Adrenalina – Varios directores, 1990

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Adrénaline

Francia, 1990

Directores: Anita Assal, Barthélémy Bompard, Philippe Dorison, John Hudson, Jean Marie Maddeddu, Yann Piquer, Alain Robak

Guión: Philippe Bompard, Philippe Dorison, Jean Marie Maddeddu, Yann Piquer, Alain Robak, Jean-Marc Toussaint, Hugo Verlomme

Intérpretes: Clémentine Célarié, Barthélémy Bompard, Franck Baruk, Alain Aithnard

Música: Raúl Lavista

Género: Experimental, surrealismo, terror

Argumento

Una sombría hilera de ciegos con gafas de sol y bastones: Los invidentes esperan en una fila india que cada vez va haciéndose más larga. Ésta es la secuencia que sirve como nexo, pues se repite e intercala durante el metraje a modo de separación entre los distintos segmentos, que carecen de estructura lógica y de relación entre sí.

No existe un argumento propiamente dicho: La película se compone de varios fragmentos deshilvanados de carácter onírico.

Se plasman momentos de angustia pesadillesca estereotípicos, como en la escena donde la mujer está a punto de ser aplastada por el techo de su propia casa, que se va deslizando cada vez más hacia el suelo. Cuando la protagonista logra hacer un agujero en el techo, que amenaza con emparedarla, sale por el otro lado a una carretera, y allí se le acerca a toda velocidad un camión que la termina atropellando.

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Ranpo Jigoku (a.k.a. Rampo Noir) – Hisayasu Sato, 2005

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Ranpo Jigoku (a.k.a. Ranpo Noir)

Japón, 2005

Directores: Akio Jissoji, Atsushi Kaneko, Hisayasu Sato, Suguru Takeuchi

Género: Terror (surrealista), ero-guro

Guión: Kenichiro Hara

Intérpretes: Tadanobu Asano (Kogoro Akechi), Yuko Daike, Chisako Hara

Música: Saiko Ai &al.

 

Argumento

 

La película se divide en cuatro segmentos no relacionados entre sí.

 

“El canal de Marte” – Muy breve, se trata de secuencias oníricas de un individuo atormentado que escapa desnudo a través de un paisaje rocoso mientras recuerda a modo de flashback torturas cometidas contra una amante, hasta llegar a una especie de gran cráter.

 

“El espejo del infierno” – La más interesante de las cuatro a nivel argumental (y la más larga). Dos mujeres (que se conocen entre ellas por participar en una tradicional ceremonia del te), mueren en misteriosas circunstancias, con la cara disuelta en una masa informe. El detective Kogoro Akechi (Tadanobu Asano) encuentra el nexo entre ambos casos; las dos se habían mirado en unos extraños espejos, fabricados por un inquietante personaje que ambas conocían, el joven Toru. Éste loco había elaborado los espejos incluyendo una especie de micro-ondas que producían que quien se mirara en ellos pereciera. El segmento incluye un efecto visual caleidoscópico debido a la continua presencia de espejos en las escenas del mediometraje.

 

“La oruga” – Una mujer, para evitar que su marido soldado vuelva a ir a la guerra, lo ha mutilado amputándole brazos y piernas (y lengua). La enajenada, además, somete a su víctima a múltiples vejaciones, latigazos incluídos. Patológicamente celosa, lo hace supuestamente “por amor”; e incluso tiene relaciones sexuales con su deforme cónyugue al que llama “mi oruga”. Finalmente, con la complicidad de un extraño individuo amigo suyo que considera al desventurado como “una obra de arte”, la degenerada decide mutilarse ella misma y convertirse también en “oruga”. Al mismo tiempo, los miembros amputados de su esposo, conservados en formol, se exhiben ante los tres.

 

“Bichos que se arrastran” – El protagonista (otra vez Asano, en un papel diferente) es el chófer de una prestigiosa actriz, a la que conduce en limusina del trabajo hacia su casa o (en ocasiones) al “lugar especial” donde ella se cita con su amante. El chófer está secretamente enamorado de su jefa, y padece una extraña enfermedad psicosomática en la piel que le produce intensos picores y eccemas; los síntomas se recrudecen sobre todo cuando tiene contacto con otras personas (es pues parte de una especie de fobia social). Para poder tener junto a sí a la actriz sin padecer los picores, termina matándola mediante estrangulamiento y luego trata infructuosamente de embalsamarla consiguiendo sólo que se desangre.

 

Comentario

 

Cada uno de los cuatro segmentos está a cargo de un director diferente, y no tienen ningún nexo salvo por la presencia (en los cuatro metrajes) en roles distintos del melenudo Tadanobu Asano.

 

Éstas “historias para no dormir” estilo japonés bizarro compiladas en “Ranpo Jigoku” (o “Rampo Noir”) están inspiradas en la macabra obra de Edogawa Ranpo (1894-1965), escritor de novelas policiacas y de misterio con toques sádicos. El nombre real de éste autor (algunos de cuyos escritos están aún hoy prohibidos en Japón por su carácter extremadamente perverso) era Taro Hirai, siendo “Edogawa Ranpo” un pseudónimo basado en la pronunciación japonizada de “Edgar Allan Poe”; a quien Hirai admiraba.

 

La obra literaria de Ranpo y otros autores fue clasificada en el Japón de los años ´30 como “ero-guro-nansensu” (“erotique-grotesque-nonsense”); un subgénero típicamente nipón que también daría el salto a la gran pantalla con productos tan interesantes como “Strange Circus” (también del 2005) de Shion Sono o éste “Ranpo Jigoku”, de indudable calidad visual.

 

FHP, 2014

Nekromantik – Jörg Buttgereit, 1987

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Nekromantik – Alemania, 1987

Género: Terror (underground)

Director: Jörg Buttgereit

Guión: Jörg Buttgereit, Franz Rodenkirchen

Intérpretes: Bernd Daktari Lorenz (Robert), Beatrice Manowski (Betty)

Música: Hermann Kopp &al.

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Jörg Buttgereit,*1963

El berlinés Buttgereit es junto a Olaf Ittenbach y Andreas Schnaas uno de los exponentes del subgénero conocido como ultragore alemán, la vertiente más salvaje, bestia, chabacana y burda del cine de vísceras y casquería. Sus trabajos destacan en medio de ese sangriento triunvirato por ser los que más cerca están de poseer cualidades artísticas, sin limitarse solamente a provocar arcadas (o risas) en el espectador. Nekromantik, la opera prima de Buttgereit, tiene la misma reputación infame y similar status de culto como película prohibida que la italiana Holocausto Canibal. Y doy fe de que no es para menos, pues estamos probablemente ante uno de los films mas enfermos y sórdidos que se han grabado jamás. Nekromantik no deja indiferente a nadie, pues trata un tema tan escabroso como la necrofilia de manera harto explícita. Este eterno tabú tambien se toca en Buio Omega o Dellamorte Dellamore, pero en un tono muy diferente, que no llega a resultar tan desconcertante.

Robert trabaja para un servicio de recogida de cadáveres, ocupación muy acorde a su desviación sexual, pues es necrófilo. Con frecuencia, a escondidas de sus compañeros, acostumbra a llevarse a casa como trofeo restos humanos (ojos, pies, manos…) que conserva en frascos de formol. Su novia Betty comparte con él ese macabro fetichismo. Un día Robert consigue hacerse con un cadáver entero, y la perversa pareja se entrega con él a las más nauseabundas voluptuosidades. Hay que mencionar que el cuerpo está en avanzado estado de putrefacción. Pero esto no es obstáculo para que Rob y Betty realicen con él un trío. Cuando la chica clava en la entrepierna del difunto un trozo de tubería sobre el que ha colocado un condón para seguidamente penetrarse con él es una de las escenas más bizarras que he tenido la oportunidad de observar, sólo superada por la alucinante secuencia final.

El fúnebre ménage a trois está abocado al fracaso, entre otras cosas debido a la corrupción física irremisible del componente finado de la tríada sexual.

Las desgracias comienzan cuando Robert es despedido de su trabajo, por desaveniencias con uno de sus compañeros. Entonces su novia le increpa furibunda algo así como “Y quien nos va a traer ahora cadáveres a casa?”. Poco despues, como era de preveer, Betty le abandona, llevándose al muerto consigo. Robert se queda solo, frustrado y hundido. En su desesperación agarra un gato que había conseguido para regalar a Betty, lo introduce en un saco y lo destroza a base de golpes contra la pared. A partir de ahora, el protagonista se ve envuelto en una espiral autodestructiva a base de alcohol, drogas y crímenes. Intenta tener sexo con una prostituta pero no es capaz de excitarse porque no está muerta, por lo tanto la extrangula. Cuando a la mañana siguiente aparece el vigilante del cementerio, donde la cópula necrófila ha tenido lugar, encontrando al degenerado sobre su víctima; Robert le rebana instintivamente media cabeza de un palazo y se da a la fuga.

SPOILER:

Despues de tantos excesos, abrumado por la frustación y la melancolía, Robert toma la resolución de suicidarse. Tendido sobre su cama se apuñala repetidas veces el estómago. Al mismo tiempo ha conseguido una erección, y va eyaculando (semen primero y sangre despues) mientras se va rajando el vientre. Esta secuencia ultrabizarra de mortuorio éxtasis orgásmico puede dejar anonadado a más de uno. La última escena consiste en un plano general de la tumba de Robert, en el camposanto. En un extremo de la pantalla vemos como aparecen una pala y una pierna femenina. Será Betty, dispuesta a desenterrar a su ex-novio para “reconciliarse” con él? Así, dejándonos en la intriga, finaliza la película.

FIN DEL SPOILER

La más conocida de las películas de Buttgereit fue grabada con nula calidad técnica y cero presupuesto, la condición amateur de la cinta se percibe en todo momento, así como la interpretación de actores no profesionales, amigos y conocidos del director. No obstante cuenta a mi parecer con una excelente banda sonora original, la melodía a piano del tema principal y todos los efectos sonoros son dignos de elogio, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una producción practicamente casera.

Son tambien de agradecer las sutiles pinceladas de humor negro de la película, que contribuyen a contrarrestar la dureza de la propuesta.

Nekromantik, uno de los films más depravados de todos los tiempos, solo es apto para estómagos a prueba de bombas; y recomendable, tan solo para mentes enfermas.

Bonus:

A propósito de temática necrófila no puedo obviar un excelente thriller danés que he visto recientemente: Nattevagten (aka Nightwatch), 1994, de Ole Bornedal. Interesantísima esta película escandinava sobre un jóven estudiante llamado Martin que encuentra trabajo como vigilante nocturno en una morgue. El anterior guarda había sido despedido por desfogarse sexualmente con los cadáveres. En la ciudad anda suelto un peligroso psicópata que gusta de despellejar prostitutas. Este individuo opera en las inmediaciones del tanatorio, y poco a poco Martin se va convirtiendo en el principal sospechoso…

La construcción de la trama es impecable, y cuenta con unas reminiscencias a giallo de las que Dario Argento estaría orgulloso. Extrañamente se trata de un film muy poco conocido, pues es altamente recomendable, y cuenta con una buena nota en el Imdb. Hará las delicias de los aficionados al suspense. A destacar la escena en la que el asesino entra en el apartamento de Joyce para matarla. La música de fondo subraya la intensidad de la secuencia, muy bien rodada.

Un par de años más tarde el propio director hizo un remake en Estados Unidos con presupuesto hollywoodiense y actores americanos, cosa que no hubiera hecho falta en absoluto. Más bien deberían haber encontrado mejores canales de distribución para la cinta original.

FHP (AlucineCinéfago) , 2008