cronológico”, pues los rifles que los holandeses tratan de vender poseen mira telescópica de alta precisión, y la trama está ambientada en 1752… cuando sin embargo esa clase de rifles no aparecería hasta alrededor de 1835. Además, el aspecto de los oficiales occidentales, sus uniformes y peinados, parecen más del siglo XIX que del XVIII.

La banda sonora recuerda por momentos al italo-western (particularmente durante el duelo entre Ichibei e Ijuin), y en otras ocasiones tiene acordes “pre-setenteros”, típicos de la época en la que fue rodada la película.

Llama la atención que los títulos de crédito estén en alemán (tal vez se trate de una co-producción con Alemania), y que el personaje principal, Ichibei, tenga inexplicablemente en la ficha sobre la película de imdb un nombre chino (“Ling Fung”).

“Shokin Kasegi” resulta amena y entretenida, al estilo de “Gokuaku Bozu”, sin alcanzar el altísimo nivel de otras películas de Tomisaburo como la saga de “Kozure Okami” (Lone Wolf and Cub) o la fabulosa serie sobre el samurai mudo Kiichi Hogan.

FHP, septiembre de 2015

Zatoichi senryo-kubi (“Zatoichi y el baúl del oro”) – Kazuo Ikehiro, 1964

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Zatoichi senryo-kubi (a.k.a. “Zatoichi and the chest of gold”)

Japón, 1964

Director: Kazuo Ikehiro

Género: chanbara, jidaigeki

Guión: Minoru Inuzuka

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Tomisaburo Wakayama (Joshiro)

Música: Ichiro Saito

Argumento

Ichi, el masajista ciego, llega a la ciudad de Itakura para honrar la memoria de un viejo conocido allí sepultado. Un año atrás, Zatoichi se vio obligado a matar en combate a aquel hombre, pues ambos habían tomado partido por dos bandos opuestos durante una contienda. En Itakura, Ichi es reconocido por la hermana del difunto. La joven Chiyo comienza a acecharle, con la esperanza de tener la oportunidad de vengarse.

En las inmediaciones del cementerio que el masajista acaba de visitar, los campesinos locales están celebrando una fiesta. Todos están exultantes de gozo, pues pese a la sequía que azota la zona finalmente han logrado reunir la cantidad de oro que el señor feudal de aquellas tierras exige como tributo. Zatoichi se une a los alegres pueblerinos y participa de su jolgorio, tocando junto a ellos el tradicional tambor.

Al mismo tiempo, unos ronin convertidos en bandidos han preparado un golpe y se disponen a llevarlo a la práctica: Su plan consiste en hacerse con el oro que los campesinos han juntado con enorme esfuerzo para pagar sus impuestos. El líder de la banda es el imponente Joshiro.

Cuando los labriegos portan el cofre destinado a las arcas del daimyo, son asaltados y los bandidos les arrebatan el oro. Tres de ellos ven a Zatoichi en las inmediaciones, y pensando que puede llegar a delatarlos (no se dan cuenta de que es ciego) intentan liquidarlo, pero el masajista con su espectacular dominio de la espada rápidamente los elimina a ellos.

Los campesinos están desesperados al haber perdido el oro con el que debían pagar a su señor. Como Zatoichi se hallaba cerca, y no es oriundo del área, su presencia de inmediato levanta las suspicacias de los vecinos de Itakura. Rápidamente se extiende el rumor de que él es uno de los ladrones. A difundir tal calumnia contribuye la hermana del hombre que Ichi mató en combate el año anterior.

El inflexible daimyo no cree al portavoz de los aldeanos, quien asegura entre lágrimas que los impuestos para él recaudados fueron saqueados por unos bandidos. El terrateniente concede 10 días de plazo para que los campesinos le entreguen el oro, de lo contrario deberán atenerse a las consecuencias…

Mientras tanto, Zatoichi es circundado por los lugareños. Éstos, exaltados y furibundos, le acusan directamente del robo y afirman “tener testigos”. Ichi les asegura que se trata de un error, y promete aclarar lo sucedido. El invidente masajista se entera de que los tres hombres que le atacaron y que él mató en defensa propia pertenecían al grupo del oyabun Chuji, por él conocido. Ese jefe yakuza tiene un refugio en las montañas, y hasta allí acude Ichi para tratar de arrojar luz al asunto. El oyabun era famoso en la región como benefactor de los humildes contra los abusos del severo daimyo, y por ello Ichi no se explica cómo sus hombres han podido cometer tal injusticia. Chuji, por su parte, está muy indignado con el masajista por haber éste acabado con tres de sus mejores espadachines. Cuando Ichi le expone lo sucedido y le pide explicaciones por el robo que tanto ha perjudicado a los campesinos, el oyabun reacciona sumamente extrañado y afirma no tener nada que ver. Así, Zatoichi entiende que los tres bandidos que le atacaron actuaron “por libre”, y que probablemente el cerebro del golpe es un yakuza desleal hacia su oyabun…

Efectivamente, el que ha tramado y ejecutado el robo a espaldas del benefactor popular Chuji es el ronin Joshiro, un individuo sin escrúpulos que destaca en el manejo del látigo. Zatoichi deberá emplearse a fondo para encontrarlo y enfrentarse a él, localizar el paradero del oro, devolvérselo a los legítimos propietarios y limpiar su nombre ante los habitantes de Itakura que injustamente le acusan de la fechoría.

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Comentario

Ésta es la sexta parte de una veintena de películas rodadas a lo largo de los años sesenta sobre las aventuras del ciego espadachín Zatoichi. Siempre movido por profundas convicciones y por su férreo sentido del honor, en ésta ocasión Ichi debe esclarecer el robo cometido a unos humildes campesinos para demostrar que él no tuvo relación alguna con el delito. Dos intrigantes mujeres, la astuta Ogin y la jovencita Chiyo (hermana del guerrero que el año anterior mató Zatoichi) tratarán de obstaculizar que el masajista invidente cumpla su loable propósito.

La ética de Zatoichi concuerda a la perfección con la del Bushido, aunque él está lejos de pertenecer a la casta samurai. Paradójicamente, muchos de los samurai “de nacimiento” y ronins (samurais errantes sin amo) que aparecen en éstas jidaigeki ignoran sistemáticamente los honorables preceptos del código Bushido; y es en cambio un vagabundo masajista ciego (perteneciente a una de las castas más bajas de la sociedad, casi comparable a la de los shudras o “intocables” de la India) quien mejor encarna esos divinos principios. Se nota pues que el Japón feudal de la era Tokugawa estaba ya en plena decadencia y se aproximaba a pasos agigantados a su fin (ésta película, como las demás de la serie de Zatoichi, está ambientada en los años ´40 del siglo XIX). No sólo la penetración occidental contribuyó a la caída del shogunato, sino también la degeneración de las clases altas (daimyos y samurais) y la corrupción de los poderosos (algo que también se aprecia en la trilogía sobre Kamisori Hanzo / “Hanzo the Razor” / Goyokiba previamente aquí reseñada – donde igualmente el magnífico Shintaro Katsu es el protagonista.

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Zatoichi (Katsu) y Joshiro (Wakayama)

En “The chest of gold” tenemos el raro privilegio de ver enfrentados en la misma película a los dos grandes del género chanbara: Por un lado Shintaro Katsu como el heróico Zatoichi y por el otro su hermano Tomisaburo Wakayama (Ogami Itto en Kozure Okami / “Lone Wolf and Cub”) como su antagonista el malvado ronin Joshiro. Del mismo modo que en “Zatoichi´s Pilgrimage” (también dirigida por Kazuo Ikehiro) su oponente Tohachi (Isao Yamagata) tiene como particularidad su pericia con el kyudo (tiro con arco), aquí Joshiro destaca en el uso de otro arma o técnica combativa: La del látigo.

FHP, agosto de 2015

 

Gokuaku Bozu 4 – Takashi Harada, 1970

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Gokuaku Bozu nenbutsu sandangiri (a.k.a. „Gokuaku Bozu 4: Faithful youth“)

Japón, 1970

Director: Takashi Harada

Género: Chanbara, gendai-geki

Guión: Akira Murao, Koji Harada

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Shinkai), Bunta Sugawara

Música: Toshiaki Tsushima

Argumento

Después de una veintena de años, el errante sacerdote budista Mikuni Shinkai regresa a la comarca de la cual es nativo, para visitar la tumba de su madre. Shinkai es un clérigo cuyo proceder no corresponde a los estereotipos: Jugador empedernido, amigo de la bebida y mujeriego; destaca además en la práctica de las artes marciales y está frecuentemente envuelto en peleas con bandidos y matones de taberna. Sin embargo, su carácter pendenciero y vividor (tan alejado del austero ideal budista) no le impide ayudar a los más humildes. Constantemente trata de luchar contra los abusos de poder de ciertos yakuza y empresarios corruptos.

De regreso en el pueblo donde se crió, lo primero que hace Shinkai es acudir a una casa de juego. Allí es testigo de que uno de los participantes en la timba está descaradamente haciendo trampa con los dados, y le reprende en público por ello; desenmascarándolo así ante todos los presentes. Poco después reconoce al fullero: Se trata de su viejo amigo Takegoro. Ambos crecieron juntos en esa localidad. Takegoro también se acuerda de Shinkai, quien ya de pequeño tenía la vocación de consagrarse al sacerdocio. Aunque le saluda con afecto, no le ha hecho ninguna gracia que revelase sus trucos ante todos los demás jugadores. A partir de ahora tendrá para siempre el “sanbenito” de tramposo, y ya nadie nunca más querrá jugar con él; piensa Takegoro. Por ello, para autocastigarse y purgar la humillación pública, Takegoro decide volarse uno de sus dedos disparándose un tiro con su escopeta.

Esa casa de juego pertenece a un clan de la Yakuza, y las rivalidades entre bandas están muy a la orden del día. El oyabun (máximo jefe) de una de esas familias fue recientemente asesinado por un homicida a sueldo de un grupo enemigo. El clan que ha perdido a su jefe está tramando su venganza. Los yakuza se dirigen a Takegoro y le proponen trabajar para ellos: Una jugosa recompensa le será pagada en metálico si elimina al asesino del oyabun: Todo indica que se trata de un sacerdote budista… llamado Shinkai. Takegoro queda sumamente sorprendido cuando le encargan como misión matar a su viejo amigo de la infancia. Los yakuza vieron cómo en la taberna Shinkai le increpó por sus trampas en los dados, y suponen por ello que Takegoro colaborará de buena gana; pero no saben que ya se conocían de antes.

Mientras tanto, Shinkai ha visitado la tumba de su madre y también ha ido a ver a la madre de Takegoro, que aún vive donde antes. La anciana (que es una especie de tía para él) le reconoce, se alegra de verle y le invita a tomar el te. Esa noche, Shinkai busca hospedarse en un monasterio. Una vez dentro le atiende una atractiva mujer, que le informa que el lugar donde están es un convento de monjas, donde normalmente no está permitida la presencia masculina. Pero con él decide hacer una excepción, al ser un religioso…

Por la noche, el libidinoso Shinkai se asoma al cuarto de la monja que le recibió (quien extrañamente tiene el cabello largo, cuando las monjas budistas se rapan la cabeza). Trata de tomarla, pero la monja es experta en artes marciales y le repele con contundencia. Se enzarzan en breve combate y Shinkai se da cuenta de que la mujer es en realidad una impostora, una ladrona que entró a robar en el convento vacío. Aprovechando un descuido de la falsa monja, Shinkai se lleva el botín de ésta y se marcha.

Shinkai llega a la cuenca de un río donde están realizándose las obras para un transvase. Cuando se da cuenta de que los trabajadores están siendo tratados casi como esclavos, se dispone a intervenir en su defensa: “No me importa si dos bandas de la yakuza se pelean entre ellas, pero si unos bandidos explotan a éstos pobres trabajadores tendrán que vérselas conmigo”.

El sacerdote todavía no sabe que hay un clan de la Yakuza que le ha puesto precio a su cabeza… Y también ignora que el ejecutor designado para acabar con él no es otro que su viejo amigo Takegoro…

Comentario

Éste episodio corresponde a la cuarta parte de la miniserie de cinco capítulos sobre el estrafalario sacerdote budista Shinkai, interpretado por Tomisaburo Wakayama (protagonista de la excelente hexalogía de Kozure Okami, donde da vida al ronin Ogami Itto, que recorre Japón con su pequeño hijo Daigoro en un carrito).

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Carátula de la segunda parte de la saga

La reseña en su día publicada sobre Gokuaku Bozu no es la primera parte dirigida por Kiyoshi Saeki (como consta erróneamente en la ficha) sino la quinta y última (Gokuaku Bozu – Nomu utsu kau a.k.a. “Wicked Priest – Drink, gamble and women” de 1971), realizada por Takeichi Saito.

Las películas sobre el mujeriego y jugador siervo de Buda no están a la altura de las otras grandes series fílmicas del género chanbara de los sesenta y setenta (como Zatoichi, la trilogía Hanzo the Razor o la ya mencionada Kozure Okami / “Lobo Solitario y su cachorro”), pero los dos episodios que hasta el momento he visto son sumamente entretenidos. Tomisaburo Wakayama y su hermano Shintaro Katsu protagonizaron esas excelentes series, basadas originalmente en comics manga.

Las historias del sacerdote Shinkai están ambientadas en una época ligeramente posterior a la de las otras series (que se desarrollan aún en tiempos del shogunato y son por tanto jidaigeki, o “películas de samurais”). En la época de Shinkai, la era Meiji, ya no existe la clase samurai. Las Gokuaku Bozu transcurren hacia finales del siglo XIX. Muchos de los personajes aún visten atuendos tradicionales japoneses como kimonos, pero algunos ya portan trajes de estilo occidental, con chaqueta y corbata. Ya no se gasta el clásico corte de pelo samurai, con la parte delantera de la cabeza rapada y la trasera con pelo largo recogido. Se ha prohibido portar espadas en público, pero varios de los personajes poseen armas de fuego (Takegoro tiene una escopeta). No hay ya samurais, ni daimyos ni ronins, pero sí tienen relevancia los bandidos yakuza, los nuevos industriales, y la recién nacida clase burguesa nipona.

FHP, agosto del 2015

Serie „Oshi Samurai“ („El Samurai Mudo“) con Tomisaburo Wakayama

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Serie jidaigeki „Oshi Samurai“ („El Samurai Mudo“) con Tomisaburo Wakayama

Tras el éxito de la saga sobre Zatoichi (el masajista ciego y experto espadachín que recorre el Japón decimonónico “desfaziendo entuertos”), el protagonista Shintaro Katsu lanzó en 1973 una serie de televisión de 26 capítulos que sería protagonizada por su hermano Tomisaburo Wakayama. Ésta vez, el personaje principal ya no sería un justiciero ciego… sino uno mudo: “Oshi Samurai”.

Kiichi Hogan (“Magistrado del Demonio”) es el nombre por el cual el siempre silencioso ronin es conocido. Su padre (Yanagida Toemon) era un funcionario shogunal, un honesto e incorruptible magistrado que se opuso a comerciantes sin escrúpulos y a la influencia mercantil procedente del exterior. Por su tenaz lucha contra las transacciones ilegales y especulativas fue asesinado por un mercader español; un tal González. Éste además violó a la novia de Yanagida Kennosuke ante sus ojos, y después le rajó a él la garganta, dándole por muerto. Pero Kennosuke (alias Kiichi Hogan) sobrevivió, aunque al ser dañadas sus cuerdas vocales perdió para siempre su facultad de hablar… transformándose así en el Oshi Samurai – el Samurai Mudo, sediento de venganza.

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Lone Wolf and Cub / Kozure Okami (Parte VI): “Nieve blanca en el infierno” – Yoshiyuki Kuroda, 1974

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El lobo solitario y su cachorro: ¡ahora vamos al infierno, Daigorō! a.k.a. “Nieve blanca en el infierno” (V.O. Kozure Ōkami: Jigoku e ikuzo! Daigoro / T.I. “Lone Wolf and Cub: White Heaven in Hell”)

Japón, 1974

Director: Yoshiyuki Kuroda

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Kazuo Koike, Goseki Kojima, Tsutomu Nakamura

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Itto Ogami), Akihiro Tomikawa (Daigoro), Junko Hitomi (Kaori Yagyu), Goro Mutsumi (Ozunu), Minoru Oki (Retsudo Yagyu), Isao Kimura (Hyoei)

Música: Kunihiko Murai

Argumento

Retsudo Yagyu comparece ante el shogun, quien le reprende por no haber todavía eliminado al fugitivo Itto Ogami. El shogun advierte que tiene la intención de declarar a Ogami como enemigo del estado, ordenando a todos los clanes de todas las provincias de Japón dar caza al ronin-mercenario conocido como el Lobo Solitario. Si ello sucede, los Yagyu serán el hazmerreír en todo el país, pues serán vistos a escala nacional como unos inútiles que desaprovecharon todas las oportunidades, que no han podido derrotar nunca al Kozure Okami y su cachorro (un solo hombre y su hijo de cuatro años).

Para evitar tal oprobio, Retsudo decide enviar a su hija Kaori, la más joven, para que intente acabar con Ogami. Ella debe vengar a sus tres hermanos mayores, caídos en combate contra el ex-kaishakunin. Kaori es experta en el uso de los puñales, y es capaz de realizar malabares con ellos. Se ejercita en las artes marciales con hombres del clan, y los mata durante los entrenamientos. Esos samurais parecen estar orgullosos de perder la vida de ese modo, ayudando a su ama a perfeccionar su técnica.

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Kaori se pone en marcha para encontrar a padre e hijo. Los espías del clan van dejando para ella mensajes y noticias en las veredas: “El Lobo va hacia el oeste” “El Lobo va hacia el norte”, etc. Lo cierto es que Ogami se dirige hacia Edo. En dirección a la capital, acude a visitar el cementerio donde yacen los restos de su esposa, asesinada por los ninjas de Retsudo en el marco de la conspiración en su contra que le convirtió en proscrito. Ogami y su pequeño Daigoro, hijo de la difunta, presentan sus respetos ante la tumba y honran así su memoria. El ronin le dice “Azami, voy hacia Edo para enfrentarme con Retsudo Yagyu y rehabilitar la Casa de Ogami”. De repente, el Lobo escucha un leve ruido procedente de los muros del cementerio. De inmediato dispara en aquella dirección las pequeñas ametralladoras ocultas en el carrito y las paredes del cementerio se van tiñendo de sangre… Agentes del clan Yagyu se encontraban tras ellas al acecho.

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