Rómulo y Remo – Sergio Corbucci, 1961

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Romolo e Remo

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Sergio Leone, Ennio De Concini, Duccio Tessari

Intérpretes: Steve Reeves (Rómulo), Gordon Scott (Remo), Virna Lisi (Julia)

Música: Fabio Frizzi

Argumento

Dos bebés en el interior de un canasto son depositados en un río por su madre, que parece estar huyendo de alguien. La corriente se los lleva a tiempo, antes de que los perseguidores alcancen a la mujer. El canasto con los niños navega a la deriva por el río hasta llegar a una orilla, donde una loba recoge a los pequeños. Ésta se hace cargo de ellos como si fueran cachorros suyos. Pero un día, un pastor mata a la loba y encuentra a los dos hermanos, llevándoselos con él y criándolos como sus hijos: Los niños crecerán hasta convertirse en los legendarios Rómulo (Steve Reeves) y Remo (Gordon Scott).

Rómulo y Remo viven como pastores en la comarca itálica de Alba Longa, regida por el despótico rey Amulio. Las arbitrariedades de ese monarca se hacen cada vez más insoportables para el pueblo humilde. Los dos hermanos comienzan a gestar una rebelión para deponer al tirano.

En Alba Longa se celebran por aquellos días las fiestas en honor del dios Pan. A esos eventos ha sido invitada Julia, la hija del rey de los sabinos, quien está por casarse con Curzio, el designado sucesor de Amulio. Rómulo y Remo acuden a presenciar los festejos. El apuesto Rómulo se fija de inmediato en la bella Julia, y decide que la hermosa princesa deberá ser suya.

Los hermanos planean robar los caballos del tirano Amulio durante unas carreras que están por tener lugar en el marco de las festividades del dios Pan. Rómulo participa en esas carreras para distraer a los soldados, mientras que Remo y los demás se hacen con los equinos. En medio del caos que estalla después, Rómulo toma a Julia y se la lleva consigo. La princesa sabina hace como que se resiste, pero en realidad también ella se siente atraída por el forzudo pastor. Sin embargo, a Remo no le parece bien que su hermano haya raptado a la princesa, pues eso puede poner contra ellos también al vecino reino de los sabinos.

Curzio y sus hombres buscan a Julia y localizan la choza donde la joven se encuentra junto a Rómulo. Éste es reducido por los soldados y Curzio se dispone a ensartarlo con su espada, pero Julia le ruega que la vida le sea perdonada, y que sea el rey Amulio quien decida su suerte. Así, Rómulo es llevado preso a Alba Longa, donde será torturado en una mazmorra. Amulio tratará sin éxito de hacerle hablar para que revele el paredero de sus caballos y el lugar donde se ocultan sus cómplices.

La vestal Rea Silvia observa a través de una ventana cómo martirizan al fornido joven. Amargas lágrimas brotan de sus ojos: Pues ella ha reconocido a Rómulo como uno de sus hijos, uno de los dos bebés que depositó hace años en el río. Al estar Rea Silvia consagrada como sacerdotisa a la diosa Vesta, le estaba vetado conocer varón y tener descendencia. Pero el padre de Rómulo y Remo, aquel que engendró en el vientre de la vestal la simiente de la vida, no era un mortal sino un dios. En su juventud, Rea Silvia fue pretendida por el tirano Amulio, pero ella prefirió consagrarse a Vesta para evitar casarse con él.

Durante la huída con los caballos robados, el pastor que recogió a los hermanos de la madriguera de los lobos (y al que Rómulo y Remo consideran su padre) es herido por una flecha envenenada. Agonizante, el hombre expone a Remo la verdad, haciéndole saber antes de expirar que no es él su auténtico progenitor.

En ausencia de su hermano, el iracundo Remo toma la determinación de convertirse en el líder de la tribu. Él considera su derecho indiscutible comandar la rebelión contra el despótico régimen de Amulio. Es el suyo un auténtico espíritu de caudillo guerrero. Remo y los suyos se disponen a liberar a Rómulo y parten rumbo a Alba Longa. Allí va a tener lugar la ejecución pública del reo, para conmoción y congoja de su madre rea Silvia y la princesa Julia. El malherido Rómulo es dejado en la arena junto a un hambriento oso, para regocijo del público ansioso de presenciar un sagriento espectáculo. Pero ante la estupefacción de todos, Rómulo vence a la bestia. Rea Silvia aprovecha para interceder por la vida de su hijo, pero en un ataque de furia el tirano Amulio la apuñala sin contemplaciones. En ese momento hacen su aparición Remo y los demás, que liquidan al déspota e inician una feroz batalla contra sus tropas. Alba Longa arde. Julia decide por voluntad propia irse con Rómulo, pues no ama a Curzio, el general con el que su padre la había prometido.

Rea Silvia, que ha sido herida por el tirano, muere en brazos de sus dos hijos, no sin antes explicarles que descienden del troyano Eneas, y que son de linaje divino. La vestal les revela la profecía según la cual ellos están destinados a fundar “entre siete colinas” y “más allá de la Montaña de Fuego” una gran ciudad que extenderá sus dominios por el orbe, una ciudad eterna…

Tras enterarse de la defenestración de Amulio y el “secuestro” de su hija, el rey sabino comienza a perseguir encarnizadamente a los rebeldes, asesorado por Curzio.

Al mismo tiempo, comieza una rivalidad fratricida entre Rómulo y Remo, que podría tornarse contraproducente para la causa común de establecer un reino de justicia en la península itálica. El impulsivo y vehemente Remo quiere ser a toda costa el único líder de la tribu. Pero los auspicios de los dioses han decidido que el jefe sea Rómulo, de carácter más tranquilo y pacífico. Para evitar nuevas peleas y confrontaciones, la tribu decide separarse en dos bandos comprometidos a apoyarse y colaborar mutuamente; cada uno de esos grupos dirigido por uno de los dos hermanos.

Entretanto, el rey sabino padre de Julia, acompañado por Curzio, el designado sucesor de Amulio (ambos a la cabeza de un vasto ejército), va pisándoles los talones a los rebeldes liderados por Rómulo y Remo…

Comentario

Éste peplum histórico-mítico narra la leyenda de los hermanos Rómulo y Remo y la fundación de Roma, la ciudad eterna. Los dos héroes están interpretados por los norteamericanos Steve Reeves (culturista protagonista de películas sobre Hércules) y Gordon Scott (actor que dió vida al selvático Tarzán y al griego Maciste en varias ocasiones). Condenados al ostracismo por Hollywood, ambos actores estadounidenses residieron durante años en Italia, participando habitualmente en la industria cinematográfica del país transalpino.

Director de éste épico peplum es el gran Sergio Corbucci, realizador ese mismo año de 1961 de la interesantíma “Maciste contro il vampiro” (que cuenta también con Gordon Scott). El romano Corbucci alcanzaría la fama unos años después dirigiendo excelentes italo-westerns (como su tocayo y paisano Sergio Leone).

Sergio Leone (quien también dirigió en sus comienzos algún que otro peplum), participó en el guión de ésta película, escribiendo los diálogos. Una bellísima Virna Lisi interpreta a la princesa sabina Julia.

FHP, 2015

 

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Maciste contra el vampiro – Sergio Corbucci / Giacomo Gentilomo, 1961

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Maciste contro il vampiro

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci & Giacomo Gentilomo

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Duccio Tessari

Intérpretes: Gordon Scott (Maciste), Leonora Ruffo (Guya)

Música: Angelo Francesco Lavagnino

Argumento

Maciste es un coloso de fuerza prodigiosa, que vive en una zona costera no precisada durante la Antigüedad remota.

En las primeras escenas, Maciste salva de una muerte segura al pequeño Ciro, hermano de su novia Guya. El niño se estaba ahogando en las profundas aguas del mar, y el musculado héroe no duda en lanzarse desde un acantilado para rescatarlo.

Pero mientras tanto, el pueblo del que ambos proceden ha sido invadido por una horda de piratas, que asesinan mujeres y niños llevándose secuestrados a los jóvenes. Se trata de una feroz banda de corsarios esclavistas, liderada por el negro Amail, que vende la mercancía humana a los mercaderes de esclavos de la ciudad de Salmanak.

Cuando Maciste y Ciro regresan al poblado ya es demasiado tarde. Los atacantes han arrasado todo y casi no quedan supervivientes. La madre de Maciste, herida durante la incursión de los piratas, expira en sus brazos. Maciste jura venganza. Además, su novia Guya, hermana del pequeño Ciro, se encuentra entre los raptados.

El fornido protagonista parte hacia Salmanak para liberar a su amada. Guya y los demás prisioneros de los tratantes de esclavos navegan rumbo a la ciudad donde habrán de ser vendidos. El negro Amail, jefe de los piratas esclavistas,se encapricha de la rubia Guya y pretende reservársela para él. La aparta de los demás y la lleva a su camarote, separándola de su amiga Magda y los otros abducidos. Con éstos, los corsarios realizarán un extraño procedimiento: Les harán heridas no mortales con arma blanca, de las que manará algo de sangre. Esa sangre se irá vertiendo sobre un cáliz… destinada a ser bebida por alguien: Pues el máximo líder de los esclavistas, ese que está por encima de Amail, es una siniestra entidad vampírica que se alimenta de sangre.

Una vez en Salmanak, los raptados son expuestos ante los potenciales compradores. Las mujeres más bellas están destinadas a formar parte del harén del sultán. Sin embargo, Guya no se encuentra junto a su gente, pues ha sido escondida por Amail, quien la desea para sí.

Maciste llega con Ciro a la ciudad y se enfrenta a esclavistas y soldados. Más tarde el titán y su pequeño acompañante son abordados por un misterioso morador de Salmanak llamado Kurtik, quien dice estar dispuesto a ayudarles. Kurtik les explica que en Salmanak el gobierno ha sido parasitado por un ser maligno, que usa al débil sultán Omar como títere. El auténtico poder lo ejerce ahora desde las sombras un engendro monstruoso, un vampiro llamado Kobrak, que maneja el comercio de esclavos y tiraniza a la ciudad-estado. Kurtik ha conseguido rescatar a una de las paisanas de Maciste; la bella Magda, amiga de Guya.

En la corte, el sultán Omar lamenta tener que plegarse ante la voluntad del Maligno. Pero su carácter pusilánime le impide tomar la iniciativa para enfrentarse a él. Astra, su más importante concubina, es una sirvienta del Monstruo; y con su astucia impide que entre los nobles surja cualquier conato de rebelión. Tras enterarse de que el gran visir trata de convencer al sultán de que se vuelva contra Kobrak, Astra se encarga de liquidarlo. Por algún motivo; Kurtik sabe que Guya se halla en poder de Amail, y lleva a Maciste hasta la taberna que frecuenta el jefe de los corsarios. Pero Astra se les adelanta: También ella está al corriente de que el negro esclavista trata de reservarse para sí a la más bella de las cautivas, en lugar de entregarla al sultán como era su deber.

La intrigante jefa de las concubinas mata a Amail y se lleva a Guya al palacio, antes de que Maciste y Kurtik lleguen. Guya es presentada ante el sultán, pero poco después el forzudo héroe irrumpe en el salón y lucha contra los soldados de Omar. Entonces, el sultán les pide a sus hombres que cesen de combatir. Omar está impresionado por la fuerza y la valentía de Maciste (intuye que él es el único capaz de derrotar al Vampiro) y generosamente les concede la libertad a él y a su prometida.

Ambos se marchan del palacio y en ese momento se materializa la criatura demencial que aterroriza a Salmanak… El Monstruo mata al sultán, y la pérfida Astra es testigo del magnicidio. La malvada dice a los soldados que el asesino de Omar es Maciste, y de nuevo las milicias del sultanato comienzan a perseguirlo…

Maciste y Guya escapan a través del árido desierto, hasta encontrar el refugio donde les espera Ciro. Se trata de una guarida subterránea que Kurtik usa como cuartel general.

Kurtik es en realidad el líder de una rebelión contra la tiranía del Vampiro; y acaudilla a los „Hombres Azules“, unos guerreros sobrehumanos que combaten a las Fuerzas del Mal.

Kobrak, por su parte, no quiere matar a Maciste, sino utilizarlo como modelo; como prototipo para una nueva raza de soldados perfectos que le posibiliten la conquista del mundo.

De momento, Kobrak sólo ha podido crear un ejército de autómatas a base de cadáveres, seres sin alma, golems, que le obedecen ciegamente. Se trata de zombis a los que falta la energía volitiva que superhombres como Maciste o los Azules sí poseen.

Mientras tanto, el héroe acompañado por varios de los Hombres Azules, se dispone a luchar contra el Vampiro y su ejército de muertos vivientes en la Batalla Final…

Comentario

Puede que éste interesante peplum sea algo más que una simple película de aventuras, y que contenga a base de metáforas un profundo mensaje esotérico de carácter metapolítico y gnóstico…

Un ser demoníaco, que se alimenta de sangre (de la energía vital de sus víctimas), se ha hecho con el poder en una ciudad-estado, tiranizando al pueblo, traficando con seres humanos y manejando a su antojo al monarca. Cuando el sultán ya no es útil y se vuelve contra el Vampiro, es eliminado sin contemplaciones.

Todo ésto es ligeramente reminiscente de cómo funciona tras las bambalinas el poder a escala global en el mundo contemporáneo, con la enquistación de poderosísimos y oscuros lobbys, también ellos vampíricos, parasitando a las naciones, poniendo y quitando gobernantes según su conveniencia. A modo de ejemplo: Dos años después de que se estrenara ésta película mataron a Kennedy. ¿Era tal vez JFK un “Sultán Omar” que pretendía volverse contra “el Vampiro”?

En la cosmología gnóstica, el dios creador (llamado Demiurgo), es considerado una deidad inferior de carácter maligno, que plagia al auténtico Dios, al Incognoscible, ese que “no es de éste mundo”, sino de la esfera etérica e inmaterial (“el paraíso”). El Demiurgo “Jehová Satanás” es el creador del “pasú” o animal-hombre, un ser sin capacidad volitiva e inconsciente de sí mismo. Para que sus “animales-hombres” pudieran “evolucionar”, el Demiurgo debía, siempre según la visión gnóstica, atraer a los espíritus increados y atraparlos en el mundo material y denso de “la carne”, insuflando así auténtica vida (conciencia) a sus criaturas (en la Biblia a ello se alude en el mito de “los ángeles caídos” que se unen a “las hijas de los hombres”, pero todas las tradiciones tienen historias análogas…)

Sería demasiado farragoso extenderse en la concepción metafísica de las corrientes gnósticas, y no es esa tampoco la intención de ésta reseña.

Pero pueden verse en la película curiosos paralelismos: el Demiurgo (que es considerado un Vampiro Cósmico que se nutre del sufrimiento de sus criaturas) sería aquí el Monstruo Kobrak, que no es capaz más que de crear un ejército de golems, de cadáveres andantes (los pasúes o animales-hombre). Pero para dominar el mundo, Kobrak necesita tener a su servicio un ejército invincible de superhombres inteligentes, y para ello necesita insuflar a sus autómatas con la energía vital de Maciste, un coloso de puro espíritu guerrero…

Con toda probabilidad, la intención de éste film no sería otra que la de entretener, pero es difícil no encontrar ciertos simbolismos de carácter metafísico en varios aspectos del argumento.

Lo que sí es cierto sin duda alguna es que estamos ante un peplum atípico, que incluye elementos del cine de terror, y que también conjuga lo que parece ser un ambiente de la Antigüedad clásica grecorromana (del que procede Maciste) con un escenario propio de “las 1001 Noches”: la ciudad de Salmanak tiene todas las características para ser situada en Oriente Medio.

“Maciste contro il Vampiro” fue dirigida por Sergio Corbucci y Giacomo Gentilomo. Corbucci es junto a Sergio Leone uno de los máximos exponentes del italo-western (“Django”, 1966; “Il Grande Silenzio”, 1968)

El personaje de Maciste fue, como el de Hércules, muy recurrente en las películas de “espada y sandalias” ya desde los años ´20; e interpretado por múltiples actores. El que lo encarna en ésta producción es el norteamericano Gordon Scott; no confundir con su tocayo y compatriota Gordon Mitchell, otro habitual de los peplums italianos, que interpretó a Aquiles en L´Ira d´Achille (Marino Girolami, 1962).

Una jovencísima Annabella Incontrera (a quien vimos en el giallo La tarantola del ventre nero – Paolo Cavara, 1971) aparece en un papel secundario como Magda, la amiga de Guya.

FHP, 2015