Santa Sangre – Alejandro Jodorowsky, 1989

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Santa Sangre

México/Italia, 1989

Director: Alejandro Jodorowsky

Guión: Alejandro Jodorowsky, Roberto Leoni, Claudio Argento

Intérpretes: Adán Jodorowsky (pequeño Fénix), Axel Jodorowsky (Fénix adulto), Blanca Guerra (Concha), Sabrina Dennison (Alma), Guy Stockwell (Orgo), Thelma Tixou (La Tatuada), Teo Jodorowsky (Chulo)

Música: Simon Boswell

Género: Psico-thriller surrealista

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Argumento

El pequeño Fénix, de unos 10 años, es un niño mago que forma parte del „Circo del Gringo“ en México DF. Su padre, Orgo, es un alcohólico lanzador de cuchillos siempre vestido de estrafalario cowboy. Su madre, la trapecista Concha, pertenece a una bizarra secta llamada “Santa Sangre”. Orgo tiene una amante en la compañía circense, una contorsionista con el cuerpo completamente tatuado que acostumbra a colocarse en la diana a la que Orgo lanza los cuchillos. Ella se excita cuando los puñales (símbolo fálico) se clavan a su alrededor, a escasos milímetros de su piel. Orgo tiene un ave fénix tatuada en el pecho.

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El beso de la muerte – Kostas Karagiannis, 1976

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Eglima sto kavouri / εγκλημα στο καβουρι (a.k.a. “Death Kiss” a.k.a. “The Rape Killer”)

Grecia, 1976

Director: Kostas Karagiannis

Guión: Thanos Leivaditis

Intérpretes: Lakis Komninos (Jim/Dimitris), Dorothy Moore (Helen/Eleni), Vagelis Seilinos (Mike), Jane Patterson (Laura)

Música: Yannis Spanos

Género: Thriller

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Argumento

Jim, un capitán de barco con ínfulas de playboy, se ha casado con la millonaria Helen. Ella ignora que él sólo la quiere por su dinero. Tras inaugurar su nuevo yate, Jim y Helen celebran una fiesta en su chalet. Entre los invitados se encuentra un médico, amigo de Helen, que tuvo una relación con ella en el pasado. La presencia del doctor levanta las suspicacias de Jim, quien a su vez tiene una amante, la atractiva Laura.

Al mismo tiempo, en la región donde ellos viven, están teniendo lugar unos crímenes salvajes. Parejas que por las noches buscan intimidad en zonas campestres son atacadas por un maníaco, que se dedica a violar a las mujeres para después asesinarlas. Los medios no hablan de otra cosa y la policía está en alerta máxima.

Laura está harta de ser sólo la amante de Jim, querría que él abandonara a su mujer para casarse con ella. Pero Jim se resiste, porque todas las riquezas y propiedades del matrimonio están a nombre de Helen. Laura todavía no sabe que Jim ha trazado un maquiavélico plan para deshacerse de Helen y convertirse en heredero de su gran fortuna sin resultar sospechoso…

Pues el asesino en serie que perpetra los horrendos crímenes está en connivencia con Jim: Los dos se conocen y Jim le ha contratado para que haga desaparecer a su mujer mediante el mismo procedimiento que emplea con las otras. Así, cuando Helen se convierta en una víctima del “temido asesino en serie” nadie se figurará que Jim tuvo algo que ver; aunque él resulte ser el mayor beneficiado del crimen.

El médico, ex-pretendiente de Helen, sospecha que Jim sólo se casó con ella por motivos económicos. Durante la fiesta, el doctor ve desde el balcón cómo un coche llega a las puertas de la villa y Jim se dirige al encuentro de la persona que hay en su interior. Se trata de una mujer… su amante Laura. El médico se apunta la matrícula.

El asesino, entretanto, continúa con sus macabros crímenes. En ocasiones emplea cloroformo para abducir a sus víctimas y poder violarlas durante días en su casa. Allí, en el sótano, el psicópata tiene instalada una especie de mazmorra de las torturas, donde mantiene a las mujeres drogadas en el interior de ataúdes.

Helen, preocupada por la serie de crímenes de la que hablan los periódicos, tiene miedo de quedarse sola en casa. Jim se marcha a encontrarse con “un viejo amigo”, y va a ver a Mike, el asesino, a quien conoce de su época como marinero. Jim le presiona para que mate a su mujer esa misma semana.

Pero Mike y Jim, que han formado una alianza diabólica, no se fían el uno del otro… Además, aunque Jim ha ingeniado un plan casi perfecto, no sabe aún que Mike tiene su propio plan…

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Revólver – Sergio Sollima, 1973

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Revolver

Italia, 1973

Director: Sergio Sollima

Guión: Massimo De Rita, Arduino Mauri, Sergio Sollima

Intérpretes: Oliver Reed (Vito), Fabio Testi (Milo), Agostina Belli (Anna)

Música: Ennio Morricone

Género: Polizziesco, Thriller

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Argumento

Dos delincuentes huyen de la policía, uno de ellos gravemente herido. Éste último, cuando ya han logrado escapar al campo, muere en los brazos de su amigo; quien le entierra junto a un río.

Mientras tanto, un personaje importante apellidado Harmakolas es asesinado a tiros por un sicario que le acribilla disparando desde una motocicleta. Poco después, el célebre cantante pop Al Niko es llamado a declarar. Han encontrado la moto usada por el asesino, que estaba a nombre del famoso.

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Daniel Beretta como Al Niko

Al repone que es cierto que la compró él, pero que se la regaló hace años a un amigo suyo, llamado Jean Daniel. Las autoridades también han hallado un cadáver que Al ha de reconocer: El del pistolero, quien fue embestido por un tren. Pese a lo destrozado del cuerpo, el cantante afirma rotundamente que se trata de Jean Daniel. El comisario sabe que Jean Daniel era un delincuente habitual que en el pasado había trabajado como guardaespaldas para Harmakolas; y que al ser despedido, juró venganza. Ahora, la policía tiene (o cree tener) un asesino y un móvil para el crimen, y declara el caso como cerrado.

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Agostina Belli como Anna

Vito Cipriani es un rudo ex-policía que trabaja en Milán como vice-director de una prisión. Acaba de casarse con la bella Anna. Cuando una noche regresa a su hogar, comprueba que su joven mujer ha desaparecido. De inmediato suena el teléfono: Alguien le comunica que si quiere volver a ver con vida a Anna deberá arreglar la fuga de Milo Ruiz, uno de los internos de la cárcel en la que trabaja.

Al día siguiente, Vito se dirige a la celda de Milo: Vemos que se trata del mismo individuo que escapaba en la escena incial con su compinche malherido. Vito quiere saber quiénes son “sus amigos”, quiénes son los que intentan ayudarle a volver a la calle. Milo no sabe de qué puede tratarse, y pese a los expeditivos métodos interrogatorios del ex-policía no revela nada. Vito intenta averiguarlo entonces mediante soplones en los bajos fondos. Pero por la noche recibe una nueva llamada amenazadora: Los secuestradores saben que ha iniciado pesquisas y le recuerdan que haga salir a Milo cuanto antes o su mujer morirá.

Para facilitar la huída del preso, Vito le pega una paliza con el fin de mandarle a la enfermería. Una vez allí, le explica el carcelero a Milo, le allanará el camino para que pueda fugarse, haciendo llamar a su despacho al agente que le custodie.

El plan se pone en marcha, y Milo consigue evadirse de prisión. Pero fuera ya se encuentra Vito esperándole. Le lleva a su casa, esposado, a la espera de que los raptores de Anna se comuniquen con él para acordar el lugar donde habrá de hacerse el intercambio de rehenes. Milo sigue insistiendo en que él no tiene ni idea de quién puede estar tomándose tantas molestias para liberarlo, pues está seguro de no tener amigos importantes. Uno de los pocos amigos verdaderos que tuvo en su vida, lo enterró con sus propias manos…

Mientras Vito espera en su casa con Milo a que suene el teléfono, alguien llama a la puerta… Se trata de Fantuzzi, uno de sus subordinados, el guardián que debía custodiar a Milo en la enfermería. Fantuzzi le explica a Vito algo que él ya sabe de sobra; la fuga del delincuente. Precisamente entonces llaman los secuestradores dándole instrucciones para el canje. Vito decide contarle a su leal empleado toda la verdad, y éste promete ayudarle.

Esa noche, Vito acude con Milo al lugar indicado por los chantajistas. Pero cuando éstos aparecen no hay rastro de Anna. El ex-policía dice que no les entregará a Milo a menos que ellos le devuelvan a su mujer, y se vuelve a marchar. Mientras tanto, Fantuzzi sigue a los secuestradores hasta su guarida, pero es descubierto. Sólo tiene tiempo de hacer una breve llamada a su jefe desde una cabina antes de que lo asesinen atropellándolo.

Cuando Vito llega al lugar que le ha indicado Fantuzzi, ya es demasiado tarde. El jefe de la banda se ha llevado a Anna a otro lugar. Pero antes, la chica le ha dejado escrita una nota (por orden del secuestrador) para hacerle saber que está viva; y además ha tenido tiempo de señalar en la página de un periódico una noticia que hacía alusión a Francia – Una posible referencia al siguiente lugar al que piensan llevarla…

Vito y Milo van a ver a un soplón francés que les pone sobre la pista de Al Niko, el cantante, quien vive en París. Resulta que Al es un viejo amigo de Milo. Los dos, además, eran amigos de Jean Daniel, el supuesto asesino de Harmakolas. Al menciona haber reconocido el cadáver de Jean Daniel después de que éste fuera arrollado por un tren… Pero Milo sabe que eso no es posible, ya que él estaba con Jean Daniel cuando murió y fue él mismo quien lo sepultó junto a un río a las afueras de Milán. De ese modo sale a la luz que alguien quería culpabilizar del asesinato de Harmakolas a Jean Daniel para cerrar el caso rápidamente y proteger a los auténticos asesinos…

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Vito (Oliver Reed) y Milo (Fabio Testi)

Comentario

Sólido, intrigante e interesantísimo thriller polizziesco que por su estilo recuerda en ocasiones a la saga de “La Piovra” (miniseries que llegarían en la década siguiente de la mano de Damiano Damiani y otros directores).

Tras el secuestro de la mujer de Vito se esconden los mismos que asesinaron a Harmakolas… Y Vito comienza a sospechar que a Milo lo querían fuera de la cárcel para matarlo, para que nunca pudiera difundir la verdad sobre su amigo Jean Daniel haciendo que la versión oficial se tambalease…

Vito y Milo, tan hostiles el uno hacia el otro desde el principio, son compañeros de aventuras a su pesar. No tienen más remedio que forjar una alianza. Vito ansía rescatar a su mujer al precio que sea, y Milo sólo quiere sobrevivir (y de ser posible, en libertad). Juntos tratarán de desbaratar una enrevesada trama criminal en la que también parece estar envuelta la industria discográfica. El personaje de “Al Niko” representa a esos efímeros famosetes y cantantes de moda que aparecen de la noche a la mañana ensalzados por los medios para aborregar a las masas y que una vez han dejado de ser útiles desaparecen igual de rápidamente (y a veces en trágicas circunstancias).

El director Sergio Sollima había realizado con anterioridad el memorable giallo “Un diablo en el cerebro” (1972) o el western “Corre, hombre, corre” (1968) – Probablemente ésta última la más conocida de sus películas.

El actor inglés Oliver Reed interpreta al duro ex-policía Vito Cipriani, y su mujer Anna es la hermosa Agostina Belli – A quien vimos en el film sobre la Mafia “Baciamo le mani” (Vittorio Schiraldi, 1973) y en la excelente “La notte dei diavoli” (Giorgio Ferroni, 1972) basada en un cuento gótico ruso de Aleksei Tolstoy.

El papel de “Milo Ruiz” recae sobre Fabio Testi, protagonista del soberbio polizziesco “Il Grande Racket” (Enzo G. Castellari, 1976).

La banda sonora fue compuesta por el prolífico maestro Ennio Morricone.

FHP, septiembre de 2016

 

Emanuelle e Françoise – Joe D´Amato, 1975

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Emanuelle e Françoise (Le sorelline)

Italia, 1975

Director: Joe D´Amato

Género: Drama, thriller, softcore

Guión: Joe D´Amato, Bruno Mattei

Intérpretes: George Eastman (Carlo), Rosemarie Lindt (Emanuelle), Patrizia Gori (Françoise)

Música: Gianni Marchetti

Argumento

Françoise es una joven que trabaja posando como modelo fotográfica. Un día que la sesión de fotos termina antes de lo previsto, regresa a la casa en donde vive encontrándose con que su novio Carlo está en la cama con otra mujer. Carlo, lejos de sentirse sorprendido o pesaroso, reacciona con frialdad y arrogancia, echando de casa a su novia. Ésta vaga atribulada por las calles, portando una maleta con sus escasas pertenencias. Trata de llamar a una tal Emanuelle, pero siempre salta el contestador automático. Desesperada y sin ganas de seguir viviendo tras un desengaño tan cruel, Françoise camina hasta las vías del ferrocarril y se arroja cuando pasa el tren.

Más tarde, en el tanatorio, el cadáver debe ser reconocido por su hermana mayor. Ésta no es otra que Emanuelle, la mujer con la que Françoise había tratado sin éxito de comunicarse. Los policías allí presentes le dicen a Emanuelle que entre los restos de su hermana encontraron una carta de despedida dirigida a ella.

Tras leerla, tanto Emanuelle como las autoridades comprenden que ese individuo llamado Carlo, al que se menciona en el escrito, es responsable del suicidio. Los agentes han tratado de localizarlo, pero no ha sido posible. Al parecer, Françoise llevaba una doble vida, pues ninguna de las personas interrogadas con las que la difunta tenía contacto habitual sabían nada de ese novio suyo. La misiva deja entrever que Carlo es un jugador empedernido que siempre pierde y que está permanentemente endeudado. Cuando no puede pagar, Carlo ofrece a Françoise para que sus acreedores se diviertan con ella. Sin embargo, la chica no le abandona: Siente un amor ciego hacia él, se trata de una relación enfermiza y adictiva, autodestructiva para ella. Él sólo la utiliza manejándola a su antojo, pero ella no puede estar sin él.

Emanuelle es una mujer con un alto poder adquisitivo, que reside en una lujosa villa y es propietaria de varios caballos de carreras. Un día, en el terreno donde entrenan los equinos, ve a un tipo que se asemeja a Carlo por la descripción que Françoise hiciera de él. Tras preguntar a uno de sus empleados, averigua que es un jugador profesional que quiere apostar en las carreras, y que tiene muchas deudas. Emanuelle comprende que se trata del hombre que estaba buscando.

Carlo es un casanova nato, y al ver a Emanuelle intenta conquistarla. Ella inicialmente finge desinterés, pero se complace en haber encontrado al individuo que empujó a su hermana a la muerte. Ella pretende atraerlo para destruirlo lentamente, vengando así a Françoise…

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Comentario

En ésta ocasión, Joe D´Amato nos propone un cruce entre drama y thriller – sin escatimar, como es habitual en él, en escenas de desnudos y sexo softcore (trío lésbico incluído).

Cuando Emanuelle encuentra a Carlo, comienza un sutil juego de seducción para cautivarlo y atarlo (también en el sentido literal, como veremos). No se entrega de inmediato a él como suelen hacer el resto de las mujeres, y precisamente por eso Carlo se siente tan fascinado por ella (Una mujer cuarentona del montón, que por lo demás no es particularmente atractiva). Emanuelle quiere tratar a Carlo del mismo modo que éste trató a su hermana; manipularlo y utilizarlo.

Las personalidades de las dos hermanas no podían ser más diferentes. Françoise, la más joven, es ingenua, dócil e inocente; está sinceramente enamorada del macarra Carlo, un truhán ludópata y playboy, que no duda en ponerla de patitas en la calle cuando se cansa de ella – provocando así su suicidio. La madura Emanuelle, por su parte, es astuta y calculadora. Además, odia a los hombres. Va a propiciar que la ley del karma se vuelva contra el indeseable que causó la muerte de su hermana. Mediante flashbacks (a raíz de la lectura de la carta) vemos cómo era la tormentosa relación de amor-odio entre Françoise y Carlo; secuencias que se van alternando con la intervención de Emanuelle para vindicar a su hermana.

En su cautiverio, encadenado y mantenido a base de pan y agua en una habitación secreta en la villa de Emanuelle, Carlo piensa que ella está actuando por cuenta de alguno de sus muchos enemigos a los que debe dinero. No sabe (todavía) quién era su hermana, y que la tortura a la que es sometido es el fruto de una bien planificada venganza. El maltrecho Carlo, drogado y atado de pies y manos por cadenas, se ve reducido a tener que comer mendrugos de pan seco del suelo, como un perro; mientras que Emanuelle disfruta del espectáculo y con sorna realiza un strip-tease a través de una pared corrediza de cristal transparente.

Sin embargo, Carlo no se da por vencido y tratará de escapar; manipulando con un alambre las esposas que le mantienen retenido. Además, su desaparición ha levantado las suspicacias de Mira, otra de sus novias, quien le había visto últimamente en compañía de Emanuelle.

Digna de mención es la escena en la que Carlo, bajo el influjo de los alucinógenos que Emanuelle le inyecta, cree ver un orgiástico y delirante festín caníbal a través del cristal. La película gana considerablemente en interés a partir de la segunda mitad, y el tenso final es muy bueno.

Joe D´Amato firmó el guión de la película con su nombre real, Aristide Massaccesi; y contó para la elaboración del mismo con la ayuda de Bruno Mattei; otro de los directores emblemáticos de la exploitation italiana.

Carlo está interpretado por el gran George Eastman (Luigi Montefiori), a quien vimos en “Cani Arrabbiati” (Mario Bava, 1974) y quien más adelante interpretaría al loco de la isla griega en “Antropophagus” (1980), también de Joe D´Amato. Patrizia Gori, que encarna a Françoise, tiene papeles secundarios en “Zinkssärge für die Goldjungen” (Jürgen Roland, 1973) y en “Quelli che contano” (Andrea Bianchi, 1974), ambas protagonizadas por Henry Silva.

Los personajes “Emmanuelle y Françoise” resultan reminiscentes de “Justine y Juliette”, las hermanas creadas por la pluma del Marqués de Sade; dos mujeres completamente opuestas: Justine es sumisa, creyente, confiada y candorosa; pero su vida es un calvario, siempre de una desgracia a la otra. Juliette, por su parte, es pérfida, depravada y carente de escrúpulos; pero asciende rápidamente en la escala social, acaparando gran prestigio y riquezas. De Sade escribió sobre las dos hermanas en sus libros “Justine o los infortunios de la virtud” (1791) y “Juliette o las prosperidades del vicio” (1796). El cineasta español Jesús Franco, que tiene mucho en común con Joe D´Amato, dedicaría una película a Justine: “Marquis de Sade: Justine” (1969), con Romina Power como protagonista.

FHP, abril de 2016

 

Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”) – Kostas Karagiannis, 1974

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Tango 2001 (a.k.a. “Tango of perversion”)

Grecia, 1974

Director: Kostas Karagiannis

Género: Thriller

Guión: Lazaros Montanaris a.k.a. Elio Montanari

Intérpretes: Lakis Komninos (Stathis), Vagelis Voulgaridis (Ioakim), Erika Raffael (Ioanna), Dorothy Moore (Rosita)

Música: Yannis Spanos

Argumento

El club nocturno “The Tango” es frecuentado por personajes variopintos: Stathis, una especie de gigoló y playboy, su drogodependiente novia Ionna, la voluptuosa Rosita, que tiene inclinaciones lésbicas; o también el tímido Ioakim, quien disfruta viendo a las chicas bailar y se las imagina desnudas, pero no se atreve a aproximárseles. La mayoría de los asiduos al local se conocen entre ellos.

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Stathis (Lakis Komninos) y Ioanna (Erika Raffael)

Rosita trata de aprovecharse de la adicción a las drogas de Ioanna para conseguir que se acueste con ella. Como Stathis no le trae su dosis, ella le ofrece lo que Ioanna necesita; pero lógicamente quiere algo a cambio…

El ingenuo Ioakim siempre es utilizado por su “mejor amigo” Stathis, un gorrón y aprovechado, quien tiene las llaves de su casa y lleva allí frecuentemente a sus clientas y amantes; que suelen ser adineradas mujeres casadas. Lo que Stathis ignora es que Ioakim tiene una pasión voyeurística, y filma los encuentros sexuales desde una habitación secreta separada del dormitorio por un vidrio que desde un lado parece un espejo y desde el otro es transparente.

El apocado y retraído Ioakim sólo consigue excitarse al contemplar cómo otros tienen sexo. Él mismo es impotente. Un médico le dice que nada puede hacer por él, pues su impotencia no es orgánica sino psicológica; físicamente está sano. Ioakim le confiesa su impotencia a su padre, y éste le firma un cheque para que pueda pagar un tratamiento psiquiátrico. Le recomienda además que se consiga una novia.

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis)

Una noche en el club, Rosita le pide a Ioakim las llaves de su casa, para poder llevar allí a Ioanna. Ésta se había resistido hasta el momento a sus avances, pero la necesidad de consumir su dosis la empuja hacia el encuentro lésbico que pretendía evitar. Ioakim (que es un “pagafantas”) le da las llaves a Rosita, creyendo ilusamente que ésta le “recompensará”.

Stathis ve a las dos mujeres salir del club. Ellas toman un taxi y él las sigue hasta la casa de Ioakim. Éste, por su parte, también se dirige a su casa lo más velozmente posible, accede a su habitación secreta y desde allí prepara su cámara para filmar a las dos chicas a través del espejo de dos caras.

Cuando Rosita se beneficia de Ioanna, llega Stathis (quien también tiene las llaves). Él quiere unirse a las dos para formar un trío, pero Rosita se rebela, provocando su furia. Mientras se pelean, Ioanna aprovecha para escaparse. Ioakim continúa filmando. La riña entre Stathis y Rosita sube de tono, pronto pasan a las manos y a los golpes. Durante el forcejeo, ella tiene la mala suerte de perder el equilibrio y cae desnucándose contra un mueble. Stathis comprueba conmocionado que está muerta, y se marcha rápidamente del lugar.

Ioakim, que lo ha presenciado y grabado todo, sale de su escondite cuando su amigo se ha ido; quedándose a solas con la bella y desnuda muerta. Una tentadora excitación nueva se apodera de él… Con un cuerpo inanimado sí que es capaz de tener erecciones. Así, Ioakim “pierde su virginidad” con el cadáver de Rosita, tras lo cual procede a deshacerse del mismo: Roba un coche, lo conduce hasta un acantilado y lo despeña con la muerta dentro.

Entretanto, el preocupado Stathis, muy nervioso, llama una y otra vez a casa de Ioakim. Éste no descuelga el auricular. Al día siguiente, Stathis busca a su amigo, y trata de averiguar si la noche anterior no notó nada “extraño” en su casa. Ioakim finge no saber a qué se refiere. Poco después, en los periódicos aparece la noticia del “accidente” de Rosita, las autoridades están al corriente de que el coche del siniestro era robado.

Unos días más tarde, Stathis rompe con Ioanna y cansado de ella la echa de su casa. El gigoló vuelve a encontrarse con una de sus amantes y la lleva como de costumbre a casa de Ioakim. Éste, sin que nadie lo sepa, se encuentra preparado para filmar en la habitación secreta. Pero ésta vez Stathis no está de humor para el sexo, pues recuerda la pelea que días antes tuvo lugar en esa misma habitación, la pelea en la que fatídicamente mató a Rosita. Stathis se marcha, dejando sola a la mujer. Ésta, desengañada y furiosa, toma un cenicero lanzándolo contra el espejo, rompiéndolo y descubriendo tras él a Ioannis y sus aficiones voyeurísticas.

Ioakim le ruega que no se lo cuente a nadie, y confiesa que él hace eso porque es impotente y no es capaz de mantener relaciones sexuales con mujeres. Ella se burla de él, y dice que se lo va a contar a todo el mundo – Y esa es su sentencia de muerte… Ioakim se abalanza contra ella para impedirle que se marche. Durante la disputa la estrangula, e instantes después se da cuenta de que la ha matado. Luego, como ya hiciera con Rosita, tiene sexo con el cadáver y se desembaraza del cuerpo mediante el mismo procedimiento que la vez anterior. Pero ésta vez, la policía comienza a sospechar y un comisario suspicaz intuye que hay gato encerrado…

El comisario interroga a Stathis, quien fue el último que vio a la difunta con vida, y ordena que el club “The Tango” sea puesto bajo vigilancia.

Al mismo tiempo, la desamparada Ioanna, a quien Stathis ha echado de casa, llega a la villa de Ioakim en busca de refugio. Él acepta hospedarla. Ver en su cama el apetecible cuerpo desnudo de ella comienza a excitarle… Pero hay un pequeño problema: La chica está viva…

La sórdida senda de la perversión, que de inofensivo voyeur lo ha llevado a viciarse con la necrofilia, le tienta ahora para que se convierta también en un asesino…

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Ioakim (Vagelis Voulgaridis), Stathis (Lakis Komninos) y Ionna (Erika Raffael)

Comentario

Una muy grata sorpresa desde Grecia es éste genial thriller repleto de suspense; con grandes cargas dramáticas y eróticas. La película escarba sin tapujos en psicopatías de caracter sexual y en las consecuencias del vicio; y la escabrosa trama está aderezada con una buena ración de humor negro. Por sus características el film seguro que haría las delicias del enfant terrible nipón Takashi Miike (“Visitor Q”, 2001).

El infeliz Ioakim está acostumbrado a que las mujeres lo ignoren y se burlen de él. Se encuentra en el polo completamente opuesto respecto a su amigo el macho alfa Stathis. La impotencia sexual (psicológica) que padece Ioakim es consecuencia directa de su falta de confianza en sí mismo, que, como en un círculo vicioso, se acrecienta a causa de su nulo éxito con las mujeres. Sólo grabando a otros teniendo sexo y viendo en soledad sus clandestinas películas pornográficas el pobre fracasado encuentra una efímera vía de escape a su frustración… Pero Ioanna, chica frágil que como él tiene problemas (pues depende de las drogas) parece poder convertirse potencialmente en una compañera perfecta. Juntos, tal vez,  podrían superar sus respectivas angustias. Ella es una joven cariñosa y comprensiva, que al ver a Ioakim como a un hombre, sin mofarse de él,  será capaz de curarlo de su impotencia. Pero Stathis, celoso e indignado cuando se corre la voz de que su ex-novia ha iniciado una relación con su mejor amigo, no está dispuesto a tolerar que la felicidad de la pareja dure mucho. Stathis teme convertirse en el hazmerreír del club si la gente se entera de que su novia está ahora con “un perdedor y un espantajo” como Ioakim. Pero éste posee una información que compromete seriamente a Stathis, y así se lo insinúa a su “mejor amigo”: Ioakim conoce perfectamente las circunstancias que rodearon a la muerte de Rosita…

En el detalle del espejo doble (y también en la atmósfera general de la película) éste thriller helénico tan sumamente recomendable recuerda a „Emanuelle e Françoise – Le sorelline“ (1975), interesante film italiano del maestro del exploitation Joe D´Amato – Y por cierto, el personaje de Stathis (interpretado por Lakis Komninos) es muy similar al de Carlo (George Eastman) en la película de D´Amato.

FHP, abril de 2016

La séptima mujer – Franco Prosperi, 1978

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La settima donna (a.k.a. “The last house on the beach”)

Italia, 1978

Director: Franco Prosperi

Género: Thriller

Guión: Romano Migliorini & Gianbattista Mussetto (basados en una historia de Ettore Sanzò)

Intérpretes: Florinda Bolkan (Hermana Cristina), Ray Lovelock (Aldo), Sherry Buchanan (Elisa)

Música: Roberto Pregadio

Argumento

En algún lugar de la costa, unas jovencitas se encuentran estudiando y relajándose en una gran casa cercana a una playa. Al mismo tiempo, en la ciudad, tres delincuentes acaban de atracar una sucursal bancaria. Los asaltantes escapan con el botín, pero una vez en las afueras se dan cuenta de que el motor del coche que han empleado para su huída no funciona bien. Se ven obligados a aparcar, y a buscar un escondite en las inmediaciones; donde puedan ocultarse durante unos días. La casa más próxima resulta ser aquella donde se encuentran las muchachas: cinco adolescentes acompañadas por una mujer más mayor (profesora o monitora), y una empleada del servicio.

Los delincuentes irrumpen en la villa y de inmediato toman como rehenes a las chicas. Uno de ellos asesina bestialmente a la criada cuando ésta trataba de escapar, pero los demás no presencian el crimen. Las jóvenes son alumnas de un instituto, y en la casa (que pertenece a su colegio) suelen reunirse cada cierto tiempo para estudiar juntas e ir a la playa.

Nino, uno de los atracadores, se separa del grupo y entra en la habitación de Elisa, una de las jovencitas; para tratar de violarla. Pero ella se defiende y le clava en la pierna la punta metálica de un peine. La herida es muy profunda, y de ahora en adelante el asaltante cojeará.

Los delincuentes vigilan a las mujeres en todo momento, encañonándolas y amenazándolas. Quieren saber hasta cuándo van a quedarse allí. La encargada del grupo les dice que dentro de dos días un autobús pasará a recogerlas para regresar a la ciudad. Hasta entonces, piensan los atracadores, habrán podido arreglar el motor y el asunto del atraco se habrá “enfriado”; la policía ya no estará buscándoles por todas partes como ahora.

Nino y Walter son los más agresivos del trío, disfrutan haciendo sufrir a sus víctimas y son unos auténticos psicópatas, imprevisibles y feroces. Aldo, por su parte, es más calmado. Mantiene en todo momento la cabeza fría y da la impresión de ser el jefe y de tener la situación bajo control. Pronto una de las chicas empezará a fijarse en él, haciendo gala de un típico y tópico complejo de Estocolmo: “Tú no eres como tus amigos” le dice a Aldo, porque éste parece “un buen chico” comparado con sus cómplices.

Pero en realidad Aldo es tan maligno y execrable como los otros dos. Cuando los delincuentes se enteran de que la mujer que acompaña a las chicas es una monja, comienzan a mofarse de ella. Obligan a la hermana Cristina a que se ponga los hábitos, y para ello le arrancan el vestido de “civil” que llevaba puesto hasta el momento. Después la toquetean y hostigan sexualmente.

Las otras monjas del colegio tratan de ponerse en contacto con la villa. Quieren avisar a la hermana Cristina de que el autobús que debía recogerlas se retrasará un día. Pero no pueden hablar con ella porque los maleantes han cortado la línea telefónica. Así, deciden mandar un telegrama.

Esa noche, Nino y Walter sacan de la cama a Lucia, otra de las muchachas y la llevan al salón para violarla entre los dos. Cuando Cristina oye los gritos, acude a socorrer a su alumna, pero Aldo (el “buen chico”) la retiene para evitar que intervenga. Así, sus dos secuaces consuman la violación.

A la mañana siguiente llega el telegrama. Una de las chicas acude a recibir al cartero, mientras Walter la vigila escondido apuntándola con la pistola para evitar que les delate. Pero para entregar el telegrama, el cartero necesita una firma de la monja. La hermana Cristina se encamina a la puerta principal. Pero antes ha tenido tiempo de escribir una breve nota en un papelito pidiendo ayuda. Al firmar entrega discretamente la nota al cartero.

Waldo no se ha dado cuenta de que la monja le ha pasado una nota al empleado de Correos cuando ha ido a firmar. En ella, suponemos, Cristina ha escrito que están secuestradas. Waldo lee el telegrama y contento informa a sus compinches de que tienen un día más para hacer tiempo en la villa. A las chicas eso les parece una mala noticia, pues saben que eso significa que serán atormentadas durante otras 24 horas.

Las muchachas siguen acariciando la idea de escapar de allí, y ahora más que antes. Lucia, que fue violada la anterior noche, ya no aguanta más… Sólo las retiene el recuerdo de lo sucedido a la criada (cuyo cadáver con el cráneo destrozado a golpes finalmente vieron – El asesino lo exhibió a modo de disuasorio aviso.)

Cristina había esperado que rápidamente llegaran a la casa policías para rescatarlas y reducir a los criminales. Pero esos refuerzos ya tardan demasiado. ¿Habrá leído el cartero la nota?

Entretanto, la herida que Nino tiene en la pierna empeora considerablemente. Está infectada, y Nino ya no puede caminar. Sus compañeros están preocupados, porque en esas condiciones no podrá huir. La hermana Cristina le propone “un pacto” a Aldo, el más “presentable” del trío: Ella, que también fue enfermera, tratará de curar a Nino, y a cambio ellos las dejarán en paz y no volverán a molestar a ninguna de las chicas. Aldo acepta. ¿Pero será posible fiarse de él?

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Sherry Buchanan como Elisa

Comentario

Éste violentísimo thriller italiano tiene una temática muy similar a la de otras películas que vieron la luz por aquellos años. Tras el éxito de la estadounidense “The last house on the left” (Wes Craven, 1972) se rodaron varios films de tintes “exploitation” en Europa (mayormente en Italia) retomando y reciclando la trama de uno o varios delincuentes sin escrúpulos, que tras un atraco (o fugados de la cárcel) tomaban como rehenes a personas inocentes martirizándolas de las formas más variopintas. Entre éstas propuestas destacan las muy notables “Vacanze per un massacro” (Fernando Di Leo, 1980) y “Autostop rosso sangue” (Pasquale Festa Campanile, 1977). También “La casa sperduta nel parco” (Ruggero Deodato, 1980).

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En su título internacional en inglés, ésta „La settima donna“ es presentada como „Last house on the beach“ acoplándose así descaradamente a la “tradición” iniciada por el film de Wes Craven; uniéndose a la hilera de películas que son “la última casa” de algo y que comparten el mismo esquema argumental del subgénero de “delincuentes brutales que mantienen retenidos inocentes”.

En “La settima donna” llaman la atención ciertos ángulos de cámara (sobre todo en las secuencias iniciales, durante el atraco), y también alguna que otra escena donde las imágenes están trepidantemente montadas de forma que logran transmitir una angustia pesadillesca. Ello es uno de los factores que contribuye a hacer palpable el terror que las chicas debían soportar por parte de los sádicos intrusos.

Franco Prosperi, realizador transalpino asociado al infracine de serie B o Z, dirigiría unos años después dos películas de espada y brujería cuando se puso de moda en Italia hacer rip-offs de Conan el Bárbaro: “Gunan il Guerriero” (1982) y la muy interesante “Il Trono di Fuoco” (1983), con Pietro Torrisi y Sabrina Siani.

La hermana Cristina está interpretada por la brasileña Florinda Bolkan, habitual en producciones italianas de la época, quien aparece en la excelente “Non si sevizia un paperino” (Lucio Fulci, 1972) o como protagonista absoluta en el poco conocido pero interesante giallo “Le orme” (Luigi Bazzoni, 1975).

El anglo-italiano Ray Lovelock hace las veces de Aldo, “el buen chico” del trío criminal. Lovelock ha participado en “No profanar el sueño de los muertos” (Jorge Grau, 1974) en “Avere Vent´anni” (Fernando Di Leo, 1978) o en “Le Regine” (Tonino Cervi, 1970).

FHP, agosto de 2015

 

Vacaciones para matar – Fernando Di Leo, 1980

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Vacanze per un massacro

Italia, 1980

Director: Fernando Di Leo

Género: Thriller/Softcore

Guión: Fernando Di Leo

Intérpretes: Joe Dallesandro (Joe), Lorraine De Selle (Paola)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

Un presidiario se fuga de la cárcel, descolgándose por las paredes de la prisión con una cuerda fabricada a base de sábanas. Huye a pie, corriendo por el campo hasta llegar a una granja. Con la intención de robar un coche, allí se enfrenta a dos hombres, matando a uno de ellos. Logra hacerse con el vehículo y escapa por carretera a través de las montañas.

Llega hasta un idílico paraje donde ve una rústica casa campestre de piedra y madera. Haciéndose pasar por un “agente de seguros” pregunta a unos pastores si vive alguien allí. Éstos responden que la casa pertenece a gentes de la ciudad, que suelen venir allí a pasar los fines de semana.

Pensando que aún faltan varios días para que aparezca alguien, el fugitivo decide refugiarse en la casa. Pero una vez ha logrado entrar a través de la ventana, no tarda en escuchar el motor de un coche que se aproxima… Los dueños de la casa están llegando.

El preso fugado sale y se oculta tras unas rocas, y ve cómo tres personas entran en la casa: Un hombre y dos mujeres.

Se trata de Sergio, su mujer Liliana y la hermana de ésta, Paola. Los tres desean pasar unos días de tranquilidad y calma en la apartada casa rural. Sergio es un aficionado a la caza y tiene la intención de salir temprano con su escopeta a la mañana siguiente. Liliana proyecta ir a comprar víveres al pueblo mientras su marido se dedica a la caza. La ninfómana Paola, por su parte, está impaciente por acostarse con Sergio y le recrimina a éste que prefiera irse a pegar tiros por ahí. Liliana ignora que su esposo tiene una relación con su hermana pequeña a sus espaldas.

El presidiario, parapetado tras las rocas y más tarde a través de la ventana, contempla a los recién llegados y escuchando sus conversaciones es testigo de la atípica relación existente entre los tres. Más adelante, cuando oscurece, observa cómo la desnuda Paola se masturba en el sofá mientras escucha los jadeos de su hermana y Sergio procedentes de la habitación contigua…

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A la mañana siguiente, el fugitivo se despierta poco antes de que Sergio salga de la casa para cazar. El preso nota que Sergio está pertrechado con una escopeta, y que domina las artes marciales, pues antes de disponerse a cazar realiza unos calentamientos de tai-chi. Poco después, Liliana se marcha en coche con dirección al pueblo y Paola queda sola en la casa…

Mientras Liliana conduce, escucha las noticias en la radio: Un preso se ha fugado de una cárcel en la comarca. Se trata de Joe Brezzi, delincuente sumamente peligroso, condenado a cadena perpetua por atraco con homicidio. “El dinero del que se apoderó en su asalto nunca fue encontrado”. A continuación, el locutor procede a realizar una descripción del fugitivo…

Aprovechando que Paola ha quedado sola en casa, el presidiario (que no es otro que Joe Brezzi) la deja inconsciente, la tiende en el sofá, y tras tomar algo para comer de la nevera, agarra un pico y comienza a cavar, agujereando el suelo de piedra en el salón en un lugar muy preciso, como sabiendo perfectamente lo que está buscando…

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El director Fernando Di Leo (en el centro) con los actores de la película durante uno de los descansos del rodaje

Comentario

Éste thriller de presidiarios fugitivos que mantienen rehenes retenidos es una de las respuestas italianas al éxito de “The last house on the left” (Wes Craven, 1972).

Usando un tema muy sencillo y no demasiado original, el maestro Fernando Di Leo dirige con pulso certero éste intrigante film, consiguiendo una vez más cautivar al espectador. De un instante a otro, está claro que estallará la violencia entre el taciturno y gélido Brezzi y los integrantes del curioso ménage a trois que esperaban (ilusamente) pasar unos días tranquilos en la casa de campo…

Los primeros cuarenta minutos la historia se desarrollan sin demasiada acción, lo que mantiene al público en vilo, expectante ante el momento en que realmente “arranque” la película; cuando el trío compuesto por el matrimonio formado por Sergio y Liliana y la lasciva Paola descubran la presencia del extraño en la rural morada.

Y los tres saben que ese individuo bien parecido, rubio, de mirada feroz y con camiseta de tirantes no puede ser otro que el peligroso asesino que todos buscan… Pero también el fugado asesino busca algo… (¿Los millones que logró ocultar antes de que lo mandaran tras las rejas?)

Joe Brezzi está interpretado por el guaperas italoamericano Joe Dallessandro, “muso” de Andy Warhol. Dallessandro participó junto al alemán Udo Kier en el mediocre tandem warholiano del terror “Flesh for Frankenstein” (dirigida por Paul Morrissey y Antonio Margheriti en 1973) y “Blood for Dracula” (Paul Morrissey, 1974); así como en otras películas patrocinadas/presentadas o co-producidas por el anodino (pero siempre ensalzado por los medios) inventor del “pop-art”.

Los trabajos previos de Joe Dallessandro son más bien para olvidar, pero ésta “Vacanze per un massacro” resulta sumamente interesante. Y es que se nota que tras las cámaras está un genio: El gran Fernando Di Leo.

Lo primero que llama la atención en las escenas iniciales del film es la excelente banda sonora del argentino Luis Enríquez Bacalov: La música es la misma que en las primeras secuencias de “Milano Calibro 9” (1972); un fenómeno de “reciclaje” que ya habíamos notado en “La città sconvolta: Caccia spietata ai rapitori” a.k.a. Kidnap Syndicate (1975). En esas dos películas posteriores de Fernando Di Leo, “Kidnap Syndicate” de 1975 y ésta “Vacanze per un massacro” de 1980, Bacalov retomó la partitura que ya había usado para “Milano Calibro 9” en 1972, cambiando mínimamente algún que otro acorde. Esa melodía no se olvida fácilmente.

A la libidinosa Paola la interpreta la francesa Lorraine De Selle, quien participaría ese mismo año en “La casa sperduta nel parco” de Ruggero Deodato (realizador de la célebre y controvertida “Cannibal Holocaust”); y al año siguiente, en 1981, en “Cannibal Ferox” de Umberto Lenzi. Al cazador Sergio le da vida Gianni Macchia, a quien conocemos por haberlo visto en el papel del atracador italiano Luigi en la película de acción alemana “Blutiger Freitag” (Rolf Olsen, 1972).

FHP, 2015