Top Model – Joe D´Amato, 1988

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Top Model (a.k.a. “Eleven days, eleven nights 2”)Italia, 1988

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, erótico, softcore

Guión: Rossella Drudi

Intérpretes: Jessica Moore (Sarah Asproon/Gloria), James Sutterfield (Cliff), Ale Dugas (Peter), Laura Gemser (Dorothy/Eve)

Música: Pino Donaggio

Argumento

Gloria trabaja en Nueva Orleans para una agencia como modelo de fotografías eróticas y como prostituta de lujo. La chica lleva una doble vida, pues en realidad es la reportera Sarah Asproon, a la búsqueda de material sobre comportamientos sexuales para su próximo libro.

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Peter, uno de sus clientes, descubre el secreto de Sarah/Gloria y amenaza con hacerlo público antes del lanzamiento del libro. En la nave industrial de su propiedad ha colocado cámaras de video que la filman teniendo relaciones y cobrando por ello, para así poder probar que ella se prostituye. Sarah no tendrá más remedio que ceder a su chantaje.

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Rojo sangre (Absurd) – Joe D´Amato, 1981

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Rosso Sangue (a.k.a. “Absurd”)

Italia, 1981

Director: Joe D´Amato

Género: Terror

Guión: George Eastman (Luigi Montefiori)

Intérpretes: George Eastman (Nikos), Annie Belle (Emily), Charles Borromel (Engelmann), Katya Berger (Katia Bennett)

Música: Carlo Maria Cordio

Argumento

Los Bennett son una familia que reside en una casa de campo en algún lugar de los EEUU. Ian y Carol tienen dos hijos: La adolescente Katia y el pequeño Willy (de quien suele ocuparse la niñera Peggy). A causa de un problema de espalda Katia es inválida y debe permanecer siempre en cama. Allí se dedica obsesivamente a dibujar círculos con un compás (instrumento que cobrará importancia más adelante…).

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Katia (Katya Berger) y su madre

Un hombre es perseguido por otro a través de un bosque. En su huída, el primero de ellos trata de saltar una verja clavándose en el estómago las puntas de la valla. Con los intestinos saliéndose, el extraño llega trastabillando a las puertas de la casa de la familia Bennett. Carol llama al sargento Engleman de la policía y a una ambulancia.

El individuo es trasladado a un hospital, sin que haya demasiadas esperanzas de que pueda sobrevivir. Sin embargo, consigue recuperarse milagrosamente. El doctor Kramer y la enfermera Emily no dan crédito a sus ojos al notar que el paciente recupera la conciencia incluso durante la intervención quirúrgica. Nadie sabe quién es el misterioso grandullón barbudo. No portaba documentos consigo. Pero la capacidad que su cuerpo tiene para regenerar sus tejidos es prodigiosa, podría decirse que sobrehumana. Todo indica que tras la operación no tendrá ninguna secuela, cuando pocas horas antes le colgaban literalmente las tripas.

Por la noche, en los alrededores de la villa de los Bennett, el sargento Engleman encuentra a un hombre sospechoso merodeando. Resulta ser el que perseguía al tipo ahora ingresado en el hospital. Le piden la documentación y resulta ser extranjero. Afirma que está caminando a esas horas por allí porque su coche se ha averiado. Engleman lo lleva hasta la ciudad.

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Once días, once noches – Joe D´Amato, 1987

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Once días, once noches (V.O. Undici giorni, undici notti a.k.a. “Eleven days, eleven nights”)

Italia, 1987

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, erótico, softcore

Guión: Rossella Drudi, Claudio Fragasso

Intérpretes: Jessica Moore (Sarah Asproon), Joshua McDonald (Michael Terenzi), Giovanni Lombardo Radice (Brett)

Música: Piero Montanari

Argumento

Durante un trayecto en barco rumbo a una ciudad de EEUU, el ingeniero Michael se da cuenta de que una bella joven le lanza miradas provocadoras. La chica le invita a seguirla, y una vez están al resguardo del resto de los pasajeros, ella se desnuda (llevaba puesta como única prensa una gabardina). Ambos tienen sexo salvaje sin que medie palabra alguna.

Más adelante, cuando el barco ha llegado a su destino, se presentan. Ella se llama Sarah. Se despiden sin intercambiar teléfonos. Él aún está atónito, sin terminar de creerse lo que le acaba de suceder. Michael se dirige a la obra que supervisa como arquitecto y le cuenta a su amigo el capataz la asombrosa “conquista”. Más tarde, cuando los dos están en un local y Michael se dispone a pagar, se percata de que le falta su cartera. El ingenuo ingeniero supone haberla “perdido” durante el viaje…

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Ator el Poderoso – Joe D´Amato, 1982

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Ator el Poderoso (V.O. Ator l´Invincibile)

Italia, 1982

Director: Joe D´Amato (como David Hills)

Guión: Joe D´Amato (como David Hills)

Intérpretes: Miles O´Keefe (Ator), Sabrina Siani (Runn), Ritza Brown (Sunya), Dakar (sumo sacerdote de la Araña), Laura Gemser (Indun)

Música: Carlo Maria Cordio

Género: Espada y brujería

Argumento

En una época remota y legendaria nació en una tribu de bárbaros un niño que llevaba el signo de Thor. Según la antigua profecía, el pequeño Ator estaba por ello predestinado a derrotar con su Espada de la Llama de Oro, al maligno Dakar, sumo sacerdote del Arcano en el Templo de la Araña. Éste, tras conocer la noticia del nacimiento, ordena cual Herodes matar a todos los bebés del reino.

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Dakar, el sumo sacerdote

Pero Ator es salvado por Griba, un guerrero exiliado, quien más allá de los dominios del pérfido Sacerdote lo entrega a una familia de otra tribu. El joven va creciendo junto a sus padres adoptivos y la hija de éstos (Sunya), de la que se enamora. Una vez alcanzada la mayoría de edad, Ator le pide permiso a su padre para casarse con ella. Entonces su padre le confiesa que ha sido adoptado, y que por tanto Sunya no es su hermana carnal. Así pues, no hay impedimento para que la boda tenga lugar.

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La muerte sonríe al asesino – Joe D´Amato, 1973

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La morte ha sorriso all´assassino

Italia, 1973

Director: Aristide Massaccesi (alias Joe D´Amato)

Guión: Joe D´Amato, Claudio Bernabei, Romano Scandariato

Intérpretes: Ewa Aulin (Greta), Klaus Kinski (Dr. Sturges), Angela Bo (Eva), Sergio Doria (Walter)

Música: Berto Pisano

Género: Terror

Argumento

En una cripta a principios del siglo XIX un hombre llamado Franz llora la muerte de su querida hermana Greta. Se reprocha no haber podido hacer nada por impedir la tragedia.

Año 1909. El aristócrata Walter von Ravensbrück y su mujer Eva residen en una mansión campestre. Cerca de allí se produce el aparatoso accidente de un coche de caballos. El chófer muere instantáneamente y su cuerpo queda deformado de manera horrenda. La joven que viajaba a bordo pierde la conciencia y es trasladada al interior de la villa.

Walter avisa al inpector Dannick y al doctor Sturges. Éste último atiende a la mujer, que vuelve en sí y sólo tiene heridas leves. Pero sufre de amnesia, no recuerda quién es ni hacia dónde se dirigía. Sturges nota que la chica tiene un colgante donde está grabada la palabra “Greta”, suponiendo que ese es su nombre; y una fecha de 1906 – tres años antes. El doctor también advierte en el medallón algo más. Se trata de algo que parece estremecerle sobremanera…

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Emanuelle e Françoise – Joe D´Amato, 1975

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Emanuelle e Françoise (Le sorelline)

Italia, 1975

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, thriller, softcore

Guión: Joe D´Amato, Bruno Mattei

Intérpretes: George Eastman (Carlo), Rosemarie Lindt (Emanuelle), Patrizia Gori (Françoise)

Música: Gianni Marchetti

Argumento

Françoise es una joven que trabaja posando como modelo fotográfica. Un día que la sesión de fotos termina antes de lo previsto, regresa a la casa en donde vive encontrándose con que su novio Carlo está en la cama con otra mujer. Carlo, lejos de sentirse sorprendido o pesaroso, reacciona con frialdad y arrogancia, echando de casa a su novia. Ésta vaga atribulada por las calles, portando una maleta con sus escasas pertenencias. Trata de llamar a una tal Emanuelle, pero siempre salta el contestador automático. Desesperada y sin ganas de seguir viviendo tras un desengaño tan cruel, Françoise camina hasta las vías del ferrocarril y se arroja cuando pasa el tren.

Más tarde, en el tanatorio, el cadáver debe ser reconocido por su hermana mayor. Ésta no es otra que Emanuelle, la mujer con la que Françoise había tratado sin éxito de comunicarse. Los policías allí presentes le dicen a Emanuelle que entre los restos de su hermana encontraron una carta de despedida dirigida a ella.

Tras leerla, tanto Emanuelle como las autoridades comprenden que ese individuo llamado Carlo, al que se menciona en el escrito, es responsable del suicidio. Los agentes han tratado de localizarlo, pero no ha sido posible. Al parecer, Françoise llevaba una doble vida, pues ninguna de las personas interrogadas con las que la difunta tenía contacto habitual sabían nada de ese novio suyo. La misiva deja entrever que Carlo es un jugador empedernido que siempre pierde y que está permanentemente endeudado. Cuando no puede pagar, Carlo ofrece a Françoise para que sus acreedores se diviertan con ella. Sin embargo, la chica no le abandona: Siente un amor ciego hacia él, se trata de una relación enfermiza y adictiva, autodestructiva para ella. Él sólo la utiliza manejándola a su antojo, pero ella no puede estar sin él.

Emanuelle es una mujer con un alto poder adquisitivo, que reside en una lujosa villa y es propietaria de varios caballos de carreras. Un día, en el terreno donde entrenan los equinos, ve a un tipo que se asemeja a Carlo por la descripción que Françoise hiciera de él. Tras preguntar a uno de sus empleados, averigua que es un jugador profesional que quiere apostar en las carreras, y que tiene muchas deudas. Emanuelle comprende que se trata del hombre que estaba buscando.

Carlo es un casanova nato, y al ver a Emanuelle intenta conquistarla. Ella inicialmente finge desinterés, pero se complace en haber encontrado al individuo que empujó a su hermana a la muerte. Ella pretende atraerlo para destruirlo lentamente, vengando así a Françoise…

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Comentario

En ésta ocasión, Joe D´Amato nos propone un cruce entre drama y thriller – sin escatimar, como es habitual en él, en escenas de desnudos y sexo softcore (trío lésbico incluído).

Cuando Emanuelle encuentra a Carlo, comienza un sutil juego de seducción para cautivarlo y atarlo (también en el sentido literal, como veremos). No se entrega de inmediato a él como suelen hacer el resto de las mujeres, y precisamente por eso Carlo se siente tan fascinado por ella (Una mujer cuarentona del montón, que por lo demás no es particularmente atractiva). Emanuelle quiere tratar a Carlo del mismo modo que éste trató a su hermana; manipularlo y utilizarlo.

Las personalidades de las dos hermanas no podían ser más diferentes. Françoise, la más joven, es ingenua, dócil e inocente; está sinceramente enamorada del macarra Carlo, un truhán ludópata y playboy, que no duda en ponerla de patitas en la calle cuando se cansa de ella – provocando así su suicidio. La madura Emanuelle, por su parte, es astuta y calculadora. Además, odia a los hombres. Va a propiciar que la ley del karma se vuelva contra el indeseable que causó la muerte de su hermana. Mediante flashbacks (a raíz de la lectura de la carta) vemos cómo era la tormentosa relación de amor-odio entre Françoise y Carlo; secuencias que se van alternando con la intervención de Emanuelle para vindicar a su hermana.

En su cautiverio, encadenado y mantenido a base de pan y agua en una habitación secreta en la villa de Emanuelle, Carlo piensa que ella está actuando por cuenta de alguno de sus muchos enemigos a los que debe dinero. No sabe (todavía) quién era su hermana, y que la tortura a la que es sometido es el fruto de una bien planificada venganza. El maltrecho Carlo, drogado y atado de pies y manos por cadenas, se ve reducido a tener que comer mendrugos de pan seco del suelo, como un perro; mientras que Emanuelle disfruta del espectáculo y con sorna realiza un strip-tease a través de una pared corrediza de cristal transparente.

Sin embargo, Carlo no se da por vencido y tratará de escapar; manipulando con un alambre las esposas que le mantienen retenido. Además, su desaparición ha levantado las suspicacias de Mira, otra de sus novias, quien le había visto últimamente en compañía de Emanuelle.

Digna de mención es la escena en la que Carlo, bajo el influjo de los alucinógenos que Emanuelle le inyecta, cree ver un orgiástico y delirante festín caníbal a través del cristal. La película gana considerablemente en interés a partir de la segunda mitad, y el tenso final es muy bueno.

Joe D´Amato firmó el guión de la película con su nombre real, Aristide Massaccesi; y contó para la elaboración del mismo con la ayuda de Bruno Mattei; otro de los directores emblemáticos de la exploitation italiana.

Carlo está interpretado por el gran George Eastman (Luigi Montefiori), a quien vimos en “Cani Arrabbiati” (Mario Bava, 1974) y quien más adelante interpretaría al loco de la isla griega en “Antropophagus” (1980), también de Joe D´Amato. Patrizia Gori, que encarna a Françoise, tiene papeles secundarios en “Zinkssärge für die Goldjungen” (Jürgen Roland, 1973) y en “Quelli che contano” (Andrea Bianchi, 1974), ambas protagonizadas por Henry Silva.

Los personajes “Emmanuelle y Françoise” resultan reminiscentes de “Justine y Juliette”, las hermanas creadas por la pluma del Marqués de Sade; dos mujeres completamente opuestas: Justine es sumisa, creyente, confiada y candorosa; pero su vida es un calvario, siempre de una desgracia a la otra. Juliette, por su parte, es pérfida, depravada y carente de escrúpulos; pero asciende rápidamente en la escala social, acaparando gran prestigio y riquezas. De Sade escribió sobre las dos hermanas en sus libros “Justine o los infortunios de la virtud” (1791) y “Juliette o las prosperidades del vicio” (1796). El cineasta español Jesús Franco, que tiene mucho en común con Joe D´Amato, dedicaría una película a Justine: “Marquis de Sade: Justine” (1969), con Romina Power como protagonista.

FHP, abril de 2016

 

Antropophagus – Joe D´Amato, 1980

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(Reseña escrita por el autor del blog el 17.07.2008)

Antropophagus a.k.a. „Gomia, Terror en el Mar Egeo“

Italia, 1980

Director: Joe D´Amato

Género: Terror

Guión: Joe D´Amato, Luigi Montefiori (a.k.a. George Eastman)

Intérpretes: Tisa Farrow (Julie), Saverio Vallone (Andy), Luigi Montefiori/George Eastman (Nikos Karamanlis, el caníbal)

Música: Marcello Giombini

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Ésta controvertida película, la segunda de Joe D´Amato que tengo la oportunidad de visionar, levanta pasiones entre los amantes del cine italiano de terror. Unos la consideran una obra maestra, otros un bodrio. Tal vez influya que hay dos versiones distintas en circulación: La italiana, íntegra y original; y la estadounidense, conocida como “The Grim Reaper” fuertemente censurada y sin la excelente banda sonora que la hace tan especial (Para que se adaptase mejor al mercado norteamericano y sus cánones hollywoodienses). Yo he tenido la fortuna de ver la primera, la versión italiana, que es la que se encuentra mayormente en Europa.

“Antropophagus” tiene la atractiva reputación de ser considerada una película maldita, que está prohibida en multitud de países, lo quela convierte en una codiciada joya de difícil acceso. Esa misma característica la comparte con su film compatriota “Cannibal Holocaust”, de Ruggero Deodato; aunque ésta última tenga una fama mucho mayor. Y es que ambas no solo comparten nacionalidad y status de culto, sino también temática “gastronómica”. Salvando las distancias (nunca mejor dicho), pues la una está ambientada en las selvas del Amazonas y la otra en una isla del mar Egeo. En la primera los caníbales son los integrantes de una tribu indígena, en la segunda el atropófago es un solo hombre enloquecido.

En las primeras secuencias vemos como una pareja de turistas alemanes pasea feliz por un costero pueblecito mediterráneo de casas blancas, dirigiéndose a la playa. Ella se dispone a bañarse y él se tumba en la arena para escuchar música a través de unos auriculares. Una figura humana descomunal bucea bajo el punto donde la chica está nadando, la agarra del tobillo, la estira hacia abajo, y seguidamente vemos como el agua se tiñe de rojo sangre. Entonces, a cámara subjetiva (desde la perspectiva del monstruo) la amenaza se va acercando al descuidado alemán, que aún no advierte el peligro, y un cuchillo de carnicero le es hundido en el cráneo.

Tras ésta escena inicial conocemos a los protagonistas, un grupo de jóvenes que disfrutan en Atenas de sus vacaciones y se disponen a emprender un viaje por mar para visitar las islas del Egeo. Una de las chicas tiene amigos que veranean en una de esas islas, por lo que el grupo se dirige en barco hacia allí. Otra tiene una baraja de cartas de tarot y se dispone a leérselas a sus compañeros durante el trayecto. Una embarazada, integrante del elenco, desea saber si será niño o niña, si estará sano, etc. y se lo pregunta a la tarotista. Ésta observa las cartas que han salido, confusa y turbada, para finalmente decir titubeante que esa combinación es tan complicada que no puede interpretarla. Cuando la embarazada sale del camarote, la aficionada al esoterismo le confiesa acongojada a otra de sus amigas que cuando las cartas no muestran el futuro de una persona es porque esa persona no tiene futuro. La intuitiva mujer intenta convencer a los demás para que no vayan a la isla, pues percibe que algo maligno se cierne sobre ellos, pero nadie la toma en serio. Y hacen mal.

Cuando el barco atraca en la costa, los jóvenes se dirigen al pequeño pueblo de blancas casas que vimos al principio. La embarazada, que debido a su avanzado estado de gestación se encuentra indispuesta para caminar al mismo ritmo que los demás, permanece en el barco con el marinero que los ha llevado hasta allí. Los otros comprueban anonadados que en el municipio no hay nadie, y que el último telegrama fue enviado hace meses. (No hay servicio de teléfono en la isla). Se trata de un pueblo fantasma.

El grupo llega a la casa donde se supone que veranean los amigos de una de las chicas, y descubren con estupor que tampoco allí hay señales de vida. Por la noche encuentran en el sótano a una muchacha ciega, hija de los dueños, que aterrorizada y en estado de shock les habla de la desaparición de sus padres, y de la presencia de un voraz asesino que huele a sangre humana y que ha ido decimando la ya de por sí escasa población de la isla.

A la mañana siguiente, los turistas retornan a la playa para reunirse con la embarazada y el marinero, y con pánico cotejan que el barco se ha adentrado en el mar y que no hay rastro de ambos. Un terror abstracto se respira en el ambiente y va tomando su forma. Una oprimente angustia va estrangulando al grupo, el cual poco a poco irá menguando.

Más adelante descubriremos que el antropófago que da nombre a la película, interpretado por Luigi Montefiori (a.k.a. George Eastman), es un ermitaño que habita en unas lobregas catacumbas, superviviente de un aparatoso naufragio. Cuando zozobró su barco, se vió a bordo de una inestable lancha, perdido en el mar en compañía de su mujer y de su hijo, ya muerto durante el accidente. Nikos Karamanlis, que así se llamaba el náufrago, famélico y deshauciado, propuso a su mujer que se comieran el cadáver del hijo para sobrevivir; a lo que ella se negó. Tras un forcejeo mata involuntariamente a su esposa, se vuelve loco y devora ambos cuerpos. Más tarde, una vez en tierra y ya convertido en bestia psicópata, se dedicará a asesinar a los pueblerinos para calmar su ansia de carne humana.

Ésta tragedia nos remite a la historia del Conde Ugolino, narrada en la Divina Comedia de Dante, quien víctima del hambre se vió obligado a comerse a sus seres queridos para sobrevivir, tras lo cual pierde la razón. También se establecen paralelismos entre el monstruo de éste film y el cíclope Polifemo de la mitología griega.

SPOILER: La película contiene dos “famosas escenas” de las que ya había oído hablar antes de verlas, e imagino que el impacto habría sido mayor de no haber sabido yo nada al respecto. Una es el ataque del monstruo a la embarazada: Le arranca el feto de sus entrañas y se lo come. La otra tiene lugar al final; cuando Karamanlis, a quien uno de los turistas ha logrado reducir clavándole un pico en el estómago, cae de rodillas herido de muerte y se saca sus propias tripas para devorarlas, antes de desplomarse definitivamente muerto. Éstas escenas fueron cortadas para la versión de EEUU llamada “The Grim Reaper”. FIN DEL SPOILER.

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Cuando Joe D´Amato dirigió “Antropophagus” lo hizo con el único propósito de ganar dinero, sin interés artístico alguno. Lo cierto es que, sin pretenderlo, logró una película de puro terror visceral, con una atmósfera agobiante, claustrofóbica e hipertensa. A ello contribuyen fundamentalmente el lento ritmo narrativo, que a algunos puede incitar al letargo pero en mi opinión es fundamental para conseguir un ambiente opresivo; los juegos de cámara (no vemos al monstruo hasta bien entrado el metraje, pero D´Amato nos permite ver a través de sus ojos mediante planos subjetivos), la iluminación y las sombras, al estilo del “Nosferatu” de Murnau, la cueva del ermitaño psicópata, llena de esqueletos y momias (de verdad, pues esas escenas fueron rodadas en unas catacumbas a las afueras de Roma), el pueblo fantasma y su tétrico cementerio, donde una de las protagonistas se queda encerrada de noche mientras el caníbal acecha… Y sobre todo, cómo no, la excelente banda sonora de Marcello Giombini, que en mi opinión es mucho más importante para entender la película y disfrutar de ella que los diálogos de los personajes. Una música de tintes experimentales, minimalista y creada por sintetizador con sonidos de órgano insertados, espectralmente hipnótica, que consigue realzar hasta la cumbre el poderío visual del film.

Lastimadamente, Joe D´Amato no volvió a hacer más películas como “Buio Omega” o “Antropophagus”. En los años noventa decidió pasarse a la industria del porno duro, dirigiendo películas hardcore porque por lo visto era lo que siempre había querido hacer, y además se dió cuenta de que le salía más rentable económicamente.

Tal vez algún dia cae en mi poder alguna otra película de Masaccesi que merezca la pena ser comentada ya sea por su bizarrez o por su interés cinéfago.

FHP, 2008