El Trono de Fuego – Franco Prosperi, 1983

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Il trono di fuoco (a.k.a. Throne of Fire)

Italia, 1983

Director: Franco Prosperi

Género: espada y brujería

Guión: Giuseppe Buricchi, Nino Marino

Intérpretes: Sabrina Siani (Valkari), Pietro Torrisi (Siegfried), Harrison Muller (Morak/Belial)

Música: Carlo & Paolo Rustichelli

 

Argumento

En una tétrica noche tempestuosa, una humilde mujer es abordada en su casa por un siniestro desconocido que aparece de la nada. Se trata de Belial, un enviado del Maligno; que ha encarnado para preñarla con la semilla del Señor de la Oscuridad. La pobre mujer, ahora convertida en sumisa sirviente del Diablo, ha sido escogida para dar a luz a una especie de mesías satánico. En un lugar no lejano, un mago erudito en las artes místicas percibe que esa noche el Hijo de la Bestia será concebido, y se lo hace saber a su esposa. El mago conoce la ancestral profecía, que señala a ese demoníaco recién nacido como futuro usurpador del reino de Edar, para someter tras ello a la Humanidad en su conjunto. Sólo un hombre, añade el mago, podrá vencer a la Bestia y frustrar sus planes: Su propio hijo Siegfried, aún bebé, que ha sido destinado a ello por la profecía.

Muchos años después, el niño concebido en aquella noche de tormenta ha creado un ejército de sanguinarios secuaces y ha tomado a sangre y fuego el castillo del rey Edar. Pero Morek, pues así se llama el hijo de Belial, todavía no puede sentarse en el Trono, pues para ello debe estar casado con la heredera de la dinastía de Edar, que desciende directamente de los dioses. Ha de revestir su usurpación con un manto de legitimidad. Sin embargo, la princesa Valkary (Sabrina Siani) escapó del castillo cuando sus padres fueron asesinados por las hordas de Morek. Éste debe encontrarla y forzarla a casarse con él. Sólo así el hijo del Maligno podrá sentarse en el Trono de Fuego antes del “día de la noche del día” como está profetizado. Lo que ese enigmático “día de la noche del día” significa, Morek lo ignora, pues su madre desaparece antes de poder revelárselo.

Uno de los esbirros de Morek, tratando de adular a su “amo y señor” le anima a sentarse en el trono independientemente de su matrimonio con la princesa, diciendo que no crea en las viejas profecías. Tras insistir que es imprescindible desposarse con la hija de Edar, descendiente del linaje divino, Morek le ordena a su siervo que si tan a la ligera se toma las leyes del mundo intangible se siente él en el Trono de Fuego… Cuando el incauto secuaz obedece, surgen alrededor del Trono enormes llamas infernales que lo abrasan. Morek contempla la escena con una torva sonrisa: Ese era el motivo por el cual no podía acceder todavía al Trono de Fuego (cuyo poder, como vemos, es literal). Es por tanto menester ineludible ser descendiente legítimo del linaje de los dioses… o al menos estar emparentado con él, para poder así sentarse sin ser calcinado. La captura de la fugitiva princesa es urgente, y los soldados de Morlek se ponen a buscarla por todo el país arrasando, saqueando y masacrando todo lo que encuentran a su paso.

Para frenar al usurpador y proteger a la princesa entra en acción Siegfried (Pietro Torrisi), el héroe, el superhombre.

La bellísima Valkary es una experta amazona que maneja las armas con pericia. No obstante, es apresada por los esbirros de Morek y llevada a su presencia. Pero, consciente de su linaje divino y del escarnio que supondría mancillarlo uniéndose en matrimonio a ese usurpador asesino de su familia, la joven se niega obstinadamente a convertirse en su esposa y antes prefiere morir. “Hay cosas peores que la muerte…” repone amenazante el siniestro hijo de Belial.

Al rescate de la princesa llega Siegfried, quien para acceder al castillo se ha ataviado con los hábitos de monje, diciendo a los guardias de la entrada que llega para oficiar el enlace. El musculoso titán, guerrero curtido en innumerables batallas, lucha contra los hombres del usurpador derrotándolos, y se enfrenta finalmente al propio Morek; logrando atravesarlo con su espada… pero sin hacerle un solo rasguño: Pues el hijo del Maligno (cuyo rostro real, de engendro demoníaco, puede apreciarse en ese momento de manera intermitente) parece ser invulnerable. Siegfried trata de escapar para volver más adelante, pero tras una encarnizada lucha es prendido por los esbirros del enemigo, que lo acorralan hasta hacerle caer en “el pozo de la locura”, del cual “nadie jamás ha salido con vida”.

En el interior de ese pozo, que da a un complejo enjambre de pasadizos subterráneos, Siegfried es expuesto a numerosas visiones demenciales y asediado por múltiples peligros. Una putrefacta cabeza cercenada le habla, hay montañas de huesos y cráneos por doquier. El héroe debe enfrentarse a una gigantesca serpiente que amenaza con estrangularle, y ha de combatir contra un misterioso guerrero con armadura. Tras vencer a éste, Siegfried contempla

con estupor que la armadura estaba vacía… a excepción de otra serpiente, que sale reptando de entre el amasijo de hierros… En una lóbrega mazmorra excavada en una gruta, Siegfried encuentra a su anciano padre el mago, a quien creía muerto. Él fue testigo de la toma del castillo por parte de Morlek y los sublevados, algo que sólo fue posible mediante la traición de uno de los hombres de confianza del rey legítimo. El mago otorga a su hijo dos poderes para que pueda salir del “pozo de la locura”, enfrentarse con éxito al Maligno y rescatar a la princesa: la invisibilidad temporal y la invulnerabilidad en combate (excepto al fuego).

Así, Siegfried acude a sacar a Valkary de las mazmorras en las que ha sido encerrada. Ella, inicialmente escéptica, acepta su ayuda y lo nombra su escolta… aunque entre el aguerrido héroe y la seductora princesa bárbara no tardará en surgir algo más que una relación de protector y protegida…

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Sabrina Siani y Pietro Torrisi en Il Trono di Fuoco

Comentario

Il Trono di Fuoco (1983) es una poco conocida y muy infravalorada barbarian-exploitation a la italiana. La dirección corre a cargo de Franco Prosperi, realizador un año antes de Gunan il Guerriero, otra de las más importantes exponentes del subgénero; y colaborador del maestro Mario Bava en el memorable peplum Ercole al centro della Terra (1961).

El papel de Siegfried está interpretado por el musculoso Pietro Torrisi (a.k.a. Peter McCoy), culturista, levantador de pesos y stuntman siciliano; actor que aparece también en la mencionada Gunan y en otros films de espada y brujería italianos de la época. También habitual de éstas producciones es su compañera de reparto Sabrina Siani, bellísima actriz romana que en ésta película da vida a la princesa Valkary, y que participa igualmente en Gunan, en Sangraal la spada di fuoco (Michele Massimo Tarantini, 1982), Ator, l´invincibile (Joe D´Amato, 1982) y en Conquest (Lucio Fulci, 1983). La deliciosa Sabrina Siani, musa indiscutible del cine de bárbaros italiano, fue descubierta en 1979 a la edad de 16 años por el director Marino Girolami (Italia a mano armata, 1976 – padre a su vez del gran Enzo G. Castellari); y abandonó el mundo del celuloide al casarse en 1988.

Poco sabemos sobre el ignoto Harrison Muller Jr. quien en Il Trono di fuoco hace las veces de Morek (y también en la escena inicial de su demoníaco progenitor Belial, “padre e hijo son Uno”). Éste desconocido actor brilla en su papel de malvado carismático.

Spoiler – el misterio de “la noche del día de la noche“ queda desvelado cuando están a punto de celebrarse las nupcias entre Morek y la princesa: se trata de un eclipse total de sol que durará varios minutos. Antes de que el eclipse concluya, Morek deberá sentarse en el Trono de Fuego como pretendiente legitimizado, pero la celebración de la boda es abortada en el último momento por Siegfried, quien lanza al usurpador al trono antes de que el sacerdote termine el ritual. Morek es así reducido a cenizas tras una infernal agonía; y Valkary acepta a Siegfried como su consorte tras la aclamación popular.

Il Trono di Fuoco es una pequeña joya de la serie B, sumamente interesante y disfrutable, con un argumento y un planteamiento sencillo y hasta tal vez estereotípico pero muy bien desarrollado y ejecutado. En ningún momento aburre. Pietro Torrisi es un perfecto “conan a la italiana” y qué decir de la hermosísima Sabrina Siani. Lamentablemente, ésta película ha sido olvidada e infravalorada, siendo probablemente la mejor del subgénero.

FHP, 2015

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Los ritos sexuales del diablo (a.k.a. Black Candles) – José Ramón Larraz, 1982

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Los ritos sexuales del diablo (a.k.a. Black Candles)

España, 1982

Director: José Ramón Larraz

Género: fantaterror-softcore

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Helga Liné (Fiona), Vanessa Hidalgo (Maya)

Música: Cam España

 

Argumento

Las primeras escenas del film nos muestran cómo un individuo calvo muere en el transcurso del acto sexual con una joven, que no parece demasiado consternada al respecto. Lo que podría parecer una muerte súbita consecuencia de un fallo cardíaco es en realidad el resultado de un rito de magia negra de estilo vudú, pues el hombre siente un pinchazo en el corazón cuando en un lugar distante una mujer le clava una aguja a un muñeco que lo representa…

Una pareja llega al aeropuerto Gatwick de Londres. Se trata de Carol (Vanessa Hidalgo) y su novio Robert. Ella es la hermana de Paul, el calvo fallecido en la escena inicial. Han llegado a Inglaterra de visita, para arreglar procedimientos burocráticos relativos a la herencia. En el aeropuerto les recoge Fiona, la viuda de Paul y cuñada de Carol; quien a través de las lluviosas y nubladas carreteras de la campiña inglesa conduce a los huéspedes hasta su casa. Allí dos inquietantes detalles llamarán la atención de Carol: Por carecer de electricidad, la iluminación sólo es posible por medio de velas… todas ellas negras. Y las paredes están decoradas con siniestras ilustraciones y grabados de temática satánica.

Una vez instalados en su habitación, Carol le confiesa a su prometido que esa poco acogedora atmósfera le hace sospechar que su cuñada tiene algo que ver con brujerías… y tal vez también con la misteriosa muerte de su hermano. Robert trata de tranquilizar a Carol, y restarle importancia a sus temores, mientras Fiona espía a través de un agujero en la pared.

Esa noche, Carol sufre angustiosas pesadillas, algunas de ellas entremezcladas con inmundos sueños incestuosos con su hermano muerto. La joven despierta, va a la cocina, y con espanto ve fugazmente el sombrío rostro de un individuo con barba de chivo. Fiona aparece poco después, intenta calmar a su cuñada, y la manda de nuevo a la cama tras darle de beber una extraña infusión. A la mañana siguiente, Carol visita el cementerio donde Paul está sepultado… y escucha una voz espectral que la conmina a marcharse del lugar inmediatamente.

El siniestro personaje de la barba de chivo es un sacerdote satanista que oficia misas negras, y es el líder del culto al que Fiona (entre otros) es adepta. Otros de los integrantes de la orden oscura son gentes de la alta alcurnia, profesionales liberales, entre los que se encuentra un médico, también trabajadores de una granja cercana y una jovencita que ha sido corrompida por los perversos miembros de la secta. Ésta chica es utilizada en el transcurso de un abominable ritual zoofílico, en el que copula con un macho cabrío, ante las directrices del líder y la atenta y torva mirada de los demás adeptos.

Carol no tarda en sospechar que su cuñada está envuelta en turbios asuntos, y se dispone a esclarecer la muerte en extrañas circunstancias de su hermano Paul. Era éste un exitoso abogado, que de un día para otro cayó sin motivo aparente en el pozo sin fondo del alcoholismo. Por su parte, Robert, el novio de Carol, es un ex-sacerdote muy creyente que lleva al cuello un crucifijo como testimonio de su fe. Sin embargo, Robert irá paulatinamente sucumbiendo a los encantos de la satanista Fiona, quien llega a iniciarlo como integrante de la funesta hermandad.

Comentario

Estamos ante una muestra poco conocida del llamado “eurotrash” ibérico. El director José Ramón Larraz, que destacó además como dibujante de comics y fotógrafo de moda, nos presenta una historia prototípica de cultos satánicos metiendo con calzador numerosas escenas sexuales sin que ello venga a cuento ni aporte demasiado a la trama. Sin embargo, éste film no es completamente deshechable, y tiene una estructura y un ritmo que le permite mantener el interés del espectador.

Son destacables los momentos oníricos, y finalmente resulta ser toda la película un sueño, con sueños dentro de sueños (y pesadillas). Cuenta con algunas aberraciones como la cópula de la “virgen” con el macho cabrío, y el dracónico castigo aplicado a un “desertor” del culto, que será brutalmente empalado con una espada. Algo muy parecido sucede también por cierto en la previamente reseñada Caligola: la storia mai raccontata (Joe D´Amato, 1982); donde dicho tormento se le aplica a uno de los conspiradores que trata de deponer al emperador romano.

Entre las actrices del reparto encontramos a Vanessa Hidalgo en el papel de Carol y Paola Matos interpretando (es un decir) a la joven que debe ser inseminada por “la Bestia”; ambas habituales del subgénero softcore de aquellos años del “destape”.

La película, que es una producción española, fue rodada en Inglaterra, como la mayoría de las que realizó Larraz.

FHP, 2015

Cromwell, el rey de los bárbaros – Albert Pyun, 1982

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The sword and the sorcerer (a.k.a. Cromwell, el rey de los bárbaros)

EEUU, 1982

Director: Albert Pyun

Género: aventuras, espada y brujería

Guión: Tom Karnowski

Intérpretes: Lee Horsley (Talon), Kathleen Beller (Alana)

Música: David Whitaker

 

Argumento

Titus Cromwell es un caudillo guerrero que busca conquistar el pacífico y civilizado reino de Ehdan. Para ello, contacta con la ayuda de una hechicera a un siniestro demonio llamado Xusia. Éste monstruoso ser habita en estado de “hibernación” en el interior de una cueva ubicada en una isla. Con él se encuentran asimismo sus infernales acólitos, cuyas cabezas gimientes emergen de las paredes… Cromwell permanece impertérrito ante ésta dantesca escena. Para demostrar su poder, el monstruo arranca el corazón de la bruja que le había invocado. El jefe de los guerreros pone a Xusia bajo sus órdenes. El demonio resucitado deberá ayudar a Cromwell con su magia negra a lograr la victoria contra Richard, el sabio y benevolente rey de Ehdan. Éste se encuentra en su palacio, impotente ante los avances de las  tropas enemigas. Los invasores liderados por Cromwell se acercan peligrosamente a su reino, y ya nada puede detenerlos. El hijo mayor de Richard es herido en combate y muere poco después en brazos de su consternado padre. Cuando todo está perdido, Richard da la orden de que su mujer y sus demás hijos sean llevados a un lugar seguro. Sin embargo, a su vástago menor (llamado Talon)  le encomienda que en un futuro ejecute la vengaza contra los invasores. Cromwell y los suyos arrasan todo lo que encuentra a su paso y se disponen a tomar Ehdan. Cuando el jefe bárbaro considera que el monstruoso Xusia ya no le es de utilidad, lo apuñala a traición, tras lo cual el demonio se despeña por un acantilado.

Poco después, Cromwell asesina al rey Richard. Su hijo Talon presencia desde una cierta distancia el regicidio. No mucho más tarde, también su madre la reina (que trataba de huir por mar desde la costa) cae bajo el acero de los esbirros del usurpador. Talon observa también éste crimen. Cromwell se corona como nuevo rey de Ehdan, y Talon (único príncipe superviviente de la abolida dinastía) huye con la espada de triple hoja heredada de su padre.

Han pasado muchos años. Talon ya no es ahora un imberbe e inexperto adolescente, sino un curtido aventurero, un guerrero que ha luchado en numerosas batallas, un capitán de mercenarios. Cromwell, por su parte, es un tirano sanguinario que rige con mano de hierro el antes próspero reino de Ehdan. Hasta allí retorna Talon acompañado por sus hombres, sin que éstos sepan que quien los conduce tiene cuentas pendientes con el déspota que ocupa el trono.

Por otro lado, en Ehdan florecen al mismo tiempo las intrigas palaciegas, destinadas a derrocar al usurpador, y encabezadas por el joven Mikah y su hermana Alana, hijos de uno de los nobles más fieles al servicio del defenestrado rey Richard. La conspiración contra Cromwell consiste en lanzar una revuelta popular y deponer al tirano con la ayuda de miembros estratégicos de la corte. Pero Cromwell está al corriente de los planes que Mikah y Alana han urdido contra él. El pérfido y ladino Makeli, lacayo de Cromwell, hace creer al príncipe Mikah que apoya su causa, y así el usurpador logra ubicar el paradero de los hermanos descabezando la rebelión. Mikah es arrestado y llevado a las mazmorras, donde se le tortura sin cesar. Cromwell está convencido de que sólo han podido organizar la revuelta con la ayuda de poderes sobrehumanos, conferidos por la magia negra de Xusia. Al malvado monarca no le falta razón al suponer que el demonio al que traicionó habría sobrevivido. Efectivamente así es, y no solamente Talon busca vengarse de Cromwell, sino también la infernal criatura.

Talon, por su parte, salva a la princesa Alana de ser violada por la soldadesca del tirano. Alana no sabe que Talon es el único hijo superviviente del legítimo rey Richard, y piensa que es un mercenario más de los muchos que operan en la región. La joven desea contratarlo para su causa, y le encarga liberar a su hermano preso. A cambio se ofrece a entregarse una noche a él, a modo de recompensa.

Sin embargo, también Alana cae en las garras de Cromwell cuando Talon está ausente tratando de defender a miembros de la resistencia. Cromwell trata de forzar a la muchacha a desposarse con él, amenazándola con matar a su hermano Mikah si no acepta.

La insurrección coordinada por los hermanos ve a Mikah como legítimo heredero, pues nadie sabe de la existencia del superviviente príncipe Talon. Éste se ha puesto al servicio de los hermanos manteniendo oculta su identidad real por el momento. Estallarán rivalidades entre Mikah y Talon por la sucesión al trono? Mientras tanto, el siniestro demonio Xusia comparte con Talon y los hermanos el objetivo de acabar con Cromwell…

Comentario

Tras el éxito arrollador de la surperproducción “Conan the Barbarian” (John Milius, 1982) proliferaron numerosos rip-offs de temática similar, del género llamado de “espada y brujería”, “fantasía heróica” o simplemente “de bárbaros”. La mayoría de éstas películas fueron rodadas en Italia, tal es el caso de la saga de Ator (de Joe D´Amato), de “Sangraal, la spada di fuoco” (a.k.a. “La espada salvaje de Krotar”) de Michele Massimo Tarantini o la “Gunan” de Franco Prosperi; todas ellas de poca calidad cinematográfica, pero que cuentan sin embargo con un encanto característico que las hace entrañables. También en España se cultivó por aquellos años el género bárbaro: Joaquín Gómez alias Dan Barry dirigió y protagonizó la interesante e infravalorada “Tunka el Guerrero”, en 1983; demostrando que con nulo presupuesto es posible realizar un film memorable.

“The sword and the sorcerer” (conocida en España como “Cromwell, el rey de los bárbaros”) entra dentro de la categoría de rip-offs descaradamente basados en el personaje creado por Robert E. Howard, adaptado al comic por la Marvel (destacando Roy Thomas y John Buscema como guionista y dibujante respectivamente) y a la gran pantalla por John Milius.

El Conan encarnado en 1982 por el musculoso Schwarzenegger es el prototipo de héroe nitzscheano, forjado a sí mismo, que representa además fidedignamente el carácter del personaje tal y como lo concibió R.E. Howard en sus historias; allí se muestra la primacía de la “barbarie” sobre la molicie y la decadencia de la “civilización”. Por su parte, las versiones italianas resultan simpáticas por su involuntaria comicidad. Sin embargo, nada de ésto sucede con “The sword and the sorcerer”, donde (al parecer) se reivindica a la civilización (con su “paz” y su “tranquilidad”) por sobre la barbarie (Cromwell es el caudillo bárbaro, y es “el malo de la película”, nunca mejor dicho). Sin llegar al nivel de entrañable hilaridad de los calcos italianos de “Conan”, “The sword and the sorcerer” tiene un enfoque filosófico-cosmovisivo diametralmente opuesto al de la película que supuestamente trata de parangonar. Sin embargo, ésto probablemente carece de importancia, pues a todas luces es un film que sólo busca entretener. El escenario ( y vestuarios) de “The sword and the sorcerer” se acerca mucho más a una Edad Media de fantasía que a una antigüedad remota en continentes perdidos como la Era Hyboria de las historias del Conan original.

Si no fuera por algunas escenas que resultan demasiado brutales para un público infantil, casi podría pensarse que estamos más bien ante una especie de cuento de hadas para niños. Pero es de agradecer que la trama sea un poco más compleja, con varias facciones entremezcladas en pugna por el poder y con Cromwell como mutuo enemigo.

FHP, 2015

Caligola: La storia mai raccontata (a.k.a. Caligula, the untold story) – Joe D´Amato, 1982

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Caligola: La storia mai raccontata (a.k.a. Caligula, the untold story)

Italia, 1982

Director: Joe D´Amato

Género: histórica, neo-peplum, erótica-softcore

Guión: Joe D´Amato, George Eastman, Michele Soavi

Intérpretes: David Brandon (Calígula), Laura Gemser (Miriam), Fabiola Toledo (Livia), Michele Soavi (Domitius)

Música: Carlo Maria Cordio

 

Argumento

Roma, 37 d.C. Cayo César Germánico (David Brandon) ha sucedido a su tío Tiberio como Emperador. El joven Cayo César (que sería póstumamente conocido con el apodo de Calígula – “Botitas”-) es un desequilibrado con delirios de grandeza, que se hace adorar por sus súbditos como si fuera un dios encarnado. Su soberbia llega hasta el punto de ordenar la decapitación de las estatuas de Júpiter para colocar una réplica en piedra de su propia cabeza en el lugar de la del dios supremo del panteón romano. Calígula instaura un reino de terror, una sangrienta tiranía de la que sus propios senadores comienzan a resentirse. Para burlarse de éstos, decide investir con el cargo de cónsul a su caballo Incitatus. Cruel y lascivo, el emperador se entrega asiduamente a las más frenéticas y voluptuosas bacanales.

Por las noches, una misma pesadilla le acosa sin tregua: Es perseguido en la playa por un misterioso enemigo enmascarado que trata de matarle, disparando una flecha con su arco. Mientras en una ocasión se revuelve en su lecho soñando la repetitiva secuencia onírica, uno de sus criados intenta efectivamente asesinarlo. Pero el déspota despierta a tiempo, y el tiranicida es detenido en el acto. Calígula resuelve poner a su agresor un castigo ejemplar más duro que la muerte: le cortará los tendones de brazos y piernas y le amputará la lengua, torturándolo con saña y provocando al desgraciado el máximo sufrimiento. Tras ello, Domicius (que así se llama el desventurado) deberá vivir como un vegetal, incapaz de moverse o hablar, como un muñeco testigo mudo de los excesos salvajes del monarca.

En otra ocasión, Calígula pasea con su guardia pretoriana en la misma playa escenario de la pesadilla que cada noche le atormenta. Allí se encuentra con un grupo de jóvenes, chicos y chicas, que encienden su desenfrenada lujuria. El tirano se dirige a una pareja, formada por Ecio y Livia. Ella es una conversa al cristianismo, y porta consigo un amuleto pisciforme, que simboliza su nueva fe. Pero él es hijo de un importante miembro del senado, y sólo por éste motivo Calígula los deja en paz… al menos por el momento. Más tarde, cuando ya no hay testigos y la pareja se encuentra sola en un bosque cercano, Ecio y Livia son abordados nuevamente por Calígula, quien viola a Livia, hasta el momento virgen, mientras su anonadado prometido es sujetado por uno de los esbirros del déspota. Livia trata de resistirse, y saca el puñal de Calígula para clavárselo en defensa propia, pero el emperador se percata y la hoja se hunde en las carnes de la joven. Tras ello, también Ecio es asesinado. Al ser éste hijo de un influyente político de la corte, la realidad de los hechos es obviamente ocultada, y Calígula señala a integrantes de la nueva secta oriental de los cristianos (a la que la chica pertenecía) como autores del doble crimen. En consecuencia se desata una nueva oleada de persecución contra los cristianos.

Sin embargo, no todos están tan convencidos de que el César sea inocente. Entre los que sospechan de él se encuentran muchos de sus senadores, que llevan ya tiempo conspirando para derrocarlo. El líder de la trama es el senador Marcelus, quien había enviado al criado Domicius para que liquidase al loco. Marcelus y los suyos buscan la manera de librar a Roma del demencial dictador, pero no es tan fácil, pues a Calígula aún le quedan apoyos en el senado.

Por otro lado, también la egipcia Miriam (Laura Gemser), sacerdotisa de Anubis, tiene la certeza absoluta de que Calígula es el asesino de la pareja. Miriam decide vengar a su amiga Livia; y para ello se inscribe como concubina en el harén del César, presentándose ante un “seleccionador” (marcadamente homosexual) que la acepta entre las candidatas a trabajar en lo sucesivo como encargadas de aplacar la insaciable lujuria del tirano. Miriam piensa que así, estando cerca de Calígula, tendrá tarde o temprano la oportunidad de acabar con él, aunque para ello muera en el intento. Antes de entregarse al harén imperial, la egipcia ofrenda su virginidad a Anubis, penetrándose con un consolador de ébano, que rompe su hasta entonces intacto himen.

Calígula, por su parte, se encuentra con sus senadores tratando de diseñar un megalomaníaco proyecto arquitectónico. Algunos tratan sutilmente de disuadirlo, pues no hay suficiente dinero para ello en las arcas del estado. Pero Calígula no atiende a razones, e insiste en la construcción de monumentos y edificaciones que atestigüen su “divinidad” y su “eterna gloria”. En el momento del brindis, el emperador finge ser víctima de un envenenamiento, y cuando dos de los senadores que conspiraban contra él le adulan cínicamente y uno de ellos ofrece pagar de su bolsillo la construcción, Calígula se recupera al instante y toma la palabra de ambos: al que había ofrecido costear el proyecto “si el emperador se salvaba” le recuerda su promesa; al que había “ofrecido a los dioses su propia vida por la del emperador” lo atraviesa con su espada en el acto. El reino de terror de Calígula se hace cada día más insoportable, y la facción de Marcelus lleva por el momento las de perder.

Mientras tanto, Miriam se ha integrado en el harén. El seleccionador de concubinas procede a mostrar a las chicas cómo han de complacer las voluptuosidades del crápula. Bajo las directrices del afeminado, una de las jóvenes practica una felación a un esclavo griego, mientras las demás se tocan. Una de las mujeres, mayor y poco agraciada, ha sido aceptada solamente para copular con perros y caballos, para regocijo voyeurístico del degenerado emperador y sus ministros.

Calígula y sus allegados se refocilan viciosamente en una orgía desenfrenada, donde tiene lugar además (a modo de espectáculo) una brutal pelea de gladiadores, sin más armas que unos puños metálicos. Las salpicaduras de sangre de los contendientes llueven sobre los ebrios y obnubilados participantes de la bacanal, mientras éstos muerden sus muslos de pollo, o se revuelcan con esclavas y eunucos.

La conspiración para deponer a Calígula y lograr que la normalidad y el orden retornen a Roma sigue su curso. Por un lado, los senadores rebeldes de Marcelus; por el otro, la joven egipcia, infiltrada entre las concubinas. Por medio está también un robusto guerrero bárbaro procedente del norte, Ulmar. Príncipe en su tierra natal y esclavizado por los romanos, Ulmar ha obtenido el cargo de guardaespaldas personal del César…

Comentario

Ésta película sobre el depravado emperador romano es un remake filmado con el único y exclusivo propósito de aprovechar el éxito de la superproducción también italiana “Calígula” (1979) de Tinto Brass. El controvertido y sumamente productivo Joe D´Amato (junto con Jess Franco uno de los “reyes” de la serie B de los ´70 y ´80) dirigió éste largometraje neopeplum-softcore obteniendo sorprendentemente un resultado bastante decente. Podría incluso decirse que la versión d´amatiana (ésta “segunda parte” apócrifa) no es necesariamente inferior en calidad a la original de Tinto Brass, que contaba con un presupuesto mucho más holgado.

En algunas escenas, éste “Caligola 2” recuerda a la obra de Pasolini (especialmente a “Salò o le 120 giornate di Sodoma”). Por cierto, resulta sorprendente que el “Divino Marqués” de Sade, autor del mencionado libro en el que se inspiró Pasolini, y de “Justine” (encarnada por Romina Power en la gran pantalla de la mano de Jesús Franco) no escribiese una novela biográfica sobre Calígula, el más “sádico” de los emperadores de la Antigua Roma según consta ya en las crónicas de Suetonio.

La banda sonora de Carlo Maria Cordio decepciona, pues no es tan épica y bombástica como cabría esperar en una película de ésta temática. Más bien pasa desapercibida, lo que no sucede con la memorable música del Calígula de Tinto Brass (plagiada por cierto al compositor ruso Prokofiev).

Al igual que la de Jesús Franco, la filmografía de Joe D´Amato es bastante irregular. Si bien la mayor parte de sus muchas películas son prescindibles y de ínfima calidad (se dedicó incluso al porno duro en sus últimos años), cuenta con algunas genialidades del terror y gore como “Antropophagus” (con George Eatman en el papel de caníbal protagonista y banda sonora de Marcello Giombini) y “Buio Omega” (cuya música fue compuesta nada menos que por los Goblin, colaboradores de Dario Argento). La actriz Laura Gemser (que interpreta a la egipcia Miriam) es una habitual de las películas de Joe D´Amato a lo largo de los años ochenta, y da vida a la famosa “Emmanuelle”.

D´Amato también perpetró allá por los primeros años ochenta producciones tan bizarras e inenarrables (pero al mismo tiempo entrañables) como “Porno Holocaust” o “Las noches eróticas de los muertos vivientes”, ambas un cruce de géneros entre el terror zombi y el softcore.

En el secundario papel del desgraciado Domicius (que trata de matar al tirano en las primeras escenas) tenemos a un joven Michele Soavi, quien años después se dedicaría él mismo a la realización de películas dirigiendo la excelente “Dellamorte Dellamore” (1994), basada en los comics de Dylan Dog, con Rupert Everett y una bellísima Anna Falchi.

“Caligola 2” cuenta en su versión integral (más de dos horas) con algunas escenas “hard”, de sexo explícito.

FHP, 2015

Shanghai Joe – Mario Caiano, 1973

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Il mio nome e Shanghai Joe

Italia, 1973

Director: Mario Caiano

Género: Western

Guión: Mario Caiano, Carlo Alberto Alfieri

Intérpretes: Chen Lee (Shanghai Joe), Klaus Kinski (Scalper Jack), Gordon Mitchell (Burying Sam), Carla Romanelli (Cristina)

Música: Bruno Nicolai

 

Argumento

Alrededor de 1870 llegan a San Francisco numerosos inmigrantes chinos. Uno de ellos es conocido como “Shanghai Joe”, quien pronto sufre en carne propia el racismo de los “WASP”. El chino Joe, un joven ataviado al estilo de su país, coleta incluída, se desplaza hasta Texas, donde infructuosamente busca trabajo como vaquero.

Trata de conseguir empleo en un rancho, pero los cowboys encargados se dedican a tomarle el pelo (tratan de engañarle “como a un chino”, nunca mejor dicho), se mofan de él y creen poder ridiculizarlo sometiéndole a ciertas pruebas. Joe sale victorioso de las mismas, haciendo gala de su pericia acrobática y clavando un clavo en un madero sin necesidad de martillo; tras lo cual reclama su recompensa: un caballo. Pero los vaqueros no están dispuestos a concederle lo que se ha ganado, y tratan de humillarlo a latigazos. El chino, sin embargo, es un experto en kung-fu, y consigue fácilmente reducir a sus contrincantes para escapar a continuación a lomos del prometido equino. Más tarde se hospeda en una pensión, donde una familia de matones (compuesta por el anciano padre y sus cuatro rudos vástagos) también alojada allí le reta a una partida de poker. El chino resulta ganador absoluto, y se hace con el dinero que los demás habían apostado. Sus contrincantes tratan de recuperar lo perdido durante la noche, disponiéndose a atacar a Joe mientras duerme. Pero éste despierta a tiempo y gracias a su maestría en las artes marciales vapulea a todos dejándolos K.O.

Tras ello, continúa su búsqueda de empleo en el salvaje oeste, y es abordado no mucho más tarde por unos enigmáticos jinetes que le prometen un buen trabajo. Han oído hablar de sus dotes para el combate y están interesados en contratarlo para “cuidar ganado”. Poco después, Joe se da cuenta de que el “ganado” al que esos individuos se referían es un grupo de prisioneros mexicanos, vendidos por un forajido igualmente mexicano para ser utilizados como esclavos. Joe permanece estupefacto, pues creía que la esclavitud ya había sido abolida en los EEUU. Cuando a continuación llegan las autoridades a realizar una especie de redada, los bandidos “liberan” a los mexicanos (para que no se les pueda acusar de trata de esclavos), sólo para fusilarlos mientras tratan de esconderse (“para que no queden pruebas”). Ante éste cobarde y rastrero proceder, Joe reacciona con indignación y trata de neutralizar gracias al kung-fu a los criminales que le habían contratado. Así algunos de los prisioneros logran salvarse. Entre éstos se encuentra un viejo, que es atendido más adelante por Joe, tras lo cual puede retornar a su casa.

Los mercaderes de esclavos, sin embargo, logran capturar a Joe y lo llevan ante su jefe, un cruel y despiadado ranchero con el cual el sheriff de la zona está compinchado. Allí, lanzan al chino a una plaza de toros, y le sueltan un salvaje morlaco, que intenta varias veces embestirle. Pero Joe siempre lo esquiva, para el asombro de sus enemigos, e incluso consigue desnucarlo de una patada tras realizar una acrobática pirueta. Seguidamente, dejando a los adversarios boquiabiertos, se sienta de un salto en la montura de un caballo llevándose como rehén al jefe de los bandidos, el malvado ranchero. Una vez lejos de sus dominios, el cobarde ranchero ruega por su vida, suplicándole compasión. Joe le perdona la vida tras golpearle un par de veces y se marcha. No matar a ese enemigo cuando pudo haberlo hecho le traerá nuevos problemas, pues el ranchero, en lugar de olvidar sus diferencias con el chino pondrá precio a su cabeza.

Joe denuncia al jefe de los mercaderes de esclavos ante en sheriff de la comarca, pero éste es un corrupto que está al servicio del influyente terrateniente. El sheriff, en lugar de proceder al arresto del criminal, intenta encarcelar al chino por “difamación” y “robo de caballos”, pero el veloz Joe consigue evadirse a tiempo, y desengañado, prosigue sus andaduras.

Llega a una nueva pensión, tras conocer por el camino a una atractiva joven mexicana llamada Cristina, quien resulta ser la hija del anciano al que Joe socorrió de los esclavistas. El chino y la chica se hacen amigos, y a partir de ahora él se convertirá en su protector. La muchacha es secuestrada a la mañana siguiente (mientras Joe aún dormía en el establo, por no haber suficiente espacio en la posada), y el oriental aspirante a vaquero se empleará a fondo para rescatarla. El abductor es un inquietante personaje que ha preparado una trampa a base de puntiagudas estacas. Gracias a sus prodigiosos reflejos Joe logra salvarse de una horrenda muerte, y tras una lucha cuerpo a cuerpo donde el asiático lleva una clara ventaje, el malvado contrincante acaba siendo víctima de su propia trampa. Joe libera a Cristina, tras un nuevo enfrentamiento contra un estrafalario caníbal y su alcohólico camarada.

Pero la chica está enferma, afectada por altas fiebres, y el valeroso chino debe buscar un médico. Los peligros continúan, los enemigos acechan, y son muchos los que están dispuestos a capturar a Shanghai Joe para cobrar la recompense ofrecida por el malvado ranchero…

Comentario

Curioso italo-western con sabor oriental (o italo-eastern?), cuyo protagonista es un chino recién llegado a los áridos parajes texanos en busca de un empleo como cowboy. Pero no se trata de un chino cualquiera, sino de un experto en kung-fu, que no se deja amedrentar por los rudos vaqueros y que con sus acrobáticas patadas es casi tan rápido como las balas que los pistoleros disparan con sus revólveres.

El actor que interpreta al chino Joe es Chen Lee, un artista marcial que también apareció en otras películas de acción. El film cuenta con la participación del ínclito Klaus Kinski, y con una muy buena banda sonora a cargo de Bruno Nicolai (quien compuso la música de la adaptación de Jesús Franco de la “Justine” del marqués de Sade o del “Calígula” de Tinto Brass).

“Shanghai Joe” busca poner de manifiesto el racismo y la discriminación practicada tradicionalemente por los anglosajones (tal vez excediéndose y recreándose en ello en demasía); cuenta asimismo con momentos de humor negro (característicos de las películas italianas de temática western) y con buenas dosis de violencia (por ejemplo, cuando el chino Joe le arranca un ojo a uno de sus contrincantes durante una pelea en el saloon).

Es un film interesante para los amantes del género, pero obviamente no está a la altura de las obras maestras de Leone o Corbucci. Al ser un italo-western atípico recuerda a películas como “Blindman” (1971) de Ferdinando Baldi (sobre un pistolero ciego, lo que a su vez es reminiscente del espadachín invidente japonés Zatoichi). El director Mario Caiano realizó entre otras películas el polizziesco “Napoli spara!” (1976) con Henry Silva.

FHP, 2015

Gishiki (a.k.a. “The Ceremony”) – Nagisa Oshima

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Gishiki (a.k.a. “The Ceremony”)

Japón, 1971

Director: Nagisa Oshima

Género: Drama

Guión: Mamoru Sasaki

Intérpretes: Kenzo Kawarasaki (Masuo), Atsuko Kaku (Ritsuko), Atsuo Nakamura (Terumichi)

Música: Toru Takemitsu

 

Argumento

A través de diversos diálogos y flashbacks vamos conociendo la historia de la familia Sakurada, un clan de la alta sociedad japonesa que tras la derrota de 1945 trata de salir adelante. La historia, que no es lineal sino que es presentada mediante saltos temporales, tiene como principal protagonista al ingenuo y sufrido Masuo, nacido en el Manchukuo (la porción de Manchuria ocupada por el Imperio Japonés). Su padre se suicidó en enero de 1946, cuando el Emperador Hiro-Hito (el Showa-Tenno) abdicó de su divinidad como consecuencia de la debacle bélica y por presión de los vencedores aliados. Masuo y su madre se ven obligados a abandonar Manchukuo tras la entrada de las tropas soviéticas, y deben regresar a Japón, con el resto de la familia.

Los Sakurada son un clan muy tradicional encabezado por el patriarca, abuelo de Masuo. El funcionamiento de la familia es sumamente rígido. El abuelo tiene una personalidad autoritaria e inflexible. Trata asimismo de fomentar la endogamia, de modo que parientes se casen entre ellos para que el linaje no sea corrompido por elementos foráneos. Masuo pronto se siente atraído por su joven tía, y poco después por su prima Ritsuko. Son los tiempos de la posguerra y el Japón comienza a americanizarse. El “base-ball” se pone de moda, y Masuo es un empedernido aficionado de ese deporte importado por los ocupantes. Pero cuando fallece su madre sin estar él presente, decide abandonar su prometedora carrera de beisbolista y quema su bate y sus ropas (a excepción de su guante) en una simbólica ruptura con su pasado. Debido a la endogamia promovida durante generaciones entre los Sakurada, en realidad no está completamente claro qué parentesco hay exactamente entre los miembros del clan. Masuo y su prima Ritsuko (que se sienten mutuamente atraídos) comienzan a sospechar que posiblemente son hermanos…

Comentario

Éste largometraje del aclamado Nagisa Oshima pone a la familia Sakurada como ilustrativo ejemplo de un aristocrático clan nipón venido a menos en los turbulentos años de la posguerra; una familia plagada de tribulaciones, enmadejados líos e incestuosas sordideces. Busca ser una crítica no exenta de cierto humor ácido y mordaz contra la sociedad japonesa moderna, aferrada muchas veces de manera hipócrita a ciertos valores de carácter anacronístico.

Oshima quiere caricaturizar el tradicionalismo japonés, acercándose a ciertas corrientes “progres” bastante en boga en aquellos años también en su país. Cuando el Japón comenzaba a modernizarse a pasos agigantados, aún había familias (como los Sakurada) que trataban de aferrarse al modelo ancestral, lo cual en “Gishiki” es sutilmente objeto de escarnio.

Más allá de sus planteamientos ideológicos un tanto “progres” y ligeramente “sesentayochistas”, que no son explícitos pero sí perceptibles, el film tiene una estructura interesante, buenos actores y buena fotografía. Pero peca de excesivo metraje, haciéndose lento y cansino en ocasiones, con sus más de dos horas.

FHP, 2015

Zatôichi kenka-tabi (a.k.a. „Zatoichi on the road“) – Kimiyoshi Yasuda, 1963

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Zatôichi kenka-tabi (V.O.) – a.k.a. „Zatoichi on the road“

Japón, 1963

Director: Kimiyoshi Yasuda

Género: Chambara, jidaigeki

Guión: Minoru Inuzuka

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Shiho Fujimura (Mitsu)

Música: Akira Ifukube

 

Argumento

Ichi es invitado por el jefe yakuza Hikozo con todos los gastos pagados a hacerle una visita a la ciudad de Doyama. Al parecer hay un trabajo importante que desea encomendarle al errante invidente. Uno de los emisarios de Hikozo recoge a Ichi en una posada y se dispone a escoltarle ante la presencia de su jefe. Por el camino son atacados por un grupo de samurais a sueldo del clan rival. El acompañante y guía de Zatoichi muere en el enfrentamiento, pero el espadachín ciego elimina sin gran esfuerzo a los atacantes, que les habían seguido desde la posada. Entre los agresores difuntos se encuentra el esposo de la bella Hisa (Reiko Fujiwara), quien es testigo de la muerte de su esposo en la lucha contra Ichi.

Aquella noche, cuando Ichi, ya solo, continúa su camino rumbo a Doyama, presencia como un grupo de hombres armados buscan frenéticamente a una joven. Se trata de la dulce e inocente Mitsu. Ichi encuentra primero a un anciano moribundo herido por los perseguidores de la chica, que le ruega al ciego vagabundo proteger a Mitsu y llevarla sana y salva hasta Edo. Tras eliminar a varios samurais que se abalanzan sobre él, Ichi encuentra a Mitsu y se dispone a acompañarla a la ciudad indicada, donde reside su familia. Al parecer, es perseguida porque apuñaló a un importante señor feudal que había intentado violarla.

Ichi y Mitsu llegan a una posada donde también se encuentran Hisa y el jefe yakuza Jingoro, quien había contratado a los tres asaltantes iniciales (entre ellos el esposo de Hisa) para que mataran a Ichi. Jingoro es el principal rival de Hikozo, y es por ello que trató de eliminar a Ichi; para impedir que comenzase a trabajar para su enemigo. Cuando Jingoro y Hisa se enteran de que Ichi se encuentra hospedado en el mismo local, tratan de atraerlo con la excusa de necesitar un masaje. Jingoro se dispone a entretener a Zatoichi, mientras Hisa intenta averiguar quien es la chica y logra separarla de su protector mediante subterfugios y engaños. Ichi se percata enseguida de que su “cliente” tiene turbias intenciones, y corta de raíz cualquier intento de ataque por su parte, alejando su espada y neutralizándolo con un brusco y expeditivo “masaje” disuasor (el cual por cierto no se olvida de cobrar). Pero Ichi no puede impedir que la pérfida Hisa se lleve a Mitsu haciendo uso de sus artimañas. Para separarla definitivamente de Ichi, Hisa trata de convencer a los rudos trabajadores del gremio de transportistas que las lleven a ambas a Edo lo antes posible. Cuando Tomegoro, el jefe yakuza encargado de esos menesteres, descubre que Mitsu es la hija de un rico comerciante, prefiere retenerla para devolverla a su hogar él mismo, a cambio de un buen rescate. Los yakuza echan a Hisa a patadas de sus oficinas. Poco después llega Zatoichi, quien obliga a Hisa a contarle la verdad acerca del desarrollo de los acontecimientos y a revelarle el paradero de Mitsu.

Ichi entra en los aposentos de Tomegoro, y tras hacer una condensada pero elocuente demostración de astucia y pericia en las artes marciales, tras hacerle ver que es mucho más que un masajista ciego, consigue que le entregue de nuevo a Mitsu. Una vez en la posada, Ichi la riñe por haberse alejado antes de la habitación y dolido porque ella no haber confiado en él y se había dejado engatusar por Hisa. Arrepentida, Mitsu llora amargamente. Ichi la consuela con ternura y se reafirma en su intención de protegerla. Sin embargo, al día siguiente Ichi decide que lo mejor para su seguridad será separarse para no llamar más la atención. Estando Zatoichi en el punto de mira de la banda de Jingoro, la jovencita está expuesta a un peligro adicional. Mitsu deberá pues partir hacia Edo sin su compañía en un palanquín que Ichi ha encargado para ella, mientras que él proseguirá su camino hacia Doyama para entrevistarse con el jefe Hikozo, como tenía previsto desde el principio.

Una vez en Doyama, el jefe Hikozo le comunica a Ichi que lo hizo llamar porque desea contratarlo para que combata en su bando en una pelea que próximamente tendrá lugar contra los hombres del clan rival. Inicialmente, Zatoichi se resiste; con su característica astucia y su socarronería se hace de rogar, mientras que el apurado Hikozo va subiendo progresivamente la cantidad de monedas de oro que en calidad de honorario piensa pagarle.

Jingoro es el lugarteniente del jefe yakuza Tobei Shimozuma. Éste es el máximo rival de Hikozo. Los de Shimozuma han descubierto que Mitsu (por cuyo rescate su acaudalado padre pagaría una fortuna) se encuentra camino de Edo y la abducen. El día de la contienda, cuando las tropas de Hikozo aparecen con Zatoichi al frente, Shimozuma muestra que tiene a Mitsu como rehén, y el peso de las circunstancias obliga a Ichi a cambiar de bando. No considera ésto una traición hacia Hikozo, pues éste no pretendía más que usarle, y estaba dispuesto a hacerlo matar tras la crucial pelea.

Comentario

Quinto episodio de la serie de películas dedicadas a Zatoichi, el mítico vagabundo ciego del folklore japonés de finales de la era Tokugawa, que subsiste realizando masajes y participando en juegos de dados y apuestas, y cuyo manejo de la espada (una shikomizue, afilada hoja envainada en una caña de bambú usada como bastón) es más que prodigioso, sobre todo teniendo en cuenta su invidencia. Zatoichi es capaz de enfrentarse a decenas de enemigos al mismo tiempo, y salir triunfante.

Al inicio de ésta película, a modo de prefacio fílmico, vemos como Ichi juega una partida de dados (o algo similar) contra un pequeño grupúsculo de poco honestos contrincantes. Éstos, pese a haber perdido, no están dispuestos a aceptar su derrota, pero antes de que puedan reaccionar, Zatoichi les quita las ganas de tratar siquiera cualquier hostilidad contra él. Con un movimiento de su shikomizue veloz como el relámpago, corta una vela que iluminaba la estancia en sentido vertical, dejando anonadados a sus oponentes, y dejando la habitación poco después a oscuras (y por lo tanto, en relativa igualdad de condiciones respecto a los demás que sí son capaces de ver). “La oscuridad es mi aliado…” dice Zatoichi volviendo a envainar su espada en la caña.

El duelo masivo entre los dos grupos de yakuza recuerda por su atmósfera y sus características estilísticas a los grandes italo-westerns, donde un pistolero solitario (como Clint Eastwood en la “trilogía del dólar” de Sergio Leone) debe enfrentarse a varios enemigos al mismo tiempo. Y es que tanto Leone como otros maestros del género western se inspiraron profusamente en el chambara nipón. La equivalencia y los paralelismos entre samurais o ronins y solitarios cowboys o forajidos en innegable.

FHP, 2015