Once días, once noches – Joe D´Amato, 1987

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Once días, once noches (V.O. Undici giorni, undici notti a.k.a. “Eleven days, eleven nights”)

Italia, 1987

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, erótico, softcore

Guión: Rossella Drudi, Claudio Fragasso

Intérpretes: Jessica Moore (Sarah Asproon), Joshua McDonald (Michael Terenzi), Giovanni Lombardo Radice (Brett)

Música: Piero Montanari

Argumento

Durante un trayecto en barco rumbo a una ciudad de EEUU, el ingeniero Michael se da cuenta de que una bella joven le lanza miradas provocadoras. La chica le invita a seguirla, y una vez están al resguardo del resto de los pasajeros, ella se desnuda (llevaba puesta como única prensa una gabardina). Ambos tienen sexo salvaje sin que medie palabra alguna.

Más adelante, cuando el barco ha llegado a su destino, se presentan. Ella se llama Sarah. Se despiden sin intercambiar teléfonos. Él aún está atónito, sin terminar de creerse lo que le acaba de suceder. Michael se dirige a la obra que supervisa como arquitecto y le cuenta a su amigo el capataz la asombrosa “conquista”. Más tarde, cuando los dos están en un local y Michael se dispone a pagar, se percata de que le falta su cartera. El ingenuo ingeniero supone haberla “perdido” durante el viaje…

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Emanuelle e Françoise – Joe D´Amato, 1975

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Emanuelle e Françoise (Le sorelline)

Italia, 1975

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, thriller, softcore

Guión: Joe D´Amato, Bruno Mattei

Intérpretes: George Eastman (Carlo), Rosemarie Lindt (Emanuelle), Patrizia Gori (Françoise)

Música: Gianni Marchetti

Argumento

Françoise es una joven que trabaja posando como modelo fotográfica. Un día que la sesión de fotos termina antes de lo previsto, regresa a la casa en donde vive encontrándose con que su novio Carlo está en la cama con otra mujer. Carlo, lejos de sentirse sorprendido o pesaroso, reacciona con frialdad y arrogancia, echando de casa a su novia. Ésta vaga atribulada por las calles, portando una maleta con sus escasas pertenencias. Trata de llamar a una tal Emanuelle, pero siempre salta el contestador automático. Desesperada y sin ganas de seguir viviendo tras un desengaño tan cruel, Françoise camina hasta las vías del ferrocarril y se arroja cuando pasa el tren.

Más tarde, en el tanatorio, el cadáver debe ser reconocido por su hermana mayor. Ésta no es otra que Emanuelle, la mujer con la que Françoise había tratado sin éxito de comunicarse. Los policías allí presentes le dicen a Emanuelle que entre los restos de su hermana encontraron una carta de despedida dirigida a ella.

Tras leerla, tanto Emanuelle como las autoridades comprenden que ese individuo llamado Carlo, al que se menciona en el escrito, es responsable del suicidio. Los agentes han tratado de localizarlo, pero no ha sido posible. Al parecer, Françoise llevaba una doble vida, pues ninguna de las personas interrogadas con las que la difunta tenía contacto habitual sabían nada de ese novio suyo. La misiva deja entrever que Carlo es un jugador empedernido que siempre pierde y que está permanentemente endeudado. Cuando no puede pagar, Carlo ofrece a Françoise para que sus acreedores se diviertan con ella. Sin embargo, la chica no le abandona: Siente un amor ciego hacia él, se trata de una relación enfermiza y adictiva, autodestructiva para ella. Él sólo la utiliza manejándola a su antojo, pero ella no puede estar sin él.

Emanuelle es una mujer con un alto poder adquisitivo, que reside en una lujosa villa y es propietaria de varios caballos de carreras. Un día, en el terreno donde entrenan los equinos, ve a un tipo que se asemeja a Carlo por la descripción que Françoise hiciera de él. Tras preguntar a uno de sus empleados, averigua que es un jugador profesional que quiere apostar en las carreras, y que tiene muchas deudas. Emanuelle comprende que se trata del hombre que estaba buscando.

Carlo es un casanova nato, y al ver a Emanuelle intenta conquistarla. Ella inicialmente finge desinterés, pero se complace en haber encontrado al individuo que empujó a su hermana a la muerte. Ella pretende atraerlo para destruirlo lentamente, vengando así a Françoise…

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Comentario

En ésta ocasión, Joe D´Amato nos propone un cruce entre drama y thriller – sin escatimar, como es habitual en él, en escenas de desnudos y sexo softcore (trío lésbico incluído).

Cuando Emanuelle encuentra a Carlo, comienza un sutil juego de seducción para cautivarlo y atarlo (también en el sentido literal, como veremos). No se entrega de inmediato a él como suelen hacer el resto de las mujeres, y precisamente por eso Carlo se siente tan fascinado por ella (Una mujer cuarentona del montón, que por lo demás no es particularmente atractiva). Emanuelle quiere tratar a Carlo del mismo modo que éste trató a su hermana; manipularlo y utilizarlo.

Las personalidades de las dos hermanas no podían ser más diferentes. Françoise, la más joven, es ingenua, dócil e inocente; está sinceramente enamorada del macarra Carlo, un truhán ludópata y playboy, que no duda en ponerla de patitas en la calle cuando se cansa de ella – provocando así su suicidio. La madura Emanuelle, por su parte, es astuta y calculadora. Además, odia a los hombres. Va a propiciar que la ley del karma se vuelva contra el indeseable que causó la muerte de su hermana. Mediante flashbacks (a raíz de la lectura de la carta) vemos cómo era la tormentosa relación de amor-odio entre Françoise y Carlo; secuencias que se van alternando con la intervención de Emanuelle para vindicar a su hermana.

En su cautiverio, encadenado y mantenido a base de pan y agua en una habitación secreta en la villa de Emanuelle, Carlo piensa que ella está actuando por cuenta de alguno de sus muchos enemigos a los que debe dinero. No sabe (todavía) quién era su hermana, y que la tortura a la que es sometido es el fruto de una bien planificada venganza. El maltrecho Carlo, drogado y atado de pies y manos por cadenas, se ve reducido a tener que comer mendrugos de pan seco del suelo, como un perro; mientras que Emanuelle disfruta del espectáculo y con sorna realiza un strip-tease a través de una pared corrediza de cristal transparente.

Sin embargo, Carlo no se da por vencido y tratará de escapar; manipulando con un alambre las esposas que le mantienen retenido. Además, su desaparición ha levantado las suspicacias de Mira, otra de sus novias, quien le había visto últimamente en compañía de Emanuelle.

Digna de mención es la escena en la que Carlo, bajo el influjo de los alucinógenos que Emanuelle le inyecta, cree ver un orgiástico y delirante festín caníbal a través del cristal. La película gana considerablemente en interés a partir de la segunda mitad, y el tenso final es muy bueno.

Joe D´Amato firmó el guión de la película con su nombre real, Aristide Massaccesi; y contó para la elaboración del mismo con la ayuda de Bruno Mattei; otro de los directores emblemáticos de la exploitation italiana.

Carlo está interpretado por el gran George Eastman (Luigi Montefiori), a quien vimos en “Cani Arrabbiati” (Mario Bava, 1974) y quien más adelante interpretaría al loco de la isla griega en “Antropophagus” (1980), también de Joe D´Amato. Patrizia Gori, que encarna a Françoise, tiene papeles secundarios en “Zinkssärge für die Goldjungen” (Jürgen Roland, 1973) y en “Quelli che contano” (Andrea Bianchi, 1974), ambas protagonizadas por Henry Silva.

Los personajes “Emmanuelle y Françoise” resultan reminiscentes de “Justine y Juliette”, las hermanas creadas por la pluma del Marqués de Sade; dos mujeres completamente opuestas: Justine es sumisa, creyente, confiada y candorosa; pero su vida es un calvario, siempre de una desgracia a la otra. Juliette, por su parte, es pérfida, depravada y carente de escrúpulos; pero asciende rápidamente en la escala social, acaparando gran prestigio y riquezas. De Sade escribió sobre las dos hermanas en sus libros “Justine o los infortunios de la virtud” (1791) y “Juliette o las prosperidades del vicio” (1796). El cineasta español Jesús Franco, que tiene mucho en común con Joe D´Amato, dedicaría una película a Justine: “Marquis de Sade: Justine” (1969), con Romina Power como protagonista.

FHP, abril de 2016

 

Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”) – Kostas Karagiannis, 1974

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Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”)

Grecia, 1974

Director: Kostas Karagiannis

Género: Thriller

Guión: Lazaros Montanaris a.k.a. Elio Montanari

Intérpretes: Lakis Komninos (Stathis), Vagelis Voulgaridis (Ioakim), Erika Raffael (Ioanna), Dorothy Moore (Rosita)

Música: Yannis Spanos

Argumento

El club nocturno “The Tango” es frecuentado por personajes variopintos: Stathis, una especie de gigoló y playboy, su drogodependiente novia Ionna, la voluptuosa Rosita, que tiene inclinaciones lésbicas; o también el tímido Ioakim, quien disfruta viendo a las chicas bailar y se las imagina desnudas, pero no se atreve a aproximárseles. La mayoría de los asiduos al local se conocen entre ellos.

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Stathis (Lakis Komninos) y Ioanna (Erika Raffael)

Rosita trata de aprovecharse de la adicción a las drogas de Ioanna para conseguir que se acueste con ella. Como Stathis no le trae su dosis, ella le ofrece lo que Ioanna necesita; pero lógicamente quiere algo a cambio…

El ingenuo Ioakim siempre es utilizado por su “mejor amigo” Stathis, un gorrón y aprovechado, quien tiene las llaves de su casa y lleva allí frecuentemente a sus clientas y amantes; que suelen ser adineradas mujeres casadas. Lo que Stathis ignora es que Ioakim tiene una pasión voyeurística, y filma los encuentros sexuales desde una habitación secreta separada del dormitorio por un vidrio que desde un lado parece un espejo y desde el otro es transparente.

El apocado y retraído Ioakim sólo consigue excitarse al contemplar cómo otros tienen sexo. Él mismo es impotente. Un médico le dice que nada puede hacer por él, pues su impotencia no es orgánica sino psicológica; físicamente está sano. Ioakim le confiesa su impotencia a su padre, y éste le firma un cheque para que pueda pagar un tratamiento psiquiátrico. Le recomienda además que se consiga una novia.

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis)

Una noche en el club, Rosita le pide a Ioakim las llaves de su casa, para poder llevar allí a Ioanna. Ésta se había resistido hasta el momento a sus avances, pero la necesidad de consumir su dosis la empuja hacia el encuentro lésbico que pretendía evitar. Ioakim (que es un “pagafantas”) le da las llaves a Rosita, creyendo ilusamente que ésta le “recompensará”.

Stathis ve a las dos mujeres salir del club. Ellas toman un taxi y él las sigue hasta la casa de Ioakim. Éste, por su parte, también se dirige a su casa lo más velozmente posible, accede a su habitación secreta y desde allí prepara su cámara para filmar a las dos chicas a través del espejo de dos caras.

Cuando Rosita se beneficia de Ioanna, llega Stathis (quien también tiene las llaves). Él quiere unirse a las dos para formar un trío, pero Rosita se rebela, provocando su furia. Mientras se pelean, Ioanna aprovecha para escaparse. Ioakim continúa filmando. La riña entre Stathis y Rosita sube de tono, pronto pasan a las manos y a los golpes. Durante el forcejeo, ella tiene la mala suerte de perder el equilibrio y cae desnucándose contra un mueble. Stathis comprueba conmocionado que está muerta, y se marcha rápidamente del lugar.

Ioakim, que lo ha presenciado y grabado todo, sale de su escondite cuando su amigo se ha ido; quedándose a solas con la bella y desnuda muerta. Una tentadora excitación nueva se apodera de él… Con un cuerpo inanimado sí que es capaz de tener erecciones. Así, Ioakim “pierde su virginidad” con el cadáver de Rosita, tras lo cual procede a deshacerse del mismo: Roba un coche, lo conduce hasta un acantilado y lo despeña con la muerta dentro.

Entretanto, el preocupado Stathis, muy nervioso, llama una y otra vez a casa de Ioakim. Éste no descuelga el auricular. Al día siguiente, Stathis busca a su amigo, y trata de averiguar si la noche anterior no notó nada “extraño” en su casa. Ioakim finge no saber a qué se refiere. Poco después, en los periódicos aparece la noticia del “accidente” de Rosita, las autoridades están al corriente de que el coche del siniestro era robado.

Unos días más tarde, Stathis rompe con Ioanna y cansado de ella la echa de su casa. El gigoló vuelve a encontrarse con una de sus amantes y la lleva como de costumbre a casa de Ioakim. Éste, sin que nadie lo sepa, se encuentra preparado para filmar en la habitación secreta. Pero ésta vez Stathis no está de humor para el sexo, pues recuerda la pelea que días antes tuvo lugar en esa misma habitación, la pelea en la que fatídicamente mató a Rosita. Stathis se marcha, dejando sola a la mujer. Ésta, desengañada y furiosa, toma un cenicero lanzándolo contra el espejo, rompiéndolo y descubriendo tras él a Ioannis y sus aficiones voyeurísticas.

Ioakim le ruega que no se lo cuente a nadie, y confiesa que él hace eso porque es impotente y no es capaz de mantener relaciones sexuales con mujeres. Ella se burla de él, y dice que se lo va a contar a todo el mundo – Y esa es su sentencia de muerte… Ioakim se abalanza contra ella para impedirle que se marche. Durante la disputa la estrangula, e instantes después se da cuenta de que la ha matado. Luego, como ya hiciera con Rosita, tiene sexo con el cadáver y se desembaraza del cuerpo mediante el mismo procedimiento que la vez anterior. Pero ésta vez, la policía comienza a sospechar y un comisario suspicaz intuye que hay gato encerrado…

El comisario interroga a Stathis, quien fue el último que vio a la difunta con vida, y ordena que el club “The Tango” sea puesto bajo vigilancia.

Al mismo tiempo, la desamparada Ioanna, a quien Stathis ha echado de casa, llega a la villa de Ioakim en busca de refugio. Él acepta hospedarla. Ver en su cama el apetecible cuerpo desnudo de ella comienza a excitarle… Pero hay un pequeño problema: La chica está viva…

La sórdida senda de la perversión, que de inofensivo voyeur lo ha llevado a viciarse con la necrofilia, le tienta ahora para que se convierta también en un asesino…

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis), Stathis (Lakis Komninos) y Ionna (Erika Raffael)

Comentario

Una muy grata sorpresa desde Grecia es éste genial thriller repleto de suspense; con grandes cargas dramáticas y eróticas. La película escarba sin tapujos en psicopatías de caracter sexual y en las consecuencias del vicio; y la escabrosa trama está aderezada con una buena ración de humor negro. Por sus características el film seguro que haría las delicias del enfant terrible nipón Takashi Miike (“Visitor Q”, 2001).

El infeliz Ioakim está acostumbrado a que las mujeres lo ignoren y se burlen de él. Se encuentra en el polo completamente opuesto respecto a su amigo el macho alfa Stathis. La impotencia sexual (psicológica) que padece Ioakim es consecuencia directa de su falta de confianza en sí mismo, que, como en un círculo vicioso, se acrecienta a causa de su nulo éxito con las mujeres. Sólo grabando a otros teniendo sexo y viendo en soledad sus clandestinas películas pornográficas el pobre fracasado encuentra una efímera vía de escape a su frustración… Pero Ioanna, chica frágil que como él tiene problemas (pues depende de las drogas) parece poder convertirse potencialmente en una compañera perfecta. Juntos, tal vez,  podrían superar sus respectivas angustias. Ella es una joven cariñosa y comprensiva, que al ver a Ioakim como a un hombre, sin mofarse de él,  será capaz de curarlo de su impotencia. Pero Stathis, celoso e indignado cuando se corre la voz de que su ex-novia ha iniciado una relación con su mejor amigo, no está dispuesto a tolerar que la felicidad de la pareja dure mucho. Stathis teme convertirse en el hazmerreír del club si la gente se entera de que su novia está ahora con “un perdedor y un espantajo” como Ioakim. Pero éste posee una información que compromete seriamente a Stathis, y así se lo insinúa a su “mejor amigo”: Ioakim conoce perfectamente las circunstancias que rodearon a la muerte de Rosita…

En el detalle del espejo doble (y también en la atmósfera general de la película) éste thriller helénico tan sumamente recomendable recuerda a „Emanuelle e Françoise – Le sorelline“ (1975), interesante film italiano del maestro del exploitation Joe D´Amato – Y por cierto, el personaje de Stathis (interpretado por Lakis Komninos) es muy similar al de Carlo (George Eastman) en la película de D´Amato.

FHP, abril de 2016

Vacaciones para matar – Fernando Di Leo, 1980

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Vacanze per un massacro

Italia, 1980

Director: Fernando Di Leo

Género: Thriller/Softcore

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Joe Dallesandro (Joe), Lorraine De Selle (Paola)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

Un presidiario se fuga de la cárcel, descolgándose por las paredes de la prisión con una cuerda fabricada a base de sábanas. Huye a pie, corriendo por el campo hasta llegar a una granja. Con la intención de robar un coche, allí se enfrenta a dos hombres, matando a uno de ellos. Logra hacerse con el vehículo y escapa por carretera a través de las montañas.

Llega hasta un idílico paraje donde ve una rústica casa campestre de piedra y madera. Haciéndose pasar por un “agente de seguros” pregunta a unos pastores si vive alguien allí. Éstos responden que la casa pertenece a gentes de la ciudad, que suelen venir allí a pasar los fines de semana.

Pensando que aún faltan varios días para que aparezca alguien, el fugitivo decide refugiarse en la casa. Pero una vez ha logrado entrar a través de la ventana, no tarda en escuchar el motor de un coche que se aproxima… Los dueños de la casa están llegando.

El preso fugado sale y se oculta tras unas rocas, y ve cómo tres personas entran en la casa: Un hombre y dos mujeres.

Se trata de Sergio, su mujer Liliana y la hermana de ésta, Paola. Los tres desean pasar unos días de tranquilidad y calma en la apartada casa rural. Sergio es un aficionado a la caza y tiene la intención de salir temprano con su escopeta a la mañana siguiente. Liliana proyecta ir a comprar víveres al pueblo mientras su marido se dedica a la caza. La ninfómana Paola, por su parte, está impaciente por acostarse con Sergio y le recrimina a éste que prefiera irse a pegar tiros por ahí. Liliana ignora que su esposo tiene una relación con su hermana pequeña a sus espaldas.

El presidiario, parapetado tras las rocas y más tarde a través de la ventana, contempla a los recién llegados y escuchando sus conversaciones es testigo de la atípica relación existente entre los tres. Más adelante, cuando oscurece, observa cómo la desnuda Paola se masturba en el sofá mientras escucha los jadeos de su hermana y Sergio procedentes de la habitación contigua…

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A la mañana siguiente, el fugitivo se despierta poco antes de que Sergio salga de la casa para cazar. El preso nota que Sergio está pertrechado con una escopeta, y que domina las artes marciales, pues antes de disponerse a cazar realiza unos calentamientos de tai-chi. Poco después, Liliana se marcha en coche con dirección al pueblo y Paola queda sola en la casa…

Mientras Liliana conduce, escucha las noticias en la radio: Un preso se ha fugado de una cárcel en la comarca. Se trata de Joe Brezzi, delincuente sumamente peligroso, condenado a cadena perpetua por atraco con homicidio. “El dinero del que se apoderó en su asalto nunca fue encontrado”. A continuación, el locutor procede a realizar una descripción del fugitivo…

Aprovechando que Paola ha quedado sola en casa, el presidiario (que no es otro que Joe Brezzi) la deja inconsciente, la tiende en el sofá, y tras tomar algo para comer de la nevera, agarra un pico y comienza a cavar, agujereando el suelo de piedra en el salón en un lugar muy preciso, como sabiendo perfectamente lo que está buscando…

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El director Fernando Di Leo (en el centro) con los actores de la película durante uno de los descansos del rodaje

Comentario

Éste thriller de presidiarios fugitivos que mantienen rehenes retenidos es una de las respuestas italianas al éxito de “The last house on the left” (Wes Craven, 1972).

Usando un tema muy sencillo y no demasiado original, el maestro Fernando Di Leo dirige con pulso certero éste intrigante film, consiguiendo una vez más cautivar al espectador. De un instante a otro, está claro que estallará la violencia entre el taciturno y gélido Brezzi y los integrantes del curioso ménage a trois que esperaban (ilusamente) pasar unos días tranquilos en la casa de campo…

Los primeros cuarenta minutos la historia se desarrollan sin demasiada acción, lo que mantiene al público en vilo, expectante ante el momento en que realmente “arranque” la película; cuando el trío compuesto por el matrimonio formado por Sergio y Liliana y la lasciva Paola descubran la presencia del extraño en la rural morada.

Y los tres saben que ese individuo bien parecido, rubio, de mirada feroz y con camiseta de tirantes no puede ser otro que el peligroso asesino que todos buscan… Pero también el fugado asesino busca algo… (¿Los millones que logró ocultar antes de que lo mandaran tras las rejas?)

Joe Brezzi está interpretado por el guaperas italoamericano Joe Dallessandro, “muso” de Andy Warhol. Dallessandro participó junto al alemán Udo Kier en el mediocre tandem warholiano del terror “Flesh for Frankenstein” (dirigida por Paul Morrissey y Antonio Margheriti en 1973) y “Blood for Dracula” (Paul Morrissey, 1974); así como en otras películas patrocinadas/presentadas o co-producidas por el anodino (pero siempre ensalzado por los medios) inventor del “pop-art”.

Los trabajos previos de Joe Dallessandro son más bien para olvidar, pero ésta “Vacanze per un massacro” resulta sumamente interesante. Y es que se nota que tras las cámaras está un genio: El gran Fernando Di Leo.

Lo primero que llama la atención en las escenas iniciales del film es la excelente banda sonora del argentino Luis Enríquez Bacalov: La música es la misma que en las primeras secuencias de “Milano Calibro 9” (1972); un fenómeno de “reciclaje” que ya habíamos notado en “La città sconvolta: Caccia spietata ai rapitori” a.k.a. Kidnap Syndicate (1975). En esas dos películas posteriores de Fernando Di Leo, “Kidnap Syndicate” de 1975 y ésta “Vacanze per un massacro” de 1980, Bacalov retomó la partitura que ya había usado para “Milano Calibro 9” en 1972, cambiando mínimamente algún que otro acorde. Esa melodía no se olvida fácilmente.

A la libidinosa Paola la interpreta la francesa Lorraine De Selle, quien participaría ese mismo año en “La casa sperduta nel parco” de Ruggero Deodato (realizador de la célebre y controvertida “Cannibal Holocaust”); y al año siguiente, en 1981, en “Cannibal Ferox” de Umberto Lenzi. Al cazador Sergio le da vida Gianni Macchia, a quien conocemos por haberlo visto en el papel del atracador italiano Luigi en la película de acción alemana “Blutiger Freitag” (Rolf Olsen, 1972).

FHP, 2015

Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula) – José Ramón Larraz, 1974

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Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Marianne Morris (Fran), Anulka Dziubinska (Miriam)

Música: Fabio Frizzi

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Argumento

John y Harriet hacen una excursión a la campiña inglesa. Aparcan su caravana en un paraje boscoso, cercano a un viejo cementerio y una mansión. Estando de camino, a Harriet le habían llamado poderosamente la atención dos mujeres al borde de la carretera. Una parecía estar disponiéndose a hacer autostop, mientras que la otra se ocultaba misteriosamente tras los árboles…

Más tarde en el interior de la caravana, Harriet se siente intimidada por la espesura y la oscuridad del bosque donde van a pernoctar. Comienza a recordar a las dos extrañas mujeres, y de repente ve una mano posándose sobre la ventana; el pánico la invade. John intenta hacerle ver que se trata de autosugestión, trata de convencerla de que estaría soñando… A la mañana siguiente, la timorata Harriet continúa preocupada y dándole vueltas a sus miedos.

En esa zona, donde comienzan a proliferar accidentes automovilísticos, un hombre llamado Ted recoge a una autostopista. Ésta se presenta como Fran, y resulta ser una de las mujeres que Harriet viera el día anterior. Fran tiene un aura enigmático, y Ted pronto se siente poderosamente intrigado, y atraído hacia ella. La acompaña hasta lo que parece ser su morada: La vieja mansión cercana al lugar donde John y Harriet han aparcado su caravana. Se trata de una gran casa tétrica y destartalada, lo que contribuye a incrementar las suspicacias de Ted.

Ambos acaban teniendo sexo, y a la mañana siguiente, Ted no encuentra a su compañera a su lado al despertarse. Fran no está en la cama ni en toda la casa, ha desaparecido… Ted se da cuenta de que tiene un profundo corte en el brazo, del que ha manado sangre abundantemente, pero no recuerda cómo se hizo la herida. En busca de “primeros auxilios” sale a explorar los alrededores de la mansión y llega hasta la caravana de John y Harriet, que amablemente le atienden, desinfectando y vendando el corte.

Ted se encuentra tan debilitado que se queda dormido en el interior de su coche, en las inmediaciones de la casa de Fran. Esa noche, al volver Ted en sí, ella reaparece y se disculpa por haberse marchado abruptamente durante la mañana. Fran no viene sola, trae consigo a su amiga Miriam y ésta a su vez tiene un acompañante. Los cuatro entran, comienzan a beber, y luego ambas parejas se separan para tener más intimidad…

Cuando el agotado Ted, que ha perdido mucha sangre, se queda de nuevo dormido, Fran va en busca de Miriam y su “amigo” (al que acababan de conocer ese mismo día, pues él también las recogió cuando “hacían autostop”). El pobre Rupert, que así se llama el incauto, está siendo desangrado vivo por Miriam. Ambas mujeres comienzan a succionar el precioso y colorado líquido vital. Pues las dos son vampiras, que atraen a los hombres a la vieja casa haciéndose pasar por autostopistas, para matarlos y beberse su sangre.

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Fran y Miriam tienen relaciones lésbicas. Miriam le dice a su amiga que „está jugando un juego peligroso” y que “hay que matarlo” (a Ted) “antes de que sea demasiado tarde”… Una vez más, Ted despierta a la mañana siguiente solo en la cama (y en toda la casa), sintiéndose muy maltrecho. Se dispone a marcharse del lugar, pero en la carretera se encuentra un retén policial, pues de nuevo ha habido un accidente… Cuando Ted se fija en el cadáver del infortunado, comprueba con estupor que se trata de Rupert, el “amigo” de Miriam. Así, Ted regresa a la casa, aún ajeno al riesgo que corre. El inmueble sigue vacío, y Ted se dispone a explorarlo, quedándose encerrado en el sótano…

Mientras tanto, Harriet contempla con curiosidad y miedo a las dos mujeres, que merodean por el bosque, y corren a través del cementerio. Harriet está pintando en un cuadro la mansión que se yergue no lejos de donde ella y John han aparcado su caravana. Mientras está dando las últimas pinceladas a su obra, es sorprendida por las vampiras…

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Comentario

“Vampyres”, también conocida como “Las hijas de Drácula”, es una producción británica dirigida por el cineasta español José Ramón Larraz, que realizó la mayoría de sus películas de terror en Inglaterra. Resulta un film con un argumento interesante; una sáfica pareja de vampiras atrae a crédulos e imprudentes hasta su lúgubre residencia mientras que una pareja ajena a los acontecimientos se encuentra no lejos de allí, expectante… Recuerda en temática a ciertas obras de Jean Rollin, sobre todo en lo que respecta al protagonismo de las chupasangres lésbicas.

Inicialmente, ningún indicio confirma que las “estrellas” del film sean auténticas “vampiras”, en el sentido sobrenatural del término (seres inmortales y con colmillos), y se sugiere que podrían tratarse simplemente de dos psicópatas literalmente “sedientas de sangre”. Éstas “vampiras” son capaces de estar fuera durante el día sin que les afecte la luz solar, y no duermen en féretros.

Las dos mujeres en cuestión están interpretadas por Marianne Morris (Fran) y la bella polaca Anulka Dziubinska (Miriam). Aunque según ImDb ambas actrices nacieron en 1950 y tenían por tanto 24 años en el momento del rodaje, Fran parece bastante más mayor.

La atmósfera está muy bien lograda, y uno de los alicientes del film es de hecho su ambiente lúgubre y siniestro, acertadamente conjugado con la tensión de la trama. Los grises y brumosos parajes de la campiña inglesa constituyen una excelente ubicación para una película como ésta. También la inquietante banda sonora es muy buena.

“Es demasiado bonito para ser verdad” dice uno de los “invitados” a sus bellas anfitrionas, inconsciente de que pronto morirá. “Nada es demasiado bonito para ser verdad…” repone la rubia Miriam “lo único malo es que la vida es demasiado corta…”

FHP, 2015

Tener veinte años – Fernando Di Leo, 1978

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Tener veinte años (V.O. Avere vent´anni)

Italia, 1978

Director: Fernando Di Leo

Género: Drami-Comedia softcore

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Gloria Guida (Lia), Lilli Carati (Tina), Ray Lovelock (Rico)

Música: Franco Campanino

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Argumento

Lia y Tina son dos jovenzuelas “emancipadas y desinhibidas” que se conocen un verano en la playa y deciden ir juntas a Roma en autostop. Tina, la más temperamental de las dos, se describe como “Bella, joven y cabreada” (Bella, giovane e incazzata). Procedentes de familias desestructuradas, Tina se ha escapado de casa y Lia ha crecido en un orfanato de monjas. No estudian, no trabajan, y no tienen domicilio conocido. Las dos amigas llegan a Roma sin dinero pero con mucha cara dura, y una vez en la capital comienzan a hacer de las suyas: Roban en supermercados, provocan sexualmente a un estanquero para conseguir tabaco gratis… Tina es sin duda la más descocada de las dos. No tiene vergüenza ni la conoce.

A las chicas se les ocurre la feliz idea de irse a vivir en una especie de comuna hippy regentada por un estrafalario cincuentón napolitano con ínfulas de gurú conocido como el Nazariota. Éste consiente en aceptarlas en su “casa okupa”, pero solicita que a cambio las muchachas realicen algún tipo de labor para la comunidad: cocinar, limpiar, etc. Las dos golfas se escandalizan cuando oyen hablar de trabajo. Sin embargo, cuando el Nazariota sugiere sutilmente que las recién llegadas podrían realizar “ciertos favores” a “ciertos clientes” eso ya no les parece tan mal… Sobre todo a Tina, que está obsesionada con el sexo, y que nada más llegar a la comuna ya le ha echado el ojo a un joven bien parecido (pero toxicómano) que duerme con la mente extraviada por los efectos del ácido lisérgico. Ante la narcolepsia del individuo que le agrada y la apatía inducida por las drogas de los demás varones de la comuna, la poco recatada Tina exclamará “¿Pero aquí cuando se folla?” (Ma qui quando si scopa?)

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El Nazariota en el centro, con pañuelo en la cabeza

Entre los demás residentes de la comunidad hay individuos de diversos pelajes: Drogadictos, vagabundos, maleantes, una joven madre soltera con trillizos, un trío delirante de amargadas e histéricas feministas que promueven el exterminio de los hombres, una especie de grotesco arlequín místico que medita en la postura del loto y desvaría sobre el “padre celestial”… Éste último personaje será el compañero de habitación de las chicas, y seguirá impertérrito e inmutable, inmerso en sus “ejercicios espirituales” aún cuando las atractivas huéspedes se desnuden ante sus narices y realicen toda clase de procaces, sarcásticos e insolentes comentarios.

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El Nazariota les trae un par de “clientes” a las dos gamberras para que paguen su hospedaje en carne. Empieza una sesión de sexo grupal (siempre ante la presencia del extático mimo meditabundo), pero la diversión se interrumpe repentinamente cuando los dos tipos se deben marchar antes de acabar la “faena”, dejando a las chicas insatisfechas. Así, Tina y Lia quedan solas, calientes y desnudas en la cama… y como en esas circunstancias era de preveer, se lo terminan montando entre ellas.

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Ray Lovelock (el yonki) y Lilli Carati

Finalmente Tina logra “despertar” al drogadicto del que se ha enamorado, llamado Rico, y también tiene relaciones con él. Las chicas se niegan a seguir prostituyéndose para el Nazariota, y éste propone un nuevo trabajo: que vendan enciclopedias a domicilio (!?). Aunque ésta labor no les venga precisamente como un anillo al dedo, las dos aceptan y se van a visitar a éste otro tipo de clientes. Haciendo uso de sus “armas de mujer” y de su viperina y femenina astucia, Tina encasquetará con éxito las enciclopedias a un par de incautos: A un carnicero con hijo retrasado que la llama “dottoressa” y a un erudito profesor, al que hace firmar el cheque empleándose a fondo como avezada calientapollas sin escrúpulos. Lia tiene menos suerte y es acosada por una lesbiana que intenta comprar sus servicios.

La vida en la comuna no podía continuar sin sobresaltos eternamente; pues un infausto día se produce una redada policial donde todos los moradores del tugurio son arrestados (nuestras audaces protagonistas incluídas). Los malvivientes terminan en comisaría, y son interrogados por un carismático, inflexible y gesticulante inspector, duro como el pedernal con los detenidos (pero sumiso como un cordero ante sus superiores). El maresciallo quiere saber de donde procede la droga. Uno a uno son interrogados los detenidos: Primero el “líder” Nazariota, luego el arlequín místico, que con su actitud sacará de sus casillas al comisario. Después también el yonki amante de Tina. Éste responderá con descaro al policía provocando su furia, pero con inteligencia y lucidez insospechadas, teniendo en cuenta su consumo industrial de sustancias estupefacientes. Luego les llegará el turno de ser interrogadas a las dos amigas, las últimas en llegar a la comuna disuelta. ¿Serán ellas acusadas de haber traído la droga?

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Lia (Gloria Guida) y Tina (Lilli Carati) haciendo de las suyas…

Comentario

Estamos ante una película sumamente interesante a medio camino entre la comedia erótica y el drama social. No es posible obviar los más que llamativos paralelismos entre éste subgénero italiano (al que también pertenece la notable “Amore Tossico” de Claudio Caligari rodada unos años después) y el fenómeno típicamente español del “cine quinqui”.

Pues Lia y Tina, éstas dos amigas de armas tomar, son dos auténticas “perras callejeras” a la italiana. Sobre todo Tina (Lilli Carati), la más temperamental y neurótica del dúo. La rubia Lia (Gloria Guida) es más tranquila y comedida. Ignoro si Lilli Carati se estaba o no interpretando a sí misma (como hacían el Vaquilla, el Torete o el Pirri en el cine quinqui), pero si en su vida privada era muy diferente hay que destacar sus excelentes dotes interpretativas, porque el personaje de Tina es, para bien o para mal, inolvidable.

He leído que ésta película cuenta con una versión censurada y otra íntegra, y por suerte he tenido la oportunidad de ver la segunda. Al parecer, la versión mutilada ha sido reducida a una simple “comedia sexy” carente de interés.

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El director Fernando Di Leo con las dos protagonistas

La dirección corre a cargo del genial Fernando Di Leo (Milano Calibro 9, 1972); una vez más se confirma que la labor de éste cineasta raras veces decepciona. Las protagonistas Gloria Guida y Lilli Carati (sobre todo la primera) son famosas en Italia por participar en numerosas “comedias sexys” de los años setenta en su país (algo análogo a las “películas del destape” en la España postfranquista), con alguna que otra incursión en el softcore.

Avere vent´anni“ cuenta con un final muy fuerte y brutal, crudísimo y sin concesiones. Moraleja: Quien mal anda, mal acaba…

Actualización: Tras escribir ésta reseña, y sintiendo curiosidad hacia la persona de Lilli Carati, actriz que da vida a la alocada Tina, consulto la Wikipedia en italiano. Allí se puede leer que Ileana Caravati (tal era su nombre real), fallecida recientemente a los 58 años a causa de un tumor cerebral, se enganchó a la heroína a principios de los años ochenta, y para costearse el consumo de la droga (que le acarrearía numerosos problemas, cárcel e intentos de suicidio de por medio) llegó a participar en varias películas porno hardcore. Más adelante lograría rehabilitarse, y se haría un documental sobre su vida titulado “Lilli, una vita da eroina” (jugando con el doble sentido que la palabra eroina tiene también en italiano). Como vemos, una vida y un destino trágicos muy similares a los de los jóvenes que protagonizaban las películas del cine quinqui en España por esa misma época. Es más que probable que Lilli sí se estuviera interpretando a sí misma en ésta película, y eso es uno de los elementos que hace que “Avere vent´anni” sea tan interesante (y resulte tan auténtica).

FHP, 2015

La bestia mata a sangre fría – Fernando Di Leo, 1971

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La bestia mata a sangre fría (V.O. La bestia uccide a sangue freddo)

Italia, 1971

Director: Fernando Di Leo

Género: Giallo

Guión: Fernando Di Leo, Nino Latino

Intérpretes: Klaus Kinski (Dr. Francis Clay), Rosalba Neri (Anna), Monica Strebel (Helen)

Música: Silvano Spadaccino

Argumento

En el prefacio fílmico vemos a cámara subjetiva un inquietante individuo armado con cuchillo que avanza emitiendo entrecortadas respiraciones a través de los pasillos y escalinatas de un palacete. El misterioso personaje, enmascarado y con negros guantes, penetra en una habitación donde yace desnuda sobre la cama una bella durmiente, que se agita de un lado del lecho al otro en medio de una pesadilla… La mujer presiona involuntariamente durante su sueño el botón de alarma de su mesita de noche, y ésto probablemente le salva de morir acuchillada, pues el intruso huye asustado…

Varias mujeres de elevada posición social se encuentran recluídas en una campestre clínica psiquiátrica de lujo (el palacete visto en la escena introductoria). Cada una padece trastornos diversos, y la mayoría de ellas han sido llevadas allí por sus maridos. Entre las internas se encuentran Ruth, que no puede controlar sus impulsos agresivos; Anna, una ninfómana compulsiva; Pearl, una mulata que ha crecido sin el afecto de su familia; o Cheryl, quien padece tendencias suicidas. Ésta última es la que vimos desnuda en la cama en la primera escena, acechada por el sujeto de perversas intenciones.

De camino hacia el frenopático, Ruth casi provoca una tragedia intentando quitarle a su esposo el control del volante mientras está conduciendo. Más tarde se disculpa por su imprudente accionar, pero nada más llegar a la clínica, intenta golpear a uno de los enfermeros.

Anna busca constantemente la oportunidad de entregarse con desenfreno a los placeres carnales, y para ello se ha fijado en el atractivo jardinero. El personal del centro intenta evitar sus escarceos. Anna recibe la visita de un hombre, que inicialmente suponemos sea su marido. Éste la llevó al manicomio para tratar de curar su extrema y patológica ninfomanía. Anna insiste en que la saque de allí, dice que ella “no está loca”, y le ruega que la lleve consigo. Durante el diálogo, algo nos sugiere con sutileza que el visitante se trate no de su cónyugue sino de su propio hermano, a quien ella sedujo incestuosamente en el pasado…

La guapa enfermera Hilde (Monica Strebel) busca la compañía de la solitaria interna Pearl, y pronto veremos que sus intereses van más allá de una simple amistad. La lésbica atracción que siente la pelirroja enfermera hacia la mulata irá subiendo cada vez más de tono…

La clínica está regentada por el profesor Osterman, que cuenta entre sus más próximos colaboradores con el doctor Clay (Klaus Kinski). Éste es el psiquiatra que trata a Cheryl, y la paciente no podrá evitar enamorarse de su médico. El marido de Cheryl insiste en que a su mujer se le debe dar el alta, pues la necesita fuera para que la empresaa familiar pueda seguir su funcionamiento, pero Clay opina que es imprudente dejarla salir todavía, pues aún no puede descartarse la posibilidad de que vuelva a sufrir una recaída en sus impulsos suicidas.

Cierta noche, Anna logra escaparse del manicomio y se dirige al invernadero en busca del jardinero… Al encontrarlo, se desnuda íntegramente y se entrega a él. El estupefacto trabajador al principio se resiste, pero termina cediendo y ambos tienen sexo. Al mismo tiempo, el enmascarado visto en el prólogo de la película reaparece, y comete su primer crimen decapitando a una enfermera con una guadaña. El asesino se introduce en el castillo-clínica, mientras el personal nota la ausencia de Anna y Osterman da la orden de buscar a la interna desaparecida. El misterioso homicida toma varias armas medievales que servían como decoración en el salón y comienza una espiral de sangrientos asesinatos en el interior del centro. Entrando con sigilo en las habitaciones de las pacientes, la bestia que “mata a sangre fría” irá acabando con ellas una a una, sin que doctores y enfermeras se percaten hasta que ya es demasiado tarde…

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Comentario

Memorable giallo repleto de sangre y erotismo a cargo de un maestro del género, el siempre impactante Fernando Di Leo. Éste gran director realizaría al año siguiente la extraordinaria “Milano Calibro 9” (1972) y algo más tarde la también estupenda “Il Boss” (1973), ésta última con Henry Silva como protagonista.

La película cuenta con la participación de uno de los actores más carismáticos del cine europeo de los años setenta: nada menos que el legendario Klaus Kinski.

Al menos hay en circulación dos versiones de éste film; la censurada y la original, que cuenta con escenas que podrían catalogarse como pornográficas, pues a lo largo de la película puede verse explícitamente cómo se masturban la ninfómana Anna y la enfermera Hilde (llamada Helen en la versión en inglés).

El guión y el argumento flojean ligeramente pues no termina de estar clara la motivación del psicópata; cuya identidad, como todo buen giallo que se precie, no es revelada hasta el final, y resulta una sorpresa. La violentísima masacre que en los últimos minutos perpetra el criminal cuando se ve acorralado es de antología.

Las desequilibradas treintañeras son asesinadas de las maneras más variopintas: A hachazos, a cuchilladas… también un chófer borrachín muere, al ser encerrado en una mortal “dama de hierro”. Una de las muertes más interesantes es la de la mulata Pearl, quien tras su sáfica relación con Hilde, se asoma desnuda a la ventana. Hilde le dice que se meta para adentro, pues podría resfriarse… y en ese momento, una flecha procedente de afuera se le clava en la yugular y cae muerta en el acto, ante la histérica consternación de la enfermera, y dando por abruptamente finalizado el incipiente idilio lésbico… El asesino, parapetado en los jardines del castillo-manicomio, había disparado el mortal flechazo con una ballesta (arma tomada también de entre el repertorio decorativo medieval en el salón de la clínica).

Se nota que “La bestia mata a sangre fría”, con todo y sus errores, está dirigida por un maestro indiscutible del género. Visualmente, estamos ante una maravilla. El manejo de la cámara, las tomas y planos, y sobre todo las intercaladas escenas oníricas y de flashback son excelentes. También la banda sonora es notable.

FHP, 2015