Los dacios – Sergiu Nicolaescu, 1966

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Dacii (Los Dacios)

Rumanía, 1966

Director: Sergiu Nicolaescu

Guión: Titus Popovici, Jacques Rémy

Intérpretes: Pierre Brice (Séptimo Severo), Marie-José Nat (Meda), Georges Marschal (Fuscus)

Música: Theodor Grigoriu

Género: Histórica, drama

Argumento

Durante la segunda mitad del primer siglo de nuestra era, los romanos asedian la región oriental de Dacia, al norte de Iliria y de los Balcanes.

Una pareja de jóvenes dacios, Cotizo y Meda, cazan ciervos en el bucólico bosque. Un emisario del rey Decibal les informa de que pronto van a tener lugar unas competiciones para elegir al mejor de los guerreros.

A poca distancia de ellos se están concentrando las tropas del general Fuscus, acompañado por el prestigioso senador Atius. Ambos planean el ataque a la fortificada capital de los dacios. “Esos bárbaros son más fieros que los galos, será muy difícil derrotarlos” advierten los romanos un tanto inquietos. Atius parece reticente a emprender la campaña. Para dirigir a sus legionarios sobre el terreno acude al campamento el propio emperador Domiciano en persona. Pero el monarca ignora que entre sus oficiales hay conspiradores que traman su perdición…

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La guerra de Troya – Giorgio Ferroni, 1961

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La guerra de Troya (V.O. La guerra di Troia)

Italia, 1961

Director: Giorgio Ferroni

Género: Peplum

Guión: Giorgio Ferroni, Ugo Liberatore

Intérpretes: steve Reeves (Eneas), Juliette Mayniel (Creusa), John Drew Barrymore (Ulises)

Música: Mario Ammonini, Giovanni Fusco

Argumento

Ya dura varios años el asedio a la ciudad de Troya por parte de los griegos. El conflicto estalló tras el rapto por parte de Paris, hijo del rey Príamo de Troya, de la bella Helena, esposa del rey espartano Menelao. En honor a la verdad, más que de un rapto se trató de una fuga, pues la joven se marchó con el príncipe troyano por voluntad propia. Una alianza entre los pueblos de la Hélade, dirigida por valerosos guerreros como Aquiles, Ulises o el propio Menelao; se formó para atacar Troya y devolver a Helena a su legítimo marido.

Héctor, uno de los máximos comandantes troyanos, es también hijo del rey Príamo y por tanto hermano de Paris. Tras matar en combate a Patroclo, gran amigo de Aquiles; Héctor es muerto por Aquiles. El desolado Príamo desea recuperar el cadáver de su vástago para poder sepultarlo con todos los honores, y parte personalmente hacia el campamento griego para negociar con Aquiles al respecto. Le acompaña su yerno Eneas, esposo de su hija Creusa y cuñado del caído (así como de Paris). Inicialmente reticente, Aquiles accede a entregarle al viejo rey el cuerpo de su hijo. Pero el caudillo aqueo pretende conservar la armadura que le arrebató a su contrincante a modo de trofeo. Para recuperar también ésta y devolvérsela a la viuda de Héctor, Eneas se ofrece a competir en una pelea contra el más fornido de los luchadores griegos, el coloso Áyax. Tras vencerlo, Aquiles le dice a Eneas que por fin sabe que en Troya tiene un enemigo digno de él.

El noble Eneas desea que finalmente llegue la paz entre griegos y troyanos, tras una larga guerra que no lleva a ninguna parte. Eneas está sumamente disgustado ante la actitud del arrogante Paris (ahora máximo comandante troyano, sólo por debajo de su padre el rey) y la pérfida e intrigante Helena; y considera que con su adulterio ellos son los responsables de la sangre vertida en esa estúpida contienda. Pero aunque su convicción personal le empuje a buscar una negociación para el fin de la guerra, Eneas debe obedecer a su suegro Príamo; y éste (influenciado por Paris) ordena que continúen los preparativos militares. En realidad, Príamo no hace más que defender su amurallada ciudad, pues los atacantes son los griegos, quienes sin éxito tratan desde hace años de entrar.

Poco a poco se van acabando los recursos y los soldados. A Eneas se le encarga la misión de partir en busca de refuerzos. Pero para que Eneas pueda traer más guerreros desde la Frigia, los troyanos necesitan ganar tiempo. Es por ello que solicitan una tregua a los griegos. Paris en persona acude a visitar a los aqueos y se entrevista con Aquiles, Ulises y Menelao. Está dispuesto a entregarles cuatro carros repletos de oro para que acepten la tregua. El gran estratega Ulises propone que además los troyanos les entreguen grandes cantidades de madera, así como diez rehenes, que serán retenidos por los griegos como garantía de que la tregua no será traicioneramente rota. “Al menos uno de los rehenes deberá ser de tu familia directa” dice Ulises. Paris acepta el trato. Cuando se retira, Aquiles y Menelao preguntan a Ulises para qué quiere tanta madera. El astuto rey de Ítaca, futuro protagonista de la Odisea, tiene un plan…

Cuando la tregua ha sido acordada, Eneas parte rumbo a Frigia para buscar refuerzos. Ignora que su esposa Creusa está embarazada. Paris, aconsejado por Helena, decide que su hermana Creusa sea uno de los rehenes que se entregarán a los griegos. Mientras tanto, Ulises va instruyendo a sus hombres para que con la madera vayan construyendo un gigantesco caballo (hueco por dentro). Los troyanos que contemplan ésto desde sus murallas, imaginan que se trata de una ofrenda a los dioses.

Eneas retorna antes de lo esperado, trayendo consigo un enorme destacamento de soldados dárdanos. Alarmados, los griegos deciden que hay que frenar a Eneas antes de que logre entrar en Troya. Aquiles, sin embargo, se opone a atacar a Eneas, pues ello supondría romper la tregua. Aquiles no quiere cometer el deshonor de traicionar un pacto, pero Ulises es más pragmático… Se produce una monumental batalla a las puertas de Troya entre Eneas y sus dárdanos y los guerreros aqueos. A éstos últimos se suman los mirmidones de Aquiles.

Finalmente llega el momento de la lucha cuerpo a cuerpo entre Eneas y Aquiles. Mientras ambos pelean, una flecha lanzada por Paris se clava en el talón del rey griego. Ese era el único punto débil de Aquiles (un semidivino hijo de un mortal y una diosa), y así muere el héroe heleno. Paris se jacta de haber acabado con el máximo comandante enemigo, pero en realidad el mayor mérito es de Eneas. Éste se entera de que su esposa Creusa ha sido entregada como rehén y consigue liberarla. Pero Paris contempla a su cuñado como un estorbo y un potencial rival, y toma la decisión de someterlo a una especie de tribunal militar con la excusa de no haber obedecido sus órdenes.

Al mismo tiempo, se va cristalizando el plan trazado por Ulises: Los mejores soldados griegos se esconderán dentro del caballo hueco de madera. Ulises y los demás fingirán una retirada, marchándose a sus barcos en la costa. Cuando los troyanos ven que los griegos ya no están y que sólo han dejado el caballo donde antes estaba su campamento, piensan exultantes de gozo que sus enemigos se han rendido, que el asedio ha terminado, y que al fin han ganado la guerra. Paris da la orden de entrar el gigantesco caballo dentro de la ciudad, a modo de trofeo. Pero Casandra, la adivina, ha profetizado que ello les acarreará una inmensa desgracia…

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Comentario

Aunque la película “La Furia de Aquiles” (Marino Girolami, 1962) es de un año más tarde, ésta “La Guerra de Troya” puede considerarse como su continuación, en lo que a la historia lineal del conflicto greco-troyano respecta. “La Furia de Aquiles”, con Gordon Mitchell en el papel principal, termina cuando el rey de los aqueos mata a Héctor; y el film que hoy nos ocupa empieza precisamente tras ese suceso.

Si el largometraje de Girolami está visto desde la perspectiva de los griegos, “La Guerra di Troia” tiene como protagonista al troyano Eneas, interpretado por Steve Reeves (“Hércules”, Pietro Francisci, 1958). Eneas, con su carácter pacifista, se opone a una guerra inútil y se indigna con su cuñado Paris y la adúltera Helena. Pero por su honor de troyano, combate valientemente contra los invasores griegos, si bien lo que en realidad preferiría sería vivir tranquilamente con su esposa Creusa y el hijo común que ambos esperan.

Si tras la guerra de Troya Ulises se embarcó para retornar a sus tierras junto a Penélope y vivió las aventuras narradas por Homero en “La Odisea”, Eneas también se hizo a la mar rumbo a occidente, llegando hasta costas itálicas (lo que está descrito en “La Eneida”). Él sería así el mítico antepasado de Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma. Ese mismo año de 1961, Steve Reeves daría vida a Rómulo en la épica Romolo e Remo de Sergio Corbucci. Ese Rómulo tiene en la película un carácter idéntico (amante de la paz y la tranquilidad) al de su antepasado Eneas en éste film; Steve Reeves interpretó en 1961 prácticamente el mismo papel en ambas películas: el del primer rey de Roma y el de su antepasado troyano.

FHP, 2015

Rómulo y Remo – Sergio Corbucci, 1961

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Romolo e Remo

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Sergio Leone, Ennio De Concini, Duccio Tessari

Intérpretes: Steve Reeves (Rómulo), Gordon Scott (Remo), Virna Lisi (Julia)

Música: Fabio Frizzi

Argumento

Dos bebés en el interior de un canasto son depositados en un río por su madre, que parece estar huyendo de alguien. La corriente se los lleva a tiempo, antes de que los perseguidores alcancen a la mujer. El canasto con los niños navega a la deriva por el río hasta llegar a una orilla, donde una loba recoge a los pequeños. Ésta se hace cargo de ellos como si fueran cachorros suyos. Pero un día, un pastor mata a la loba y encuentra a los dos hermanos, llevándoselos con él y criándolos como sus hijos: Los niños crecerán hasta convertirse en los legendarios Rómulo (Steve Reeves) y Remo (Gordon Scott).

Rómulo y Remo viven como pastores en la comarca itálica de Alba Longa, regida por el despótico rey Amulio. Las arbitrariedades de ese monarca se hacen cada vez más insoportables para el pueblo humilde. Los dos hermanos comienzan a gestar una rebelión para deponer al tirano.

En Alba Longa se celebran por aquellos días las fiestas en honor del dios Pan. A esos eventos ha sido invitada Julia, la hija del rey de los sabinos, quien está por casarse con Curzio, el designado sucesor de Amulio. Rómulo y Remo acuden a presenciar los festejos. El apuesto Rómulo se fija de inmediato en la bella Julia, y decide que la hermosa princesa deberá ser suya.

Los hermanos planean robar los caballos del tirano Amulio durante unas carreras que están por tener lugar en el marco de las festividades del dios Pan. Rómulo participa en esas carreras para distraer a los soldados, mientras que Remo y los demás se hacen con los equinos. En medio del caos que estalla después, Rómulo toma a Julia y se la lleva consigo. La princesa sabina hace como que se resiste, pero en realidad también ella se siente atraída por el forzudo pastor. Sin embargo, a Remo no le parece bien que su hermano haya raptado a la princesa, pues eso puede poner contra ellos también al vecino reino de los sabinos.

Curzio y sus hombres buscan a Julia y localizan la choza donde la joven se encuentra junto a Rómulo. Éste es reducido por los soldados y Curzio se dispone a ensartarlo con su espada, pero Julia le ruega que la vida le sea perdonada, y que sea el rey Amulio quien decida su suerte. Así, Rómulo es llevado preso a Alba Longa, donde será torturado en una mazmorra. Amulio tratará sin éxito de hacerle hablar para que revele el paredero de sus caballos y el lugar donde se ocultan sus cómplices.

La vestal Rea Silvia observa a través de una ventana cómo martirizan al fornido joven. Amargas lágrimas brotan de sus ojos: Pues ella ha reconocido a Rómulo como uno de sus hijos, uno de los dos bebés que depositó hace años en el río. Al estar Rea Silvia consagrada como sacerdotisa a la diosa Vesta, le estaba vetado conocer varón y tener descendencia. Pero el padre de Rómulo y Remo, aquel que engendró en el vientre de la vestal la simiente de la vida, no era un mortal sino un dios. En su juventud, Rea Silvia fue pretendida por el tirano Amulio, pero ella prefirió consagrarse a Vesta para evitar casarse con él.

Durante la huída con los caballos robados, el pastor que recogió a los hermanos de la madriguera de los lobos (y al que Rómulo y Remo consideran su padre) es herido por una flecha envenenada. Agonizante, el hombre expone a Remo la verdad, haciéndole saber antes de expirar que no es él su auténtico progenitor.

En ausencia de su hermano, el iracundo Remo toma la determinación de convertirse en el líder de la tribu. Él considera su derecho indiscutible comandar la rebelión contra el despótico régimen de Amulio. Es el suyo un auténtico espíritu de caudillo guerrero. Remo y los suyos se disponen a liberar a Rómulo y parten rumbo a Alba Longa. Allí va a tener lugar la ejecución pública del reo, para conmoción y congoja de su madre rea Silvia y la princesa Julia. El malherido Rómulo es dejado en la arena junto a un hambriento oso, para regocijo del público ansioso de presenciar un sagriento espectáculo. Pero ante la estupefacción de todos, Rómulo vence a la bestia. Rea Silvia aprovecha para interceder por la vida de su hijo, pero en un ataque de furia el tirano Amulio la apuñala sin contemplaciones. En ese momento hacen su aparición Remo y los demás, que liquidan al déspota e inician una feroz batalla contra sus tropas. Alba Longa arde. Julia decide por voluntad propia irse con Rómulo, pues no ama a Curzio, el general con el que su padre la había prometido.

Rea Silvia, que ha sido herida por el tirano, muere en brazos de sus dos hijos, no sin antes explicarles que descienden del troyano Eneas, y que son de linaje divino. La vestal les revela la profecía según la cual ellos están destinados a fundar “entre siete colinas” y “más allá de la Montaña de Fuego” una gran ciudad que extenderá sus dominios por el orbe, una ciudad eterna…

Tras enterarse de la defenestración de Amulio y el “secuestro” de su hija, el rey sabino comienza a perseguir encarnizadamente a los rebeldes, asesorado por Curzio.

Al mismo tiempo, comieza una rivalidad fratricida entre Rómulo y Remo, que podría tornarse contraproducente para la causa común de establecer un reino de justicia en la península itálica. El impulsivo y vehemente Remo quiere ser a toda costa el único líder de la tribu. Pero los auspicios de los dioses han decidido que el jefe sea Rómulo, de carácter más tranquilo y pacífico. Para evitar nuevas peleas y confrontaciones, la tribu decide separarse en dos bandos comprometidos a apoyarse y colaborar mutuamente; cada uno de esos grupos dirigido por uno de los dos hermanos.

Entretanto, el rey sabino padre de Julia, acompañado por Curzio, el designado sucesor de Amulio (ambos a la cabeza de un vasto ejército), va pisándoles los talones a los rebeldes liderados por Rómulo y Remo…

Comentario

Éste peplum histórico-mítico narra la leyenda de los hermanos Rómulo y Remo y la fundación de Roma, la ciudad eterna. Los dos héroes están interpretados por los norteamericanos Steve Reeves (culturista protagonista de películas sobre Hércules) y Gordon Scott (actor que dió vida al selvático Tarzán y al griego Maciste en varias ocasiones). Condenados al ostracismo por Hollywood, ambos actores estadounidenses residieron durante años en Italia, participando habitualmente en la industria cinematográfica del país transalpino.

Director de éste épico peplum es el gran Sergio Corbucci, realizador ese mismo año de 1961 de la interesantíma “Maciste contro il vampiro” (que cuenta también con Gordon Scott). El romano Corbucci alcanzaría la fama unos años después dirigiendo excelentes italo-westerns (como su tocayo y paisano Sergio Leone).

Sergio Leone (quien también dirigió en sus comienzos algún que otro peplum), participó en el guión de ésta película, escribiendo los diálogos. Una bellísima Virna Lisi interpreta a la princesa sabina Julia.

FHP, 2015

 

Maciste contra el vampiro – Sergio Corbucci / Giacomo Gentilomo, 1961

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Maciste contro il vampiro

Italia, 1961

Director: Sergio Corbucci & Giacomo Gentilomo

Género: Peplum

Guión: Sergio Corbucci, Duccio Tessari

Intérpretes: Gordon Scott (Maciste), Leonora Ruffo (Guya)

Música: Angelo Francesco Lavagnino

Argumento

Maciste es un coloso de fuerza prodigiosa, que vive en una zona costera no precisada durante la Antigüedad remota.

En las primeras escenas, Maciste salva de una muerte segura al pequeño Ciro, hermano de su novia Guya. El niño se estaba ahogando en las profundas aguas del mar, y el musculado héroe no duda en lanzarse desde un acantilado para rescatarlo.

Pero mientras tanto, el pueblo del que ambos proceden ha sido invadido por una horda de piratas, que asesinan mujeres y niños llevándose secuestrados a los jóvenes. Se trata de una feroz banda de corsarios esclavistas, liderada por el negro Amail, que vende la mercancía humana a los mercaderes de esclavos de la ciudad de Salmanak.

Cuando Maciste y Ciro regresan al poblado ya es demasiado tarde. Los atacantes han arrasado todo y casi no quedan supervivientes. La madre de Maciste, herida durante la incursión de los piratas, expira en sus brazos. Maciste jura venganza. Además, su novia Guya, hermana del pequeño Ciro, se encuentra entre los raptados.

El fornido protagonista parte hacia Salmanak para liberar a su amada. Guya y los demás prisioneros de los tratantes de esclavos navegan rumbo a la ciudad donde habrán de ser vendidos. El negro Amail, jefe de los piratas esclavistas,se encapricha de la rubia Guya y pretende reservársela para él. La aparta de los demás y la lleva a su camarote, separándola de su amiga Magda y los otros abducidos. Con éstos, los corsarios realizarán un extraño procedimiento: Les harán heridas no mortales con arma blanca, de las que manará algo de sangre. Esa sangre se irá vertiendo sobre un cáliz… destinada a ser bebida por alguien: Pues el máximo líder de los esclavistas, ese que está por encima de Amail, es una siniestra entidad vampírica que se alimenta de sangre.

Una vez en Salmanak, los raptados son expuestos ante los potenciales compradores. Las mujeres más bellas están destinadas a formar parte del harén del sultán. Sin embargo, Guya no se encuentra junto a su gente, pues ha sido escondida por Amail, quien la desea para sí.

Maciste llega con Ciro a la ciudad y se enfrenta a esclavistas y soldados. Más tarde el titán y su pequeño acompañante son abordados por un misterioso morador de Salmanak llamado Kurtik, quien dice estar dispuesto a ayudarles. Kurtik les explica que en Salmanak el gobierno ha sido parasitado por un ser maligno, que usa al débil sultán Omar como títere. El auténtico poder lo ejerce ahora desde las sombras un engendro monstruoso, un vampiro llamado Kobrak, que maneja el comercio de esclavos y tiraniza a la ciudad-estado. Kurtik ha conseguido rescatar a una de las paisanas de Maciste; la bella Magda, amiga de Guya.

En la corte, el sultán Omar lamenta tener que plegarse ante la voluntad del Maligno. Pero su carácter pusilánime le impide tomar la iniciativa para enfrentarse a él. Astra, su más importante concubina, es una sirvienta del Monstruo; y con su astucia impide que entre los nobles surja cualquier conato de rebelión. Tras enterarse de que el gran visir trata de convencer al sultán de que se vuelva contra Kobrak, Astra se encarga de liquidarlo. Por algún motivo; Kurtik sabe que Guya se halla en poder de Amail, y lleva a Maciste hasta la taberna que frecuenta el jefe de los corsarios. Pero Astra se les adelanta: También ella está al corriente de que el negro esclavista trata de reservarse para sí a la más bella de las cautivas, en lugar de entregarla al sultán como era su deber.

La intrigante jefa de las concubinas mata a Amail y se lleva a Guya al palacio, antes de que Maciste y Kurtik lleguen. Guya es presentada ante el sultán, pero poco después el forzudo héroe irrumpe en el salón y lucha contra los soldados de Omar. Entonces, el sultán les pide a sus hombres que cesen de combatir. Omar está impresionado por la fuerza y la valentía de Maciste (intuye que él es el único capaz de derrotar al Vampiro) y generosamente les concede la libertad a él y a su prometida.

Ambos se marchan del palacio y en ese momento se materializa la criatura demencial que aterroriza a Salmanak… El Monstruo mata al sultán, y la pérfida Astra es testigo del magnicidio. La malvada dice a los soldados que el asesino de Omar es Maciste, y de nuevo las milicias del sultanato comienzan a perseguirlo…

Maciste y Guya escapan a través del árido desierto, hasta encontrar el refugio donde les espera Ciro. Se trata de una guarida subterránea que Kurtik usa como cuartel general.

Kurtik es en realidad el líder de una rebelión contra la tiranía del Vampiro; y acaudilla a los „Hombres Azules“, unos guerreros sobrehumanos que combaten a las Fuerzas del Mal.

Kobrak, por su parte, no quiere matar a Maciste, sino utilizarlo como modelo; como prototipo para una nueva raza de soldados perfectos que le posibiliten la conquista del mundo.

De momento, Kobrak sólo ha podido crear un ejército de autómatas a base de cadáveres, seres sin alma, golems, que le obedecen ciegamente. Se trata de zombis a los que falta la energía volitiva que superhombres como Maciste o los Azules sí poseen.

Mientras tanto, el héroe acompañado por varios de los Hombres Azules, se dispone a luchar contra el Vampiro y su ejército de muertos vivientes en la Batalla Final…

Comentario

Puede que éste interesante peplum sea algo más que una simple película de aventuras, y que contenga a base de metáforas un profundo mensaje esotérico de carácter metapolítico y gnóstico…

Un ser demoníaco, que se alimenta de sangre (de la energía vital de sus víctimas), se ha hecho con el poder en una ciudad-estado, tiranizando al pueblo, traficando con seres humanos y manejando a su antojo al monarca. Cuando el sultán ya no es útil y se vuelve contra el Vampiro, es eliminado sin contemplaciones.

Todo ésto es ligeramente reminiscente de cómo funciona tras las bambalinas el poder a escala global en el mundo contemporáneo, con la enquistación de poderosísimos y oscuros lobbys, también ellos vampíricos, parasitando a las naciones, poniendo y quitando gobernantes según su conveniencia. A modo de ejemplo: Dos años después de que se estrenara ésta película mataron a Kennedy. ¿Era tal vez JFK un “Sultán Omar” que pretendía volverse contra “el Vampiro”?

En la cosmología gnóstica, el dios creador (llamado Demiurgo), es considerado una deidad inferior de carácter maligno, que plagia al auténtico Dios, al Incognoscible, ese que “no es de éste mundo”, sino de la esfera etérica e inmaterial (“el paraíso”). El Demiurgo “Jehová Satanás” es el creador del “pasú” o animal-hombre, un ser sin capacidad volitiva e inconsciente de sí mismo. Para que sus “animales-hombres” pudieran “evolucionar”, el Demiurgo debía, siempre según la visión gnóstica, atraer a los espíritus increados y atraparlos en el mundo material y denso de “la carne”, insuflando así auténtica vida (conciencia) a sus criaturas (en la Biblia a ello se alude en el mito de “los ángeles caídos” que se unen a “las hijas de los hombres”, pero todas las tradiciones tienen historias análogas…)

Sería demasiado farragoso extenderse en la concepción metafísica de las corrientes gnósticas, y no es esa tampoco la intención de ésta reseña.

Pero pueden verse en la película curiosos paralelismos: el Demiurgo (que es considerado un Vampiro Cósmico que se nutre del sufrimiento de sus criaturas) sería aquí el Monstruo Kobrak, que no es capaz más que de crear un ejército de golems, de cadáveres andantes (los pasúes o animales-hombre). Pero para dominar el mundo, Kobrak necesita tener a su servicio un ejército invincible de superhombres inteligentes, y para ello necesita insuflar a sus autómatas con la energía vital de Maciste, un coloso de puro espíritu guerrero…

Con toda probabilidad, la intención de éste film no sería otra que la de entretener, pero es difícil no encontrar ciertos simbolismos de carácter metafísico en varios aspectos del argumento.

Lo que sí es cierto sin duda alguna es que estamos ante un peplum atípico, que incluye elementos del cine de terror, y que también conjuga lo que parece ser un ambiente de la Antigüedad clásica grecorromana (del que procede Maciste) con un escenario propio de “las 1001 Noches”: la ciudad de Salmanak tiene todas las características para ser situada en Oriente Medio.

“Maciste contro il Vampiro” fue dirigida por Sergio Corbucci y Giacomo Gentilomo. Corbucci es junto a Sergio Leone uno de los máximos exponentes del italo-western (“Django”, 1966; “Il Grande Silenzio”, 1968)

El personaje de Maciste fue, como el de Hércules, muy recurrente en las películas de “espada y sandalias” ya desde los años ´20; e interpretado por múltiples actores. El que lo encarna en ésta producción es el norteamericano Gordon Scott; no confundir con su tocayo y compatriota Gordon Mitchell, otro habitual de los peplums italianos, que interpretó a Aquiles en L´Ira d´Achille (Marino Girolami, 1962).

Una jovencísima Annabella Incontrera (a quien vimos en el giallo La tarantola del ventre nero – Paolo Cavara, 1971) aparece en un papel secundario como Magda, la amiga de Guya.

FHP, 2015

La ira de Aquiles – Marino Girolami, 1962

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La ira de Aquiles (V.O. L´Ira d´Achille)

Italia, 1962

Director: Marino Girolami

Género: Peplum

Guión: Gino De Santis

Intérpretes: Gordon Mitchell (Aquiles), Jacques Bergerac (Hector), Cristina Gaioni (Xenia)

Música: Carlo Savina

 

Argumento

Los griegos, comandados por el rey Agamenón, asedian Troya. Entre ellos se encuentran Ulises, Aquiles (Gordon Mitchell) y su fiel Patroclo. Tras conquistar una ciudad próxima a Troya, los griegos toman como esclavas a varias mujeres. Agamenón como líder tiene derecho a ser el primero en elegir, y toma a Criséide, la hija de Creseo, sacerdote de Apolo. Aquiles elige a Briseida y Patroclo a Xenia.

Mientras tanto en Troya, Héctor, hijo del rey Príamo, ha convocado a sus hombres para trazar un plan que repela la invasión griega. El estratega Héctor diseña con la aprobación de su padre un cerco a las tropas enemigas, pues es sabido que la mejor defensa es el ataque, sobre todo el ataque sorpresa.

Mientras la bella Xenia acepta solícitamente a Patroclo, la dama Briseida se resiste inicialmente a su amo Aquiles. Trata incluso de apuñalarlo por la espalda, pero ante ello Aquiles es invencible y su fuerte omóplato parte el cuchillo. Aquiles le explica a la joven que su invulnerabilidad no es completa, y que una parte de su cuerpo (que él mismo ignora cual es) sí puede ser herida provocándole la muerte. “Incluso un niño podría matarme, si sabe donde golpear”. Continúa el héroe diciendo que no es totalmente invencible ni menos inmortal, pues según el oráculo morirá justo después de haber dado muerte al troyano Héctor. A partir de ese momento, Briseida cae rendida a los pies de Aquiles, y su inicial hostilidad desaparece completamente.

Al mismo tiempo, el sacerdote de Apolo Creseo intenta liberar a su hija, retenida por Agamenón. El anciano acude al encuentro del poderoso rey griego, y le suplica que le devuelva a Criséide, a cambio de unos tesoros que el dios Apolo ha materializado mágicamente. Agamenón repone que su prisionera es más valiosa para él que esos tesoros, que no tiene ninguna intención de liberarla. Y recuerda con amargura que mientras la hija del sacerdote por el retenida vive entre comodidades, la suya propia, Ifigenia, fue sacrificada siendo tan sólo una niña. Agamenón se apodera de los tesoros y echa a Creseo de su campamento, sin devolverle a su Criséide. El viejo sacerdote, afrentado por el blasfemo e injusto proceder de Agamenón, invocará a Apolo para que descargue una maldición contra los impíos griegos.

Así, pronto una tormenta divina anega las posiciones de los griegos, para gran desconcierto de Agamenón y los suyos. A continuación una mortal epidemia de peste se extiende entre los combatientes griegos. Agamenón y los demás guerreros se ven obligados a deliberar. Un sacerdote les advierte que la única solución para aplacar a Apolo consiste en devolver a Criséide a su padre. Finalmente Agamenón cede, pero insiste en tomar a cambio a Briseida, la concubina de Aquiles. Éste se enfurece, y estalla contra el líder de los reyes griegos. Aquiles rompe con Agamenón y se niega a seguir combatiendo junto a él; decide regresar a su propio reino en Grecia abandonando la guerra de Troya.

La devolución de Criseíde a su padre pone fin a la epidemia. Pero la enemistad entre Agamenón y Aquiles es pronto explotada por los troyanos. Ante las fisuras y divisiones que comienzan entre los propios griegos, Héctor planea un nuevo golpe contra los asediantes helenos. Ahora atacarán directamente el campamento de Agamenón.

Mientras tanto, Aquiles, que aún no ha recogido sus posiciones, se está embriagando con ingentes cantidades de vino cuando sus hombres corren a traerle la noticia de que los troyanos están devastando el campamento de Agamenón. Patroclo trata de convencer a su amigo de que acuda en rescate de sus compatriotas, de que olvide sus disputas y rivalidades personales con Agamenón y de que luche por Grecia, pero el lamentable estado alcoholizado de Aquiles no le permite reaccionar. De ese modo, Patroclo se ve obligado a encabezar él solo a los hombres del casi invulnerable. Xenia, enamorada de Patroclo, trata de impedírselo, pero él insiste en que debe partir al combate por el bien de todos, y que cuando vuelva victorioso se casarán…

Comentario

Éste peplum es una digna versión fílmica del clásico épico „La Ilíada“ de Homero. En la piel (y los músculos) de Aquiles tenemos al norteamericano Gordon Mitchell, actor y culturista que participó (al igual que Steve Reeves y Reg Park) en numerosos sword&sandals italianos de la época. La dirección corre a cargo de Marino Girolami, padre de Enzo G. Castellari (realizador en los años setenta de excelentes polizieschi como “Il grande racket”); quien un par de décadas después cabalgaría entre géneros tan dispares como el western, las comedias sexies all´italiana (fue el descubridor de Sabrina Siani), y el terror caníbal/zombie con “Zombi Holocaust” (1980). El papel de Patroclo está interpretado por Ennio Girolami, hijo del director y hermano por tanto de Castellari (quien profesionalmente usaba el apellido de soltera de su madre, para diferenciarse de su padre, también director).

En ésta película, Aquiles oscila en determinado momento entre su animadversión personal hacia el injusto Agamenón, que comanda a los reyes griegos, y su sentido del deber. Su orgullo y su honor han sido heridos por la conducta insolente y reprobable de Agamenón, pero pese a ello el héroe comprende que no puede abandonar a sus compatriotas, su obligación moral le empuja a combatir por el bien común de la Hélade. Eso intenta hacerle ver su amigo Patroclo, cuya inmolación en la encarnizada lucha, abrirá finalmente los ojos de Aquiles.

La película nos presenta una época, en la que en las guerras ambos bandos contendientes combatían en igualdad de condiciones, y sobre todo: con Honor.

“La ira de Aquiles” es un largometraje histórico-mitológico-épico de calidad artística indiscutible, para nada puede ser encuadrado en el subgénero de la serie B como otras muchas peplum de aquellos años, o como las películas a las que más adelante se dedicaría Girolami.

FHP, 2015

Ursus, el terror de los kirguises – Antonio Margheriti, 1964

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Ursus, il terrore dei kirghisi

Italia, 1964

Director: Antonio Margheriti

Género: Aventuras

Guión: Marcello Sartarelli

Intérpretes: Reg Park (Ursus), Mireille Granelli (Amiko), Ettore Manni (Ilo)

Música: Franco Mannini

Argumento

La histioria nos transporta a la Edad Media, en algún lugar entre el Cáucaso y Asia Central. Un monstruo antropomorfo y simiesco siembra el terror en los bosques. El peludo engendro ataca una caravana de comerciantes circasianos provocando la muerte de casi todos ellos. Sólo uno logra sobrevivir, y lleva la nefasta noticia al resto de la tribu. El robusto Ursus (Reg Park) es el caudillo de los circasianos.

Existe una profunda rivalidad entre el pueblo circasiano y las tribus kirguisas. El Gran Khan de los kirguises ha fallecido recientemente, y su hija Amiko se sienta ahora en el trono. Pero no puede reinar sola ni manejar los asuntos del estado. De ello se encarga su tío, el regente Zereteli, que ha decidido exterminar a los circasianos. Para que ello resulte más fácil, deberá primero acabar con su líder Ursus.

Zereteli pretende casarse con su sobrina para poder reinar oficialmente sobre los kirguises. Sin embargo ella se opone, pues está enamorada de Ursus. Amiko se cita esporádicamente con el jefe de los circasianos en un refugio secreto, y le pasa información sobre las intenciones de ataque de su tío el regente. Así, Ursus siempre está prevenido de las incursiones kirguises sobre su territorio antes de que éstas se produzcan.

Zereteli sospecha que su sobrina está compinchada con el enemigo, pero todavía no tiene pruebas. Encarga a una de las damas de compañía de la princesa que la espíe, para así descubrir el sitio exacto donde Amiko se encuentra con Ursus (una cueva a la que se accede presionando un mecanismo). El regente difunde entre las tribus kirguises que Ursus y los circasianos usan al temido monstruo humanoide de los bosques, y que por tanto son una grave amenaza para ellos.

Kato es una jovencita de otra tribu que Ursus y los suyos recogieron de niña y que les acompaña desde entonces. Ursus la considera como una hermana pequeña, pero ella está secretamente enamorada de él, si bien se describe como “la esclava” de Ursus. Ilo, el hermano del caudillo circasiano, tras varios años ausente, regresa junto a su tribu. Él será el único entre los de su pueblo en conocer el secreto de la relación entre Ursus y la princesa kirguisa.

El monstruo ataca de nuevo a los circasianos (lo que desmiente las acusaciones de Zereteli, quien afirma que la bestia “trabaja” para ellos), hiriendo gravemente a Ursus. Con éste fuera de combate, los kirguises tienen vía libre para aniquilar a sus rivales. Pero no quieren hacerlo de manera abierta; Zereteli prosigue con su metodología plagada de subterfugios, y tras arrasar el poblado circasiano, ahora quiere hacer creer que el responsable de la cruenta masacre ha sido el monstruo.

Ursus es transportado a las montañas, acompañado por su fiel Kato. Allí una especie de chamán tratará de curarlo usando hierbas y ungüentos. Pero entre la comitiva que escolta al líder circasiano se encuentra también un infiltrado: Uno de los hombres de Zereteli ha sido encargado con la misión de rematar al guerrero herido. Mientras tanto, Ilo y otro de los circasianos escapan de una patrulla kirguisa cuando están regresando a la aldea. En su huída, se ocultan en la gruta donde Amiko se suele citar con Ursus. Logran así despistar a los kirguises, pero se quedan encerrados en la cueva, pues ya no logran activar el mecanismo para que la corrediza puerta de piedra se abra de nuevo…

Comentario

Ésta curiosa película de aventuras que retrata los conflictos tribales y las enrevesadas intrigas entre pueblos euroasiáticos está protagonizada por una de las estrellas del peplum italiano, el hercúleo (nunca mejor dicho) Reg Park. Sobre el ficticio personaje de Ursus se rodaron una serie de films en las más variopintas ambientaciones (Imperio Romano, Edad Media, etc) pero con temática similar: Ursus siempre es un musculoso y noble guerrero que se enfrenta a alguna adversidad ya sea humana o sobrenatural (Ésto recuerda en cierta medida a Conan, y los films de espada y brujería, que sin duda han debido ser influenciados por el peplum).

Antonio Margheriti dirige la propuesta bajo su clásico pseudónimo anglo de “Anthony Dawson”. En la realización del film contó con la ayuda de un joven Ruggero Deodato, quien casi un par de décadas después sería célebre por su famosa “Cannibal Holocaust” (1980), y otras películas de terror y exploitation. Entre otras muchos films, Margheriti alias Dawson dirigió “Il mondo di Yor” (1983), una especie de barbarian-exploitation pero futurístico/post-apocalíptico basado en la novela gráfica argentina “Henga el cazador”.

FHP, 2015

Los amores de Hércules – Carlo Ludovico Bragaglia, 1960

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Los amores de Hércules (V. O. Gli amori di Ercole)

Italia, 1960

Director: Carlo Ludovico Bragaglia

Género: Peplum

Guión: Sandro Continenza, Luciano Doria, Andrea Manca

Intérpretes: Jayne Mansfield (Deyanira / Hipólita), Mickey Hargitay (Hércules)

Música: Carlo Innocenzi

Argumento

Soldados aquileos comandados por el general Licos arrasan un campamento donde se encuentra la esposa de Hércules, asesinando a ésta. Licos, que ha tramado un maquiavélico plan para hacerse con el trono de Aquilea, pretende usar las ansias de venganza de Hércules en su propio provecho. Una vez en su país, Licos asesina al rey legítimo de Aquilea y difunde que ha caído en combate durante el ataque al campamento.

Cuando Hércules es informado acerca del trágico fin de su mujer, parte rumbo a Aquilea con ansias de venganza, tal y como Licos había previsto. Pero Hércules ignora aún que el rey de ese país (al que considera responsible) ya está muerto. Ahora su hija Deanita ha ascendido al trono en calidad de sucesora. Hércules logra entrar en la amurallada capital tras derribar el portón de hierro con un tronco a modo de ariete, y llega hasta el palacio de la reina. Ésta le explica que su padre murió durante la batalla (pues obviamente no sabe que fue asesinado por Licos), y que ella es ahora la soberana, y deberá purgar los errores de su progenitor.

Así, Deanita es sometida a una especie de “juicio divino” tradicional del país, que consiste en colocarse como blanco de un lanzador de hachas. Si los dioses consideran que es “culpable”, la persona sometida al “juicio” será alcanzada por un hachazo; y si no, el filo del hacha no le rozará. Hércules es nombrado, pese a sus recelos, como ejecutor de los lanzamientos. El semidios que buscaba resarcirse por el asesinato de su esposa no guarda ningún rencor hacia la reina, quien a sus ojos es inocente, y no tiene intención de acertar en el blanco. Así, Deanita supera la prueba para decepción del malvado Licos, quien había confiado en que sería muerta por uno de los hachazos.

Poco a poco, Hércules y Deanita comienzan a enamorarse. Pero ella está prometida a su primo Aquilo. Ahora Licos espera que Hércules mate a Aquilo, que también es para él un competidor por el trono. El forzudo y la reina, paseando por el campo aquileo, son atacados por un toro. Hércules mata al monstruoso animal, estrangulándolo y clavándole su daga. Tras ello, mientras Deanita se recupera del percance, Hércules le declara su amor, y en ese instante aparece Aquilo, el prometido de su amada. Deanita le explica a su protector que “lo suyo es imposible”, pues su padre ya dispuso que ella debería casarse con Aquilo. “Tu padre cometió muchos errores, y creo que éste es uno de ellos” repone Hércules desairado. Aquilo se siente insultado y ataca al musculoso semidios, amos pelean, pero Deanita intercede. Hércules deja a su rival en el suelo y se marcha ofuscado.

Poco después, Aquilo aparece muerto en el palacio… con la daga de Hércules clavada en la espalda. En realidad, todo responde a las maniobras conspirativas de Licos, que ha ordenado la muerte de uno de sus competidores tratando de hacer ver que el culpable es el otro. Pues la daga de Hércules la encontró Filáteles, uno de los esbirros de Licos, clavada en el cuello del toro. Licos logra convencer a la reina de que su primo y futuro esposo ha sido asesinado por un celoso Hércules, y esa acusación parece tener fundamento.

Cuando Hércules, que ya se había marchado del lugar, tiene conocimiento de la noticia y de que le están responsabilizando a él de ese crimen, decide regresar a Aquilea para aclarar el asunto, demostrar su inocencia y limpiar su reputación ante Deanita. Una vez ante la presencia de la reina, llegan a la conclusión de que la clave para resolver el enigma de la violenta muerte de Aquileo está en Filateles, quien fue visto cerca del lugar donde Hércules venció al toro, y que pudo haber tomado de allí el puñal. Pero Filáteles no se encuentra en ningún sitio, y Licos dice que ha partido hacia “el mundo subterráneo”. Hércules se pone en camino hacia allá para dar caza a Filáteles y echar así luz sobre el enrevesado asunto.

El lacayo de Licos ha llegado al “mundo subterráneo”, y allí entra en una cueva donde es atacado por un gigantesco dragón de tres cabezas. Poco después le alcanza Hércules, que se bate contra el monstruo. El engendro es la Hidra de Lerna, y el héroe consigue salir victorioso en su lucha contra ella, pero resulta herido. Inconsciente, es encontrado por las amazonas, que lo llevan a sus dominios. La reina de las amazonas es la cruel Hipólita, que convierte en árboles a todos los hombres con los que ha mantenido relaciones tras ser satisfecha por ellos. Al ver al convaleciente Hércules, Hipólita ordena que sus heridas sean curadas para poder acostarse pronto con él. Pero la bruja que asesora a las amazonas, le comunica a Hipólita que Hércules está enamorado de Deanita, la reina de Aquilea, y que para evitar ser rechazada, Hipólita deberá tomar la forma física de ella, mediante una pócima mágica que la bruja elabora…

Mientras tanto, Licos cree que ya se ha librado de Hércules y que ya nada se interpone en su camino al trono de Aquilea. Para lograr su objetivo final, sólo debe dar un último y definitivo paso: Casarse con la reina…

 

Comentario

“Los amores de Hércules” es un peplum entretenido que sin embargo está lastrado por un guión deficiente y flojo, un argumento por momentos incoherente, y unas actuaciones pobres y no demasiado convincentes. Pero resulta ver juntos como compañeros de reparto a Mickey Hargitay en el papel de Hércules y a su esposa en la vida real Jayne Mansfield, interpretando a Deanita (o Deyanira, según la versión del film).

Hargitay, al que conocemos por haber visto en películas de terror de serie B como las de Renato Polselli o más recientemente la memorable “Il boia scarlatto” (donde da vida a un presumido psicópata misántropo) era un actor y culturista de origen húngaro nacionalizado estadounidense que residió durante mucho teimpo en Italia, rodando allí la mayoría de sus películas. En la piel de Hércules, Hargitay se desenvuelve con corrección, si bien no tiene el carisma de Reg Park o Steve Reeves, y tampoco está tan fornido como éstos (ni como otros “Hércules” que vendrían después, por ejemplo Lou Ferrigno).

La sensual y pechugona Jayne Mansfield irradia erotismo con sus sus sinuosas curvas. Cuatro años después de que saliera ésta película, ella y Hargitay se divorciarían. En 1967, Jayne Mansfield murió en un trágico accidente automovilístico, con sólo 34 años de edad.

La calidad de imagen en Gli amori di Ercole es muy superior a la media, si la comparamos con otras películas de bajo presupuesto italianas de los primeros sesenta. También los decorados son de muy buena calidad.

El director del film Carlo Ludovico Bragaglia, hasta ahora un completo desconocido por el que escribe, llegó a alcanzar la muy venerable y longeva edad de 103 años. Comenzó a hacer cine en 1932, y aunque falleció en 1998, la última película que dirigió data de 1962, según ImDb.

FHP, 2015