La Piovra III – Capítulo 2

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Giulia (Giuliana De Sio ) y Greta (Alice de Giuseppe)

La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 2

Cattani, en compañía del agente de la DEA Bert Di Donato, investiga a los autores materiales del secuestro de la pequeña Greta. Llegan a la pensión donde uno de los delincuentes se hospedaba. Era allí a donde había tratado de llamar por teléfono el que retenía a la niña en el bar de la estación mientras estaba acorralado por el cerco policial. Entre las posesiones del secuestrador en su habitación hallan unos papeles, en los que se encuentra anotado un número telefónico.

Giulia consigue finalmente que Corrado acceda a dejarse entrevistar para su programa. Cattani declara que “Tal vez mis enemigos se han dado cuenta de que la mejor forma de vengarse de mí es dejándome vivo… y solo”. Además hace público en directo el número telefónico que había encontrado entre los documentos del secuestrador. Laudeo, de quien se sospecha como cerebro del rapto para meter bajo presión a su antiguo socio Antinari, ve desde la cárcel el programa.

Giulia, que se siente atraída por Cattani, le invita a cenar a su casa después de la emisión. Corrado permanece taciturno y distante. Cuando vuelve a su hostal le está esperando un tal Bob, uno de los hombres de Bert, que le ofrece su protección como escolta. Cattani dice que no la necesita, y Bob le regala un “libro”, hueco, que tiene oculta dentro una pistola.

A Giulia alguien le pasa un video donde aparece su madre en una situación comprometida: En una especie de casting para actriz donde la mujer debe desnudarse. Al parecer fue grabado hace años, antes de que se casase con Antinari. Está claro que “alguien” pretende chantajear a los Antinari. Mientras Giulia contempla anonadada el video, llega Cattani, y ella le pide que la acompañe a unas naves industriales donde tiene una cita. Corrado espera en la puerta, y los individuos que debían verse con Giulia se abalanzan sobre ella, la agreden y tratan de quemarle la cara con ácido. Nuevas presiones para su familia. Cattani interviene y logra que los matones emprendan la fuga.

Giulia no le cuenta a sus padres lo sucedido, pero Carlo Antinari ya sabe de antemano que está en peligro. Le pide a Giulia que ella, su madre y su hermana se marchen por un tiempo de Milán mientras él emprende investigaciones por su cuenta. Pero Giulia prefiere quedarse.

Mientras tanto, la mujer de Antinari y madre de Giulia se está acostando con Dino Alessi, uno de los hombres de “confianza” de su marido. Éste turbio personaje parece ser el “caballo de Troya” dentro de la Banca Antinari.

Cattani vuelve a visitar a Laudeo en la cárcel y le insta a que hable de una vez sobre su socio turco Kemal Yftar y el tráfico de armas. Cattani le recuerda que ahora incluso tienen indicios de su participación en el secuestro, y que eso podría acarrearle ya no solo 20 años de prisión, sino una cadena perpetua.

Alessi trata de convecer a Antinari de que acepte participar en el tráfico de armas, pero éste se opone. Alessi resulta ser un aliado de Yftar. El abogado de Laudeo trata de convencer a éste de que abandone el negocio, pero éste se da cuenta de que sus socios están tratando de librarse de él, y se vuelve contra ellos. Se decide pues a revelar a Cattani y a la DEA sus negocios con Yftar.

El abogado de Laudeo se lo comunica a Alessi, y éste junto con sus socios, aprueban la eliminación del líder masónico preso para impedir que los delate.

Mientras Cattani está esperando a poder encontrarse con Laudeo en su celda, éste se dispone a tomar un café… Tras beberlo, colapsa retorciéndose y con espuma en la boca: Ha sido envenenado (por el mismo procedimiento que el banquero Michele Sindona en la vida real).

Ahora, Bert y Cattani deberán averiguar quién ordenó la muerte de Laudeo para llegar a Yftar. Poco después, en un “accidente de tráfico” es asesinado el funcionario de prisiones que preparó el café envenenado, un tal Viviani. Trataban así de evitar que éste revelara quien le ordenó el acto. Tras visitar a su viuda, Cattani descubre que Viviani tenía una póliza de seguros en una agencia llamada Mondiale, y que ascendía a la astronómica cifra de 500 millones de liras.

Investigando, Bert y Corrado se enteran de que la Banca Antinari es accionista mayoritaria de esa Aseguradora Mondiale. También Giulia es puesta al corriente de ésto, y se lo comunica a su padre, quien asegura ignorarlo todo. Por otro lado, Cattani se hace un seguro como cliente de Mondiale para proseguir las pesquisas. Se trata con toda probabilidad de una empresa tapadera. Cattani también descubre que Viviani tenía un tumor, y que por ello seguramente accedió a participar en el asunto del envenenamiento del café a sabiendas que corría un alto riesgo de ser asesinado.

(Continuará)

FHP, 2015

 

La casa de las ventanas que ríen – Pupi Avati, 1976

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(Reseña escrita por el autor de éste blog en 2007)

La Casa dalle Finestre che Ridono (La Casa de las Ventanas que Ríen)

Italia, 1976

Director: Pupi Avati

Género: Terror, misterio, giallo

Guión: Antonio Avati

Intérpretes: Lino Capolicchio (Stefano), Francesca Marciano (Francesca)

Música: Amedeo Tommasi

Esta obra maestra del director Pupi Avati es una de las mejores películas de terror italianas de las que hasta el momento he tenido el placer de disfrutar, junto con Profondo Rosso, de Dario Argento.

Su claustrofóbica atmósfera está increíblemente bien lograda teniendo en cuenta el más que escueto presupuesto, lo que demuestra el talento en el género de Avati y sus colaboradores.

La trama cuenta con un suspense que no da tregua, y la historia propuesta es cavernosamente oscura, haciendo de este magnífico film uno de los máximos exponentes del cine gótico internacional y del thriller italiano, tambien conocido como giallo.

La película comienza con una secuencia onírica y pesadillesca durante los títulos de crédito. Vemos a un joven colgado del techo por las manos mientras es sádicamente apuñalado al ritmo de una tenebrosa música de órgano. La imágen se ve amarilla y ligeramente distorsionada, mientras una voz en off masculina; tétrica, espectral e inquietante, recita lo siguiente de forma casi ininteligible, a modo de siniestra psicofonía:

“ I colori, i miei colori…. Escono dalle mie vene…. Sono dolci i miei colori…. Dolci come l’autunno, caldi come il sangue, lisci come la sifilide….. e vanno dentro gli occhi della gente, portando a tutti l’infezione…. I miei colori…. Sono dentro al mio braccio i miei colori…. Meus Deus lontano, lontano vanno i miei colori….. Ma bisogna morire per loro, aprirsi dentro…. Deus senhor, purificarsi……. Via tutto, la purezza, sono tutti i miei colori……. Filho de puta, sì ecco…. Meus Deus, ecco…. sento che sta morendo…… purificarsi, purificarsi, sento che sta morendo….. Purificarsi……

[“Los colores, mis colores… salen de mis venas… son dulces mis colores, dulces como el otoño, calientes como la sangre, lisos como la sífilis penetran los ojos de las gentes, llevando a todos la infección… mis colores…están dentro de mi brazo, mis colores… Dios mío lejano, lejanos van mis colores, pero hay que morir por ellos, abrirse dentro, señor Dios, purificarse… fuera todo, la pureza, son todos mis colores, hijo de puta, sí, eso… Dios mío, eso… siento que está muriendo… purificarse, purificarse, siento que está muriendo… purificarse…”]

Despues nos vemos sumergidos en la historia, que inicia con la llegada a un pequeño pueblo cercano a Ferrara del restaurador de arte Stefano, que ha recibido el encargo de restaurar un fresco de la iglesia de la aldea de parte del empresario Solmi, quien quiere invertir para atraer turistas al decadente municipio.

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La deteriorada pintura muestra el martirio de San Sebastián, atravesado por cuchillos y con una expresión facial cargada de dolor y angustia. Stefano pronto se muestra fascinado por la calidad y el realismo del fresco, realizado hace varias décadas por un tal Buono Legnani, al que los escasos habitantes del poblado llaman “el Pintor de la Agonía”, porque disfrutaba retratando a moribundos.

Otros personajes que vemos aparecer junto a Stefano desde el inicio son su amigo Antonio, que se fue al lugar en busca de reposo para recuperarse de una depresión, y que le habló de Stefano al empresario Solmi; el cura Don Orsi, párroco bonachón de la iglesia donde el restaurador trabaja; su monaguillo Lidio, un jóven desequilibrado; Coppola, el chófer alcohólico de Solmi; y Francesca, la bellísima maestra de la escuela de la que Stefano se enamora súbitamente.

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Stefano (Lino Capolicchio) y Francesca (Francesca Marciano)

Otros aldeanos muestran un perfil bajo, hablan poco y miran con desconfianza y recelo al jóven restaurador de ciudad.

Antonio es el primero en hablarle a Stefano acerca de la leyenda negra del “Pintor de la Agonía” que pesa como una losa maldita sobre la trise aldea, y en mencionar a las siniestras e incestuosas hermanas del macabro artista, que emigraron a Brasil, donde se instruyeron en las artes de la magia negra y aprendieron rituales satánicos con sacrificios humanos.

Stefano no le hace mucho caso, piensa que son desvaríos de la delicada mente de su amigo. Stefano ni siquiera le da mucha importancia al hecho de recibir en su pensión llamadas telefónicas amenazándole de muerte si no se va, atribuídas por él a un simple bromista aburrido.

Una noche, Antonio llama al restaurador para decirle que tiene que hablar con él, porque ha descubierto algo muy importante sobre el pintor maldito, y que sabe que sus hermanas siguen vivas. Cuando Stefano llega al hospedaje de su amigo, ve con horror como éste se precipita al vacio desde su ventana en el quinto piso, impactando en la calle y muriendo en el acto. Pero Stefano ha visto algo más: una fugaz sombra en la habitación de Antonio justo despues de la tragedia. Así lo cuenta a los policías, pero éstos hacen caso omiso, le restan importancia al incidente y archivan el caso como suicidio, evitándose cualquier molestia. Vista la pasividad de todos e intrigado (ahora sí) por la historia del “Pintor de la Agonía” y sus hermanas perversas, Stefano inicia sus pesquisas para desenmascarar al asesino.

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Durante el funeral de Antonio sólo están presentes el cura Don Orsi, el monaguillo Lidio, Stefano y una vieja beata. En plena misa, Lidio se acerca a Stefano y le dice: “He metido una rata viva dentro del ataúd, así le hace compañía a tu amigo” Mientras se ve la cara de regocijo de Lidio y la expresión asqueada del restaurador, se oyen la misa en latín de Don Orsi y, enfocando al ataúd, unos crujidos inquietantes que proceden de su interior. (¡Magistral!)

Los propietarios de la pensión, para alejar al forastero del pueblo, deciden echarlo con el falso pretexto de que está por llegar un grupo de turistas que habían reservado hace mucho tiempo, y que ya no había sitio para él. Por ello, el irreverente monaguillo Lidio lleva a Stefano a una antigua mansión semiderruída a las afueras, donde sólo vive una pobre ancianita paralítica, que se alegra de tener un poco de compañía. Francesca decide mudarse allí a vivir con él.

Una noche, el curioso restaurador explora los sótanos de la casa, encontrando una vieja grabación que dice lo que se ha oído en los títulos de crédito (“I colori, i miei colori…”) y que Stefano atribuye inmediatamente a Legnani, el pintor maldito.

No quiero seguir contando más, solo diré que el film tiene un bizarro final, sumamente sorprendente y demoledor.

Si os gusta el gótico, ésta es vuestra película. De visión obligada para los amantes del terror y el misterio, y cuya historia, de oscura densidad, bien podría haber salido de la pluma de Poe o de la inspiración de Lovecraft.

FHP, 2007

Autostop sangriento – Pasquale Festa Campanile, 1977

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Autostop sangriento (V.O. Autostop rosso sangue, a.k.a. “Hitch-Hike”)

Italia, 1977

Director: Pasquale Festa Campanile

Género: Thriller, Road movie

Guión: Pasquale Festa Campanile (Basado en una novela de Peter Kane)

Intérpretes: Franco Nero (Walter), Corinne Cléry (Eve), David Hess (Adam)

Música: Ennio Morricone

Argumento

El alcohólico y pendenciero periodista italiano Walter Mancini y su mujer Eve recorren en caravana las áridas carreteras del oeste de los EEUU con dirección a Los Angeles. Por el camino se dedican a cazar, repostando también en una especie de campamento hippy. La relación entre ambos es de todo menos romántica y discuten con frecuencia, pero en el fondo se complementan.

Un día ven a un joven haciendo autostop al borde de la calzada. Eve es la que conduce, y Walter le dice a su mujer que ignore al extraño, pero ésta prefiere llevarle la contraria a su marido, y frena para recoger al autostopista… cometiendo así un error fatal, del que no tardará en arrepentirse.

El joven, muy simpático y educado al principio, se llama Adam; e inmediatamente nota la coincidencia de que el nombre de la mujer que lleva el volante sea Eve (“Adán y Eva”). Pronto, el nuevo pasajero comienza a tomarse demasiadas confianzas, y a proparsarse descaradamente con la atractiva conductora. Walter no está dispuesto a tolerarlo, y tras decirle a su mujer que frene, saca a golpes al incómodo entrometido del automóvil… Tiene lugar una pelea a puñetazos entre ambos, y cuando parece que el italiano lleva las de ganar, Adam saca una pistola: Obliga al matrimonio a meterse de nuevo en el coche indicando a sus ahora rehenes que le lleven hasta la frontera mexicana.

Escuchando la radio, Walter e Eve se enteran de que el “húesped” que se les ha acoplado es un fugitivo que acaba de cometer un atraco a un banco con otros tres cómplices. Al parecer Adam abandonó y traicionó a sus compinches, pues la totalidad del botín está en su poder: Una maleta con dos millones de dólares en efectivo.

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Walter (Franco Nero), Adam (David Hess) y Eve (Corinne Cléry)

Walter idea una estrategia para alertar a la policía de que están secuestrados en su propio coche: En un paquete de cerillas escribe un breve mensaje “S.O.S.”, con la intención de mostrarlo a agentes de retenes policiales o empleados de gasolineras. Pronto dos policías motoristas frenan el vehículo de los Mancini para identificar a sus pasajeros. Los tres que van a bordo reaccionan con calma y sangre fría, Adam luce una sonrisa de tranquilidad e inocencia, mientras que Walter muestra al agente lo garabateado en la caja de cerillas sin que el delincuente se percate… Pero Adam nota por la cara del policía que algo extraño sucede, y de inmediato acribilla a balazos a los dos agentes… frustando así el plan de Walter.

Poco a poco, la pareja rehén va conociendo el carácter desequilibrado y un tanto histriónico del criminal. Adam es un auténtico psicópata, y tiene además complejos narcisistas y megalomaníacos delirios de grandeza: Propone seriamente a Walter, que es reportero, que escriba un libro sobre su persona (como si fuera Al Capone, cuando en realidad no es más que un ratero del tres al cuarto). Walter le sigue la corriente, e incluso saca su grabadora para que Adam vaya narrando la historia de su vida.

Por la noche, Adam decide maniatar a Walter “para poder dormir tranquilo”… pero en realidad pretende inmovilizarlo para tener sexo con su mujer evitando que el periodista intervenga. Mientras está preparando la comida en el interior de la caravana, Eve se siente tentada de tomar la escopeta que allí se encuentra (y que Walter usaba para cazar), un arma de la que Adam ignora su existencia. Podría ser muy fácil: Tomar el arma y desembarazarse de la nefasta amenaza. Pero por algún motivo, ya sea cobardía o no saber bien cómo se maneja la escopeta, Eve no aprovecha esa oportunidad. Más adelante, estando su marido atado con las manos a la espalda, el peligroso delincuente se dispone a abusar de ella…

Se oyen disparos, el criminal cae al río cercano y dos nuevos personajes entran en acción: son los cómplices de Adam en el atraco. Ahora ya no es uno sólo, sino dos (una pareja de homosexuales), los delincuentes que mantienen a Walter e Eve como rehenes y chóferes para llegar a la frontera mexicana… Los atracadores viajan en el interior de la caravana, y creen que se han librado de Adam y que van a poder disfrutar de los dos millones de dólares… pero se equivocan…

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Comentario

Ésta película llena de acción y de trepidantes e intensos momentos tiene bastantes puntos en común con la excelente “Cani Arrabbiati” a.k.a. “Rabid Dogs” de Mario Bava rodada cuatro años antes (en 1974, siendo el último trabajo del “Hitchcock italiano” Mario Bava, uno de los indiscutibles padres del giallo). La historia de un criminal desquiciado y brutal que, en calidad de fugitivo toma como rehenes a gente corriente y pacífica para huir de la policía no es demasiado original, y ha sido repetida hasta la saciedad en la gran pantalla, pero pocas veces de manera tan acertada como en “Cani Arrabbiati” o en ésta “Autostop Rosso sangue” que hoy reseñamos.

Walter y su atractiva esposa, un matrimonio con sus cotidianas disputas pero sin graves problemas fuera de lo común, no podían imaginar la pesadilla que daría inicio al permitir la entrada en su vehículo de ese autostopista con aspecto de “simpático estudiante”… La moraleja aquí parece ser: “Las apariencias engañan” o “¡No recojan autostopistas!”

También se percibe una ligera influencia del cine de Sam Peckinpah (especialmente “Straw Dogs” o “Perros de Paja”, de 1971).

“Autostop Rojo Sangre”, así como los “Cani Arrabbiati” de Mario Bava; tienen todo lo que una buena road movie debería contener: acción, intriga, fugitivos, emoción, drama, tensión y violencia. Mucho mejor que la harto sobrevalorada y soporífera “Death Proof” (Quentin Tarantino, 2007).

El director del film Pasquale Festa Campanile (quien estuvo ligado sentimentalmente a la malograda Lilli Carati), realizó en 1981 la remarcable comedia dramática “Manolesta” (protagonizada por Tomas Milian), una conmovedora historia de un padre y un hijo, muy divertida y algo triste al mismo tiempo; y más interesante que la sobrevaloradísima “La vita é bella” (Roberto Benigni, 1997).

La pareja protagonista está interpretada por el gran Franco Nero (el Django de Sergio Corbucci) y la siempre erótica Corinne Cléry (de “Histoire d´O”, Just Jaeckin, 1975), a quien recientemente vimos en el giallo “E tanta paura” (Paolo Cavara, 1976) junto a Michele Placido y Eli Wallach. En el papel del psicopático Adam tenemos al norteamericano David Hess, quien tuvo el rol protagónico (también como loco peligroso) en “The last house on the left” (Wes Craven, 1972), así como en la versión italianizada “The house on the edge of the park” a.k.a. “La casa sperduta nel parco” (Ruggero Deodato, 1980).

La banda sonora de “Autostop Rosso Sangue” corre a cargo de un compositor que nunca decepciona: el genial Ennio Morricone.

FHP, 2015

Oro maldito – Giulio Questi, 1967

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(Reseña escrita por el autor del blog el 16.04.2008)

Oro maldito (V.O. Se sei vivo spara! a.k.a. „Django kill!“)

Italia, 1967

Director: Giulio Questi

Género: Western

Guión: Giulio Questi, Franco Arcalli

Intérpretes: Tomás Milian (Forastero), Marilú Tolo (Lori), Piero Lulli (Oaks)

Música: Ivan Vandor

Obra maestra del “spaghetti-western” (género que por cierto para mí siempre ha sido infinitamente más interesante que el cine del oeste rodado en los USA), a la altura del “Mannaja” de Sergio Martino y según mi criterio, bastante superior a los Djangos de Corbucci y al “Grande Silenzio” del mismo director. En su ámbito cinematográfico, solo las propuestas del comercial Leone logran eclipsarla.

Giulio Questi, para mí hasta el momento un completo desconocido, nos ofrece más de 100 minutos de puro goce visual lleno de sorpresas, propinando contundentes bofetadas a los convencionalismos del género. Porque el film que nos ocupa no es ni mucho menos un “spaghetti” de argumento corriente. Ésta genial película, condenada al ostracismo tanto por cinéfilos como por cinéfagos, ha sido calificada con razón como “western gótico surrealista” y se la ha llegado a comparer con “El Topo”, jodorowskyana contribución al Séptimo Arte que apareció un par de años después.

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Lo primero que vemos es una mano saliendo siniestramente de entre las arenas del desierto. Es la mano del protagonista, cuyo nombre no viene mencionado en ningún momento durante todo el metraje y al que llaman “the stranger”, el forastero. El actor que le da vida es un muy convincente Tomas Milian, intérprete ideal para el papel y curtido en numerosos productos hispanoitalianos de la época. Unos indios que merodeaban por esos contornos descubren al moribundo y logran sanarlo. Todo lo que desean a cambio es que les relate cómo es el mundo de los muertos, ya que él ha regresado del más allá. Los indios han transformado en balas el polvo de oro que el Forastero llevaba en los bolsillos, para que con ellas pueda vengarse de aquellos que le habían dejado en tan lamentable estado; semimuerto y enterrado.

Para conocer el transfondo del punto de partida que acabo de narrar, vemos en una lisérgica secuencia de flashback que Tomas Milian, el “stranger” sin nombre, pertenecía a una banda de forajidos multicultural que se hizo con un descomunal cargamento de oro asaltando a la comitiva de soldados que lo transportaba. Los problemas llegaron durante el reparto: El grupo está compuesto por estadounidenses “WASP”, indígenas mexicanos y nuestro híbrido protagonista, considerado “mestizo”. Los primeros, capitaneados por un canalla apodado “The Oak”, no están dispuestos a compartir el fruto de su atraco con esos “sucios indios”, por lo que los liquidan sin miramientos fusilándolos entre carcajadas.

Hasta aquí todo normal, el espectador piensa: “Claro, ahora el Forastero buscará a los traidores para vengarse; ese es el argumento de la película”. (Pero se equivoca…)

Por su parte, los bandidos gringos llegan a un pueblucho de mala muerte, de ambiente malsano y oprimente, donde deben adquirir nuevos caballos para proseguir su camino con el cargamento de oro sustraído.

Los pueblerinos, seres degenerados primitivos y sombríos que irradian una animalidad atávica, han descubierto que son bandidos y los linchan brutalmente (para hacerse con el oro, no hay otro motivo, aunque apelen a la justicia y al orden cínicamente).

Son masacrados con sadismo feroz y ahorcados en la plaza entre gritos de júbilo. (Hilarante la escena donde a uno de los bandidos el verdugo le quita el puro de la boca para ponerle la soga al cuello y luego se lo vuelve a colocar).

Sólo uno ha logrado zafarse de la municipal furia y ansia de sangre: The Oak, el jefe, el más importante.

En ese momento vemos llegar al poblado a un recuperado Tomas Milian que se dispone, gélido e impertérrito, a vengarse de The Oak; el cual cercado por los pueblerinos se parapeta en una tienda disparando desde la ventana. El Roble, con sumo terror, cree que el forastero es un espectro. Por ello le espeta: “¡Si estás vivo dispara!” (de ahí el título original del film). Y ya lo creo que le dispara: Lo deja como un colador, aunque no lo mata. A todo ésto se persona en el árido pueblo un ranchero cacique, que codicia el oro, escoltado por sus “muchachos” (un destacamento de rudos pistoleros vestidos de riguroso negro, que como después se hará más perceptible establecen una reminiscencia estética con la contemporánea “tribu urbana” de los moteros del cuero sadomasoquistas homosexuales).

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En ésta película participa Sancho Gracia, nuestro “Curro Jiménez”, como uno de los sicarios del ranchero (en la imagen a la izquierda).

El gordo ranchero se empecina con dejar con vida a the Oak para que éste confiese bajo tortura el lugar donde se oculta el áureo tesoro. Lo llevan al saloon para extraerle las balas y allí la turba de pueblerinos descubre que éstas no son de plomo, sino de oro, por lo que se abalanzan sobre el agonizante como hienas hambrientas para extraerle vorazmente las partículas del precioso metal, descarnándole y provocándole la muerte, para decepción del cacique y sus acólitos.

Lo que ellos no saben es que el oro ha sido previamente puesto a buen recaudo por dos individuos: El dueño del saloon y Hagerman, otro poderoso personaje del municipio que mantiene a su hermana enclaustrada en una habitación porque a su juicio “está loca”. El forastero Milian, que observa a la fantasmagórica hembra desde la arenosa plaza del poblado, siente desde el principio una fuerte atracción por ella, al verla asomada a la ventana.

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La “loca” Elisabeth (Patrizia Valturri) y el Forastero (Milian)

Ambos poseedores del oro rivalizan entre sí e intentarán a su vez hacerse con la parte del otro. En represalia y como chantaje, el ranchero ordena el secuestro del hijo del dueño del saloon, un adolescente mancebo al que los inquietantes “muchachos” dedican miradas más que libidinosas. Milian se propone liberarlo, y el ranchero que lo retiene le lanza un desafío: El chico raptado pende del techo colgado por las manos de una cuerda, el forastero deberá cortar esa cuerda de un tiro situándose a a diez pasos del pendiente joven. Pero a ésta prueba de destreza se añade otra deficultad: Antes de enfrentarse al reto, Milian debe beber de golpe media botella de whisky! “Quiero comprobar si además de buen pistolero eres también buen bebedor”, dice el cacique socarrón.

Hasta aquí cuento, y no más, sobre la trama y subtramas de este enrevesado y sorprendente western atípico; lleno de elementos metafísicos, alegóricos (Tomas Milian se asemeja en más de una ocasión a una figura mística – llega incluso a ser crucificado), satíricos y surrealistas.

Film de culto atemporal, fusión entre el spaghetti almeriense y el terror gótico, con toques lisérgicos y alucinógenos (lo que en efecto lo hace precursor de “El Topo”).

Mención especial al reparto animalesco: El loro alcohólico y el caballo-bomba.

FHP, 2008

Dos veces Judas – Nando Cicero, 1969

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Dos veces Judas (V.O. Due volte Giuda, a.k.a. “They were called Graveyard”)

Italia, 1969

Director: Nando Cicero

Género: Western

Guión: Jaime Jesús Balcázar

Intérpretes: Klaus Kinski (Dingus), Antonio Sabato (Luke Barrett)

Música: Carlos Pes

Argumento

En el árido desierto, un hombre que empieza a ser picoteado por los buitres despierta de su inconsciencia. Junto a él yace un cadáver. Una vez ha recobrado los sentidos, dispara a las aves de rapiña para ahuyentarlas. Un anciano que atraviesa las ardientes arenas con dirección al pueblo más cercano observa la escena divertido.

El joven que ha despertado le pregunta qué ha sucedido, pues no se acuerda de nada. No sabe quién es ni cómo ha llegado hasta allí. Ignora quien es el muerto ahora pasto de los buitres; probablemente su compañero de desventuras. Todo indica que ambos fueron atacados. Él logró sobrevivir, pero padece una amnesia que le impide recordar su identidad y lo que estaba haciendo antes de ser dejado fuera de combate.

El amnésico llega al saloon del poblado, donde es reconocido por un individuo que le estaba esperando. “Llegas tarde, Luke”, le dice. Pregunta además por el paradero de un tal Donovan (Luke imagina que se trata de su compañero muerto en el desierto). El personaje del saloon les había citado para encargarles un trabajo: Hay que matar a un tal Victor Barrett.

Ese Victor Barrett es un influyente habitante del pueblo, benefactor de muchos mexicanos que atraviesan la frontera hacia los EEUU. Barrett trata de evitar que los residentes de la localidad vendan sus tierras y propiedades al banco. Por ese motivo, mantiene una confrontación con Murphy, el banquero local. Éste está empeñado en adquirir a bajo precio las tierras y en que los dueños de éstas se marchen de la zona.

Como estaba previsto, Luke se dispone a asesinar a Barrett. El que le ha contratado le cubre las espaldas desde una colina cercana. Luke es reconocido por Barrett y los que están con él. Todos pensaban que había muerto durante la reciente guerra de secesión. En lugar de cumplir su encargo, Luke decide en el último momento salvar la vida de Barrett, empujándolo al suelo y esquivando así los tiros del individuo que dispara desde lo alto de la colina. Tras un intercambio de balazos, éste es liquidado por Luke. El amnésico, que todavía no recuerda nada, es llevado a la celda de la oficina del sheriff, pero pronto es liberado por la intercesión de Victor Barrett. Resulta que éste es el hermano mayor de Luke.

Victor continúa su pleito con el banquero Murphy, quien trata de ahuyentar a los locales y comprar sus propiedades. Barrett insiste en que nadie venda sus casas o tierras al banco.

Luke se entera a través de su madre enferma que estaba casado y que su mujer estuvo a punto de dar a luz a un hijo, pero que murió poco antes. Su hermano Victor, a quien pregunta sobre el suceso, le dice que su esposa fue asesinada por soldados yankees durante la guerra; pero investigando por su cuenta Luke descubre que el responsable de la tragedia es un tal Dingus…

Comentario

A pesar de lo interesante que resulta la historia de un pistolero amnésico en el oeste, que trata de recordar su pasado y descubre un crimen del que decide vengarse, la buena idea del argumento no está bien aprovechada ni bien implementada, tornando la trama confusa y cansina.

Tampoco la presencia de dos grandes como Klaus Kinski (en el papel de Victor Barrett) y de Narciso Ibáñez Menta (como Murphy) consigue salvar a la película. Éste italo-western de Nando Cicero escrito por los hermanos Balcázar hace aguas por todas partes.

El tema en sí es prometedor, y tiene un vasto potencial para generar intriga y suspense; de hecho hasta habría sido posible incluir en ésta película del oeste elementos de giallo. Pero el ritmo narrativo lamentablemente deja bastante que desear, lo que convierte al film en una muestra tediosa y mediocre del subgénero.

Sin embargo, “Due volte Giuda” no es completamente deshechable. Algo de tensión sí se masca en el ambiente: El espectador intuye que Victor Barret (Kinski) tiene muchas cosas que ocultar, y que no se trata en realidad del abnegado y altruista benefactor que en un primer momento podría parecer. Su amnésico hermano Luke también sospecha que Victor no le ha contado toda la verdad, e incluso que tiene algo que ver con el tal Dingus…

FHP, 2015

 

Terror infinito – Paolo Cavara, 1976

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Terror Infinito (V.O. E tanta paura, a.k.a. “Plot of fear”)

Italia, 1976

Director: Paolo Cavara

Género: Giallo

Guión: Paolo Cavara

Intérpretes: Corinne Cléry (Jeanne), Michele Placido (Gaspare Lomenzo), Eli Wallach (Pietro Riccio)

Música: Daniele Patucchi

Argumento

Un rechoncho individuo adepto a juegos masoquistas es estrangulado en su casa por la prostituta que había encargado. Al mismo tiempo, una joven es asesinada a martillazos en un autobús del cual era la única pasajera. En ambas escenas del crimen, la policía encuentra lo que parecen ser dos cartas de una baraja, tal vez de un tarot.

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Lomenzo (Michele Placido, quien en los años ´80 se convertiría en protagonista de La Piovra)

El inspector Gaspare Lomenzo recibe la misión de investigar los casos. Las autoridades suponen que las dos víctimas se conocían y que ambas muertes están interrelacionadas. Lomenzo descubre que las cartas dejadas junto a los cadáveres corresponden a imágenes del libro didáctico infantil alemán “Der Struwwelpeter” (en italiano “Pierino Porcospino”, y en español “Pedro el Desgreñado”); una especie de recopilación de cuentos gráficos realizada por el educador y dibujante Heinrich Hoffmann en 1848 (por lo tanto, al ser un libro ilustrado, se trata de un  antepasado directo del comic) .

Las pesquisas del inspector le llevan a la conclusión de que el nexo entre ambas víctimas está en una organización llamada “Amigos de la Fauna”, a la que los dos asesinados pertenecían. Los miembros de ese “filantrópico” club ya disuelto acostumbraban a reunirse cada sábado en una mansión llamada “Villa Hoffmann” (como el autor del decimonónico libro infantil). El (ya fallecido) líder del grupo también se apellidaba Hoffmann.

Una prostituta, la que había estrangulado al cliente con tendencias masoquistas, es asesinada al borde de la carretera. Tras golpearla, la atan a un árbol, la rocían con gasolina y la prenden fuego. Una nueva carta de “Der Struwwelpeter” aparece junto a sus chamuscados restos.

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Riccio (Eli Wallach, el célebre Tuco de “El Bueno, el Feo y el Malo”)

Pietro Riccio es un “detective privado” que cuenta con un importante dispositivo electrónico y de videovigilancia. A él acuden múltiples clientes que precisan de seguridad y herramientas de control. Uno de los miembros de la sociedad “protectora de animales”, amigo de los muertos, busca contratar sus servicios. También el inspector Lomenzo le hace una visita, para recordarle que su actividad a espaldas de las autoridades estatales es ilegal, y que es su deber pasarle datos a la policía. (Por cierto: El nombre “Pietro Riccio”, o “Pedro Rizos”, es prácticamente una traducción literal de “Struwwelpeter”).

Pronto se comete un nuevo asesinato, ésta vez ante millones de personas: Otro de los integrantes del club recibe un disparo en la frente durante un debate telesivo, en directo ante las cámaras.

El inspector Lomenzo inicia un idilio con una vecina francesa, la fotomodelo Jeanne. Ésta le confiesa haber participado en una ocasión en uno de los encuentros de los “Amigos de la Fauna” en la Villa Hoffmann. El inspector ya intuía que en realidad esa asociación actuaba como tapadera, y lo que le cuenta Jeanne reafirma sus sospechas: En aquella reunión, los participantes se dedicaron a contemplar bizarras películas pornográficas de dibujos animados y a realizar juegos eróticos debajo de la mesa… Lo único que tenía que ver con animales en esa supuesta organización benéfica de “Amigos de la Fauna” era la presencia en el jardín de un tigre enjaulado. Entre los asistentes a la fiesta se encontraban varias prostitutas, una de ellas muy jovencita, que se llamaba Rosa. Tras consumir grandes cantidades de alcohol, sigue narrando Jeanne, los demás quisieron gastarle una broma a la chica y la portaron hasta la jaula del hambriento tigre, haciendo como que pensaban meterla dentro. Aterrorizada, la muchacha colapsó fulminada por un infarto. A la mañana siguiente vino el “protector” de Rosa a recogerla, un tal Agostino. A éste no le contaron en detalle el motivo de la muerte de la joven, y sólo le dijeron que había sufrido un ataque después de la cena…

Jeanne piensa que ese Agostino es el autor de los asesinatos, y que está matando a los miembros del club “Amigos de la Fauna” a modo de venganza, pues los considera responsables de la muerte de Rosa.

Los investigadores comprueban el historial de Agostino: Se trata de un delincuente habitual con un amplio currículum delictivo por robos, tráfico de drogas y proxenetismo. Se convierte así en el principal sospechoso por la cadena de asesinatos relacionados con las cartas de Hoffmann, y Lomenzo acude a arrestarlo. Encuentran a Agostino en el cementerio, llevando nuevas flores a la tumba de Rosa, pues ese día era el aniversario de su muerte.

Agostino es detenido, pero protesta y afirma ser inocente. Durante el trayecto a comisaría logra fugarse del coche en marcha, pero tras una persecución es alcanzado y reducido por Lomenzo… Ahora, los periódicos informan que “terminó la pesadilla” y que “el asesino de las ilustraciones” está finalmente tras las rejas…

Sin embargo, un nuevo crimen vuelve a cometerse. Agostino está en prisión, pero otro de los miembros del club de “Amigos de la Fauna” es arrollado por un camión y junto a su ensangrentado cadáver aparece nuevamente una carta con una ilustración del libro infantil de Hoffmann…

Lomenzo continúa investigando y empieza a suponer que Jeanne no le contó toda la verdad acerca de lo sucedido aquella noche en la reunión…

El detective se dirige junto a Jeanne a la ahora abandonada Villa Hoffmann, pues tiene una corazonada: decide controlar exhaustivamente las rejas de las jaulas (donde se transportaban tigres, panteras y otras bestias) y comprueba que las rejas pueden fácilmente sacarse y que son tubos huecos, que tienen capacidad para albergar pequeños objetos de contrabando. Lomenzo está cada vez más convencido de que los “Amigos de la Fauna” se dedicaban a sacar clandestinamente desde Sudáfrica diamantes y otras piedras preciosas, ocultas en el interior de los barrotes de las jaulas donde a su vez viajaban los animales…

Comentario

Éste giallo es uno de los pocos que dirigió Paolo Cavara, realizador de “La tarántula del vientre negro” (1971). Cuenta con la presencia de Eli Wallach, el mítico Tuco de “El Bueno, el Feo y el Malo” (Sergio Leone, 1966). Wallach interpreta en ésta ocasión al muy orwelliano Pietro Riccio. Como protagonista brilla, en el rol del napolitano inspector Lomenzo, el actor Michele Placido; quien participaría años más adelante en la excelente “Pizza Connection” (Damiano Damiani, 1985) y quien dirigiría la interesante “Romanzo Criminale”, un neo-polizziesco del 2005 basado en hechos reales. El papel de Jeanne recae en la francesa Corinne Cléry, conocida sobre todo por la erótica-softcore “Histoire D´O” (Just Jaeckin, 1975).

“E tanta paura” cumple su cometido de mantener en vilo al espectador y constituye una interesante muestra del suspense a la italiana. Como suele ocurrir, no se sabrá hasta el final quien es en realidad el asesino…

Digna de mención es la banda sonora de Daniele Patucchi, especialmente la música que se escucha en los momentos de tensión y acción.

FHP, 2015

Angustia de silencio – Lucio Fulci, 1972

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(Reseña escrita por el autor de éste blog en 2007)

Angustia de silencio (V.O. Non si sevizia un Paperino a.k.a. “Don´t torture a Duckling”)

Italia, 1972

Director: Lucio Fulci

Género: Giallo, misterio

Guión: Lucio Fulci, Gianfranco Clerici

Intérpretes: Florinda Bolkan (Maciara), Barbara Bouchet (Patrizia), Tomas Milian (Andrea Martelli)

Música: Riz Ortolani

Excelente muestra del enorme talento que tenía Lucio Fulci en la construcción de películas de suspense.

Con este film, Fulci realiza uno de sus mejores trabajos (tambien él mismo así lo consideraba) y su incursión más relevante en el thriller a la italiana o giallo.

Esto demuestra que el director romano, conocido como “el Padrino del Gore” y famoso por sus films repletos de zombis, vísceras y casquería; no sólo era un artesano del splatter, no sólo se dedicaba a mostrar meticulosas escenas de violencia extrema, si no que además era capaz de crear historias interesantes con un guión más que bien elaborado, pues es sabido que Fulci solía descuidar el guión y la trama para conceder más peso al impacto visual y al poder de la imagen.

Una de las características de todas sus películas y que en ésta se acentúa es el especial cuidado conferido a la atmósfera, la elaboración de los ambientes asfixiantes, capaces de envolver al espectador gracias tambien a los exquisitos planos de la cámara y a la soberbia banda sonora de Riz Ortolani (compositor por cierto de la música de “Cannibal Holocaust”), con siniestros sonidos tubulares en los momentos de tensión, cantos sicilianos mientras se muestran los paisajes de la zona, y música rock para las escenas de acción.

La historia se desenvuelve en un pueblo de la Italia meridional, probablemente Sicilia o Calabria, a principios de los años 70. Es un pintoresco municipio de casas blancas, radicado entre áridas montañas, casi aislado de influencia exterior, donde todo el mundo se conoce y donde la mentalidad rústica de los aldeanos se aprecia con claridad.

Al inicio del film vemos a las afueras del pueblo una carretera a medio construir por el campo (símbolo de que “el progreso y los avances económicos” tambien estaban llegando al sur de Italia). Allí, un chico de unos doce años vigila los coches que pasan mientras se distrae disparando con su tirachinas a una lagartija. Por otro lado, muy cerca de allí, una misteriosa mujer visiblemente perturbada desentierra el esqueleto de un bebé.

Bruno, el chico que controlaba la autopista, va a avisar a sus amigos de que el coche que esperaban ya ha pasado, a bordo iban unas prostitutas procedentes de la ciudad con las que en un abandonado caserío se dan cita esporádicamente los hombres del pueblo. Los chavales van allí a espiar, pero no son los únicos: tambien Giuseppe, el tonto del pueblo, acude allí como voyeur; y una vez descubierto por Bruno y sus amigos, estos comienzan a burlarse de él, lo que provoca sus iras: “¡Os mataré!” grita mientras persigue a los adolescentes, que huyen entre risas.

Poco despues Bruno desaparece. Su padre recibe una llamada telefónica de alguien que reivindica el secuestro y exige un millón de liras para devolver la libertad a su hijo. Tras un dispositivo de vigilancia, la Policía detiene a Giuseppe, al que acusan de la desaparición, y encuentran el cadáver del niño enterrado en el bosque. Todo el pueblo acude en masa a linchar al presunto culpable, lo cual es evitado por las autoridades. El detenido, que se declara inocente, es enviado a prisión.

Mientras tanto unas manos inquietantes practican ritos de magia negra clavando agujas en muñecos de cera al estilo vudú… pero esas manos no son las de Giuseppe.

Poco más tarde, en una escena impagable, vemos a una anciana que acude a lavar la ropa a una fuente. Cuando se asoma profiere un estremecedor grito: el cadáver de otro de los niños yace en el fondo.

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Don Alberto (Marc Porel), Andrea (Tomas Milian)  y Patrizia (Barbara Bouchet)

En el pueblo se encuentran durante los macabros sucesos dos forasteros: por un lado Andrea Martelli, un periodista que está de vacaciones; por otro lado Patrizia, una bella y libertina joven milanesa, rica y consentida, que ha sido enviada por su padre al pueblo de donde él procede para alejarla de las malas compañías en Milán; donde la chica se había sumergido en el “mundo del vicio y de las drogas”. (Patrizia está interpretada por Barbara Bouchet, actriz que tambien aparece en  “Milano Calibro 9”, y Andrea por Tomas Milian, co-protagonista en un italo-western del propio Fulci: “Quatro dell´Apocalisse”)

Ella se convierte en objeto de deseo de los lugareños (entre ellos tambien los más jóvenes) mientras Andrea ayuda a la Policía en las investigaciones. Otro personaje clave es Don Alberto, el joven cura: amigo, confesor y protector de los niños del lugar.

Un nuevo asesinato de otro de los muchachos de la pandilla de Bruno vuelve a conmocionar al pueblo, y las sospechas ahora recaen en Maciara (interpretada por la brasileña Florinda Bolkan), una excéntrica mujer que se volvió loca tras  la muerte de su bebé (es la que aparece en la escena inicial desenterrando el pequeño esqueleto) y que está considerada por los pueblerinos como una bruja practicante de la magia negra.

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Maciara (Florinda Bolkan)

Dejada en libertad por falta de indicios concluyentes, es acorralada en el cementerio por los padres de los niños muertos, que, sedientos de venganza, la revientan a golpes con palos y cadenas lapidándola brutalmente en una escena sublime que en su día hizo las delicias de Tarantino (fan de Fulci), y que constituye el apogeo del film.

Despues de una larga agonía, exhala su último suspiro al borde de la carretera, donde se ven pasar los coches de felices familias del norte que van al sur a pasar sus vacaciones, y que al ver a la sangrante y magullada mujer reaccionan con absoluta indiferencia pisando el acelerador.

Poco despues otro niño aparece estrangulado. El miedo invade ahora más que nunca a los habitantes de la aldea: Pues está claro que anda suelto un peligroso asesino en serie, y parece ser que los crímenes no fueron cometidos ni por “el tonto del pueblo” ni por “la bruja”. ¿Pero entonces por quién?

Una pista decisiva llama la atención del periodista Andrea: junto al cadáver del último niño asesinado, se ha encontrado la cabeza de un muñeco del Pato Donald.

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Este hecho es el responsable del título original de la película, ya que en Italia el Pato Donald se llama Paperino (literalmente “Patito”).

Como anécdota, resaltar que el título del film iba a ser “Non si sevizia Paperino” (“No se tortura al Pato Donald”), pero la multinacional Disney se opuso, por lo cual Fulci decidió cambiarlo por “Non si sevizia UN paperino”.

Sin duda, el mejor trabajo de Fulci que he visto hasta la fecha. Aquí “el Padrino del Gore” se muestra en todo su esplendor, narrativo y visual, regalándonos ésta joya de culto que deleitará a los amigos del suspense… (del suspense con “s” de sangre).

FHP, 2007