10.000 dólares por una masacre – Romolo Guerrieri, 1967

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10.000 dollari per un massacro

 Italia, 1967

Director: Romolo Guerrieri

Género: Western

Guión: Franco Fogagnolo

Intérpretes: Gianni Garko (Django), Loredana Nusciak (Mijanou), Adriana Ambesi (Dolores)

Música: Nora Orlandi

Argumento

Django es un cazarrecompensas en el salvaje oeste. Se gana la vida como pistolero solitario atrapando o matando a los delincuentes fugitivos que están en los clásicos carteles de “Se busca”. Uno de ellos es el torvo mexicano Manuel Vásquez, recien salido de prisión.

En una de las primeras escena de la película, Django y Manuel se cruzan a caballo en el desierto sin saber quien es el otro, intercambiando miradas suspicaces. Poco después, Django (que se dirigía a un poblado para entregarle el cadáver de un criminal) ve en las oficinas del sheriff un cartel donde piden 3.000 dólares por la cabeza de Manuel, con el que se acaba de tropezar por el camino…

Manuel y sus compinches se dirigen a la hacienda del acaudalado señor Mendoza, con el que tienen una cuenta pendiente. Una vez allí provocan una matanza, tiroteando a los trabajadores del hacendado, y dejando sólo a éste con vida. Manuel se la tenía jurada a Mendoza porque éste le mandó a la cárcel. Mendoza suplica cobardemente para que Manuel le perdone la vida, y se arrastra como un gusano, implorando clemencia. El fugitivo delincuente ha venido para llevarse algo, pero no se trata de dinero ni metales preciosos. No son dólares sino Dolores lo que quiere Manuel; la bella hija de Mendoza. El criminal y los suyos se llevan secuestrada a la chica.

Mendoza ha oído hablar de la destreza con el colt de la que Django hace gala, y decide contratar los servicios del pistolero para rescatar a su hija. El hacendado le promete 5.000 dólares al cazarrecompensas por la cabeza del abductor, 2.000 más de lo que constaba en el cartel.

En el saloon del pueblo trabaja como camarera una atractiva joven de origen francés llamada Mijanou. Ella es una amiga, especie de novia, de Django, al que le une una peculiar relación de amor-odio. Mijanou detesta la profesión del solitario pistolero, y le amonesta hostilmente por ello; pero en el fondo está enamorada de él.

Manuel es un individuo muy conocido en esa localidad, juega frecuentemente a las cartas en el saloon y no duda en liquidar sin contemplaciones a los que osen hacer trampas. Django le vigila de cerca esperando el momento propicio para reducirlo. Manuel intuye que el cazarrecompensas intentará atraparlo, y busca adelantársele: Le tienden una emboscada y le disparan desde una colina. Django cae de su montura gravemente herido, y los hombres de Manuel lo dan por muerto. Pero Django, que ha recibido un balazo en el hombro, logra incorporarse y con la ayuda del fotógrafo (que pasaba por allí en su coche de caballos) regresa al pueblo, donde recibe las atenciones de Mijanou.

Cuando a la mañana siguiente el pistolero se encuentra mejor, su amiga le dice que está harta de ese polvoriento pueblo, de los constantes tiroteos y de su trabajo de cazarrecompensas, y que está barajando la posibilidad de irse a San Francisco. Django responde que está dispuesto a dejarlo todo e irse con ella. Mijanou, emocionada, acepta y ambos se besan apasionadamente.

Pero pocos instantes después llega Mendoza, acompañado del fotógrafo (que se convertirá a partir de ahora en “escudero” de Django). El hacendado, que desea ver libre a su hija Dolores cueste lo que cueste, dobla la recompensa: Ahora ofrece 10.000 dólares por la cabeza de Manuel. Django acepta, pero sólo si paga por adelantado y Mendoza así lo hace. Mijanou se enfurece y se siente traicionada, pero finalmente accede a esperar seis días a que Django cumpla su último encargo como cazarrecompensas. Si pasado ese plazo Django no ha vuelto, ella se irá a San Francisco sola y no querrá volver a verle.

Así, Django (que ya ha cobrado el dinero) se pone “manos a la obra”, y averigua el paradero de Manuel interrogando a uno de sus esbirros. El fugitivo se encuentra en otro poblado, oculto en casa de su padre. Hasta allí llega el pistolero para enfrentarse a Manuel. Pero cuando finalmente lo localiza, en vez de matarlo se pone de acuerdo con él para atracar a modo de socios una caravana de diligencias que porta un cargamento de lingotes de oro…

Comentario

“10.000 dollari per un massacro” es un italo-western convencional, pero con la particularidad de que tiene varios giros imprevisibles en la trama, y de que está marcado por la tragedia… Pues entre los carruajes que Django y Manuel hacen volar por los aires durante la ejecución de su atraco se encuentra uno a bordo del cual está Mijanou, la novia (o “amigovia”) del protagonista. Ésta muere a causa de las explosiones provocadas por el propio Django, lo que afecta profundamente a éste. Por si eso fuera poco, el rastrero Manuel huye llevándose todo el oro, sin compartirlo con su “socio” que le ayudó a dar el golpe. Tras ello, ahora sí, Django se empleará a fondo para dar caza al bandido.

Durante los sesenta se rodaron en Italia numerosas películas protagonizadas por un taciturno pistolero de nombre “Django”. La más conocida es la original, la de Sergio Corbucci (“Django”, 1966); con Franco Nero dando vida al personaje. Luego también vendrían los “Ringo”, los “Sartana”… Pero el más célebre de todos éstos solitarios cazarrecompensas que realizan proezas con el revólver es precisamente uno que no tiene nombre: El “Man with no name” (a veces llamado “El Rubio”) de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone, papel que lanzó al estrellato a Clint Eastwood.

En la piel de éste Django se metió el actor de origen croata Gianni Garko.

Interpretando a Dolores tenemos a Adriana Ambesi, a quien ya vimos en “Malenka” (1969) de Amando de Ossorio como vampiresa. Aunque el personaje de Dolores es clave para el desarrollo de la historia, la chica en cuestión aparece en muy pocas escenas y casi no dice ni una palabra.

Manuel está interpretado nada menos que por Claudio Camaso, cuyo nombre real era Claudio Volonté, hermano del gran Gian Maria (“El Indio” de “La muerte tenía un precio”), a quien por cierto se parece bastante. La historia personal del actor que hace del bandido Manuel también es harto intrincada: Acusado de homicidio, Claudio Camaso fue a parar a la cárcel, y allí se suicidaría en 1977.

La banda sonora de “10.000 dollari per un massacro” es bastante buena, pero no alcanza el nivel de las que compuso el genial Morricone para los westerns de Leone.

FHP, 2015