Napoli, Palermo, New York – Il triangolo della Camorra (Alfonso Brescia, 1981)

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Napoli, Palermo, New York – Il triangolo della Camorra

 

Italia, 1981

Director: Alfonso Brescia

Género: Polizziesco

Guión: Alfonso Brescia, Gino Capone

Intérpretes: Mario Merola (Gennaro Savarese), Howard Ross (Galante)

Música: Eduardo Alfieri

 

Argumento

Gennaro Savarese es un camorrista retirado que regenta un restaurante en Nápoles y deleita a los clientes con sus canciones. Desde que se casó y tuvo un hijo, se mantiene alejado de la vida turbulenta de los bajos fondos. Ahora sólo se dedica a la gastronomía y a la música, con dos fieles (pero patosos) empleados. Una ola de homicidios conmueve a la ciudad. Personajes relacionados con el crimen organizado están siendo asesinados a plena luz del día. El comisario Galante, encargado de esclarecer las muertes, intenta conseguir información preguntando a Gennaro. Éste, sin embargo no sabe nada. Un importante jefe de la Camorra regresa a Nápoles procedente de los EEUU para celebrar su sexagésimo aniversario. Gennaro es uno de los invitados a la fiesta, a la que acude junto a su esposa. Mientras el guateque tiene lugar y el restaurador entona una tradicional canción napolitana, unos enmascarados atracadores irrumpen en la sala de banquetes y reclaman los objetos de valor de los invitados. (Los asaltantes han llegado desde la cocina, y allí, uno de ellos se pinchó en el dedo con un cuchillo, lo cual provocó que brotara sangre. Ante ésto, el atracador reaccionó con histérico pánico, gritando fuera de sí. Uno de sus compañeros le golpeó para que mantuviese la calma y prosiguieron la ejecución de su plan). Pero todo desemboca en un caos, se va la luz y se produce un tiroteo. Gennaro intenta proteger a su mujer y escapar, pero comprueba horrorizado que su esposa ha sido alcanzada por las balas: Está muerta.

A partir de ahora, y tras dejar a su pequeño hijo al cuidado de unas monjas, el intrépido ex-camorrista se dispone a averiguar quiénes están detrás del asesinato de su mujer, y vengarse de ellos. Para eso, deberá volver a sumergirse en el mundo de la malavita, aprovechando sus contactos del pasado; lo cual levantará las suspicacias del comisario Galante, quien le seguirá de cerca. Los dos empleados de Gennaro tratarán sin éxito de recabar información. Pero hay una pista: uno de los cocineros recuerda, como una anécdota sin importancia, el hecho de que uno de los atracadores se sobresaltó en demasía al ver su propia sangre… Ésto le lleva a pensar a Gennaro que entre los asaltantes se encontraba un hemofílico. Indaga en los hospitales hasta dar con la identidad de uno de los sospechosos. Se dirige a su casa, y tras reducirlo e interrogarlo, éste le revela que quien ordenó el ataque era Coppola, uno de los más importantes jefes camorristas, presente en la fiesta de cumpleaños donde tuvo lugar el asalto. Pero poco después, el hemofílico es liquidado misteriosamente y Gennaro dejado fuera de combate. El antiguo gangster sediento de justicia despierta en el coche policial del comisario Galante, que le lleva preso acusado del homicidio. Gennaro trata de aclarar el asunto, explicando que se trata de un malentendido, y ofrece su colaboración para frenar a “peces gordos”. Por el momento, el policía preferirá ignorar el ofrecimiento de Gennaro…

No mucho después, tras una redada contra la gente de Coppola, Galante es víctima de un atentado, pero logra sobrevivir. Ha quedado paralítico, y recapacitando, hace que suelten a Gennaro, ofreciéndole la posibilidad de cooperar en la neutralización de los “peces gordos” (que son aquellos que ordenaron su muerte, y los que provocaron la de la mujer del restaurador). Una vez en libertad, Gennaro se dispone a acabar con Coppola, pero para ello deberá antes descubrir su paradero. Interroga, persigue y amenaza a los hombres del jefe camorrista, hasta averiguar que éste se encuentra en Sicilia, concretamente en Palermo, en “viaje de negocios”. No mucho después de que Gennaro llegue allí, le informan de que Coppola ha partido a los EEUU. Gennaro tiene “muchos amigos” en New York, y hacia allá se dirige siguiendo la pista de Coppola.

 

Comentario

Entretenido polizziotesco italiano con toques de comedia (especialmente al principio). Al inicio del film no se sabe todavía muy bien si va a predominar el tono cómico-musical o si se va a tratar de una película seria. La historia comienza con una serie de sangrientos tiroteos durante los títulos de crédito; pero a continuación, las folklorísticas actuaciones de Gennaro, el dúo humorístico integrado por sus payasiles empleados (cuyas intervenciones se aproximan al slapstick), o lo ridículo del curtido atracador casi llorando como una nena por un pinchacito de nada en el dedo (lo que parece un gag, pero en realidad se trata de un detalle importante para la trama) hacen presagiar que se tratará de un polizziesco cómico como los que durante los años setenta acostumbraba a protagonizar en Italia el cubano Tomas Milian (sobre todo, en su rol de delincuente romano er Monezza). Pero conforme avanza el metraje, se incrementa la relevancia de la temática netamente gangsteril.

Los contrastes en el film son llamativos, pero no hay anacronismos ni situaciones fuera de lugar. Definitivamente, ésta película mejora bastante durante su segunda mitad; de empezar como una ligera y banal comedieta musical se transforma en un drama con la tensión in crescendo. Y cuenta con un “final sorpresa”, que para el espectador perspicaz no lo es tanto, pero no por ello resulta menos efectivo. Muy recomendable.

FHP, 2014