Diario de una virgen romana – Joe D´Amato, 1973

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Livia, una vergine per l´impero (a.k.a. “Diario di una vergine romana”)

Italia, 1973

Director: Joe D´Amato

Género: Peplum

Guión: Joe D´Amato (como Michael Wotruba)

Intérpretes: Lucretia Love (Livia), linda Sini, Attilio Dottesio

Música: Berto Pisano

Argumento

La joven Livia llega a Roma tras un terremoto y una virulenta erupción volcánica que han devastado su pueblo provocando la muerte de su familia.

Allí se convierte en la “protegida” de la matrona Lucila, quien suministra cortesanas a los potentados del imperio. Pronto su belleza llama la atención del influyente senador Lucius. Éste se enamora de ella, proponiéndole que de ahora en adelante pase a ofrecerle sus servicios sólo a él. Ella duda, pues afirma temer la “venganza” de Lucila y su amante Tarsius; éstos no permitirán tan fácilmente que una “empleada” tan productiva como ella les abandone. Lucius menciona que pagará una cuantiosa indemnización a los dueños de Livia, pero ella insiste en que la malvada Lucila intentará asesinarla aún así como represalia (“No tienes idea de lo pérfida que es esa mujer”), sugiriendo que su seguridad sólo estará garantizada tras la muerte de la “protectora” y su amante…

Lucius, que está dispuesto a todo con tal de tener a Livia siempre junto a sí, envía a uno de sus soldados a los aposentos de Lucila y Tarsius. Ambos son ensartados con una lanza. Livia se convierte ahora en la amante permanente del poderoso senador. Pero Lucius tiene muchos enemigos, y es conciente de que existe una conspiración que trata de eliminarlo. Por ello cuenta con muchos soldados que le protegen día y noche. El más leal de todos ellos es Marcus, su escolta personal, un joven para quien Lucius es como un padre.

Un día, Livia recibe la visita de un misterioso individuo. Se trata de un militar que encabeza la oposición contra el liderazgo de Lucius en el senado. El conspirador, sabiendo que Livia es la única vía para llegar hasta Lucius, solicita su colaboración, ofreciendo a la cortesana una jugosa recompensa. El intrigante ocupará el puesto de Lucius, multiplicará sus riquezas y hará de Livia la mujer más poderosa de Roma. “Es una oferta que no puedo rechazar” dice ella tras haberse hecho de rogar un rato.

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Top Model – Joe D´Amato, 1988

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Top Model (a.k.a. “Eleven days, eleven nights 2”)Italia, 1988

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, erótico, softcore

Guión: Rossella Drudi

Intérpretes: Jessica Moore (Sarah Asproon/Gloria), James Sutterfield (Cliff), Ale Dugas (Peter), Laura Gemser (Dorothy/Eve)

Música: Pino Donaggio

Argumento

Gloria trabaja en Nueva Orleans para una agencia como modelo de fotografías eróticas y como prostituta de lujo. La chica lleva una doble vida, pues en realidad es la reportera Sarah Asproon, a la búsqueda de material sobre comportamientos sexuales para su próximo libro.

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Peter, uno de sus clientes, descubre el secreto de Sarah/Gloria y amenaza con hacerlo público antes del lanzamiento del libro. En la nave industrial de su propiedad ha colocado cámaras de video que la filman teniendo relaciones y cobrando por ello, para así poder probar que ella se prostituye. Sarah no tendrá más remedio que ceder a su chantaje.

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El fantasma de Sodoma – Lucio Fulci, 1988

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El fantasma de Sodoma

Italia, 1988

Director: Lucio Fulci

Género: Terror, softcore

Guión: Lucio Fulci, Carlo Alberto Alfieri

Intérpretes: Claudio Aliotti (Paul), Maria Concetta Salieri (Celine), Jessica Moore (Mary), Robert Egon (Willy el Nazi)

Música: Carlo Maria Cordio

Argumento

1943, en algún lugar de la Francia ocupada. Un grupo de oficiales nazis corruptos y decadentes celebran en una villa una desenfrenada orgía, donde el alcohol fluye a raudales. Uno de los participantes filma cámara en mano las lúbricas andanzas de sus camaradas con las prostitutas. De repente, una bomba del enemigo cae sobre ellos interrumpiendo (para siempre?) sus libertinas voluptuosidades…

Algo más de cuatro décadas después una pandilla de amigos (tres chicos y tres chicas) realiza una excusión por la campiña francesa, a bordo de un todoterreno Range Rover. Su destino es París, pero el vehículo no funciona como debería y deciden quedarse en la zona hasta haberlo reparado. Así, llegan hasta una villa abandonada –  que, como no podía ser de otra manera, es aquella donde los nazis vistos en la escena introductoria se entregaban a sus orgiásticos excesos.

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Once días, once noches – Joe D´Amato, 1987

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Once días, once noches (V.O. Undici giorni, undici notti a.k.a. “Eleven days, eleven nights”)

Italia, 1987

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, erótico, softcore

Guión: Rossella Drudi, Claudio Fragasso

Intérpretes: Jessica Moore (Sarah Asproon), Joshua McDonald (Michael Terenzi), Giovanni Lombardo Radice (Brett)

Música: Piero Montanari

Argumento

Durante un trayecto en barco rumbo a una ciudad de EEUU, el ingeniero Michael se da cuenta de que una bella joven le lanza miradas provocadoras. La chica le invita a seguirla, y una vez están al resguardo del resto de los pasajeros, ella se desnuda (llevaba puesta como única prensa una gabardina). Ambos tienen sexo salvaje sin que medie palabra alguna.

Más adelante, cuando el barco ha llegado a su destino, se presentan. Ella se llama Sarah. Se despiden sin intercambiar teléfonos. Él aún está atónito, sin terminar de creerse lo que le acaba de suceder. Michael se dirige a la obra que supervisa como arquitecto y le cuenta a su amigo el capataz la asombrosa “conquista”. Más tarde, cuando los dos están en un local y Michael se dispone a pagar, se percata de que le falta su cartera. El ingenuo ingeniero supone haberla “perdido” durante el viaje…

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Emanuelle e Françoise – Joe D´Amato, 1975

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Emanuelle e Françoise (Le sorelline)

Italia, 1975

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, thriller, softcore

Guión: Joe D´Amato, Bruno Mattei

Intérpretes: George Eastman (Carlo), Rosemarie Lindt (Emanuelle), Patrizia Gori (Françoise)

Música: Gianni Marchetti

Argumento

Françoise es una joven que trabaja posando como modelo fotográfica. Un día que la sesión de fotos termina antes de lo previsto, regresa a la casa en donde vive encontrándose con que su novio Carlo está en la cama con otra mujer. Carlo, lejos de sentirse sorprendido o pesaroso, reacciona con frialdad y arrogancia, echando de casa a su novia. Ésta vaga atribulada por las calles, portando una maleta con sus escasas pertenencias. Trata de llamar a una tal Emanuelle, pero siempre salta el contestador automático. Desesperada y sin ganas de seguir viviendo tras un desengaño tan cruel, Françoise camina hasta las vías del ferrocarril y se arroja cuando pasa el tren.

Más tarde, en el tanatorio, el cadáver debe ser reconocido por su hermana mayor. Ésta no es otra que Emanuelle, la mujer con la que Françoise había tratado sin éxito de comunicarse. Los policías allí presentes le dicen a Emanuelle que entre los restos de su hermana encontraron una carta de despedida dirigida a ella.

Tras leerla, tanto Emanuelle como las autoridades comprenden que ese individuo llamado Carlo, al que se menciona en el escrito, es responsable del suicidio. Los agentes han tratado de localizarlo, pero no ha sido posible. Al parecer, Françoise llevaba una doble vida, pues ninguna de las personas interrogadas con las que la difunta tenía contacto habitual sabían nada de ese novio suyo. La misiva deja entrever que Carlo es un jugador empedernido que siempre pierde y que está permanentemente endeudado. Cuando no puede pagar, Carlo ofrece a Françoise para que sus acreedores se diviertan con ella. Sin embargo, la chica no le abandona: Siente un amor ciego hacia él, se trata de una relación enfermiza y adictiva, autodestructiva para ella. Él sólo la utiliza manejándola a su antojo, pero ella no puede estar sin él.

Emanuelle es una mujer con un alto poder adquisitivo, que reside en una lujosa villa y es propietaria de varios caballos de carreras. Un día, en el terreno donde entrenan los equinos, ve a un tipo que se asemeja a Carlo por la descripción que Françoise hiciera de él. Tras preguntar a uno de sus empleados, averigua que es un jugador profesional que quiere apostar en las carreras, y que tiene muchas deudas. Emanuelle comprende que se trata del hombre que estaba buscando.

Carlo es un casanova nato, y al ver a Emanuelle intenta conquistarla. Ella inicialmente finge desinterés, pero se complace en haber encontrado al individuo que empujó a su hermana a la muerte. Ella pretende atraerlo para destruirlo lentamente, vengando así a Françoise…

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Comentario

En ésta ocasión, Joe D´Amato nos propone un cruce entre drama y thriller – sin escatimar, como es habitual en él, en escenas de desnudos y sexo softcore (trío lésbico incluído).

Cuando Emanuelle encuentra a Carlo, comienza un sutil juego de seducción para cautivarlo y atarlo (también en el sentido literal, como veremos). No se entrega de inmediato a él como suelen hacer el resto de las mujeres, y precisamente por eso Carlo se siente tan fascinado por ella (Una mujer cuarentona del montón, que por lo demás no es particularmente atractiva). Emanuelle quiere tratar a Carlo del mismo modo que éste trató a su hermana; manipularlo y utilizarlo.

Las personalidades de las dos hermanas no podían ser más diferentes. Françoise, la más joven, es ingenua, dócil e inocente; está sinceramente enamorada del macarra Carlo, un truhán ludópata y playboy, que no duda en ponerla de patitas en la calle cuando se cansa de ella – provocando así su suicidio. La madura Emanuelle, por su parte, es astuta y calculadora. Además, odia a los hombres. Va a propiciar que la ley del karma se vuelva contra el indeseable que causó la muerte de su hermana. Mediante flashbacks (a raíz de la lectura de la carta) vemos cómo era la tormentosa relación de amor-odio entre Françoise y Carlo; secuencias que se van alternando con la intervención de Emanuelle para vindicar a su hermana.

En su cautiverio, encadenado y mantenido a base de pan y agua en una habitación secreta en la villa de Emanuelle, Carlo piensa que ella está actuando por cuenta de alguno de sus muchos enemigos a los que debe dinero. No sabe (todavía) quién era su hermana, y que la tortura a la que es sometido es el fruto de una bien planificada venganza. El maltrecho Carlo, drogado y atado de pies y manos por cadenas, se ve reducido a tener que comer mendrugos de pan seco del suelo, como un perro; mientras que Emanuelle disfruta del espectáculo y con sorna realiza un strip-tease a través de una pared corrediza de cristal transparente.

Sin embargo, Carlo no se da por vencido y tratará de escapar; manipulando con un alambre las esposas que le mantienen retenido. Además, su desaparición ha levantado las suspicacias de Mira, otra de sus novias, quien le había visto últimamente en compañía de Emanuelle.

Digna de mención es la escena en la que Carlo, bajo el influjo de los alucinógenos que Emanuelle le inyecta, cree ver un orgiástico y delirante festín caníbal a través del cristal. La película gana considerablemente en interés a partir de la segunda mitad, y el tenso final es muy bueno.

Joe D´Amato firmó el guión de la película con su nombre real, Aristide Massaccesi; y contó para la elaboración del mismo con la ayuda de Bruno Mattei; otro de los directores emblemáticos de la exploitation italiana.

Carlo está interpretado por el gran George Eastman (Luigi Montefiori), a quien vimos en “Cani Arrabbiati” (Mario Bava, 1974) y quien más adelante interpretaría al loco de la isla griega en “Antropophagus” (1980), también de Joe D´Amato. Patrizia Gori, que encarna a Françoise, tiene papeles secundarios en “Zinkssärge für die Goldjungen” (Jürgen Roland, 1973) y en “Quelli che contano” (Andrea Bianchi, 1974), ambas protagonizadas por Henry Silva.

Los personajes “Emmanuelle y Françoise” resultan reminiscentes de “Justine y Juliette”, las hermanas creadas por la pluma del Marqués de Sade; dos mujeres completamente opuestas: Justine es sumisa, creyente, confiada y candorosa; pero su vida es un calvario, siempre de una desgracia a la otra. Juliette, por su parte, es pérfida, depravada y carente de escrúpulos; pero asciende rápidamente en la escala social, acaparando gran prestigio y riquezas. De Sade escribió sobre las dos hermanas en sus libros “Justine o los infortunios de la virtud” (1791) y “Juliette o las prosperidades del vicio” (1796). El cineasta español Jesús Franco, que tiene mucho en común con Joe D´Amato, dedicaría una película a Justine: “Marquis de Sade: Justine” (1969), con Romina Power como protagonista.

FHP, abril de 2016

 

Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”) – Kostas Karagiannis, 1974

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Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”)

Grecia, 1974

Director: Kostas Karagiannis

Género: Thriller

Guión: Lazaros Montanaris a.k.a. Elio Montanari

Intérpretes: Lakis Komninos (Stathis), Vagelis Voulgaridis (Ioakim), Erika Raffael (Ioanna), Dorothy Moore (Rosita)

Música: Yannis Spanos

Argumento

El club nocturno “The Tango” es frecuentado por personajes variopintos: Stathis, una especie de gigoló y playboy, su drogodependiente novia Ionna, la voluptuosa Rosita, que tiene inclinaciones lésbicas; o también el tímido Ioakim, quien disfruta viendo a las chicas bailar y se las imagina desnudas, pero no se atreve a aproximárseles. La mayoría de los asiduos al local se conocen entre ellos.

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Stathis (Lakis Komninos) y Ioanna (Erika Raffael)

Rosita trata de aprovecharse de la adicción a las drogas de Ioanna para conseguir que se acueste con ella. Como Stathis no le trae su dosis, ella le ofrece lo que Ioanna necesita; pero lógicamente quiere algo a cambio…

El ingenuo Ioakim siempre es utilizado por su “mejor amigo” Stathis, un gorrón y aprovechado, quien tiene las llaves de su casa y lleva allí frecuentemente a sus clientas y amantes; que suelen ser adineradas mujeres casadas. Lo que Stathis ignora es que Ioakim tiene una pasión voyeurística, y filma los encuentros sexuales desde una habitación secreta separada del dormitorio por un vidrio que desde un lado parece un espejo y desde el otro es transparente.

El apocado y retraído Ioakim sólo consigue excitarse al contemplar cómo otros tienen sexo. Él mismo es impotente. Un médico le dice que nada puede hacer por él, pues su impotencia no es orgánica sino psicológica; físicamente está sano. Ioakim le confiesa su impotencia a su padre, y éste le firma un cheque para que pueda pagar un tratamiento psiquiátrico. Le recomienda además que se consiga una novia.

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis)

Una noche en el club, Rosita le pide a Ioakim las llaves de su casa, para poder llevar allí a Ioanna. Ésta se había resistido hasta el momento a sus avances, pero la necesidad de consumir su dosis la empuja hacia el encuentro lésbico que pretendía evitar. Ioakim (que es un “pagafantas”) le da las llaves a Rosita, creyendo ilusamente que ésta le “recompensará”.

Stathis ve a las dos mujeres salir del club. Ellas toman un taxi y él las sigue hasta la casa de Ioakim. Éste, por su parte, también se dirige a su casa lo más velozmente posible, accede a su habitación secreta y desde allí prepara su cámara para filmar a las dos chicas a través del espejo de dos caras.

Cuando Rosita se beneficia de Ioanna, llega Stathis (quien también tiene las llaves). Él quiere unirse a las dos para formar un trío, pero Rosita se rebela, provocando su furia. Mientras se pelean, Ioanna aprovecha para escaparse. Ioakim continúa filmando. La riña entre Stathis y Rosita sube de tono, pronto pasan a las manos y a los golpes. Durante el forcejeo, ella tiene la mala suerte de perder el equilibrio y cae desnucándose contra un mueble. Stathis comprueba conmocionado que está muerta, y se marcha rápidamente del lugar.

Ioakim, que lo ha presenciado y grabado todo, sale de su escondite cuando su amigo se ha ido; quedándose a solas con la bella y desnuda muerta. Una tentadora excitación nueva se apodera de él… Con un cuerpo inanimado sí que es capaz de tener erecciones. Así, Ioakim “pierde su virginidad” con el cadáver de Rosita, tras lo cual procede a deshacerse del mismo: Roba un coche, lo conduce hasta un acantilado y lo despeña con la muerta dentro.

Entretanto, el preocupado Stathis, muy nervioso, llama una y otra vez a casa de Ioakim. Éste no descuelga el auricular. Al día siguiente, Stathis busca a su amigo, y trata de averiguar si la noche anterior no notó nada “extraño” en su casa. Ioakim finge no saber a qué se refiere. Poco después, en los periódicos aparece la noticia del “accidente” de Rosita, las autoridades están al corriente de que el coche del siniestro era robado.

Unos días más tarde, Stathis rompe con Ioanna y cansado de ella la echa de su casa. El gigoló vuelve a encontrarse con una de sus amantes y la lleva como de costumbre a casa de Ioakim. Éste, sin que nadie lo sepa, se encuentra preparado para filmar en la habitación secreta. Pero ésta vez Stathis no está de humor para el sexo, pues recuerda la pelea que días antes tuvo lugar en esa misma habitación, la pelea en la que fatídicamente mató a Rosita. Stathis se marcha, dejando sola a la mujer. Ésta, desengañada y furiosa, toma un cenicero lanzándolo contra el espejo, rompiéndolo y descubriendo tras él a Ioannis y sus aficiones voyeurísticas.

Ioakim le ruega que no se lo cuente a nadie, y confiesa que él hace eso porque es impotente y no es capaz de mantener relaciones sexuales con mujeres. Ella se burla de él, y dice que se lo va a contar a todo el mundo – Y esa es su sentencia de muerte… Ioakim se abalanza contra ella para impedirle que se marche. Durante la disputa la estrangula, e instantes después se da cuenta de que la ha matado. Luego, como ya hiciera con Rosita, tiene sexo con el cadáver y se desembaraza del cuerpo mediante el mismo procedimiento que la vez anterior. Pero ésta vez, la policía comienza a sospechar y un comisario suspicaz intuye que hay gato encerrado…

El comisario interroga a Stathis, quien fue el último que vio a la difunta con vida, y ordena que el club “The Tango” sea puesto bajo vigilancia.

Al mismo tiempo, la desamparada Ioanna, a quien Stathis ha echado de casa, llega a la villa de Ioakim en busca de refugio. Él acepta hospedarla. Ver en su cama el apetecible cuerpo desnudo de ella comienza a excitarle… Pero hay un pequeño problema: La chica está viva…

La sórdida senda de la perversión, que de inofensivo voyeur lo ha llevado a viciarse con la necrofilia, le tienta ahora para que se convierta también en un asesino…

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis), Stathis (Lakis Komninos) y Ionna (Erika Raffael)

Comentario

Una muy grata sorpresa desde Grecia es éste genial thriller repleto de suspense; con grandes cargas dramáticas y eróticas. La película escarba sin tapujos en psicopatías de caracter sexual y en las consecuencias del vicio; y la escabrosa trama está aderezada con una buena ración de humor negro. Por sus características el film seguro que haría las delicias del enfant terrible nipón Takashi Miike (“Visitor Q”, 2001).

El infeliz Ioakim está acostumbrado a que las mujeres lo ignoren y se burlen de él. Se encuentra en el polo completamente opuesto respecto a su amigo el macho alfa Stathis. La impotencia sexual (psicológica) que padece Ioakim es consecuencia directa de su falta de confianza en sí mismo, que, como en un círculo vicioso, se acrecienta a causa de su nulo éxito con las mujeres. Sólo grabando a otros teniendo sexo y viendo en soledad sus clandestinas películas pornográficas el pobre fracasado encuentra una efímera vía de escape a su frustración… Pero Ioanna, chica frágil que como él tiene problemas (pues depende de las drogas) parece poder convertirse potencialmente en una compañera perfecta. Juntos, tal vez,  podrían superar sus respectivas angustias. Ella es una joven cariñosa y comprensiva, que al ver a Ioakim como a un hombre, sin mofarse de él,  será capaz de curarlo de su impotencia. Pero Stathis, celoso e indignado cuando se corre la voz de que su ex-novia ha iniciado una relación con su mejor amigo, no está dispuesto a tolerar que la felicidad de la pareja dure mucho. Stathis teme convertirse en el hazmerreír del club si la gente se entera de que su novia está ahora con “un perdedor y un espantajo” como Ioakim. Pero éste posee una información que compromete seriamente a Stathis, y así se lo insinúa a su “mejor amigo”: Ioakim conoce perfectamente las circunstancias que rodearon a la muerte de Rosita…

En el detalle del espejo doble (y también en la atmósfera general de la película) éste thriller helénico tan sumamente recomendable recuerda a „Emanuelle e Françoise – Le sorelline“ (1975), interesante film italiano del maestro del exploitation Joe D´Amato – Y por cierto, el personaje de Stathis (interpretado por Lakis Komninos) es muy similar al de Carlo (George Eastman) en la película de D´Amato.

FHP, abril de 2016

Vacaciones para matar – Fernando Di Leo, 1980

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Vacanze per un massacro

Italia, 1980

Director: Fernando Di Leo

Género: Thriller/Softcore

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Joe Dallesandro (Joe), Lorraine De Selle (Paola)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

Un presidiario se fuga de la cárcel, descolgándose por las paredes de la prisión con una cuerda fabricada a base de sábanas. Huye a pie, corriendo por el campo hasta llegar a una granja. Con la intención de robar un coche, allí se enfrenta a dos hombres, matando a uno de ellos. Logra hacerse con el vehículo y escapa por carretera a través de las montañas.

Llega hasta un idílico paraje donde ve una rústica casa campestre de piedra y madera. Haciéndose pasar por un “agente de seguros” pregunta a unos pastores si vive alguien allí. Éstos responden que la casa pertenece a gentes de la ciudad, que suelen venir allí a pasar los fines de semana.

Pensando que aún faltan varios días para que aparezca alguien, el fugitivo decide refugiarse en la casa. Pero una vez ha logrado entrar a través de la ventana, no tarda en escuchar el motor de un coche que se aproxima… Los dueños de la casa están llegando.

El preso fugado sale y se oculta tras unas rocas, y ve cómo tres personas entran en la casa: Un hombre y dos mujeres.

Se trata de Sergio, su mujer Liliana y la hermana de ésta, Paola. Los tres desean pasar unos días de tranquilidad y calma en la apartada casa rural. Sergio es un aficionado a la caza y tiene la intención de salir temprano con su escopeta a la mañana siguiente. Liliana proyecta ir a comprar víveres al pueblo mientras su marido se dedica a la caza. La ninfómana Paola, por su parte, está impaciente por acostarse con Sergio y le recrimina a éste que prefiera irse a pegar tiros por ahí. Liliana ignora que su esposo tiene una relación con su hermana pequeña a sus espaldas.

El presidiario, parapetado tras las rocas y más tarde a través de la ventana, contempla a los recién llegados y escuchando sus conversaciones es testigo de la atípica relación existente entre los tres. Más adelante, cuando oscurece, observa cómo la desnuda Paola se masturba en el sofá mientras escucha los jadeos de su hermana y Sergio procedentes de la habitación contigua…

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A la mañana siguiente, el fugitivo se despierta poco antes de que Sergio salga de la casa para cazar. El preso nota que Sergio está pertrechado con una escopeta, y que domina las artes marciales, pues antes de disponerse a cazar realiza unos calentamientos de tai-chi. Poco después, Liliana se marcha en coche con dirección al pueblo y Paola queda sola en la casa…

Mientras Liliana conduce, escucha las noticias en la radio: Un preso se ha fugado de una cárcel en la comarca. Se trata de Joe Brezzi, delincuente sumamente peligroso, condenado a cadena perpetua por atraco con homicidio. “El dinero del que se apoderó en su asalto nunca fue encontrado”. A continuación, el locutor procede a realizar una descripción del fugitivo…

Aprovechando que Paola ha quedado sola en casa, el presidiario (que no es otro que Joe Brezzi) la deja inconsciente, la tiende en el sofá, y tras tomar algo para comer de la nevera, agarra un pico y comienza a cavar, agujereando el suelo de piedra en el salón en un lugar muy preciso, como sabiendo perfectamente lo que está buscando…

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El director Fernando Di Leo (en el centro) con los actores de la película durante uno de los descansos del rodaje

Comentario

Éste thriller de presidiarios fugitivos que mantienen rehenes retenidos es una de las respuestas italianas al éxito de “The last house on the left” (Wes Craven, 1972).

Usando un tema muy sencillo y no demasiado original, el maestro Fernando Di Leo dirige con pulso certero éste intrigante film, consiguiendo una vez más cautivar al espectador. De un instante a otro, está claro que estallará la violencia entre el taciturno y gélido Brezzi y los integrantes del curioso ménage a trois que esperaban (ilusamente) pasar unos días tranquilos en la casa de campo…

Los primeros cuarenta minutos la historia se desarrollan sin demasiada acción, lo que mantiene al público en vilo, expectante ante el momento en que realmente “arranque” la película; cuando el trío compuesto por el matrimonio formado por Sergio y Liliana y la lasciva Paola descubran la presencia del extraño en la rural morada.

Y los tres saben que ese individuo bien parecido, rubio, de mirada feroz y con camiseta de tirantes no puede ser otro que el peligroso asesino que todos buscan… Pero también el fugado asesino busca algo… (¿Los millones que logró ocultar antes de que lo mandaran tras las rejas?)

Joe Brezzi está interpretado por el guaperas italoamericano Joe Dallessandro, “muso” de Andy Warhol. Dallessandro participó junto al alemán Udo Kier en el mediocre tandem warholiano del terror “Flesh for Frankenstein” (dirigida por Paul Morrissey y Antonio Margheriti en 1973) y “Blood for Dracula” (Paul Morrissey, 1974); así como en otras películas patrocinadas/presentadas o co-producidas por el anodino (pero siempre ensalzado por los medios) inventor del “pop-art”.

Los trabajos previos de Joe Dallessandro son más bien para olvidar, pero ésta “Vacanze per un massacro” resulta sumamente interesante. Y es que se nota que tras las cámaras está un genio: El gran Fernando Di Leo.

Lo primero que llama la atención en las escenas iniciales del film es la excelente banda sonora del argentino Luis Enríquez Bacalov: La música es la misma que en las primeras secuencias de “Milano Calibro 9” (1972); un fenómeno de “reciclaje” que ya habíamos notado en “La città sconvolta: Caccia spietata ai rapitori” a.k.a. Kidnap Syndicate (1975). En esas dos películas posteriores de Fernando Di Leo, “Kidnap Syndicate” de 1975 y ésta “Vacanze per un massacro” de 1980, Bacalov retomó la partitura que ya había usado para “Milano Calibro 9” en 1972, cambiando mínimamente algún que otro acorde. Esa melodía no se olvida fácilmente.

A la libidinosa Paola la interpreta la francesa Lorraine De Selle, quien participaría ese mismo año en “La casa sperduta nel parco” de Ruggero Deodato (realizador de la célebre y controvertida “Cannibal Holocaust”); y al año siguiente, en 1981, en “Cannibal Ferox” de Umberto Lenzi. Al cazador Sergio le da vida Gianni Macchia, a quien conocemos por haberlo visto en el papel del atracador italiano Luigi en la película de acción alemana “Blutiger Freitag” (Rolf Olsen, 1972).

FHP, 2015