Santo en el hotel de la muerte – Federico Curiel, 1963

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Santo en el hotel de la muerte

México, 1963

Director: Federico Curiel

Guión: Federico Curiel, Antonio Orellana, Fernando Osés

Intérpretes: Fernando Casanova (Fernando), Ana Bertha Lepe (Virginia), Santo (él mismo)

Música: Enrico C. Cabiati

Género: Suspense, lucha libre

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Argumento

Unos turistas que se encuentran visitando pirámides aztecas se alojan en un hotel cerca de las mismas. El profesor Corbera, experto en arqueología, los guía a través de las ruinas; mostrándoles la estatua de la diosa del amor y de la muerte. También el académico es uno de los huéspedes del hotel. Entre los turistas se encuentra don Armando, un acaudalado caballero acompañado de sus tres hijas; un taciturno individuo que siempre está leyendo y parece ser novelista; y una pareja de recién casados. Una noche, el joven matrimonio realiza un espantoso hallazgo en un riachuelo cercano al hotel: Ven el cadáver de una muchacha flotando en el agua. La conocían de vista, pues era una turista colombiana también hospedada allí, que había participado durante la mañana en la excursión a las pirámides. Pero cuando los demás son alarmados, el cuerpo ha desaparecido. Al parecer se lo ha llevado la corriente, pero en los días sucesivos no hay ni rastro de la supuesta muerta.

Don Eusebio, el propietario del hotel, hace venir a dos detectives procedentes de la ciudad para que se encarguen del caso. Fernando y Conrado se ponen de inmediato en camino. Pero el superior de ambos les ha advertido que deben mantener la más absoluta confidencialidad acerca de la misión. Por lo tanto Fernando no le dice nada ni siquiera a su novia Virginia, quien es periodista. Ella, sin embargo, intuye que Fernando se trae algo entre manos y metomentodo como es les sigue a él y a Conrado hasta la región de las pirámides.

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El vigilante nocturno – Ole Bornedal, 1994

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Nattevagten (a.k.a. Nightwatch)

Dinamarca, 1994

Director: Ole Bornedal

Guión: Ole Bornedal

Intérpretes: Nikolaj Coster-Waldau (Martin), Sofie Gråbøl, (Kalinka), Kim Bodnia (Jens), Lotte Andersen (Lotte), Ulf Pilgaard (Comisario)

Música: Joachim Holbek

Género: Suspense

Argumento

Martin, un joven estudiante de derecho, celebra su cumpleaños con su novia Kalinka y sus amigos Jens y Lotte. Martin les cuenta que, para costear sus estudios, se ha buscado un tranquilo trabajo a tiempo parcial: Será vigilante nocturno en un depósito de cadáveres. Durante la pequeña fiesta emiten por televisión las noticias: Una nueva prostituta ha aparecido asesinada. Todo indica que un maníaco anda suelto en la ciudad. El encargado del caso es el comisario Peter Wörmer, quien realiza unas declaraciones ante las cámaras.

A la noche siguiente, Martin acude a la morgue para emprender su primera jornada laboral. El hasta ahora vigilante, un anciano que se jubila, le explica los pormenores del trabajo: Durante la mayor parte de su turno podrá estar sentado en una cabina, pero a ciertas horas deberá hacer sus rondas por el edificio. El viejo le guía a través de varias salas, en las que pueden verse grandes frascos con restos humanos en formol, y también le lleva hasta la cámara frigorífica donde yacen los muertos en sus camillas, tapados por sábanas blancas. Martin se siente un tanto intimidado ante la siniestra atmósfera: “¿Estaré aquí siempre solo por las noches?” “A veces vendrán ambulancias. Pero si no, sólo estarán ellos…”

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Las puertas del silencio – Lucio Fulci, 1991

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Le porte del silenzio (a.k.a. “Door into silence”)

Italia, 1991

Director: Lucio Fulci

Género: Suspense

Guión: Lucio Fulci (como “Jerry Madison”)

Intérpretes: John Savage (Melvin Devereux), Sandy Schultz (mujer misteriosa), Jennifer Loeb (Margie)

Música: Franco Piana

Argumento

En la introducción previa a los títulos de crédito vemos un aparatoso accidente de coche. Seguidamente tiene lugar un funeral.

Melvin Devereux es el propietario de una agencia inmobiliaria que se encuentra en visita de negocios en los alrededores de Nueva Orleans. Allí aprovecha para ir al cementerio y visitar el panteón familiar. Al mismo tiempo está teniendo lugar un entierro (es el cortejo que aparece en el prólogo fílmico; el sepelio de la víctima del accidente de tráfico). Al salir del camposanto una misteriosa mulata saluda a Melvin, pero éste es incapaz de recordar de dónde la conoce.

Melvin prosigue su periplo en coche, pero el motor de su automóvil se estropea cuando está atravesando un pequeño poblado. Allí vuelve a encontrarse a la mulata, que sigue en la misma actitud enigmática de antes. Ella le recomienda un mecánico, y mientras el coche está siendo reparado van los dos a un motel. La chica parece muy interesada en él, lo que levanta las suspicacias del agente inmobiliario– sospecha que lo que a ella le interesa es su dinero. Mientras Melvin está en el cuarto de baño de la habitación del motel ella se marcha, dejando una nota escrita en el espejo con pintalabios: “No ha llegado el momento todavía”.

Cuando su automóvil vuelve a funcionar, Melvin continúa su viaje a través de las áridas carreteras. Un coche fúnebre trata de bloquearle el paso en la autopista, y casi le hace descarrilar.

Más adelante, ante un bar de carretera, Melvin ve aparcado el coche fúnebre. Al acercarse, observa el ataúd a través de la ventanilla trasera y se estremece al leer en la cinta de una de las coronas de flores que el nombre del difunto comienza por “Mel…”. No puede ver el nombre completo porque lo tapan otras flores. Entra en el bar con la intención de hablar con el chófer, comienza a beber whisky para calmar sus nervios y finalmente le pregunta al empleado de la funeraria por el nombre del muerto. “Se llamaba Melvin” le responde. Y se marcha rápidamente mientras el turbado agente inmobiliario pregunta infructuosamente por el apellido…

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La corta noche de las muñecas de cristal – Aldo Lado, 1971

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La corta noche de las muñecas de cristal (V.O. „La corta notte delle bambole di vetro“ / „Short night of glass dolls“ a.k.a. „Malastrana“)

Italia, 1971

Director: Aldo Lado

Guión: Aldo Lado

Intérpretes: Jean Sorel (Gregory), Mario Adorf (Jacques), Barbara Bach (Mira)

Música: Ennio Morricone

Género: Suspense

Argumento

El inerte cuerpo del reportero Gregory Moore es encontrado en un parque de Praga y llevado a la morgue. Sin embargo Gregory no está muerto, sino que sufre de un episodio de catalepsia que le impide moverse y que ha bloqueado sus constantes vitales. Los empleados del tanatorio lo mantienen en una cámara frigorífica a la espera de poder identificarlo para proceder a la autopsia y establecer las causas del “deceso”. Mientras tanto, el reportero es consciente de lo que sucede a su alrededor; y comienza a recapitular a modo de flashback los acontecimientos que le llevaron a su actual situación…

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Jean Sorel como el cataléptico Gregory

Inicialmente amnésico, los recuerdos afloran poco a poco a su mente. Había llegado a Checoslovaquia como corresponsal junto a sus compañeros periodistas Jacques y Jessica, al mismo tiempo que iniciaba en la capital una ola de secuestros (y posteriores asesinatos) de bellas mujeres. En Praga había conocido a una joven llamada Mira, checa pero de otra ciudad, con la que entabló una relación. En el marco de su trabajo como periodista, Gregory fue invitado a una recepción en casa de un político llamado Valinski. Allí se congregaban personalidades importantes de la ciudad. Gregory llevó como acompañante a Mira, quien habiendo llegado de visita desde su pueblo pasaba unos días junto a él en Praga. Más tarde ambos regresaron al piso de Gregory. Pero el reportero tuvo que salir una vez más, tras recibir una llamada de su compañero Jacques. Una vez reunido con éste, todo resultó ser una falsa alarma. De vuelta en su casa, Gregory se dió cuenta de que Mira había desaparecido… Aunque su maleta y toda su ropa seguían allí, e incluso su dinero y sus documentos. El periodista comprendió de inmediato que alguien tuvo que raptarla, y que la “falsa alarma” fue activada para alejarle de su casa de modo que la chica se quedara allí sola. Gregory está convencido de que Mira fue secuestrada, aunque su compañera Jessica (que, atraída por él, se siente celosa) intenta convencerle de que simplemente le abandonó. Pero también el huraño comisario Kierkoff trata de dar el caso por cerrado. Así, Gregory inicia sus propias pesquisas. Al principio, sospecha de un asesino en serie. Pero tras indagar a fondo, el audaz reportero va acercándose cada vez más peligrosamente a la verdad…

Todo parece estar relacionado con una compleja y misteriosa red conspirativa internacional que se dedica a abducir jóvenes muchachas para oscuros ritos. No se trata pues de un solo individuo, sino de toda una organización bien estructurada y ramificada.

Los padres de las otras chicas desaparecidas tienen miedo de hablar. Un hombre que se había decidido a relatar lo que sabe es asesinado ante los ojos de Gregory, cuando un desconocido lo empuja desde un puente a las vías del tren.

Todas las pistas conducen al “Club 99”, donde personajes de la alta política y las finanzas acuden (supuestamente) a recitales de música clásica. El propietario del club no es otro que Valinski, el anfitrión de la fiesta a la que Gregory acudió con Mira – y donde la chica fue vista por última vez en público.

El hostil comisario, al darse cuenta de que el reportero continúa investigando por su cuenta, busca la manera de acusarle a él de la desaparición de su novia.

En su estado cataléptico, Gregory trata de unir todas las piezas para resolver el caso y se esfuerza por poder volver a mover su cuerpo. Los médicos se asombran de que transcurridas tantas horas aún no haya hecho su aparición el rigor mortis, y de que el cuerpo tenga todavía una temperatura templada. Iván, un médico amigo suyo, intentará reanimarle. Pero unos siniestros individuos están muy interesados en que Gregory no despierte jamás…

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Comentario

Ésta obra maestra visionaria se adelantó varias décadas en su temática y en su planteamiento a “Eyes wide shut” (1999), la última película de Stanley Kubrick. “La corta noche de las muñecas de cristal” (a.k.a. “Malastrana”) combina a la perfección los cánones estilísticos habituales del thriller a la italiana o giallo con un suspense hitchcockiano provisto de toques oníricos (lo que recuerda a “Vértigo”, 1958) y ocultistas. También son patentes las referencias al Polanski más macabro, el de “Rosemary´s Baby” (1968) o “El Inquilino” (1976).

La leyenda del Golem de Praga (hecha literatura por la pluma de Gustav Meyrink) es asimismo una de las influencias esenciales para “La corta noche de las muñecas de cristal”. La acción se desarrolla también en la enigmática Praga, y Gregory (Jean Sorel) encarna al extremo opuesto del golem. La leyenda judía del golem (que inspiraría a Mary Shelley para escribir su “Frankenstein”) trata de cómo un rabino devuelve a la vida mediante la magia negra cabalística a un ser compuesto a base de cadáveres para que se convierta en su esclavo. El golem es un autómata, un muerto transformado en robot, un ser animado (y animalesco) aunque sin alma ni conciencia; y en cambio el cataléptico Gregory es un hombre reducido a la inmovilidad de un cadáver (¿también acaso debido a la magia negra?) que sin embargo sí es capaz de sentir y razonar.

La sensación de pesadilla kafkiana que embarga a Gregory durante su impotencia cataléptica es transmitida directamente al espectador (a través del diálogo interno del personaje y sus memorias), quien con angustia ansía reconstruir junto a él los hechos relacionados con la desaparición de su novia; hechos que sin duda deben tener algo que ver con la infortunada situación en la que él se encuentra (Su mente no descansa en ningún momento, y es siempre consciente de que debe recuperar la movilidad cuanto antes, pues si no morirá de verdad durante la “autopsia”).

Un grupo de carácter sectario y satanista comandado por exponentes de la “élite”, la política internacional y las altas finanzas, realiza una serie de rituales perversos para mantener la cohesión, saciar sus apetitos vampíricos y preservar su poder. Cuando Gregory, que ha estado investigando a algunos exponentes de ese grupo, descubre que el secuestro de su novia (y el de otras chicas) está relacionado con el siniestro círculo, atrae inevitablemente la atención de sus miembros, quienes intentarán evitar a toda costa que el intrépido reportero siga tirando del hilo…

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Barbara Bach, quien encarna a Mira, trabajó ese mismo año de 1971 en el giallo “La tarántula del vientre negro”, de Paolo Cavara. También aparece en el polizziesco “El ciudadano se rebela” (Enzo G. Castellari, 1974). Jacques está interpretado por Mario Adorf (Rocco en “Milano Calibro 9” de Fernando Di Leo, 1972).

Aunque la acción transcurre en Praga, la mayor parte de la película fue rodada en Zagreb, Croacia. De la banda sonora se encargó el maestro Ennio Morricone.

Aldo Lado rodaría pocos años después el gran thriller “El último tren de la noche” (1975), y también el giallo “¿Quién la ha visto morir?” (1972), ambientado en Venecia.

FHP, abril de 2016

Terror y encajes negros – Luis Alcoriza, 1985

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Terror y encajes negros

México, 1985

Director: Luis Alcoriza

Género: Thriller, comedia negra, drama

Guión: Luis Alcoriza, Ramón Obón

Intérpretes: Maribel Guardia (Isabel), Gonzalo Vega (Giorgio), Jaime Moreno (Rubén), Claudia Guzmán (Coquis)

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Argumento

La bella y escultural Isabel vive confinada en casa por su celoso marido. La joven esposa desearía salir por la ciudad, tener un grupo de amigas, irse de compras o al cine. Pero el posesivo Giorgio teme que, si sale sola, sea asediada en la calle por otros hombres.

El matrimonio reside en un ático, en lo alto de un gran edificio de apartamentos. Bajo ellos vive César, solitario hombre de mediana edad, tranquilo y retraído, aficionado a la música clásica y a la antropología. Pero no son esos sus únicos intereses: El reservado caballero tiene un pasatiempo bastante más escabroso; oscuras fantasías a las que da rienda suelta por las noches…

Debajo de César viven tres chicas, compañeras de piso, estudiantes frívolas y juerguistas. Acostumbran a poner la música muy alta y desesperan a su circunspecto vecino con el escándalo. Coquis, sencilla y atractiva, es la chica de los recados del edificio. A César no le gusta que ella vaya por ahí con el pelo suelto, insiste en que mejor se lo recoja. Y es que al respetable señor le excitan sobremanera las melenas femeninas, más adelante veremos hasta qué punto…

Desobedeciendo a su marido, Isabel decide salir de paseo por la ciudad. Rápidamente, como Giorgio preveía, ella se convierte en un imán para los hombres. En un centro comercial, Isabel se encapricha de un liguero y un corsé negros; y no duda en comprárselos con el dinero que recientemente le pidió a su esposo.

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Cuando regresa a su casa, Isabel debe enfrentarse a la furia de su marido, que le pide explicaciones – pues acostumbra a llamarla desde la oficina para cerciorarse de que está en casa. Discuten acaloradamente y ella llega a pedirle el divorcio, pero poco después se reconcilian como si nada. Isabel se da cuenta de que para sus siguientes salidas deberá emplear una coartada.

Mientras tanto, César se dedica a salir por las noches, cambiando sospechosamente la matrícula de su automóvil… Se dirige a “cazar cabelleras”, en busca de mujeres a las que escalpar… Ese es el gran secreto que esconde el introvertido y discreto vecino. En un armario colecciona a modo de fetiches las decenas de melenas de sus víctimas.

Isabel vuelve a salir, y una vez más es el centro de atención de todas las miradas masculinas. Cuando se rompe uno de sus tacones y cae al suelo es auxiliada por uno de los pasantes, Rubén, que se ofrece a acompañarla a su casa en coche. Isabel acepta, aunque tratando de mantener las distancias. No le da su teléfono, pero él ha visto dónde vive. Para tener una coartada de cara a su marido, Isabel va a visitar a su cuñada, la hermana de él. Así podrá excusarse diciendo que pasó la tarde con ella.

Pocos días después, Isabel recibe una llamada de Rubén. Éste la localizó a través de la guía telefónica. La joven se siente sorprendida, y dice inicialmente que volver a verse será algo imposible, pero termina cediendo; y accede a un breve encuentro. Una vez en el bar, Rubén se comporta como un caballero, y le dice a Isabel que comprende su situación, que ella no puede quedarse siempre encerrada en casa como en una cárcel, que necesita “realizarse”, etc. Su táctica para llevársela al huerto va por buen camino.

Giorgio es informado en la oficina de que ha sido elegido para acompañar al jefe en un viaje de negocios a Tijuana. Eso quiere decir que se ausentará de casa por unos días…

La noche en la que el celoso marido se marcha, Rubén ya ha convencido a Isabel de que vaya a visitarlo a su apartamento. Ella se coloca la lencería sexy que no se había atrevido a mostrarle a su esposo y se dispone, aunque muy dubitativa, a ir hacia allí. Entretanto, de camino al aeropuerto, una de las ruedas del coche de Giorgio sufre un pinchazo. No tiene tiempo de cambiarla, y corre el riesgo de perder su vuelo a Tijuana…

Al mismo tiempo, en el piso de las tres “estudiantes” tiene lugar una escandalosa fiesta; que una vez más altera los nervios de César, vecino de arriba. A casa de éste llega Coquis, insinuante y con su pelo suelto, tentándole…

Una tragedia está a punto de desencadenarse… ¿O son varias?

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Comentario

Excelente película mexicana, cruce de géneros entre la comedia negra, el drama y el thriller. Esa aparente disparidad de estilos en el mismo film funciona muy bien en éste caso, consiguiendo un largometraje muy divertido, al mismo tiempo que tenso e intrigante (sobre todo a partir de la segunda mitad).

Inicialmente se nos presentan dos historias principales paralelas: Por un lado la de los Martínez (Giorgio e Isabel), con los celos y la complicada relación matrimonial; y por el otro la de César y su doble vida, un catedrático solitario amante de la tranquilidad, que por las noches es dominado por su lado psicopático, estableciéndose en él una dualidad similar a la del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Aunque los Martínez y César son vecinos, no se conocen entre sí más que de vista. Pero a partir de la segunda mitad de la película, se desencadenará una serie de eventos que hará que las dos historias confluyan.

Pese al engañoso título, “Terror y encajes negros” no puede encuadrarse en el género de terror como tal. No hay nada sobrenatural a lo largo del film. Sin embargo, la protagonista Isabel sí que vivirá un auténtico terror, un pánico atroz, al ser perseguida por el edificio por el maníaco del hacha. Esas secuencias, con la chica huyendo en el ascensor, por el techo o escondiéndose en su piso; están maravillosamente bien logradas, resultando tensas en grado sumo, muy inquietantes y hasta claustrofóbicas. Al mismo tiempo hay momentos en esas escenas con un toque sutil de humor, algo que tiene mucho mérito al no estropear la atmósfera tan turbadora (el espectador realmente sufre con la protagonista). Se trata en ese caso de un humor negro e irónico: Como cuando, mientras Isabel corre por el tejado huyendo del loco con el hacha, oye cómo se aproxima un coche de policía, que aparca justo a las puertas de su edificio… Pero los agentes sólo llegan para pedirles a las vecinas juerguistas que bajen el volumen de la música. Isabel, desde el techo, intenta desesperadamente llamar la atención de los policías, y para ello les tira a la calle su vestido (quedándose ella en ropa interior). Sin embargo, los policías, cuando les cae el vestido con el que Isabel trata de alarmarles, comentan jovialmente algo así como “Vaya, sí que está animada la fiesta” y se marchan…

Isabel está interpretada por Maribel Guardia, actriz de origen costarricense que desarrolló su carrera en México y a la que ya vimos en “Pedro Navaja” (Alfonso Rosas Priego, 1984). Maribel Guardia está muy convincente en su papel, despertando la completa empatía del espectador. Claudia Guzmán da vida a Coquis, la chica de los recados, que si bien tiene un papel secundario es un personaje de crucial importancia en la película (para que las dos historias que se narran desde el principio terminen confluyendo). Claudia Guzmán participaría en la memorable “Violación” (Valentín Trujillo, 1989), y en ese otro thriller mexicano también aparece Olivia Collins; quien en la película que nos ocupa se pone en la piel de una de las frívolas vecinas pachangueras.

“Terror y encajes negros” fue dirigida por Luis Alcoriza, originalmente español, quien emigró a México durante la Guerra Civil. Alcoriza era amigo y colaborador de Luis Buñuel, escribiendo con él ocho de sus guiones (entre otros los de “Los Olvidados”, 1950; o “Él”, 1953).

FHP, abril de 2016

Violación – Valentín Trujillo, 1989

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Violación

México, 1989

Director: Valentín Trujillo

Género: Suspense, acción

Guión: Valentín Trujillo

Intérpretes: Valentín Trujillo (Pepe), Eleazar García Jr. (Irak), Olivia Collins (Laura), Claudia Guzmán (Jenny)

Música: Diego Herrera

Argumento

El reportero Pepe Garrido trabaja una noche en su casa en uno de sus artículos, ayudado por su amigo el aprendiz Sancho. De repente ambos escuchan ruidos sospechosos procedentes del piso de abajo. Se asoman a las escaleras, y ven como tres hombres cargan con su vecina Alma. Sancho piensa que deben ser “cuates” suyos, que la llevan así porque habrá bebido demasiado, y que es mejor no meterse donde no les llaman. Pero a Pepe algo no le cuadra. Su sexto sentido de periodista le dice que se trata de asaltantes. De inmediato llama a la policía, pero para su gran desconcierto los agentes no le hacen ningún caso. Entonces el intrépido reportero decide intervenir él mismo. Armado tan solo con su cámara de fotos tira la puerta de su vecina abajo y sorprende a los tres maleantes “con las manos en la masa”. Uno de ellos, un individuo bigotudo y de aspecto particularmente patibulario, estaba violando a la joven, que había sido maniatada.

Cuando Pepe hace fotos de la escena que se encuentra, los criminales comienzan a disparar contra él, pero el periodista consigue huir. Al ruido de los disparos acude la policía y arresta a los malhechores.

Pepe trata de convencer a su vecina de que haga una declaración formal denunciando a sus agresores, pero la chica tiene miedo. “Aunque los denuncie volverán pronto a la calle y se vengarán de mí”. Pero Pepe está convecido de que ésta vez será diferente, porque tiene las fotos que prueban la implicación de los delincuentes.

Finalmente Alma accede a declarar, José y Sancho la acompañan a las dependencias policiales. Pero el comisario no la toma en serio. Además, el médico encargado de examinarla dictamina que, al no encontrar desgarramientos ni huellas de esperma, no hay pruebas que atestigüen una violación.

“Todos ustedes están  más podridos que los que me atacaron” les espeta con furia la joven antes de marcharse. Un par de días después, el violador del bigote y sus dos secuaces salen a la calle bajo fianza. El feroz bigotudo, al que llaman Irak, es el líder. Sus compinches se oponen a que siga violando, pues ellos sólo son delincuentes comunes, ladrones que actúan por dinero. En cambio Irak es un psicópata; necesita abusar sexualmente de las jóvenes a las que desvalija. Durante el acto, además, se coloca siempre unos auriculares en los que escucha música mientras perpetra la violación. Uno de sus dos esbirros le deja, pero el otro acepta seguir con él cuando le promete que le pagará el doble.

Pepe está muy frustrado al comprobar que los delincuentes se han salido con la suya. Alma, traumatizada, se ha marchado de la vecindad. El periodista se dispone a combatir la injusticia mediante sus artículos, y escribe un contundente reportaje criticando la pasividad de las autoridades, la ineficacia y laxitud de las leyes. Sin embargo, al director del diario no le gusta nada el artículo… El jefe se mofa de Pepe llamándolo “Clark Kent”, y le reprende con dureza: “¿Pretendes que nos clausuren el periódico? Tienes más coraje que prudencia, y eso no es bueno en éste negocio”.

La novia de Sancho es Jenny, una secretaria que trabaja en las oficinas del periódico. Irak y su cómplice lo primero que pretenden al salir de prisión es darle un escarmiento al entromentido periodista, y se quedan en un coche apostados frente al edificio del diario “El Heraldo” donde Pepe trabaja. Ven salir a Pepe con Sancho y Jenny. Ya es de noche. Pepe acerca a la pareja en su automóvil hasta la casa de ella. Y hasta allí los sigue Irak…

Pepe tiene una relación con Laura, una empleada de una tienda de modas. Ambos deciden casarse espontáneamente, y esa misma noche van a buscar a un funcionario para que realice el enlace. Mientras tanto, Sancho intenta convencer a Jenny de que se acueste con él, pero la chica le dice que “tenga paciencia”, que espere hasta el matrimonio. Sancho, al no ser capaz de conseguir un “adelanto”, se despide de su novia y se marcha a su casa para darse “una ducha fría”… Irak, que estaba todo el tiempo al acecho, se introduce en el piso de Jenny a través de una ventana cuando la chica se ha quedado sola…

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Comentario

Valentín Trujillo, icónico intérprete del cine de acción y policiaco mexicano, protagoniza y dirige éste trepidante e intenso thriller. Trujillo da vida al valiente reportero José “Pepe” Garrido, hombre idealista y sediento de justicia.

Pepe está cada vez más desencantado ante la indiferencia de las autoridades, que parecen proteger a los delincuentes en lugar de a las víctimas. El temerario periodista hará todo lo que esté en su mano para combatir a los criminales, especialmente al siniestro violador Irak. Éste último, interpretado por Eleazar García Jr., es un peligroso maníaco de aspecto bestial: Grande y fuerte, con un poblado bigote, el cabello oscuro con una mecha canosa peinado con gomina hacia atrás, mirada gélida y feroz, siempre vestido de cuero negro.

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Eleazar García (en otra película)

Cuando Irak comienza a acosar a mujeres que pertenecen al círculo íntimo de Pepe, éste le declarará una guerra sin tregua. Sintiendo gran impotencia ante la incapacidad de las autoridades para retirar permanentemente de las calles a ese energúmeno, Pepe decidirá tomarse la justicia por su mano…

La película busca ser una crítica social, y tiene bastantes elementos en común con el polizziesco italiano de los años setenta: En ese género también solía ser un tema recurrente la lucha de un hombre solo (normalmente un policía) contra bandas criminales que operan con la complicidad de la “justicia”. El cuerpo de policía como organismo tiene las manos atadas, pero un agente solitario, consciente de la iniquidad del sistema, se rebela y actúa por su cuenta.

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Claudia Guzmán (Jenny)

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Olivia Collins (Laura)

Éste interesantísmo film de Valentín Trujillo tiene también claras influencias del subgénero “rape&revenge” en lo que al argumento respecta. También pueden observarse reminiscencias de “giallo” – pues aunque sabemos desde el principio quién es el criminal, éste realiza siempre sus fechorías ataviado de cuero negro (como las famosas manos de Argento), y sobre todo la forma en la que están rodadas ciertas escenas recuerdan al thriller italiano.

Pero el toque más curioso lo aportan los momentos cómicos, algunos rozando el “slapstick”, y que abundan a lo largo de la primera mitad. Podría pensarse que en una película como ésta la comedia está fuera de lugar, pero lo cierto es que los momentos desenfadados y humorísticos sirven como recurso para que el espectador “baje la guardia”, de forma que las escenas de tensión e intriga que siguen a continuación le cojan desprevenido. Así, tras ver momentos inocentes y graciosos aparecen de repente secuencias muy crudas y violentas, e incluso trágicas: El contraste es brutal, lo que resulta muy efectivo; otorgando al conjunto del largometraje un encanto muy particular.

El personaje más cómico es el entrañable Sancho, el payasil amigo de Pepe. Sancho (interpretado por Rodolfo Rodríguez) admira al reportero, a quien ve como una especie de hermano mayor, y aspira a ser un gran periodista como él. Pero sus constantes meteduras de pata y sus comentarios fuera de lugar le convierten en una especie de bufón. Su aspecto consolida esa imagen: Un jersey de Micky Mouse y unas ridículas y gigantescas gafas ochenteras. Su teléfono está “camuflado” con la forma de una botella de Coca-Cola.

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Rodolfo Rodríguez (Sancho)

Así, la película va incluyendo numerosos momentos cómicos – como cuando Pepe se queda dormido en su despacho, o su improvisada boda con Laura, o los ruegos de Sancho para que Jenny se acueste con él –  Esos jocosos momentos de comicidad van siendo aleatoriamente combinados con escenas brutales y escabrosas, lentas, muy tensas e incluso angustiosas (rodadas cámara en mano y muchas veces desde la perspectiva de la víctima). A partir de la segunda mitad, el humorismo se evapora, la trama se torna completamente seria y la historia se centra en torno a la venganza personal de Pepe.

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Mario Almada, que como Valentín Trujillo es uno de los máximos exponentes del policiaco ochentero mexicano, tiene un papel secundario como detective en acción. A Valentín Trujillo ya lo vimos en la memorable “Policía de narcóticos” (Gilberto de Anda, 1986).

La potente banda sonora de Diego Herrera resulta también muy efectiva, incluyendo elementos de música electrónica.

Por último, es curioso señalar que el nombre (¿o apodo?) del “malo de la película” sea Irak; teniendo en cuenta que el film fue rodado en 1989, cuando comenzó la campaña de demonización contra Saddam Hussein. También el característico mostacho del villano recuerda por cierto al que lucían Saddam y muchos de los ministros y oficiales iraquíes.

“Violación” de Valentín Trujillo es una joya del cine mexicano de serie B que es menester reivindicar.

FHP, marzo de 2016

 

El hombre de mimbre – Robin Hardy, 1973

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The wicker man

Reino Unido, 1973

Director: Robin Hardy

Género: Suspense

Guión: Anthony Shaffer

Intérpretes: Edward Woodward (Sargento Howie), Christopher Lee (Lord Summerisle), Britt Ekland (Willow)

Música: Paul Giovanni

Argumento

El sargento Howie, un agente de la policía británica, es enviado a una remota isla escocesa para investigar la desaparición de una niña. Cuando llega al pueblo comprueba contrariado que nadie conoce a la ausente jovencita. Ninguno de los lugareños está dispuesto a colaborar con él en la búsqueda de la muchacha. Incluso su supuesta madre desmiente tras ver la foto que la desaparecida se trate de su hija.

Lo que parecía una misión rutinaria se torna cada vez más misterioso para el sargento Howie. Éste decide quedarse en la isla para investigar y se hospeda en la pensión local, regentada por el posadero McGregor y su atractiva hija Willow. Pronto, Howie se dará cuenta de que los habitantes de la isla han retornado a sus raíces paganas. Ésto llenará de consternación al sargento, que es un ferviente cristiano. Los lugareños cantan alegres canciones antiguas y entonan folklóricas melodías escocesas, realizan ancestrales rituales y danzan desnudos por las noches junto a megalitos y lugares de culto. Incluso en la escuela los niños reciben una formación diferente a la que se imparte en el resto del Reino Unido. En el colegio, el sargento descubre que alumnos y maestra le mintieron al afirmar que no conocían a la desaparecida Rowan, pues ésta figura en la lista de estudiantes del centro. Tras la insistencia del policía, la profesora sugiere enigmática y veladamente que la chica que busca está muerta. Pero, para perplejidad del agente, no existe ninguna partida de defunción, y cuando en el cementerio abre la supuesta tumba, en el interior del atáud sólo encuentra un conejo.

La isla ha sido descristianizada y la comunidad que en ella habita permanece hermética y semiautónoma respecto al estado británico. Quien realiza las funciones de gobernador es un excéntrico aristócrata que reside en un opulento castillo a las afueras del pueblo. El sargento Howie se dirige a visitar a Lord Summerisle y éste le relata que fue su abuelo quien inició la re-paganización de la isla. Desde entonces, han vuelto a adoptar los ritos célticos, druídicos y pre-cristianos de sus antepasados. El flemático policía de firmes convicciones cristianas siente repugnancia ante todo aquello, pero lo más importante es aclarar qué ha sucedido con la pequeña Rowan. Tampoco el misterioso Lord Summerisle puede o quiere aportar información al respecto.

Al día siguiente van a comenzar las festividades primaverales, un evento de gran importancia para la comunidad neo-pagana que habita la isla. En la biblioteca del pueblo, Howie lee que en esa anual celebración, en los tiempos antiguos se pedía a los dioses que las cosechas fueran abundantes, y que si el pasado año no lo habían sido, debía realizarse un sacrificio ritual: Un animal puede ser suficiente, pero los dioses prefieren ser aplacados por un sacrificio humano… Horrorizado tras aprender eso, el sargento comienza a sospechar que la chica desaparecida fue víctima de un sangriento crimen ritual, del cual todos los habitantes de la isla son cómplices.

Howie decide regresar a Inglaterra para informar a sus superiores y buscar refuerzos, pero cuando está dispuesto a marcharse en su avioneta, comprueba con desasosiego que el motor no arranca… Inmediatamente imagina que los aldeanos han saboteado la avioneta para que se tenga que quedar allí, para que no pueda escapar…

De esa forma, el sargento es testigo del pintoresco y folklorístico evento popular pagano: Los lugareños desfilan como en una especie de carnaval, ataviados con máscaras de animales y disfraces varios. Howie toma la resolución de “infiltrarse” en la procesión, y para ello golpea en la pensión al posadero McGregor, dejándolo inconsciente, y colocándose el disfraz de bufón que el dueño de la taberna pensaba lucir. Vestido con ese atuendo que oculta su rostro y facilita su anonimato, Howie sigue a los pueblerinos, intrigado por sus intenciones y por el sentido de sus extraños rituales…

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Comentario

Muy interesante película británica de suspense que retrata la confrontación en apartadas tierras escocesas entre el oficial cristianismo británico (encarnado en el pragmático y sufrido sargento Howie) y las tendencias neo-paganistas de carácter druídico, las cuales además del amor y la comunión con la naturaleza contienen también elementos oscuros…

El “cacique” local Lord Summerisle está interpretado nada menos que por Christopher Lee, uno de los máximos exponentes del cine de terror europeo y protagonista de muchas películas dedicadas a la figura de Drácula.

La sueca Britt Ekland da vida a la seductora y voluptuosa Willow, hija del posadero, que danza desnuda rítmicamente intentando atraer a su órbita al sargento británico, que está en la habitación contigua debatiéndose con la “tentación de la carne”…

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Christopher Lee

“The wicker man” combina elementos de thriller, de terror y también de película musical. Está basada en la novela “Ritual”, de David Pinner. Christopher Lee, que realiza un papel soberbio como el simpático pero inquietante Lord Summerisle, consideraba ésta película como la mejor de las más de 200 en las que participó.

En el 2006 se realizó un remake hollywoodiense de éste film. La versión americana, protagonizada por Nicholas Cage, es una bazofia que no le llega ni a la suela de los zapatos a la original británica (algo que suele suceder cuando productores estadounidenses deciden explotar éxitos europeos – como la danesa “Nattevagten” a.k.a “Nightwatch” (1994) de Ole Bornedal – o asiáticos – como la japonesa “Ringu” (1998) de Hideo Nakata – con el único objetivo de llenarse rápidamente los bolsillos a base de ideas ajenas).

FHP, 2015