Réquiem por un Vampiro – Jean Rollin, 1971

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Réquiem por un Vampiro (V.O. Vierges et vampires a.k.a. Requiem pour un vampire)

Francia, 1971

Director: Jean Rollin

Género: Terror

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Marie-Pierre Castel (Marie), Mireille D´Argent (Michelle), Phillipe Gasté (Frédéric)

Música: Pierre Raph

Argumento

Un hombre y dos chicas disfrazadas de payaso huyen en un coche a través de la campiña francesa. Son perseguidos de cerca por otro automóvil. Se desencadena un tiroteo, el hombre con el que están las payasas es alcanzado. El trío logra dar esquinazo a sus perseguidores, pero el herido expira instantes después. Sus últimas palabras son: “La torre del agua”…

Las chicas rocían con gasolina el coche en el que huían y le prenden fuego, con el cadáver de su compañero en su interior. Luego se quitan sus disfraces y se dirigen a una torre, donde encuentran una motocicleta. A bordo de ésta prosiguen su fuga. Para conseguir alimentos, una de ellas entretiene al vendedor de una especie de kiosko-móvil mientras la otra roba las provisiones que necesitan. Llegan a un cementerio en medio del campo. Alertadas por unas voces que escuchan, corren a esconderse. Michelle, una de ellas, cae en una fosa sobre un ataúd. Marie, mientras tanto, ha logrado esconderse tras una tumba. Llegan los sepultureros y comienzan a tapar la fosa, con la chica inconsciente dentro. Pero como ya está oscureciendo dejan el trabajo a mitad y se marchan para continuar al día siguiente. Michelle se despierta semienterrada, y sale del agujero con la ayuda de su amiga.

Poco después llegan a un cercano castillo en ruinas. Las chicas lo exploran, y encontrando una cama en el interior de una de las estancias deciden pasar allí la noche. Se desnudan y comienza a acariciarse cuando escuchan ruidos procedentes del subsuelo. Vuelven a vestirse y empuñan sus pistolas. En el sótano encuentran un putrefacto cuerpo ahorcado. Huyen aterrorizadas y descubren una especie de capilla, donde suena una música de órgano. Ven las figuras de varios individuos encapuchados, ataviados con hábitos de fraile. Cuando se acercan más se percatan de que en el interior de los ropajes sólo hay esqueletos. Quien toca el órgano es una mujer de aspecto inquietante con colmillos de vampiro, vestida con un aristocrático atuendo masculino al estilo del siglo XVIII.

Las chicas quieren huir, pero son retenidas por tres esbirros de la vampiresa. Ésta trata de morderles los cuellos, pero ellas logran escapar. A través del bosque llegan al cementerio, donde ya es noche cerrada. Hasta allí las siguen la vampiresa y sus acólitos con antorchas, y no tardan en volver a capturarlas.

Son conducidas al interior de una de las criptas, transformada en sala de torturas. Allí otras jóvenes cuelgan encadenadas a las pétreas paredes y son violadas, fustigadas o reciben latigazos por parte de los esbirros de la vampiresa Erica. Pero ésta no es la máxima autoridad en esos dominios: Allí en el mausoleo se encuentra el féretro de un viejo vampiro, único superviviente de una ancestral estirpe. El vampiro sabe que no le queda mucho tiempo, y busca urgentemente la forma de perpetuar su linaje.

Las chicas intentan infructuosamente escapar una vez más, pero siempre es inútil. Cuanto más tratan de alejarse, más rápidamente encuentran otra vez el castillo ante sí: “Todos los caminos conducen al castillo”.

Erica les explica que van a ser “iniciadas” en los misterios de la “bendita maldición” vampírica; ellas, que aún son vírgenes, también habrán de transformarse en chupasangres. La vampiresa succiona la sangre de sus cuellos para “encadenarlas” mediante el contagio. Entonces les ordena que salgan a “cazar”, que busquen nuevas víctimas entre los incautos que se acerquen a las ruinas o al cementerio. Deberán actuar como cebos para hombres atrayéndolos al castillo.

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Las Uvas de la Muerte – Jean Rollin, 1978

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(Imagen: kinolorber)

Las Uvas de la Muerte (V.O. Les Raisins de la mort a.k.a. “Grapes of death”)

Francia, 1978

Director: Jean Rollin

Género: Terror

Guión: Jean Rollin, Jean-Pierre Bouyxou, Christian Meunier

Intérpretes: Marie-Georges Pascal (Elizabeth), Félix Marten (Paul), Brigitte Lahaie (La Rubia)

Música: Phillipe Sissman

Argumento

Durante las fumigaciones de un viñedo al sur de Francia, uno de los trabajadores se siente enfermo y le comunica a su superior que padece un punzante dolor en el cuello. Su jefe le dice que no debe ser nada alarmante, instándole a que vuelva al trabajo.

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(Imagen: amazon)

Al mismo tiempo, la joven Elizabeth viaja cerca de allí en tren para visitar a su prometido Michel. En su compartimento entabla amistad con una compañera de viaje. Poco después, el trabajador enfermo sube al mismo vagón, casi vacío, en el que se encuentran Elizabeth y su amiga. El recién llegado, un tanto aturdido, se queda mirando fijamente en el pasillo a la otra mujer, quien se estaba dirigiendo al baño. Algún tiempo después, Elizabeth comienza a preocuparse al ver que su compañera no regresa. Pero quien sí viene, sentándose junto a ella, es el individuo de la extraña enfermedad. Elizabeth se asusta enormemente al ver que la herida del cuello del hombre comienza a expandirse rápidamente hacia su cara. Escapando del compartimento, la chica encuentra a la otra joven muerta junto al baño. El individuo la persigue con pasos lentos y maquinales, incapaz de articular una palabra coherente.

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Fascination – Jean Rollin, 1979

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(Imagen: yzordderrexxiii.de)

Fascination

Francia, 1979

Director: Jean Rollin

Género: Terror

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Franca Mai (Elisabeth), Brigitte Lahaie (Eva), Jean-Marie Lemaire (Marc)

Música: Phillipe D´Aram

Argumento

En 1905, unas jóvenes de la alta sociedad acuden a un matadero para beber sangre de buey. Se trata de una especie de terapia contra la anemia…

Mientras tanto, unos bandidos discuten el reparto del botín de su último asalto. Marc, uno de ellos, propone llevarse el oro consigo a Londres para invertirlo allí, pero los demás no están conformes; quieren su parte ya. Entonces, Marc saca su pistola y toma como rehén a la única chica entre sus compinches (que es la esposa de otro de ellos). Así, consigue alejarse llevando consigo a la muchacha a través del bosque. Pretende ir con ella hasta la costa y liberarla cuando ya no haya peligro de ser alcanzado por los demás. La joven comienza a desnudarse y se ofrece a ser tomada por él, a cambio de que a continuación la deje marchar. Pero Marc, tras proferir una estruendosa carcajada, se niega. Ella se rebela y tras un forcejeo logra escapar. No tarda en reunirse con los demás bandidos, que ya les estaban pisando los talones. Éstos comienzan a disparar a Marc, quien en su huída llega hasta un castillo en medio de la campiña.

Marc entra dentro, encontrándose con dos bellas jovencitas. Eva y Elisabeth son, al parecer, “doncellas de la señora marquesa”. Los dueños del castillo y el resto del personal “están en París y no regresarán hasta dentro de dos días”. Marc sólo quiere quedarse allí hasta que caiga la noche, pues entonces será fácil evadirse de la persecución de sus antiguos cómplices. Éstos siguen apostados fuera, al acecho. Marc encierra a ambas muchachas en una de las estancias. Pero poco después éstas salen, pues tenían una llave y podían abrir desde dentro.

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Labios de sangre – Jean Rollin, 1975

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Lèvres de sang

Francia, 1975

Director: Jean Rollin

Guión: Jean-Loup Phillipe, Jean Rollin

Intérpretes: Jean-Loup Phillipe (Frédéric), Annie Belle (Jennifer)

Música: Didier William Lepauw

Género: Terror

Argumento

Una mujer ataviada a la usanza del siglo XIX y dos hombres llegan una noche en furgoneta a un cementerio y transportan dos cadáveres envueltos en sábanas blancas hasta una cripta, colocándolos en sendos féretros. Antes de salir de allí, colocan una cruz en la puerta para evitar que los muertos la traspasen en caso de que regresan del otro mundo. Instantes después, las sábanas comienzan a moverse, y los cadáveres se alzan…

En una fiesta para celebrar el lanzamiento al mercado de un nuevo perfume, un hombre llamado Frédéric se queda ensimismado observando un cartel publicitario. En él pueden verse las ruinas de un castillo en medio de unos boscosos parajes.

Frédéric tiene un flashback que le transporta a su infancia. Cuando era niño estuvo allí una noche. Se había perdido y llamaba a su madre; y al acercarse a las puertas del castillo conoció a una bella joven de cabello corto que allí vivía. La chica le protegió, ofreciéndole un lugar donde pasar la noche. El pequeño Frédéric se enamoró de la muchacha, y prometió que volvería a buscarla, pero nunca más volvió a verla…

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El amanecer de los vampiros – Jean Rollin, 1971

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El amanecer de los vampiros (V.O. Le frisson des vampires)

Francia, 1971

Director: Jean Rollin

Género: Terror erótico-surrealista

Guión: Jean Rollin, Monique Natan

Intérpretes: Sandra Julien (Isle), Jean Marie Durand (Antoine)

Música: Acanthus

Argumento

Isle y Antoine son una pareja de recién casados que se dispone a emprender su luna de miel. Antes de partir a Italia como tenían previsto, deciden pasar de visita por el pueblo de la familia de ella. Allí, en un apartado castillo, residen sus dos primos; los únicos parientes que a Isle le quedan con vida, y a los que ella no ha visto desde que era pequeña.

Pero nada más llegar al poblado se enteran de que los primos han muerto, y de que el fallecimiento de ambos es muy reciente. No obstante, Isle y Antoine resuelven ir al castillo. Una vez allí son acogidos por las criadas de de los difuntos, dos bellas jóvenes (una rubia y una asiática) que les conducen a sus aposentos.

La pareja observa asombrada el interior del tétrico castillo, con sus cráneos a modo de decoración, los largos pasillos sólo iluminados por velas en sus candelabros…

Isle acude al cementerio adyacente para visitar la tumba de sus primos. Allí se encuentra con otra doliente: Isabelle, embutida en un vestido negro, se presenta a la huésped del castillo como la prometida de los dos hermanos, y manifiesta guardar luto por los dos. Tras la muerte de ambos se considera “dos veces viuda”.

Esa noche, Antoine siente deseos de consumar el matrimonio con su esposa, pero ésta, apesadumbrada por la noticia de la muerte de sus parientes, prefiere dormir sola. Comprensivo, Antoine se retira a otra estancia. Cuando Isle se mete en la cama, una mujer extremadamente pálida y de aspecto mortecino sale del interior del reloj de carrillón. La aparecida se presenta como Isolde, y con su presencia hipnótica comienza a anular la voluntad de Isle… Tras acariciarla por sus desnudos pechos, la extraña muerde a la recién casada en el cuello succionándole la sangre, y la conduce a continuación al cementerio…

Mientras tanto, Antoine no logra conciliar el sueño y regresa donde su mujer, pero observa con estupor que su cama está vacía… Buscándola por el castillo llega hasta una estancia donde presencia una bizarra ceremonia: Las dos criadas, en compañía de dos hombres, realizan un ritual sangriento, algo que parece un sacrificio humano, clavando una estaca en el pecho de una joven… Alarmado, Antoine vuelve a la habitación de Isle, y ésta vez ella sí está allí, durmiendo plácidamente.

A la mañana siguiente, las sirvientas dicen a la pareja durante el desayuno que los amos del castillo “van a regresar”. Ante la estupefacción de Isle y Antoine, las criadas añaden que “los señores no estaban muertos, eso son habladurías de los aldeanos”. Las doncellas también les informan de que ambos hermanos “trabajan durante el día en la biblioteca”. Allí se dirige pues Antoine, pero la encuentra vacía. De forma repentina e inexpicable, los libros comienzan a caer de las estanterías y lloverle a él sobre la cabeza, dejándole bastante maltrecho…

Durante la comida, dos estrafalarios individuos vestidos a la usanza del siglo XVIII se les presentan a Isle y Antoine. Son los primos de ella (y también los dos hombres que Antoine había visto durante el siniestro ritual la noche anterior). “Nos sorprendió la noticia de vuestra muerte, pero más aún nos sorprende que ahora estéis aquí” dice Isle perpleja. Los dos hermanos, bastante mayores que su prima, inician una larga perorata explicando a qué se dedican: Al estudio de las artes ocultas, a las religiones ancestrales. Afirman haber preservado el culto de la diosa egipcia Isis en Europa… La pareja invitada se retira a sus aposentos; tampoco ésta noche Isle quiere yacer junto a su esposo, para gran disgusto de éste.

Y así, estando la bella y desnuda Isle sola en su cama, de nuevo recibe la visita de la vampira Isolde, que vuelve a absorber la sangre de su cuello…

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Comentario

Isolde se describe como una “vampira errante” mientras que los dos excéntricos hermanos primos de Isle son “vampiros burgueses”… Ellos dos habían sido originalmente humanos normales, que se dedicaban (ironías de la vida) a cazar vampiros. Isolde asesina a Isabelle (la “dos veces viuda”) mediante un abrazo mortal: llevaba puesto bajo su capa una especie de sujetador metálico con afilados pinchos. Isabelle amaba a los dos hermanos cuando aún eran mortales, desde su época de cazavampiros. Por ello debía morir, pues era el único nexo que a los dos les quedaba con su vida anterior… O casi el único, sin contar con la recién llegada Isle. Pero a Isle, Isolde no la matará; le tiene reservado otro destino: Transformarla en una vampiresa como ella, y como sus primos… Antoine, que día a día va siendo testigo de la paulatina transformación de su amada, hará todo lo posible para impedirlo.

Grandes y profundos conflictos anímicos se libran aquí: Cazadores de vampiros que se convierten ellos mismos en vampiros; Isle (lentamente vampirizada por Isolde) se debate entre la familia carnal (la familia “de sangre”, nunca mejor dicho en éste caso) y el amor a su esposo (algo similar a la “Malenka” de Amando de Ossorio)…

Estamos ante una de las más interesantes películas del período vampírico de Jean Rollin. Estéticamente es magnífica, como la gran mayoría de sus obras. Pero además, el argumento es menos enrevesado y confuso de lo que es habitual en el cine rolliniano, sin renunciar por ello al empleo de recursos surrealistas y al transfondo metafísico que impregna toda su obra. Ésta vez el hilo narrativo no es difícil de seguir y la trama no tiene incongruencias (como sí sucede en otras propuestas del cineasta galo).

Como buena película de Rollin, máximo exponente del gótico-erótico neo-surrealista francés, no falta la clásica ambientación en castillo medieval, los cementerios con sus criptas, las apariciones grotescas e inquietantes, la playa de siempre con los troncos en fila, así como bastantes desnudos de hermosas vampiresas y mortales. Eros y thanatos, sexo y muerte, siempre están presentes en la obra de Jean Rollin.

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Sandra Julien

La protagonista, llamada “Isa” en otras versiones pero Isle en la original francesa, está interpretada por la bella Sandra Julien; quien al año siguiente (en 1972) participaría en la japonesa „El Imperio del Sexo“ de Norifumi Suzuki (V.O. Tokugawa sekkusu kinshi-rei: shikijo daimyo), dando vida a una concubina occidental del shogun. Sandra también ha deleitado las retinas de los espectadores en películas de la talla de “Je suis une nymphomane” (1971) y “Je suis frigide… pourquoi?” (1972), ambas comedias eróticas softcore a cargo de Max Pécas.

Una de las criadas de los amos del castillo es Marie-Pierre Castel; junto a su hermana Catherine una de las gemelas colaboradoras habituales de Rollin, a las que ya vimos en La vampire nue (1970).

“Le frisson des vampires” cuenta además con una muy buena banda sonora a base de rock progresivo y psicodélico.

FHP, 2015

 

La reina de las vampiras – Jean Rollin, 1968

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La reina de las vampiras (V.O. Le viol du vampire)

Francia, 1968

Director: Jean Rollin

Género: Terror surrealista

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Solange Pradel (Brigitte), Bernard Letrou (Thomas)

Música: Yvon Géraud

Argumento

El film está estructurado en dos partes relacionadas entre sí. El primer segmento es el más corto y dura sólo media hora, mientras que la segunda historia abarca los sesenta minutos restantes.

Cuatro hermanas residen solitarias y apartadas del resto del mundo en un lóbrego castillo en medio del bosque. Pese a su juvenil aspecto aseguran tener cientos de años, pues están convencidas de que son vampiras. Un viejo aristócrata las custodia y las manipula, hablándolas (en francés con acento inglés) a través de un extraño ídolo. Él les insiste obsesivamente con la idea de que son vampiras, de que pertenecen a una raza especial, y las advierte de no confiar en los extraños que están a punto de llegar… Pues al castillo se aproximan unos médicos que desean examinar a las muchachas para curarlas. Éstos doctores, entre los que se encuentra un psicoanalista, no creen que las hermanas sean vampiras, sino más bien que padecen trastornos mentales debido al largo aislamiento.

Los médicos procedentes de la ciudad, tratarán de persuadir a las chicas de que en realidad no son vampiras, de que el vampirismo no existe y de que lo mejor es que se sometan a un tratamiento. Uno de ellos es partidario de encerrarlas en un manicomio, mientras que otro propone una metodología más suave. Éste comenzará a enamorarse de una de las enigmáticas hermanas. El anciano inglés que las controla seguirá atentamente y no sin preocupación el desarrollo de los acontecimientos.

Al mismo tiempo, un habitante del pueblo cercano al castillo cree firmemente que las vampiras han asesinado a su esposa, y se dispone a emprender una venganza, agitando a los aldeanos contra las hermanas. Los rústicos lugareños, exaltados por su líder, son presentados de una manera casi cómica, como una torpe chusma primitiva. El hatajo gruñidor se dispone con sus palas y rastrillos a hacer picadillo a las vampiras.

Las chicas, acusadas (justamente o no) de los funestos crímenes de sangre que azotan la comarca, son asesinadas, así como algunos de sus protectores. Sucede ésto en una playa, y allí mismo da inicio el siguiente episodio… Ahora llega la Reina de los Vampiros, una mulata de cabello rizado muy corto y pechos al aire, que resucita a las muertas y castiga al viejo controlador inglés por su negligencia.

La Reina de los Vampiros y sus acólitos tratarán de afianzar su poder, mientras sus antagonistas, unos científicos que buscan el antídoto contra el vampirismo, se enfrentarán a ellos.

Comentario

Una vez más, Rollin vuelve a su temática predilecta: el vampirismo femenino. Como todas sus películas, ésta también está aderezada con grandes dosis de surrealismo, y tampoco podía faltar el característico eroticismo tétrico. Rodada en blanco y negro, “La reina de los vampiros” es una de las primeras incursiones de Rollin en el subgénero.

El título original de la cinta en francés es “Le viol du vampire”, es decir, “La violación de la vampira”; pero en ningún momento se ve tal violación durante el metraje (sí se habla de ella, sin embargo, pues al parecer una de las vampiras fue sometida a abusos “hace siglos”). Por una vez, el título español es más apropiado que el original. Una película algo posterior de Rollin también cuenta con nombre un tanto engañoso, pues se titula “La Vampire Nue” (en la versión española “Desnuda entre tumbas”), y allí la vampírica protagonista tampoco aparece desvestida… Se ve más carne en ésta que reseñamos que en “Desnuda entre tumbas”…

La trama es confusa, pero como en todas las películas de Rollin eso es lo de menos.

Las oníricas secuencias desfilan ante nuestras retinas mientras nuestros párpados luchan por mantenerse abiertos; la atención y la concentración resultan cada vez más complicadas. Lo que vemos en la pantalla se trata de un sinsentido, pero de un sinsentido hermoso, con estilo, un sinsentido poético. (Lo que no puede decirse de otras películas mediocres de similar presupuesto e intenciones como “Las flores del vicio”…)

Al igual que en “Desnuda entre tumbas”, la banda sonora está compuesta a base de ritmos y sonidos disonantes de saxofones, violines, guitarras y piano, que tratan de evocar una sensación de ansiedad y angustia.

Como en casi todas las películas de Rollin, aparece la misma playa; donde se ven los maderos en fila clavados en la arena, y adentrándose en el mar.

“La viol du vampire” no está ni mucho menos entre las mejores de Jean Rollin, pero es digna de ser visionada por aquellos que aprecien el estilo visual del gótico-surreal cineasta galo.

FHP, 2015

Desnuda entre tumbas – Jean Rollin, 1970

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Desnuda entre tumbas (V.O. La Vampire Nue a.k.a. “The Nude Vampire”)

Francia, 1970

Director: Jean Rollin

Género: Terror surrealista

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Caroline Cartier (vampiresa), Olivier Rollin (Pierre)

Música: Yvon Serault

Argumento

En medio de la noche, el joven Pierre se tropieza por las solitarias calles de una ciudad no identificada con una chica que está siendo perseguida por un grotesco grupo de individuos con cabezas de animales. Pierre trata de ayudarla, pero los hombres-bestia los alcanzan, matan a la chica y se llevan su cadáver. El estupefacto joven trata de averiguar a dónde transportan el cuerpo, y llega hasta una lujosa villa a la cual sólo puede accederse con invitación, pues un guarda custodia la entrada.

Pierre es el hijo del acaudalado industrial Radamante. Éste excéntrico millionario tiene dos morbosamente atractivas criadas, sus “mascotas”: Unas gemelas que en horas de servicio portan unos uniformes un tanto peculiares.

Pierre está dispuesto a desentrañar los misterios que se ocultan tras esos hombres con cabezas de animales, y a averiguar qué sucede en el interior de la vigilada villa. Para ello, otra noche deja inconsciente a uno de los invitados que se dirige al lugar y le sustrae la invitación. Así, ésta vez, el vigilante sí le deja pasar.

Atónito contempla el joven que en la villa se practican demenciales ritos suicidas: Una de las personas entre los invitados es seleccionada, y acto seguido debe descerrajarse un tiro en la cabeza. La mujer que “tiene el honor” de ser la primera, cumple sonriente con lo que esperan de ella. A continuación todos se colocan máscaras (también a la muerta) y aparece una chica que se dedica a succionar la sangre del cadáver. El siguiente que debe pasar por la prueba del suicidio es el propio Pierre; pero logra escabullirse, con ayuda de una bailarina asiática, que antes había realizado una hipnótica danza al ritmo de tambores para el señor Radamante… Lo que Pierre todavía no sabe es que su propio padre es el jefe de esa extraña secta.

El magnate mantiene retenida a la chica porque ésta nació con un grupo sanguíneo completamente desconocido que le confiere la inmortalidad. Radamente y sus socios se dedican a hacer experimentos con ella, y pruebas científicas para descubrir cómo ser inmortales también ellos. La muchacha nunca ha sido expuesta a la luz del sol y sólo se alimenta de sangre, por lo que se sospecha que es una vampiresa. Tampoco ha visto jamás el rostro de otro ser humano, y por ello portan máscaras los adeptos al culto (que la consideran una diosa y se inmolan gustosos por ella).

Pierre se enamora de la chica-vampiro, y hará lo posible para liberarla de su padre cuando éste la recluye en un inmenso palacete de estilo neo-clásico. Primero contará con la ayuda de su amigo Robert, pero cuando éste es asesinado por órdenes de Radamante, Pierre se unirá al grupo esotérico rival de aquel al que pertenece su padre; otra secta con fines opuestos liderada por un extraño sacerdote o “gran maestre” con túnica…

Comentario

La vampire nue” es probablemente la película de temática vampírica de Jean Rollin con mayor contenido buñueliano, por sus dosis de imaginería surrealista. También se aprecia una velada carga filosófica, con las dos “hermandades” enfrentadas, las dos sociedades secretas de estilo ocultista con finalidades opuestas pugnando entre ellas, que confieren a la cinta un ligero y sutil gnosticismo. “Vosotros sois los auténticos vampiros” le dice a Radamante el “iluminado” gurú de la secta rival, que ha liberado a la chica con la colaboración de Pierre.

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Las gemelas Castel

El cine de Rollin siempre tiene un ritmo sumamente lento, y éste film no es la excepción. La atmósfera onírica es al mismo tiempo soporífera y fascinante. La banda sonora consiste mayormente en ritmos disonantes y caóticos, que tratan de subrayar el ambiente de irrealidad. Tal vez hubiera quedado mejor una música más hipnótica, psicodélica y repetitiva, pero es cierto que en 1970 aún era pronto para la era del sintetizador à la Jean Michel Jarre. Como en todas las propuestas de Rollin, un macabro erotismo todo lo impregna. Son aquí dignas de ser destacadas las gemelas Catherine y Marie-Pierre Castel, que interpretan a las sirvientas de Radamante y que debutaban en el cine con ésta película. Más adelante seguirían colaborando asiduamente con Rollin.

FHP, 2015