…a tutte le auto della polizia… – Mario Caiano, 1975

a tutte le auto della polizia…

Italia, 1975

Director: Mario Caiano

Género: Polizziesco, giallo

Guión: Piero Regnoli

Intérpretes: Antonio Sabato (Comisario Fernando Solmi), Luciana Paluzzi (Inspectora Giovanna Nunziante), Enrico Maria Salerno (Carraro), Gabriele Ferzetti (Andrea Icardi), Ettore Manni (Enrico Tummoli), Marino Masé (Franz Hekker), Adriana Falco (Fiorella)

Música: Coriolano Gori

Argumento

Fiorella es una chica de 16 años de familia acomodada. Su padre es el célebre cirujano Andrea Icardi, propietario de varias clínicas y conectado con las altas esferas; amigo de políticos e importantes financieros. En la mansión de los Icardi se reúnen con frecuencia exponentes de la jet set romana.

Una tarde, Fiorella le dice a su madre que se va a casa de su amiga Adriana a estudiar. Cuando por la noche llega Icardi su hija todavía no ha regresado. El cirujano llama a casa de Adriana, pero ésta le asegura que Fiorella no se encuentra con ella; y que no la ha visto esa tarde. Sumamente preocupados, los padres alarman a la policía. El comisario Carraro, acompañado de sus ayudantes Fernando Solmi y la inspectora Giovanna Nunziante, se dispone a investigar la desaparición de la muchacha.

Al día siguiente aún no se tienen noticias de Fiorella. Inicialmente se barajan dos hipótesis: Un secuestro, o que la adolescente haya escapado por voluntad propia. Los Icardi se resisten a dar crédito a la segunda posibilidad. Además, los policías terminan admitiendo que es improbable; ya que casi no se llevó consigo dinero y su cartilla de ahorros está intacta. En cuanto al secuestro, sería plausible al ser el cirujano un hombre adinerado. Pero el tiempo va pasando y nadie llama ni envía mensaje alguno pidiendo un rescate.

Como Fiorella salió de casa en moto, los policías cuestionan a los empleados de gasolineras; para averiguar si la chica fue vista y, de ser así, en qué carreteras. Tras reconstruir la ruta, las pistas conducen a unos parajes a las afueras de Roma; un bosque junto a un lago. Solmi acude allí con sus hombres y con perros-policía para rastrear la zona. Tras unos arbustos cerca del agua hallan finalmente indicios: Marcas de ruedas y manchas de sangre.

Un equipo de buzos se dedica a rastrear las profundidades del lago, hasta dar con el cadáver de la joven, atado a su moto. El cuerpo de la chica presenta una herida de bala en la nuca. Cuando durante la autopsia examinan los restos para establecer si se produjo una agresión sexual, los forenses confirman que Fiorella estaba embarazada de tres meses. Los desolados padres no salen de su asombro.

Solmi comienza a ocuparse intensivamente del caso (pese a sentir una animadversión personal hacia Icardi). Su compañera Giovanna trata de recabar información en el colegio femenino al que acudía la víctima. Por su parte, el comisario Carraro, superior de ambos, comienza a recibir presiones de ciertos poderosos individuos para ocultar a los medios los detalles del crimen (con la excusa de “evitar un escándalo”).

Solmi, que ordena buscar el arma con el que fue cometido el crimen, descubre que la zona donde fue asesinada Fiorella es un punto de encuentro habitual para parejas de amantes. Tras sorprender allí a un empedernido voyeur, que disimula intentando hacerle creer que sólo iba allí ”a pescar”, el policía le interroga para hacerle confesar si había visto alguna vez allí a la chica. Carraro parece estar convencido de que el voyeur Enrico Tummoli (quien tiene antecedentes penales por exhibicionismo y acoso sexual) ha de ser el asesino; e insiste en que se le detenga – Carraro parece tener mucha prisa por cerrar el caso de una de una vez…

Mientras tanto, Giovanna sigue a Carla; una compañera de instituto de Fiorella, porque sospecha que está ocultándole algo a la policía. La muchacha llega con un hombre hasta una villa a las afueras de la ciudad… Esa casa funciona como prostíbulo clandestino, regentado por el proxeneta holandés Franz Hekker. Éste era uno de los asiduos a las fiestas de la alta sociedad que se celebraban en la mansión de los Icardi. Y entre las chicas que alquila en su burdel secreto se encuentran varias menores de edad.

Sin embargo, tras el arresto de Hekker, nuevos crímenes comienzan a producirse. Alguien parece estar tratando de silenciar para siempre a aquellos que saben demasiado…

Comentario

Éste cruce entre giallo y polizziesco tiene grandes similitudes temáticas y estilísticas con una muy recomendable película que salió el año anterior: “La polizia chiede aiuto” (Massimo Dallamano, 1974). En ambos films la trama gira en torno a la desaparición y asesinato de una jovencita, y la correspondiente investigación policial. En las dos películas se va descubriendo, conforme se profundiza en los respectivos casos, la existencia de toda una red que implica a “personajes respetables” de la élite política y económica. Para evitar que policías honrados escarben en lo más sórdido sacando a la luz la auténtica dimensión de la trama, irán rodando cabezas; los que conocen detalles comprometedores serán eliminados.

Con semejante argumento es difícil no recordar ciertos asuntos de la vida real, con desaparición y corrupción de menores de por medio – En España, por ejemplo, el de las niñas de Alcásser (1993); aún no completamente esclarecido (los supuestos asesinos materiales no habrían sido más que “cabezas de turco” y algo bastante más siniestro se ocultaría tras ese crimen).

Parece obvio que el largometraje de Dallamano protagonizado por Claudio Cassinelli y Mario Adorf inspiró al director Mario Caiano para filmar la película que nos ocupa. Hacia la última parte de “…a tutte le auto della polizia…“ se suceden varios asesinatos al más puro estilo giallo, con guantes de cuero incluídos. Una garganta es rajada por un bisturí, un hombre es estrangulado con una soga y colgado para aparentar que se trató de un suicidio, una chica es apuñalada hasta la muerte tras ser sorprendida en una bañera…

Mario Caiano realizó otros polizzieschi, como “Milano violenta” (1976) y “Napoli spara!” (1977). También dirigió el curioso y cómico western “Il mio nome é Shangai Joe”. El proxeneta Hekker está interpretado por Marino Masé, el Pignataro de “Il Boss” (Fernando Di Leo, 1973). La inefable Ilona Staller alias “Cicciolina” interviene como una de sus prostitutas. Adriana Falco, la joven y bella actriz que da vida a Fiorella, aparece también en la ya mencionada “La polizia chiede aiuto” en un papel secundario.

La banda sonora fue compuesta por Coriolano Gori, autor de las músicas del western “Tempo di massacro” (Lucio Fulci, 1966) y “La lupa mannara” (Rino di Silvestro, 1976) entre otros.

FHP, julio de 2016

Anuncios

One response to “…a tutte le auto della polizia… – Mario Caiano, 1975

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s