Aquella casa junto al cementerio – Lucio Fulci, 1981

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Quella villa accanto al cimitero

Italia, 1981

Director: Lucio Fulci

Género: Terror

Guión: Lucio Fulci, Dardano Sacchetti,  Elisa Briganti (inspirados por H.P. Lovecraft)

Intérpretes: Catriona McColl (Lucy), Paolo Malco (Norman), Ania Pieroni (Ann), Giovanni Frezza (Bob)

Música: Walter Rizzati

Argumento

Una chica busca asustada a su novio durante la noche en una villa abandonada donde ambos se han introducido. La joven ha perdido a su acompañante, e instantes después descubre horrorizada su ensangrentado cadáver. Acto seguido aparece una siniestra figura y también ella es asesinada… Le clavan en la cabeza desde detrás un arma blanca de grandes dimensiones, el filo le sale por la boca. Cuando el cuerpo de la chica se desploma, su anillo sale de su dedo.

Tras éste prólogo, vemos como el pequeño Bob observa fijamente una fotografía de una villa que parece ser la de la escena inicial. Bob, de unos 8 años, ve en la ventana de la casa la imagen de una niña de su edad que parece estar alertándole de algo. Su madre, Lucy, le dice que van a mudarse por unos meses de Nueva York a esa mansión, que se encuentra en un bosque a las afueras de Boston. Pues el doctor Norman Boyle, padre de Bob, es un científico que quiere retomar las investigaciones en las que estaba trabajando su predecesor el doctor Peterson. Poco antes de concluir sus informes, Peterson asesinó allí a su mujer y se suicidó sin motivo aparente.

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Voces del más allá – Lucio Fulci, 1991

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Voci dal profondo (a.k.a. “Voices from Beyond”)

Italia, 1991

Director: Lucio Fulci

Guión: Lucio Fulci, Piero Regnoli

Intérpretes: Duilio Del Prete (Giorgio Mainardi), Karina Huff (Rosy)

Música: Stelvio Cipriani

Género: Terror

Argumento

Un poderoso e influyente financiero llamado Giorgio Mainardi muere súbitamente tras una aparatosa hemorragia interna, que le hace vomitar sangre. Inicialmente la familia se opone a que se realice una autopsia, pero ésta se lleva a cabo de todos modos. Con motivo de la defunción se va reuniendo toda la familia: La viuda Lucia, la madrastra Hilda – segunda esposa de su padre anciano y paralítico – Mario, hijo de Hilda y hermanastro de Giorgio, y también llega Rosi, la hija de Giorgio, procedente de otra ciudad en la que está estudiando.

Lucia comienza a escuchar en su cabeza siniestras voces de su esposo difunto: Giorgio dice que “quiere saber la verdad” y acusa a la familia de estar detrás de su muerte.

Rosi tampoco cree que su padre haya fallecido por causas naturales. Hilda y su hijo Mario, siempre le odiaron, y parecen estar ahora muy satisfechos.

Durante los funerales, la mayoría de los asistentes depositan hipócritamente una flor en el féretro mientras recuerdan sus conflictos y enfrentamientos con el finado. Giorgio parece haber sido, efectivamente, una persona muy difícil; de carácter agresivo y hostil. Su espíritu sigue allí presente mientras se celebra su propio entierro, y su voz de ultratumba trata de hablar con su hija Rosi, aunque ésta no lo escucha. El fantasma de Giorgio le dice que ella es lo único que quería en éste mundo, y que no le abandone, que descubra “la verdad”.

Hilda y Mario parecen un tanto nerviosos ante los resultados del análisis toxicológico de la autopsia de Giorgio…

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Blood beat (a.k.a. “Sortilegios”) – Fabrice A. Zaphiratos, 1983

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Blood beat (a.k.a. “Sortilegios”)

EEUU, 1983

Director: Fabrice A. Zaphiratos

Género: Terror

Guión: Fabrice A. Zaphiratos

Intérpretes: Helen Benton (Cathy), Terry Brown (Gary), Dana Day (Dolly)

Música: Chris & Fabrice A. Zaphiratos

 

Argumento

Una familia de Wisconsin se dispone a celebrar las Navidades en una casa rodeada por el bosque. El hombre, llamado Gary, es un empedernido cazador de ciervos, para disgusto de su mujer, que no puede ver la sangre. Cathy es una pintora vocacional (de cuadros horrendos) con poderes paranormales y mediúmnicos. Tienen dos hijos adolescentes, un chico y una chica, que llegan a la casa para pasar las vacaciones junto a ellos. El joven Ted trae a una amiga, Sarah, quien inmediatamente levanta las suspicacias y los recelos de su madre, quien tiene un fuerte déjà vu, creyendo conocerla del pasado. Sarah se siente intimidada por el recibimiento un tanto hostil que le prodiga la extraña mujer.

Al día siguiente, llega el tío Pete (hermano de Gary), y la familia al completo se interna en el bosque con la intención de cazar un ciervo. Cuando tienen a uno en la mira y están apunto de apretar el gatillo, Sarah sufre un ataque de pánico, grita hasta desgañitarse (mientras el animal escapa) y corre sin sentido bosque a través, seguida del preocupado Ted. En su huída hacia ninguna parte, la chica tropieza con un cadáver. Se trata de un individuo desconocido que acaba de sucumbir a las heridas de un arma blanca. La policía llega al lugar, pero poco pueden hacer por el momento para esclarecer el misterioso homicidio.

Esa noche, Sarah se acuesta pronto, aún bajo los efectos de su reciente ataque de nervios, mientras la madre pinta y los hermanos Ted y Dolly juegan a las cartas en la planta baja. Sarah tiene horrendas pesadillas, y cree encontrar en un baúl que se halla en la habitación un casco samurai medeieval y una afilada katana. Entretanto, Cathy comienza a ser poseída por una especie de entidad y pintarrajea a partir de ese momento con la mano izquierda garabatos rojo-sangre en el lienzo.

Al mismo tiempo, un matrimonio vecino es “visitado” por una inquietante presencia… La mujer es masacrada a golpes de espada mientras está está en la cocina, y el hombre tiene tiempo de escapar de la casa, pero es seguido por la fantasmal amenaza hasta la casa de Gary y Cathy; siendo allí liquidado a las puertas del domicilio, para gran espanto de quienes en su interior habitan. A continuación se produce un fenómeno de estilo “poltergeist” y la siniestra presencia (una especie de espectral samurai) aterroriza a la familia, mientras Cathy, con sus poderes paranormales, trata de hacer que la monstruosidad desaparezca…

Comentario

Estamos ante una comedia involuntaria, un fallido intento de película de terror perpetrado con un presupuesto nulo y aún menos talento, pero que no resulta del todo aburrido; ya que logra mantener la atención del espectador, que permanece anonadado ante un despliegue de ridiculeces de tal calibre.

Los “efectos especiales”, consistentes en chillonas luminosidades fosforescentes, son de traca. La escena del “poltergeist” también resulta hilarante. Las “actuaciones” son flojas y los diálogos en muchos casos parecen de relleno. El personaje más bizarro es sin duda Cathy, la madre “pintora” con poderes paranormales, que constantemente sobreactúa con su enorme repertorio de miradas desasogantes y grotescas expresiones faciales.

Ésta película infumable, que nunca pasó por una sala de cine y fue distribuída directamente a video, entra dentro de la misma categoría que otros experimentales films de terror norteamericanos rescatados hoy del olvido y convertidos en material “de culto”, al estilo de “Manos: The Hands of Fate”.

Lo único que en cierto modo podría ser considerado rescatable de éste despropósito demencial es la absurda originalidad de su trama: el “fantasma asesino” es el espíritu de un samurai medieval japonés cuya furia se desata en el Wisconsin profundo durante unas navidades…

Interesante resulta también la banda sonora, a base de ochenteros sintetizadores, música clásica barroca, coros de iglesia, cantos gregorianos y hasta el Carmina Burana de Carl Orff, para los momentos “de mayor tensión”. El intento de resultar bombástico e imponente naufraga obviamente en éste contexto, empujando al estupefacto espectador hacia la carcajada.

Psicotrónico subproducto de la serie Z que tal vez es más disfrutable bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente.

FHP, 2015

El horror de los hombres deformados – Teruo Ishii, 1969

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El horror de los hombres deformados (v.o. Kyôfu kikei ningen: Edogawa Rampo zenshû) a.k.a. Horror of Malformed Men

 

Japón, 1969

Director: Teruo Ishii

Género: Misterio

Guión: Teruo Ishii, Masahiro Kakefuda

Intérpretes: Teruo Yoshida (Hirosuke/Genzaburo), Yukie Kagawa (Shizuko), Teruko Yumi (Hideko/Hatsuyo)

Música: Hajime Kaburagi

 

Argumento

El estudiante de medicina Hirosuke Hitomi se encuentra retenido en un manicomio y no recuerda cómo ha llegado hasta allí. En su celda escucha una canción de cuna que conoce de su infancia. Un extraño individuo calvo (otro interno?) intenta asesinarlo, pero Hirosuke se defiende y logra matarlo; tras lo cual consigue escapar del frenopático. Una vez fuera, conoce a una jóven llamada Hatsuyo, quien era la que cantaba la canción de cuna que evocó en él nostálgicos recuerdos. Hirosuke parece sufrir una especie de amnesia, por su parte Hatsuyo trabaja en un circo, y tampoco sabe de dónde viene. Lo único que les une es esa canción (al parecer, popular en el litoral japonés) y juntos deciden indagar para descubrir su pasado (tal vez un pasado común?).

Pero no mucho tiempo después, Hatsuyo es misteriosamente asesinada, las sospechas recaen en Hirosuke (que fue visto junto a ella poco antes de su muerte) y éste, se queda sólo y se ve obligado a huir. Ligeramente disfrazado, viaja en tren hacia el litoral nipón, en busca de más pistas sobre su origen. Para su gran asombro, descubre viendo „su“ foto en un periódico, que el recientemente fallecido Genzaburo Komoda, un magnate de influyente familia, es físicamente idéntico a él. Y no sólo eso: también ambos comparten la misma cicatriz en forma de manji (svástica) en uno de sus pies.

Hirosuke decide aclarar el misterio, haciéndose pasar por un “resucitado” Genzaburo. Para los familiares y sirvientes de éste, su señor retornó pues milagrosamente a la vida tras una “falsa alarma” de muerte; es decir volvió en sí tras sufrir una catalepsia. Pero existen algunas diferencias entre ambos: Genzaburo era zurdo, mientras que Hirosuke es diestro. Aquel necesitaba gafas para leer, mientras que éste no precisa de lentes. Tambien las mujeres de Genzaburo (su esposa y su amante) comienzan a notar algo extraño…

Inquietantes criaturas empiezan a acosar a quienes habitan en la residencia de los Komoda. Saliendo de la bañera, la amante de Genzaburo sufre un percance con serpientes venenosas, pero Hirosuke la salva. Sin embargo, el “impostor” no puede evitar que “su” esposa muera en extrañas circunstancias, tras resultar víctima de lo que parece ser un envenenamiento. Hirosuke descubre por medio de una misteriosa anciana, que la respuesta a todos sus interrogantes se halla en una isla; y decide embarcarse hacia allí, con su amante, su mayordomo y otros servidores.

Una vez en la isla, se encuentra allí con una especie de asceta melenudo y barbudo (y semidesnudo), llamado Jagoro y que dice ser su padre. Cuando Hirosuke revela su identidad, el excéntrico ermitaño comprende que no se trata de Genzaburo, sino de su hermano gemelo, que fue enviado a Tokyo con un circo para que en la capital estudiase cirujía. El padre, hombre trastornado, es el líder de un grupo de bizarras criaturas deformes, y busca que éstas se hagan poderosas para más tarde dominar a los humanos normales… Sus delirantes planes serán obstaculizados por el detective Akechi Kogoro, así como por el propio Hirosuke y su nueva amante (y hermana) Hideko (una “réplica” físicamente idéntica a Hatsuyo, la chica que trabajaba en el circo).

Comentario

Los “deformados” de la isla, han sido reducidos a un estado de animalístico primitivismo por el demencial asceta, quien con ínfulas mesiánicas (no exentas de cinismo) busca esclavizar a la humanidad por su “ejército” de deformes autómatas, para “castigar” a los “normales” y hacerles comprobar el sufrimiento de “quienes habían sido rechazados por la sociedad” (es decir, los deformes de la isla, de cuya condición el lunático padre de Hirosuke – y Genzaburo – es el máximo responsable…) Sólo el sacrificio final de Hirosuke y su hermana-amante Hideko, quienes se inmolarán estallando en el aire en una cascada de fuegos artificiales, redimirá a los atormentados y salvará a la humanidad de la pesadilla.

Estamos ante una adaptación cinematográfica de un relato (escrito en 1926) del autor Edogawa Ranpo (el “Edgar Allan Poe” japonés, como incluso su pseudónimo refleja); uno de los máximos exponentes del género misterioso-detectivesco y del ero-guro-nonsensu (erotique-grotesque-nonsense) en la literatura japonesa. En el film de Ishii se aprecian influencias surrealistas y psicodélicas reminiscentes de los lisérgicos (y ligeramente posteriores) “midnight movies” jodorovskyanos como “El Topo” (1970) o “La Montaña Sagrada” (1973).

Al parecer, ésta película ha sido prohibida en Japón durante décadas, así como muchas de las novelas de Edogawa Ranpo.

FHP, 2014

Naked Blood (V.O. Nekeddo Buraddo: Megyaku) – Hisayasu Sato, 1996

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Naked Blood (V.O. Nekeddo Buraddo: Megyaku)

Japón, 1996

Director: Hisayasu Sato

Género: Terror/Ciencia Ficción/Gore

Guión: Taketoshi Watari

Intérpretes: Misa Aika (Rika Mikami), Yumika Hayashi (chica glotona), Mika Kirihara (chica vanidosa)

Música: Kimitake Hiraoka

Argumento

El joven Eiji fabrica un suero para “convertir el dolor en placer”, con el que pretende “salvar a la humanidad”. A ésta droga la llama “My Son” (en inglés, “mi hijo”).

La pasión por los experimentos Eiji la heredó de sus padres, ambos científicos. Su progenitor, que (mientras él estaba en gestación) trató de crear una sustancia que posibilitase “la vida eterna”, desapareció un día internándose poco a poco en el océano, ante los atónitos ojos de su mujer, que grababa desde la costa; y no volvió nunca más.

La madre, preocupada por la hiper-población mundial que puede ser “la gran amenaza del futuro”, ha creado una sustancia anticonceptiva, que se dispone a inyectar a tres chicas. Eiji le pide a su madre que le permita presenciar el experimento, pero ésta se opone. Entonces, el joven (que previamente ha inoculado al materno anticonceptivo una dosis de su propia droga, la que busca “convertir el dolor en placer”) se provee de una cámara y graba el experimento desde una azotea vecina.

Las chicas tienen caracteres distintos y bien diferenciados. Una es una glotona, cuyo mayor placer es comer; otra por el contrario está sumamente preocupada por su aspecto físico, su mayor interés es estar en forma y vestir a la moda… La tercera, Rika, padece insomnio crónico (a causa de un shock, desde que comenzó a menstruar); es la más tímida y tiene trazos misantrópicos.

Eiji, pertrechado de su cámara, continúa vigilando a las chicas para comprobar los efectos de su suero. Se siente especialmente atraído por una de ellas, la introvertida Rika (quien le vio mientras grababa desde la azotea). La sigue por el metro, ella le descubre y terminan haciéndose amigos. Rika cuenta al precoz científico en una especie de jardín botánico que tiene la facultad de escuchar los sonidos que emiten las plantas. Luego se dirigen a la casa de ella. Rika convive con un gigantesco cactus, y aunque nunca puede dormir debido a su insomnio, usa una especie de casco emisor de ondas cerebrales que le posibilita relajarse e incluso soñar. Un casco similar está aplicado en el cactus.

Mientras tanto, las otras dos chicas que participaron en el experimento comienzan a notar los efectos de la sustancia creada por Eiji, que “transforma el dolor en placer”.

La que está obsesionada por su físico, tras hacer su gimnasia se contempla en el espejo y comienza a introducirse varas de metal en la carne; primero en los lóbulos de la oreja, luego en brazos y piernas, en todo el organismo; alcanzando sensaciones de carácter orgásmico. No puede parar de perforarse compulsivamente.

Por su parte, la glotona, que está cocinando algo en tempura, siente deseos irrefrenables de comerse a sí misma (!)… Embargada de una lasciva voluptuosidad, en una escena sumamente grotesca y delirante, se corta los labios de la vulva para degustarlos; después se amputa un pezón y lo ingiere, y finalmente también se arranca con el tenedor uno de sus ojos, para asimismo engullirlo…

Ambas terminan muriendo desangradas. El experimento de Eiji para “salvar a la humanidad” ha resultado ser un fiasco, una catástrofe. Sin embargo, no se aprecian adversos efectos en Rika, a quien también le fuera inoculada la droga “My Son”.

Cuando la madre de Eiji se entera de la muerte de ambas jóvenes, hace venir inmediatamente a su consulta a la tercera, a la superviviente, para analizarla e investigar qué ha podido ser la causa detonante de las misteriosas sangrías. La científica no sabe nada de la sustancia “My Son” y menos aún, que “su hijo” la había añadido al anticonceptivo por ella creado.

A partir de ahora, la trama se torna confusa en su etapa final. Eiji también conoce el frustrante desenlace de su experimento, y, desesperado, se “despide” de su madre y parte a encontrarse con Rika en su apartamento. Ésta vuelve de la consulta de la científica, a la que ha destripado (?) aunque sigue con vida, moribunda en una cama de su hospital… Eiji se inyecta a sí mismo todo lo que quedaba del “My Son” y a continuación realiza el coito con Rika en una escena de reminiscencias tántrico-lisérgicas; tras la cual la chica (cual arácnida “viuda negra”) procede a degollar al infeliz con un cuttex…

Entretanto, en la cama donde yace la madre con el vientre abierto, se produce la aparición fantasmal del padre (su marido); que tras decirle que “ahora estarán juntos para siempre” se introduce en el sangriento orificio corporal de la mujer, que se cierra seguidamente tras lo cual ella expira.

El delirio termina con un epílogo en el cual se ve a Rika en una caravana con un niño que parece ser Eiji II, en un desierto americano con cactus. Rika se dispone a fumigar (como motorista) una especie de “chemtrails” por el desierto…

Comentario

Ésta bizarra película japonesa es una positiva sorpresa. No se trata, como era de esperar por la carátula, de splatter gratuito como la saga de “Guinea Pig”, con vísceras y chorros de plasma sanguíneo a mansalva, sino de un inteligente thriller, rodado directamente a video y con muy pocos medios (lo que hace aumentar su mérito).

Las (pocas) escenas gore están muy bien dosificadas, y son por lo tanto sumamente impactantes y efectivas. La secuencia donde “la glotona” se automutila y se come a sí misma es probablemente una de las más inquietantes del género.

El argumento recuerda en cierto modo a la historia de Frankenstein, donde también un científico trata de desafiar a las leyes de la naturaleza. En la novela de Mary Shelley, Victor Frankenstein (que quiere crear vida) fabrica un golem, un monstruo repugnante a base de pedazos de cadáveres; lo que traerá como consecuencia múltiples infortunios sobre él y los suyos.

En “Naked Blood”, Sato nos presenta no a uno sino a tres “científicos locos”: El padre en busca de “la vida eterna”, la madre trata de hallar el “anticonceptivo perfecto”, para evitar la “super-población mundial”; el hijo con su suero “My Son” quiere transformar “el dolor en placer” para así “redimir a la humanidad”. Todo buenas intenciones que no traerán más que desastres.

Muy recomendable, aunque obviamente no para todos los paladares.

FHP, 2014

Nekromantik – Jörg Buttgereit, 1987

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Nekromantik – Alemania, 1987

Género: Terror (underground)

Director: Jörg Buttgereit

Guión: Jörg Buttgereit, Franz Rodenkirchen

Intérpretes: Bernd Daktari Lorenz (Robert), Beatrice Manowski (Betty)

Música: Hermann Kopp &al.

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Jörg Buttgereit,*1963

El berlinés Buttgereit es junto a Olaf Ittenbach y Andreas Schnaas uno de los exponentes del subgénero conocido como ultragore alemán, la vertiente más salvaje, bestia, chabacana y burda del cine de vísceras y casquería. Sus trabajos destacan en medio de ese sangriento triunvirato por ser los que más cerca están de poseer cualidades artísticas, sin limitarse solamente a provocar arcadas (o risas) en el espectador. Nekromantik, la opera prima de Buttgereit, tiene la misma reputación infame y similar status de culto como película prohibida que la italiana Holocausto Canibal. Y doy fe de que no es para menos, pues estamos probablemente ante uno de los films mas enfermos y sórdidos que se han grabado jamás. Nekromantik no deja indiferente a nadie, pues trata un tema tan escabroso como la necrofilia de manera harto explícita. Este eterno tabú tambien se toca en Buio Omega o Dellamorte Dellamore, pero en un tono muy diferente, que no llega a resultar tan desconcertante.

Robert trabaja para un servicio de recogida de cadáveres, ocupación muy acorde a su desviación sexual, pues es necrófilo. Con frecuencia, a escondidas de sus compañeros, acostumbra a llevarse a casa como trofeo restos humanos (ojos, pies, manos…) que conserva en frascos de formol. Su novia Betty comparte con él ese macabro fetichismo. Un día Robert consigue hacerse con un cadáver entero, y la perversa pareja se entrega con él a las más nauseabundas voluptuosidades. Hay que mencionar que el cuerpo está en avanzado estado de putrefacción. Pero esto no es obstáculo para que Rob y Betty realicen con él un trío. Cuando la chica clava en la entrepierna del difunto un trozo de tubería sobre el que ha colocado un condón para seguidamente penetrarse con él es una de las escenas más bizarras que he tenido la oportunidad de observar, sólo superada por la alucinante secuencia final.

El fúnebre ménage a trois está abocado al fracaso, entre otras cosas debido a la corrupción física irremisible del componente finado de la tríada sexual.

Las desgracias comienzan cuando Robert es despedido de su trabajo, por desaveniencias con uno de sus compañeros. Entonces su novia le increpa furibunda algo así como “Y quien nos va a traer ahora cadáveres a casa?”. Poco despues, como era de preveer, Betty le abandona, llevándose al muerto consigo. Robert se queda solo, frustrado y hundido. En su desesperación agarra un gato que había conseguido para regalar a Betty, lo introduce en un saco y lo destroza a base de golpes contra la pared. A partir de ahora, el protagonista se ve envuelto en una espiral autodestructiva a base de alcohol, drogas y crímenes. Intenta tener sexo con una prostituta pero no es capaz de excitarse porque no está muerta, por lo tanto la extrangula. Cuando a la mañana siguiente aparece el vigilante del cementerio, donde la cópula necrófila ha tenido lugar, encontrando al degenerado sobre su víctima; Robert le rebana instintivamente media cabeza de un palazo y se da a la fuga.

SPOILER:

Despues de tantos excesos, abrumado por la frustación y la melancolía, Robert toma la resolución de suicidarse. Tendido sobre su cama se apuñala repetidas veces el estómago. Al mismo tiempo ha conseguido una erección, y va eyaculando (semen primero y sangre despues) mientras se va rajando el vientre. Esta secuencia ultrabizarra de mortuorio éxtasis orgásmico puede dejar anonadado a más de uno. La última escena consiste en un plano general de la tumba de Robert, en el camposanto. En un extremo de la pantalla vemos como aparecen una pala y una pierna femenina. Será Betty, dispuesta a desenterrar a su ex-novio para “reconciliarse” con él? Así, dejándonos en la intriga, finaliza la película.

FIN DEL SPOILER

La más conocida de las películas de Buttgereit fue grabada con nula calidad técnica y cero presupuesto, la condición amateur de la cinta se percibe en todo momento, así como la interpretación de actores no profesionales, amigos y conocidos del director. No obstante cuenta a mi parecer con una excelente banda sonora original, la melodía a piano del tema principal y todos los efectos sonoros son dignos de elogio, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una producción practicamente casera.

Son tambien de agradecer las sutiles pinceladas de humor negro de la película, que contribuyen a contrarrestar la dureza de la propuesta.

Nekromantik, uno de los films más depravados de todos los tiempos, solo es apto para estómagos a prueba de bombas; y recomendable, tan solo para mentes enfermas.

Bonus:

A propósito de temática necrófila no puedo obviar un excelente thriller danés que he visto recientemente: Nattevagten (aka Nightwatch), 1994, de Ole Bornedal. Interesantísima esta película escandinava sobre un jóven estudiante llamado Martin que encuentra trabajo como vigilante nocturno en una morgue. El anterior guarda había sido despedido por desfogarse sexualmente con los cadáveres. En la ciudad anda suelto un peligroso psicópata que gusta de despellejar prostitutas. Este individuo opera en las inmediaciones del tanatorio, y poco a poco Martin se va convirtiendo en el principal sospechoso…

La construcción de la trama es impecable, y cuenta con unas reminiscencias a giallo de las que Dario Argento estaría orgulloso. Extrañamente se trata de un film muy poco conocido, pues es altamente recomendable, y cuenta con una buena nota en el Imdb. Hará las delicias de los aficionados al suspense. A destacar la escena en la que el asesino entra en el apartamento de Joyce para matarla. La música de fondo subraya la intensidad de la secuencia, muy bien rodada.

Un par de años más tarde el propio director hizo un remake en Estados Unidos con presupuesto hollywoodiense y actores americanos, cosa que no hubiera hecho falta en absoluto. Más bien deberían haber encontrado mejores canales de distribución para la cinta original.

FHP (AlucineCinéfago) , 2008

Quando Alice ruppe lo specchio a.k.a. “Touch of Death” – Lucio Fulci, 1988

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QUANDO ALICE RUPPE LO SPECCHIO a.k.a. “When Alice broke the mirror” a.k.a. “Touch of Death”

Italia, 1988

Director: Lucio Fulci

Género: Terror (serie B, gore)

Guión: Lucio Fulci

Intérpretes: Brett Halsey (Lester Parson), Ria De Simone (Alice Shogun), Michele Soavi (Tommy)

Música: Carlo Maria Cordio

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Lucio Fulci (1927 – 1996)

A finales de los años ochenta empezó para Lucio Fulci un proceso de decadencia que le alejaría definitivamente de sus “glorias pasadas”. Si bien el Padrino del Gore nunca cosechó un éxito comercial arrollador ni gozó de particular renombre entre los aficionados al cine de género (no sería hasta despues de su muerte que sus películas trascenderían al status de culto), había filmado en los años setenta y primeros ochenta algunos films de gran calidad técnica y artística. La acuciante necesidad de dinero llevó a Fulci a trabajar en subproductos televisivos que contaban con un presupuesto misérrimo. Ésto, sumado a la falta de motivación del maestro y al pésimo trabajo de los “actores” provocaron vergonzantes abortos del celuloide como “Los Fantasmas de Sodoma” (que no obstante tiene un cierto encanto, por lo absurdo de la propuesta) o “La Dolce Casa degli Orrori”, un aburridísimo bodrio que se supone película de terror pero es en realidad un despropósito infantiloide y kitsch. A éste poco fructífero periodo pertenece “Quando Alice ruppe lo specchio”, que destaca entre las antes mencionadas bazofias por ser un film sumamente entretenido, interesante y digno de ver, que no decepcionará a los fans del atípico e irregular cineasta romano.

Estamos ante una especie de comedia negra grotesca e hilarante, con generosas dosis de visceral salvajismo y delirio fulciano. Ya el argumento es prometedor: Lester Parson, un playboy ludópata cincuentón, se dedica a seducir mujeres maduras a las que asesina para hacerse con su dinero, el cual necesita para gastárselo en las apuestas de carreras de caballos. Dichas mujeres son de aspecto bastante nauseabundo (una de ellas hasta tiene vello facial) lo que otorga a la cinta un cariz aún más bizarro. En las primeras escenas vemos como se dedica a descuartizar a una de sus víctimas mientras silba alegre y despreocupadamente, para después deshacerse de los restos echándoselos a los cerdos. Las vísceras sobrantes las pasa por la picadora de carne y se las da de comer a su gato. Lester desvalija la mansión llevándose una buena cantidad de dinero en efectivo. Cuando regresa a su casa y enciende el televisor, se queda estupefacto al ver en las noticias que sorprendentemente alguien ha sido testigo de su crimen y que se han hallado los restos del cadáver. El dinero sustraído acude raudamente a jugárselo en las apuestas y, como era de esperar, lo pierde. Así, el protagonista de nuevo se ve obligado a engatusar a una rica viuda y repetir su criminal proceder. Una vez más Lester comprueba anonadado al ver el informativo televisivo, que su asesinato no ha pasado completamente inadvertido: La policía ya tiene indicios para abrir una investigación y dar caza al psicópata, del cual se sabe que lleva barba y gafas (como Lester). Así que nuestro amigo se afeita y se pone lentillas. (hasta tres veces cambiará de look a lo largo de la película) No concibe cómo es posible que despues de cada crimen una noticia sobre el mismo aparezca en televisión a pesar de haberse desembarazado del cuerpo, no entiende quien le está vigilando. A decir verdad, nosotros tampoco.

Y es que en una película de Fulci como ésta lo más importante no es lo que pasa, ni mucho menos por qué pasa, si no cómo pasa: Así tenemos por ejemplo la desquiciadamente cómica secuencia en la que Lester quiere hacer beber a su víctima algo de champagne envenenado para liquidarla de forma limpia y efectiva. Despues de varios intentos que no alcanzan el resultado deseado (ella no quiere beber, o cambia las copas mientras Lester no mira, o bebe pero seguidamente vomita…) el ludopsicópata, harto, decide dejarse de sutilezas, toma un bate de baseball y le revienta la cabeza de manera bestial, con varios golpes que no adolecen de encarnizado salvajismo. La pobre mujer ha perdido un ojo y parte de la masa encefálica le chorrea por la cara, pero increíblemente sigue viva. Y no solo eso: además tiene aún las fuerzas suficientes para tratar de defenderse! Entonces Lester la agarra de los pelos, la lleva hasta la cocina y le mete la cabeza en el microondas. En primer plano vemos durante medio minuto como el potente calor del aparato va haciendo su efecto en la ya destrozada cara de la víctima.

Por lo increíble de la escena es imposible tomarse en serio lo que vemos, aún cuando se trata de algo no apto para estómagos sensibles, y muy capaz de provocar arcadas.

La película cuenta con un desenlace harto confuso, e indescifrable de manera racional. Tal vez pseudosobrenatural sea la definición más acertada.

En definitiva, “Quando Alice ruppe lo specchio” no es ni de lejos una de las mejores pruebas del buen hacer cinematográfico de Fulci, pero si constituye una delirante muestra del género psychothriller-gore con grandes toques de humor negro y absurdo. Buen trabajo del actor que interpreta a Lester, y la pericia de Fulci como director queda patente una vez más (gran secuencia inicial a cámara subjetiva).

FHP, 2008