La orca – Eriprando Visconti, 1976

La orca

Italia, 1976

Director: Eriprando Visconti

Guión: Roberto Gandus, Lisa Morpurgo, Eriprando Visconti

Intérpretes: Michele Placido (Michele Turrisi), Rena Niehaus (Alice), Flavio Bucci (Gino), Bruno Corazzari (Paolo)

Música: Federico Monti Arduini

Género: Thriller, drama, polizziesco

Argumento

Alice, una jovencita de familia pudiente, es secuestrada por tres individuos a las puertas de su instituto. Los raptores cambian de vehículo por el camino para evitar ser seguidos. Continúan en una furgoneta dirigiéndose a las afueras de la ciudad. Un control policial en la carretera les obliga a frenar. Los delincuentes temen que van a ser descubiertos, y los que se encuentran en la parte trasera con la chica ya preparan sus armas… Pero los agentes les dejan seguir tras ponerle una multa al conductor por exceso de velocidad.

Llegan a una vieja casa de campo abandonada, donde piensan retener a la muchacha hasta que sus padres paguen el rescate. El trío de secuestradores (que actúa por encargo) está compuesto por Gino, Paolo y Michele. El primero es el líder y el más mayor. Él está en contacto con los que han ordenado el secuestro. Por encima de Gino está un misterioso pianista ciego con el que se cita en un local para recibir instrucciones.

De los otros dos autores materiales del rapto, ninguno de ellos es un “profesional”. Paolo es un mecánico que esporádicamente se dedica al contrabando de tabaco y a otros pequeños delitos para ganarse un sobresueldo. Tiene necesidad de dinero rápido para pagar el tratamiento de su hija enferma. Su mujer nada sabe de sus actividades ilícitas. Michele, el más joven, es un pescador calabrés recién llegado al norte de Italia (donde se desarrolla la acción). No tiene antecedentes penales ni ninguna experiencia en “trabajos” de esa índole. Su misión consistirá en estar permanentemente al cuidado de la chica secuestrada. Los otros dos abandonarán la casa con frecuencia (Gino para recibir las indicaciones de los superiores, Paolo para ocuparse de su hija y atender los asuntos de contrabando) pero Michele es el único que, al no tener otros compromisos, habrá de vigilar a la chica sin moverse de la casa. Las noticias del exterior, así como las provisiones, las traerán sus compinches.

Alice está esposada con las manos atrás en una cama. Los secuestradores sólo se dejan ver ante ella portando un pasamontañas. Obligan a la chica a escribir una carta a su padre para que pague una suma de dinero a cambio de su liberación. Diariamente le hacen tomar píldoras calmantes para que se esté lo más quieta posible.

Mientras Gino y Paolo la tratan fríamente y con brusquedad, Michele comienza a sentir una atracción por la joven. También es quien más contacto tiene con ella. Como Alice siempre lleva las manos esposadas, Michele la debe conducir al baño… e incluso limpiarla cuando hace sus necesidades. Cuando la chica está dormida por los efectos de los somníferos que le hacen tomar, Michele se deleita contemplando y acariciando su cuerpo desnudo, desabrochándole la blusa y bajándole los pantalones.

Los días van pasando sin que el padre pague el rescate. Gino y Paolo se dejan ver cada vez menos en la casa. Gino se dedica a apostar grandes sumas en el billar, y pronto tiene problemas con la policía…

Estando Michele sólo en casa con la chica, ésta finge un ataque de nervios, gritando como posesa; de forma que Michele acude alarmado desde la sala adyacente sin pensar en ponerse el pasamontañas. De esa forma, ella le ve la cara, que hasta el momento siempre había escondido cuando estaba en su presencia. Michele se indigna inicialmente, pero ya nada puede hacer por ocultar sus sentimientos hacia Alice, está cada vez más enamorado de ella. La chica parece corresponderle, y le confiesa que en realidad no estaba dormida cuando él la desnudó para toquetearla – insinuando que le gustó.

Gino es llevado a comisaría por otro delito, y como lo ponen bajo vigilancia policial ya no puede desplazarse hasta la casa de campo sin peligro de delatar su implicación en el secuestro. Además, el comisario se entera de la multa que le pusieron por exceso de velocidad cuando conducía la furgoneta – El mismo día del secuestro y cerca de la casa donde retienen a la chica…

Paolo toma el relevo, yendo ahora él a recibir las instrucciones del pianista ciego intermediario entre los autores materiales del rapto y los jefes ocultos. Mientras tanto, como Michele y Alice están casi siempre solos, él comienza a relajar mucho las severas condiciones iniciales del secuestro – Incluso dejándola a veces sin esposas. Ella aprovecha para tomarse muchas confianzas, llegando a sugerirle que escapen juntos…

Continúa transcurriendo el tiempo sin que el padre de Alice pague el rescate, y los artífices del secuestro empiezan a impacientarse. Han amenazado con matar a la chica si no reciben el dinero. Y mientras tanto prosigue el idilio entre el “cuidador” y la secuestrada…

Comentario

El thriller que nos ocupa parte de un planteamiento sugestivo: Se trata de un secuestro donde el complejo de Estocolmo se inicia a la inversa. Chico pobre del sur, convertido en secuestrador por azar, se enamora de chica rica del norte a la que debe vigilar para la banda de raptores. Todo indica que también Alice se va afeccionando a su custodio… Pero ¿y si su supuesto amor sólo formara parte de una estrategia para escapar?

Pese al atractivo argumental, éste film no termina de cuajar. Una trama tan prometedora está bastante desaprovechada. Sobre todo en lo que respecta a los personajes de Gino y Paolo, que no están lo suficientemente trabajados. Podrían haber dado mucho juego, pero resultan casi superficiales. La sub-trama de la hija enferma de Paolo (que le “empuja a delinquir” para ayudar a su familia) termina siendo vacía e incluso confusa (pues cuando Paolo visita a “su” mujer, descubriremos que ella es realmente la esposa de otro amigo suyo que se fué a trabajar a Brasil – ¿?)

Éste trío de secuestradores nada tiene que ver con los salvajes y psicopáticos “Perros rabiosos” (1974) de Mario Bava. Se echa también de menos una mejor banda sonora.

En la película abundan las escenas de carácter sexual, lo que la aproxima al softcore. El título “La orca” hace referencia a la costosa marca de la blusa que lleva la chica secuestrada, así como al hecho de que Michele era un humilde pescador en su Calabria natal (una metáfora para el planteamiento, común en películas italianas, de “chico pobre del sur que se enamora de chica rica del norte”).

Michele Placido, quien en la década siguiente alcanzaría la celebridad interpretando al comisario Cattani en „La Piovra“, da vida a su tocayo en el film. Alice está interpretada por la alemana Rena Niehaus. Se supone que es una adolescente, pero la actriz ya tenía 22 años en el momento del rodaje. Flavio Bucci, uno de los delincuentes en “L´ultimo treno della notte” (Aldo Lado, 1975) es Paolo. Bucci también aparece en un papel secundario en “Suspiria” (Dario Argento, 1977).

El director Eriprando Visconti, perteneciente a la aristocracia milanesa, era un sobrino del también cineasta (y más famoso) Luchino Visconti. “La Orca” contaría con una secuela (“Oedipus Orca”), estrenada al año siguiente.

FHP, septiembre 2016

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