Blue Demon y Zovek en la invasión de los muertos – René Cardona, 1973

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Blue Demon y Zovek en la invasión de los muertos

México, 1973

Director: René Cardona

Guión: René Cardona Jr.

Intérpretes: Zovek (él mismo), Blue Demon (él mismo), Christa Linder (Erika)

Música: Raúl Lavista

Género: Terror, ciencia ficción

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Argumento

Unos policías que patrullan por una árida carretera mexicana ven una gran bola de fuego surcando el cielo. El meteorito ígneo impacta en los alrededores y los agentes se disponen a investigar los efectos en la zona. Poco después llega Zovek en su moto. La central llama al coche patrulla pero los policías están ausentes y Zovek responde en su lugar. Entonces se oyen dos disparos. Cuando Zovek acude al lugar del que proceden los tiros encuentra muertos a ambos agentes.

Mientras tanto, Blue Demon ha sido informado de que unos platillos volantes han sido vistos en Florida y en otras partes del sur de los EEUU. Los OVNIS se aproximan cada vez más a México.

No lejos de allí, un ranchero que trata de cazar descubre unas extrañas pinturas rupestres tibetanas (!?) en una cueva. Éstas son cuidadosamente analizadas por un señor y una joven, padre e hija, completamente absortos en la tarea. Las pinturas presagian inminentes catástrofes. La chica, Erika, dice que sólo hay una persona capaz de corroborar su autenticidad: Zovek.

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Santa Claus conquista a los marcianos – Nicholas Webster, 1964

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Santa Claus conquista a los marcianos (V.O. Santa Claus conquers the martians)

 

EEUU, 1964

 

Director: Nicholas Webster

 

Género: Navideña, ciencia ficción

Guión: Glenville Mareth, Paul L. Jacobson

Intérpretes: John Call (Santa Claus), Leonard Hicks (Kimar), Victor Stiles (Billy), Donna Conforti (Betty)

Música: Milton Delugg

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Argumento

 

Por influencia de la televisión terrícola, los niños de Marte ya no son lo que eran. Han caído en una fase de apática melancolía. Pues mientras en la Tierra es Navidad y un señor con barba blanca y vestido de rojo reparte regalos, en Marte nunca hay nada de eso. Ni regalos, ni juguetes, ni diversión, ni nada. Desde que los niños marcianos observaron en sus pantallas la entrevista a Santa Claus poco antes de Navidad, les embarga una inexplicable tristeza a lo largo y ancho del rojo planeta.

 

Kimar, el jefe de los marcianos, decide que deben tomarse medidas. Por ello, acude junto a sus guerreros a pedir el consejo de un sabio anciano. Éste les explica que lo que aqueja a los pequeños es la ausencia de la Navidad.

 

Kimar toma una drástica decisión: Irán a la Tierra en su platillo volante y se llevarán consigo a Santa Claus, si es preciso por la fuerza. El objetivo es imponer así la Navidad en Marte. “Los terrícolas ya lo han tenido demasiado tiempo, ahora nos toca a nosotros”. Entre los miembros de la tripulación se encuentra Voldar, que desde el primer momento se muestra reticente a ceder a los caprichos de los niños y traerles la Navidad, porque se trata de una época de paz, y “el nuestro es el planeta de la guerra”. Además, tantos regalos contribuirían a ablandar a la estirpe. Entre los marcianos que participan en la misión de rapto está también el patoso Drapo.

 

Conforme el OVNI va acercándose a la Tierra, los marcianos comienzan a ver no a uno, sino a varios Santa Claus… Todos en las puertas de distintos centros comerciales en las grandes urbes. Ahora no saben cuál es el auténtico. Además, su nave es detectada por los terrícolas. Los militares se ponen en estado de alerta máxima ante la inquietante presencia en los cielos de un OVNI, y las televisiones interrumpen su programación para informar sobre el extraño objeto volante.

 

Los marcianos aterrizan, y toman como rehenes a un niño y una niña: Los hermanos Bill y Betty. En primer lugar, los alienígenas quieren saber quién es el auténtico Santa Claus. Bill les dice que el de verdad no es ninguno de los que se ven en éstas fechas por las ciudades, sino uno que vive en el Polo Norte. Voldar convence a Kimar de que se lleven a los niños consigo, porque si no éstos podrían denunciarles y desbaratar su plan.

 

Drapo ha ayudado a Bill y Betty a esconderse, y una vez aterrizan en el Polo Norte, los niños logran escapar de la nave. Los marcianos los buscan por todas partes, y activan a su robot Tork, que finalmente los captura de nuevo.

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Santa Claus trabaja en su taller preparando y empaquetando los regalos junto a sus ayudantes los enanos y su esposa Miss Claus. De repente irrumpe Tork, el robot extraterrestre. En lugar de espantarse, Santa Claus piensa que se trata de un gran juguete. Entonces intervienen los marcianos y ordenan a Papá Noel que los acompañe. Los alienígenas usan sus pistolas paralizadoras contra los sirvientes de Santa Claus y contra su mujer.

 

Una vez cumplida la fase inicial de su misión, regresan a Marte con su cautivo. Y también los niños terrestres Bill y Betty están en poder de los marcianos…

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Comentario

 

En éstas fechas tan señaladas no podíamos desaprovechar la ocasión de reseñar una genuina “obra maestra” del subgénero navideño, que fusiona de manera bizarra e hilarante la temática “santaclausiana” con la ciencia ficción.

 

Sorprende un poco la puntuación tan baja que recibe ésta “joyita” en imdb. Pues aunque no se puede negar que estamos ante un film de serie B o Z, de calidad artística y técnica ínfima, la propuesta resulta infinitamente más entretenida que la anodina película navideña estereotípica.

 

En éste caso, la Navidad está conjugada con el cine de extraterrestres, muy al estilo de los films que resultaban tan populares en la década precedente: En los años ´50 proliferaron especialmente en EEUU las películas de serie B con temática ufológica y alienígena. La ufomanía de aquellos tiempos tenía sin duda algo que ver con el temor generalizado a los platillos volantes, casi una psicosis colectiva, un pánico extendido en los EEUU a raíz de los famosos “OVNIS nazis” (no hacía mucho tiempo desde el final de la II GM), que se creían ocultos en la Antártida (Operación Highjump).

 

Los marcianos de ésta película visten unos prietos trajes con capas al estilo de los superhéroes, unos estrafalarios cascos con antenas… y tienen los rostros tiznados con algo que parece ser crema de zapatos. El Santa Claus, por su parte, cuenta con su aspecto tradicional (y por suerte con una barba que parece auténtica). Se trata del mismo actor (John Call) que por aquellos años interpretaba al entrañable y orondo personaje en los spots publicitarios de Coca-Cola.

 

“Santa Claus conquers the martians” es la primera película en la que aparece su mujer, presentada como “Miss Claus”. Instantes después de que ésta fuera paralizada con los rayos de las pistolas marcianas, Santa Claus le dice satisfecho a su petrificada esposa: “No puedo recordar una ocasión en la que estuvieras callada durante tanto tiempo…”

 

Otro momento jocoso es la intervención del “oso polar”, un hombre burdamente disfrazado…

 

Pequeño e infravalorado clásico, de visionado muy apropiado para las fechas que corren. Una película, a diferencia de las que solemos reseñar por aquí, “para toda la familia” (y muy especialmente, para la familia cinéfaga).

FHP, 2015

S.O.S. Invasión – Silvio F. Balbuena, 1969

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S.O.S. Invasión

España, 1969

Director: Silvio F. Balbuena

Género: Ciencia Ficción

Guión: José Luis Navarro

Intérpretes: Jack Taylor (Martin), Mara Cruz (Susana)

Música: Manuel Moreno Buendía

Argumento

La joven Susana le hace una visita sorpresa a su tío, único pariente de confianza accesible. La chica le cuenta que está a punto de casarse con su prometido Martin, un médico de éxito, pero deseaba consultarlo antes con él pues no está del todo segura de que desee dar ese gran paso: Pues por un lado, Martin es un empedernido playboy, y además se ha visto involucrado recientemente en una increíble historia de extraterrestres y platillos volantes.

Susana comienza a narrar la historia desde el principio: Una de las amantes de Martin, llamada Marta, murió extrañamente en un accidente de automóvil tras propasarse con el alcohol, regresando a su casa de pasar la noche con él. Por algún inexplicable motivo la policía archivó el caso como suicidio… Pero lo más extraño es que jamás se encontró ningún cadáver (!?). La realidad es que Marta no tuvo ningún accidente, regresó a su apartamento, y allí fue envenenada mediante un escape de gas por una misteriosa muchacha de peluca rubia…

Para que pueda superar la “muerte” de Marta, uno de sus compañeros del consultorio le propone a Martin que se marche de vacaciones a la costa por un par de semanas y se ofrece a sustituirlo. En el paraíso turístico, al abatido médico le está esperando Susana, su “otra” novia… Ella tratará de animarlo. Pero pronto, en la playa y en el hotel, Martin comienza a ver apariciones: Una mujer que inconfundiblemente es la difunta Marta… Tratando de desentrañar ese misterio, Martin sigue a la muchacha, y acontecimientos bizarros comenzarán a sucederse: Verá un platillo volante emerger del mar (el espectador nunca lo ve, sólo lo sabemos porque los personajes lo mencionan), sucesos extraños en las “ruinas” de un castillo, y chicas muertas en la cama de un hotel que poco después han desaparecido sin dejar rastro cuando Martin regresa en compañía de la policía…

Susana intenta que su amigo se relaje y que olvide tanto a Marta como sus obsesiones, y para ello emplea ingentes cantidades de alcohol y la compañía de sus extravagantes amigos: Unas turistas nórdicas y un supuesto “argentino” . Pero Martin ha resuelto llegar hasta el fondo del enigmático asunto, y ya que los policías han reaccionado con escepticismo ante sus declaraciones, decide indagar por su cuenta. Susana se ofrece a acompañarle a las “ruinas” (un gran castillo en perfecto estado de conservación).

Allí ambos son abordados por unas misteriosas mujeres (todas con ridículas pelucas sesenteras rubio-platino) entre las que se encuentran Marta y la otra chica antes vista. La que parece ser la jefa explica a la pareja que ellas son en realidad “cadáveres”, es decir que están muertas, y que han sido transformadas en robots, pues son animadas por “un complejo sistema de transistores o algo así” (sic!). Trabajan de agentes para una inteligencia extraterrestre procedente de la galaxia “Epsilon Eridani”, y se dedican a “estudiar” las formas de vida terrícolas. Su objetivo es colonizar nuestro planeta. Martin y Susana son retenidos para ser sometidos a experimentos “genéticos, psicológicos y anímicos” por parte de las autómatas; para servir como conejillos de Indias…

Más adelante, Martin logrará escapar e intentará salvar a su compañera.

Comentario

Ésta rarísima marcianada, rodada en España (y Portugal) aún en época de Franco, es el paradigma de la psicotronía ibérica. Si bien la coherencia argumental hace aguas por todas partes y el guión no hay por donde cogerlo, la película cuenta con numerosos momentos hilarantes (la mayoría, de comicidad involuntaria). Algunos diálogos y situaciones son tan absurdos que rozan la vergüenza ajena.

“S.O.S. Invasión” es una inclasificable joya de lo bizarro que no aburre en ningún momento, y que pese a su ingenuidad no resulta predecible; hasta cuenta con final sorpresa.

En el papel de Martin tenemos al norteamericano Jack Taylor, que en su rol protagónico resulta soso, insípido e inexpresivo (es un misterio qué será lo que le hace tan atractivo para las mujeres); pero que por su apariencia física (y sobre todo por su peinado) recuerda a su mucho más carismático compatriota Henry Silva, gélido y hierático “macho alfa” de las películas de acción italianas de aquellos años.

La obra fílmica del ignoto Silvio F. Balbuena se reduce a ocho títulos, siendo todas sus películas difíciles de encontrar. Al parecer llegó a realizar una incursión en el género de terror (“Escrito en la niebla”, 1982). La película que nos ocupa también incluye elementos terroríficos junto a la ciencia ficción (el misterioso castillo abandonado, las muertas robotizadas, la música inquietante…), pero no deja de ser una comedia involuntaria.

El film está repleto de detalles que revelan su torpeza y desparpajo. Por ejemplo, en la mesa del despacho del jefe de la policía, vemos un letrero que reza “Sr. Comisario”… en un trozo de cartón y escrito con bolígrafo. El supuesto amigo argentino es un español tratando de imitar el acento porteño. Y al parecer no había presupuesto, posibilidad o ganas de hacer una maqueta de platillo volante, pues (como ya se ha mencionado antes) aunque en varios momentos se supone que aparece un “OVNI”, nunca nos lo muestran. Los únicos que “lo ven” son los personajes.

Es muy posible que las rubias robots “extraterrestres” de Balbuena fueran una metáfora para aludir a las turistas suecas que por aquellos tiempos proliferaban en las playas españolas.

FHP, 2015

El horror de los hombres deformados – Teruo Ishii, 1969

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El horror de los hombres deformados (v.o. Kyôfu kikei ningen: Edogawa Rampo zenshû) a.k.a. Horror of Malformed Men

 

Japón, 1969

Director: Teruo Ishii

Género: Misterio

Guión: Teruo Ishii, Masahiro Kakefuda

Intérpretes: Teruo Yoshida (Hirosuke/Genzaburo), Yukie Kagawa (Shizuko), Teruko Yumi (Hideko/Hatsuyo)

Música: Hajime Kaburagi

 

Argumento

El estudiante de medicina Hirosuke Hitomi se encuentra retenido en un manicomio y no recuerda cómo ha llegado hasta allí. En su celda escucha una canción de cuna que conoce de su infancia. Un extraño individuo calvo (otro interno?) intenta asesinarlo, pero Hirosuke se defiende y logra matarlo; tras lo cual consigue escapar del frenopático. Una vez fuera, conoce a una jóven llamada Hatsuyo, quien era la que cantaba la canción de cuna que evocó en él nostálgicos recuerdos. Hirosuke parece sufrir una especie de amnesia, por su parte Hatsuyo trabaja en un circo, y tampoco sabe de dónde viene. Lo único que les une es esa canción (al parecer, popular en el litoral japonés) y juntos deciden indagar para descubrir su pasado (tal vez un pasado común?).

Pero no mucho tiempo después, Hatsuyo es misteriosamente asesinada, las sospechas recaen en Hirosuke (que fue visto junto a ella poco antes de su muerte) y éste, se queda sólo y se ve obligado a huir. Ligeramente disfrazado, viaja en tren hacia el litoral nipón, en busca de más pistas sobre su origen. Para su gran asombro, descubre viendo „su“ foto en un periódico, que el recientemente fallecido Genzaburo Komoda, un magnate de influyente familia, es físicamente idéntico a él. Y no sólo eso: también ambos comparten la misma cicatriz en forma de manji (svástica) en uno de sus pies.

Hirosuke decide aclarar el misterio, haciéndose pasar por un “resucitado” Genzaburo. Para los familiares y sirvientes de éste, su señor retornó pues milagrosamente a la vida tras una “falsa alarma” de muerte; es decir volvió en sí tras sufrir una catalepsia. Pero existen algunas diferencias entre ambos: Genzaburo era zurdo, mientras que Hirosuke es diestro. Aquel necesitaba gafas para leer, mientras que éste no precisa de lentes. Tambien las mujeres de Genzaburo (su esposa y su amante) comienzan a notar algo extraño…

Inquietantes criaturas empiezan a acosar a quienes habitan en la residencia de los Komoda. Saliendo de la bañera, la amante de Genzaburo sufre un percance con serpientes venenosas, pero Hirosuke la salva. Sin embargo, el “impostor” no puede evitar que “su” esposa muera en extrañas circunstancias, tras resultar víctima de lo que parece ser un envenenamiento. Hirosuke descubre por medio de una misteriosa anciana, que la respuesta a todos sus interrogantes se halla en una isla; y decide embarcarse hacia allí, con su amante, su mayordomo y otros servidores.

Una vez en la isla, se encuentra allí con una especie de asceta melenudo y barbudo (y semidesnudo), llamado Jagoro y que dice ser su padre. Cuando Hirosuke revela su identidad, el excéntrico ermitaño comprende que no se trata de Genzaburo, sino de su hermano gemelo, que fue enviado a Tokyo con un circo para que en la capital estudiase cirujía. El padre, hombre trastornado, es el líder de un grupo de bizarras criaturas deformes, y busca que éstas se hagan poderosas para más tarde dominar a los humanos normales… Sus delirantes planes serán obstaculizados por el detective Akechi Kogoro, así como por el propio Hirosuke y su nueva amante (y hermana) Hideko (una “réplica” físicamente idéntica a Hatsuyo, la chica que trabajaba en el circo).

Comentario

Los “deformados” de la isla, han sido reducidos a un estado de animalístico primitivismo por el demencial asceta, quien con ínfulas mesiánicas (no exentas de cinismo) busca esclavizar a la humanidad por su “ejército” de deformes autómatas, para “castigar” a los “normales” y hacerles comprobar el sufrimiento de “quienes habían sido rechazados por la sociedad” (es decir, los deformes de la isla, de cuya condición el lunático padre de Hirosuke – y Genzaburo – es el máximo responsable…) Sólo el sacrificio final de Hirosuke y su hermana-amante Hideko, quienes se inmolarán estallando en el aire en una cascada de fuegos artificiales, redimirá a los atormentados y salvará a la humanidad de la pesadilla.

Estamos ante una adaptación cinematográfica de un relato (escrito en 1926) del autor Edogawa Ranpo (el “Edgar Allan Poe” japonés, como incluso su pseudónimo refleja); uno de los máximos exponentes del género misterioso-detectivesco y del ero-guro-nonsensu (erotique-grotesque-nonsense) en la literatura japonesa. En el film de Ishii se aprecian influencias surrealistas y psicodélicas reminiscentes de los lisérgicos (y ligeramente posteriores) “midnight movies” jodorovskyanos como “El Topo” (1970) o “La Montaña Sagrada” (1973).

Al parecer, ésta película ha sido prohibida en Japón durante décadas, así como muchas de las novelas de Edogawa Ranpo.

FHP, 2014

Naked Blood (V.O. Nekeddo Buraddo: Megyaku) – Hisayasu Sato, 1996

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Naked Blood (V.O. Nekeddo Buraddo: Megyaku)

Japón, 1996

Director: Hisayasu Sato

Género: Terror/Ciencia Ficción/Gore

Guión: Taketoshi Watari

Intérpretes: Misa Aika (Rika Mikami), Yumika Hayashi (chica glotona), Mika Kirihara (chica vanidosa)

Música: Kimitake Hiraoka

Argumento

El joven Eiji fabrica un suero para “convertir el dolor en placer”, con el que pretende “salvar a la humanidad”. A ésta droga la llama “My Son” (en inglés, “mi hijo”).

La pasión por los experimentos Eiji la heredó de sus padres, ambos científicos. Su progenitor, que (mientras él estaba en gestación) trató de crear una sustancia que posibilitase “la vida eterna”, desapareció un día internándose poco a poco en el océano, ante los atónitos ojos de su mujer, que grababa desde la costa; y no volvió nunca más.

La madre, preocupada por la hiper-población mundial que puede ser “la gran amenaza del futuro”, ha creado una sustancia anticonceptiva, que se dispone a inyectar a tres chicas. Eiji le pide a su madre que le permita presenciar el experimento, pero ésta se opone. Entonces, el joven (que previamente ha inoculado al materno anticonceptivo una dosis de su propia droga, la que busca “convertir el dolor en placer”) se provee de una cámara y graba el experimento desde una azotea vecina.

Las chicas tienen caracteres distintos y bien diferenciados. Una es una glotona, cuyo mayor placer es comer; otra por el contrario está sumamente preocupada por su aspecto físico, su mayor interés es estar en forma y vestir a la moda… La tercera, Rika, padece insomnio crónico (a causa de un shock, desde que comenzó a menstruar); es la más tímida y tiene trazos misantrópicos.

Eiji, pertrechado de su cámara, continúa vigilando a las chicas para comprobar los efectos de su suero. Se siente especialmente atraído por una de ellas, la introvertida Rika (quien le vio mientras grababa desde la azotea). La sigue por el metro, ella le descubre y terminan haciéndose amigos. Rika cuenta al precoz científico en una especie de jardín botánico que tiene la facultad de escuchar los sonidos que emiten las plantas. Luego se dirigen a la casa de ella. Rika convive con un gigantesco cactus, y aunque nunca puede dormir debido a su insomnio, usa una especie de casco emisor de ondas cerebrales que le posibilita relajarse e incluso soñar. Un casco similar está aplicado en el cactus.

Mientras tanto, las otras dos chicas que participaron en el experimento comienzan a notar los efectos de la sustancia creada por Eiji, que “transforma el dolor en placer”.

La que está obsesionada por su físico, tras hacer su gimnasia se contempla en el espejo y comienza a introducirse varas de metal en la carne; primero en los lóbulos de la oreja, luego en brazos y piernas, en todo el organismo; alcanzando sensaciones de carácter orgásmico. No puede parar de perforarse compulsivamente.

Por su parte, la glotona, que está cocinando algo en tempura, siente deseos irrefrenables de comerse a sí misma (!)… Embargada de una lasciva voluptuosidad, en una escena sumamente grotesca y delirante, se corta los labios de la vulva para degustarlos; después se amputa un pezón y lo ingiere, y finalmente también se arranca con el tenedor uno de sus ojos, para asimismo engullirlo…

Ambas terminan muriendo desangradas. El experimento de Eiji para “salvar a la humanidad” ha resultado ser un fiasco, una catástrofe. Sin embargo, no se aprecian adversos efectos en Rika, a quien también le fuera inoculada la droga “My Son”.

Cuando la madre de Eiji se entera de la muerte de ambas jóvenes, hace venir inmediatamente a su consulta a la tercera, a la superviviente, para analizarla e investigar qué ha podido ser la causa detonante de las misteriosas sangrías. La científica no sabe nada de la sustancia “My Son” y menos aún, que “su hijo” la había añadido al anticonceptivo por ella creado.

A partir de ahora, la trama se torna confusa en su etapa final. Eiji también conoce el frustrante desenlace de su experimento, y, desesperado, se “despide” de su madre y parte a encontrarse con Rika en su apartamento. Ésta vuelve de la consulta de la científica, a la que ha destripado (?) aunque sigue con vida, moribunda en una cama de su hospital… Eiji se inyecta a sí mismo todo lo que quedaba del “My Son” y a continuación realiza el coito con Rika en una escena de reminiscencias tántrico-lisérgicas; tras la cual la chica (cual arácnida “viuda negra”) procede a degollar al infeliz con un cuttex…

Entretanto, en la cama donde yace la madre con el vientre abierto, se produce la aparición fantasmal del padre (su marido); que tras decirle que “ahora estarán juntos para siempre” se introduce en el sangriento orificio corporal de la mujer, que se cierra seguidamente tras lo cual ella expira.

El delirio termina con un epílogo en el cual se ve a Rika en una caravana con un niño que parece ser Eiji II, en un desierto americano con cactus. Rika se dispone a fumigar (como motorista) una especie de “chemtrails” por el desierto…

Comentario

Ésta bizarra película japonesa es una positiva sorpresa. No se trata, como era de esperar por la carátula, de splatter gratuito como la saga de “Guinea Pig”, con vísceras y chorros de plasma sanguíneo a mansalva, sino de un inteligente thriller, rodado directamente a video y con muy pocos medios (lo que hace aumentar su mérito).

Las (pocas) escenas gore están muy bien dosificadas, y son por lo tanto sumamente impactantes y efectivas. La secuencia donde “la glotona” se automutila y se come a sí misma es probablemente una de las más inquietantes del género.

El argumento recuerda en cierto modo a la historia de Frankenstein, donde también un científico trata de desafiar a las leyes de la naturaleza. En la novela de Mary Shelley, Victor Frankenstein (que quiere crear vida) fabrica un golem, un monstruo repugnante a base de pedazos de cadáveres; lo que traerá como consecuencia múltiples infortunios sobre él y los suyos.

En “Naked Blood”, Sato nos presenta no a uno sino a tres “científicos locos”: El padre en busca de “la vida eterna”, la madre trata de hallar el “anticonceptivo perfecto”, para evitar la “super-población mundial”; el hijo con su suero “My Son” quiere transformar “el dolor en placer” para así “redimir a la humanidad”. Todo buenas intenciones que no traerán más que desastres.

Muy recomendable, aunque obviamente no para todos los paladares.

FHP, 2014