After hours (“¡Jo, qué noche!”) – Martin Scorsese, 1985

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(Imagen: cover.box3)

After hours

EEUU, 1985

Director: Martin Scorsese

Género: Comedia

Guión: Joseph Minion

Intérpretes: Griffin Dunne (Paul), Rosanna Arquette (Marcy), Verna Bloom (June), Tommy Chong (Pepe), Linda Fiorentino (Kiki), Teri Garr (Julie), John Heard (Tom), Cheech Marin (Neil), Catherine O´Hara (Gail)

Música: Howard Shore

Argumento

El oficinista Paul, tras su tediosa jornada laboral en una empresa informática, acude a un café donde conoce a la joven Marcy. Tras darle su teléfono, ella se marcha precipitadamente. Una vez en su casa, Paul decide llamarla con la excusa de ver los pisapapeles que ella se dedica a hacer, y Marcy le invita a que vaya a visitarla de inmediato (son más de las once de la noche). La chica vive con una amiga escultora en el Soho, a una distancia considerable de la casa de Paul. Durante el trayecto en taxi, el vehículo circula tan deprisa que Paul pierde los 20 dólares con los que iba a pagar: El billete sale volando por la ventana y Paul se queda tan solo con unos pocos centavos.

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El juguete – Giuliano Montaldo, 1979

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(Imagen: 4.bp.blogspot)

El juguete (V.O. Il giocattolo)

Italia, 1979

Director: Giuliano Montaldo

Género: Drama, tragicomedia, polizziesco

Guión: Sergio Donati, Nino Manfredi, Giuliano Montaldo

Intérpretes: Nino Manfredi (Vittorio Barletta), Marlène Jobert (Ada), Arnoldo Foà (Nicola Griffo), Olga Karlatos (Laura Griffo), Renato Scarpa (Giuliano), Mario Brega (un atracador), Vittorio Mezzogiorno (Sauro)

Música: Ennio Morricone

Argumento

Vittorio Barletta es un contable que trabaja para el acaudalado industrial Nicola Griffo, antiguo compañero suyo de clase. Hombre bonachón e ingenuo, Vittorio considera a Nicola amigo suyo; cuando en realidad éste sólo le utiliza. El empresario anda metido en asuntos turbios, y emplea a Vittorio para que lleve su contabilidad negra. Además, Vittorio debe transportar para él maletines de dinero, convirtiéndose así en cómplice en una trama de evasion de impuestos. Patrizia, la hija de Griffo, discute cotidianamente con su padre. La joven reclama más libertad, pues está harta de que los guardaespaldas del magnate la sigan en todo momento. Laura, la mujer de Nicola, se insinúa a Vittorio y éste parece sentirse atraído por ella.

Vittorio está casado desde hace 14 años con Ada, a la que define como “un dolor de cabeza con patas” (ella nunca quiere acostarse con él por sus “dolores de cabeza”). El matrimonio no pasa por su mejor momento y los litigios están a la orden del día. Sin embargo, en el fondo se complementan y necesitan el uno al otro. Ada trata de hacerle ver a su crédulo marido que su “amigo” Griffo le está usando para asuntos ilegales, y que si un día la empresa quiebra o es sometida a controles por las autoridades será él, Vittorio, quien pague las consecuencias – El influyente Griffo podrá costearse caros abogados, dirá que no sabía nada y le echará la culpa a su contable. Vittorio no escucha a su mujer y se dedica en casa a su pasatiempo favorito: Coleccionar y reparar relojes.

Una tarde en la que Vittorio y Ada han salido al supermercado a comprar, el establecimiento es atracado. Los asaltantes amenazan a las cajeras y a los clientes con sus revólveres. Pero los vigilantes intervienen y se produce un tiroteo. En el intercambio de disparos Vittorio es herido en una pierna. Tras su estancia de varios días en un hospital, el contable es dado de alta y debe apuntarse a un gimnasio para realizar ejercicios de rehabilitación.

En el gimnasio Vittorio conoce al policía Sauro y ambos van haciéndose amigos. Los dos son “meriodionales”: La historia se desarrolla en el norte de Italia; Vittorio es de Roma y Sauro de Nápoles.

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8 mujeres – François Ozon, 2002

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8 mujeres

Francia, 2002

Director: François Ozon

Género: Intriga, comedia, musical

Guión: François Ozon

Intérpretes: Virginie Ledoyen (Suzon), Catherine Deneuve (Gaby), Danielle Darrieux (Mamy), Firmine Richard (Chanel), Emmanuelle Béart (Louise), Isabelle Huppert (Augustine), Ludovine Saigner (Catherine), Fanny Ardant (Pierrette)

Música: Krishna Levy

Argumento

Francia, años ´50. Suzon, una joven estudiante, regresa a casa por Navidad para pasar las fiestas en familia. Sus padres Marcel y Gaby residen en una opulenta mansión campestre. Con ellos también vive la abuela, conocida como Mamy; así como la tía Augustine, hermana solterona, histriónica y amargada de Gaby, la adolescente Catherine, hermana pequeña de Suzon; y dos empleadas domésticas: la oronda y negra Chanel, y la rubia Louise, ésta última contratada recientemente.

Marcel, el señor de la casa, es un importante hombre de negocios. Es casi mediodía y aún no ha salido de su habitación. Al principio nadie se preocupa, porque él acostumbra a levantarse tarde. Marcel y su esposa duermen en cuartos separados. De improviso se escucha un alarido desgarrador: Es Louise, que había ido a llamar a Monsieur para que baje. Marcel está muerto en la cama, boca abajo, con un puñal clavado en la espalda. Ha sido asesinado.

Tras reponerse del impacto inicial, sus hijas se disponen a llamar a la policía: Pero alguien ha cortado el cable del teléfono (Y todavía no se han inventado los móviles…). Fuera nieva copiosamente, el pueblo más cercano se encuentra a bastante distancia, y es preferible esperar a que el temporal amaine. Por el momento las mujeres se encuentran ante un cadáver y ante un dilema. El asesino (¡o asesina!) aún podría estar cerca. Les llama la atención que los perros no ladraron, así pues es improbable que el crimen fuera cometido por extraños. Las siete comienzan a sospechar mutuamente…

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¿Quién mató al abuelo? – Carlos Enrique Taboada, 1972

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¿Quién mató al abuelo?

México, 1972

Director: Carlos Enrique Taboada

Guión: Carlos Enrique Taboada, Rodolfo de Anda

Intérpretes: Amparo Rivelles (Laura), Enrique Rambal (Mario), Eduardo Alcaraz (Arturo)

Género: Comedia

Argumento

Arturo y Laura son un matrimonio de avanzada edad que vive con sus nietos, dos niños y dos niñas. Los abuelos tomaron la custodia tras el trágico accidente, seis meses antes, que costó la vida a los padres de los pequeños – El hijo del matrimonio y su mujer.

El doctor Mario, además de ser el médico, es también un amigo de la familia que les visita con frecuencia. Arturo es un viejo cascarrabias que nunca quiere dejarse examinar por el “matasanos”. Pero finalmente debe acceder a ello, tras perder contra el médico en una partida de ajedrez. Ambos habían apostado que si perdía, aceptaría someterse a un chequeo. Mario comprueba que el estado de su amigo es alarmante. Tiene graves problemas del corazón y la tensión muy alta. Laura se queda muy preocupada, pero su gruñón marido continúa fumando e ignorando los consejos del galeno.

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El Televisor – Narciso Ibáñez Serrador, 1974

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El Televisor

España, 1974

Director: Narciso Ibáñez Serrador

Género: Suspense, tragicomedia

Argumento

Enrique es un hombre sencillo de mediana edad que trabaja de empleado en un banco en el Madrid de comienzos de los años setenta. El abnegado padre de familia se ha sacrificado siempre para que a los suyos no les faltara de nada. Su empleo como oficinista consume la mayor parte de su tiempo. Diligente y muy ahorrador, ha procurado que su mujer y sus hijos tengan a su alcance todas las comodidades que su sueldo permite: Un buen piso, una lavadora, electrodomésticos… “En realidad todo es mediocre. Pero como Enrique también lo es, no se da cuenta” nos explica el narrador.

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Enrique (Narciso Ibáñez Menta)

Pues el buen Enrique es un hombre simple y gris, consumido por una vida rutinaria y monótona. Tiene, sin embargo, una gran aspiración en la vida; un gran sueño que ansía cumplir algún día: Comprarse un televisor a color, un televisor que no sea “uno cualquiera”, sino el último modelo; el más moderno y el de mejor calidad. Nunca ha querido ir a ver la televisión a casa de los vecinos, como hacían su mujer y sus hijos, porque prefiere pacientemente esperar a poder comprarse su propio aparato…

Tras varios años ahorrando, finalmente llega el gran día. Enrique puede comprarse el televisor que tanto ha anhelado. Su esposa Susana se alegra de verlo tan contento. A la mañana siguiente, que es domingo, Enrique ha puesto el despertador para levantarse temprano; pues no quiere perderse la carta de ajuste. Incluso se viste elegantemente de traje y corbata, sentándose con sacramental solemnidad en el sofá dispuesto a no perderse un segundo de emisión.

Susana y los hijos, Quique y Julita, van a salir a misa; pero en lugar de acompañarles como cada domingo Enrique prefiere seguir la retransmisión de la misa desde casa. A Enrique le gustaría que su familia se quedara todo el día con él ante el televisor, pero su esposa e hijos tienen otros planes.

Cuando Susana regresa por la noche, Enrique sigue mirando la televisión, casi hipnotizado; no ha comido en todo el día. Susana cree que esa fascinación entre infantil y enfermiza que siente su marido ante la novedad de poseer un televisor irá decreciendo próximamente… Pero se equivoca.

Al día siguiente, lunes, Enrique pide permiso a su jefe en la oficina para salir unas horas antes del trabajo: “Es que mi mujer no se encuentra bien, va a venir el médico y quiero estar con ella…” El director del banco le concede incluso dos días libres, pues es su mejor empleado y nunca antes había pedido un favor. En realidad, Enrique lo que quiere es seguir viendo la televisión: Un hábito que poco a poco se va convirtiendo en algo tan vital para él, en algo tan imprescindible, como el oxígeno que respira…

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Hoy, 4 de julio, Ibáñez Serrador cumple 81 años – ¡Felicidades, Chicho!

Comentario

Éste sublime mediometraje de algo más de una hora de duración no es, como podría pensarse,  un episodio tardío de las sesenteras „Historias para no dormir“ sino una producción independiente de la famosa serie dedicada al terror y el suspense.

Chicho Ibáñez Serrador retrata  magistralmente cómo se va transformando la vida de un hombrecillo que se convierte en adicto a la televisión: Ya no escucha a su familia, ya no le interesa salir de casa (ni siquiera para ir a trabajar)… No se despega de la pantalla en todo el día y todo lo demás le es indiferente.

“El Televisor” es una tragicomedia de suspense que comienza con bastante humor negro, sarcástico y paródico; y que va adquiriendo, conforme avanza la historia, tintes cada vez más agobiantes de pesadilla kafkiana. Enrique se sumerge en una espiral de locura, ya no es capaz de diferenciar la realidad de la ficción. El paulatino e hiperbólico delirio del teleadicto amenaza con destruir su vida y las de sus seres queridos…

La película, que realiza una sutil crítica social, no está ni mucho menos desfasada: Hoy podría rodarse perfectamente un film análogo a modo de “remake” – Mostrando las consecuencias del abuso de teléfonos móviles “smartphone”, por ejemplo.

No cabe duda de que la televisión, consumida de forma excesiva, mucho más que “informar” o “entretener” contribuye a incrementar los niveles de aborregamiento y estupidización de las masas. Hoy mucho más que en 1974. Y la visionaria propuesta de Chicho adquiere un carácter casi profético, si tenemos en cuenta los niveles de bajeza, inmundicia y adoctrinamiento presentes en la televisión actual.

Enrique al psiquiatra: “Hace ya unos días que me dí cuenta, pero ya era demasiado tarde… Todo lo que sale por aquí (el televisor) es mentira o es maldad”

Psiquiatra: “Durante algún tiempo tiene usted que dejar de ver televisión“

Enrique: „No puedo…“

Psiquiatra: „¿Por qué?”

Enrique: “Porque ya no sé pensar (…) El televisor piensa por mí.”

El gran Chicho Ibáñez Serrador, con sus inolvidables “Historias para no dormir”, es uno de los pocos que ha dedicado su vida a hacer televisión de calidad en España.

Su padre Narciso Ibáñez Menta interpreta una vez más al protagonista de éste episodio.

FHP, marzo de 2016

Soñar no cuesta nada – Rodrigo Triana, 2006

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Soñar no cuesta nada

Colombia, 2006

Director: Rodrigo Triana

Género: bélica, drama, comedia

Guión: Jörg Hiller, Clara María Ochoa

Intérpretes: Diego Cadavid (Lloreda), Juan Sebastián Aragón (Venegas), Manuel José Chávez (Porras)

Música: Nicolás Uribe

Argumento

Un grupo de soldados del ejército colombiano se encuentra cumpliendo una misión en el interior de la selva. El comando “Destroyer” debe enfrentarse a la guerrilla y llega hasta un campamento abandonado hace poco por los subversivos. Lo que no saben es que su misión consistía concretamente en liberar a tres gringos. “Para eso estamos arriesgando el pellejo” protestan varios cuando se enteran a través de la radio. Allí en el campamento descubren un pequeño arsenal a base de fusiles de asalto AK-47. Esperan ser recogidos lo antes posible por otras unidades del ejército, pues se les están acabando las provisiones, y hay varios “lanzas” enfermos con paludismo.

Uno de los reclutas tiene la fortuna de encontrar semienterradas varias caletas repletas de millones de dólares. Se lo comunica a unos pocos camaradas y tratan de que no se enteren más. Al principio no piensan reportar el hallazgo a su superior, pero son descubiertos de todos modos tras el accidental explosionar de una mina, tambien enterrada junto a uno de los contenedores. Uno de los reclutas, Elmer Porras, no considera que sea honesto quedarse con el dinero, que procede de las actividades ilícitas de las FARC, y piensa que hay que entregarlo a las instancias competentes. Pero hasta el teniente, la máxima autoridad en el pelotón, decide que la fortuna sea equitativamente repartida entre todos los componentes del comando “Destroyer”. La suma total que corresponde a cada uno de los soldados asciende a unos 100.000 US$.

Pero pronto empiezan los problemas, pues los “dolorosos” no se pueden comer. Los nuevos millonarios siguen en las profundidades de la selva abandonados a su suerte por el ejército para el cual combaten, que parece haberse olvidado de ellos. También comienzan ciertas maniobras especulativas, con arbitrarios cambios de pesos por dólares y juegos de cartas con altas apuestas, que dan pie a enfrentamientos y rivalidades en el seno de la tropa. Para agilizar el rescate, uno de los soldados toma la resolución de dispararse un tiro en el pie. Consigue de ese modo que el teniente pueda comunicarse exitosamente con otras unidades con la excusa de que “están siendo atacados y hay un soldado herido”, para que rápidamente envíen refuerzos y helicópteros al rescate.

Sin embargo no los llevan aún a la ciudad, para que puedan retirarse y disfrutar de sus recién adquiridos millones, sino que deben continuar en otra zona de la selva, conjuntamente con otras unidades, para desempeñar una misión de aún mayor envergadura. El nuevo oficial al mando tiene la intención de requisar los equipajes de los reclutas del “Destroyer”, porque ha oído que encontraron un arsenal de fusiles de la guerrilla y desea evitar que alguno de los soldados se hayan apoderado de algunas de esas armas ilegalmente… Lo que no sospecha es que las mochilas de los soldados están atiborradas de billetes verdes… Pero tras el primer registro al equipaje de Porras (el único que no llevaba nada de dinero) es frenado el procedimiento, pues el teniente milagrosamente recibe una comunicación que les ordena partir hacia otra zona.

Momentos de tensión se viven a bordo del avión militar cuando uno de los soldados, que desesperado afirma que alguien le ha robado su parte del botín, amenaza con hacer estallar una granada de mano. Sus compañeros logran aplacarlo en el último momento, y una vez en tierra debe render cuentas ante una superior. Pero no dice nada, y tras regresar con sus camaradas, el teniente le devuelve su dinero (que alguno de ellos había sustraído, o bien que entre todos habían contribuído a colectar…)

Los reclutas reciben un día de permiso para ir a la ciudad, y entonces se desbocan sus estrafalarias extravagancias y su ostentosidad, lo que resultará sumamente contraproductivo. Compran coches de alta gama, ropa cara, artículos de lujo, despilfarran en restaurantes y discotecas, llamando la atención allá a donde van. El mayor error lo comenten al acudir a una especie de club de alterne, alquilando el local para ellos solos. Uno de los soldados está platónica y perdidamente enamorado de una de las chicas que allí trabaja (a la que ha visto actuar allí en otras ocasiones); una bailarina y prostituta llamada Dayana, cuya ropa interior le acompañó como reliquia durante sus largos días en la selva y las duras marchas como pobre soldado…

Comentario

Divertida e interesante producción colombiana basada al parecer en hechos reales. En algunos apectos recuerda a la magistral “Rapiña” (México, 1975), drama psicológico que trata de unos pobres campesinos que consiguen una pequeña fortuna saqueando los restos de un avión siniestrado en las montañas. Los bienes materiales que nunca antes poseyeron esas sencillas gentes y el miedo a ser descubiertos, hacen que cambien progresivamente (especialmente el protagonista, interpretado por Ignacio López Tarso). El principal personaje de ese film mexicano, un humilde leñador indígena, una vez “rico” se va volviendo codicioso y retorcido.

Éste no es exactamente el caso de los soldados de “Soñar no cuesta nada”. Ellos no se vuelven cada vez más avaros, sino más bien cada vez más estúpidos. Dilapidando a manos llenas la “lotería” que les acaba de tocar, sólo logran llamar la atención. El caso del pobre ingenuo enamorado de la prostituta es casi hilarante, de dimensiones tragicómicas. La meretriz a la que acaba de declarar su amor eterno y a la que ha incluso propuesto matrimonio no solamante le roba su dinero, sino que además le denuncia al ejército, y todos terminan en la cárcel. O más bien casi todos…

El sumamente escrupuloso recluta Porras resultó ser finalmente el menos estúpido, comparado con sus compañeros de armas, que despilfarraron la fortuna hallada de la noche a la mañana. Pues, pese a negarse en un principio a aceptar su parte del tesoro, finalmente la tomó y ocultó en la selva para su mujer y su pequeña hija, que pasaban por apuros económicos. Él fue así el único que logró que su parte del botín tuviera una finalidad realmente útil.

FHP, 2015

Rane (a.k.a. The Wounds / Las Heridas) – Srdjan Dragojevic, 1998

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Rane (a.k.a. The Wounds / Las Heridas)

Serbia, 1998

Director: Srdjan Dragojevic

Género: gangsters, drama, comedia negra

Guión: Srdjan Dragojevic

Intérpretes: Dusan Pekic (Pinki), Milan Maric (Svaba)

Música: Aleksandar Habic

 

Argumento

 

Belgrado, 1996. Dos jóvenes delincuentes, sentados en el interior de un coche, tratan de avanzar una noche en medio de una manifestación. Uno de los dos, que responde al absurdo nombre de „Pinki“, rememora a modo de flashback la historia de su corta vida, la cual narra en primera persona con ciertas dosis de sarcasmo.

Nació en 1980, poco después de la muerte del Mariscal Tito. En 1991, durante su infancia, él y otros amigos se dedican a hostigar y apedrear a otro chico de la vecindad que es de origen croata o esloveno (hoy a esa actitud se la conoce con el anglicismo de “bullying”). Éste, sin embargo, trata de defenderse a pedradas pese a su timidez y retraimiento. El croata es hijo de una presentadora de televisión muy conocida en el barrio, que conduce un programa en el cual entrevista a personajes provenientes de los bajos fondos. Ésta presentadora “madurita” (o “milf”, para usar ese modismo anglicistizante y acrónimo) es el amor platónico del adolescente Pinki, que pensando en ella acude al baño varias veces al día para ejercer compulsivamente el vicio del onanismo. Al barrio retorna un antiguo residente que “ha hecho fortuna” en Alemania; un gangster de medio pelo que se convierte rápidamente en el ídolo de los muchachos del barrio, especialmente de Pinki y su amigo Svaba. Éste estrafalario personaje es conocido como Kure, y aspira algún día a ser entrevistado en el programa televisivo sobre el turbio mundo del hampa. Kure toma a Pinki y Svaba bajo su protección, convirtiéndose en el mentor de ambos, e iniciándoles en el mundo del delito. Les enseña a manejar las armas y les contrata a una prostituta. Los dos adolescentes aprenden rápido, hasta el punto de que llegan incluso a aventajar a su maestro. Éste trata de endurecerlos haciendo, por ejemplo, que corran voluntariamente a golpearse la cara contra su puño extendido. A Pinki, su padre le propina una monumental paliza cuando descubre que frecuenta esas malas compañías (pero irónica y tragicómicamente, unos años más tarde, le pedirá “trabajo” a su hijo cuando éste haya progresado en el gangsterismo y el país esté sumido en una crisis cada vez más asfixiante… Finalmente el pobre hombre se acabará suicidando.)

Kure, que ha comenzado a propasarse en el consumo de las sustancias estupefacientes que comercializa, ya no es “el de antes”, y pronto deja de ser un ídolo para los jóvenes que apadrinó, quienes lo ven ahora como un despreciable yonki. Una noche, Kure es tiroteado hasta la muerte por desconocidos, y a su entierro acuden otros compañeros “de profesión” suyos (entre ellos probablemente su asesino) a pronunciar elegíacas peroratas e hipócritas homenajes póstumos. Pinki y Svaba son ahora dos pájaros de armas tomar: Ultraviolentos, desquiciados, sin escrúpulos (y también sin cerebro). Consumen drogas sin nigún tipo de control e incitan a la octogenaria abuela de uno de ellos a que fume porros (diciéndole que son “cigarrillos americanos”) e incluso a que esnife cocaína (“remedio contra la sinusitis”). Logran su sueño de aparecer en la televisión, en el programa dedicado a “célebres” delincuentes, y (lo que es más importante) acostarse con su presentadora… Pero la relación de ambos con ésta abre una brecha importante entre los dos amigos. Tras una jornada de excesos cocaínicos, el impulsivo Svaba, loco de celos, descerraja sendos tiros sobre su compinche, mandándolo por un largo periodo de tiempo al hospital. Cuando sale de allí, aún sin estar totalmente recuperado, Pinki llama a su “amigo” para citarse cara a cara con él y arreglar las cuentas pendientes.

Volvemos así a la escena inicial de la película, en una noche de 1996, cuando ambos a bordo del coche se dirigen a un cementerio atravesando las calles de Belgrado llenas de manifestantes…

Comentario

La película tiene un estilo similar a los films de Emir Kusturica, aunque trata de ridiculizar en algunos aspectos al patriotismo serbio (tal vez para ser “bien vista” a los ojos de la “crítica occidental”, que de otro modo tildaría al film de “chauvinista”… Ojo al dato: Entre los productores del largometraje figura nada menos que la multinacional McDonald´s (!)

El director de “Rane” es Srdjan Dragojevic, quien dos años antes (en 1996) dirigió la excelente “Lepa selo, lepo gore” (a.k.a. “Pretty village, pretty flame”).

“Rane” resulta trepidante y alocada, tiene una buena banda sonora que en ocasiones emplea elementos de música balcánica, canciones tradicionales y militares de la época yugoslava, y ritmos techno noventeros.

Éste film es en primer lugar una desenfadada comedia negra, narrada en primera persona por el protagonista con un tono muy ácido. En ciertos aspectos, tiene una proximidad argumental-temática con el cine quinqui hispano de los ochenta, pues los personajes son el fruto de una sociedad en descomposición (la yugoslava), de un ambiente marcado por las luchas fratricidas, la inflación galopante y las sanciones (así como la entrada de las drogas). No obstante, “Rane” no profundiza en los aspectos dramáticos de la situación, los muestra sólo de pasada. La finalidad prioritaria de la cinta parece ser el entretenimiento: con grandes dosis de acción y situaciones hilarantes en medio de un hilo conductor de carácter autobiográfico.

“Rane” cumple su finalidad de entretener, pero está a años luz de la magistral “Lepa sela, lepo gore” (1996), película bélica (más seria, pero no exenta de humor negro) del mismo director.

FHP, 2015