Santo contra los jinetes del terror – René Cardona, 1970

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Santo contra los jinetes del terror

México, 1970

Director: René Cardona

Género: Western, lucha libre

Guión: René Cardona, Jesús “Murciélago” Velázquez

Intérpretes: Santo, Armando Silvestre, Julio Aldama, Mary Montiel

Música: Gustavo César Carrión

Argumento

Seis internos escapan una noche de un leprosario, en los alrededores de un remoto poblado en una árida comarca del norte de México. El pánico no tarda en cundir entre los lugareños. Todos temen un contagio, que se extienda una epidemia. Además, los leprosos irrumpen en algunas casas para robar comida. El sheriff Darío trata de mantener la situación bajo control. Pero los ánimos entre los pueblerinos están caldeados. Uno de ellos, el rudo Camerino, insiste en que es necesario matar a los leprosos. Pero Darío considera que debe tenerse compasión con ellos, son unos enfermos que no tienen la culpa de su situación; hay que capturarlos usando la astucia para devolverlos al leprosario.

Las autoridades locales ordenan que las casas que fueron asaltadas por los leprosos sean quemadas, para evitar que se extienda la plaga. Eso casi provoca una rebelión entre los lugareños. La ira popular es capitalizada por Camerino. Tanto éste por un lado como el sheriff por el otro organizan grupos de voluntarios para ir a la caza del leproso.

Una noche, un forajido con la cara tapada se introduce en la casa de Carmen con la intención de robar. La chica es la novia de Darío, y vive con su anciano padre. Al ser descubierto por el viejo, el bandido dispara, asesinándolo. Carmen está convencida de que el criminal es uno de los leprosos fugados. Tanto ella como el resto del pueblo presionan a Darío para que acabe con ellos cuanto antes.

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Los cuatro del Apocalipsis – Lucio Fulci, 1975

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Los cuatro del Apocalipsis (VO: I quattro dell´Apocalisse)

Italia, 1975

Director: Lucio Fulci

Género: Western

Guión: Ennio de Concini y Lucio Fulci (basados en historias de Bret Harte)

Intérpretes: Fabio Testi (Stubby Preston), Lynne Frederick (Bunny O´Neill), Tomas Milian (Chaco), Donald O´Brien (Sheriff)

Música: Franco Bixio, Fabio Frizzi, Vince Tempera

Argumento

Utah, 1873. El jugador profesional Stubby Preston llega al poblado de Salt Flats con la intención de trabajar en el saloon-casino. Sin embargo, el tahúr es inmediatamente detenido por el sheriff; quien echa al fuego sus barajas de cartas y lo mete en el calabozo. Allí, Stubby conoce a otros tres reclusos: La joven prostituta Bunny (que está embarazada), un negro algo desquiciado llamado Bud y el alcohólico empedernido Clem.

Esa misma noche se produce un violento asalto al saloon. Hombres enmascarados acribillan a balazos a todos los que allí se encuentran, ante la pasividad del sheriff – quien sin duda estaba compinchado con los autores de la masacre. De ese modo, Stubby ha tenido suerte al encontrarse encerrado en una celda, y puede decirse que encerrándole el sheriff le ha salvado la vida. Al día siguiente el jugador y sus tres compañeros de cautiverio son puestos en libertad. Atravesando el desierto en un coche de caballos se dirigen hacia el siguiente pueblo. Por el camino se encuentran con una caravana de colonos venidos de Suiza, pertenecientes a alguna secta protestante similar a los mormones o a los amish. Llama la atención el contraste existente entre los miembros de la congregación, tan devotos y estrictamente religiosos, y los “cuatro del apocalipsis” (Uno que se lucra gracias a los ludópatas, una que alquila su cuerpo,  un borracho que ante la falta de whisky no duda en beber colonia y un loco). Obviamente Stubby no les revela a los suizos a qué se dedican realmente, y Bunny y él se hace pasar por marido y mujer. Stubby nota que los evangelistas van desarmados, y por tanto desprotegidos; pero el líder del grupo asegura que cuentan con “las armas de Dios”.

Llega el momento de separarse de los colonos y los cuatro continúan su viaje. Notan la llegada de un grupo de bandidos pero tienen tiempo de esconderse. Se dan cuenta de que se trata de una zona peligrosa, llena de forajidos e indios. No sólo los amish corren peligro: También ellos.

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Tiempo de masacre – Lucio Fulci, 1966

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Tiempo de masacre / Las pistolas cantaron a muerte (V.O. Le colt cantarono la morte e fu… tempo di massacro, a.k.a. “Massacre Time”)

Italia, 1966

Director: Lucio Fulci

Género: Western

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Franco Nero (Tom), George Hilton (Jeffrey), Linda Sini (Brady)

Música: Coriolano Gori

Argumento

Tom es un buscador de oro en Nuevo México. Un día recibe la inesperada visita de un viejo conocido, procedente de su pueblo. El hombre le trae una breve nota: „Debes regresar“. Hace muchos años que, tras la muerte de sus padres, Tom se marchó de su poblado. Su hermano Jeffrey es el único pariente que aún tiene allí. El mensajero no sabe quién le envía la noticia ni por qué. Intrigado, Tom resuelve dejar a sus compañeros que buscan pepitas de oro en los ríos para retornar a su pueblo.

Una vez allí, Tom busca a su hermano pero nadie parece conocerlo. El rancho de su familia tiene ahora otros propietarios, los Scott. El señor Scott y su temible hijo Junior se han hecho con el control casi completo de la localidad, y son dueños también del banco y del saloon. El anagrama de Scott, una T y una S cruzadas, puede verse en la mayoría de las tiendas y casas. Un chino que parece trabajar de herrero le revela a Tom dónde encontrar a su hermano.

Jeffrey, que se ha convertido en un alcohólico, vive con su vieja nodriza mexicana Mercedes en una cabaña a las afueras. Antes de encontrarse con ellos, Tom llega a presenciar la llegada de Scott y sus esbirros al pueblo y es testigo de la crueldad salvaje de Junior hacia los lugareños – que son explotados y extorsionados por la banda.

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Mannaja – Sergio Martino, 1977

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Mannaja (a.k.a. “A man called Blade”)

Italia, 1977

Director: Sergio Martino

Guión: Sergio Martino, Sauro Scavolini

Intérpretes: Maurizio Merli (Mannaja), John Steiner (Valler), Sonja Jeannine (Deborah)

Música: Guido & Maurizio De Angelis

Género: Western

Argumento

El cazarrecompensas Mannaja no sólo es un experto con el revólver; también es muy diestro en el manejo de un pequeño hacha que porta siempre consigo y usa como arma arrojadiza. Mannaja persigue a través de unos nublados y pantanosos parajes a un delincuente que está en busca y captura. Cuando finalmente lo atrapa, lo lleva al pueblo más cercano con la intención de entregarlo al sheriff local y cobrar el dinero que ofrecen por su cabeza.

Pero ese pueblo, al que Mannaja y el hombre por él detenido llegan en medio de una tormenta, carece de sheriff. Las leyes están allí reguladas por un poderoso magnate de la minería llamado McGowan. Su empresa explota inmisericordemente a los lugareños, que trabajan como esclavos en sus minas de plata.

En el saloon de la población, Mannaja tiene su primer encuentro con Valler, la mano derecha de McGowan. Valler es el líder de un nutrido grupo de pistoleros que controla a los mineros. Inicialmente, la única intención de Mannaja es entregar al fugitivo y cobrar la recompensa. Como Valler no está dispuesto a pagarle ni un centavo a cambio de su presa, Mannaja reta al lugarteniente de McGowan a una partida de cartas: 5000 dólares será la cantidad apostada. Cuando Valler insiste en ver los 5000 dólares de su contrincante, éste le señala a su detenido y le muestra el cartel de “se busca” en el que consta que ese el dinero que se paga a quien lo entregue. Valler sólo acepta porque está convencido de ganar gracias a sus trampas. Pero para su estupor Mannaja vence la partida, y se hace con el dinero. El perplejo Valler  ordena a sus esbirros que cosan a balazos al cazarrecompensas, pero éste reacciona velozmente y dispara a las manos de los pistoleros. Tras ello se marcha del saloon con 5000 dólares y su capturado. Valler no olvidará semejante ultraje…

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El Topo – Alejandro Jodorowsky, 1970

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El Topo

México, 1970

Director: Alejandro Jodorowsky

Guión: Alejandro Jodorowsky

Intérpretes: Alejandro Jodorowsky (El Topo), Brontis Jodorowsky / Robert John (Hijo), Alfonso Arau (Bandido), Mara Lorenzio (Mara), Paula Romo (Desconocida)

Música: Alejandro Jodorowsky

Género: Western surrealista

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Argumento

Un pistolero vestido de cuero negro atraviesa el desierto junto a su hijo pequeño. El misterioso individuo, conocido como “El Topo”, descabalga y hace que el niño completamente desnudo entierre en la arena un peluche y la fotografía de una mujer: “Ahora tienes siete años y ya eres un hombre. Entierra tu primer juguete y el retrato de tu madre”.

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Padre e hijo continúan a lomos de su caballo hasta llegar a un pueblo abandonado donde ha tenido lugar una masacre. Charcos de sangre por doquier, cadáveres putrefactos, animales destripados… En el interior de una saqueada iglesia penden multitud de hombres ahorcados.

Se encuentran a un moribundo y el Topo le pregunta quién cometió esa atroz carnicería. El agonizante le ruega que le mate, pues no puede soportar el sufrimiento. El Topo le entrega la pistola a su hijo y es éste quien dispara el tiro de gracia. Tras ello, el Topo se coloca unos extravagantes anillos en los dedos.

No lejos de allí tienen su escondrijo un grupo de bandidos mexicanos fetichistas. Uno se deleita acariciando unos zapatos de mujer (a los que luego dispara con su revólver para practicar su puntería), otro corta un plátano a rodajas con su sable para despues comerse los pedazos, y el tercero delinea en el rocoso suelo la figura de una mujer usando piedrecitas para a continuación tumbarse sobre ella en actitud coital…

Los bandidos ven llegar al Topo y salen a su encuentro con burlesca algarabía. Cerca de ellos hay un rebaño de ovejas balando. Uno de los forajidos infla un globo, el cual coloca en el suelo. El aire va saliendo por un diminuto agujero, y todos entienden que cuando el globo se desinfle llegará el momento de desenfundar y disparar. El Topo es el más rápido y elimina a dos de sus oponentes. El tercero, que estaba en el centro, es desarmado, herido y cuestionado acerca del lugar donde se encuentra el resto de la banda y su líder. Cuando recibe la información que necesitaba, el Topo ultima al forajido y le mete al muerto sus anillos en la boca.

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Oro maldito – Giulio Questi, 1967

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(Reseña escrita por el autor del blog el 16.04.2008)

Oro maldito (V.O. Se sei vivo spara! a.k.a. „Django kill!“)

Italia, 1967

Director: Giulio Questi

Género: Western

Guión: Giulio Questi, Franco Arcalli

Intérpretes: Tomás Milian (Forastero), Marilú Tolo (Lori), Piero Lulli (Oaks)

Música: Ivan Vandor

Obra maestra del “spaghetti-western” (género que por cierto para mí siempre ha sido infinitamente más interesante que el cine del oeste rodado en los USA), a la altura del “Mannaja” de Sergio Martino y según mi criterio, bastante superior a los Djangos de Corbucci y al “Grande Silenzio” del mismo director. En su ámbito cinematográfico, solo las propuestas del comercial Leone logran eclipsarla.

Giulio Questi, para mí hasta el momento un completo desconocido, nos ofrece más de 100 minutos de puro goce visual lleno de sorpresas, propinando contundentes bofetadas a los convencionalismos del género. Porque el film que nos ocupa no es ni mucho menos un “spaghetti” de argumento corriente. Ésta genial película, condenada al ostracismo tanto por cinéfilos como por cinéfagos, ha sido calificada con razón como “western gótico surrealista” y se la ha llegado a comparer con “El Topo”, jodorowskyana contribución al Séptimo Arte que apareció un par de años después.

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Lo primero que vemos es una mano saliendo siniestramente de entre las arenas del desierto. Es la mano del protagonista, cuyo nombre no viene mencionado en ningún momento durante todo el metraje y al que llaman “the stranger”, el forastero. El actor que le da vida es un muy convincente Tomas Milian, intérprete ideal para el papel y curtido en numerosos productos hispanoitalianos de la época. Unos indios que merodeaban por esos contornos descubren al moribundo y logran sanarlo. Todo lo que desean a cambio es que les relate cómo es el mundo de los muertos, ya que él ha regresado del más allá. Los indios han transformado en balas el polvo de oro que el Forastero llevaba en los bolsillos, para que con ellas pueda vengarse de aquellos que le habían dejado en tan lamentable estado; semimuerto y enterrado.

Para conocer el transfondo del punto de partida que acabo de narrar, vemos en una lisérgica secuencia de flashback que Tomas Milian, el “stranger” sin nombre, pertenecía a una banda de forajidos multicultural que se hizo con un descomunal cargamento de oro asaltando a la comitiva de soldados que lo transportaba. Los problemas llegaron durante el reparto: El grupo está compuesto por estadounidenses “WASP”, indígenas mexicanos y nuestro híbrido protagonista, considerado “mestizo”. Los primeros, capitaneados por un canalla apodado “The Oak”, no están dispuestos a compartir el fruto de su atraco con esos “sucios indios”, por lo que los liquidan sin miramientos fusilándolos entre carcajadas.

Hasta aquí todo normal, el espectador piensa: “Claro, ahora el Forastero buscará a los traidores para vengarse; ese es el argumento de la película”. (Pero se equivoca…)

Por su parte, los bandidos gringos llegan a un pueblucho de mala muerte, de ambiente malsano y oprimente, donde deben adquirir nuevos caballos para proseguir su camino con el cargamento de oro sustraído.

Los pueblerinos, seres degenerados primitivos y sombríos que irradian una animalidad atávica, han descubierto que son bandidos y los linchan brutalmente (para hacerse con el oro, no hay otro motivo, aunque apelen a la justicia y al orden cínicamente).

Son masacrados con sadismo feroz y ahorcados en la plaza entre gritos de júbilo. (Hilarante la escena donde a uno de los bandidos el verdugo le quita el puro de la boca para ponerle la soga al cuello y luego se lo vuelve a colocar).

Sólo uno ha logrado zafarse de la municipal furia y ansia de sangre: The Oak, el jefe, el más importante.

En ese momento vemos llegar al poblado a un recuperado Tomas Milian que se dispone, gélido e impertérrito, a vengarse de The Oak; el cual cercado por los pueblerinos se parapeta en una tienda disparando desde la ventana. El Roble, con sumo terror, cree que el forastero es un espectro. Por ello le espeta: “¡Si estás vivo dispara!” (de ahí el título original del film). Y ya lo creo que le dispara: Lo deja como un colador, aunque no lo mata. A todo ésto se persona en el árido pueblo un ranchero cacique, que codicia el oro, escoltado por sus “muchachos” (un destacamento de rudos pistoleros vestidos de riguroso negro, que como después se hará más perceptible establecen una reminiscencia estética con la contemporánea “tribu urbana” de los moteros del cuero sadomasoquistas homosexuales).

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En ésta película participa Sancho Gracia, nuestro “Curro Jiménez”, como uno de los sicarios del ranchero (en la imagen a la izquierda).

El gordo ranchero se empecina con dejar con vida a the Oak para que éste confiese bajo tortura el lugar donde se oculta el áureo tesoro. Lo llevan al saloon para extraerle las balas y allí la turba de pueblerinos descubre que éstas no son de plomo, sino de oro, por lo que se abalanzan sobre el agonizante como hienas hambrientas para extraerle vorazmente las partículas del precioso metal, descarnándole y provocándole la muerte, para decepción del cacique y sus acólitos.

Lo que ellos no saben es que el oro ha sido previamente puesto a buen recaudo por dos individuos: El dueño del saloon y Hagerman, otro poderoso personaje del municipio que mantiene a su hermana enclaustrada en una habitación porque a su juicio “está loca”. El forastero Milian, que observa a la fantasmagórica hembra desde la arenosa plaza del poblado, siente desde el principio una fuerte atracción por ella, al verla asomada a la ventana.

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La “loca” Elisabeth (Patrizia Valturri) y el Forastero (Milian)

Ambos poseedores del oro rivalizan entre sí e intentarán a su vez hacerse con la parte del otro. En represalia y como chantaje, el ranchero ordena el secuestro del hijo del dueño del saloon, un adolescente mancebo al que los inquietantes “muchachos” dedican miradas más que libidinosas. Milian se propone liberarlo, y el ranchero que lo retiene le lanza un desafío: El chico raptado pende del techo colgado por las manos de una cuerda, el forastero deberá cortar esa cuerda de un tiro situándose a a diez pasos del pendiente joven. Pero a ésta prueba de destreza se añade otra deficultad: Antes de enfrentarse al reto, Milian debe beber de golpe media botella de whisky! “Quiero comprobar si además de buen pistolero eres también buen bebedor”, dice el cacique socarrón.

Hasta aquí cuento, y no más, sobre la trama y subtramas de este enrevesado y sorprendente western atípico; lleno de elementos metafísicos, alegóricos (Tomas Milian se asemeja en más de una ocasión a una figura mística – llega incluso a ser crucificado), satíricos y surrealistas.

Film de culto atemporal, fusión entre el spaghetti almeriense y el terror gótico, con toques lisérgicos y alucinógenos (lo que en efecto lo hace precursor de “El Topo”).

Mención especial al reparto animalesco: El loro alcohólico y el caballo-bomba.

FHP, 2008

Dos veces Judas – Nando Cicero, 1969

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Dos veces Judas (V.O. Due volte Giuda, a.k.a. “They were called Graveyard”)

Italia, 1969

Director: Nando Cicero

Género: Western

Guión: Jaime Jesús Balcázar

Intérpretes: Klaus Kinski (Dingus), Antonio Sabato (Luke Barrett)

Música: Carlos Pes

Argumento

En el árido desierto, un hombre que empieza a ser picoteado por los buitres despierta de su inconsciencia. Junto a él yace un cadáver. Una vez ha recobrado los sentidos, dispara a las aves de rapiña para ahuyentarlas. Un anciano que atraviesa las ardientes arenas con dirección al pueblo más cercano observa la escena divertido.

El joven que ha despertado le pregunta qué ha sucedido, pues no se acuerda de nada. No sabe quién es ni cómo ha llegado hasta allí. Ignora quien es el muerto ahora pasto de los buitres; probablemente su compañero de desventuras. Todo indica que ambos fueron atacados. Él logró sobrevivir, pero padece una amnesia que le impide recordar su identidad y lo que estaba haciendo antes de ser dejado fuera de combate.

El amnésico llega al saloon del poblado, donde es reconocido por un individuo que le estaba esperando. “Llegas tarde, Luke”, le dice. Pregunta además por el paradero de un tal Donovan (Luke imagina que se trata de su compañero muerto en el desierto). El personaje del saloon les había citado para encargarles un trabajo: Hay que matar a un tal Victor Barrett.

Ese Victor Barrett es un influyente habitante del pueblo, benefactor de muchos mexicanos que atraviesan la frontera hacia los EEUU. Barrett trata de evitar que los residentes de la localidad vendan sus tierras y propiedades al banco. Por ese motivo, mantiene una confrontación con Murphy, el banquero local. Éste está empeñado en adquirir a bajo precio las tierras y en que los dueños de éstas se marchen de la zona.

Como estaba previsto, Luke se dispone a asesinar a Barrett. El que le ha contratado le cubre las espaldas desde una colina cercana. Luke es reconocido por Barrett y los que están con él. Todos pensaban que había muerto durante la reciente guerra de secesión. En lugar de cumplir su encargo, Luke decide en el último momento salvar la vida de Barrett, empujándolo al suelo y esquivando así los tiros del individuo que dispara desde lo alto de la colina. Tras un intercambio de balazos, éste es liquidado por Luke. El amnésico, que todavía no recuerda nada, es llevado a la celda de la oficina del sheriff, pero pronto es liberado por la intercesión de Victor Barrett. Resulta que éste es el hermano mayor de Luke.

Victor continúa su pleito con el banquero Murphy, quien trata de ahuyentar a los locales y comprar sus propiedades. Barrett insiste en que nadie venda sus casas o tierras al banco.

Luke se entera a través de su madre enferma que estaba casado y que su mujer estuvo a punto de dar a luz a un hijo, pero que murió poco antes. Su hermano Victor, a quien pregunta sobre el suceso, le dice que su esposa fue asesinada por soldados yankees durante la guerra; pero investigando por su cuenta Luke descubre que el responsable de la tragedia es un tal Dingus…

Comentario

A pesar de lo interesante que resulta la historia de un pistolero amnésico en el oeste, que trata de recordar su pasado y descubre un crimen del que decide vengarse, la buena idea del argumento no está bien aprovechada ni bien implementada, tornando la trama confusa y cansina.

Tampoco la presencia de dos grandes como Klaus Kinski (en el papel de Victor Barrett) y de Narciso Ibáñez Menta (como Murphy) consigue salvar a la película. Éste italo-western de Nando Cicero escrito por los hermanos Balcázar hace aguas por todas partes.

El tema en sí es prometedor, y tiene un vasto potencial para generar intriga y suspense; de hecho hasta habría sido posible incluir en ésta película del oeste elementos de giallo. Pero el ritmo narrativo lamentablemente deja bastante que desear, lo que convierte al film en una muestra tediosa y mediocre del subgénero.

Sin embargo, “Due volte Giuda” no es completamente deshechable. Algo de tensión sí se masca en el ambiente: El espectador intuye que Victor Barret (Kinski) tiene muchas cosas que ocultar, y que no se trata en realidad del abnegado y altruista benefactor que en un primer momento podría parecer. Su amnésico hermano Luke también sospecha que Victor no le ha contado toda la verdad, e incluso que tiene algo que ver con el tal Dingus…

FHP, 2015