Dos veces Judas – Nando Cicero, 1969

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Dos veces Judas (V.O. Due volte Giuda, a.k.a. “They were called Graveyard”)

Italia, 1969

Director: Nando Cicero

Género: Western

Guión: Jaime Jesús Balcázar

Intérpretes: Klaus Kinski (Dingus), Antonio Sabato (Luke Barrett)

Música: Carlos Pes

Argumento

En el árido desierto, un hombre que empieza a ser picoteado por los buitres despierta de su inconsciencia. Junto a él yace un cadáver. Una vez ha recobrado los sentidos, dispara a las aves de rapiña para ahuyentarlas. Un anciano que atraviesa las ardientes arenas con dirección al pueblo más cercano observa la escena divertido.

El joven que ha despertado le pregunta qué ha sucedido, pues no se acuerda de nada. No sabe quién es ni cómo ha llegado hasta allí. Ignora quien es el muerto ahora pasto de los buitres; probablemente su compañero de desventuras. Todo indica que ambos fueron atacados. Él logró sobrevivir, pero padece una amnesia que le impide recordar su identidad y lo que estaba haciendo antes de ser dejado fuera de combate.

El amnésico llega al saloon del poblado, donde es reconocido por un individuo que le estaba esperando. “Llegas tarde, Luke”, le dice. Pregunta además por el paradero de un tal Donovan (Luke imagina que se trata de su compañero muerto en el desierto). El personaje del saloon les había citado para encargarles un trabajo: Hay que matar a un tal Victor Barrett.

Ese Victor Barrett es un influyente habitante del pueblo, benefactor de muchos mexicanos que atraviesan la frontera hacia los EEUU. Barrett trata de evitar que los residentes de la localidad vendan sus tierras y propiedades al banco. Por ese motivo, mantiene una confrontación con Murphy, el banquero local. Éste está empeñado en adquirir a bajo precio las tierras y en que los dueños de éstas se marchen de la zona.

Como estaba previsto, Luke se dispone a asesinar a Barrett. El que le ha contratado le cubre las espaldas desde una colina cercana. Luke es reconocido por Barrett y los que están con él. Todos pensaban que había muerto durante la reciente guerra de secesión. En lugar de cumplir su encargo, Luke decide en el último momento salvar la vida de Barrett, empujándolo al suelo y esquivando así los tiros del individuo que dispara desde lo alto de la colina. Tras un intercambio de balazos, éste es liquidado por Luke. El amnésico, que todavía no recuerda nada, es llevado a la celda de la oficina del sheriff, pero pronto es liberado por la intercesión de Victor Barrett. Resulta que éste es el hermano mayor de Luke.

Victor continúa su pleito con el banquero Murphy, quien trata de ahuyentar a los locales y comprar sus propiedades. Barrett insiste en que nadie venda sus casas o tierras al banco.

Luke se entera a través de su madre enferma que estaba casado y que su mujer estuvo a punto de dar a luz a un hijo, pero que murió poco antes. Su hermano Victor, a quien pregunta sobre el suceso, le dice que su esposa fue asesinada por soldados yankees durante la guerra; pero investigando por su cuenta Luke descubre que el responsable de la tragedia es un tal Dingus…

Comentario

A pesar de lo interesante que resulta la historia de un pistolero amnésico en el oeste, que trata de recordar su pasado y descubre un crimen del que decide vengarse, la buena idea del argumento no está bien aprovechada ni bien implementada, tornando la trama confusa y cansina.

Tampoco la presencia de dos grandes como Klaus Kinski (en el papel de Victor Barrett) y de Narciso Ibáñez Menta (como Murphy) consigue salvar a la película. Éste italo-western de Nando Cicero escrito por los hermanos Balcázar hace aguas por todas partes.

El tema en sí es prometedor, y tiene un vasto potencial para generar intriga y suspense; de hecho hasta habría sido posible incluir en ésta película del oeste elementos de giallo. Pero el ritmo narrativo lamentablemente deja bastante que desear, lo que convierte al film en una muestra tediosa y mediocre del subgénero.

Sin embargo, “Due volte Giuda” no es completamente deshechable. Algo de tensión sí se masca en el ambiente: El espectador intuye que Victor Barret (Kinski) tiene muchas cosas que ocultar, y que no se trata en realidad del abnegado y altruista benefactor que en un primer momento podría parecer. Su amnésico hermano Luke también sospecha que Victor no le ha contado toda la verdad, e incluso que tiene algo que ver con el tal Dingus…

FHP, 2015

 

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El Televisor – Narciso Ibáñez Serrador, 1974

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El Televisor

España, 1974

Director: Narciso Ibáñez Serrador

Género: Suspense, tragicomedia

Argumento

Enrique es un hombre sencillo de mediana edad que trabaja de empleado en un banco en el Madrid de comienzos de los años setenta. El abnegado padre de familia se ha sacrificado siempre para que a los suyos no les faltara de nada. Su empleo como oficinista consume la mayor parte de su tiempo. Diligente y muy ahorrador, ha procurado que su mujer y sus hijos tengan a su alcance todas las comodidades que su sueldo permite: Un buen piso, una lavadora, electrodomésticos… “En realidad todo es mediocre. Pero como Enrique también lo es, no se da cuenta” nos explica el narrador.

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Enrique (Narciso Ibáñez Menta)

Pues el buen Enrique es un hombre simple y gris, consumido por una vida rutinaria y monótona. Tiene, sin embargo, una gran aspiración en la vida; un gran sueño que ansía cumplir algún día: Comprarse un televisor a color, un televisor que no sea “uno cualquiera”, sino el último modelo; el más moderno y el de mejor calidad. Nunca ha querido ir a ver la televisión a casa de los vecinos, como hacían su mujer y sus hijos, porque prefiere pacientemente esperar a poder comprarse su propio aparato…

Tras varios años ahorrando, finalmente llega el gran día. Enrique puede comprarse el televisor que tanto ha anhelado. Su esposa Susana se alegra de verlo tan contento. A la mañana siguiente, que es domingo, Enrique ha puesto el despertador para levantarse temprano; pues no quiere perderse la carta de ajuste. Incluso se viste elegantemente de traje y corbata, sentándose con sacramental solemnidad en el sofá dispuesto a no perderse un segundo de emisión.

Susana y los hijos, Quique y Julita, van a salir a misa; pero en lugar de acompañarles como cada domingo Enrique prefiere seguir la retransmisión de la misa desde casa. A Enrique le gustaría que su familia se quedara todo el día con él ante el televisor, pero su esposa e hijos tienen otros planes.

Cuando Susana regresa por la noche, Enrique sigue mirando la televisión, casi hipnotizado; no ha comido en todo el día. Susana cree que esa fascinación entre infantil y enfermiza que siente su marido ante la novedad de poseer un televisor irá decreciendo próximamente… Pero se equivoca.

Al día siguiente, lunes, Enrique pide permiso a su jefe en la oficina para salir unas horas antes del trabajo: “Es que mi mujer no se encuentra bien, va a venir el médico y quiero estar con ella…” El director del banco le concede incluso dos días libres, pues es su mejor empleado y nunca antes había pedido un favor. En realidad, Enrique lo que quiere es seguir viendo la televisión: Un hábito que poco a poco se va convirtiendo en algo tan vital para él, en algo tan imprescindible, como el oxígeno que respira…

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Hoy, 4 de julio, Ibáñez Serrador cumple 81 años – ¡Felicidades, Chicho!

Comentario

Éste sublime mediometraje de algo más de una hora de duración no es, como podría pensarse,  un episodio tardío de las sesenteras „Historias para no dormir“ sino una producción independiente de la famosa serie dedicada al terror y el suspense.

Chicho Ibáñez Serrador retrata  magistralmente cómo se va transformando la vida de un hombrecillo que se convierte en adicto a la televisión: Ya no escucha a su familia, ya no le interesa salir de casa (ni siquiera para ir a trabajar)… No se despega de la pantalla en todo el día y todo lo demás le es indiferente.

“El Televisor” es una tragicomedia de suspense que comienza con bastante humor negro, sarcástico y paródico; y que va adquiriendo, conforme avanza la historia, tintes cada vez más agobiantes de pesadilla kafkiana. Enrique se sumerge en una espiral de locura, ya no es capaz de diferenciar la realidad de la ficción. El paulatino e hiperbólico delirio del teleadicto amenaza con destruir su vida y las de sus seres queridos…

La película, que realiza una sutil crítica social, no está ni mucho menos desfasada: Hoy podría rodarse perfectamente un film análogo a modo de “remake” – Mostrando las consecuencias del abuso de teléfonos móviles “smartphone”, por ejemplo.

No cabe duda de que la televisión, consumida de forma excesiva, mucho más que “informar” o “entretener” contribuye a incrementar los niveles de aborregamiento y estupidización de las masas. Hoy mucho más que en 1974. Y la visionaria propuesta de Chicho adquiere un carácter casi profético, si tenemos en cuenta los niveles de bajeza, inmundicia y adoctrinamiento presentes en la televisión actual.

Enrique al psiquiatra: “Hace ya unos días que me dí cuenta, pero ya era demasiado tarde… Todo lo que sale por aquí (el televisor) es mentira o es maldad”

Psiquiatra: “Durante algún tiempo tiene usted que dejar de ver televisión“

Enrique: „No puedo…“

Psiquiatra: „¿Por qué?”

Enrique: “Porque ya no sé pensar (…) El televisor piensa por mí.”

El gran Chicho Ibáñez Serrador, con sus inolvidables “Historias para no dormir”, es uno de los pocos que ha dedicado su vida a hacer televisión de calidad en España.

Su padre Narciso Ibáñez Menta interpreta una vez más al protagonista de éste episodio.

FHP, marzo de 2016

Viaje al Más Allá – Sebastián D´Arbó, 1980

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Viaje al Más Allá

España, 1980

Director: Sebastián D´Arbó

Género: Terror

Guión: Sebastián D´Arbó

Intérpretes: Narciso Ibáñez Menta (Dr. Mainen), Ventura Oller (Mayordomo)

Música: José Espeita

Argumento

Varias personas que han tenido experiencias en el mundo de lo oculto y lo sobrenatural se reúnen con el afamado parapsicólogo Dr. Mainen en una apartada mansión situada en la cordillera de los Pirineos. Cada uno de los asistentes explicará su caso detalladamente al experto, para que éste de su opinión. El Dr. Mainen escribirá además un libro compilando las vivencias que en el campo de lo paranormal han tenido sus visitantes. Éstos se quedarán en la enorme y un tanto tétrica casa del parapsicólogo durante unos días.

Los huéspedes de Mainen comienzan a relatar sus historias: Uno de ellos recuerda cómo en una noche tormentosa recogió en la carretera a un enigmático autoestopista. El taciturno individuo se dirigía al pueblo vecino, y tenía intención de alojarse en el hotel. Una vez llegado a su destino y tras bajarse del coche, el conductor que lo recogió se dió cuenta de que había olvidado un mechero en el asiento de copiloto, y se encaminó al hotel para devolvérselo. Pero el recepcionista le aseguró que nadie había entrado allí, aunque él lo había visto con sus propios ojos… Poco después se escuchan las sirenas de una ambulancia que se aproxima al lugar. El narrador del relato regresa a su automóvil y se fija en el cadáver que se transporta en el interior de la ambulancia aparcada junto a su coche: Es el autoestopista que había recogido poco antes y que había visto entrar en el hotel. Lo encontraron hace ya un buen rato, tirado en una cuneta con una herida de arma blanca en la espalda… Tras escuchar con atención ésta anécdota, el doctor Mainen afirma que se trata de un caso de fantasmogénesis: El conductor materializó el espectro de un desconocido que acababa de fallecer en las inmediaciones del lugar donde se encontraba.

El próximo en explicar su caso es un sacerdote que dirigía un internado de monjas. Teresa, una de las alumnas, era víctima de una posesión diabólica. Realizaba actos aberrantes y blasfemos, y su cuerpo estaba parasitado por una entidad maligna. El cura logró practicarle con éxito un exorcismo. A día de hoy, afirma el religioso, “Teresa se ha casado y tiene hijos y no recuerda nada de todo aquello”.

Al día siguiente, paseando en las montañas por los alrededores de la mansión, una de las asistentes al congreso le comenta a otro participante que hay algo en ese lugar que le parece inquietante… Seguidamente Ángela le cuenta a su nuevo conocido la dura experiencia que la ha llevado a ella a acudir al doctor Mainen: Hace unos años su marido tenía repetidas veces la misma pesadilla, donde se veía sufriendo un aparatoso accidente de coche en un tramo de la autopista por el que por motivos de trabajo debía pasar a menudo… El esposo de Ángela se sentía aterrorizado por esas funestas visiones de su futuro, y cada vez estaba más convencido de que acabaría muriendo así. Ángela trataba de calmarle, le decía que sólo eran sueños, pero su marido se obstinaba en que ése era destino. Hasta que efectivamente lo que siempre temía acabó sucediendo.

Un extraño caso de reencarnación fue narrado por un padre, cuyo hijo Dani, de ocho años, cayó el último verano a unas rocas en la playa golpeándose la cabeza. La familia se encontraba de vacaciones en esa localidad costera, donde nunca habían estado antes. Inmediatamente llevaron al niño al médico, y éste comprobó que no se trataba de nada grave. Pero por la noche, Dani comenzó agitadamente a hablar y llorar en sueños, mencionando a un tal Tomás, y diciendo que le devolviera sus cromos. Hablando con el pequeño a la mañana siguiente, el preocupado padre escuchó que el tal Tomás “hijo del herrero” era un amigo suyo del colegio de ese pueblo donde ahora se encontraban, y que él, Dani, había escondido los cromos enterrándolos cerca de la escuela para que Tomás no se los quitara… Yendo al lugar indicado por Dani (donde éste nunca había estado antes), el asombrado progenitor comprobó que los cromos realmente se encontraban allí… Hablando de nuevo con el médico del pueblo, éste sugirió que sometiesen al niño a una regresión hipnótica. El tal Tomás hijo del herrero existía, pero tenía ahora ya unos 20 años. Y los cromos hallados ya llevaban mucho tiempo bajo tierra. Mediante la hipnosis pudo comprobarse que cuando Dani tuvo esos trances, hablaba a través de él otro niño que había muerto ahogado hacía 8 años en la misma playa donde él se golpeó la cabeza…

También un relato de tipo “poltergeist” es narrado por otro de los participantes: Una mujer, encontrándose sóla en su casa mientras su esposo estaba trabajando, fue testigo a las seis de la tarde de cómo varios objetos se movían solos o caían al suelo rompiéndose… Esos fenómenos se repetirían cada día, siempre a las seis de la tarde… A la casa donde tenían lugar tales sucesos, el matrimonio se había mudado recientemente. Después descubrirían que allí había tenido lugar un asesinato poco antes de que ellos llegaran… el crimen se había producido una tarde a las seis.

Una noche, en la casa donde se hospedan los asistentes a la reunión, unos murciélagos espantan a Ángela, entrando en su cuarto. Son vampiros, afirma el doctor Mainen. Éste, por cierto, también se ha dedicado a estudiar exhaustivamente los temas ocultistas relativos al vampirismo…

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Narciso Ibáñez Menta

Comentario

El director de ésta producción es un investigador en el ámbito de lo paranormal al estilo del profesor Jiménez del Oso o del más actual Iker Jiménez de Cuarto Milenio. Sebastián D´Arbó se aventuró a realizar una incursión en el cine, inspirándose más que probablemente en las “Historias para no dormir” de Narciso Ibáñez Serrador (tanto en lo que respecta al contenido como en lo que concierne al formato). Igual que Chicho en su celebérrima serie repleta de suspense y terror, D´Arbó realiza una introducción donde aparece él mismo presentando lo que los espectadores vamos a ver a continuación. (Ésto es algo que, a su vez, Chicho tomó prestado de Hitchcock)

D´Arbó afirma, tanto en la mencionada introducción como en entrevistas posteriores, que las historias que componen la película están basadas en casos verídicos. Podría pues considerarse ésta “Viaje al Más Allá” como una especie de fusión entre el concepto de “Historias para no dormir” y programas dedicados al misterio y a la parapsicología como “Cuarto Milenio” o “Mis enigmas favoritos”. Fantasmas, posesiones diabólicas, dislocaciones espacio-temporales, recuerdos de vidas anteriores, psicofonías, espiritismo, ouija… Todos éstos temas son tocados en los segmentos que conforman la película.

El film que nos ocupa fue el primero de una trilogía de largometrajes dedicados a lo oculto que filmaría el investigador catalán. Un par de años después vendrían “El Ser” (1982) y “Más allá de la muerte” (1986).

El doctor Mainen (¿un alter ego de D´Arbó?) está interpretado por Narciso Ibáñez Menta, el Lon Chaney hispano; uno de los grandes del teatro y del cine de terror, y padre del antes mencionado Narciso Ibáñez Serrador.

Hay que admitir que para no ser un cineasta profesional, Sebastián D´Arbó logra una película bastante decente e interesante. Pero lamentablemente la calidad visual del producto es pésima, lo que debe ser atribuído no a negligencias, sino a la falta de recursos técnicos y económicos con la que se emprendió la filmación.

FHP, 2015

Los Bulbos – Narciso Ibáñez Serrador, 1974

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Los Bulbos

 

Argentina, 1974

Director: Narciso Ibáñez Serrador

Género: Terror/Suspense

Guión: Narciso Ibáñez Serrador (como Luis Peñafiel)

Intérpretes: Narciso Ibáñez Menta, Víctor Laplace, Virginia Lago

Argumento

Un mercachifle, el buhonero Gianfranco (Narciso Ibáñez Menta), llega a un pequeño pueblo italiano llamado Montepulciano para vender sus baratijas a la población. Le acompaña su asistente, la joven Lina. Los niños del lugar se sienten atraídos por los trucos de prestidigitación que realiza el mercader y se dedican a frecuentarlo, pues lo ven como a una especie de mago.

Misteriosamente, uno a uno, los niños de la localidad comienzan a desaparecer; pero sólo por unas horas… Cuando regresan se encuentran completamente transformados; con un carácter extraño, taciturno, hierático, impropio de ellos hasta el momento, y que alarma a sus padres y familiares.

El hermano de uno de éstos niños es un joven médico; que además está enamorado de la atractiva asistente del extraño comerciante. El audaz doctor se percata de que, a parte del comportamiento, algo más ha cambiado en su hermano pequeño: Ahora tiene una cicatriz en el pecho. Inmediatamente establece una conexión entre el misterio que afecta a los niños y el siniestro Gianfranco.

Mientras tanto, el encargado de la pensión donde se aloja el buhonero, comenta a una empleada que por las noches observa “unos satélites que surcan el cielo”. Al parecer, se trata de OVNIs.

El joven doctor toma la resolución de operar urgentemente a su hermano, tras confirmar con rayos X que tiene cerca del pulmón una especie de bulto palpitante que parece tener vida propia. La intervención quirúrgica es un éxito, y al niño le es extraído una especie de ser gelatinoso, el bulbo, con ramificaciones o tentáculos, que había aumentado de tamaño desde que el día anterior fue observado por los rayos X.

El médico llega a la conclusión de que se trata de un organismo parasitario maligno, que “no puede ser de éste mundo” porque “carece de células”; y se deshace viscosamente hasta desaparecer una vez separado del organismo humano al que se había acoplado.

Esa entidad succionaba la energía vital del cuerpo parasitado, y se dedicaba paulatinamente a extender su dominio sobre él; de no haber sido extirpado a tiempo se habría extendido al cerebro tomando control absoluto de su víctima.

El doctor decide que lo mejor es operar a todos los niños afectados (ardua tarea, pues es necesario contar con el permiso de los padres) y lo que es aún más importante: hay que actuar contra Gianfranco, el responsable de injertar esos bulbos en los niños. Pero no hay pruebas sólidas contra él y a nivel legal nada se puede hacer… Sólo cuando la hija del jefe de policía corre la misma suerte que el hermano del médico, las autoridades intentarán frenar al infernal mercachifle.

 

Comentario

Lamentablemente no he podido ver completa la mini-serie de “Los Bulbos”, y ésta reseña se reduce al episodio de en medio. Actualmente, éste episodio (emitido por la televisión argentina en 1974) es el único que se conserva disponible en video (y en la red); al parecer todas las copias de los dos otro capítulos, el inicio y el desenlace, se “han perdido”. Es curioso que ha sucedido lo mismo con otras películas del gran Ibáñez Menta, como es el caso de “El Muñeco Maldito” (1962), basado en una obra de Gaston Leroux.

El protagonista es Narciso Ibáñez Menta, y la dirección corre a cargo de su hijo Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador, el Hitchcock hispano. “Los Bulbos” entran dentro de la versión argentina de las excelentes “Historias para no dormir”, emitidas en España durante los años sesenta y primeros setenta.

Ésta historia (la mini-serie argentina de los bulbos) recuerda a capítulos españoles de la serie como “La Alarma” o “El Fin que empezó ayer”, por su muy sugestiva y fascinante temática de entidades parasitarias de origen extraterrestre apoderándose de la voluntad humana…

Todas éstas películas del genial Chicho son anteriores al éxito de John Carpenter “They Live!” (“Viven!”, 1988), que tiene un argumento muy similar. No es, por lo tanto, imposible que el director norteamericano se “inspirase” en las insuperables obras del maestro Ibáñez Serrador.

 

FHP, 2014

Los muchachos de antes no usaban arsénico – José A. Martínez Suárez, 1976

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Los muchachos de antes no usaban arsénico

Argentina, 1976

Director: José A. Martínez Suárez

Género: Comedia negra

Guión: José A. Martínez Suárez, Augusto Giustozzi

Intérpretes: Narciso Ibáñez Menta (Norberto), Mecha Ortiz (Mara), Arturo García Buhr (Pedro), Bárbara Mújica (Laura)

Música: Tito Ribero

Argumento

Mara Ordaz, una sesentona actriz retirada, vive en una gran casa de campo junto a su marido (en silla de ruedas) y otros dos ancianos; su médico (jubilado) y su antiguo asistente. La diva (que nostálgicamente se dedica a ver una y otra vez sus propias películas de cuando era joven) decide vender la casa para mudarse a la ciudad con su marido, desembarazándose así de los otros dos “acoplados” (uno de los cuales es su cuñado), a los que ya no soporta.

Pero los tres hombres (muy amigos entre ellos); su esposo Pedro, Martín y Norberto (éste último interpretado por Narciso Ibáñez Menta) se oponen, y quieren continuar residiendo tranquilamente en la casa campestre.

Un día llega la encargada de gestionar la venta del inmueble, la atractiva Laura. Ésta intentará convencer a Pedro de que acceda a vender la casa.

Las mujeres de Martín y Norberto desaparecieron en “extrañas circunstancias”… La esposa de Martín (y hermana de Mara) murió en un “accidente casero” supuestamente cayendo por las escaleras; mientras Mara se encontraba rodando su última película. Y la de Norberto sencillamente “se esfumó”, se marchó sin dejar ni huella.

Laura, que trata de manera muy dulce a los tres ancianos y a la señora de la casa (trayendo incluso regalos para ganarse su confianza), comienza a sospechar que las dos ausentes fueron asesinadas por sus maridos (en el caso de la mujer de Norberto, con ayuda de ácido para hacer desaparecer el cadáver).

Martin – Crees que lo sabe?

Norberto (Ibáñez Menta) – No sabe mucho, pero supone demasiado… y lo malo es que supone bien

 

Para impedir que se concrete el proceso de venta (y que se inicien indagaciones al respecto de las “desaparecidas”), los tres amigos están dispuestos a recurrir a todos los medios que sean necesarios.

Comentario

Simpática comedia de humor negro sobre tres viejitos que se ven perturbados en su apacible cotidianeidad por dos mujeres intrigantes; la “diva” y la especuladora. El final sorpresa es excelente.

El gran Narciso Ibáñez Menta, el “Lon Chaney” hispano, fue un gran actor español que sin embargo es más famoso en Argentina que en su país natal, por haber residido (y trabajado) durante muchos años al otro lado del Atlántico.

Una película donde participa él, por lo general no defrauda; y ésta no es la excepción. Muy recomendable.

FHP, 2014