Bloody Friday (v.o. Blutiger Freitag) – Rolf Olsen, 1972

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Bloody Friday (v.o. Blutiger Freitag), a.k.a. Freies Geleit oder die Geiseln sterben

 

Alemania, 1972

Director: Rolf Olsen

Género: Thriller, acción

Guión: Rolf Olsen, Valeria Bonamano

Intérpretes: Raimund Harmstorf (Heinz Klett), Amadeus August (Christian), Gianni Macchia (Luigi), Christine Böhm (Heidi)

Música: Francesco De Masi

 

Argumento

El violento delincuente Heinz Klett ha sido detenido y dos agentes lo llevan esposado por los pasillos del juzgado en Munich. Con su cómplice, el italiano Luigi, ha urdido un plan para fugarse. Heinz alega que debe ir al baño, y desde los lavabos del piso de arriba, Luigi le descuelga por la ventana una pistola, gracias a la cual logra reducir a ambos policías. Tras ello, los dos escapan, y se ocultan en una especie de caravana. Heinz planea atracar un banco, y para ello necesita no sólo la ayuda de Luigi, sino también la cooperación de Helen, la novia de éste. Finalmente, también el ex-soldado Christian, hermano de Helen, se verá involucrado en los planes del peligroso Klett.

Primero, los tres hombres logran apoderarse de las armas y los explosivos que transporta un camión militar de los ocupantes norteamericanos. Consiguen asimismo zafarse de las autoridades en una espectacular persecución policial.

El día del atraco, que supuestamente Heinz había cuidadosamente planeado, todo comienza a salir mal: Para empezar, el encargado de la sucursal presiona el botón de alarma, y numerosos coches de la policía acuden inmediatamente al lugar del delito. Por lo tanto, se ven obligados a tomar a empleados y clientes como rehenes. Además de llamarse a sí mismos por sus nombres delante de los presentes (un colosal error), los atracadores se quitan inexplicablemente sus mascaras, e incluso, hablando al teléfono con la policía, Heinz revela su identidad y reconoce que ellos fueron los que robaron el cargamento de explosivos al camión militar norteamericano (!). Los atracadores (ahora también secuestradores) han dejado que se les cayese una de las granadas a la calle (!!), y un niño la recoge creyendo que es un juguete… Christian intenta quitársela sin éxito. Luego un policía trata de arrebatársela, pero en ese momento el niño acciona el mecanismo… el pequeño es salvado in extremis por otro agente, pero el policía no tiene tanta suerte. Heinz ha reclamado por teléfono un rescate por los rehenes. Cuando se entera que entre éstos se encuentra la hija de un importante político, dobla la suma exigida. Una de las empleadas de la sucursal muere de un ataque cardiaco. Mientras esperan a que les traigan el dinero, y durante los tensos momentos de vigilancia a los retenidos, el agresivo líder de la banda no encuentra otra cosa mejor que hacer que beber largos tragos de una botella de alcohol. Luigi y Christian no hacen nada para frenar su proceder. Heinz accede liberar a los niños, ancianos y heridos.

Mientras tanto, Helen se encuentra en la caravana esperando a Luigi, su hermano y el pendenciero jefe de éstos. Embargada por la angustia, descubre escuchando la radio que el plan ha salido mal, y comienza a desesperarse. Cuando escucha pasos aproximándose, su pánico se incrementa y dispara, matando a la persona que intentaba entrar… y que resultó ser Stevo, un cómplice de la banda.

Comentario

Buena película de acción mostrando un mal planeado y peor ejecutado atraco; que debido a lo chapucero y catastrófico de los delincuentes que lo perpetran acaba convirtiéndose en un trágico fiasco. Heinz, el jefe, carece absolutamente de escrúpulos y no le falta arrojo, pero también escasea en astucia. Sus cómplices parecen inexpertos, especialmente Christian (que pese a saber manejar armas, nunca antes realizó un acto similar).

Mención especial a la escena erótico-surrealista con analogías cárnicas de matadero, cuando en la cabaña el brutal Heinz fuerza sexualmente a una de las rehenes (que por cierto, al inicio “se deja hacer”, pero después reacciona como si hubiera sido violada.

Como Zinkssaärge für die Goldjungen (también de ese mismo año, 1972), „Blutiger Freitag“ es una co-producción italo-germana. Y efectivamente se nota la influencia del polizziotesco.

FHP, 2014

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Zinksärge für die Goldjungen (a.k.a. The Battle of the Godfathers) – Jürgen Roland, 1973

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Zinksärge für die Goldjungen (a.k.a. The Battle of the Godfathers)

Alemania, 1973

Director: Jürgen Roland

Género: Euro-Gangsters

Guión: Werner Jörg Lüddecke

Intérpretes: Herbert Fleischmann (Otto Westermann), Henry Silva (Luca Messina), Patrizia Gori (Silvia)

Música: Coriolano Gori

 

Argumento

El gangster italoamericano Luca Messina (Henry Silva) llega en barco a Hamburgo, procedente de los EEUU, acompañado por su anciana madre siciliana, su adolescente hija Silvia, y varios de sus guardaespaldas y subalternos, entre ellos un boxeador negro llamado Tiger. Su intención es hacerse con el control de los negocios ilícitos en la ciudad alemana, y desplazar al jefe del hampa nativo, Otto Westermann, como rey del crimen organizado hamburgués. Westermann y su grupo manejan los asuntos delictivos desde su “Club de Bolos el Caniche Negro”. Poco después de la llegada de Messina, los hombres de Westermann comienzan a ser intimidados para que paguen una cuota de “protección” al “nuevo jefe”. El alemán no está dispuesto a consentir semejante ultraje, y una escalada de violencia entre la banda local y la recién llegada se disparará.

Westermann tiene dos hijos: Uno de ellos es boxeador, y en un combate pugilístico vence a Tiger, el negro de Messina. En esa ocasión, Silvia, la hija de Luca, conoce al otro hijo de Westermann, Erik, mientras éste anima a su hermano en el cuadrilátero. Erik y Silvia rápidamente se enamoran y el jóven alemán no tarda ni diez minutos en lograr llevársela a la cama. De ese modo se inicia entre los dos una especie de romance de características “romeoyjulietescas”, a espaldas de sus respectivos (y enfrentados) progenitores.

Para darle un escarmiento a su rival, Messina ordena el secuestro de su hijo boxeador (de saber que el otro cortejaba a su hija, probablemente hubiera preferido raptar a ese), al que un bandido disfrazado de policía motorizado atrae con un pretexto falso a un abandonado desguazadero o cementerio de coches. Allí intentan matarlo a tiros, pero el jóven logra eludir las balas. Entonces se enfrenta a dos asiáticos expertos en artes marciales… Tras un combate encarnizado, el boxeador es desnucado y muere.

Mientras tanto, en la residencia de Messina, la madre de éste se está sintiendo mal. En ese preciso instante, reciben la visita de Westermann en persona y dos de sus hombres, quienes tratan de lograr que el italiano y su banda abandonen la ciudad. Ante el malestar de la madre, Westermann extrañamente se compadece, y a instancias de Luca consiente en que hagan venir a un médico. Tras la visita de la doctora, la señora se siente mejor, recuperada de su ataque cardiaco, y Westermann y los suyos también se retiran, recordándole a Messina la “recomendación” de abandonar la ciudad cuanto antes. Luca responde que “lo pensará”. Tras ello, llama a sus hombres al desguazadero con las instrucciones de liberar al hijo de Westermann… pero ya es demasiado tarde.

Cuando Westermann descubre que su hijo ha muerto a manos de los matones de Messina, decide que va a vengarse: “ojo por ojo y diente por diente”, y que como Messina le ha quitado a su hijo, él eliminará a su hija… Pero todavía no sabe que su otro hijo, Erik, está enamorado de la joven.

Comentario

Curiosa, pintoresca y desenfadada co-producción italo-germana, con el gran Henry Silva en el papel protagonista. Como siempre, el hierático intérprete de “La mala ordina” (Fernando Di Leo, 1972) destaca por su gélida mirada y sus frases lapidarias. (Cuando Messina/Silva descubre a su traicionera amante robándole dinero de la caja fuerte, “con las manos en la masa”, y urdiendo un intento de fuga con su brazo derecho Sergio, Messina mata a éste a tiros sin pestañear, y vuelve a meter con gran serenidad los fajos de billetes en la caja… La amante le pregunta “No estás enfadado?”, a lo que él repone: “Ya sabes que sólo me enfado por cosas importantes… tú no eres importante” y le sacude un guantazo a la infiel ramera…)

Resulta poco común ver “gangsters alemanes”, que a imagen y semejanza de los mafiosos italoamericanos u otros exponentes del crimen organizado llevan sus negocios desde sus clubs sociales o sus fastuosas villas.

“Ataúdes de zinc para los chicos de oro” (tal es la traducción literal del título alemán) puede considerarse una especie de kraut-polizziotesco. No es precisamente una obra maestra, pero resulta recomendable para pasar un rato ameno; muy divertida.

FHP, 2014

Nekromantik – Jörg Buttgereit, 1987

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Nekromantik – Alemania, 1987

Género: Terror (underground)

Director: Jörg Buttgereit

Guión: Jörg Buttgereit, Franz Rodenkirchen

Intérpretes: Bernd Daktari Lorenz (Robert), Beatrice Manowski (Betty)

Música: Hermann Kopp &al.

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Jörg Buttgereit,*1963

El berlinés Buttgereit es junto a Olaf Ittenbach y Andreas Schnaas uno de los exponentes del subgénero conocido como ultragore alemán, la vertiente más salvaje, bestia, chabacana y burda del cine de vísceras y casquería. Sus trabajos destacan en medio de ese sangriento triunvirato por ser los que más cerca están de poseer cualidades artísticas, sin limitarse solamente a provocar arcadas (o risas) en el espectador. Nekromantik, la opera prima de Buttgereit, tiene la misma reputación infame y similar status de culto como película prohibida que la italiana Holocausto Canibal. Y doy fe de que no es para menos, pues estamos probablemente ante uno de los films mas enfermos y sórdidos que se han grabado jamás. Nekromantik no deja indiferente a nadie, pues trata un tema tan escabroso como la necrofilia de manera harto explícita. Este eterno tabú tambien se toca en Buio Omega o Dellamorte Dellamore, pero en un tono muy diferente, que no llega a resultar tan desconcertante.

Robert trabaja para un servicio de recogida de cadáveres, ocupación muy acorde a su desviación sexual, pues es necrófilo. Con frecuencia, a escondidas de sus compañeros, acostumbra a llevarse a casa como trofeo restos humanos (ojos, pies, manos…) que conserva en frascos de formol. Su novia Betty comparte con él ese macabro fetichismo. Un día Robert consigue hacerse con un cadáver entero, y la perversa pareja se entrega con él a las más nauseabundas voluptuosidades. Hay que mencionar que el cuerpo está en avanzado estado de putrefacción. Pero esto no es obstáculo para que Rob y Betty realicen con él un trío. Cuando la chica clava en la entrepierna del difunto un trozo de tubería sobre el que ha colocado un condón para seguidamente penetrarse con él es una de las escenas más bizarras que he tenido la oportunidad de observar, sólo superada por la alucinante secuencia final.

El fúnebre ménage a trois está abocado al fracaso, entre otras cosas debido a la corrupción física irremisible del componente finado de la tríada sexual.

Las desgracias comienzan cuando Robert es despedido de su trabajo, por desaveniencias con uno de sus compañeros. Entonces su novia le increpa furibunda algo así como “Y quien nos va a traer ahora cadáveres a casa?”. Poco despues, como era de preveer, Betty le abandona, llevándose al muerto consigo. Robert se queda solo, frustrado y hundido. En su desesperación agarra un gato que había conseguido para regalar a Betty, lo introduce en un saco y lo destroza a base de golpes contra la pared. A partir de ahora, el protagonista se ve envuelto en una espiral autodestructiva a base de alcohol, drogas y crímenes. Intenta tener sexo con una prostituta pero no es capaz de excitarse porque no está muerta, por lo tanto la extrangula. Cuando a la mañana siguiente aparece el vigilante del cementerio, donde la cópula necrófila ha tenido lugar, encontrando al degenerado sobre su víctima; Robert le rebana instintivamente media cabeza de un palazo y se da a la fuga.

SPOILER:

Despues de tantos excesos, abrumado por la frustación y la melancolía, Robert toma la resolución de suicidarse. Tendido sobre su cama se apuñala repetidas veces el estómago. Al mismo tiempo ha conseguido una erección, y va eyaculando (semen primero y sangre despues) mientras se va rajando el vientre. Esta secuencia ultrabizarra de mortuorio éxtasis orgásmico puede dejar anonadado a más de uno. La última escena consiste en un plano general de la tumba de Robert, en el camposanto. En un extremo de la pantalla vemos como aparecen una pala y una pierna femenina. Será Betty, dispuesta a desenterrar a su ex-novio para “reconciliarse” con él? Así, dejándonos en la intriga, finaliza la película.

FIN DEL SPOILER

La más conocida de las películas de Buttgereit fue grabada con nula calidad técnica y cero presupuesto, la condición amateur de la cinta se percibe en todo momento, así como la interpretación de actores no profesionales, amigos y conocidos del director. No obstante cuenta a mi parecer con una excelente banda sonora original, la melodía a piano del tema principal y todos los efectos sonoros son dignos de elogio, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una producción practicamente casera.

Son tambien de agradecer las sutiles pinceladas de humor negro de la película, que contribuyen a contrarrestar la dureza de la propuesta.

Nekromantik, uno de los films más depravados de todos los tiempos, solo es apto para estómagos a prueba de bombas; y recomendable, tan solo para mentes enfermas.

Bonus:

A propósito de temática necrófila no puedo obviar un excelente thriller danés que he visto recientemente: Nattevagten (aka Nightwatch), 1994, de Ole Bornedal. Interesantísima esta película escandinava sobre un jóven estudiante llamado Martin que encuentra trabajo como vigilante nocturno en una morgue. El anterior guarda había sido despedido por desfogarse sexualmente con los cadáveres. En la ciudad anda suelto un peligroso psicópata que gusta de despellejar prostitutas. Este individuo opera en las inmediaciones del tanatorio, y poco a poco Martin se va convirtiendo en el principal sospechoso…

La construcción de la trama es impecable, y cuenta con unas reminiscencias a giallo de las que Dario Argento estaría orgulloso. Extrañamente se trata de un film muy poco conocido, pues es altamente recomendable, y cuenta con una buena nota en el Imdb. Hará las delicias de los aficionados al suspense. A destacar la escena en la que el asesino entra en el apartamento de Joyce para matarla. La música de fondo subraya la intensidad de la secuencia, muy bien rodada.

Un par de años más tarde el propio director hizo un remake en Estados Unidos con presupuesto hollywoodiense y actores americanos, cosa que no hubiera hecho falta en absoluto. Más bien deberían haber encontrado mejores canales de distribución para la cinta original.

FHP (AlucineCinéfago) , 2008