El Verdugo Escarlata – Massimo Pupillo, 1965

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Il Boia Scarlatto (a.k.a. Bloody Pit of Horror)

Italia, 1965

Director: Massimo Pupillo

Género: Terror

Guión: Romano Migliorini, Roberto Natale

Intérpretes: Mickey Hargitay (Travis Anderson), Walter Brandi (Rick), Rita Klein (Nancy)

Música: Gino Peguri

Argumento

Antes de que aparezcan los títulos de crédito vemos a modo de prólogo a un condenado al que conducen a su ejecución en las mazmorras de un castillo. Se trata del “Verdugo Escarlata” un perverso aristócrata asesino que disfrutaba torturando a sus víctimas. El Verdugo Escarlata, ataviado con un antifaz, unas mallas y una capa que le confieren un aspecto de superhéroe moderno, es introducido en una “doncella de hierro” y brutalmente ejecutado con ese artilugio…

Siglos después, ya en nuestra época (o más bien en la época en la que se rodó ésta película), un editor y su equipo de fotógrafos y modelos buscan a un castillo medieval con la intención de realizar una sesión fotográfica para las cubiertas de novelas de terror. Tras varios intentos fallidos de dar con el castillo idóneo llegan, como no podía ser de otra manera, al del Verdugo Escarlata.

El equipo está liderado por el editor, el sesentón Daniel Parks (Alfredo Rizzo) y a éste acompañan el fotógrafo Dermott y varios jóvenes de ambos sexos que hacen las veces de modelos. Entre ellos están Perry, Rick y varias chicas: Nancy (Rita Klein), la clásica “rubia tonta” (pero muy guapa), la exótica Kinojo (Moa Tahi), y la misteriosa Edith.

Como nadie les abre, Perry escala por los muros hasta llegar a una ventana abierta y facilita el acceso a los demás. Poco después son descubiertos por un patibulario guardián, que conduce a Parks ante el amo del castillo. Éste (interpretado por Mickey Hargitay), les recrimina haber turbado su tranquilidad y les insta a marcharse de inmediato. Las súplicas de Parks caen en oídos sordos. Pero cuando el dueño ve a través de una mirilla al equipo al completo, algo le hace cambiar de opinión… Ahora sí les permite quedarse, por ésta noche solamente, y les prohíbe terminantemente ir a curiosear en los subsuelos del castillo.

Parks y los suyos se ponen manos a la obra: Los chicos y chicas comienzan a posar disfrazados para las fotonovelas de terror del editor, y Dermott va fotografiándolos… Pero dos de ellos desobedecen al amo del castillo y se escabullen hacia los sótanos para tomar un par de botellas de vino en la bodega… Más adelante, se produce un funesto “accidente”: Cuando Perry está posando tendido sobre una mesa de torturas, la cuerda que sujetaba una tabla de pinchos que colgaba sobre él se rompe, de forma que la tabla de pinchos se precipita sobre Perry matándolo en el acto.

Los miembros del equipo están acongojados. Pero Parks, aunque dice que Perry era “como un hijo” para él, insiste en continuar con el trabajo, pues no pueden permitirse perder esa oportunidad de tomar fotos en el castillo… Ya pondrán al corriente “mañana” a la policía sobre el macabro suceso. La actitud de Parks indigna profundamente a Rick. Tampoco las chicas están dispuestas a continuar, pero finalmente cambian de opinión cuando el jefe accede a pagarles el triple.

Por su parte el misterioso, hasta ahora taciturno y escurridizo dueño del castillo, comienza a percatarse de que los extraños están mancillando el lugar con su indeseable presencia. Cuando interpela a miembros del equipo es reconocido por Edith, una de las chicas modelos… Inicialmente ella no revela a los demás la identidad del extraño amo del lugar, pero después le confiesa a Rick que se trata de un antiguo novio suyo, Travis Anderson, un actor frustrado que, cansado “del mundanal ruido” la abandonó para recluírse en la soledad de ese lóbrego castillo.

Rick comienza a sospechar que la muerte de Perry no fue un accidente, y que alguien cortó intencionadamente la cuerda… Sus suspicacias se incrementan cuando encuentra el perforado cadáver de una de las chicas del equipo en el interior de una “doncella de hierro”. Nuevas muertes atroces comienzan a producirse.

Travis, el ahora propietario del castillo, aborda a su antigua novia Edith (el haberla visto entre los integrantes del equipo es lo que le hizo consentir al grupo permanecer allí esa noche), y le revela frenético y poseso mientras se coloca un antifaz, que ha adoptado la identidad del Verdugo Escarlata…

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Comentario

“Il Boia Scarlatto” es una película de terror gótico a la italiana con pinceladas de humor, cuya historia está ligeramente basada en un relato del Marqués de Sade. Travis Anderson, el excéntrico y musculoso lunático que se cree la encarnación del Verdugo Escarlata ajusticiado hace siglos, es un ególatra misántropo que vive recluído del mundo con la sola compañía de sus también fornidos guardias con camisetas a rayas. El húngaro Miklós “Mickey” Hargitay, que estuvo casado con la voluptuosa y trágicamente fallecida Jayne Mansfield, interpreta con gran acierto al sociópata. No son pocos quienes le acusan de sobreactuar teatralmente, pero es que la personalidad histriónica de Travis / el Verdugo así lo requiere.

Mickey Hargitay (que fue Mr. Universo en 1955) ha participado en varias películas de Renato Polselli, como “Delirium” (1972) y “Riti, magie nere e segrete orge nel trecento” (1973).

No se trata en absoluto de un argumento demasiado original, pero Massimo Pupillo rueda correctamente ésta propuesta y logra plasmar la atmósfera gótica de reminiscencias “Hammer”, incluyendo además diálogos y situaciones que harán esbozar una sonrisa al espectador.

Una de las escenas más “notables” es aquella donde la joven modelo de exótica procedencia está atrapada en una gigantesca telaraña y su compañero Rick trata de rescatarla sin que se active el mecanismo que haría llover sobre ellos una lluvia de flechas. La “araña” que se ve acechando a la chica es más que obviamente una burda imitación de goma. Detalles como éste, así como las salvajes torturas inspiradas en los escritos del Marqués de Sade y la desquiciada interpretación de Hargitay harán las delicias de los cinéfagos compulsivos.

Interesante es también la manía, muy patente en esos años y en éste film, de anglificar los nombres del reparto para que el público italiano fuera al cine creyendo que se trataba de una producción “americana”. Así, el propio director firma como “Max Hunter”, el actor Alfredo Rizzo se convierte en “Alfred Rice”, y los hombres de Anderson Gino Turini y Roberto Messina en “John Turner” y “Robert Messenger” respectivamente.

Para terminar, señalaremos la curiosidad de que el productor del film Ralph Zucker tiene en la película un pequeño papel como actor, interpretando al fotógrafo Dermott.

FHP, 2015