Luto Riguroso – José Ramón Larraz, 1977

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Luto Riguroso

España, 1977

Director: José Ramón Larraz

Género: Drama

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Rafael Arcos, Carlos Ballesteros, Mercedes Borqué

Música:

Argumento

En un pueblo de la España profunda ha fallecido el patriarca de una tradicional familia. El difunto deja viuda y tres hijas. Durante el entierro, doña Asunción sufre una crisis de nervios, y ante todos los presentes le recrimina a su esposo muerto haberle hecho la vida imposible, haberla siempre tratado como a una loca (cosa que a juzgar por su actitud, efectivamente parece). Piedad está sumamente afectada por la muerte de su progenitor, al que se encontraba muy unida; pero se lleva muy mal con su madre. El médico del pueblo opina que ambas se parecen demasiado, y que precisamente por eso sus carácteres “chocan”. La adolescente Loli es la hija pequeña.

Asunción comienza a propasarse con la bebida, ingiriendo importantes cantidades de anís para calmar sus nervios. Piedad, que ronda la treintena, siempre se ocupó de su padre, nunca salía de casa, carece de amistades y piensa que no tiene sentido seguir viviendo. Amargada y huraña, ella es quien mejor sabe aplicar el “luto riguroso”. Piedad acude todos los días al cementerio, donde pasa la mayor parte de su tiempo. La dulce e inocente Loli visita con frecuencia a un barbudo ermitaño que vive en una choza a las afueras del pueblo, llevándole comida y bebida. El vagabundo se siente atraído por la ingenua joven, y ésta no se resiste a sus avances.

Días después del entierro llega al municipio Tina, la otra hija, acompañada de su novio Mario, un maduro galán que se gana pronto las simpatías de Asunción. Tina (probablemente la mayor de las tres hermanas) es una mujer de ciudad. Las relaciones entre ella y Piedad son pésimas. A Tina le gustaría llevarse a la pequeña Loli a vivir a Madrid, para que viera cosas nuevas; pero Piedad se opone.

Pronto Mario comenza a sentirse “intrigado” por la misteriosa Piedad. Ésta, por su parte, evita los contactos con sus parientes (con excepción de Loli); y los rehuye recluyéndose en su cuarto… Allí, sola, desnuda entre las sábanas, da rienda suelta a su constantemente reprimida fogosidad…

El notario reúne a la viuda y las hermanas para comunicarles las últimas voluntades del difunto. Éste había dispuesto en su testamento que las tierras fueran para Piedad y la casa repartida entre las cuatro. Tina propone vender la casa, y Asunción concuerda (pues “hay que pagar las deudas”); pero Piedad se niega tajantemente. No consentirá que vendan la casa familiar.

Loli visita con regularidad a su amigo el ermitaño. Mientras todos los demás la tratan como a una niña, él la hace sentir como mujer. Pero unos pastores, que cuidan las ovejas en los alrededores del poblado, acechan a la jovencita cada vez que va a la choza del anacoreta. Loli sospecha que los inquietantes individuos no tienen buenas intenciones…

Comentario

Éste drama rural no es precisamente lo que uno esperaría de José Ramón Larraz, cineasta cuyo género predilecto era el terror. Sin embargo, aunque aquí no aparezcan fantasmas ni vampiros, la temática del film también gira en torno a la muerte (y no faltan escenas en cementerios). La película refleja las consecuencias de una muerte, y los conflictos familiares que ésta desencadena en una remota aldea de la España post-franquista.

Todo indica que el difunto (que nunca aparece) siempre fue muy celoso de su hija Piedad, la favorita. Nunca permitió que un hombre se le acercase. Por ese motivo ella desarrolló una personalidad amargada y reprimida, y sólo es capaz de vivir su sexualidad en la más estricta soledad. Resulta llamativa la expectante insistencia con la que pregunta a Loli “cómo fue” o “qué sentiste” después de que ésta fuera violada por los pastores; como si ella (que es mucho mayor) nunca hubiera sido penetrada. Un sutil halo de sensualidad envuelve a una película cuyo tema central es la muerte y el “luto riguroso”. Loli y Piedad irradian dos tipos de erotismo muy diferentes. Una vez más (aunque de modo muy tenue, en un film que es primordialmente un drama familiar) tenemos al Eros y el Thanatos, siempre presentes en las propuestas de Larraz (y otros directores como Rollin).

Varias de las películas de José Ramón Larraz fueron realizadas en Inglaterra (entre ellas “Vampyres” y “Symptoms”, ambas de 1974, dos grandes muestras de terror atmosférico y del buen hacer de éste director). No así ésta “Luto Riguroso”, rodada y ambientada en la España profunda.

FHP, 2015

Deviation – José Ramón Larraz, 1971

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Deviation

España/Reino Unido, 1971

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Karl Lanchbury (Julian), Lisbet Lundquist (Olivia), Sibyla Grey (Rebecca)

Música: Stelvio Cipriani

Argumento

En un pueblecito inglés, una enigmática pareja formada por los jóvenes Julian y Rebecca lleva a uno de sus clientes un pavo real momificado. Julian es embalsamador, y se dedica a preparar cadáveres de animales para que perduren en el tiempo. El señor que compra el disecado pavo real le hace un nuevo encargo: Embalsamar a un perro, cuya dueña desea conservarlo más allá de la muerte. Julian acepta, y comenta que lo que en realidad más le gustaría sería poder momificar algún día un cuerpo humano… “Para ello hace falta otra técnica…” repone misteriosamente su interlocutor.

Por la noche, otra pareja viaja en automóvil a través de la carretera. Paul conduce, y Olivia duerme apoyando la cabeza en el hombro de él. De repente, el coche impacta contra algo, el conductor pierde el control y el vehículo se sale de la carretera. Olivia despierta abruptamente y Paul se queda sin sentido por unos breves minutos. Cuando vuelve en sí, y Olivia preocupada se pregunta qué ha sucedido, dos personas llegan en su auxilio: El embalsamador Julian y su hermana Rebecca. Éstos viven cerca, y ofrecen a Paul y Olivia pasar la noche en su casa, pues a consecuencia del accidente el motor del coche está averiado, y no podrán continuar hasta que un mecánico lo repare.

Una vez recobrado del golpe, los recuerdos vuelven a su mente y Paul afirma que el choque se produjo al atropellar a “alguien” que intentó atravesar corriendo la carretera. “Sí, alguien se nos echó encima… y llevaba un poncho blanco… al intentar esquivarlo, el coche se salió de la carretera”. Julian repone secamente que eso es imposible, que debe tratarse de una alucinación; como tratando de ocultar algo.

Paul y Olivia, que se presentan como marido y mujer, aceptan la invitación de pernoctar en casa de Julian y Rebecca. Pero hay algo en la pareja de anfitriones que inquieta a Paul… Sobre todo esa actitud respecto al accidente. ¿Por qué Julian se empeña en negar lo que él recuerda vívidamente? Olivia se queda pronto profundamente dormida, y Paul sospecha que había un somnífero en la leche que los hermanos les acaban de dar; por lo que se traga unas pastillas que habrán de mantenerlo despierto y en estado de alerta.

Efectivamente, algo turbador y siniestro puede mascarse en el ambiente… Paul no es capaz de seguir en la cama y se levanta a investigar. Escucha los lamentos de una anciana, voces extrañas, observa a través de la puerta siluetas de varios individuos que parecen estar enterrando algo en el jardín de la casa…

Comentario

Julian y Rebecca tienen mucho que ocultar. No viven solos en la mansión. Allí también reside su vieja tía minusválida y amante de los gatos, la anciana cuya voz escuchara Paul desde el cuarto de invitados. Esa señora tiene facultades mediúmnicas, y como más adelante revelará Rebecca a Olivia, a través de su tía ella y su hermano pueden comunicarse con sus padres muertos.

El suspicaz Paul trata de averiguar qué están enterrando en el jardín, y al descubrirlo intenta huir despavorido del lugar… pero es descubierto por sus anfitriones, que no están dispuestos a permitir que Paul renuncie tan rápidamente a su “hospitalidad”…

La siniestra pero muy atractiva Rebecca, comienza a “encariñarse” con la ingenua y frágil Olivia; y la lleva a los sótanos de la casa para que participe en una fiesta donde la corromperá con vicios diversos iniciándola en el consumo de drogas. Cuando Olivia pregunta por Paul (que en realidad no es su esposo, sino su amante; pues él está casado con otra mujer a la que engaña con ella), Rebecca y Julian responden que ya tuvo que partir de vuelta a Londres por motivos de trabajo.

La anciana tía con poderes sobrenaturales que es capaz de comunicarse con el más allá, le dice a Olivia que se marche de allí antes de que sea demasiado tarde, y le advierte seriamente de que su vida corre peligro… La chica piensa que la vieja bruja está loca, pero empieza a asustarse y desea también regresar a la ciudad. Sin embargo, Julien y Rebecca la retendrán, drogándola incluso con heroína…

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“Deviation” es una película de terror atmosférico y psicológico llena de tensión y misterio, muy en la línea de su realizador José Ramón Larraz. Al igual que sus obras más importantes, (“Vampyres” y “Symptoms”, ambas de 1974), éste film fue rodado en Inglaterra y tiene como principal escenario una mansión campestre en medio del bosque.

Las bellas Olivia y Rebecca están interpretadas respectivamente por la sueca Lisbet Lundquist y la británica Sibyla Grey.

Una de las escenas más memorables de la película es la de la orgía hippy que tiene lugar en los sótanos, al ritmo de la excelente e hipnótica banda sonora de Stelvio Cipriani.

FHP, 2015

Emma, puertas oscuras – José Ramón Larraz, 1974

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Emma, puertas oscuras

España/UK, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Susanna East (Emma), Perla Cristal (Silvia)

Música: Casto Darío

Argumento

La adolescente Emma, residente en Londres, sufre un grave accidente al ser atropellada por un coche en plena calle. A consecuencia del impacto, padece lesiones cerebrales que amenazan con dejarla ciega. Logra recuperar la visión, pero debe permanecer en una clínica psiquiátrica, pues los daños que han afectado su cerebro le han ocasionado disturbios mentales.

Pero ya desde antes del accidente Emma era una chica problemática. Sin familia propia, fue adoptada por Silvia, una ex-psiquiatra, hacia la que siente profundos lazos afectivos. Silvia recoge a la joven en el hospital para llevársela a su casa, aunque el médico que la atiende es de la opinión de que Emma debería quedarse en la clínica. La muchacha está traumatizada a causa de su paso por el manicomio, y no quiere volver allí nunca más. Sin embargo, el marido de Silvia no tiene intención de hacerse cargo de la difícil adolescente. Steve trata de convencer a su mujer de que “lo mejor para todos” es devolver a Emma al centro, “no complicarse innecesariamente la vida” y librarse de ella.

Cuando Silvia y Steve visitan a sus amigos, no pueden dejar sola a Emma y contratan a una “niñera” para que la vigile. Pero ésta pronto renuncia al trabajo, pues la chica es inaguantable. Emma termina escapándose de casa, pero Silvia sabe enseguida a donde ha ido: Con la mulata Lupe, quien al parecer es su única amiga. La madre adoptiva va a casa de Lupe y Emma efectivamente estaba allí. Silvia le prohibe a la conflictiva joven que vuelva a ver a “esa cualquiera”.

Para solazarse unas semanas, Silvia y Steve proyectan irse de vacaciones, dejando a Emma al cuidado de unos amigos. Pero la noche antes de emprender el viaje, los billetes de avión desaparecen. Silvia comprueba que Emma ha regresado, y cuando Steve entra en la habitación de la chica, es atacado por ésta, quien se ensaña contra su odiado padrastro apuñalándolo hasta la muerte. Silvia es testigo del asesinato. Atónita al inicio, prefiere no denunciar a su hijastra. Ambas se dirigen a una casa campestre con el cadáver de Steve en un baúl. “Tú lo odiabas tanto como yo” sentencia Emma divertida. Una vez allí, se disponen a hacer desaparecer el cuerpo, troceándolo y echando los pedazos al horno. Silvia es incapaz, pero Emma realiza friamente la tarea.

Las dos mujeres, cómplices ahora de un asesinato, deberán borrar todas las pistas para evitar que el crimen salga a la luz; haciendo que la ausencia de Steve conste simplemente como una desaparición… Pero cuando Silvia decide que lo mejor será irse del país, Emma dice que debe informar a su amiga Lupe. La madre adoptiva se opone terminantemente: “Te prohibí que volvieras a ver a esa cualquiera”, añadiendo que Emma debe obedecerla en todo, y que la devolverá a la clínica “si no se porta bien”. Ante esa amenaza, ante la perspectiva de retornar al horrendo centro psiquiátrico, a Emma se le cruzan los cables y degüella a Silvia con una navaja de afeitar mientras se estaba lavando los dientes…

Ahora, Emma queda sola y desamparada. Arrepentida de haber asesinado a su protectora, emprende una huída hacia ninguna parte. Conduce el coche de sus padres adoptivos a través de la campiña inglesa y es seguida de cerca por una pareja de gamberros, un chico y una chica, que se han fijado en ella por su aspecto frágil e inocente. En una gasolinera, los pandilleros abordan a Emma (con la intención de aprovecharse de ella y divertirse a su costa) pidiendo que les lleve en coche hasta el próximo hotel. La joven accede, y los recién llegados se presentan como Woody y Cleo.

Por la noche, llegan hasta un hotel en pleno bosque… Pero el lugar se encuentra abandonado desde hace años. Los tres entran; Emma seria y silenciosa como todo el tiempo, Woody y Cleo haciendo (aún) jocosos comentarios (“hay goteras, me quejaré a la dirección”…) Pero pronto, la atmósfera tétrica del lugar se hará cada vez más opresiva…

Comentario

Ésta película es una de las menos conocidas del director José Ramón Larraz. Tiene grandes paralelismos con “Symptoms” (1974) y fue rodada en Londres y en los alrededores de Barcelona. Igual que en “Symptoms”, el terror psicológico es el contenido dominante, y la protagonista es una joven trastornada, una chica de aspecto cándido y delicado convertida en psicópata.

Por lo general, en las películas de Larraz no veremos demasiados elementos sobrenaturales, pues su terror (si bien sumamente envolvente y atmosférico) es siempre de carácter plausible y realista. Aquí también juegan un importante papel (tras la llegada de los personajes al hotel abandonado) elementos como los crujidos de las maderas, la oscuridad lúgubre, la tensión angustiosa, los chirridos de las puertas que se abren, el monótono tap-tap de las goteras…

“Emma, puertas oscuras” es un film no muy largo (poco más de 70 minutos de duración) pero bastante efectivo. La joven protagonista, la inglesa Susanna East, es una gran desconocida, más allá de algunos papeles secundarios en una decena de producciones británicas sin relevancia.

Silvia está encarnada por la actriz argentina Perla Cristal, que ha trabajado en numerosas películas europeas de serie B, a las órdenes de Jesús Franco o José María Zabalza, entre otros.

FHP, 2015

Síntomas – José Ramón Larraz, 1974

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Síntomas (V.O. Symptoms)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz, Stanley Miller

Intérpretes: Angela Pleasence (Helen), Lorna Heilbron (Anne), Peter Vaughan (Brady)

Música: John Scott

Argumento

Helen invita a su amiga Anne a pasar unos días con ella en una gran casa campestre en el bosque. Una vez allí, Anne se fija en la fotografía enmarcada de una joven. „¿Familiar tuya?“ „No, sólo una amiga“ responde la anfitriona melancólica y misteriosamente…

Al día siguiente, Helen acude a la farmacia del pequeño pueblo cercano. El propietario del negocio le pregunta a la mujer (a quien ya conoce) si ha venido otra vez con “Miss Cora”, y Helen contesta que no, que ésta vez ella se ha quedado en Londres, y que ha venido sola…

Por las inmediaciones de la mansión pulula un vecino cincuentón llamado Brady, que desempeña las tareas de guardabosques y leñador. Helen siente una enorme antipatía hacia él, siempre le rehúye; y Brady, individuo de mirada torva y turbadora, no quitará el ojo de encima a las dos mujeres.

Durante un paseo por la campiña, Helen revela a Anne que puede “oír cosas que nadie más oye”, y que percibe todo lo que sucede en ese bosque.“En éste lago alguien se ahogó” dice mientras sube a una barca para cruzar a la otra orilla.

Pronto Helen da muestras de grave inestabilidad mental, de severo desequilibrio psicológico, y su amiga comenzará a preocuparse. Por las noches, Anne oye gritar a Helen desde su habitación, chillando como posesa y lamentándose angustiosamente en medio de violentos ataques de pánico. Pero cuando Anne, alarmada, va a comprobar si su amiga necesita ayuda, ésta (que ha cerrado su puerta desde dentro) abre y reacciona con calma, como si nada hubiera sucedido.

Helen percibe fantasmales presencias en el interior de esa casa. Varias veces ve fugazmente reflejarse sobre espejos la figura de una etérea mujer. Incluso Anne, que no tiene dones paranormales, escucha por las noches ruidos extraños procedentes del desván, lentos pasos y crujidos… Al día siguiente se lo comenta a su amiga, pero ésta le dice que sólo son figuraciones suyas (sabiendo mejor que nadie que en realidad hay “algo más”).

El novio de Anne llega hasta la casa campestre con la intención de recogerla para regresar a Londres, pero Anne le dice que su amiga no se encuentra bien, y que será mejor que se quede unos días más con ella. Helen reacciona con distanciada frialdad cuando Anne vuelve con ella, como si se sintiera celosa del novio de su invitada. Helen se torna posesiva, y reconoce abiertamente estar enferma y necesitar ayuda de Anne, pero se niega a regresar a Londres pues quiere quedarse sola con ella en el caserón lejos de la ciudad, en su plácido retiro del bosque. Anne no sabe cómo ayudarla, porque no conoce la causa de su enfermedad, sólo sus “síntomas” (de ahí seguramente el nombre de la película).

El guardabosques Brady sigue al acecho, y espía a las muchachas desde su cercana guarida. Helen lo sabe, y también lo tiene a él bajo vigilancia, siempre paranoicamente observando los alrededores con sus prismáticos desde la ventana.

Anne desea ayudar a su amiga, pero ella misma comienza a sentirse cada vez más incómoda en la inhóspita mansión. Una noche, tras despertarse a causa de pasos y crujidos procedentes del desván, Anne se levanta con sigilo y se dirige hacia allí, pensando que Helen se ha desvelado…

Comentario

“Síntomas” es una interesantísima película de terror atmosférico repleta de tensión e intriga, rodada en Inglaterra por el español José Ramón Larraz, un director poco conocido pero muy digno de ser reivindicado. Entre sus obras se encuentran “Vampyres”, filmada ese mismo año de 1974 también en la campiña inglesa, y “Los ritos sexuales del Diablo” (a.k.a. Black Candles), un fantaterror-softcore de 1982 algo inferior en calidad.

Ésta producción de temática espectral con toques de terror psicológico emplea muy apropiadamente un ritmo lento, pausado y angustioso. Los crujidos de las maderas y las puertas que chirrían en el interior de la casa, las tormentas y vendavales en el gris exterior, el rítmico tic-tac del reloj de carillon y los latidos del corazón, que palpita cada vez más rápidamente… Todo ello recursos muy bien aplicados a las tensas escenas del metraje.

Óptima resulta también la interpretación de las protagonistas, especialmente la de Angela Pleasence (Helen); hija por cierto del famoso actor británico Donald Pleasence (“Halloween” de John Carpenter, 1978). Angela Pleasence da vida a una mujer con poderes parapsicológicos seriamente afectada por un oscuro trauma del pasado.

FHP, 2015

 

Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula) – José Ramón Larraz, 1974

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Vampyres (a.k.a. Las hijas de Drácula)

España/Reino Unido, 1974

Director: José Ramón Larraz

Género: Terror

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Marianne Morris (Fran), Anulka Dziubinska (Miriam)

Música: Fabio Frizzi

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Argumento

John y Harriet hacen una excursión a la campiña inglesa. Aparcan su caravana en un paraje boscoso, cercano a un viejo cementerio y una mansión. Estando de camino, a Harriet le habían llamado poderosamente la atención dos mujeres al borde de la carretera. Una parecía estar disponiéndose a hacer autostop, mientras que la otra se ocultaba misteriosamente tras los árboles…

Más tarde en el interior de la caravana, Harriet se siente intimidada por la espesura y la oscuridad del bosque donde van a pernoctar. Comienza a recordar a las dos extrañas mujeres, y de repente ve una mano posándose sobre la ventana; el pánico la invade. John intenta hacerle ver que se trata de autosugestión, trata de convencerla de que estaría soñando… A la mañana siguiente, la timorata Harriet continúa preocupada y dándole vueltas a sus miedos.

En esa zona, donde comienzan a proliferar accidentes automovilísticos, un hombre llamado Ted recoge a una autostopista. Ésta se presenta como Fran, y resulta ser una de las mujeres que Harriet viera el día anterior. Fran tiene un aura enigmático, y Ted pronto se siente poderosamente intrigado, y atraído hacia ella. La acompaña hasta lo que parece ser su morada: La vieja mansión cercana al lugar donde John y Harriet han aparcado su caravana. Se trata de una gran casa tétrica y destartalada, lo que contribuye a incrementar las suspicacias de Ted.

Ambos acaban teniendo sexo, y a la mañana siguiente, Ted no encuentra a su compañera a su lado al despertarse. Fran no está en la cama ni en toda la casa, ha desaparecido… Ted se da cuenta de que tiene un profundo corte en el brazo, del que ha manado sangre abundantemente, pero no recuerda cómo se hizo la herida. En busca de “primeros auxilios” sale a explorar los alrededores de la mansión y llega hasta la caravana de John y Harriet, que amablemente le atienden, desinfectando y vendando el corte.

Ted se encuentra tan debilitado que se queda dormido en el interior de su coche, en las inmediaciones de la casa de Fran. Esa noche, al volver Ted en sí, ella reaparece y se disculpa por haberse marchado abruptamente durante la mañana. Fran no viene sola, trae consigo a su amiga Miriam y ésta a su vez tiene un acompañante. Los cuatro entran, comienzan a beber, y luego ambas parejas se separan para tener más intimidad…

Cuando el agotado Ted, que ha perdido mucha sangre, se queda de nuevo dormido, Fran va en busca de Miriam y su “amigo” (al que acababan de conocer ese mismo día, pues él también las recogió cuando “hacían autostop”). El pobre Rupert, que así se llama el incauto, está siendo desangrado vivo por Miriam. Ambas mujeres comienzan a succionar el precioso y colorado líquido vital. Pues las dos son vampiras, que atraen a los hombres a la vieja casa haciéndose pasar por autostopistas, para matarlos y beberse su sangre.

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Fran y Miriam tienen relaciones lésbicas. Miriam le dice a su amiga que „está jugando un juego peligroso” y que “hay que matarlo” (a Ted) “antes de que sea demasiado tarde”… Una vez más, Ted despierta a la mañana siguiente solo en la cama (y en toda la casa), sintiéndose muy maltrecho. Se dispone a marcharse del lugar, pero en la carretera se encuentra un retén policial, pues de nuevo ha habido un accidente… Cuando Ted se fija en el cadáver del infortunado, comprueba con estupor que se trata de Rupert, el “amigo” de Miriam. Así, Ted regresa a la casa, aún ajeno al riesgo que corre. El inmueble sigue vacío, y Ted se dispone a explorarlo, quedándose encerrado en el sótano…

Mientras tanto, Harriet contempla con curiosidad y miedo a las dos mujeres, que merodean por el bosque, y corren a través del cementerio. Harriet está pintando en un cuadro la mansión que se yergue no lejos de donde ella y John han aparcado su caravana. Mientras está dando las últimas pinceladas a su obra, es sorprendida por las vampiras…

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Comentario

“Vampyres”, también conocida como “Las hijas de Drácula”, es una producción británica dirigida por el cineasta español José Ramón Larraz, que realizó la mayoría de sus películas de terror en Inglaterra. Resulta un film con un argumento interesante; una sáfica pareja de vampiras atrae a crédulos e imprudentes hasta su lúgubre residencia mientras que una pareja ajena a los acontecimientos se encuentra no lejos de allí, expectante… Recuerda en temática a ciertas obras de Jean Rollin, sobre todo en lo que respecta al protagonismo de las chupasangres lésbicas.

Inicialmente, ningún indicio confirma que las “estrellas” del film sean auténticas “vampiras”, en el sentido sobrenatural del término (seres inmortales y con colmillos), y se sugiere que podrían tratarse simplemente de dos psicópatas literalmente “sedientas de sangre”. Éstas “vampiras” son capaces de estar fuera durante el día sin que les afecte la luz solar, y no duermen en féretros.

Las dos mujeres en cuestión están interpretadas por Marianne Morris (Fran) y la bella polaca Anulka Dziubinska (Miriam). Aunque según ImDb ambas actrices nacieron en 1950 y tenían por tanto 24 años en el momento del rodaje, Fran parece bastante más mayor.

La atmósfera está muy bien lograda, y uno de los alicientes del film es de hecho su ambiente lúgubre y siniestro, acertadamente conjugado con la tensión de la trama. Los grises y brumosos parajes de la campiña inglesa constituyen una excelente ubicación para una película como ésta. También la inquietante banda sonora es muy buena.

“Es demasiado bonito para ser verdad” dice uno de los “invitados” a sus bellas anfitrionas, inconsciente de que pronto morirá. “Nada es demasiado bonito para ser verdad…” repone la rubia Miriam “lo único malo es que la vida es demasiado corta…”

FHP, 2015

Los ritos sexuales del diablo (a.k.a. Black Candles) – José Ramón Larraz, 1982

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Los ritos sexuales del diablo (a.k.a. Black Candles)

España, 1982

Director: José Ramón Larraz

Género: fantaterror-softcore

Guión: José Ramón Larraz

Intérpretes: Helga Liné (Fiona), Vanessa Hidalgo (Maya)

Música: Cam España

 

Argumento

Las primeras escenas del film nos muestran cómo un individuo calvo muere en el transcurso del acto sexual con una joven, que no parece demasiado consternada al respecto. Lo que podría parecer una muerte súbita consecuencia de un fallo cardíaco es en realidad el resultado de un rito de magia negra de estilo vudú, pues el hombre siente un pinchazo en el corazón cuando en un lugar distante una mujer le clava una aguja a un muñeco que lo representa…

Una pareja llega al aeropuerto Gatwick de Londres. Se trata de Carol (Vanessa Hidalgo) y su novio Robert. Ella es la hermana de Paul, el calvo fallecido en la escena inicial. Han llegado a Inglaterra de visita, para arreglar procedimientos burocráticos relativos a la herencia. En el aeropuerto les recoge Fiona, la viuda de Paul y cuñada de Carol; quien a través de las lluviosas y nubladas carreteras de la campiña inglesa conduce a los huéspedes hasta su casa. Allí dos inquietantes detalles llamarán la atención de Carol: Por carecer de electricidad, la iluminación sólo es posible por medio de velas… todas ellas negras. Y las paredes están decoradas con siniestras ilustraciones y grabados de temática satánica.

Una vez instalados en su habitación, Carol le confiesa a su prometido que esa poco acogedora atmósfera le hace sospechar que su cuñada tiene algo que ver con brujerías… y tal vez también con la misteriosa muerte de su hermano. Robert trata de tranquilizar a Carol, y restarle importancia a sus temores, mientras Fiona espía a través de un agujero en la pared.

Esa noche, Carol sufre angustiosas pesadillas, algunas de ellas entremezcladas con inmundos sueños incestuosos con su hermano muerto. La joven despierta, va a la cocina, y con espanto ve fugazmente el sombrío rostro de un individuo con barba de chivo. Fiona aparece poco después, intenta calmar a su cuñada, y la manda de nuevo a la cama tras darle de beber una extraña infusión. A la mañana siguiente, Carol visita el cementerio donde Paul está sepultado… y escucha una voz espectral que la conmina a marcharse del lugar inmediatamente.

El siniestro personaje de la barba de chivo es un sacerdote satanista que oficia misas negras, y es el líder del culto al que Fiona (entre otros) es adepta. Otros de los integrantes de la orden oscura son gentes de la alta alcurnia, profesionales liberales, entre los que se encuentra un médico, también trabajadores de una granja cercana y una jovencita que ha sido corrompida por los perversos miembros de la secta. Ésta chica es utilizada en el transcurso de un abominable ritual zoofílico, en el que copula con un macho cabrío, ante las directrices del líder y la atenta y torva mirada de los demás adeptos.

Carol no tarda en sospechar que su cuñada está envuelta en turbios asuntos, y se dispone a esclarecer la muerte en extrañas circunstancias de su hermano Paul. Era éste un exitoso abogado, que de un día para otro cayó sin motivo aparente en el pozo sin fondo del alcoholismo. Por su parte, Robert, el novio de Carol, es un ex-sacerdote muy creyente que lleva al cuello un crucifijo como testimonio de su fe. Sin embargo, Robert irá paulatinamente sucumbiendo a los encantos de la satanista Fiona, quien llega a iniciarlo como integrante de la funesta hermandad.

Comentario

Estamos ante una muestra poco conocida del llamado “eurotrash” ibérico. El director José Ramón Larraz, que destacó además como dibujante de comics y fotógrafo de moda, nos presenta una historia prototípica de cultos satánicos metiendo con calzador numerosas escenas sexuales sin que ello venga a cuento ni aporte demasiado a la trama. Sin embargo, éste film no es completamente deshechable, y tiene una estructura y un ritmo que le permite mantener el interés del espectador.

Son destacables los momentos oníricos, y finalmente resulta ser toda la película un sueño, con sueños dentro de sueños (y pesadillas). Cuenta con algunas aberraciones como la cópula de la “virgen” con el macho cabrío, y el dracónico castigo aplicado a un “desertor” del culto, que será brutalmente empalado con una espada. Algo muy parecido sucede también por cierto en la previamente reseñada Caligola: la storia mai raccontata (Joe D´Amato, 1982); donde dicho tormento se le aplica a uno de los conspiradores que trata de deponer al emperador romano.

Entre las actrices del reparto encontramos a Vanessa Hidalgo en el papel de Carol y Paola Matos interpretando (es un decir) a la joven que debe ser inseminada por “la Bestia”; ambas habituales del subgénero softcore de aquellos años del “destape”.

La película, que es una producción española, fue rodada en Inglaterra, como la mayoría de las que realizó Larraz.

FHP, 2015