Empusa – Paul Naschy y Carlos Aured, 2010

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Empusa

España, 2010

Director: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Guión: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Intérpretes: Paul Naschy (Abel), Antonio Mayans (Víctor), María Jesús Solina (Natalia)

Música: Enrik García

Género: Fantaterror/Comedia

Argumento

El actor jubilado Abel Olaya, que ahora se dedica al estudio de temas parapsicológicos en una localidad de la costa, pasea por la playa con su amigo Víctor, un viejo lobo de mar. En la orilla encuentran la mano cercenada de una joven mujer. Abel decide llevarse el cadavérico trofeo a su casa, para “investigarlo”, mientras que Víctor está convencido de que lo más prudente es llamar a la policía.

Abel es un “viejo verde” que mantiene un inestable noviazgo con Natalia, camarera de un antro en la localidad. La chica está preocupada por la salud del maduro investigador esotérico, quien abusa de la absenta, los barbitúricos y el café.

A raíz del macabro hallazgo en la playa, Abel intensifica sus lecturas sobre temas ocultistas. Sospecha que pueda existir una relación con unas siniestras criaturas mitológicas de carácter vampírico conocidas como empusas.

La mano que Abel y Víctor encontraron sólo es el primero de una serie de restos mortales que comienzan a proliferar en aquellas costas: Pronto aparecen en la playa cuerpos de jóvenes, hombres y mujeres, con miembros amputados y con las cuencas de los ojos vacías. Además, un grupo de turistas es atacado por una enfurecida bandada de gaviotas.

Por si ello fuera poco, el baron Ulrich, adinerado personaje que de vez en cuando invita a Abel a fastuosos banquetes y orgías a cambio de que le eche las cartas del tarot, es asesinado a puñaladas; instantes después de que Abel le revelara (leyéndole las líneas de la mano) que “ve un funeral próximo… el suyo”.

Mientras Víctor busca sonsacarle información a su amigo comisario de policía, Abel conoce a una atractiva joven que se presenta como Cristabel. Ésta muchacha de estética gótica, “estudiante de arqueología y fascinada por la egiptología”, seduce lascivamente al viejo esoterista… para intentar vampirizarlo.

El comisario sospecha de la existencia de una secta satanista que realiza sanguinarios crímenes rituales. Pero Abel está convencido de que la realidad es aún más tenebrosa…

Víctor es atacado por las empusas, llevado a una gruta y sacrificado brutalmente. Pero retorna de entre los muertos en forma de “zombie” para asesorar a su amigo Abel con informaciones procedentes “del más allá”.

El cura del pueblo revela al investigador de lo oculto el paradero de “los siete puñales de Sión”, legendarios instrumentos fabricados por los Templarios en Jerusalén, que sirven para neutralizar a las vampiresas.

Pero poco después, también el cura va cayendo en las redes de las empusas, así como el comisario…

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Comentario

Se trata ésta de la última película (obra póstuma) de Jacinto Molina alias Paul Naschy, el entrañable licántropo ibérico, célebre por sus interpretaciones de hombre-lobo en films de serie B setenteros del fantaterror español.

“Empusa” busca conjugar el cine de terror vampírico de toques eróticos con el humor desenfadado y casposo propio de Jess Franco o Torrente, logrando un híbrido grotesco que no hay por donde cogerlo, sobre todo debido a lo catastrófico del guión. Estamos ante un despropósito de colosales dimensiones.

Con la notable excepción de Paul Naschy, las interpretaciones son penosas; y la mayoría de los diálogos, cargados de postiza e innecesaria chabacanería, dan vergüenza ajena.

El rodaje de éste bodrio fue bastante atribulado, pues el que iba a ser originalmente su director, Carlos Aured, renunció en plena filmación y Paul Naschy tuvo que ocupar apresuradamente su lugar – trabajando así tanto detrás de las cámaras como delante de ellas.

Salta a la vista la falta de un presupuesto digno y el carácter no profesional de la inmensa mayoría de los “actores y actrices” que se prestaron a colaborar en éste engendro.

Sólo Paul Naschy merece ser recordado con respeto y cariño por haberse entregado en cuerpo y alma y con gran fuerza de voluntad a éste último proyecto suyo; pues ya durante el rodaje estaba gravemente enfermo. Pese a ello, no claudicó ante los problemas técnicos, económicos y personales para que su proyecto viera la luz. Sin embargo, falleció antes de que la película estuviera completamente concluída.

Mucho mejor que ésta infumable atrocidad es el peplum hispano “Los Cántabros”, que Naschy dirigió en 1980. Allí se recrea la invasión romana de la península ibérica y la resistencia de las tribus cántabras, lideradas por el invicto caudillo Corocotta (Joaquín Gómez alias Dan Barry). En aquella ocasión, además de dirigir, Naschy interpretó también al general romano Marco Vespasiano Agripa.

FHP, noviembre de 2015

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Ritos, magia negra y orgias en el siglo XVI – Renato Polselli, 1973

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Ritos, magia negra y orgias en el siglo XVI (V.O. Riti, magia nera e orgie nel trecento; a.k.a. Black Magic Rites)

Italia, 1973

Género: Terror (exploitation, serie B-Z, softcore)

Director: Renato Polselli

Guión: Renato Polselli

Intérpretes: Mickey Hargitay (Luca), Rita Calderoni (Adele), Marcel Bozzuffi (el Marsellés)

Renato Polselli es uno de los directores italianos de cine exploitation setentero que no alcanzó la fama de sus compatriotas D´Amato o Bruno Mattei, ni mucho menos del prolífico maestro ibérico de la zetosidad celuloidística, el celebérrimo Jess Franco. No obstante Polselli cuenta en su haber con un par de desquiciados films, de muy dificil acceso debido a la pésima distribución, que permanecen ignotos, postergados al olvido, incluso por la inmensa mayoría de los interesados en el cine bizarro.

Pocos son en los círculos underground quienes han oído hablar de Riti, magia nera e orgie nel trecento, toda una oda a la confusión, con ínfulas gótico-psicodélicas, que sirve de ejemplo ideal para abanderar ese tipo de películas donde la coherencia argumental y la solidez de la trama es lo que menos importa.

En la época actual un grupo de personas se encuentran en un castillo de la Edad Media para celebrar un compromiso de matrimonio. No saben que, hace siglos, en las inmediaciones de la fortaleza, fue quemada viva una tal Isabella, supuesta bruja, bajo las directrices de la Inquisición. Pero una hermandad secreta de filiación luciferina logró rescatar su cuerpo de entre las llamas y conservarlo incorrupto durante todos estos años. Los adeptos a la secta parece ser que tambien practican el

vampirismo, y visten todos unas extrañas mallas rojas que les confieren una apariencia similar a los personajes de Star Treck (o al Chapulín Colorado). La intención de estos pintorescos satanistas es resucitar a la herética Isabella, a quien llaman Maestra, y para ello sacrifican ante su cadáver jóvenes vírgenes en macabros rituales. Acto seguido embadurnan con la fresca y caliente sangre el cuerpo inerte de la medieval nigromante. Entre las chicas que se encuentran en la fiesta del castillo hay algunas que irremisiblemente caerán en las garras del siniestro culto. Una de ellas se comporta durante todo el metraje cual retrasada mental, tal vez se trata de un intento (ridículo y bochornoso) de poner una nota cómica a la sordidez claustrofóbica de la cinta. La nota erótica, por su parte, tampoco podía faltar: Las “vírgenes” tienen sueños húmedos y además en algún momento se lo montan tambien entre ellas, en unas secuencias que están lejos de la exquisitez poética que irradian las oníricas vampiresas lésbicas del gótico-surrealista Jean Rollin.

Este es, a grandes rasgos, el argumento del film, que se va enrevesando por momentos, alejándose cada vez más de los parámetros de la lógica debido sobre todo a los constantes y arbitrarios saltos en el tiempo. El uso de la cámara, la fotografía y la banda sonora dan fe de que la película fue rodada en una época y en un contexto donde el ácido lisérgico seguía siendo muy popular; pues con escenas parpadeantes y otros turbadores pero interesantes efectos Polselli intenta transmitir al espectador las sensaciones que perciben los psiconautas gracias al consumo de enteógenos. Riti, magia nera… resulta aún más rara y confusa que La morte ha sorriso all´ assasino (de Joe D´Amato y con Klaus Kinski), y que cualquier película de Lynch. Por la falta de medios, las pretensiones psicotrópicas no alcanzan todo el esplendor que debieran, quedándose a bastante distancia de las producciones de, por ejemplo, Jodorowsky. Aún así, Polselli declaró que esta es una de sus películas que con mayor presupuesto contó. Si es cierto, la humildad económica de su contribución al séptimo arte es realmente epatante.

Sea como fuere, el film que nos ocupa merece figurar indiscutiblemente en la cumbre de la cinematografía trash de todos los tiempos.

FHP, 2008