La cruz de las 7 piedras: El hombre lobo contra la Camorra – Marco Antonio Andolfi, 1987

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Carátula japonesa de ésta obra maestra

La cruz de las siete piedras: El hombre lobo contra la Camorra (V.O. La croce dalle sette pietre: Il lupo mannaro contro la Camorra)

Italia, 1987

Director: Marco Antonio Andolfi

Guión: Marco Antonio Andolfi

Intérpretes: Marco Antonio Andolfi (Marco), Annie Belle (Maria), Gordon Mitchell (Líder de la secta)

Música: Paolo Rustichelli

Género: Terror

Argumento

En unos oscuros sótanos tiene lugar una siniestra orgía sadomasoquista en la que un satánico sacerdote invoca a una criatura infernal llamada Aborym.

Marco, empleado de un banco en Roma, llega a Nápoles para visitar a su prima Carmela. Ésta le recoge en la estación y ambos se dirigen a una cafetería para desayunar. Mientras tanto, en una playa no lejos de allí se realizan trapicheos de drogas bajo la atenta mirada del líder de la secta antes vista.

Marco y Carmela hace muchos años que no se han visto, y él al principio no la reconoce (“Te recordaba diferente”). Mientras están en el bar, ella se ausenta para realizar una llamada teléfonica. Después salen a caminar por las estrechas callejuelas napolitanas. Unos ladronzuelos a bordo de una moto, los mismos que compraban drogas en la playa, pasan junto a ellos a toda velocidad y le arrancan a Marco la cadena que llevaba colgada al cuello: Una cadena con una cruz de siete piedras.

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Marco reacciona histérico, pues esa joya es muy importante para él. Los otros viandantes no entienden el motivo de su nerviosismo, pues para ellos es el pan de cada día que se cometan robos de ese tipo. Unos policías de paisano se ofrecen a ayudar a Marco, quien monta a bordo del coche de los agentes para perseguir a los malhechores. Carmela prefiere regresar a su casa.

En una gasolinera, Marco reconoce a los asaltantes y éstos son abordados por los policías. Se les registra, encontrando varios objetos de valor, pero ni rastro de la cruz con las siete piedras. Para Marco es de vital importancia recuperar la joya, más adelante iremos viendo el por qué.

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La Mujer Lobo – Rino De Silvestro, 1976

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La lupa mannara

Italia, 1976

Director: Rino Di Silvestro

Género: Terror

Guión: Rino Di Silvestro

Intérpretes: Annik Borell (Daniela), Howard Ross (Luca), Dagmar Lassander (Elena)

Música: Coriolano Gori

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Argumento

Una noche de luna llena, en medio de un círculo de fuego, una mujer desnuda baila frenéticamente una sincopada danza en estado de trance… Unos aldeanos con antorchas, ataviados a la usanza del siglo XVIII o principios del XIX, la buscan para ejecutarla en la hoguera, pues se trata de un peligrosa bruja que tiene las facultades de transformarse en loba. Bajo la influencia de la luna, la desnuda bailarina cesa su extático ritual y comienza a cubrirse de pelo; su boca se transforma en un hocico y sus ojos se inyectan en sangre… Es la lupa mannara, la mujer lobo. Ataca y despedaza a mordiscos a uno de los pueblerinos, pero finalmente es reducida por la turba y atada a un poste en la hoguera…

Una mujer con idénticos rasgos que la que se transformaba en fiera lobuna despierta con angustia en su cama… Todo había sido una pesadilla de Daniela, que así se llama la joven. Su preocupado padre acude de inmediato. Daniela tiene graves problemas de nervios, y padece con frecuencia crisis de pánico. Tras ser examinada por el médico, éste le dice al progenitor de la chica que la muchacha debería pasar unas semanas de reposo, preferentemente en el campo.

El motivo de los esporádicos ataques que sufre se retrotrae a un trauma sufrido en el pasado: Cuando era una quinceañera, Daniela fue violada y desde entonces se encerró en sí misma, está mentalmente desequilibrada y odia a todos los hombres (a excepción de su padre). Padece un severo trastorno de sexofobia, dice el psiquiatra que la atiende.

Daniela y su padre, un acaudalado aristócrata, se van a la mansión campestre de la familia para relajarse durante un tiempo. Se da la circunstancia de que en esa misma zona, hace muchos años, fue quemada en la hoguera una antepasada de Daniela, acusada de ser una mujer lobo. El padre siempre pensó que aquello no era más que una leyenda, pero el psiquiatra le explica que la licantropía es un fenómeno que efectivamente existe. Daniela había soñado pues con aquello que le sucedió a su tatarabuela.

Daniela tiene una hermana que estudia astrofísica en los EEUU, donde se ha casado. El padre recibe un telegrama de esa otra hija suya, Elena, que piensa venir a visitarles a Italia con su marido. Daniela considera la llegada de su hermana como un incordio a su tranquilidad, y desde que el matrimonio está en la casa se dedica a rehuírles.

La primera noche, que es de luna llena, Elena tiene sexo con su marido, y es contemplada por Daniela durante el acto a través de la puerta entreabierta. La conflictiva joven sale de la mansión y se interna en el espeso jardín. El esposo de Elena, que se ha percatado de que alguien les estaba espiando, la sigue. Cuando Daniela y su cuñado están solos y alejados de la casa, la perturbada se ha desnudado e invita al hombre a poseerla… Éste cae en la trampa, atraído por la hermana de su mujer, y cuando se acerca, Daniela se transforma en una bestia peluda con hocico, colmillos y garras; el hombre es mordido en la yugular y se desangra…

Como consecuencia del monstruoso homicidio, Daniela es internada en un manicomio criminal. Su estado mental es de completa enajenación. Cuando su hermana Elena, ahora viuda, la visita; Daniela reacciona furibunda y como bajo una posesión diabólica. Los médicos y las enfermeras del centro se ven obligados a atarla a la cama. Por la noche, otra interna con trastornos de ninfomanía e inclinaciones lésbicas va a visitarla (nadie vigila a las enfermas, que no se encuentran en celdas sino en habitaciones de hospital). Daniela le pide que la desate, y la otra así lo hace. Cuando la licántropa se ve libre, le clava unas tijeras en la nuca como muestra de “agradecimiento” y escapa del manicomio, escondiéndose dentro del coche de una de las doctoras. Daniela provoca un accidente de tráfico al atacar a la mujer que conduce el coche, quien muere tras el impacto.

Ahora Daniela, peligrosa mujer lobo como su antepasada, está más alienada que nunca y anda por la comarca dispuesta a cometer todo tipo de sangrientas atrocidades…

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Comentario

Original film de terror con toques de giallo/polizziesco y de rape&revenge con una mujer-lobo como figura principal; que bien pudiera ser la contraparte femenina del ibérico licántropo Waldemar Daninsky (o Paul Naschy).

La película narra con gran poderío visual las aventuras y desventuras de la lunática (nunca mejor dicho) y delirante Daniela, cuyo pasado traumático ha desencadenado que se repita en ella la mutación animalesca que, en noches de plenilunio, ya padecía su sanguinaria antepasada. Ésta se le aparece a Daniela como etéreo espectro, indicándole que no se resista a sus impulsos depredadores y asesinos. La escena en el hospital psiquiátrico, al recibir la visita de su hermana, recuerda a una de las crisis de posesión diabólica que padecía la niña de “El Exorcista” de William Friedkin (filmada tres años antes, en 1973).

El director Rino Di Silvestro no fue demasiado prolífico y sólo realizó una decena de producciones de serie B, siempre de temática exploitation, usando subgéneros como el de “mujeres en prisión”, softcore o “campos nazis”. Sin haber visto el resto de su exigua  filmografía, me arriesgaría decir que ésta es probablemente su película más interesante.

La francesa Annik Borel (cuya carrera cinematográfica se reduce a participaciones en algunas ignotas y zetosas exploitation-movies setenteras) interpreta a la mujer-lobo y loca de remate Daniela.

Uno de los elementos más destacables de la película es el ritmo hipnótico a base de percusiones que se escucha en momentos como la escena inicial (el ritualístico baile) o de las transformaciones lobunas. Esa música recuerda a la empleada por Stelvio Cipriani en la memorable orgía de “Deviation” (José Ramón Larraz, 1971). La banda sonora de “La lupa mannara” estuvo a cargo de Coriolano “Lallo” Gori.

El film cuenta con la presencia en un papel secundario (como uno de los tres violadores que agreden a Daniela en la casa del poblado western) del forzudo Pietro Torrisi alias Peter McCoy, quien unos años después interpretaría a sucedáneos de Conan para películas de espada y brujería italianas (como “El Trono de fuego” de Franco Prosperi, 1983).

FHP, 2015

 

La noche de Walpurgis – León Klimovsky, 1971

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La Noche de Walpurgis a.k.a. „Werewolf vs. The Vampire Woman“

España, 1971

Director: León Klimovsky

Género: Fantaterror

Calificación: 5

Guión: Paul Naschy, Hans Munkel

Intérpretes: Paul Naschy (Waldemar Daninsky), Gaby Fuchs (Elvira), Andrés resino (inspector)

Música: Antón García Abril

Argumento

Waldemar Daninsky (Paul Naschy), es un escritor solitario que reside en una mansión campestre, a las afueras de un pueblo. Guarda un escabroso secreto; pues se trata de un licántropo, que en noches de luna llena muta en feroz hombre lobo. En esas ocasiones, es incapaz de controlar sus impulsos y comete toda clase de atrocidades contra quien se cruce en su camino.

Daninsky, pues, se transforma en hombre lobo contra su voluntad, y considera ésto como una trágica maldición. Algo similar a lo que acontecía con el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Las amigas Elvira y Geneviéve están interesadas en hallar la tumba de una condesa vampira medieval, supuestamente situada en las inmediaciones del castillo de Daninsky. Éste se encuentra con las jóvenes, a las que invita a pasar la noche como sus huéspedes, y al día siguiente descubren los posibles restos de la vampiresa. Debido a una herida que tiene en la muñeca, Elvira provoca accidentalmente que la presunta condesa vuelva a la vida, cuando gotas de sangre de la jóven mojan el cráneo de la sepultada.

Pese a su condición de hombre lobo (y por lo tanto de monstruo maldito), Daninsky tratará de ayudar a las jóvenes, a las que aconseja utilizar crucifijos contra la amenaza vampírica, pero no podrá evitar que Geneviéve sea mordida por la condesa revivida (que ya no es un esqueleto sino una bella vampiresa), y por tanto se convierta ella también en una muerta en vida chupasangres.

Por su parte, Waldemar y Elvira se enamoran, sin que para ella sea impedimento la condición de licántropo de su anfitrión. Mientras tanto, el excéptico inspector Marcel, antiguo novio de Elvira, llega al pueblo con la intención de investigar los misteriosos asesinatos que los lugareños achacan a un “hombre lobo”. Las pistas le llevan al castillo de Daninsky.

Allí reencuentra a Elvira, a la que insta a regresar a la ciudad. Ésta se niega pero Waldemar insiste en que es lo mejor para todos. Cuando aquella noche Elvira y Marcel atraviesan el bosque en coche para retornar a su ciudad, son interceptados por la vampira, la cual los transporta a las mazmorras de su castillo donde los encadena con la intención de torturarlos.

Finalmente llega Waldemar Daninsky, quien se transforma en hombre lobo y tras una encarnizada lucha, logra derrotar a la condesa mandándola de vuelta a los infiernos. Pero, para poner fin a la maldición que le atormenta, Elvira interviene y mata al hombre lobo/Daninsky clavándole un crucifijo.

Comentario

Una de las más conocidas películas protagonizadas por Jacinto Molina (alias Paul Naschy) encarnando al personaje del hombre lobo Waldemar Daninsky, pero lamentablemente bastante floja en todos los aspectos. El judío argentino León Klimowsky, residente durante años en España, fue uno de los directores de la saga sobre el popular licántropo ibérico.

Paul Naschy es (como actor) uno de los principales exponentes del fantaterror español, un género muy en boga durante los años setenta, y que bebía de las influencias de la productora Hammer, el terror clásico del “Drácula” de Tod Browning con Bela Lugosi, o el “Frankenstein” de James Whale (ambas de 1931), así como también del giallo italiano (Mario Bava, Dario Argento, etc). El fantaterror, además, solía incluir elementos eróticos (comenzaba la época del “destape”); un recurso habitualmente empleado en España sobre todo por Jesús “Jess” Franco.

Otro director característico del género fue el gallego Amando de Ossorio, que (pese a la falta de medios) realizó la muy atmosférica y lograda saga de los Templarios sin ojos; inspirado por el terror gótico, y las lecturas de Edgar Allan Poe o Lovecraft.

Las películas del hombre lobo Waldemar Daninsky interpretadas por Naschy y las de los templarios dirigidas por Ossorio constituyen lo más representativo del fantaterror español, sin embargo, en mi opinión, lo mejor del género es sin duda la obra de Narciso Ibáñez Serrador; director de dos excelentes películas: “La Residencia” (1969) y “Quién puede matar a un niño” (1976).

FHP (AlucineCinéfago), 2014