La muerte del chacal – Pedro Galindo III, 1984

La muerte del chacal

México, 1984

Director: Pedro Galindo III

Guión: Gilberto de Anda

Intérpretes: Mario Almada (Sheriff Bob), Fernando Almada (Roy), Cristina Molina (Joan), Olivia Collins (Sally), Lizetta Romo (Sargento García)

Género: Suspense

Argumento

Dos parejas se dirigen una tarde al muelle para explorar un viejo barco mercante abandonado. Una vez en el interior, son atacados por un agresivo perro dóberman. Alguien los está vigilando desde uno de los camarotes. Se trata de un misterioso individuo con sombrero de ala ancha, gabardina y bastón. Desenvaina una especie de estilete que ocultaba en el bastón y saliendo al encuentro de los jóvenes procede a asesinarlos uno a uno…

En los alrededores del puerto también están siendo encontrados últimamente los cadáveres de mujeres jóvenes, la mayoría de ellas prostitutas o cabareteras. El sheriff Bob recibe la misión de esclarecer el caso. Las autoridades creen que los sangrientos homicidios están relacionados entre sí, y que son la obra de un maníaco. Además, también ha habido varias desapariciones de personas que fueron vistas en los alrededores del muelle, y cuyos cuerpos nunca han sido hallados – como es el caso de las dos parejas masacradas en el barco. El forense informa a Bob de que las víctimas fueron muertas a estocadas de una afilada hoja de unos 60 centímetros. Bob intuye instintivamente que el asesino usa un hueco bastón para ocultar su arma envainada en él, y se dispone a buscar informaciones en los bares del puerto.

En uno de los locales nocturnos de alterne el sheriff le pregunta al barman si conoce a algún individuo con bastón, que frecuente el local. El empleado le responde que sí, un tipo extraño llamado Jack, que hace ya tiempo que no se deja ver por ahí. Vive en un barco llamado “Delfín”, que está anclado en el muelle. Pero quien más información tiene de él es una de las chicas que actúa en el local. Al mismo tiempo, la joven cabaretera a la que el barista se refiere se encuentra en su camerino preparándose para el próximo número. Pero no está sola… De detrás de las taquillas emerge una figura amenazadora portando un estilete, y la asesina salvajemente. Bob llega demasiado tarde, y el criminal ha logrado escapar.

Bob decide pedirle ayuda a su hermano Roy, quien también es policía. A Roy corresponde la jurisdicción de la zona del puerto. Juntos van en busca del sospechoso Jack, a su barco “Delfín” – que no es el mismo visto en las escenas iniciales. Cuando ambos hermanos policías inspeccionan la embarcación no encuentran a nadie, pero sí ven una especie de sable que tal vez podría ser el arma empleada en los crímenes. Vuelven a salir a la espera de que Jack aparezca, y éste regresa a la mañana siguiente; portando un bastón. Cuando el sospechoso ve que ambos agentes se dirigen a su encuentro, inicia una desesperada huída. Roba una lancha a motor y trata de dejar atrás a los policías. Pero éstos se hacen con otra lancha y comienza una persecución náutica. La barca de Jack impacta a gran velocidad contra un arrecife y explota. El fugitivo vuela por los aires en mil pedazos.

En comisaría, los peritos certifican que el sable hallado en el barco de Jack no es el arma empleada en los crímenes. Además, el malogrado delincuente huía porque traficaba con drogas. Así pues, la pista de Jack era una falsa alarma.

Los policías continúan intentando desvelar los enigmas que envuelven a la sádica ola de asesinatos. No pueden dejar de pensar en ese asunto, ni siquiera en sus momentos de ocio. En casa de Bob se celebra un evento social que ha organizado su mujer Joan. Entre los invitados se encuentran Roy y una joven llamad Sally, amiga de Joan. Sally se siente rápidamente atraída por el apuesto Roy, y ambos salen juntos a dar un paseo por la noche. Llegan hasta la zona del puerto, y una vez en el muelle a Sally le llama la atención un viejo barco que parece abandonado – Es el mismo visto en las escenas iniciales. La joven desea entrar a explorarlo y Roy termina accediendo.

Una vez en el interior del viejo barco, un cierto desasosiego va apoderándose de Sally… Comienzan a escuchar unos leves gruñidos (el perro dóberman). Poco después Roy desaparece de improviso y ella se queda sola… Cerca de la sala de maquinarias, Sally grita presa del pánico al encontrar cuatro cadáveres colgados del techo de unos ganchos (son las dos parejas de la primera escena). La joven llama a Roy aterrada, no logra encontrarlo e intenta huir. Pronto, la inquietante figura de un individuo con sombrero de ala ancha, gabardina y bastón va acercándose hacia ella con aviesas intenciones…

Comentario

Éste notable thriller mexicano tiene una estructura atípica en lo que respecta al clásico desarrollo argumental del planteamiento-nudo-desenlace. En realidad, el film puede dividirse en dos partes: La primera, hacia el final de la cual descubrimos quién es el asesino (en plena mitad del largometraje) y la segunda; en la que el criminal se evade del manicomio y continúa matando, hasta llegar a un ambiguo final abierto.

Los momentos de tensión son sumamente efectivos, ya desde la secuencia introductoria en la que las dos parejitas son asesinadas en el interior del viejo barco abandonado. Se emplea el recurso de la cámara subjetiva, como tantas veces hemos visto en los gialli italianos (Desde el punto de vista del asesino y mientras escuchamos su pesada respiración). La principal característica del criminal no son aquí los guantes de cuero negros sino el gran sombrero y el bastón del cual el maníaco desenvaina el arma que emplea para perpetrar sus fechorías.

La historia resulta original, hay varias sorpresas a lo largo del metraje así como giros de guión que contribuyen a mantener constantemente el interés. Aunque durante la segunda mitad ya sabemos quién es el asesino, el suspense no decrece. Al escaparse del manicomio, el psicópata está dispuesto a continuar el “trabajo” que le quedó pendiente. Como suele suceder en el caso de los asesinos en serie, su motivación para matar se retrotrae a un trauma infantil.

En la película hay alguna que otra incoherencia; por ejemplo cinco meses después de ser arrestado, cuando el asesino escapa, regresa al barco y allí siguen los cadáveres colgados de los ganchos tal y como él los dejó (sin que se trate de una cámara frigorífica). Pero esos detalles son lo de menos, y el film es sumamente disfrutable gracias a su atmósfera oprimente y cargada de intriga. La banda sonora, en parte bastante experimental, está compuesta a base de sintetizadores.

Bob está interpretado por Mario Almada, a quien vimos en “El extraño hijo del sheriff” (Fernado Durán Rojas, 1982) o “Cazador de asesinos” (José Luis Urquieta, 1983). Su hermano Roy es Fernando Almada – quien también es su hermano en la vida real. A Sally la interpreta Olivia Collins, quien aparece en “Violación” (Valentín Trujillo, 1989) o en “Terror y encajes negros” (Luis Alcoriza, 1985).

La película, ambientada en EEUU, fue filmada en Texas. El guión lo escribió Gilberto de Anda, director de “Policía de narcóticos” (1986).

FHP, noviembre de 2016

 

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