El deseo en otoño – Carlos Enrique Taboada, 1972

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El deseo en otoño

México, 1972

Director: Carlos Enrique Taboada

Género: Drama, suspense

Guión: Toni Sbert, Fernanda Villeli

Intérpretes: Maricruz Olivier (Elena), Guillermo Murray (Victor), Sonia Furió (Clara)

Música: Raúl Lavista

Argumento

Elena es una profesora de química en un instituto de México D.F. Vive en una gran casa con su anciana madre enferma, quien transcurre los días postrada en una cama. La vieja, aquejada por sus achaques, la tiraniza – Protestando cada vez que su hija sale de casa y echándole en cara que no se ocupa de ella lo suficiente. La madre también ha saboteado siempre las relaciones de Elena con los hombres. La maestra, que ronda ya los cuarenta años, nunca ha tenido novio. Y casi tampoco amistades. Su única amiga es su compañera Clara, también maestra. Entre las dos existe una relación muy íntima.

La amargura de la madre repercute en el carácter de la hija: Elena es una profesora severa a la que muchos de sus alumnos conocen como “la bruja” o “la solterona desgraciada”. Elena regaña a sus alumnos como su madre a ella.

El director del instituto, don Esteban, tiene una hija llamada Silvia a la que Elena da clases de química. Don Esteban está preocupado porque el rendimiento de Silvia es pésimo. De ello responsabiliza a Javier, el novio de la chica, un hippy rebelde y gamberro.

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Introducción a Juan Orol y su cine

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Orol encarnando a su alter ego Tony Carmenta

Introducción a Juan Orol y su cine

Pese a ser desde hace años un consumado y confeso cinéfago, he de reconocer que hasta hace poco no tenía ni idea de la existencia de Juan Orol, considerado el rey del cine negro mexicano.

Éste gallego aventurero vino al mundo en Lalín, provincia de Pontevedra, un 4 de agosto de 1897 (si bien otras fuentes apuntan que nació en el Ferrol). Siendo aún muy joven se hizo a las Américas, buscando fortuna primero en Cuba. Antes de consagrarse al cine se desempeñó como boxeador, torero, jugador de béisbol, piloto de carreras, reportero, actor de teatro y agente de policía. ¡Casi nada! Más adelante se instala en México, donde según su propio testimonio trabajó como agente secreto. Allá por los años ´30 entra en contacto con la naciente industria cinematográfica de aquel país. Orol era un apasionado de las películas de gangsters de EEUU, gran admirador de Humphrey Bogart, James Cagney, Edward G. Robinson o Paul Muni (protagonista éste ultimo de la “Scarface” original de 1931 dirigida por Howard Hawks – en la que cinco décadas después se inspirarían Brian De Palma, Oliver Stone y Al Pacino para el más conocido remake).

Juan Orol decidió emular a sus ídolos gringos, convirtiéndose en el padre del género gangsteril mexicano. Otra de sus grandes influencias fue el cineasta de origen alemán José Bohr, artífice de “Luponini, el terror de Chicago” o “Marihuana, el monstruo verde”. Orol fue además uno de los pioneros del cine sonoro en México –  junto al mencionado Bohr,  el prolífico maestro del terror Chano Urueta (“El espejo de la bruja”, “El monstruo resucitado”) o Joselito Rodríguez, quien más adelante dirigiría el primer film del Santo (“Cerebro del mal”, 1958).

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Rosa Carmina

Los años que Orol pasó en Cuba influyeron decisivamente en sus gustos musicales. El director incorporaba abundantes números de bailes caribeños en sus propuestas. Así nació el llamado “cine de rumberas”, un subgénero que fusiona el musical con el cine negro y en el que la trama suele consistir en las rivalidades que surgen entre dos gangsters por el amor de la voluptuosa bailarina de turno. Orol lanzó al estrellato a varias de éstas vedettes, convirtiéndolas en actrices de sus películas.

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Santo contra el espectro del estrangulador – René Cardona, 1966

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Santo contra el espectro del estrangulador

México, 1966

Director: René Cardona

Género: Suspense, lucha libre

Guión: René Cardona, Rafael García Travesi

Intérpretes: Santo (él mismo), Roberto Cañedo (Estrangulador), María Duval (Laura), Carlos López Moctezuma (Inspector Villegas)

Música: Enrico C. Cabiati

Argumento

El Estrangulador, un peligroso criminal que se dedicaba a asesinar artistas de un teatro de variedades, ha sido liquidado por la policía. Al menos, eso es lo que parece… Poco después de su supuesta muerte, un fornido y patibulario individuo se dirige hacia la morgue para “reconocer el cadáver”. Tor, el lacayo del Estrangulador, rompe el cuello del guardián del tanatorio y se lleva a su “maestro” – quien en realidad resulta estar vivo.

El Estrangulador y su esbirro se ocultan en unos pasadizos subterráneos a los que se accede a través de las alcantarillas. En su refugio secreto, el temible criminal trama una diabólica venganza contra el resto del personal del teatro… y contra su archienemigo el Santo, quien frustró sus planes en anteriores ocasiones.

A través del inspector Villegas, el Santo se entera de que el cuerpo del Estrangulador ha desaparecido de la morgue. Ambos intuyen que sólo se había hecho pasar por muerto, y que cuenta con un cómplice. Eso significa que todo aquel relacionado con el teatro vuelve a estar en peligro; también el pequeño Milton, un niño cantante huérfano al que el Santo había apadrinado.

Mientras tanto, el Estrangulador ultima su plan demoníaco. Es un maestro del disfraz, y su fiel Tor le prepara todo tipo de máscaras elaboradas siempre con piel humana (La de sus víctimas). Además, Tor es un experto embalsamador. Por las noches ambos se dedican a sustraer de los cementerios los cadáveres de las chicas que han asesinado para momificarlas. En la larga mesa del salón de su escondite hay una colección cada vez más grande de estáticas mujeres embalsamadas. Parte de la piel de las mismas es empleada para las máscaras del Estrangulador (quien así es capaz de adoptar camaleónicamente la identidad que mejor le convenga). Su auténtico rostro es deforme, pues ha sido parcialmente quemado.

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El río y la muerte – Luis Buñuel, 1954

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El río y la muerte

México, 1954

Director: Luis Buñuel

Género: Drama

Guión: Luis Alcoriza, Luis Buñuel

Intérpretes: Columba Domínguez (Mercedes), Miguel Torruco (Felipe), Joaquín Cordero (Gerardo), José Elías Moreno (Don Gervasio)

Música: Raúl Lavista

Argumento

En un pueblo mexicano llamado Santa Bibiana existen desde hace generaciones encarnizadas rivalidades mortales entre varias familias. Especialmente feroz es la secular contienda entre los Anguiano y los Menchaca. Por unas irrisorias nimiedades estallaron hace muchos años disputas que, generación por generación, van costando la vida a los hombres de ambas familias. Con el tiempo, esos esporádicos ajustes de cuentas se han convertido en la ley no escrita del pueblo.

Cada vez que un Anguiano mata a un Menchaca o viceversa (para salvaguardar su honor enfrentándose siempre cara a cara), el autor del homicidio debe auto-exiliarse a las inhóspitas tierras que hay más allá del río que cruza la localidad. Allí debe permanecer el tiempo que sea necesario, hasta que ya no corra peligro de ser arrestado. La mayoría de los moradores del pueblo acepta esa práctica atávica.

El río se puede cruzar de dos maneras: vivo, para ocultarse en los bosques; o muerto a bordo de una barca negra para ser trasladado al cementerio.

Gerardo Anguiano es uno de los pocos que “ha estudiado”, y que por tanto considera la tradición de su pueblo “bárbara y salvaje”. Es médico de profesión, pero él mismo padece una grave enfermedad; una poliomielitis que le mantiene paralítico. Como rechaza las costumbres ancestrales de su pueblo los demás lugareños le consideran un cobarde – incluso su propia madre, quien no le visita en el hospital. Pues se supone que Gerardo, como Anguiano que es, debería combatir en un duelo contra Rómulo Menchaca, el representante de la estirpe rival.

Rómulo va a ver a Gerardo al hospital, para cerciorarse de que efectivamente está enfermo. El padre de Gerardo mató al de Rómulo, y por ello, el Menchaca quiere continuar la tradicional cadena de venganzas. Pero al comprobar que Gerardo está postrado e inmóvil se marcha, no sin antes recordarle que tarde o temprano se tendrán que encontrar: “Algún día te he de matar, pero de igual a igual”.

Gerardo cuenta con las atenciones de la enfermera Elsa y entre  los dos va surgiendo un romance. El joven se va recuperando, y le narra a Elsa la historia de la confrontación entre las dos familias…

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La Rosa Blanca – Roberto Gavaldón, 1961

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La Rosa Blanca

México, 1961

Director: Roberto Gavaldón

Género: Drama social

Guión: Roberto Gavaldón, Emilio Carballido, Phil Stevenson (basándose en novela de B. Traven)

Intérpretes: Ignacio López Tarso (Jacinto Yáñez), Christiane Martel (Georgette), Reinhold Olszewski (Kollenz), Rita Macedo (Carmen)

Música: Raúl Lavista

Argumento

Veracruz, 1937. El ranchero Jacinto Yáñez recibe la visita del licenciado Pérez, intermediario para una compañía de explotación petrolífera. Pérez está interesado en adquirir su hacienda “Rosa Blanca”, que incluye vastos terrenos repletos de yacimientos. Sin embargo, Jacinto no está dispuesto a vender las tierras que heredó de sus ancestros y que piensa dejar algún día a su hijo Domingo. Pérez insiste: “Todo hombre tiene su precio…” y prepotentemente vacía sobre la mesa un saco de monedas de oro. La riqueza material parece no impresionar al ranchero, lo que indigna al intermediario de la compañía: “De modo que no quiere colaborar con el progreso…” le espeta, amenazándolo con enviarlo al manicomio, pues “ésta loco”. Además trata de intimidar a su familia.

En Los Angeles, California, el magnate petrolero Mr. Kollenz maneja sus negocios y es informado de que en México un testarudo pequeño terrateniente se niega a vender su propiedad. Los miembros de la junta directiva comienzan a debatir sobre la forma de proceder al respecto: Deciden unánimemente eliminar a Jacinto Yáñez. Pero Kollenz, jefe de la junta, se opone; pues ello podría acarrearles problemas con el gobierno del vecino México, y prefiere traer al ranchero a California para “hablar personalemente con él”. Entonces, si aún así no se le logra convencer de que sea “razonable”, es posible que Yáñez tenga “algún accidente” encontrándose en EEUU. Kollenz contrata a Abner para traer al incómodo mexicano a Los Angeles.

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El espejo de la bruja – Chano Urueta, 1962

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El espejo de la bruja

México, 1962

Director: Chano Urueta

Género: Terror

Guión: Alfredo Ruanova, Carlos Enrique Taboada

Intérpretes: Rosita Arenas (Deborah), Armando Calvo (Eduardo Ramos), Isabela Corona (Sara), Dina de Marco (Elena)

Música: Gustavo César Carrión

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Argumento

La joven Elena, casada con el acaudalado doctor Eduardo Ramos, descubre a través de su madrina Sara que su marido planea asesinarla. Sara, que es el ama de llaves del castillo, está versada en las ocultas artes de la brujería; y posee un espejo mágico a través del cual es capaz de comunicarse con entidades que la informan sobre lo que está por suceder.

Gracias al espejo de su madrina, Elena se entera del complot que Eduardo planea para deshacerse de ella y sustituirla por su amante Deborah. Las fuerzas de la oscuridad advierten a Sara que no hay nada que ella pueda hacer por evitarlo. Le prohíben terminantemente interferir, y así Elena está perdida sin remedio.

Elena toca en el piano una triste melodía que exaspera a su esposo („Siempre tocas lo mismo…“). Poco después, cuando la joven se ha retirado a sus aposentos, Eduardo le lleva un vaso de leche envenenada. Elena lo bebe estando él todavía en la estancia. Viendo venir su inminente muerte, antes de expirar, ella alcanza a reprocharle a su marido la fechoría que está cometiendo…

Una vez Elena ha sido enterrada, Sara solicita la ayuda de las potestades infernales para desencadenar su venganza sobre el asesino de su ahijada.

Poco después del sepelio, Eduardo trae al castillo a Deborah como su nueva mujer. Inmediatamente, fenómenos paranormales comienzan a intimidar al matrimonio: Ella siente una corriente helada al entrar en la habitación de Elena, las flores nuevas que ella coloca en lugar de los nardos de la difunta se marchitan al momento, en el piano suena la melodía de la muerta sin que nadie, aparentemente, lo esté tocando…

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Perras – Guillermo Ríos, 2011

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Perras

México, 2011

Director: Guillermo Ríos

Guión: Guillermo Ríos

Intérpretes: Claudia Zepeda (María del Mar), Scarlet Dergal (Sofía), Karen de la Hoya (la Tora), Alenka Ríos (Ana Ceci), Steph Boumelcroud (Iris), Andrea Pedrero (Diana), Kariam Castro (Andrea), Denis Montes (Alejandra), Eva Luna Marenco (Frida), Natalia Zurita (Patricia),

Música: Tomás Barreiro, Pablo Chemor, Daniel Hidalgo

Género: Drama, suspense

Argumento

Varias colegialas se encuentran confinadas en un aula del instituto. Un cadáver cubierto de sangre ha sido hallado en los baños del centro, y la directora ordena a sus alumnas permanecer en la clase hasta que la situación haya sido esclarecida. Las chicas están muy preocupadas y, cada una desde su perspectiva, comienzan a reconstruir los hechos. Van saliendo a flote las rivalidades y animadversiones entre ellas. Se preguntan si lo que ha sucedido es un accidente o un crimen.

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Sea como fuere, una de ellas debe ser la culpable de lo que ha ocurrido, o al menos tiene una gran responsabilidad… Todas sospechan de todas, se acusan mutuamente. Una trata de tranquilizar a las demás diciendo que no irán a la cárcel porque son menores de edad. A lo que otra responde que podrían enviarlas a un reformatorio, donde las internas “son más peligrosas que las presas grandes”.

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Las muchachas son diez: Lourdes, conocida como la Tora. Por ser gorda y coja las otras acostumbran a burlarse cruelmente de ella. Sobre todo Sofía, quien es muy precoz, descarada e insolente. Las mejores amigas de ésta son Iris y Ana Ceci, ambas presumidas y de poco carácter, que aspiran a ser como Sofía. María del Mar, tímida, dulce y frágil, ha sido corrompida por la influencia ninfománica de Sofi. Las demás son la sensual Patricia, la solitaria Andrea, la rebelde Alejandra y la acomplejada Frida. Sólo ésta última parece ser realmente una amiga de la Tora. Además, también está Diana, quien es ciega de nacimiento pero “parece la que mejor ve de todas nosotras”, pues tiene facultades extrasensoriales y de clarividencia, que le permiten percibir más allá de lo material…

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