Oleada de placer – Ruggero Deodato, 1975

Una ondata di piacere

Italia, 1975

Director: Ruggero Deodato

Guión: Gianlorenzo Battaglia, Lamberto Bava, Franco Bottari, Fabio Pittorru

Intérpretes: Al Cliver (Irem), Silvia Dionisio (Barbara), John Steiner (Giorgio), Elizabeth Turner (Silvia)

Música: Marcello Giombini

Género: Thriller, softcore

Argumento

Giorgio es un empresario sin escrúpulos que se encuentra disfrutando de unas vacaciones en un costero hotel junto a su sumisa novia Silvia. Como el acaudalado hombre de negocios es un playboy incorregible, la presencia de su compañera no le impide intentar nuevas conquistas en la playa. Tampoco cuando, como es el caso, la mujer que se convierte en su nuevo objeto de deseo también ha venido acompañada. Giorgio se fija en la voluptuosa Barbara, quien también pasa allí sus vacaciones junto a su novio Irem.

Un tal Nicolai llega al hotel para tratar con Giorgio ciertos asuntos de dinero. Pero no logran ponerse de acuerdo, discutiendo a la vista de los demás clientes. Todo indica que el tal Nicolai debe una gran suma al millonario, y éste insiste amenazadoramente en que se la pague cuanto antes.

El empresario coincide con Barbara en una galería de arte del pueblo en el que se encuentra el común hotel. Ella le sugiere que se compre uno de los cuadros expuestos, una acuarela que representa a un trabajador. Giorgio inicialmente se opone, pues como oligarca explotador que es desprecia a los humildes trabajadores. Propone a Barbara una cita para cenar juntos, y ella acepta. Pero en su lugar acude Irem, y sólo poco más tarde llega Barbara; acompañada por Silvia, de quien se ha hecho amiga. Cuando ambas parejas están juntas, surge la idea de que los cuatro pasen un fin de semana navegando en el yate de Giorgio. Éste hubiera preferido estar a solas con Barbara, pero vistas las circunstancias no encuentra la forma de negarse.

Así, las dos parejas se hacen a la mar. Poco antes, ha aparecido en la playa el cadáver de un individuo. Aparentemente se suicidó, pues cuando los policías encuentran el cuerpo aferra en su mano la pistola de la que salió el balazo que le perforó la sien. El muerto no es otro que el tal Nicolai, el supuesto socio del inflexible empresario.

Ajenos a éste suceso, las licenciosas parejas del yate están muy ocupadas en sus escarceos sexuales, así como en lidiar con sus mutuas envidias y desconfianzas. Giorgio no cesa en su empeño de acostarse con Barbara y ésta siempre le da esperanzas, revolcándose con él pero sin permitir que termine de consumar sus intenciones. Por su parte, va naciendo una atracción entre Irem y Silvia, pero Giorgio no está dispuesto a consentir que los jugueteos entre ambos pasen a mayores.

También entre las dos mujeres surge una atracción carnal. Giorgio es un individuo sumamente manipulador y agresivo, quien además bebe en exceso. Tanto Barbara como Irem tratan de convencer a Silvia de que se rebele contra el despótico magnate.

En una ocasión en la que los cuatro se echan al agua para bucear, Silvia se queda atrapada en una especie de gruta submarina y está a punto de ahogarse. Irem y Barbara la socorren con presteza, mientras que Giorgio regresa de inmediato a la superficie. El empresario actúa con una total frialdad e indiferencia hacia su novia, pues lo que más le importaba era regresar al yate para realizar una llamada a los supervisores de sus fábricas. Cuando Irem llega a cubierta le escucha dando la orden de despedir a 600 obreros.

Pronto la tensa situación de a bordo comienza a desmadrarse. Giorgio había comprado el cuadro que viera en la galería de arte y que representaba a un trabajador, colgándolo en su camarote… Una tarde descubre que alguien le ha cambiado la cara a la figura, y ahora hay una calavera en su lugar. Asustado por ésto y temeroso de que se rebelen contra él, Giorgio ya no se despega de la botella y se torna cada vez más irascible y paranoico, creyendo que los otros tres están tramando algo a sus espaldas…

Comentario

Desde el comienzo parece obvio que la excursión maritima en el yate va a resultar de todo menos plácida. La compleja relación existente entre los bien definidos personajes irá profundizando sobre la marcha. Tenemos a Irem, tranquilo y bonachón; a la lasciva y provocadora Barbara; a Silvia, muy dócil y subyugada; y al posesivo y avasallador ególatra Giorgio, quien humilla sin cesar a Silvia y trata siempre de acapararlo todo para él sin dar nada a cambio. Las cuatro dispares figuras son los ingredientes para la receta de un cóctel muy explosivo, destinado a acarrear consecuencias impredecibles y nefastas.

Especialmente el malévolo Giorgio, quien baña sus tendencias sádicas y psicopáticas en ingentes cantidades de alcohol, se embarcará no sólo en el yate sino también en una espiral autodestructiva – Delirium tremens incluído.

Los construcción de los personajes resulta bastante sólida, en una película que de otro modo no dejaría de ser un mediocre producto softcore del montón; uno de esos donde la trama no es más que una excusa para mostrar con profusión cuerpos desnudos y escenas subidas de tono.

La dirección corre a cargo de un cineasta con gran talento, nada menos que Ruggero Deodato, quien unos años más tarde alcanzaría la fama con su controvertido “Cannibal Holocaust” (1980). Deodato también dirigió el recomendable polizziesco “Hombres se nace, policías se muere” (1976), con Marc Porel y Ray Lovelock.

Las interpretaciones son más que correctas, destacando John Steiner como el desequilibrado y alcohólico millonario George. Steiner, a quien los papeles de malvado parecen venirle como anillo al dedo, ya encarnó a un temible villano en el tardío italo-western “Mannaja” (Sergio Martino, 1977), compartiendo cartel con Maurizio Merli. También aparece en los giallos “Terror infinito” (Paolo Cavara, 1976) y “Tenebre” (Dario Argento, 1982).

Al Cliver, quien aquí da vida a Irem, es igualmente un viejo conocido de los aficionados al cine de género italiano. Aparece en las fulcianas “Zombi 2” (1979) y “L´Aldilà” (1981) o en “Mister Scarface” (1976) de Fernando Di Leo. Asimismo tiene un fugaz papel en “La Piovra 2” bajo su auténtico nombre, Pierluigi Conti.

Silvia Dionisio (Barbara) era la esposa del director Deodato, y participó en numerosas sexy-comedias de la época.

La banda sonora fue compuesta por Marcello Giombini, autor de la memorable música del “Antropophagus” de Joe D´Amato (1980) – cuya acción, por cierto, también se desarrolla parcilemente en un yate y bajo el agua.

FHP, septiembre de 2016

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s