Ator el Poderoso – Joe D´Amato, 1982

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Ator el Poderoso (V.O. Ator l´Invincibile)

Italia, 1982

Director: Joe D´Amato (como David Hills)

Guión: Joe D´Amato (como David Hills)

Intérpretes: Miles O´Keefe (Ator), Sabrina Siani (Runn), Ritza Brown (Sunya), Dakar (sumo sacerdote de la Araña), Laura Gemser (Indun)

Música: Carlo Maria Cordio

Género: Espada y brujería

Argumento

En una época remota y legendaria nació en una tribu de bárbaros un niño que llevaba el signo de Thor. Según la antigua profecía, el pequeño Ator estaba por ello predestinado a derrotar con su Espada de la Llama de Oro, al maligno Dakar, sumo sacerdote del Arcano en el Templo de la Araña. Éste, tras conocer la noticia del nacimiento, ordena cual Herodes matar a todos los bebés del reino.

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Dakar, el sumo sacerdote

Pero Ator es salvado por Griba, un guerrero exiliado, quien más allá de los dominios del pérfido Sacerdote lo entrega a una familia de otra tribu. El joven va creciendo junto a sus padres adoptivos y la hija de éstos (Sunya), de la que se enamora. Una vez alcanzada la mayoría de edad, Ator le pide permiso a su padre para casarse con ella. Entonces su padre le confiesa que ha sido adoptado, y que por tanto Sunya no es su hermana carnal. Así pues, no hay impedimento para que la boda tenga lugar.

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Gunan el guerrero – Franco Prosperi, 1982

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Gunan el Guerrero (V.O. Gunan il Guerriero)

Italia, 1982

Director: Franco Prosperi

Guión: Piero Regnoli

Intérpretes: Pietro Torrisi (Gunan), Malisa Longo (Marga), Emilio Messina (Nuriak), Sabrina Siani (Lenni)

Música: Roberto Pregadio

Género: Espada y brujería

Argumento

En una edad remota y oscura, perdida en las brumas del tiempo, el consejo de ancianos de una tribu guerrera determinó tras consultar los astros que estaba por nacer un Elegido, un líder carismático destinado a enfrentarse a las fuerzas malignas para instaurar una época de paz y prosperidad. Según la profecía de las estrellas, ese Elegido debía llevar el nombre de Gunan;  y nacería como hijo del caudillo Mevian en un campo de batalla.

Mina, la esposa de Mevian, está a punto de dar a luz. Al mismo tiempo, el poblado es invadido por las hordas del feroz Nuriak y sus sanguinarios secuaces, quienes pasan a cuchillo a los habitantes del lugar en una atroz espiral de exterminio.

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La espada salvaje de Krotar – Michele Massimo Tarantini, 1982

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La espada salvaje de Krotar (V.O. Sangraal, la spada di fuoco)

Italia, 1982

Director: Michele Massimo Tarantini

Género: Espada y brujería

Guión: Michele Massimo Tarantini, Piero Regnoli

Intérpretes: Pietro Torrisi (Sangraal), Yvonne Fraschetti (Aki), Xiomara Rodríguez (Rani), Mario Novelli (Nantuk), Margareta Rance (Lenna), Hal Yamanouchi (Wang), Sabrina Siani (Diosa del Oro)

Música: Franco Campanino

Argumento

El pueblo del rey Ator ha sido desposeído de sus tierras por las hordas del rey Krotar, el enviado de la Diosa del Mal. Sangraal, único hijo de Ator que logró sobrevivir a la masacre creció oculto en las montañas, y una vez alcanzada la edad adulta se convierte en lider y guía de su pueblo.

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Sangraal conduce a sus gentes rumbo a la “tierra prometida” de la que hablan “las profecías”. Varios de los suyos desfallecen durante la larga marcha, atraviesan desolados y siniestros parajes, pero gracias al firme liderazgo de Sangraal logran alcanzar el valle donde se disponen a asentarse.

Sin embargo, una vez allí, presencian un encarnizado combate; otro pueblo está siendo aniquilado por las huestes de la malvada diosa Rani. A la cabeza de los invasores está el amenazador Nantuk. Sangraal y los suyos intervienen en ayuda de los lugareños y consiguen repeler a Nantuk y sus esbirros. Éstos aseguran que regresarán para vengarse.

Sangraal y su tribu son acogidos calurosamente por Balam, el rey del pueblo que había sido atacado. Ya que tanto unos como otros han sido considerablemente decimados, Balam propone que ambos pueblos se unan y convivan fundando juntos un nuevo estado. Sangraal acepta, pero la paz y la prosperidad están lejos de florecer…

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El Trono de Fuego – Franco Prosperi, 1983

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Il trono di fuoco (a.k.a. Throne of Fire)

Italia, 1983

Director: Franco Prosperi

Género: espada y brujería

Guión: Giuseppe Buricchi, Nino Marino

Intérpretes: Sabrina Siani (Valkari), Pietro Torrisi (Siegfried), Harrison Muller (Morak/Belial)

Música: Carlo & Paolo Rustichelli

 

Argumento

En una tétrica noche tempestuosa, una humilde mujer es abordada en su casa por un siniestro desconocido que aparece de la nada. Se trata de Belial, un enviado del Maligno; que ha encarnado para preñarla con la semilla del Señor de la Oscuridad. La pobre mujer, ahora convertida en sumisa sirviente del Diablo, ha sido escogida para dar a luz a una especie de mesías satánico. En un lugar no lejano, un mago erudito en las artes místicas percibe que esa noche el Hijo de la Bestia será concebido, y se lo hace saber a su esposa. El mago conoce la ancestral profecía, que señala a ese demoníaco recién nacido como futuro usurpador del reino de Edar, para someter tras ello a la Humanidad en su conjunto. Sólo un hombre, añade el mago, podrá vencer a la Bestia y frustrar sus planes: Su propio hijo Siegfried, aún bebé, que ha sido destinado a ello por la profecía.

Muchos años después, el niño concebido en aquella noche de tormenta ha creado un ejército de sanguinarios secuaces y ha tomado a sangre y fuego el castillo del rey Edar. Pero Morek, pues así se llama el hijo de Belial, todavía no puede sentarse en el Trono, pues para ello debe estar casado con la heredera de la dinastía de Edar, que desciende directamente de los dioses. Ha de revestir su usurpación con un manto de legitimidad. Sin embargo, la princesa Valkary (Sabrina Siani) escapó del castillo cuando sus padres fueron asesinados por las hordas de Morek. Éste debe encontrarla y forzarla a casarse con él. Sólo así el hijo del Maligno podrá sentarse en el Trono de Fuego antes del “día de la noche del día” como está profetizado. Lo que ese enigmático “día de la noche del día” significa, Morek lo ignora, pues su madre desaparece antes de poder revelárselo.

Uno de los esbirros de Morek, tratando de adular a su “amo y señor” le anima a sentarse en el trono independientemente de su matrimonio con la princesa, diciendo que no crea en las viejas profecías. Tras insistir que es imprescindible desposarse con la hija de Edar, descendiente del linaje divino, Morek le ordena a su siervo que si tan a la ligera se toma las leyes del mundo intangible se siente él en el Trono de Fuego… Cuando el incauto secuaz obedece, surgen alrededor del Trono enormes llamas infernales que lo abrasan. Morek contempla la escena con una torva sonrisa: Ese era el motivo por el cual no podía acceder todavía al Trono de Fuego (cuyo poder, como vemos, es literal). Es por tanto menester ineludible ser descendiente legítimo del linaje de los dioses… o al menos estar emparentado con él, para poder así sentarse sin ser calcinado. La captura de la fugitiva princesa es urgente, y los soldados de Morlek se ponen a buscarla por todo el país arrasando, saqueando y masacrando todo lo que encuentran a su paso.

Para frenar al usurpador y proteger a la princesa entra en acción Siegfried (Pietro Torrisi), el héroe, el superhombre.

La bellísima Valkary es una experta amazona que maneja las armas con pericia. No obstante, es apresada por los esbirros de Morek y llevada a su presencia. Pero, consciente de su linaje divino y del escarnio que supondría mancillarlo uniéndose en matrimonio a ese usurpador asesino de su familia, la joven se niega obstinadamente a convertirse en su esposa y antes prefiere morir. “Hay cosas peores que la muerte…” repone amenazante el siniestro hijo de Belial.

Al rescate de la princesa llega Siegfried, quien para acceder al castillo se ha ataviado con los hábitos de monje, diciendo a los guardias de la entrada que llega para oficiar el enlace. El musculoso titán, guerrero curtido en innumerables batallas, lucha contra los hombres del usurpador derrotándolos, y se enfrenta finalmente al propio Morek; logrando atravesarlo con su espada… pero sin hacerle un solo rasguño: Pues el hijo del Maligno (cuyo rostro real, de engendro demoníaco, puede apreciarse en ese momento de manera intermitente) parece ser invulnerable. Siegfried trata de escapar para volver más adelante, pero tras una encarnizada lucha es prendido por los esbirros del enemigo, que lo acorralan hasta hacerle caer en “el pozo de la locura”, del cual “nadie jamás ha salido con vida”.

En el interior de ese pozo, que da a un complejo enjambre de pasadizos subterráneos, Siegfried es expuesto a numerosas visiones demenciales y asediado por múltiples peligros. Una putrefacta cabeza cercenada le habla, hay montañas de huesos y cráneos por doquier. El héroe debe enfrentarse a una gigantesca serpiente que amenaza con estrangularle, y ha de combatir contra un misterioso guerrero con armadura. Tras vencer a éste, Siegfried contempla

con estupor que la armadura estaba vacía… a excepción de otra serpiente, que sale reptando de entre el amasijo de hierros… En una lóbrega mazmorra excavada en una gruta, Siegfried encuentra a su anciano padre el mago, a quien creía muerto. Él fue testigo de la toma del castillo por parte de Morlek y los sublevados, algo que sólo fue posible mediante la traición de uno de los hombres de confianza del rey legítimo. El mago otorga a su hijo dos poderes para que pueda salir del “pozo de la locura”, enfrentarse con éxito al Maligno y rescatar a la princesa: la invisibilidad temporal y la invulnerabilidad en combate (excepto al fuego).

Así, Siegfried acude a sacar a Valkary de las mazmorras en las que ha sido encerrada. Ella, inicialmente escéptica, acepta su ayuda y lo nombra su escolta… aunque entre el aguerrido héroe y la seductora princesa bárbara no tardará en surgir algo más que una relación de protector y protegida…

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Sabrina Siani y Pietro Torrisi en Il Trono di Fuoco

Comentario

Il Trono di Fuoco (1983) es una poco conocida y muy infravalorada barbarian-exploitation a la italiana. La dirección corre a cargo de Franco Prosperi, realizador un año antes de Gunan il Guerriero, otra de las más importantes exponentes del subgénero; y colaborador del maestro Mario Bava en el memorable peplum Ercole al centro della Terra (1961).

El papel de Siegfried está interpretado por el musculoso Pietro Torrisi (a.k.a. Peter McCoy), culturista, levantador de pesos y stuntman siciliano; actor que aparece también en la mencionada Gunan y en otros films de espada y brujería italianos de la época. También habitual de éstas producciones es su compañera de reparto Sabrina Siani, bellísima actriz romana que en ésta película da vida a la princesa Valkary, y que participa igualmente en Gunan, en Sangraal la spada di fuoco (Michele Massimo Tarantini, 1982), Ator, l´invincibile (Joe D´Amato, 1982) y en Conquest (Lucio Fulci, 1983). La deliciosa Sabrina Siani, musa indiscutible del cine de bárbaros italiano, fue descubierta en 1979 a la edad de 16 años por el director Marino Girolami (Italia a mano armata, 1976 – padre a su vez del gran Enzo G. Castellari); y abandonó el mundo del celuloide al casarse en 1988.

Poco sabemos sobre el ignoto Harrison Muller Jr. quien en Il Trono di fuoco hace las veces de Morek (y también en la escena inicial de su demoníaco progenitor Belial, “padre e hijo son Uno”). Éste desconocido actor brilla en su papel de malvado carismático.

Spoiler – el misterio de “la noche del día de la noche“ queda desvelado cuando están a punto de celebrarse las nupcias entre Morek y la princesa: se trata de un eclipse total de sol que durará varios minutos. Antes de que el eclipse concluya, Morek deberá sentarse en el Trono de Fuego como pretendiente legitimizado, pero la celebración de la boda es abortada en el último momento por Siegfried, quien lanza al usurpador al trono antes de que el sacerdote termine el ritual. Morek es así reducido a cenizas tras una infernal agonía; y Valkary acepta a Siegfried como su consorte tras la aclamación popular.

Il Trono di Fuoco es una pequeña joya de la serie B, sumamente interesante y disfrutable, con un argumento y un planteamiento sencillo y hasta tal vez estereotípico pero muy bien desarrollado y ejecutado. En ningún momento aburre. Pietro Torrisi es un perfecto “conan a la italiana” y qué decir de la hermosísima Sabrina Siani. Lamentablemente, ésta película ha sido olvidada e infravalorada, siendo probablemente la mejor del subgénero.

FHP, 2015

Conquest – Lucio Fulci, 1983

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CONQUEST 

Italia, 1983

Director: Lucio Fulci

Género: Espada y brujería

Guión: Gino Capone, José Antonio de la Loma

Intérpretes: Jorge Rivero (Mace), Andrea Occhipinti (Ilias), Sabrina Siani (Ocron)

Música: Claudio Simonetti

No quiero escatimar elogios para ésta obra de arte épico-lisérgica, una de las películas más infravaloradas de Fulci. Pocos sabrán apreciarla, pues la inmensa mayoría la tachará de ridículo y esperpéntico despropósito, ya que el presupuesto es más que ínfimo.

Tras el éxito mundial de “Conan el Bárbaro” (John Milius), floreció en Italia un nuevo sub-género (la barbarian-exploitation), que produjo una hilera de sucedáneos de Conan con la única intención de recaudar boyantes beneficios, aprovechándose de la moda que había iniciado la película protagonizada por Schwarzenegger. La calidad fílmica de éstos bárbaros italianos solía ser de sonrojante vergüenza ajena, pero eso es lo que a día de hoy les confiere ese halo de encantadora hediondez, y lo que hace a éstos infra-productos ser tan codiciados por copro-cinéfilos ávidos de experiencias fuertes.

Pero vayamos a lo que nos incumbe, que es la contribución fulciana al mundo de la espada y brujería, y que a pesar de su evidente cutrez técnica y su más que lamentable escasez de medios considero toda una maravilla. Y es que cuando un director tiene talento e imaginación, puede hacer una película respetable tenga o no financiación, ahí está el mérito de “Conquest”. Esta italianada casposa y fascinante a la par, fue coproducida por España y México. De hecho su actor principal (que interpreta a Mace, el equivalente a Conan) es el mexicano Jorge Rivero, ex-luchador profesional al estilo de El Santo.

Como en la mayoría de las propuestas de Fulci, la historia es lo de menos, el hilo narrativo y argumental carece practicamente de interés. Básicamente podría reducirse a lo siguiente:

Ilias (personificación de un héroe griego) se embarca en una misión encomendada por su padre Zeus, armado con su arco y sus flechas láser. Viaja a través de una tierra fantástica habitada por extrañas criaturas al servicio de la pérfida reina-bruja Ocron (Sabrina Siani), que aparece completamente desnuda a excepción de su cabeza cubierta por una máscara de oro. Atacado por una especie de hombres-perro, el musculoso guerrero Mace le salva la vida y juntos se deciden a acabar con la poderosa y erótico-misteriosa monarca nigromante. Por el camino entablarán amistad con una tribu primitiva habitante de cuevas. Ilias se enamorará de una de las chicas, pero no tendrán tiempo de pasar a mayores pues son atacados por los monstruos licántropos de Ocron, que masacran a la entera tribu.

A destacar el primer diálogo entre Ilias y Mace:

– Quien eres?

– Mis enemigos me llaman Mace.

– Y tus amigos?

– Yo no tengo amigos.

 

 

En la película no faltarán las características escenas gore marca Fulci, y veremos cerebros al aire, tripas a tutiplén, e inclusive una chica que es partida por la mitad por los peludos y gruñidores humanoides cánidos. Entre dos la cojen de cada pierna y estirando la desgarran de abajo a arriba.

A pesar de lo truculento del acto y de lo bien logrados que están los efectos carniceros, esta escena no es para ser tomada en serio, debido al hilarante aspecto de los hombres-perro, parecidos a Chewbacca, que más que obviamente visten disfraces baratos. Viéndolos constaté su similitud con algunas de las criaturas que aparecen en “Dünyayi Curtaran Adam”, el Star Wars turco (en esta otra película hasta se ven con nitidez las cremalleras de los disfraces). Además de esas bestias, no faltarán zombis y deformes momias, entre el variopinto elenco de poco agraciados engendros al servicio de la malvada Ocron.

Sin embargo, lo más importante de “Conquest”es la simbiosis entre esa soberbia música pre-electrónica compuesta con sintetizadores por el maestro Claudio Simonetti (de los Goblin), y las imágenes epatantes captadas por la cámara del gran Fulci. La banda sonora en consonancia con esos paisajes brumosos (excelentes locaciones) provoca una sensación hipnótica capaz de sumir al espectador sensible en una espécie de extático trance. El que se deje llevar por la magia de las secuencias será embargado por el onirismo que la película irradia. Y es que Fulci era un genio indiscutible para crear escenas hipnóticas. En este caso particular ayuda a ello la cantidad de densa niebla que aparece en pantalla durante todo el metraje (se dice que más que en la película “La Niebla”, de Carpenter).

Como uno de los detalles más cutres, mencionar tambien que en una de las ocasiones en la que el dúo protagonista es atacado por la hordas de Ocron, las flechas están directamente pintadas con rotulador sobre el celuloide.

Aunque “Conquest” sea clasificada (con razón) como un producto de serie B, no cabe duda de que es merecedora de ser vista para ser redimida del ostracismo al que fué relegada, pues estamos ante la mejor de las películas italianas de fantasía épica ochentera. Que no es decir mucho, ya lo se, pero sí vale la pena para todos aquellos que como yo se sienten hastiados y vacíos al ver las modernas y palomiteras superproducciones hollywoodienses del mismo género, y con un presupuesto ultramillonario que no las salva de ser pretenciosas y mediocres birrias.

Por ello considero a “Conquest” una disfrutable y entretenida película de aventuras italo-barbárica, para sumergirse en ensoñaciones de la mano del Padrino del Gore y la experimental banda sonora de los magistrales Goblin.

FHP, 2008