El fotógrafo del pánico (“Peeping Tom”) – Michael Powell, 1960

Peeping Tom

Reino Unido, 1960

Director: Michael Powell

Género: Thriller

Guión: Leo Marks

Intérpretes: Karlheinz Böhm (Mark Lewis), Moira Shearer (Vivian), Anna Masey (Helen), Maxine Audley (Sra. Stephens), Brenda Bruce (Dora)

Música: Brian Easdale

Argumento

Una prostituta es brutalmente asesinada en los suburbios de Londres. El autor del crimen, mientras la acompañaba a la habitación donde se disponía a matarla, la grababa constantemente con una cámara. El asesino es un apasionado del cine, quien en un su casa ha instalado una sala de proyecciones. Allí colecciona centenares de películas, entre ellas esas en las que puede verse cómo mueren sus víctimas – siempre con una expresión de horror en sus desconcertados rostros.

El joven Mark Lewis es un solitario y tímido fotógrafo, que trabaja a tiempo parcial realizando sesiones de fotos sexys con modelos ligeras de ropa. Dichas imágenes son luego vendidas en el estanco del señor Peters. Además, Mark es operador de cámara en los rodajes de una película que se está filmando.

Regresando una noche a su casa, Mark ve a través de una ventana que en la planta baja de su edificio está teniendo lugar una fiesta. Se trata del vigésimo-primer cumpleaños de su vecina Helen. La chica se percata de su presencia, y le invita a la celebración. Pero el retraído Mark se disculpa asegurando tener mucho “trabajo”. En la azotea del edificio, donde se encuentra su vivienda y su sala de proyecciones, ha de revisar sus películas; las que él mismo filma. Pues él es el asesino dedicado a coleccionar en celuloide las muecas de terror más espantosas y realistas…

Helen parece sentir un creciente interés hacia el misterioso vecino, y sube a visitarle; con la excusa de llevarle un trozo de tarta de su fiesta. Mark acepta enseñarle a la chica su oscura sala de cine. Pero no va a proyectar una de sus propias películas “snuff”. Le va a mostrar las que rodaba su padre, con él de niño como protagonista: Su padre, un prestigioso biólogo, le usaba como “conejillo de indias” para sus experimentos, filmándole constantemente. Se recreaba sobre todo en asustarle delante de la cámara, porque sus estudios consistían en “analizar las reacciones del sistema nervioso al miedo”. Así, Helen observa en la pantalla, un tanto estremecida, a Mark de pequeño despertándose asustado al notar que una lagartija camina por su cama entre las sábanas.

Mark afirma que su padre siempre le estaba grabando, y que por ello, durante su infancia, jamás tuvo un instante de intimidad, sintiéndose permanentemente observado. Helen se conmueve al conocer la extraña historia de su nuevo amigo, pero lejos de sentir repulsión se siente aún más atraída hacia él. Además, sale a la luz que Mark es el propietario del inmueble, a quien todos los inquilinos (entre ellos Helen y su madre) pagan el alquiler. Mark heredó el edificio de su padre – y no fue eso lo único que heredó de él…

Durante los rodajes de la película en la que se encuentra trabajando como camarógrafo, Mark se cita con Vivian, una de las actrices. Los dos han acordado filmar unas escenas en uno de los solitarios almacenes de la productora. Primero, Mark va grabando cómo ella baila; después él indica que ella debe fingir miedo para una escena. Vivian cree que Mark aspira a ser un gran director de cine, y ella desea de buen grado colaborar en su proyecto; pero le cuesta fingir miedo ya que estando junto a él se siente “muy segura”. Sin embargo, Mark sabe cómo “poner remedio” a eso, y apuntando a la joven con una de las patas de su trípode (que tiene un filo puntiagudo) consigue que el rostro de ella se contraiga en una auténtica expresión de terror… para a continuación asesinarla y ocultar el cadáver en un baúl. Todo ello mientras sigue filmando.

Mientras tanto, va estrechándose la idílica relación entre Mark y Helen. Ella, que trabaja en una biblioteca, le dice que ha escrito un libro de cuentos infantiles y le pide su colaboración para conseguir unas fotos que lo ilustren. Mark acepta entusiasmado.

Al día siguiente,en pleno rodaje, se descubre el cuerpo de Vivian en el interior del baúl. La policía comienza a investigar el crimen. El inspector Gregg intuye que existe una relación con el reciente asesinato de la prostituta. En ambos casos el modus operandi fue el mismo, y las dos víctimas, con sus respectivos rostros desencajados, tenían una horrenda expresión de pánico atroz que el veterano detective no había nunca visto. Gregg está convencido de los crímenes son obra de un maníaco, y se dispone a interrogar a todos los miembros del equipo… Entre ellos a Mark.

Helen le presenta a Mark a su madre ciega, quien ha escuchado en las noticias el macabro hallazgo en los estudios de cine. Un sexto sentido le dice a la señora que el silencioso y apocado vecino, que trabaja en esos mismos estudios, sabe más sobre el crimen de lo que está dispuesto a reconocer…

Los impulsos homicidas y voyeurísticos de Mark continúan haciendo estragos en su alma atormentada… Hay algo insaciable en su interior que le empuja a seguir matando. Sabe que todo lo que filma está destinado a la destrucción: La prostituta, la actriz Vivian…Trata pues de hacer un inmenso esfuerzo comprometiéndose a no filmar jamás a Helen, por la que empieza a sentir gran afecto.

Consciente de su situación, y del peligro que él representa para Helen, Mark hace lo posible para tratar de curar sus intintos asesinos… ¿Pero será ya demasiado tarde?

Comentario

Interesante thriller británico con claras reminiscencias hitchcockianas. Aunque sepamos de antemano quién es el asesino, la trama está repleta de suspense y entre sus elementos principales figuran la doble vida del camarógrafo psicópata y el traumático pasado que le persigue, empujándole a la escabrosa senda sin retorno del crimen. El atormentado Mark no sólo ha heredado de su padre el edificio, sino también su propensión a grabarlo todo… especialmente los rostros de terror de sus víctimas. Los traumas de su infancia lo han convertido no sólo en un voyeur, sino también en un asesino en serie. El inspector Gregg está en lo cierto al sospechar que los crímenes son la obra de un maníaco… y que éste continuará con su espiral de asesinatos a menos que sea frenado. Mark lucha consigo mismo porque quiere impedir a toda costa que a Helen le suceda lo que les ocurrió a las otras chicas que se cruzaron antes en su camino.

La sórdido de la película está acompañado por algunos toques cómicos que buscan distender la atmósfera: Entre ellos la escena del señor que quiere con disimulo comprar fotos eróticas en el estanco, o los momentos en los que vemos a la catastrófica diva incapaz de realizar convincentemente su papel durante los rodajes.

El film, denostado en su época pero convertido hoy en película de culto, tuvo un gran impacto en el entonces joven Martin Scorsese.

FHP, noviembre de 2016

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