La última casa a la izquierda – Wes Craven, 1972

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La última casa a la izquierda (V.O. The last house on the left)

EEUU, 1972

Director: Wes Craven

Guión: Wes Craven

Intérpretes: Sandra Cassel (Mari), Lucy Grantham (Phillys), David Hess (Krug Stillo)

Música: David Hess

Género: Thriller, slasher

Argumento

En vísperas de su cumpleaños, la adolescente Mari se dispone a acudir a un concierto junto a su amiga Phyllis. Las chicas viven en una zona campestre a las afueras de la ciudad. Los padres de Mari están un tanto inquietos porque no conocen demasiado bien a Phyllis y temen que su hija frecuente malas compañías. Pero la dejan ir, tras obsequiarla con un colgante con el símbolo de “Peace”.

De camino al concierto, las jóvenes toman alcohol y hablan de conseguir marihuana. En el coche, conduciendo rumbo a la ciudad, escuchan por la radio la noticia de la fuga de tres peligrosos delincuentes, a los que presumiblemente acompaña una mujer. Los tres criminales, que al escapar mataron a dos guardias, son psicópatas sin escrúpulos y están armados…

También los propios prófugos escuchan la radio desde su escondite. Se han atrincherado en un piso de la ciudad. Son Krug Stillo, quien parece ser el líder del grupo; Fred “El Comadreja” Podowsky y el drogadicto Junior, hermano pequeño del primero. La amiga del trío se llama Sadie.

Mari y Phyllis llegan a la ciudad para el concierto, pero todavía no tienen marihuana. Se les ocurre la desafortunada idea de preguntarle por droga precisamente a Junior, el yonki de la banda, quien se encontraba vigilando en la calle.

Junior lleva a las chicas hasta la madriguera de sus compinches, depredadores natos que se regocijan ante la llegada de nuevas víctimas. Mari y Phyllis han caído en una trampa fatal…

Mientras tanto, ajenos a la tragedia que se cierne sobre ellos, los padres de Mari preparan alegremente la fiesta de cumpleaños de su hija. Sólo a la mañana siguiente, cuando se dan cuenta de que Mari no ha regresado, inician seriamente a preocuparse y llaman a la policía. El sheriff le resta importancia al asunto, y manifiesta su confianza de que la muchacha regresará próximamente…

Pero Mari y Phillys siguen atrapadas por el cuarteto de perturbados. Éstos introducen a las chicas en el maletero de su coche y abandonan su escondite en la ciudad con destino al bosque. Pretenden allí someter a las adolescentes a mil y una vejaciones.

El coche de los delincuentes se queda de improviso sin gasolina, y los maleantes proceden a sacar a las chicas del maletero, para internarse con ellas en la espesura. Allí, la maniatada Mari se percata de que están a un tiro de piedra de su casa – Pero siente la impotencia de no poder hacer aún nada para liberarse.

Las abducidas esperarán el momento idóneo para escapar. Pero saben que, si su fuga se frustra y son nuevamente capturadas, los criminales no dudarán en cometer con ellas los más viles excesos de la barbarie…

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Comentario

Tras finalmente visionar el original “La última casa a la izquierda” de Wes Craven (1972) no puedo más que asombrarme tras constatar la casi idéntica trama, línea argumental y caracterización de los personajes respecto a la italiana “L´ultimo treno della notte” (Aldo Lado, 1975).

Ya sabía que varios directores italianos habían adoptado la exitosa fórmula de ésta opera prima de Wes Craven (el subgénero de “criminales prófugos que toman chicas como rehenes, las torturan violan y matan”); pero en el caso del memorable film de Aldo Lado (rodado tres años después de “La última casa a la izquierda”) las analogías son tan abrumadoras que casi podríamos decir que estamos ante un apócrifo remake.

En ambas películas el padre de una de las chicas es médico, en ambas está preparándose una celebración (en “L´ultimo treno della notte” son las Navidades, en “Last house on the left” es el cumpleaños de la protagonista); en las dos hay un yonki en el grupo de maleantes, y también una chica perversa (en éste caso Sadie, nombre muy apropiado para ésta sádica). En los dos films, los delincuentes llegan casualmente hasta la casa de los padres de una de sus víctimas – y cuando éstos se enteran de lo que ha sucedido y se dan cuenta de quiénes son sus “huéspedes”, el padre (y en ésta original de Craven también la madre) se aprestan a tomarse la justicia por su mano (lo que acerca a ambas películas al subgénero de “Rape&revenge”).

También el detalle del “regalo” está presente en el largometraje original y en el italiano: En el film de Aldo Lado se trata de la corbata de colores chillones que una de las chicas iba a regalar a su padre por Navidad (cuando los delincuentes llegan a la casa, uno de ellos la lleva puesta). Y en “La última casa a la izquierda” es el colgante de Mari con el símbolo de “peace”, que ella regaló al yonki para tratar de ganarse su confianza. (Por cierto: El hippiesco emblema del “peace” es en realidad la Runa de la Muerte… Quién sabe si Wes Craven no quiso, con ese detalle, señalar de antemano el destino que le esperaba a la desdichada Mari).

Sin embargo, y pese a descubrir con un cierto desengaño la poca originalidad de la película de Aldo Lado, sigo prefiriendo la versión italiana – Que me parece de una superior calidad técnica y artística, y cuenta con una atmósfera más cruda, claustrofóbica y tensa. Además, en mi opinión, era más fácil sentir empatía hacia las dulces e inocentes chicas del tren que por éstas dos del concierto – quienes, después de todo, se metieron ellas mismas en la “boca del lobo” (Moraleja: No toméis drogas). “L´ultimo treno della notte” cuenta con una magnífica banda sonora, a cargo de Ennio Morricone y con una canción de Demis Roussos como tema principal. La música de “Last house on the left”, a base de toques hippys y countries (compuesta por el actor David Hess), no es particularmente destacable.

Los dos policías, que en realidad no aportan nada al desarrollo de la trama, ponen una cierta nota cómica a la violenta película – Esa comicidad alcanza su apogeo en la escena del camión de pollos…

Krug Stillo, el líder del feroz cuarteto, está interpretado por David Hess – Quien se puso en la piel de un personaje muy similar en la recomendable “Autostop Rosso Sangue” (Pasquale Festa Campanile, 1977), protagonizada por Franco Nero y Corinne Cléry. Los demás actores son prácticamente unos completos desconocidos; quizás con la excepción de Fred J. Lincoln (“Fred the Weasel Podowski”), quien más tarde se haría un hueco, como director y productor, en la industria del porno.

FHP, abril 2016

 

La seducción – Fernando Di Leo, 1973

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La seducción (V.O. La Seduzione)

Italia, 1973

Director: Fernando Di Leo

Género: Drama

Guión: Fernando Di Leo, Ettore Patti

Intérpretes: Maurice Ronet (Giuseppe), Lisa Gastoni (Caterina), Jenny Tamburi (Graziella)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

El siciliano Giuseppe regresa a su Catania natal tras 15 años viviendo en Francia. El principal motivo de su retorno es volver a encontrarse con Caterina, su amor platónico de juventud. El dicharrachero y bromista Alfredo, un mujeriego joyero, le cuenta a su compadre Giuseppe cómo han cambiado las cosas en su círculo de amistades desde que se marchara de Catania. Caterina ha enviudado y tiene una hija adolescente. Giuseppe pide a Alfredo que arregle una oportunidad para coincidir con Caterina “casualmente”. Así, en un evento social, Giuseppe se reencuentra con la mujer que, pese a todos esos años fuera, no ha podido olvidar.

Inicialmente, Caterina trata de guardar las formas por el “qué dirán”, pues no es una “francesa liberal” sino “una señora siciliana”. Pero pronto también ella se dejará llevar por la fuerte atracción que siente hacia el caballeroso “hombre de mundo” que acaba de volver de Francia. Todo indica que en el pasado, la relación entre ambos fue algo más que platónica…

Graziella es la hija quinceañera de Caterina. La pizpireta jovencita se muestra desde el principio muy cariñosa hacia el amigo de su madre.

Alfredo sabe mucho de mujeres, o al menos eso quiere hacer creer a todo el mundo (Pese a sus ínfulas de playboy siempre es rechazado por Luisa, una madurita bastante ligera de cascos muy amiga de Caterina). En una ocasión, Alfredo le advierte a Giuseppe que “tenga cuidado” con la hijita de su enamorada, insinuando que a la tierna y dulce jovencita en realidad “le va la marcha”. Giuseppe reacciona indignado ante esas infundadas acusaciones.

Cuando, la primera vez que se queda a dormir en casa de Caterina, Giuseppe se dispone a ir al baño durante la noche, pasa por delante del cuarto de Graziella. La puerta está abierta, y la apetecible muchacha yace sobre el lecho completamente desnuda… (haciendo como que duerme, y que la sábana “se ha caído”)

En los días sucesivos, la coqueta Graziella provoca a su „padrastro“ de manera cada vez menos sutil. Sentados en el sofá en ausencia de Caterina, la chica pone “distraídamente” sus piernas sobre las de Giuseppe, mientras finge leer una revista, arrimándose cada vez más a él… Éste, al pricipio un tanto intimidado, comienza a acariciarla. Graziella, que disfruta de la situación, continúa acercando sus nalgas… hasta que regresa a casa la madre. Entonces ambos se separan abruptamente y disimulan, antes de que Caterina entre en la estancia.

Gradualmente, el enorme y apasionado interés erótico que Giuseppe sentía hacia Caterina va disminuyendo, para ser poco a poco dirigido hacia la hija (quien probablemente tiene la edad que tenía Caterina cuando él se enamorara de ella en su juventud). Giuseppe sigue queriendo a la cuarentona “señora siciliana”, pero la picante adolescente resulta sexualmente mucho más excitante…

Como ya le advirtiera su amigo Alfredo, un ménage a trois con madre e hija es algo que puede acarrear funestas consecuencias para Giuseppe, hombre serio y con la cabeza bien amueblada.

Una noche que se queda a dormir con Caterina, Giuseppe se escabulle con sigilo de la cama donde se ha acostado con ella, y aprovechando que está dormida, se dirige a la habitación contigua: La de Graziella. Allí la pícara joven ya le esperaba, desnuda y radiante. Giuseppe confía en que el sueño de Caterina sea profundo, y en que no se levante del lecho al notar su ausencia…

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Comentario

“Durante todos esos años que pasé fuera, en todas las mujeres con las que estuve sólo te veía a tí” confesaría en una ocasión a Caterina el enamorado Giuseppe, recién retornado de Francia. Y ciertamente era sincero. Más adelante, en la bella y provocativa Graziella, Giuseppe con seguridad no hacía más que ver también a la madre de ésta. (¡Aunque con unos cuantos años menos!)

Estamos, salvando las distancias, ante una versión italiana de la famosa historia de “Lolita”. De hecho, ésta película está inspirada en una novela con un argumento muy similar a la que escribió Nabokov: “Graziella” (1970), del autor siciliano Ercole Patti. El gran Fernando Di Leo (“Milano calibro 9”, 1972) adaptó el libro a la gran pantalla.

El actor francés Maurice Ronet interpreta a Giuseppe, y a la “quinceañera” Graziella la encarna Jenny Tamburi, actriz que en el momento del rodaje tenía ya 21 años. Más o menos coetánea de Gloria Guida y Lilli Carati, la ya fallecida Jenny Tamburi participó como ellas en numerosos productos softcore a lo largo de los años setenta.

La muy buena música del film corre a cargo del argentino Luis Bacalov, compositor también de las bandas sonoras de “Milano Calibro 9” (1972) y “Il Boss” (1973); ambas igualmente de Fernando Di Leo.

FHP, 2015

La Piovra II – Capítulo 4

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Cattani (Placido) con Ettore Ferretti (Sergio Fantoni)

La Piovra II 

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1985

 Director: Florestano Vancini

Guión: Ennio De Concini, Odile Barski

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Nicole Janet (Else Cattani), Cariddi Nardulli (Paola Cattani), Jacques Dacqmine (Sebastano Cannito), Francois Périer (Abogado Terrasini), Florinda Bolkan (Condesa Olga Camastra), Paul Guers (Prof. Gianfranco Laudeo), Martin Balsam (Frank Carrisi), Daniel Ceccaldi (Nicola Sorbi), Sergio Fantoni (Coronel Ferretti), Geoffrey Copleston (Ravanusa)

Música: Riz Ortolani

Aquí puede leerse lo sucdedido en el capítulo anterior

Capítulo 4

Cattani trabaja en la secretaría como empleado directo de Cannito. Pero en realidad está al servicio de Ferretti, quien trata de demostrar la implicación de Cannito en asuntos ilegales. La brecha entre las dos facciones en el seno de la organización conspirativa transnacional comienza a crecer. De un lado están los siculo-americanos de Carrisi, Terrasini y Sorbi, del otro los político-masónicos de Cannito y Laudeo.

Una rueda de prensa en la que vuelven a econtrarse Cattani y Olga tiene lugar. Terrasini y Sorbi, junto con el italoamericano Carrisi explican ante los reporteros su proyecto de construir una ciudad electrónica, una “Silicon Valley” italiana. Ese proyecto forma parte en realidad de una monumental operación de lavado de dinero procedente de la droga y el tráfico de armas. Con preguntas comprometidas e incómodas los periodistas demuestran que están informados acerca de esa tapadera. Los siculo-americanos reaccionan nerviosos, pero son conscientes que se trata de una maniobra intimidatoria de la facción rival: Son Cannito y Laudeo quienes les han echado a la prensa encima. Al día siguiente no aparece en los diarios nada referente a las cuestiones molestas; pues Cannito y Laudeo sólo querían hacer una demostración de poder y hacer ver a los rivales que controlan los medios de comunicación.

Ferretti no entiende el motivo de la enemistad entre las dos facciones criminales que pugnan por el control del poder oculto. En teoría todo surgió después de que Carrisi se negara a pagarle a sus socios el 15%. Pero la ruptura en la frágil alianza puede provocar una guerra. Ferretti le dice a Cattani que ellos deben alimentar cauta y progresivamente la enemistad entre sus enemigos. Ello es más que lógico desde un punto de vista estratégico.

En la villa de Sorbi se celebra una cumbre entre los jefes. Cannito se enciende en una acalorada discusión con Carrisi y sufre un amago de infarto. La condesa Olga lo presencia cuando está llegando a la casa. Más tarde se lo cuenta a Cattani. Éste usa su relación con Olga para recabar información sobre sus enemigos. Información que a su vez luego le pasa a Ferretti.

El bando siculo-americano de Terrasini y Carrisi contrata a un individuo romano apellidado Maurilli para que consiga y difunda datos comprometedores con el fin de hundir a Cannito. Cuando Maurilli se entera de quién es la persona a la que debe seguir, afirma un tanto vacilante que “es un asunto muy delicado”. Meterse con gente tan poderosa como el jefe de los servicios secretos y el líder de una logia son palabras mayores, algo sumamente peligroso. Pero acepta el encargo.

Cannito y Terrasini quieren usar a Cattani el uno contra el otro. Ambos quieren intrigar contra su rival a través de él.

Maurilli, entretanto, descubre por casualidad en la casa desde la cual la villa de Sorbi es vigilada. Esa misma noche, los espías al servicio de Ferretti que controlaban los movimientos de los jefes criminales son asesinados. Cannito descubre así que Ferretti estaba conspirando contra él, y le “sugiere” que dimita. Pero Ferretti no solo se niega a hacerlo, sino que le amenaza dándole a entender que tiene contra él mucha información confidencial. Ello es prácticamente un suicidio…

Antes de poder encontrarse con Cattani como tenía previsto, Ferretti es embestido y aplastado por un coche. “De manera que parece un accidente”. Cattani por su parte acude a los archivos secretos del asesinado cuando se entera de su muerte y se hace con los documentos que comprometían a Cannito.

Tras la muerte de su jefe, Cattani se encuentra cada vez más solo. Va a Suiza a ver a Else, que es la única persona de la que se fía. Y le pide que custodie las copias de los documentos depositándolas ante un notario. Si a él llegara a “pasarle algo” ella deberá enviar copias de esas copias a otros contactos…

(Continuará)

FHP, 2015

La guerra de Troya – Giorgio Ferroni, 1961

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La guerra de Troya (V.O. La guerra di Troia)

Italia, 1961

Director: Giorgio Ferroni

Género: Peplum

Guión: Giorgio Ferroni, Ugo Liberatore

Intérpretes: steve Reeves (Eneas), Juliette Mayniel (Creusa), John Drew Barrymore (Ulises)

Música: Mario Ammonini, Giovanni Fusco

Argumento

Ya dura varios años el asedio a la ciudad de Troya por parte de los griegos. El conflicto estalló tras el rapto por parte de Paris, hijo del rey Príamo de Troya, de la bella Helena, esposa del rey espartano Menelao. En honor a la verdad, más que de un rapto se trató de una fuga, pues la joven se marchó con el príncipe troyano por voluntad propia. Una alianza entre los pueblos de la Hélade, dirigida por valerosos guerreros como Aquiles, Ulises o el propio Menelao; se formó para atacar Troya y devolver a Helena a su legítimo marido.

Héctor, uno de los máximos comandantes troyanos, es también hijo del rey Príamo y por tanto hermano de Paris. Tras matar en combate a Patroclo, gran amigo de Aquiles; Héctor es muerto por Aquiles. El desolado Príamo desea recuperar el cadáver de su vástago para poder sepultarlo con todos los honores, y parte personalmente hacia el campamento griego para negociar con Aquiles al respecto. Le acompaña su yerno Eneas, esposo de su hija Creusa y cuñado del caído (así como de Paris). Inicialmente reticente, Aquiles accede a entregarle al viejo rey el cuerpo de su hijo. Pero el caudillo aqueo pretende conservar la armadura que le arrebató a su contrincante a modo de trofeo. Para recuperar también ésta y devolvérsela a la viuda de Héctor, Eneas se ofrece a competir en una pelea contra el más fornido de los luchadores griegos, el coloso Áyax. Tras vencerlo, Aquiles le dice a Eneas que por fin sabe que en Troya tiene un enemigo digno de él.

El noble Eneas desea que finalmente llegue la paz entre griegos y troyanos, tras una larga guerra que no lleva a ninguna parte. Eneas está sumamente disgustado ante la actitud del arrogante Paris (ahora máximo comandante troyano, sólo por debajo de su padre el rey) y la pérfida e intrigante Helena; y considera que con su adulterio ellos son los responsables de la sangre vertida en esa estúpida contienda. Pero aunque su convicción personal le empuje a buscar una negociación para el fin de la guerra, Eneas debe obedecer a su suegro Príamo; y éste (influenciado por Paris) ordena que continúen los preparativos militares. En realidad, Príamo no hace más que defender su amurallada ciudad, pues los atacantes son los griegos, quienes sin éxito tratan desde hace años de entrar.

Poco a poco se van acabando los recursos y los soldados. A Eneas se le encarga la misión de partir en busca de refuerzos. Pero para que Eneas pueda traer más guerreros desde la Frigia, los troyanos necesitan ganar tiempo. Es por ello que solicitan una tregua a los griegos. Paris en persona acude a visitar a los aqueos y se entrevista con Aquiles, Ulises y Menelao. Está dispuesto a entregarles cuatro carros repletos de oro para que acepten la tregua. El gran estratega Ulises propone que además los troyanos les entreguen grandes cantidades de madera, así como diez rehenes, que serán retenidos por los griegos como garantía de que la tregua no será traicioneramente rota. “Al menos uno de los rehenes deberá ser de tu familia directa” dice Ulises. Paris acepta el trato. Cuando se retira, Aquiles y Menelao preguntan a Ulises para qué quiere tanta madera. El astuto rey de Ítaca, futuro protagonista de la Odisea, tiene un plan…

Cuando la tregua ha sido acordada, Eneas parte rumbo a Frigia para buscar refuerzos. Ignora que su esposa Creusa está embarazada. Paris, aconsejado por Helena, decide que su hermana Creusa sea uno de los rehenes que se entregarán a los griegos. Mientras tanto, Ulises va instruyendo a sus hombres para que con la madera vayan construyendo un gigantesco caballo (hueco por dentro). Los troyanos que contemplan ésto desde sus murallas, imaginan que se trata de una ofrenda a los dioses.

Eneas retorna antes de lo esperado, trayendo consigo un enorme destacamento de soldados dárdanos. Alarmados, los griegos deciden que hay que frenar a Eneas antes de que logre entrar en Troya. Aquiles, sin embargo, se opone a atacar a Eneas, pues ello supondría romper la tregua. Aquiles no quiere cometer el deshonor de traicionar un pacto, pero Ulises es más pragmático… Se produce una monumental batalla a las puertas de Troya entre Eneas y sus dárdanos y los guerreros aqueos. A éstos últimos se suman los mirmidones de Aquiles.

Finalmente llega el momento de la lucha cuerpo a cuerpo entre Eneas y Aquiles. Mientras ambos pelean, una flecha lanzada por Paris se clava en el talón del rey griego. Ese era el único punto débil de Aquiles (un semidivino hijo de un mortal y una diosa), y así muere el héroe heleno. Paris se jacta de haber acabado con el máximo comandante enemigo, pero en realidad el mayor mérito es de Eneas. Éste se entera de que su esposa Creusa ha sido entregada como rehén y consigue liberarla. Pero Paris contempla a su cuñado como un estorbo y un potencial rival, y toma la decisión de someterlo a una especie de tribunal militar con la excusa de no haber obedecido sus órdenes.

Al mismo tiempo, se va cristalizando el plan trazado por Ulises: Los mejores soldados griegos se esconderán dentro del caballo hueco de madera. Ulises y los demás fingirán una retirada, marchándose a sus barcos en la costa. Cuando los troyanos ven que los griegos ya no están y que sólo han dejado el caballo donde antes estaba su campamento, piensan exultantes de gozo que sus enemigos se han rendido, que el asedio ha terminado, y que al fin han ganado la guerra. Paris da la orden de entrar el gigantesco caballo dentro de la ciudad, a modo de trofeo. Pero Casandra, la adivina, ha profetizado que ello les acarreará una inmensa desgracia…

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Comentario

Aunque la película “La Furia de Aquiles” (Marino Girolami, 1962) es de un año más tarde, ésta “La Guerra de Troya” puede considerarse como su continuación, en lo que a la historia lineal del conflicto greco-troyano respecta. “La Furia de Aquiles”, con Gordon Mitchell en el papel principal, termina cuando el rey de los aqueos mata a Héctor; y el film que hoy nos ocupa empieza precisamente tras ese suceso.

Si el largometraje de Girolami está visto desde la perspectiva de los griegos, “La Guerra di Troia” tiene como protagonista al troyano Eneas, interpretado por Steve Reeves (“Hércules”, Pietro Francisci, 1958). Eneas, con su carácter pacifista, se opone a una guerra inútil y se indigna con su cuñado Paris y la adúltera Helena. Pero por su honor de troyano, combate valientemente contra los invasores griegos, si bien lo que en realidad preferiría sería vivir tranquilamente con su esposa Creusa y el hijo común que ambos esperan.

Si tras la guerra de Troya Ulises se embarcó para retornar a sus tierras junto a Penélope y vivió las aventuras narradas por Homero en “La Odisea”, Eneas también se hizo a la mar rumbo a occidente, llegando hasta costas itálicas (lo que está descrito en “La Eneida”). Él sería así el mítico antepasado de Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma. Ese mismo año de 1961, Steve Reeves daría vida a Rómulo en la épica Romolo e Remo de Sergio Corbucci. Ese Rómulo tiene en la película un carácter idéntico (amante de la paz y la tranquilidad) al de su antepasado Eneas en éste film; Steve Reeves interpretó en 1961 prácticamente el mismo papel en ambas películas: el del primer rey de Roma y el de su antepasado troyano.

FHP, 2015

Rómulo y Remo – Sergio Corbucci, 1961

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Romolo e Remo

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Sergio Leone, Ennio De Concini, Duccio Tessari

Intérpretes: Steve Reeves (Rómulo), Gordon Scott (Remo), Virna Lisi (Julia)

Música: Fabio Frizzi

Argumento

Dos bebés en el interior de un canasto son depositados en un río por su madre, que parece estar huyendo de alguien. La corriente se los lleva a tiempo, antes de que los perseguidores alcancen a la mujer. El canasto con los niños navega a la deriva por el río hasta llegar a una orilla, donde una loba recoge a los pequeños. Ésta se hace cargo de ellos como si fueran cachorros suyos. Pero un día, un pastor mata a la loba y encuentra a los dos hermanos, llevándoselos con él y criándolos como sus hijos: Los niños crecerán hasta convertirse en los legendarios Rómulo (Steve Reeves) y Remo (Gordon Scott).

Rómulo y Remo viven como pastores en la comarca itálica de Alba Longa, regida por el despótico rey Amulio. Las arbitrariedades de ese monarca se hacen cada vez más insoportables para el pueblo humilde. Los dos hermanos comienzan a gestar una rebelión para deponer al tirano.

En Alba Longa se celebran por aquellos días las fiestas en honor del dios Pan. A esos eventos ha sido invitada Julia, la hija del rey de los sabinos, quien está por casarse con Curzio, el designado sucesor de Amulio. Rómulo y Remo acuden a presenciar los festejos. El apuesto Rómulo se fija de inmediato en la bella Julia, y decide que la hermosa princesa deberá ser suya.

Los hermanos planean robar los caballos del tirano Amulio durante unas carreras que están por tener lugar en el marco de las festividades del dios Pan. Rómulo participa en esas carreras para distraer a los soldados, mientras que Remo y los demás se hacen con los equinos. En medio del caos que estalla después, Rómulo toma a Julia y se la lleva consigo. La princesa sabina hace como que se resiste, pero en realidad también ella se siente atraída por el forzudo pastor. Sin embargo, a Remo no le parece bien que su hermano haya raptado a la princesa, pues eso puede poner contra ellos también al vecino reino de los sabinos.

Curzio y sus hombres buscan a Julia y localizan la choza donde la joven se encuentra junto a Rómulo. Éste es reducido por los soldados y Curzio se dispone a ensartarlo con su espada, pero Julia le ruega que la vida le sea perdonada, y que sea el rey Amulio quien decida su suerte. Así, Rómulo es llevado preso a Alba Longa, donde será torturado en una mazmorra. Amulio tratará sin éxito de hacerle hablar para que revele el paredero de sus caballos y el lugar donde se ocultan sus cómplices.

La vestal Rea Silvia observa a través de una ventana cómo martirizan al fornido joven. Amargas lágrimas brotan de sus ojos: Pues ella ha reconocido a Rómulo como uno de sus hijos, uno de los dos bebés que depositó hace años en el río. Al estar Rea Silvia consagrada como sacerdotisa a la diosa Vesta, le estaba vetado conocer varón y tener descendencia. Pero el padre de Rómulo y Remo, aquel que engendró en el vientre de la vestal la simiente de la vida, no era un mortal sino un dios. En su juventud, Rea Silvia fue pretendida por el tirano Amulio, pero ella prefirió consagrarse a Vesta para evitar casarse con él.

Durante la huída con los caballos robados, el pastor que recogió a los hermanos de la madriguera de los lobos (y al que Rómulo y Remo consideran su padre) es herido por una flecha envenenada. Agonizante, el hombre expone a Remo la verdad, haciéndole saber antes de expirar que no es él su auténtico progenitor.

En ausencia de su hermano, el iracundo Remo toma la determinación de convertirse en el líder de la tribu. Él considera su derecho indiscutible comandar la rebelión contra el despótico régimen de Amulio. Es el suyo un auténtico espíritu de caudillo guerrero. Remo y los suyos se disponen a liberar a Rómulo y parten rumbo a Alba Longa. Allí va a tener lugar la ejecución pública del reo, para conmoción y congoja de su madre rea Silvia y la princesa Julia. El malherido Rómulo es dejado en la arena junto a un hambriento oso, para regocijo del público ansioso de presenciar un sagriento espectáculo. Pero ante la estupefacción de todos, Rómulo vence a la bestia. Rea Silvia aprovecha para interceder por la vida de su hijo, pero en un ataque de furia el tirano Amulio la apuñala sin contemplaciones. En ese momento hacen su aparición Remo y los demás, que liquidan al déspota e inician una feroz batalla contra sus tropas. Alba Longa arde. Julia decide por voluntad propia irse con Rómulo, pues no ama a Curzio, el general con el que su padre la había prometido.

Rea Silvia, que ha sido herida por el tirano, muere en brazos de sus dos hijos, no sin antes explicarles que descienden del troyano Eneas, y que son de linaje divino. La vestal les revela la profecía según la cual ellos están destinados a fundar “entre siete colinas” y “más allá de la Montaña de Fuego” una gran ciudad que extenderá sus dominios por el orbe, una ciudad eterna…

Tras enterarse de la defenestración de Amulio y el “secuestro” de su hija, el rey sabino comienza a perseguir encarnizadamente a los rebeldes, asesorado por Curzio.

Al mismo tiempo, comieza una rivalidad fratricida entre Rómulo y Remo, que podría tornarse contraproducente para la causa común de establecer un reino de justicia en la península itálica. El impulsivo y vehemente Remo quiere ser a toda costa el único líder de la tribu. Pero los auspicios de los dioses han decidido que el jefe sea Rómulo, de carácter más tranquilo y pacífico. Para evitar nuevas peleas y confrontaciones, la tribu decide separarse en dos bandos comprometidos a apoyarse y colaborar mutuamente; cada uno de esos grupos dirigido por uno de los dos hermanos.

Entretanto, el rey sabino padre de Julia, acompañado por Curzio, el designado sucesor de Amulio (ambos a la cabeza de un vasto ejército), va pisándoles los talones a los rebeldes liderados por Rómulo y Remo…

Comentario

Éste peplum histórico-mítico narra la leyenda de los hermanos Rómulo y Remo y la fundación de Roma, la ciudad eterna. Los dos héroes están interpretados por los norteamericanos Steve Reeves (culturista protagonista de películas sobre Hércules) y Gordon Scott (actor que dió vida al selvático Tarzán y al griego Maciste en varias ocasiones). Condenados al ostracismo por Hollywood, ambos actores estadounidenses residieron durante años en Italia, participando habitualmente en la industria cinematográfica del país transalpino.

Director de éste épico peplum es el gran Sergio Corbucci, realizador ese mismo año de 1961 de la interesantíma “Maciste contro il vampiro” (que cuenta también con Gordon Scott). El romano Corbucci alcanzaría la fama unos años después dirigiendo excelentes italo-westerns (como su tocayo y paisano Sergio Leone).

Sergio Leone (quien también dirigió en sus comienzos algún que otro peplum), participó en el guión de ésta película, escribiendo los diálogos. Una bellísima Virna Lisi interpreta a la princesa sabina Julia.

FHP, 2015

 

Luto Riguroso – José Ramón Larraz, 1977

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Luto Riguroso

España, 1977

Director: José Ramón Larraz

Género: Drama

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Rafael Arcos, Carlos Ballesteros, Mercedes Borqué

Música:

Argumento

En un pueblo de la España profunda ha fallecido el patriarca de una tradicional familia. El difunto deja viuda y tres hijas. Durante el entierro, doña Asunción sufre una crisis de nervios, y ante todos los presentes le recrimina a su esposo muerto haberle hecho la vida imposible, haberla siempre tratado como a una loca (cosa que a juzgar por su actitud, efectivamente parece). Piedad está sumamente afectada por la muerte de su progenitor, al que se encontraba muy unida; pero se lleva muy mal con su madre. El médico del pueblo opina que ambas se parecen demasiado, y que precisamente por eso sus carácteres “chocan”. La adolescente Loli es la hija pequeña.

Asunción comienza a propasarse con la bebida, ingiriendo importantes cantidades de anís para calmar sus nervios. Piedad, que ronda la treintena, siempre se ocupó de su padre, nunca salía de casa, carece de amistades y piensa que no tiene sentido seguir viviendo. Amargada y huraña, ella es quien mejor sabe aplicar el “luto riguroso”. Piedad acude todos los días al cementerio, donde pasa la mayor parte de su tiempo. La dulce e inocente Loli visita con frecuencia a un barbudo ermitaño que vive en una choza a las afueras del pueblo, llevándole comida y bebida. El vagabundo se siente atraído por la ingenua joven, y ésta no se resiste a sus avances.

Días después del entierro llega al municipio Tina, la otra hija, acompañada de su novio Mario, un maduro galán que se gana pronto las simpatías de Asunción. Tina (probablemente la mayor de las tres hermanas) es una mujer de ciudad. Las relaciones entre ella y Piedad son pésimas. A Tina le gustaría llevarse a la pequeña Loli a vivir a Madrid, para que viera cosas nuevas; pero Piedad se opone.

Pronto Mario comenza a sentirse “intrigado” por la misteriosa Piedad. Ésta, por su parte, evita los contactos con sus parientes (con excepción de Loli); y los rehuye recluyéndose en su cuarto… Allí, sola, desnuda entre las sábanas, da rienda suelta a su constantemente reprimida fogosidad…

El notario reúne a la viuda y las hermanas para comunicarles las últimas voluntades del difunto. Éste había dispuesto en su testamento que las tierras fueran para Piedad y la casa repartida entre las cuatro. Tina propone vender la casa, y Asunción concuerda (pues “hay que pagar las deudas”); pero Piedad se niega tajantemente. No consentirá que vendan la casa familiar.

Loli visita con regularidad a su amigo el ermitaño. Mientras todos los demás la tratan como a una niña, él la hace sentir como mujer. Pero unos pastores, que cuidan las ovejas en los alrededores del poblado, acechan a la jovencita cada vez que va a la choza del anacoreta. Loli sospecha que los inquietantes individuos no tienen buenas intenciones…

Comentario

Éste drama rural no es precisamente lo que uno esperaría de José Ramón Larraz, cineasta cuyo género predilecto era el terror. Sin embargo, aunque aquí no aparezcan fantasmas ni vampiros, la temática del film también gira en torno a la muerte (y no faltan escenas en cementerios). La película refleja las consecuencias de una muerte, y los conflictos familiares que ésta desencadena en una remota aldea de la España post-franquista.

Todo indica que el difunto (que nunca aparece) siempre fue muy celoso de su hija Piedad, la favorita. Nunca permitió que un hombre se le acercase. Por ese motivo ella desarrolló una personalidad amargada y reprimida, y sólo es capaz de vivir su sexualidad en la más estricta soledad. Resulta llamativa la expectante insistencia con la que pregunta a Loli “cómo fue” o “qué sentiste” después de que ésta fuera violada por los pastores; como si ella (que es mucho mayor) nunca hubiera sido penetrada. Un sutil halo de sensualidad envuelve a una película cuyo tema central es la muerte y el “luto riguroso”. Loli y Piedad irradian dos tipos de erotismo muy diferentes. Una vez más (aunque de modo muy tenue, en un film que es primordialmente un drama familiar) tenemos al Eros y el Thanatos, siempre presentes en las propuestas de Larraz (y otros directores como Rollin).

Varias de las películas de José Ramón Larraz fueron realizadas en Inglaterra (entre ellas “Vampyres” y “Symptoms”, ambas de 1974, dos grandes muestras de terror atmosférico y del buen hacer de éste director). No así ésta “Luto Riguroso”, rodada y ambientada en la España profunda.

FHP, 2015

Maciste contra el vampiro – Sergio Corbucci / Giacomo Gentilomo, 1961

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Maciste contro il vampiro

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci & Giacomo Gentilomo

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Duccio Tessari

Intérpretes: Gordon Scott (Maciste), Leonora Ruffo (Guya)

Música: Angelo Francesco Lavagnino

Argumento

Maciste es un coloso de fuerza prodigiosa, que vive en una zona costera no precisada durante la Antigüedad remota.

En las primeras escenas, Maciste salva de una muerte segura al pequeño Ciro, hermano de su novia Guya. El niño se estaba ahogando en las profundas aguas del mar, y el musculado héroe no duda en lanzarse desde un acantilado para rescatarlo.

Pero mientras tanto, el pueblo del que ambos proceden ha sido invadido por una horda de piratas, que asesinan mujeres y niños llevándose secuestrados a los jóvenes. Se trata de una feroz banda de corsarios esclavistas, liderada por el negro Amail, que vende la mercancía humana a los mercaderes de esclavos de la ciudad de Salmanak.

Cuando Maciste y Ciro regresan al poblado ya es demasiado tarde. Los atacantes han arrasado todo y casi no quedan supervivientes. La madre de Maciste, herida durante la incursión de los piratas, expira en sus brazos. Maciste jura venganza. Además, su novia Guya, hermana del pequeño Ciro, se encuentra entre los raptados.

El fornido protagonista parte hacia Salmanak para liberar a su amada. Guya y los demás prisioneros de los tratantes de esclavos navegan rumbo a la ciudad donde habrán de ser vendidos. El negro Amail, jefe de los piratas esclavistas,se encapricha de la rubia Guya y pretende reservársela para él. La aparta de los demás y la lleva a su camarote, separándola de su amiga Magda y los otros abducidos. Con éstos, los corsarios realizarán un extraño procedimiento: Les harán heridas no mortales con arma blanca, de las que manará algo de sangre. Esa sangre se irá vertiendo sobre un cáliz… destinada a ser bebida por alguien: Pues el máximo líder de los esclavistas, ese que está por encima de Amail, es una siniestra entidad vampírica que se alimenta de sangre.

Una vez en Salmanak, los raptados son expuestos ante los potenciales compradores. Las mujeres más bellas están destinadas a formar parte del harén del sultán. Sin embargo, Guya no se encuentra junto a su gente, pues ha sido escondida por Amail, quien la desea para sí.

Maciste llega con Ciro a la ciudad y se enfrenta a esclavistas y soldados. Más tarde el titán y su pequeño acompañante son abordados por un misterioso morador de Salmanak llamado Kurtik, quien dice estar dispuesto a ayudarles. Kurtik les explica que en Salmanak el gobierno ha sido parasitado por un ser maligno, que usa al débil sultán Omar como títere. El auténtico poder lo ejerce ahora desde las sombras un engendro monstruoso, un vampiro llamado Kobrak, que maneja el comercio de esclavos y tiraniza a la ciudad-estado. Kurtik ha conseguido rescatar a una de las paisanas de Maciste; la bella Magda, amiga de Guya.

En la corte, el sultán Omar lamenta tener que plegarse ante la voluntad del Maligno. Pero su carácter pusilánime le impide tomar la iniciativa para enfrentarse a él. Astra, su más importante concubina, es una sirvienta del Monstruo; y con su astucia impide que entre los nobles surja cualquier conato de rebelión. Tras enterarse de que el gran visir trata de convencer al sultán de que se vuelva contra Kobrak, Astra se encarga de liquidarlo. Por algún motivo; Kurtik sabe que Guya se halla en poder de Amail, y lleva a Maciste hasta la taberna que frecuenta el jefe de los corsarios. Pero Astra se les adelanta: También ella está al corriente de que el negro esclavista trata de reservarse para sí a la más bella de las cautivas, en lugar de entregarla al sultán como era su deber.

La intrigante jefa de las concubinas mata a Amail y se lleva a Guya al palacio, antes de que Maciste y Kurtik lleguen. Guya es presentada ante el sultán, pero poco después el forzudo héroe irrumpe en el salón y lucha contra los soldados de Omar. Entonces, el sultán les pide a sus hombres que cesen de combatir. Omar está impresionado por la fuerza y la valentía de Maciste (intuye que él es el único capaz de derrotar al Vampiro) y generosamente les concede la libertad a él y a su prometida.

Ambos se marchan del palacio y en ese momento se materializa la criatura demencial que aterroriza a Salmanak… El Monstruo mata al sultán, y la pérfida Astra es testigo del magnicidio. La malvada dice a los soldados que el asesino de Omar es Maciste, y de nuevo las milicias del sultanato comienzan a perseguirlo…

Maciste y Guya escapan a través del árido desierto, hasta encontrar el refugio donde les espera Ciro. Se trata de una guarida subterránea que Kurtik usa como cuartel general.

Kurtik es en realidad el líder de una rebelión contra la tiranía del Vampiro; y acaudilla a los „Hombres Azules“, unos guerreros sobrehumanos que combaten a las Fuerzas del Mal.

Kobrak, por su parte, no quiere matar a Maciste, sino utilizarlo como modelo; como prototipo para una nueva raza de soldados perfectos que le posibiliten la conquista del mundo.

De momento, Kobrak sólo ha podido crear un ejército de autómatas a base de cadáveres, seres sin alma, golems, que le obedecen ciegamente. Se trata de zombis a los que falta la energía volitiva que superhombres como Maciste o los Azules sí poseen.

Mientras tanto, el héroe acompañado por varios de los Hombres Azules, se dispone a luchar contra el Vampiro y su ejército de muertos vivientes en la Batalla Final…

Comentario

Puede que éste interesante peplum sea algo más que una simple película de aventuras, y que contenga a base de metáforas un profundo mensaje esotérico de carácter metapolítico y gnóstico…

Un ser demoníaco, que se alimenta de sangre (de la energía vital de sus víctimas), se ha hecho con el poder en una ciudad-estado, tiranizando al pueblo, traficando con seres humanos y manejando a su antojo al monarca. Cuando el sultán ya no es útil y se vuelve contra el Vampiro, es eliminado sin contemplaciones.

Todo ésto es ligeramente reminiscente de cómo funciona tras las bambalinas el poder a escala global en el mundo contemporáneo, con la enquistación de poderosísimos y oscuros lobbys, también ellos vampíricos, parasitando a las naciones, poniendo y quitando gobernantes según su conveniencia. A modo de ejemplo: Dos años después de que se estrenara ésta película mataron a Kennedy. ¿Era tal vez JFK un “Sultán Omar” que pretendía volverse contra “el Vampiro”?

En la cosmología gnóstica, el dios creador (llamado Demiurgo), es considerado una deidad inferior de carácter maligno, que plagia al auténtico Dios, al Incognoscible, ese que “no es de éste mundo”, sino de la esfera etérica e inmaterial (“el paraíso”). El Demiurgo “Jehová Satanás” es el creador del “pasú” o animal-hombre, un ser sin capacidad volitiva e inconsciente de sí mismo. Para que sus “animales-hombres” pudieran “evolucionar”, el Demiurgo debía, siempre según la visión gnóstica, atraer a los espíritus increados y atraparlos en el mundo material y denso de “la carne”, insuflando así auténtica vida (conciencia) a sus criaturas (en la Biblia a ello se alude en el mito de “los ángeles caídos” que se unen a “las hijas de los hombres”, pero todas las tradiciones tienen historias análogas…)

Sería demasiado farragoso extenderse en la concepción metafísica de las corrientes gnósticas, y no es esa tampoco la intención de ésta reseña.

Pero pueden verse en la película curiosos paralelismos: el Demiurgo (que es considerado un Vampiro Cósmico que se nutre del sufrimiento de sus criaturas) sería aquí el Monstruo Kobrak, que no es capaz más que de crear un ejército de golems, de cadáveres andantes (los pasúes o animales-hombre). Pero para dominar el mundo, Kobrak necesita tener a su servicio un ejército invincible de superhombres inteligentes, y para ello necesita insuflar a sus autómatas con la energía vital de Maciste, un coloso de puro espíritu guerrero…

Con toda probabilidad, la intención de éste film no sería otra que la de entretener, pero es difícil no encontrar ciertos simbolismos de carácter metafísico en varios aspectos del argumento.

Lo que sí es cierto sin duda alguna es que estamos ante un peplum atípico, que incluye elementos del cine de terror, y que también conjuga lo que parece ser un ambiente de la Antigüedad clásica grecorromana (del que procede Maciste) con un escenario propio de “las 1001 Noches”: la ciudad de Salmanak tiene todas las características para ser situada en Oriente Medio.

“Maciste contro il Vampiro” fue dirigida por Sergio Corbucci y Giacomo Gentilomo. Corbucci es junto a Sergio Leone uno de los máximos exponentes del italo-western (“Django”, 1966; “Il Grande Silenzio”, 1968)

El personaje de Maciste fue, como el de Hércules, muy recurrente en las películas de “espada y sandalias” ya desde los años ´20; e interpretado por múltiples actores. El que lo encarna en ésta producción es el norteamericano Gordon Scott; no confundir con su tocayo y compatriota Gordon Mitchell, otro habitual de los peplums italianos, que interpretó a Aquiles en L´Ira d´Achille (Marino Girolami, 1962).

Una jovencísima Annabella Incontrera (a quien vimos en el giallo La tarantola del ventre nero – Paolo Cavara, 1971) aparece en un papel secundario como Magda, la amiga de Guya.

FHP, 2015