Nápoles… la Camorra desafía y la ciudad responde – Alfonso Brescia, 1979

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Napoli… la Camorra sfida e la città risponde

Italia, 1979

Director: Alfonso Brescia

Género: Polizziesco

Guión: Ciro Ippolito, Piero Regnoli

Intérpretes: Mario Merola (Francesco Gargiulo), Antonio Sabato (Vito), Jeff Blynn (Comisario De Stefano), Sabrina Siani (Maria)

Música: Edoardo Alfieri

Argumento

En las catacumbas de Nápoles se ha producido un tiroteo. El comisario llega al lugar de los hechos para investigar. Junto a los cadáveres halla una posible pista: Un mechero musical…

Tras ello vemos, en forma de flashback, que ese mechero pertenecía al empresario Francesco Gargiulo, dueño de una fábrica que opera en la zona portuaria.

Mientras tanto, unos sombríos individuos de aspecto amenazador llegan a una tienda de ropa pidiendo ver al propietario. Dicen ser de la “compañía aseguradora”, y quieren ofrecer una “póliza de daños”. Cuando el tendero dice que ya está asegurado, le responden que sólo la póliza que ellos le ofrecen cubre los “ataques con bomba”… Pues se trata de una banda de extorsionistas, que buscan cobrar el dinero semanal de “protección”.

El dueño del negocio los echa, y los camorristas van ahora a visitar a Gargiulo, a su nave industrial situada en el puerto. Cuando los gangsters llegan – una vez más, con la sutil excusa de los “seguros” – Francesco se está despidiendo de su hijo Marco y de su novia Maria.

Gargiulo entiende que tiene delante a matones de la Camorra, pero no se deja intimidar y también los echa de su oficina, diciendo que si él tiene su pequeña empresa es porque siempre ha estado trabajando honradamente.

Esa noche, una bomba destruye la tienda de modas cuyo propietario se había negado a pagar la “protección”. Mientras tanto, Gargiulo y su familia celebran despreocupadamente una fiesta, en la que Francesco canta una serenata a su esposa. Pero en medio del evento, una llamada telefónica destruye el alegre ambiente: También en el negocio de Gargiulo ha estallado una bomba, provocando cuantiosos daños materiales…

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Brigrada anticrimen – Ruggero Deodato, 1976

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Uomini si nasce, poliziotti si muore (a.k.a. “Live like a cop, die like a man”)

Italia, 1976

Director: Ruggero Deodato

Guión: Fernando Di Leo, Alberto Marras, Vincenzo Salviani

Intérpretes: Marc Porel (Fred), Ray Lovelock (Tony), Adolfo Celi (Capitán), Franco Citti (Rudi), Silvia Dionisio (Norma), Marino Masé (Rick)

Música: Ubaldo Continiello

Género: Polizziesco

Argumento

Época navideña en Roma. Tony y Fred son dos policías de incógnito que patrullan las calles a bordo de una motocicleta. No lejos del lugar donde ellos rondan, unos maleantes en sendas motos perpetran un intento de robo, tratando de atracar a una joven. Pero la chica no suelta su bolso y es arrastrada por uno de los motorizados delincuentes, hasta que su cabeza impacta contra una farola y muere. Los ladrones se dan a la fuga, y son perseguidos tenazmente por los dos policías de paisano (ahora en una moto cada uno).

Tras un vertiginoso seguimiento por toda la ciudad, Fred y Tony hacen que los criminales causantes de la tragedia descarrilen, descalabrándose y muriendo también ellos.

Poco despues, ambos agentes deben reportar lo sucedido a su superior, el Capitán. En la oficina de la comisaría trabaja como secretaria una chica llamada Norma, a la que cortejan tanto Tony como Fred.

El Capitán ha creado una escuadra especial, un cuerpo de élite compuesto por sus mejores oficiales, destinado a combatir el delito en las calles. Sólo los más policias duros y eficientes, los más curtidos, forman parte de ese círculo. Entre ellos destacan Tony, Fred y otro agente llamado Rick. Una de las misiones más ambiciosas del comando es neutralizar al jefe criminal Pasquini, quien maneja en la zona los negocios ilegales del juego y presuntamente también el narcotráfico.

Cuando Rick se dirige a la comisaría, lo vigilan individuos armados que trabajan para Pasquini. Le pinchan las ruedas del coche y le esperan escondidos con sus escopetas. Cuando Rick sale, le cosen a balazos sin que sus compañeros Tony y Fred puedan evitarlo.

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Maratón suicida – Franco Prosperi, 1976

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Pronto ad uccidere (a.k.a. “Meet him and die”)

Italia, 1976

Director: Franco Prosperi

Género: Polizziesco, cine presidiario

Guión: Peter Berling, Antonio Cucca, Claudio Fragasso, Alberto Marras

Intérpretes: Ray Lovelock (Massimo Torlani), Martin Balsam (Giulianelli), Ettore Manni (Perrone), Elke Sommer (secretaria de Perrone) Riccardo Cucciola (Comisario Sacchi)

Música: Ubaldo Continiello

Argumento

Massimo se despide de su madre paralítica y se dirige a una joyería para perpetrar un atraco. Uno de los dependientes acciona un mecanismo, la puerta queda cerrada y la policía se pone en camino. Massimo intenta tomar al joyero como rehén, pero poco después es reducido y arrestado sin oponer demasiada resistencia.

Una vez en la cárcel, es encerrado en una celda con otros dos presos: Piero y el bravucón Manolo. Éste último comienza a provocarle desde el primer momento, Massimo inicialmente lo ignora. Es el primer delito que el recién llegado había cometido, no estaba fichado y jamás antes había pisado una prisión. Por ello, los demás presos están recelosos y desean saber quién es él y por qué motivo está allí.

Entre los internos, el más poderoso e influyente es Giulianelli, el jefe de la banda a la que pertenecen Piero y Manolo, los compañeros de celda de Massimo. Giulianelli, que controla incluso a varios de los guardias de seguridad y tiene en prisión un estatus privilegiado, quiere poner a prueba al novato; y por ello arregla que Massimo y el matón Manolo se queden solos en el patio de la cárcel para que así se se enzarzen en una pelea.

Ambos luchan ante la atenta y complacida mirada del jefe, y Massimo termina venciendo al grandullón – Ha superado la prueba. Ahora Giulianelli empieza a fijarse en él como potencial miembro de su organización.

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Cuenta saldada – Stelvio Massi, 1976

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Cuenta saldada (V.O. Il conto é chiuso a.k.a. “The Last Round”)

Italia, 1976

Director: Stelvio Massi

Género: Polizziesco

Guión: Piero Regnoli, inspirado en libro de Dashiell Hammett

Intérpretes: Luc Merenda (Rico Manzetti), Carlos Monzón (Marco Russo), Leonora Fani (Nina), Giampiero Albertini (Sapienza)

Música: Luis E. Bacalov

Argumento

El autostopista Marco llega procedente del sur de Italia a una zona industrial en busca de trabajo. En un polígono de fábricas cerca de la carretera presencia cómo varios empleados están siendo arbitrariamente despedidos. Marco decide intervenir a favor de los trabajadores, y ello desencadena una pelea con los guardas de seguridad. Así, el recién llegado se ve obligado a usar los puños contra los matones a sueldo del jefe. Marco demuestra ser un experto en la lucha callejera, pero es derribado cuando una piedra lanzada por uno de sus contrincantes le impacta en la cabeza.

Tras ello, el inconsciente y herido joven es abandonado a su suerte en una zona campestre a las afueras de la ciudad. Allí, al volver en sí, conoce a una chica ciega llamada Nina, y a su padre adoptivo apodado “Sapienza” (“Sabiduría”). Ambos viven en una destartalada caravana en la periferia, y hospedan a Marco hasta que se ha repuesto por completo. Nina es invidente pero tiene facultades extrasensoriales, una capacidad especial para percibir lo que está por suceder. Marco, que llegó en busca de trabajo, intenta informarse sobre el funcionamiento de las cosas en esa ciudad. “¿Quién manda aquí?” le pregunta a Sapienza. Éste le explica que dos poderosas bandas se reparten allí los negocios: El grupo de Manzetti y el de Belmondo.

La nave industrial donde se produjo la reyerta era propiedad de Rico Manzetti, importante contrabandista. Cuando Manzetti se entera de que un desconocido ha dejado fuera de combate a una decena de sus hombres antes de ser tumbado, manifiesta su interés en conocerlo. Rico es un joven solapado y sin escrúpulos, siempre elegante, muy aficionado a las armas de fuego, y que se desplaza a bordo de un Rolls-Royce. Su hermano menor sospecha que el “agente provocador” que se enzarzó en una pelea con los guardianes había sido enviado por algún sindicato, pero Rico intuye que no es así.

Los Manzetti planean asesinar próximamente al incómodo juez Grimaldi, y como éste siempre se mueve acompañado por escoltas necesitan más hombres para cumplir con éxito su objetivo. Rico piensa que Marco podría ser uno de ellos…

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La bestia con la metralleta – Sergio Grieco, 1977

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La belva col mitra (a.k.a. “The mad dog killer”)

Italia, 1977

Director: Sergio Grieco

Género: Polizziesco

Guión: Sergio Grieco

Intérpretes: Hemut Berger (Vitale), Marisa Mell (Giuliana), Richard Harris (Santini)

Música: Umberto Smaila

Argumento

Cuatro presos se fugan de una cárcel llevándose a un vigilante como rehén. Se trata del peligroso criminal Nanni Vitale y su banda. El inspector Santini les pisa los talones en una trepidante persecución automovilística.

Los delincuentes golpean sádicamente al rehén y lo abandonan tirándolo del coche en marcha cuando ya no les sirve. Uno de los fugados es alcanzado por las balas del inspector y muere. El vehículo del policía casi estalla con él dentro, pero Santini ha logrado saltar a tiempo.

Nanni y sus hombres cambian de coche, sacan a sus ocupantes del nuevo y continúan la fuga. Van a una gasolinera, donde llenan el depósito de combustible y a modo de “pago” propinan una paliza a los empleados.

Mientras tanto, el inspector se pone en contacto co su padre, que es juez. Éste le informa de que el próximo paso de Nanni Vitale será posiblemente ajustar las cuentas con su enemigo Barbareschi. Efectivamente así es; Nanni considera que ese tal Barbareschi, un representante comercial, es un informador de la policía, y que fue él quien facilitó los datos a las autoridades para su captura. Por ello, los tres fugitivos secuestran a Barbareschi y a su novia Giuliana, para llevarlos a un descampado a las afueras. Allí, mientras Nanni viola a la chica, los otros dos golpean con saña al desgraciado. Éste insiste en que le confunden con otra persona, pero todo es inútil. Los criminales terminan cavando un agujero, en el que meten al malherido Barbareschi, enterrándolo en cal viva. A Giuliana se la llevan consigo.

Más adelante, el inspector constata la desaparición de Barbareschi y sospecha con acierto que Nanni Vitale puede tener algo que ver con la misma. Trata de averiguar más sobre el paradero de Barbareschi siguiendo a Giuliana, su última novia conocida. Ésta se aloja ahora en un pequeño y discreto hotel. El inspector va a verla y trata de sonsacarle información, pero ella no tiene datos relevantes que aportar. Como Santini ha notado que la aterrada mujer estaba mintiendo, ordena a dos de sus hombres que la vigilen día y noche apostados en la calle junto a la pensión.

La corazonada del inspector era certera, pues Nanni Vitale se encontraba con Giuliana en su habitación (disfrazado con peluca y barba postiza, y escondido en el cuarto de baño). Sus dos subalternos se ocultan en otro lugar. Nanni quiere desvalijar la caja fuerte de una fábrica donde se guardan los sueldos de los empleados; para luego escapar del país y huir “a Venezuela”. En esa fábrica trabaja como vigilante el padre de Giuliana, y Vitale quiere usar a la chica para que le distraiga mientras él y sus hombres perpetran el robo. Nanni fuerza a la chica a colaborar con él, pues si se niega a ello, terminará “como Barbareschi”.

Mientras tanto, la policía sigue vigilando a Giuliana. El inspector está convencido de que tarde o temprano ella les llevará hasta Nanni Vitale…

Giuliana decide cooperar con las autoridades pese a las amenazas de muerte de Nanni y se pone en contacto con el inspector Santini, confesando que ella presenció el asesinato de Barbareschi y revelando que está por producirse un asalto a la fábrica donde trabaja su padre. Éste es puesto al corriente de la situación; el inspector propone que los dejen seguir adelante con el plan y que los arresten “con las manos en la masa” (pues por ahora la banda está dispersa y sólo se reunirá el día del golpe).

Durante el atraco, la policía irrumpe en la fábrica y trata de arrestar a los delincuentes; pero éstos nuevamente se dan a la fuga llevándose consigo como rehenes a varias trabajadoras de la fábrica. Sin embargo, Giuliana interviene liberando a las empleadas y los agentes logran detener a los dos de los bandidos. Nanni logra evadir el cerco policial. Ahora Giuliana es conciente de que Nanni está al tanto de que ella le tendió una trampa, y sabe que retornará para vengarse de ella.

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El caso está cerrado, olvídelo – Damiano Damiani, 1971

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El caso está cerrado, olvídelo (V.O. L´istruttoria é chiusa, dimentichi)

Italia, 1971

Director: Damiano Damiani

Guión: Damiano Damiani, Massimo De Rita, Arduino Maiuri

Intérpretes: Franco Nero (Vanzi), Riccardo Cucciola (Pesenti), Patrizia Adiutori (Milena), Claudio Nicastro (Salvatore Rosa)

Música: Ennio Morricone

Género: Drama social, drama penitenciario

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Argumento

El arquitecto Vanzi es acusado de homicidio por atropellar a un peatón y darse a la fuga. Aunque él insiste en su inocencia y en que no fue su coche el que segó la vida del infeliz, va a dar con sus huesos en la cárcel.

Allí, tras pasar la primera noche en una celda de aislamiento, es trasladado a un calabozo con otros cuatro o cinco presos. Éstos son delincuentes comunes, experimentados tras las rejas, que aprovechándose de la ingenuidad del recién llegado comienzan a hacerle “novatadas”. Sólo Campolini, un viejo y enfermo reo, no es un criminal profesional. Campolini terminó en la cárcel por ceder a la tentación de robar cierta cantidad cuando trabajaba en un banco.

El demacrado anciano se convierte en el único aliado de Vanzi en prisión. Los demás en la celda comienzan a hostigar al arquitecto, presionándolo para que les haga mandar de su familia artículos de lujo del exterior.

Tras una discusión con su abogado, Vanzi intenta acelerar el proceso para conseguir ser puesto en libertad. Pero por el momento sólo puede acceder a pequeños privilegios dentro de la cárcel. Por ejemplo se le permite, a cambio de una retribución económica a los funcionarios, verse en el departamento de radiología de la enfermería penitenciaria con una mujer, una presa de la sección femenina del centro. Tras un tórrido encuentro con la tal Milena debe regresar a su celda, donde los otros continúan atormenándolo. Especialmente molesto es un joven que ya acumula varias cadenas perpetuas por asesinatos. Ese psicópata puede matar a quien se le antoje, pues de todas maneras no tiene ya nada que perder.

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La Piovra VI – Capítulo 1

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La Piovra VI – L´ultimo segreto

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1992

 Director: Luigi Perelli

Guión: Sandro Petraglia, Stefano Rulli, Francesco Marcucci

Intérpretes: Vittorio Mezzogiorno (Davide Licata), Patricia Millardet (Silvia Conti), Remo Girone (Tano Cariddi), Ferruccio De Ceresa (General Alessio Amedei), Xavier Deluc (Lorenzo Ribeira), Pierre Mondy (Amilcare Brenno), Ana Torrent (Maria Cariddi), Luigi Diberti (Ettore Salimbeni), Béatrice Macola (Fede), Tony Sperandeo (Santino Rocchi),  Orso Maria Guerrini (Giuseppe Carta), Bruno Cremer (Antonio Espinosa)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el último capítulo de la saga anterior

Capítulo 1

Lorenzo Ribeira, procedente de Canadá, se encuentra en Praga con un individuo que acaba de salir de prisión y que parece tener gran peso en el mundo de las finanzas.

Amilcare Brenno, un jefe de la Mafia, ha comprado en el norte de Italia un matadero. Poco después, se produce una masacre en una villa, en la que son asesinados los jefes de la Cúpula; “la Santísima Trinidad”. Brenno había dado la orden.

También se produce un atentado en un garaje contra Davide Licata: Le disparan tres tiros, uno de ellos en la cabeza.

La juez Silvia Conti está siguiendo el proceso a Espinosa cuando se entera que Davide ha sido tiroteado. Tiene escasas posibilidades de sobrevivir. Pero tras ser trasladado a Milán, donde es operado de urgencia, comienza a recuperarse milagrosamente.

En la clínica milanesa no quiere recibir visitas de nadie, ni siquiera de Silvia. Su hijo Stefano se encuentra en EEUU. Cierto día, aún en el hospital, Davide lee en los periódicos que Espinosa ha sido puesto en libertad (tras sólo cuatro meses de prisión), al parecer „por motivos de salud“. Acordándose de la promesa que le hizo al macro-criminal tras su arresto, „si algún día te liberan acudiré a esperarte con mi pistola”, Davide se esfuerza en recuperarse lo antes posible. Tras el periodo de rehabilitación abandona el centro y se dirige, armado, en busca de Espinosa.

Al llegar al palacete donde su enemigo reside, se entera de que Espinosa está, efectivamente, enfermo de gravedad. Al parecer sólo le quedan 6 u 8 meses de vida, está ya deshauciado. Davide quiere saber quién ordenó el atentado contra él. Espinosa le dice que busque a “un fotógrafo llamado Bellini”.

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