La cruz de las 7 piedras: El hombre lobo contra la Camorra – Marco Antonio Andolfi, 1987

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Carátula japonesa de ésta obra maestra

La cruz de las siete piedras: El hombre lobo contra la Camorra (V.O. La croce dalle sette pietre: Il lupo mannaro contro la Camorra)

Italia, 1987

Director: Marco Antonio Andolfi

Guión: Marco Antonio Andolfi

Intérpretes: Marco Antonio Andolfi (Marco), Annie Belle (Maria), Gordon Mitchell (Líder de la secta)

Música: Paolo Rustichelli

Género: Terror

Argumento

En unos oscuros sótanos tiene lugar una siniestra orgía sadomasoquista en la que un satánico sacerdote invoca a una criatura infernal llamada Aborym.

Marco, empleado de un banco en Roma, llega a Nápoles para visitar a su prima Carmela. Ésta le recoge en la estación y ambos se dirigen a una cafetería para desayunar. Mientras tanto, en una playa no lejos de allí se realizan trapicheos de drogas bajo la atenta mirada del líder de la secta antes vista.

Marco y Carmela hace muchos años que no se han visto, y él al principio no la reconoce (“Te recordaba diferente”). Mientras están en el bar, ella se ausenta para realizar una llamada teléfonica. Después salen a caminar por las estrechas callejuelas napolitanas. Unos ladronzuelos a bordo de una moto, los mismos que compraban drogas en la playa, pasan junto a ellos a toda velocidad y le arrancan a Marco la cadena que llevaba colgada al cuello: Una cadena con una cruz de siete piedras.

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Marco reacciona histérico, pues esa joya es muy importante para él. Los otros viandantes no entienden el motivo de su nerviosismo, pues para ellos es el pan de cada día que se cometan robos de ese tipo. Unos policías de paisano se ofrecen a ayudar a Marco, quien monta a bordo del coche de los agentes para perseguir a los malhechores. Carmela prefiere regresar a su casa.

En una gasolinera, Marco reconoce a los asaltantes y éstos son abordados por los policías. Se les registra, encontrando varios objetos de valor, pero ni rastro de la cruz con las siete piedras. Para Marco es de vital importancia recuperar la joya, más adelante iremos viendo el por qué.

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Empusa – Paul Naschy y Carlos Aured, 2010

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Empusa

España, 2010

Director: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Guión: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Intérpretes: Paul Naschy (Abel), Antonio Mayans (Víctor), María Jesús Solina (Natalia)

Música: Enrik García

Género: Fantaterror/Comedia

Argumento

El actor jubilado Abel Olaya, que ahora se dedica al estudio de temas parapsicológicos en una localidad de la costa, pasea por la playa con su amigo Víctor, un viejo lobo de mar. En la orilla encuentran la mano cercenada de una joven mujer. Abel decide llevarse el cadavérico trofeo a su casa, para “investigarlo”, mientras que Víctor está convencido de que lo más prudente es llamar a la policía.

Abel es un “viejo verde” que mantiene un inestable noviazgo con Natalia, camarera de un antro en la localidad. La chica está preocupada por la salud del maduro investigador esotérico, quien abusa de la absenta, los barbitúricos y el café.

A raíz del macabro hallazgo en la playa, Abel intensifica sus lecturas sobre temas ocultistas. Sospecha que pueda existir una relación con unas siniestras criaturas mitológicas de carácter vampírico conocidas como empusas.

La mano que Abel y Víctor encontraron sólo es el primero de una serie de restos mortales que comienzan a proliferar en aquellas costas: Pronto aparecen en la playa cuerpos de jóvenes, hombres y mujeres, con miembros amputados y con las cuencas de los ojos vacías. Además, un grupo de turistas es atacado por una enfurecida bandada de gaviotas.

Por si ello fuera poco, el baron Ulrich, adinerado personaje que de vez en cuando invita a Abel a fastuosos banquetes y orgías a cambio de que le eche las cartas del tarot, es asesinado a puñaladas; instantes después de que Abel le revelara (leyéndole las líneas de la mano) que “ve un funeral próximo… el suyo”.

Mientras Víctor busca sonsacarle información a su amigo comisario de policía, Abel conoce a una atractiva joven que se presenta como Cristabel. Ésta muchacha de estética gótica, “estudiante de arqueología y fascinada por la egiptología”, seduce lascivamente al viejo esoterista… para intentar vampirizarlo.

El comisario sospecha de la existencia de una secta satanista que realiza sanguinarios crímenes rituales. Pero Abel está convencido de que la realidad es aún más tenebrosa…

Víctor es atacado por las empusas, llevado a una gruta y sacrificado brutalmente. Pero retorna de entre los muertos en forma de “zombie” para asesorar a su amigo Abel con informaciones procedentes “del más allá”.

El cura del pueblo revela al investigador de lo oculto el paradero de “los siete puñales de Sión”, legendarios instrumentos fabricados por los Templarios en Jerusalén, que sirven para neutralizar a las vampiresas.

Pero poco después, también el cura va cayendo en las redes de las empusas, así como el comisario…

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Comentario

Se trata ésta de la última película (obra póstuma) de Jacinto Molina alias Paul Naschy, el entrañable licántropo ibérico, célebre por sus interpretaciones de hombre-lobo en films de serie B setenteros del fantaterror español.

“Empusa” busca conjugar el cine de terror vampírico de toques eróticos con el humor desenfadado y casposo propio de Jess Franco o Torrente, logrando un híbrido grotesco que no hay por donde cogerlo, sobre todo debido a lo catastrófico del guión. Estamos ante un despropósito de colosales dimensiones.

Con la notable excepción de Paul Naschy, las interpretaciones son penosas; y la mayoría de los diálogos, cargados de postiza e innecesaria chabacanería, dan vergüenza ajena.

El rodaje de éste bodrio fue bastante atribulado, pues el que iba a ser originalmente su director, Carlos Aured, renunció en plena filmación y Paul Naschy tuvo que ocupar apresuradamente su lugar – trabajando así tanto detrás de las cámaras como delante de ellas.

Salta a la vista la falta de un presupuesto digno y el carácter no profesional de la inmensa mayoría de los “actores y actrices” que se prestaron a colaborar en éste engendro.

Sólo Paul Naschy merece ser recordado con respeto y cariño por haberse entregado en cuerpo y alma y con gran fuerza de voluntad a éste último proyecto suyo; pues ya durante el rodaje estaba gravemente enfermo. Pese a ello, no claudicó ante los problemas técnicos, económicos y personales para que su proyecto viera la luz. Sin embargo, falleció antes de que la película estuviera completamente concluída.

Mucho mejor que ésta infumable atrocidad es el peplum hispano “Los Cántabros”, que Naschy dirigió en 1980. Allí se recrea la invasión romana de la península ibérica y la resistencia de las tribus cántabras, lideradas por el invicto caudillo Corocotta (Joaquín Gómez alias Dan Barry). En aquella ocasión, además de dirigir, Naschy interpretó también al general romano Marco Vespasiano Agripa.

FHP, noviembre de 2015

Witchdoctor of the living dead – Charles Abi Enonchong, 1985

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Witchdoctor of the living dead

Nigeria, 1985

Director: Charles Abi Enonchong

Género: Terror

Guión: Charles Abi Enonchong

Intérpretes: Joe Layode, St. Mary Enonchong

Argumento

En un poblado africano, escalofriantes sucesos aterrorizan a campesinos y granjeros. Muertos vivientes siembran el pánico a plena luz del día, y serpientes (de goma) atacan a las gentes en sus chozas. El brujo de la aldea afirma ante los ancianos de la tribu que los espíritus de los difuntos están disgustados porque sus descendientes ya no siguen las viejas tradiciones. La plaga que se ceba con los moradores de esa zona es por tanto un castigo del Más Allá. El brujo es capaz de comunicarse con los muertos y de transformarse en una cabra.

Por su parte, como antagonista del hechicero local aparece un sacerdote cristiano, pastor evangélico; que sostiene que el brujo con su magia negra está detrás de los infortunios que azotan al lugar, y que acusa al avieso adivino de manipular a los aldeanos supersticiosos e ignorantes. El cura busca ayuda trayendo al remoto poblado selvático un inspector de la policía procedente de la ciudad.

De ese modo, existe un problema de ultratumba que afecta a todos los moradores del pueblo (el asedio de los zombis y las serpientes) y dos metafísicas maneras de afrontarlo que pugnan entre sí: la del chamán y la del sacerdote cristiano, que acusa al primero de instigar la sobrenatural catástrofe.

Comentario

Ésta zombie-exploitation directamente procedente de las selvas del África negra es una experiencia cinéfaga que difícilmente los consumidores compulsivos de películas raras podrán olvidar. Estamos ante un despropósito de proporciones inenarrables, ante un film “de terror” tan calamitoso que es capaz de arrancar las carcajadas de los espectadores más hieráticos e impasibles (lo cual sinceramente es preferible a provocar bostezos).

Ésta “joya” filmada en las junglas de Nigeria en 1985 ha sido descubierta recientemente gracias a internet. Algunos “fans” se han llegado a tomar la molestia de subtitularla, incluso en ruso. La versión original es en un inglés a veces bastante difícil de comprender, por tratarse de una variedad dialectal africana, con un acento muy marcado e incluyendo vocablos de lenguas tribales. Pero que los diálogos se entiendan bien o no, francamente, es lo de menos.

Tras ver algunas anonadantes escenas sueltas del producto en cuestión, algunos se resistieron a creer que ésta atrocidad fuera realmente una película, imaginando que se trataba de una parodia, o al menos de una especie de video amateur que nunca se proyectó en salas comerciales. Pero lo cierto es que éste “Witchdoctor of the living dead” tan desenfadado, hecho con muy poco dinero y con aún menos vergüenza, es un film pionero de la hoy masiva industria cinematográfica nigeriana conocida como “Nollywood”.

Algunas escenas son tan delirantes y bizarras que superan con creces a las emblemáticas (y entre los cinéfagos, ya clásicas) “obras maestras” del cine turco de serie Z como “Dünyayi Kurtaran Adam” (Cetin Inanc, 1982), el rip-off turco de “Star Wars”.

Éste engendro fílmico nigeriano sólo es comparable a la demencial película boliviana “La cholita condenada por su manta de vicuña” (Hermanos Machaca, 2012). Se trata ésta otra de una alucinante producción perpetrada en el altiplano andino, también supuestamente de “terror”, y que intenta narrar la leyenda local de una chica indígena que retorna de entre los muertos para vengarse de sus asesinos… Está grabada en video de manera casera y parece improvisada sobre la marcha. Ambas “películas” son sumamente hilarantes, y provocarán enorme estupefacción al espectador inadvertido.

FHP, 2015

Santa Claus – René Cardona, 1959

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Santa Claus

México, 1959

Director: René Cardona

Género: Navideña, infantil

Guión: René Cardona, Adolfo Torres Portillo

Intérpretes: José Elías Moreno (Santa Claus), José Luis Aguirre alias “Trotsky” (el Diablo), Armando Arriola (Merlín)

Música: Antonio Díaz Conde

Argumento

Santa Claus, que no es otro que San Nicolás de Bari, también conocido como Papá Noel, vive “muy cerca del cielo, entre las nubes”, donde tiene una base de operaciones y controla (cual distópica y orwelliana agencia de espionaje) a todos los niños de la Tierra – No sólo puede ver a cada momento lo que los niños hacen, sino también lo que sueñan.

Cuando la Navidad se va acercando, Santa Claus entra en tratos comerciales con “Juguetelandia”, y gracias al respaldo de sus ayudantes (un nutrido grupo de niños de todas las nacionalidades) se dedica a leer las cartas que por esas fechas le escriben, a clasificarlas y a atender las peticiones de aquellos que se han portado “bien”…

Mientras tanto, en el Infierno, Satán ordena a uno de sus diablos que suba a la Tierra para sabotear la Navidad, tentando a los niños para que se vuelvan malos. El demonio que recibe tal misión se llama Precio, y Santa Claus – desde su base extraterrestre – está al corriente de sus aviesos propósitos.

Tres traviesos hermanos son el primer instrumento de Precio al ejercer sus diabluras. Los gamberros apedrean a un Papá Noel (no al original, sino a un imitador terrícola expuesto en un escaparate). En la misma ciudad mexicana viven una niña pobre llamada Lupita y un niño rico. Lupita quiere a toda costa una muñeca, pero su madre no puede comprársela. El demonio la tienta para que la robe, pero Lupita logra resistir sus influencias. El niño rico, por su parte, sólo desea un regalo para Navidad: Que sus padres pasen más tiempo con él.

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Desde su observatorio espacial, Santa Claus espía los sueños de Lupita con el “cerebro de cristal y la antena captasueños”. Comprueba así que incluso durante su estado onírico la niña no es dejada en paz por el demonio, quien prosigue incitándola al robo. “¡Me las va a pagar ese Precio, a cualquier precio!” dice Santa Claus indignado.

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Además de los niños de todos los países que tiene a modo de ayudantes (o agentes), con Santa también viven el despistado mago Merlín, su brazo derecho; y el herrero Yabón, que fabrica la “llave de oro, para la cual no hay cerradura que se resista”.

La base espacial de Santa Claus cuenta con una “sala de entrenamientos”, repleta de chimeneas de imitación, por las cuales el obeso y obsequioso barbudo rutinariamente se introduce para “mantenerse en forma”.

Entretanto, en la oficina de correos, están saturados con las cartas a Santa Claus y las tiran al fuego.

Unos niños rusos le proponen a Santa que éstas Navidades viaje a la Tierra con un “Sputnik”, con una nave espacial. Pero San Nicolás, que es muy tradicional, prefiere desplazarse en sus renos de toda la vida (aunque éstos sean de juguete)…

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Comentario

Tras visionar y reseñar “Santa Claus conquista a los marcianos”, el masoquismo fílmico y la compulsión cinéfaga me empujaron a atreverme con su equivalente mexicano (que por cierto es anterior). El responsable de éste clásico navideño es el incombustible René Cardona, que además de realizar numerosas películas durante la Época de oro del cine mexicano es uno de los máximos exponentes de la serie B en su país, director de varias películas de bajo presupuesto pero muy entretenidas, con luchadores justicieros como El Santo – el mítico enmascarado de plata.

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René Cardona (1905-1988), de origen cubano, es uno de los directores más productivos del cine mexicano (más de 140 películas en su haber)

Pero éste “Santa” que hoy nos ocupa, bien poco tiene que ver con el “Santo”; y más que otra cosa es una película netamente infantil, un pueril esperpento repleto de cansinos momentos musicales (y coreográficos) metidos con calzador (sobre todo al inicio del film).

Éste Santa Claus no vive aquí en el Polo Norte, como su homólogo en el film gringo donde “conquista a los marcianos”, sino en un “palacio de azúcar y cristal” (en una base espacial secreta) situado en una especie de asteroide. Sus ayudantes tampoco son enanos, sino niños de múltiples países, pintorescamente ataviados según su procedencia – El niño mexicano va vestido de charro, la niña española de flamenca, el japonesito de samurai, el pequeño ruso de cosaco, etc.

Llaman la atención la barba y la peluca descaradamente postizas del protagonista, así como su demencial carcajada siniestra, muy diferente a la risa que el bonachón y entrañable personaje se supone debería tener.

El Diablo está interpretado por un actor conocido como “Trotsky”, probablemente por su perilla de chivo.

Durante el metraje hay un narrador que constantemente nos va explicando todo lo que va pasando para que no quepan dudas…

Aunque la película está llena de cursilerías que rozan la vergüenza ajena también hay momentos francamente hilarantes – si bien en esos casos la comicidad sea mayormente involuntaria.

FHP, 2015

Santa Claus conquista a los marcianos – Nicholas Webster, 1964

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Santa Claus conquista a los marcianos (V.O. Santa Claus conquers the martians)

 

EEUU, 1964

 

Director: Nicholas Webster

 

Género: Navideña, ciencia ficción

Guión: Glenville Mareth, Paul L. Jacobson

Intérpretes: John Call (Santa Claus), Leonard Hicks (Kimar), Victor Stiles (Billy), Donna Conforti (Betty)

Música: Milton Delugg

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Argumento

 

Por influencia de la televisión terrícola, los niños de Marte ya no son lo que eran. Han caído en una fase de apática melancolía. Pues mientras en la Tierra es Navidad y un señor con barba blanca y vestido de rojo reparte regalos, en Marte nunca hay nada de eso. Ni regalos, ni juguetes, ni diversión, ni nada. Desde que los niños marcianos observaron en sus pantallas la entrevista a Santa Claus poco antes de Navidad, les embarga una inexplicable tristeza a lo largo y ancho del rojo planeta.

 

Kimar, el jefe de los marcianos, decide que deben tomarse medidas. Por ello, acude junto a sus guerreros a pedir el consejo de un sabio anciano. Éste les explica que lo que aqueja a los pequeños es la ausencia de la Navidad.

 

Kimar toma una drástica decisión: Irán a la Tierra en su platillo volante y se llevarán consigo a Santa Claus, si es preciso por la fuerza. El objetivo es imponer así la Navidad en Marte. “Los terrícolas ya lo han tenido demasiado tiempo, ahora nos toca a nosotros”. Entre los miembros de la tripulación se encuentra Voldar, que desde el primer momento se muestra reticente a ceder a los caprichos de los niños y traerles la Navidad, porque se trata de una época de paz, y “el nuestro es el planeta de la guerra”. Además, tantos regalos contribuirían a ablandar a la estirpe. Entre los marcianos que participan en la misión de rapto está también el patoso Drapo.

 

Conforme el OVNI va acercándose a la Tierra, los marcianos comienzan a ver no a uno, sino a varios Santa Claus… Todos en las puertas de distintos centros comerciales en las grandes urbes. Ahora no saben cuál es el auténtico. Además, su nave es detectada por los terrícolas. Los militares se ponen en estado de alerta máxima ante la inquietante presencia en los cielos de un OVNI, y las televisiones interrumpen su programación para informar sobre el extraño objeto volante.

 

Los marcianos aterrizan, y toman como rehenes a un niño y una niña: Los hermanos Bill y Betty. En primer lugar, los alienígenas quieren saber quién es el auténtico Santa Claus. Bill les dice que el de verdad no es ninguno de los que se ven en éstas fechas por las ciudades, sino uno que vive en el Polo Norte. Voldar convence a Kimar de que se lleven a los niños consigo, porque si no éstos podrían denunciarles y desbaratar su plan.

 

Drapo ha ayudado a Bill y Betty a esconderse, y una vez aterrizan en el Polo Norte, los niños logran escapar de la nave. Los marcianos los buscan por todas partes, y activan a su robot Tork, que finalmente los captura de nuevo.

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Santa Claus trabaja en su taller preparando y empaquetando los regalos junto a sus ayudantes los enanos y su esposa Miss Claus. De repente irrumpe Tork, el robot extraterrestre. En lugar de espantarse, Santa Claus piensa que se trata de un gran juguete. Entonces intervienen los marcianos y ordenan a Papá Noel que los acompañe. Los alienígenas usan sus pistolas paralizadoras contra los sirvientes de Santa Claus y contra su mujer.

 

Una vez cumplida la fase inicial de su misión, regresan a Marte con su cautivo. Y también los niños terrestres Bill y Betty están en poder de los marcianos…

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Comentario

 

En éstas fechas tan señaladas no podíamos desaprovechar la ocasión de reseñar una genuina “obra maestra” del subgénero navideño, que fusiona de manera bizarra e hilarante la temática “santaclausiana” con la ciencia ficción.

 

Sorprende un poco la puntuación tan baja que recibe ésta “joyita” en imdb. Pues aunque no se puede negar que estamos ante un film de serie B o Z, de calidad artística y técnica ínfima, la propuesta resulta infinitamente más entretenida que la anodina película navideña estereotípica.

 

En éste caso, la Navidad está conjugada con el cine de extraterrestres, muy al estilo de los films que resultaban tan populares en la década precedente: En los años ´50 proliferaron especialmente en EEUU las películas de serie B con temática ufológica y alienígena. La ufomanía de aquellos tiempos tenía sin duda algo que ver con el temor generalizado a los platillos volantes, casi una psicosis colectiva, un pánico extendido en los EEUU a raíz de los famosos “OVNIS nazis” (no hacía mucho tiempo desde el final de la II GM), que se creían ocultos en la Antártida (Operación Highjump).

 

Los marcianos de ésta película visten unos prietos trajes con capas al estilo de los superhéroes, unos estrafalarios cascos con antenas… y tienen los rostros tiznados con algo que parece ser crema de zapatos. El Santa Claus, por su parte, cuenta con su aspecto tradicional (y por suerte con una barba que parece auténtica). Se trata del mismo actor (John Call) que por aquellos años interpretaba al entrañable y orondo personaje en los spots publicitarios de Coca-Cola.

 

“Santa Claus conquers the martians” es la primera película en la que aparece su mujer, presentada como “Miss Claus”. Instantes después de que ésta fuera paralizada con los rayos de las pistolas marcianas, Santa Claus le dice satisfecho a su petrificada esposa: “No puedo recordar una ocasión en la que estuvieras callada durante tanto tiempo…”

 

Otro momento jocoso es la intervención del “oso polar”, un hombre burdamente disfrazado…

 

Pequeño e infravalorado clásico, de visionado muy apropiado para las fechas que corren. Una película, a diferencia de las que solemos reseñar por aquí, “para toda la familia” (y muy especialmente, para la familia cinéfaga).

FHP, 2015

Más allá del terror – Tomás Aznar, 1980

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Más allá del terror

España, 1980

Director: Tomás Aznar

Género: Terror quinqui

Guión: Tomás Aznar

Intérpretes: Francisco Sánchez Grajera (Chema), Raquel Ramírez (Lola)

Argumento

Lola es una joven poco femenina y aún menos agraciada. Carece además de escrúpulos, pues tras atraer a un maduro caballero (un señor con bastante mal gusto, por cierto) a un solitario descampado, intenta robarle la cartera… para apuñalarlo hasta la muerte cuando el hombre trata de defenderse. La chica escapa del lugar tras desvalijar el cadáver. Insatisfecha con el escaso botín, llama desde una cabina a su hermano Nico y acuerdan comprar droga con el dinero sustraído.

Lola y Nico pertenecen a una violenta y despiadada pandilla de delincuentes juveniles, cuyo jefe es Chema. Junto con otro compinche apodado Jazz, se dedican a robar, atracar y trapichear con drogas en la turbulenta España postfranquista.

Una noche, la banda decide atracar un bar. Pero el golpe no sale como los maleantes esperaban. Al haber muchos clientes, se produce un tumulto, una de las camareras grita pidiendo auxilio, llegan dos agentes y los rateros empiezan a disparar, provocando una matanza. Jazz es herido, y cuando implora ayuda a sus cómplices, uno de ellos lo remata de un tiro. Poco después entra en el garito una pareja de aspecto adinerado, Jorge y Linda. Los asaltantes los toman como rehenes, pues éstos han llegado en coche, y los delincuentes sólo tienen motos, que ya están fichadas por la policía.

De ese modo, Chema, Nico y Lola fuerzan a la pareja a que les conduzcan lejos de allí. Jorge y Linda son amantes, y ella es la esposa del jefe de él. Los dos jóvenes (especialmente Chema) se sienten atraídos por la voluptuosa Linda, mientras que Lola no oculta sus celos.

El vehículo a bordo del cual van los cinco, llega a una gran casa de campo que parece abandonada. Cuando bajan del coche y se acercan, un perro se les echa encima. Los criminales lo matan. Entran en el inmueble tras romper una ventana y se encuentran con que allí vive una anciana. Los pandilleros saquean la vivenda sin encontrar nada de valor, golpean a la pobre mujer y a continuación prenden fuego a la casa “para borrar huellas”, provocando así la muerte a la vieja, y sabiendo que en una de las habitaciones superiores se encuentra un niño (probablemente el nieto de la mujer) que igualemente perecerá abrasado.

Sin importarles ésto lo más mínimo, continúan su camino hacia ninguna parte. Tan solo Jorge y Linda sienten cierta empatía hacia las víctimas de sus salvajes secuestradores. A la siguiente noche, llegan a una iglesia de piedra abandonada situada en una colina en el bosque. Se disponen a repostar allí. Cuando los delincuentes están inspeccionando el interior, Jorge propone a Linda un plan de fuga. Ella deberá distraer al jefe de la banda con sus encantos mientras que él se ocuparía de los demás. Pero cuando Linda está retozando con Chema, algo inaudito le acontece a Jorge: Ve el fantasma del niño muerto entre las llamas y entonces se produce una combustión espontánea del coche donde se encontra. Jorge muere calcinado. Cuando los demás se dan cuenta, no es la pérdida de Jorge lo que más duele a Linda, sino la del millón de pesetas y las joyas que se encontraban en el interior del automóvil…

Dentro de la iglesia, los delincuentes realizan parodias blasfemas y sacrílegas de rezos y plegarias en una escena bizarra en la que Nico se termina masturbando…

En una casa vecina se encontrarán a un misterioso niño, que les informará del “tesoro de los visigodos” que se halla oculto en la cripta de la iglesia. Pues hay un pasadizo subterráneo que lleva a unas catacumbas “llenas de oro y joyas”. Ávidos de riquezas, los cuatro regresan a la iglesia y se disponen a explorar sus subsuelos… Pero comenzarán a sentirse incómodos en ese siniestro lugar. Lola siente elementos sobrenaturales e influjos ultraterrenos. Linda tiene visiones espantosas del perro muerto, que aparece de la nada…

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Comentario

Psicotronía en estado puro. Ésta insólita película rodada en plena Transición parte de un planteamiento sumamente interesante, y probablemente único: Fusionar y conjugar el “cine quinqui” con el género de terror.

Cuando los maleantes se encuentran en la cripta de tétrica atmósfera, Lola le dice a sus compañeros: “Aquí hay algo maligno” Y efectivamente así es: ¡Lo “maligno” son ellos! Pues éstos “quinquis” no despiertan la simpatía (o al menos la comprensión) del espectador como en las películas de De la Loma o Eloy de la Iglesia, sino que se trata de criminales despreciables, que no dudan en asesinar a ancianos, niños y personas inocentes.

Pero además de ellos, en las catacumbas de la iglesia de piedra hay también un terror de tipo sobrenatural, y si se quiere kármico. Pues sus monstruosidades van a ser castigadas desde “el más allá”.

Si bien el guión flojea y el film está desaprovechado teniendo en cuenta su potencial, los muertos vivientes sí están bastante bien logrados (aunque se dejan ver muy poco), y la música de la banda sonora (como también el constante ulular del viento) aporta bastante a lo psicotrónico de la propuesta.

FHP, 2015

Blood beat (a.k.a. “Sortilegios”) – Fabrice A. Zaphiratos, 1983

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Blood beat (a.k.a. “Sortilegios”)

EEUU, 1983

Director: Fabrice A. Zaphiratos

Género: Terror

Guión: Fabrice A. Zaphiratos

Intérpretes: Helen Benton (Cathy), Terry Brown (Gary), Dana Day (Dolly)

Música: Chris & Fabrice A. Zaphiratos

 

Argumento

Una familia de Wisconsin se dispone a celebrar las Navidades en una casa rodeada por el bosque. El hombre, llamado Gary, es un empedernido cazador de ciervos, para disgusto de su mujer, que no puede ver la sangre. Cathy es una pintora vocacional (de cuadros horrendos) con poderes paranormales y mediúmnicos. Tienen dos hijos adolescentes, un chico y una chica, que llegan a la casa para pasar las vacaciones junto a ellos. El joven Ted trae a una amiga, Sarah, quien inmediatamente levanta las suspicacias y los recelos de su madre, quien tiene un fuerte déjà vu, creyendo conocerla del pasado. Sarah se siente intimidada por el recibimiento un tanto hostil que le prodiga la extraña mujer.

Al día siguiente, llega el tío Pete (hermano de Gary), y la familia al completo se interna en el bosque con la intención de cazar un ciervo. Cuando tienen a uno en la mira y están apunto de apretar el gatillo, Sarah sufre un ataque de pánico, grita hasta desgañitarse (mientras el animal escapa) y corre sin sentido bosque a través, seguida del preocupado Ted. En su huída hacia ninguna parte, la chica tropieza con un cadáver. Se trata de un individuo desconocido que acaba de sucumbir a las heridas de un arma blanca. La policía llega al lugar, pero poco pueden hacer por el momento para esclarecer el misterioso homicidio.

Esa noche, Sarah se acuesta pronto, aún bajo los efectos de su reciente ataque de nervios, mientras la madre pinta y los hermanos Ted y Dolly juegan a las cartas en la planta baja. Sarah tiene horrendas pesadillas, y cree encontrar en un baúl que se halla en la habitación un casco samurai medeieval y una afilada katana. Entretanto, Cathy comienza a ser poseída por una especie de entidad y pintarrajea a partir de ese momento con la mano izquierda garabatos rojo-sangre en el lienzo.

Al mismo tiempo, un matrimonio vecino es “visitado” por una inquietante presencia… La mujer es masacrada a golpes de espada mientras está está en la cocina, y el hombre tiene tiempo de escapar de la casa, pero es seguido por la fantasmal amenaza hasta la casa de Gary y Cathy; siendo allí liquidado a las puertas del domicilio, para gran espanto de quienes en su interior habitan. A continuación se produce un fenómeno de estilo “poltergeist” y la siniestra presencia (una especie de espectral samurai) aterroriza a la familia, mientras Cathy, con sus poderes paranormales, trata de hacer que la monstruosidad desaparezca…

Comentario

Estamos ante una comedia involuntaria, un fallido intento de película de terror perpetrado con un presupuesto nulo y aún menos talento, pero que no resulta del todo aburrido; ya que logra mantener la atención del espectador, que permanece anonadado ante un despliegue de ridiculeces de tal calibre.

Los “efectos especiales”, consistentes en chillonas luminosidades fosforescentes, son de traca. La escena del “poltergeist” también resulta hilarante. Las “actuaciones” son flojas y los diálogos en muchos casos parecen de relleno. El personaje más bizarro es sin duda Cathy, la madre “pintora” con poderes paranormales, que constantemente sobreactúa con su enorme repertorio de miradas desasogantes y grotescas expresiones faciales.

Ésta película infumable, que nunca pasó por una sala de cine y fue distribuída directamente a video, entra dentro de la misma categoría que otros experimentales films de terror norteamericanos rescatados hoy del olvido y convertidos en material “de culto”, al estilo de “Manos: The Hands of Fate”.

Lo único que en cierto modo podría ser considerado rescatable de éste despropósito demencial es la absurda originalidad de su trama: el “fantasma asesino” es el espíritu de un samurai medieval japonés cuya furia se desata en el Wisconsin profundo durante unas navidades…

Interesante resulta también la banda sonora, a base de ochenteros sintetizadores, música clásica barroca, coros de iglesia, cantos gregorianos y hasta el Carmina Burana de Carl Orff, para los momentos “de mayor tensión”. El intento de resultar bombástico e imponente naufraga obviamente en éste contexto, empujando al estupefacto espectador hacia la carcajada.

Psicotrónico subproducto de la serie Z que tal vez es más disfrutable bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente.

FHP, 2015