Gunan el guerrero – Franco Prosperi, 1982

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Gunan el Guerrero (V.O. Gunan il Guerriero)

Italia, 1982

Director: Franco Prosperi

Guión: Piero Regnoli

Intérpretes: Pietro Torrisi (Gunan), Malisa Longo (Marga), Emilio Messina (Nuriak), Sabrina Siani (Lenni)

Música: Roberto Pregadio

Género: Espada y brujería

Argumento

En una edad remota y oscura, perdida en las brumas del tiempo, el consejo de ancianos de una tribu guerrera determinó tras consultar los astros que estaba por nacer un Elegido, un líder carismático destinado a enfrentarse a las fuerzas malignas para instaurar una época de paz y prosperidad. Según la profecía de las estrellas, ese Elegido debía llevar el nombre de Gunan;  y nacería como hijo del caudillo Mevian en un campo de batalla.

Mina, la esposa de Mevian, está a punto de dar a luz. Al mismo tiempo, el poblado es invadido por las hordas del feroz Nuriak y sus sanguinarios secuaces, quienes pasan a cuchillo a los habitantes del lugar en una atroz espiral de exterminio.

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La espada salvaje de Krotar – Michele Massimo Tarantini, 1982

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La espada salvaje de Krotar (V.O. Sangraal, la spada di fuoco)

Italia, 1982

Director: Michele Massimo Tarantini

Género: Espada y brujería

Guión: Michele Massimo Tarantini, Piero Regnoli

Intérpretes: Pietro Torrisi (Sangraal), Yvonne Fraschetti (Aki), Xiomara Rodríguez (Rani), Mario Novelli (Nantuk), Margareta Rance (Lenna), Hal Yamanouchi (Wang), Sabrina Siani (Diosa del Oro)

Música: Franco Campanino

Argumento

El pueblo del rey Ator ha sido desposeído de sus tierras por las hordas del rey Krotar, el enviado de la Diosa del Mal. Sangraal, único hijo de Ator que logró sobrevivir a la masacre creció oculto en las montañas, y una vez alcanzada la edad adulta se convierte en lider y guía de su pueblo.

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Sangraal conduce a sus gentes rumbo a la “tierra prometida” de la que hablan “las profecías”. Varios de los suyos desfallecen durante la larga marcha, atraviesan desolados y siniestros parajes, pero gracias al firme liderazgo de Sangraal logran alcanzar el valle donde se disponen a asentarse.

Sin embargo, una vez allí, presencian un encarnizado combate; otro pueblo está siendo aniquilado por las huestes de la malvada diosa Rani. A la cabeza de los invasores está el amenazador Nantuk. Sangraal y los suyos intervienen en ayuda de los lugareños y consiguen repeler a Nantuk y sus esbirros. Éstos aseguran que regresarán para vengarse.

Sangraal y su tribu son acogidos calurosamente por Balam, el rey del pueblo que había sido atacado. Ya que tanto unos como otros han sido considerablemente decimados, Balam propone que ambos pueblos se unan y convivan fundando juntos un nuevo estado. Sangraal acepta, pero la paz y la prosperidad están lejos de florecer…

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Thor, el Conquistador – Tonino Ricci, 1983

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Thor il conquistatore

Italia, 1983

Director: Tonino Ricci

Género: Espada y brujería

Guión: Tito Carpi

Intérpretes: Bruno Minniti (Thor), Maria Romano (Ina)

Música: Fabio Frizzi

 

Argumento

En una época primitiva y salvaje, una pareja espera en el bosque el nacimiento de su primer hijo. Poco después de la llegada al mundo del pequeño, en una especie de complejo megalítico, la familia es atacada por el malvado Gnut, líder de una tribu enemiga. El hombre combate incansablemente a los secuaces del invasor, pero finalmente sucumbe ante un segundo flechazo disparado por el arco de Gnut, que le atraviesa el cuello. Acto seguido, su desvalida esposa es asesinada. La escena es contemplada desde la rama de un árbol por un búho. El recién nacido había sido alcanzado por una flecha, pero logra sobrevivir…

Años después, el bebé se ha convertido en un joven guerrero: El atlético y melenudo Thor. El “búho”, que es en realidad un mago capaz de transformarse, ha sido su tutor durante todo éste tiempo. Etna, que así se llama el excéntrico chamán, ha enseñado a su ahijado los secretos de la vida y de la muerte, le ha instruído en las artes del combate y en la veneración del supremo dios Teisha. Ahora, una vez alcanzada la edad adulta y el dominio de las armas, Thor deberá recuperar la espada mágica de su padre, robada por Gnut, y encontrar unas semillas de procedencia divina denominadas “la simiente de la vida”. Etna le comunica a su pupilo que una vez vengada la muerte de su padre, Thor está predestinado según ancestrales profecías a convertirse en un gran líder.

Poco después, Thor y el chamán son testigos de un festín caníbal, donde los antropófagos devoran a uno de los prisioneros. Entre los cautivos de los salvajes se encuentra también una mujer, que llama poderosamente la atención de Thor. Hasta ese momento, él todavía no había visto a ninguna. Etna y Thor intervienen, derrotan a los caníbales y rescatan a la mujer. Con ella, Thor tendrá su primera experiencia sexual. Pero no durará demasiado el idilio, pues su rubia compañera pierde la vida tras el ataque de otra tribu de salvajes, en el interior de una cueva.

La siguiente adversidad a la que Thor se debe enfrentar es a la embestida de un feroz trío de “vírgenes guerreras”. El héroe las vence, y toma por mujer a la superviviente, llamada Ina. Ésta primero se le resiste, pero más tarde, cuando Thor es hecho prisionero por una nueva tribu de caníbales, decide liberarlo y permanecer junto a él. Thor ha sido crucificado horizontalmente por sus captores, pero con la ayuda de Ina consigue escapar, no sin antes tomar “la simiente de la vida”, que la tribu custodiaba.

Más adelante, estando Ina ya embarazada, Thor derrota a un caudillo salvaje y sus súbditos deciden proclamarlo como nuevo jefe. Pero el pueblo que ahora Thor comanda está compuesto por gentes pacíficas, cazadores y pescadores que ignoran las técnicas de lucha y el manejo de las armas, que no saben combatir y que carecen de experiencia en las artes de la guerra. Thor será el encargado de enseñarles a luchar, para que puedan defenderse de las incursiones del enemigo.

El malvado Gnut, con algunas canas más, sigue al acecho después de todos esos años. Thor traza, con la ayuda de su astuta esposa, un plan para repeler la agresión de Gnut y sus esbirros. Pero éstos logran apresar a Thor, y lo ciegan chamuscándole los ojos. Habiendo perdido la facultad de la visión, el maltrecho héroe vaga por los bosques solo y se refugia en una cueva… Allí su protector Etna acude en su ayuda, transformando en serpiente una espada. Thor extrae el veneno del reptil, lo mezcla con barro y se unta el ungüento en los ojos, recuperando así la visión. Ahora partirá para rescatar a Ina, vengarse de Gnut y recuperar la espada mágica de su linaje.

Comentario

Éste desconocido (y desconcertante) film es generalmente considerado por los aficionados a la serie B como el peor barbarian-exploitation de los muchos que se rodaron en Italia en la primera mitad de los ochenta. Si bien es cierto que las limitaciones presupuestarias son más que evidentes en éste paupérrimo subproducto inspirado en Conan, hay que reconocer que “Thor il conquistatore” posee un extraño encanto; encanto que irradia precisamente de su primitivo minimalismo: Prácticamente toda la película fue rodada en un bosque, exceptuando las escenas de las cuevas, renunciando así casi por completo a cualquier tipo de decorados. Las únicas “construcciones” que pueden observarse son unas pocas rudimentarias chozas, que componen el poblado de la tribu que comanda Thor. Las espadas y el resto de las armas parecen hechas de cartón-piedra, así como los “megalitos”, “dólmenes”  y “túmulos” que pueden apreciarse en la escena inicial. El bastón del chamán está decorado por un cráneo de plástico. Lo que las “vírgenes guerreras” llevan en la cabeza a modo de cascos son cestos de mimbre. Tiene mérito hacer una película con una tan atroz falta de medios (y con tanta cara dura).

El argumento es más bien estereotípico, característico de las historias de héroes bárbaros, pero pese a ello el film consigue enganchar al espectador. Ésta menospreciada producción, relegada al ostracismo hasta por los seguidores de la serie B y la exploitation, debe ser reivindicada como una pequeña perla del infracine más casposo. Tiene numerosos momentos memorables (por provocar involuntariamente la hilaridad).

El director Tonino Ricci (que por motivos de marketing firma como “Anthony Richmond”)  es un completo desconocido incluso para los aficionados al subgénero, así como la mayoría los actores que intervienen en ésta bizarra y extrañamente fascinante película (Bruno Minniti en el papel de Thor y Maria Romano como Ina). Sólo Raf Baldassarre, que interpreta a Gnut, había participado antes (si bien como secundario) en una película de nivel: “Il grande silenzio”, de Sergio Corbucci.

Es difícil comparar “Thor il conquistatore” con cualquiera de las películas italianas de bárbaros que proliferaron en aquellos años. Quizás, lo más similar a lo que se la pueda parangonar sea su contraparte ibérico “Tunka el guerrero”, o la nunca rodada “Tronak el kárbaro” ficticio film del excelente comic de Superlópez “La gran superproducción”.

FHP, 2015

El Trono de Fuego – Franco Prosperi, 1983

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Il trono di fuoco (a.k.a. Throne of Fire)

Italia, 1983

Director: Franco Prosperi

Género: espada y brujería

Guión: Giuseppe Buricchi, Nino Marino

Intérpretes: Sabrina Siani (Valkari), Pietro Torrisi (Siegfried), Harrison Muller (Morak/Belial)

Música: Carlo & Paolo Rustichelli

 

Argumento

En una tétrica noche tempestuosa, una humilde mujer es abordada en su casa por un siniestro desconocido que aparece de la nada. Se trata de Belial, un enviado del Maligno; que ha encarnado para preñarla con la semilla del Señor de la Oscuridad. La pobre mujer, ahora convertida en sumisa sirviente del Diablo, ha sido escogida para dar a luz a una especie de mesías satánico. En un lugar no lejano, un mago erudito en las artes místicas percibe que esa noche el Hijo de la Bestia será concebido, y se lo hace saber a su esposa. El mago conoce la ancestral profecía, que señala a ese demoníaco recién nacido como futuro usurpador del reino de Edar, para someter tras ello a la Humanidad en su conjunto. Sólo un hombre, añade el mago, podrá vencer a la Bestia y frustrar sus planes: Su propio hijo Siegfried, aún bebé, que ha sido destinado a ello por la profecía.

Muchos años después, el niño concebido en aquella noche de tormenta ha creado un ejército de sanguinarios secuaces y ha tomado a sangre y fuego el castillo del rey Edar. Pero Morek, pues así se llama el hijo de Belial, todavía no puede sentarse en el Trono, pues para ello debe estar casado con la heredera de la dinastía de Edar, que desciende directamente de los dioses. Ha de revestir su usurpación con un manto de legitimidad. Sin embargo, la princesa Valkary (Sabrina Siani) escapó del castillo cuando sus padres fueron asesinados por las hordas de Morek. Éste debe encontrarla y forzarla a casarse con él. Sólo así el hijo del Maligno podrá sentarse en el Trono de Fuego antes del “día de la noche del día” como está profetizado. Lo que ese enigmático “día de la noche del día” significa, Morek lo ignora, pues su madre desaparece antes de poder revelárselo.

Uno de los esbirros de Morek, tratando de adular a su “amo y señor” le anima a sentarse en el trono independientemente de su matrimonio con la princesa, diciendo que no crea en las viejas profecías. Tras insistir que es imprescindible desposarse con la hija de Edar, descendiente del linaje divino, Morek le ordena a su siervo que si tan a la ligera se toma las leyes del mundo intangible se siente él en el Trono de Fuego… Cuando el incauto secuaz obedece, surgen alrededor del Trono enormes llamas infernales que lo abrasan. Morek contempla la escena con una torva sonrisa: Ese era el motivo por el cual no podía acceder todavía al Trono de Fuego (cuyo poder, como vemos, es literal). Es por tanto menester ineludible ser descendiente legítimo del linaje de los dioses… o al menos estar emparentado con él, para poder así sentarse sin ser calcinado. La captura de la fugitiva princesa es urgente, y los soldados de Morlek se ponen a buscarla por todo el país arrasando, saqueando y masacrando todo lo que encuentran a su paso.

Para frenar al usurpador y proteger a la princesa entra en acción Siegfried (Pietro Torrisi), el héroe, el superhombre.

La bellísima Valkary es una experta amazona que maneja las armas con pericia. No obstante, es apresada por los esbirros de Morek y llevada a su presencia. Pero, consciente de su linaje divino y del escarnio que supondría mancillarlo uniéndose en matrimonio a ese usurpador asesino de su familia, la joven se niega obstinadamente a convertirse en su esposa y antes prefiere morir. “Hay cosas peores que la muerte…” repone amenazante el siniestro hijo de Belial.

Al rescate de la princesa llega Siegfried, quien para acceder al castillo se ha ataviado con los hábitos de monje, diciendo a los guardias de la entrada que llega para oficiar el enlace. El musculoso titán, guerrero curtido en innumerables batallas, lucha contra los hombres del usurpador derrotándolos, y se enfrenta finalmente al propio Morek; logrando atravesarlo con su espada… pero sin hacerle un solo rasguño: Pues el hijo del Maligno (cuyo rostro real, de engendro demoníaco, puede apreciarse en ese momento de manera intermitente) parece ser invulnerable. Siegfried trata de escapar para volver más adelante, pero tras una encarnizada lucha es prendido por los esbirros del enemigo, que lo acorralan hasta hacerle caer en “el pozo de la locura”, del cual “nadie jamás ha salido con vida”.

En el interior de ese pozo, que da a un complejo enjambre de pasadizos subterráneos, Siegfried es expuesto a numerosas visiones demenciales y asediado por múltiples peligros. Una putrefacta cabeza cercenada le habla, hay montañas de huesos y cráneos por doquier. El héroe debe enfrentarse a una gigantesca serpiente que amenaza con estrangularle, y ha de combatir contra un misterioso guerrero con armadura. Tras vencer a éste, Siegfried contempla

con estupor que la armadura estaba vacía… a excepción de otra serpiente, que sale reptando de entre el amasijo de hierros… En una lóbrega mazmorra excavada en una gruta, Siegfried encuentra a su anciano padre el mago, a quien creía muerto. Él fue testigo de la toma del castillo por parte de Morlek y los sublevados, algo que sólo fue posible mediante la traición de uno de los hombres de confianza del rey legítimo. El mago otorga a su hijo dos poderes para que pueda salir del “pozo de la locura”, enfrentarse con éxito al Maligno y rescatar a la princesa: la invisibilidad temporal y la invulnerabilidad en combate (excepto al fuego).

Así, Siegfried acude a sacar a Valkary de las mazmorras en las que ha sido encerrada. Ella, inicialmente escéptica, acepta su ayuda y lo nombra su escolta… aunque entre el aguerrido héroe y la seductora princesa bárbara no tardará en surgir algo más que una relación de protector y protegida…

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Sabrina Siani y Pietro Torrisi en Il Trono di Fuoco

Comentario

Il Trono di Fuoco (1983) es una poco conocida y muy infravalorada barbarian-exploitation a la italiana. La dirección corre a cargo de Franco Prosperi, realizador un año antes de Gunan il Guerriero, otra de las más importantes exponentes del subgénero; y colaborador del maestro Mario Bava en el memorable peplum Ercole al centro della Terra (1961).

El papel de Siegfried está interpretado por el musculoso Pietro Torrisi (a.k.a. Peter McCoy), culturista, levantador de pesos y stuntman siciliano; actor que aparece también en la mencionada Gunan y en otros films de espada y brujería italianos de la época. También habitual de éstas producciones es su compañera de reparto Sabrina Siani, bellísima actriz romana que en ésta película da vida a la princesa Valkary, y que participa igualmente en Gunan, en Sangraal la spada di fuoco (Michele Massimo Tarantini, 1982), Ator, l´invincibile (Joe D´Amato, 1982) y en Conquest (Lucio Fulci, 1983). La deliciosa Sabrina Siani, musa indiscutible del cine de bárbaros italiano, fue descubierta en 1979 a la edad de 16 años por el director Marino Girolami (Italia a mano armata, 1976 – padre a su vez del gran Enzo G. Castellari); y abandonó el mundo del celuloide al casarse en 1988.

Poco sabemos sobre el ignoto Harrison Muller Jr. quien en Il Trono di fuoco hace las veces de Morek (y también en la escena inicial de su demoníaco progenitor Belial, “padre e hijo son Uno”). Éste desconocido actor brilla en su papel de malvado carismático.

Spoiler – el misterio de “la noche del día de la noche“ queda desvelado cuando están a punto de celebrarse las nupcias entre Morek y la princesa: se trata de un eclipse total de sol que durará varios minutos. Antes de que el eclipse concluya, Morek deberá sentarse en el Trono de Fuego como pretendiente legitimizado, pero la celebración de la boda es abortada en el último momento por Siegfried, quien lanza al usurpador al trono antes de que el sacerdote termine el ritual. Morek es así reducido a cenizas tras una infernal agonía; y Valkary acepta a Siegfried como su consorte tras la aclamación popular.

Il Trono di Fuoco es una pequeña joya de la serie B, sumamente interesante y disfrutable, con un argumento y un planteamiento sencillo y hasta tal vez estereotípico pero muy bien desarrollado y ejecutado. En ningún momento aburre. Pietro Torrisi es un perfecto “conan a la italiana” y qué decir de la hermosísima Sabrina Siani. Lamentablemente, ésta película ha sido olvidada e infravalorada, siendo probablemente la mejor del subgénero.

FHP, 2015

Cromwell, el rey de los bárbaros – Albert Pyun, 1982

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The sword and the sorcerer (a.k.a. Cromwell, el rey de los bárbaros)

EEUU, 1982

Director: Albert Pyun

Género: aventuras, espada y brujería

Guión: Tom Karnowski

Intérpretes: Lee Horsley (Talon), Kathleen Beller (Alana)

Música: David Whitaker

 

Argumento

Titus Cromwell es un caudillo guerrero que busca conquistar el pacífico y civilizado reino de Ehdan. Para ello, contacta con la ayuda de una hechicera a un siniestro demonio llamado Xusia. Éste monstruoso ser habita en estado de “hibernación” en el interior de una cueva ubicada en una isla. Con él se encuentran asimismo sus infernales acólitos, cuyas cabezas gimientes emergen de las paredes… Cromwell permanece impertérrito ante ésta dantesca escena. Para demostrar su poder, el monstruo arranca el corazón de la bruja que le había invocado. El jefe de los guerreros pone a Xusia bajo sus órdenes. El demonio resucitado deberá ayudar a Cromwell con su magia negra a lograr la victoria contra Richard, el sabio y benevolente rey de Ehdan. Éste se encuentra en su palacio, impotente ante los avances de las  tropas enemigas. Los invasores liderados por Cromwell se acercan peligrosamente a su reino, y ya nada puede detenerlos. El hijo mayor de Richard es herido en combate y muere poco después en brazos de su consternado padre. Cuando todo está perdido, Richard da la orden de que su mujer y sus demás hijos sean llevados a un lugar seguro. Sin embargo, a su vástago menor (llamado Talon)  le encomienda que en un futuro ejecute la vengaza contra los invasores. Cromwell y los suyos arrasan todo lo que encuentra a su paso y se disponen a tomar Ehdan. Cuando el jefe bárbaro considera que el monstruoso Xusia ya no le es de utilidad, lo apuñala a traición, tras lo cual el demonio se despeña por un acantilado.

Poco después, Cromwell asesina al rey Richard. Su hijo Talon presencia desde una cierta distancia el regicidio. No mucho más tarde, también su madre la reina (que trataba de huir por mar desde la costa) cae bajo el acero de los esbirros del usurpador. Talon observa también éste crimen. Cromwell se corona como nuevo rey de Ehdan, y Talon (único príncipe superviviente de la abolida dinastía) huye con la espada de triple hoja heredada de su padre.

Han pasado muchos años. Talon ya no es ahora un imberbe e inexperto adolescente, sino un curtido aventurero, un guerrero que ha luchado en numerosas batallas, un capitán de mercenarios. Cromwell, por su parte, es un tirano sanguinario que rige con mano de hierro el antes próspero reino de Ehdan. Hasta allí retorna Talon acompañado por sus hombres, sin que éstos sepan que quien los conduce tiene cuentas pendientes con el déspota que ocupa el trono.

Por otro lado, en Ehdan florecen al mismo tiempo las intrigas palaciegas, destinadas a derrocar al usurpador, y encabezadas por el joven Mikah y su hermana Alana, hijos de uno de los nobles más fieles al servicio del defenestrado rey Richard. La conspiración contra Cromwell consiste en lanzar una revuelta popular y deponer al tirano con la ayuda de miembros estratégicos de la corte. Pero Cromwell está al corriente de los planes que Mikah y Alana han urdido contra él. El pérfido y ladino Makeli, lacayo de Cromwell, hace creer al príncipe Mikah que apoya su causa, y así el usurpador logra ubicar el paradero de los hermanos descabezando la rebelión. Mikah es arrestado y llevado a las mazmorras, donde se le tortura sin cesar. Cromwell está convencido de que sólo han podido organizar la revuelta con la ayuda de poderes sobrehumanos, conferidos por la magia negra de Xusia. Al malvado monarca no le falta razón al suponer que el demonio al que traicionó habría sobrevivido. Efectivamente así es, y no solamente Talon busca vengarse de Cromwell, sino también la infernal criatura.

Talon, por su parte, salva a la princesa Alana de ser violada por la soldadesca del tirano. Alana no sabe que Talon es el único hijo superviviente del legítimo rey Richard, y piensa que es un mercenario más de los muchos que operan en la región. La joven desea contratarlo para su causa, y le encarga liberar a su hermano preso. A cambio se ofrece a entregarse una noche a él, a modo de recompensa.

Sin embargo, también Alana cae en las garras de Cromwell cuando Talon está ausente tratando de defender a miembros de la resistencia. Cromwell trata de forzar a la muchacha a desposarse con él, amenazándola con matar a su hermano Mikah si no acepta.

La insurrección coordinada por los hermanos ve a Mikah como legítimo heredero, pues nadie sabe de la existencia del superviviente príncipe Talon. Éste se ha puesto al servicio de los hermanos manteniendo oculta su identidad real por el momento. Estallarán rivalidades entre Mikah y Talon por la sucesión al trono? Mientras tanto, el siniestro demonio Xusia comparte con Talon y los hermanos el objetivo de acabar con Cromwell…

Comentario

Tras el éxito arrollador de la surperproducción “Conan the Barbarian” (John Milius, 1982) proliferaron numerosos rip-offs de temática similar, del género llamado de “espada y brujería”, “fantasía heróica” o simplemente “de bárbaros”. La mayoría de éstas películas fueron rodadas en Italia, tal es el caso de la saga de Ator (de Joe D´Amato), de “Sangraal, la spada di fuoco” (a.k.a. “La espada salvaje de Krotar”) de Michele Massimo Tarantini o la “Gunan” de Franco Prosperi; todas ellas de poca calidad cinematográfica, pero que cuentan sin embargo con un encanto característico que las hace entrañables. También en España se cultivó por aquellos años el género bárbaro: Joaquín Gómez alias Dan Barry dirigió y protagonizó la interesante e infravalorada “Tunka el Guerrero”, en 1983; demostrando que con nulo presupuesto es posible realizar un film memorable.

“The sword and the sorcerer” (conocida en España como “Cromwell, el rey de los bárbaros”) entra dentro de la categoría de rip-offs descaradamente basados en el personaje creado por Robert E. Howard, adaptado al comic por la Marvel (destacando Roy Thomas y John Buscema como guionista y dibujante respectivamente) y a la gran pantalla por John Milius.

El Conan encarnado en 1982 por el musculoso Schwarzenegger es el prototipo de héroe nitzscheano, forjado a sí mismo, que representa además fidedignamente el carácter del personaje tal y como lo concibió R.E. Howard en sus historias; allí se muestra la primacía de la “barbarie” sobre la molicie y la decadencia de la “civilización”. Por su parte, las versiones italianas resultan simpáticas por su involuntaria comicidad. Sin embargo, nada de ésto sucede con “The sword and the sorcerer”, donde (al parecer) se reivindica a la civilización (con su “paz” y su “tranquilidad”) por sobre la barbarie (Cromwell es el caudillo bárbaro, y es “el malo de la película”, nunca mejor dicho). Sin llegar al nivel de entrañable hilaridad de los calcos italianos de “Conan”, “The sword and the sorcerer” tiene un enfoque filosófico-cosmovisivo diametralmente opuesto al de la película que supuestamente trata de parangonar. Sin embargo, ésto probablemente carece de importancia, pues a todas luces es un film que sólo busca entretener. El escenario ( y vestuarios) de “The sword and the sorcerer” se acerca mucho más a una Edad Media de fantasía que a una antigüedad remota en continentes perdidos como la Era Hyboria de las historias del Conan original.

Si no fuera por algunas escenas que resultan demasiado brutales para un público infantil, casi podría pensarse que estamos más bien ante una especie de cuento de hadas para niños. Pero es de agradecer que la trama sea un poco más compleja, con varias facciones entremezcladas en pugna por el poder y con Cromwell como mutuo enemigo.

FHP, 2015

Conquest – Lucio Fulci, 1983

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CONQUEST 

Italia, 1983

Director: Lucio Fulci

Género: Espada y brujería

Guión: Gino Capone, José Antonio de la Loma

Intérpretes: Jorge Rivero (Mace), Andrea Occhipinti (Ilias), Sabrina Siani (Ocron)

Música: Claudio Simonetti

No quiero escatimar elogios para ésta obra de arte épico-lisérgica, una de las películas más infravaloradas de Fulci. Pocos sabrán apreciarla, pues la inmensa mayoría la tachará de ridículo y esperpéntico despropósito, ya que el presupuesto es más que ínfimo.

Tras el éxito mundial de “Conan el Bárbaro” (John Milius), floreció en Italia un nuevo sub-género (la barbarian-exploitation), que produjo una hilera de sucedáneos de Conan con la única intención de recaudar boyantes beneficios, aprovechándose de la moda que había iniciado la película protagonizada por Schwarzenegger. La calidad fílmica de éstos bárbaros italianos solía ser de sonrojante vergüenza ajena, pero eso es lo que a día de hoy les confiere ese halo de encantadora hediondez, y lo que hace a éstos infra-productos ser tan codiciados por copro-cinéfilos ávidos de experiencias fuertes.

Pero vayamos a lo que nos incumbe, que es la contribución fulciana al mundo de la espada y brujería, y que a pesar de su evidente cutrez técnica y su más que lamentable escasez de medios considero toda una maravilla. Y es que cuando un director tiene talento e imaginación, puede hacer una película respetable tenga o no financiación, ahí está el mérito de “Conquest”. Esta italianada casposa y fascinante a la par, fue coproducida por España y México. De hecho su actor principal (que interpreta a Mace, el equivalente a Conan) es el mexicano Jorge Rivero, ex-luchador profesional al estilo de El Santo.

Como en la mayoría de las propuestas de Fulci, la historia es lo de menos, el hilo narrativo y argumental carece practicamente de interés. Básicamente podría reducirse a lo siguiente:

Ilias (personificación de un héroe griego) se embarca en una misión encomendada por su padre Zeus, armado con su arco y sus flechas láser. Viaja a través de una tierra fantástica habitada por extrañas criaturas al servicio de la pérfida reina-bruja Ocron (Sabrina Siani), que aparece completamente desnuda a excepción de su cabeza cubierta por una máscara de oro. Atacado por una especie de hombres-perro, el musculoso guerrero Mace le salva la vida y juntos se deciden a acabar con la poderosa y erótico-misteriosa monarca nigromante. Por el camino entablarán amistad con una tribu primitiva habitante de cuevas. Ilias se enamorará de una de las chicas, pero no tendrán tiempo de pasar a mayores pues son atacados por los monstruos licántropos de Ocron, que masacran a la entera tribu.

A destacar el primer diálogo entre Ilias y Mace:

– Quien eres?

– Mis enemigos me llaman Mace.

– Y tus amigos?

– Yo no tengo amigos.

 

 

En la película no faltarán las características escenas gore marca Fulci, y veremos cerebros al aire, tripas a tutiplén, e inclusive una chica que es partida por la mitad por los peludos y gruñidores humanoides cánidos. Entre dos la cojen de cada pierna y estirando la desgarran de abajo a arriba.

A pesar de lo truculento del acto y de lo bien logrados que están los efectos carniceros, esta escena no es para ser tomada en serio, debido al hilarante aspecto de los hombres-perro, parecidos a Chewbacca, que más que obviamente visten disfraces baratos. Viéndolos constaté su similitud con algunas de las criaturas que aparecen en “Dünyayi Curtaran Adam”, el Star Wars turco (en esta otra película hasta se ven con nitidez las cremalleras de los disfraces). Además de esas bestias, no faltarán zombis y deformes momias, entre el variopinto elenco de poco agraciados engendros al servicio de la malvada Ocron.

Sin embargo, lo más importante de “Conquest”es la simbiosis entre esa soberbia música pre-electrónica compuesta con sintetizadores por el maestro Claudio Simonetti (de los Goblin), y las imágenes epatantes captadas por la cámara del gran Fulci. La banda sonora en consonancia con esos paisajes brumosos (excelentes locaciones) provoca una sensación hipnótica capaz de sumir al espectador sensible en una espécie de extático trance. El que se deje llevar por la magia de las secuencias será embargado por el onirismo que la película irradia. Y es que Fulci era un genio indiscutible para crear escenas hipnóticas. En este caso particular ayuda a ello la cantidad de densa niebla que aparece en pantalla durante todo el metraje (se dice que más que en la película “La Niebla”, de Carpenter).

Como uno de los detalles más cutres, mencionar tambien que en una de las ocasiones en la que el dúo protagonista es atacado por la hordas de Ocron, las flechas están directamente pintadas con rotulador sobre el celuloide.

Aunque “Conquest” sea clasificada (con razón) como un producto de serie B, no cabe duda de que es merecedora de ser vista para ser redimida del ostracismo al que fué relegada, pues estamos ante la mejor de las películas italianas de fantasía épica ochentera. Que no es decir mucho, ya lo se, pero sí vale la pena para todos aquellos que como yo se sienten hastiados y vacíos al ver las modernas y palomiteras superproducciones hollywoodienses del mismo género, y con un presupuesto ultramillonario que no las salva de ser pretenciosas y mediocres birrias.

Por ello considero a “Conquest” una disfrutable y entretenida película de aventuras italo-barbárica, para sumergirse en ensoñaciones de la mano del Padrino del Gore y la experimental banda sonora de los magistrales Goblin.

FHP, 2008