Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula) – José Ramón Larraz, 1974

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Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Marianne Morris (Fran), Anulka Dziubinska (Miriam)

Música: Fabio Frizzi

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Argumento

John y Harriet hacen una excursión a la campiña inglesa. Aparcan su caravana en un paraje boscoso, cercano a un viejo cementerio y una mansión. Estando de camino, a Harriet le habían llamado poderosamente la atención dos mujeres al borde de la carretera. Una parecía estar disponiéndose a hacer autostop, mientras que la otra se ocultaba misteriosamente tras los árboles…

Más tarde en el interior de la caravana, Harriet se siente intimidada por la espesura y la oscuridad del bosque donde van a pernoctar. Comienza a recordar a las dos extrañas mujeres, y de repente ve una mano posándose sobre la ventana; el pánico la invade. John intenta hacerle ver que se trata de autosugestión, trata de convencerla de que estaría soñando… A la mañana siguiente, la timorata Harriet continúa preocupada y dándole vueltas a sus miedos.

En esa zona, donde comienzan a proliferar accidentes automovilísticos, un hombre llamado Ted recoge a una autostopista. Ésta se presenta como Fran, y resulta ser una de las mujeres que Harriet viera el día anterior. Fran tiene un aura enigmático, y Ted pronto se siente poderosamente intrigado, y atraído hacia ella. La acompaña hasta lo que parece ser su morada: La vieja mansión cercana al lugar donde John y Harriet han aparcado su caravana. Se trata de una gran casa tétrica y destartalada, lo que contribuye a incrementar las suspicacias de Ted.

Ambos acaban teniendo sexo, y a la mañana siguiente, Ted no encuentra a su compañera a su lado al despertarse. Fran no está en la cama ni en toda la casa, ha desaparecido… Ted se da cuenta de que tiene un profundo corte en el brazo, del que ha manado sangre abundantemente, pero no recuerda cómo se hizo la herida. En busca de “primeros auxilios” sale a explorar los alrededores de la mansión y llega hasta la caravana de John y Harriet, que amablemente le atienden, desinfectando y vendando el corte.

Ted se encuentra tan debilitado que se queda dormido en el interior de su coche, en las inmediaciones de la casa de Fran. Esa noche, al volver Ted en sí, ella reaparece y se disculpa por haberse marchado abruptamente durante la mañana. Fran no viene sola, trae consigo a su amiga Miriam y ésta a su vez tiene un acompañante. Los cuatro entran, comienzan a beber, y luego ambas parejas se separan para tener más intimidad…

Cuando el agotado Ted, que ha perdido mucha sangre, se queda de nuevo dormido, Fran va en busca de Miriam y su “amigo” (al que acababan de conocer ese mismo día, pues él también las recogió cuando “hacían autostop”). El pobre Rupert, que así se llama el incauto, está siendo desangrado vivo por Miriam. Ambas mujeres comienzan a succionar el precioso y colorado líquido vital. Pues las dos son vampiras, que atraen a los hombres a la vieja casa haciéndose pasar por autostopistas, para matarlos y beberse su sangre.

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Fran y Miriam tienen relaciones lésbicas. Miriam le dice a su amiga que „está jugando un juego peligroso” y que “hay que matarlo” (a Ted) “antes de que sea demasiado tarde”… Una vez más, Ted despierta a la mañana siguiente solo en la cama (y en toda la casa), sintiéndose muy maltrecho. Se dispone a marcharse del lugar, pero en la carretera se encuentra un retén policial, pues de nuevo ha habido un accidente… Cuando Ted se fija en el cadáver del infortunado, comprueba con estupor que se trata de Rupert, el “amigo” de Miriam. Así, Ted regresa a la casa, aún ajeno al riesgo que corre. El inmueble sigue vacío, y Ted se dispone a explorarlo, quedándose encerrado en el sótano…

Mientras tanto, Harriet contempla con curiosidad y miedo a las dos mujeres, que merodean por el bosque, y corren a través del cementerio. Harriet está pintando en un cuadro la mansión que se yergue no lejos de donde ella y John han aparcado su caravana. Mientras está dando las últimas pinceladas a su obra, es sorprendida por las vampiras…

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Comentario

“Vampyres”, también conocida como “Las hijas de Drácula”, es una producción británica dirigida por el cineasta español José Ramón Larraz, que realizó la mayoría de sus películas de terror en Inglaterra. Resulta un film con un argumento interesante; una sáfica pareja de vampiras atrae a crédulos e imprudentes hasta su lúgubre residencia mientras que una pareja ajena a los acontecimientos se encuentra no lejos de allí, expectante… Recuerda en temática a ciertas obras de Jean Rollin, sobre todo en lo que respecta al protagonismo de las chupasangres lésbicas.

Inicialmente, ningún indicio confirma que las “estrellas” del film sean auténticas “vampiras”, en el sentido sobrenatural del término (seres inmortales y con colmillos), y se sugiere que podrían tratarse simplemente de dos psicópatas literalmente “sedientas de sangre”. Éstas “vampiras” son capaces de estar fuera durante el día sin que les afecte la luz solar, y no duermen en féretros.

Las dos mujeres en cuestión están interpretadas por Marianne Morris (Fran) y la bella polaca Anulka Dziubinska (Miriam). Aunque según ImDb ambas actrices nacieron en 1950 y tenían por tanto 24 años en el momento del rodaje, Fran parece bastante más mayor.

La atmósfera está muy bien lograda, y uno de los alicientes del film es de hecho su ambiente lúgubre y siniestro, acertadamente conjugado con la tensión de la trama. Los grises y brumosos parajes de la campiña inglesa constituyen una excelente ubicación para una película como ésta. También la inquietante banda sonora es muy buena.

“Es demasiado bonito para ser verdad” dice uno de los “invitados” a sus bellas anfitrionas, inconsciente de que pronto morirá. “Nada es demasiado bonito para ser verdad…” repone la rubia Miriam “lo único malo es que la vida es demasiado corta…”

FHP, 2015