Dojo yaburi (V.O.) a.k.a. “Samurai from nowhere” – Seiichiro Uchikawa, 1964

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Dojo yaburi (V.O.) a.k.a. Samurai from nowhere

Japón, 1964

Director: Seiichiro Uchikawa

Género: Jidaigeki, Chanbara

Guión: Hideo Oguni

Intérpretes: Isamu Nagato, Tetsuro Tanba, Shima Iwashita

Música: Masaru Sato

 

Argumento

Ishikawa Hachiemon es un ronin en busca de empleo que vive en una destartalada posada, y que se ve obligado a realizar tareas de toda índole para garantizar su sustento. Está casado, pero su esposa se encuentra ausente, y Hachiemon tiene previsto reencontrarse con ella cuando haya ahorrado lo suficiente para permitirse una vida digna. El ronin interviene para defender a una bella joven de noble familia que, en compañía de un sirviente y una criada se disponía a cruzar el río: Los barqueros que habitualmente realizan ese servicio reclamaron una suma mucho más alta, y comenzaron además a hostigarla. Hachiemon logra ponerlos en fuga sin tener ni siquiera que enfrentarse directamente a ellos, pues basta una demostración de sus proezas con las artes marciales para que los matones-barqueros emprendan la retirada. La joven aristócrata resultó ser Chigusa, la hija de Komuro Tatewaki, un importante funcionario del daimyo. El ronin carga a la chica en sus espaldas para cruzarla a la otra orilla, y a cambio recibe varios ryo como recompensa. Así, Ishikawa va ahorrando para que un día no muy lejano pueda presentarse ante su aguardante esposa.

Mientras tanto, otro ronin llamado Ohba Gunjuro (Tetsuro Tanba), reside en otra posada y también busca trabajo. De momento, como Hachiemon, sobrevive participando en combates en los dojos, recibiendo dinero de las recaudaciones de las apuestas por derrotar a sus oponentes. Tras amputar el brazo al propietario de un dojo durante una disputa, explica a la posadera cuáles son sus precios mientras devora su bol de arroz: cobra por la comisión de asesinatos por encargo, por secuestros, por enfrentamientos en puestos fronterizos, etc. Su temperamento, frío como un témpano, parco de palabras pero siempre contundente en sus acciones, es diametralmente opuesto al de Hachiemon, de aire bonachón, campechano y entrañablemente despistado. No obstante ambos ronin tienen algo muy importante en común: son maestros indiscutibles de las artes marciales y dominan la espada como si fuera una parte más de su cuerpo.

Así pues, está claro que tarde o temprano ambos se tendrán que enfrentar. En una competición de artes marciales (en la que los samurai tienen moralmente prohibido participar, porque sus técnicas de lucha no son para las exhibiciones ni para el lucro), Gunjuro derrota fácilmente a todos los oponentes que se habían atrevido a luchar contra él… Los miembros del jurado están a punto de concederle el máximo premio cuando aparece Hachiemon, que también busca probar su suerte. Ambos combaten, con palos en lugar de espadas, y las depuradas técnicas de las cuales ambos hacen gala, demuestran que se encuentran muy igualados. Finalmente, el palo de Gunjuro sale volando… pero al mismo tiempo, por el mismo golpe, el de Hachiemon se ha partido en dos. Están pues empatados, y se ven obligados a compartir el premio.

Poco después, Ishikawa pesca en el río con el niño de una de las mujeres que se hospeda en su posada. Le explica al pequeño que para pescar es importante el desapego, y lo mismo sirve para la esgrima: “Una espada sin pensamientos mundanos es invencible”. En ese momento, se produce una lucha en el cercano bosque, e Ishikawa interviene para separar a los bandos contendientes y evitar el derramamiento de sangre… y también “para impedir que se les escapen los peces”. Su intromisión es observada atentamente.

A continuación, la posada donde se aloja Ishikawa es visitada por un huésped de muy alto rango: Komuro Tatewaki, el funcionario del daimyo. Es él quien ha observado las proezas del ronin con las armas, al lograr separar a los bandos que luchaban entre sí, y además está al corriente de que fue él quien ayudó a su hija Chigusa. Por ello, Komuro desea ofrecerle un empleo, como supervisor de esgrima en el señorío. Sin embargo, Ishikawa debe confesar algo sobre su pasado que le impide aceptar un puesto de tal categoría: Para empezar, no es Ishikawa Hachiemon su verdadero nombre, sino Misawa Ihei, antiguo samurai que se vió obligado a escapar. Su prometida Tae había sido elegida contra su voluntad como concubina por un importante señor feudal, e Ihei intervino para rescatarla de caer en sus garras. Ambos huyeron y se casaron, permaneciendo desde entonces como prófugos, y en busca de un nuevo trabajo. Tras escuchar su historia, Komuro afirma que no le importa su pasado, y que pese a lo sucedido está dispuesto a contratarlo igualmente.

Sumamente halagado y agradecido de haber finalmente encontrado un trabajo de tanto prestigio y tan buena remuneración, Ihei (que ya no debe emplear su nombre falso) se dirige a recoger a su esposa Tae, y juntos retornan a la posada para prepararse a emprender su nueva vida al servicio de Komuro… Pero lamentablemente surgen complicaciones. Komuro ha descubierto que Ihei ha participado recientemente en esos torneos-espectáculo de lucha a cambio de dinero. Ésto está considerado como algo sumamente indigno para el código de honor samurai, y Komuro por tanto retira su oferta de empleo. Ihei pierde así una brillante oportunidad de prosperar. Ya estaba ataviado con el kimono de gala y su mujer le había afeitado la parte superior de la cabeza al estilo “samurai en funciones”, pero sus perspectivas de trabajar como supervisor de esgrima se ven frustradas en el último momento.

Tras despedirse de los inquilinos de la cochambrosa posada, Ihei y su esposa Tae abandonan el poblado y cruzan una frontera entre señoríos feudales. Allí son abordados por los hombres del daimyo que pretendía hacer de Tae su concubina, quienes se abalanzan sobre ellos para arrestarlos. Pero, sorpresivamente aparece el hosco Gunjuro quien interviene en auxilio de la pareja. Ambos ronin luchan contra el destacamento del paso fronterizo y logran derrotarlos.

Cuando los tres están solos, Gunjuro (que les había delatado sólo para cobrar la recompensa, pero no estaba dispuesto a permitir que fueran detenidos) dice a Ihei que intervino porque hace cinco años él estaba en la misma situación que él, pero en cambio su esposa murió antes de que hubiese conseguido un buen empleo.

Comentario

Clásico jidaigeki con la presencia del gran Tetsuro Tanba y muy buenas escenas de lucha, donde los entendidos apreciarán las técnicas de combate y iaido que con soberbia pericia ejecutan los espadachines. Como ya se ha indicado, en el film intervienen dos polarizados personajes con opuestos temperamentos: Gunjuro encarna al prototípico “tipo duro”, hierático, impertérrito y taciturno, de pétreas facciones y gélida mirada. Por su parte, Hachiemon/Ihei (interpretado por el actor Isamu Nagato) recuerda en su forma de proceder al teniente Colombo, una especie de Peter Falk japonés; da la falsa impresión de ser patoso y despistado, sin embargo es tan diestro con la espada y tan buen luchador como el que más.

Ambos actores, Tanba y Nagato, participan en la obra maestra “Sanbiki no samurai” (a.k.a. Three outlaw samurai), también de 1964, y dirigida por Hideo Gosha. Tetsuro Tanba también interviene en “Seppuku”/”Harakiri” (1962) de Masaki Kobayashi.

FHP, 2014

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Three outlaw samurai (V.O. Sanbiki no samurai) – Hideo Gosha, 1964

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Three outlaw samurai (V.O. Sanbiki no samurai)

Japón, 1964

Director: Hideo Gosha

Género: Chambara

Guión: Hideo Gosha, Keiichi Abe

Intérpretes: Tetsuro Tanba (Sakon Shiba), Isamu Nagato (Kyojuro Sakura), Mikijiro Hira (Einosuke Kikyo)

Música: Toshiaki Tsushima

Calificación: 8,5

Argumento

El ronin errante Shiba (Tetsuro Tanba) llega a un viejo molino (atraído por una pinza para los cabellos que halla en las inmediaciones, y que debe pertenecer a alguna dama de alcurnia). Una vez allí, se encuentra con que tres campesinos tienen retenida a una chica. Ésta ha sido secuestrada porque es la hija del administrador de la provincia, Uzaemon Matsushita, que tiraniza a los lugareños y les hace pagar impuestos desorbitantes. Los tres campesinos reclaman una mejora de sus condiciones de vida a cambio de liberar a la joven Aya.

Mientras tanto, las autoridades han descubierto quienes han organizado el rapto, y en su palacio, Matsushita da la orden de atacar el molino para rescatar a la hija.

Shiba por su parte, tras conocer el motivo del secuestro, decide ponerse de parte de los campesinos y lucha junto a ellos contra los hombres del tiránico administrador. Éstos son derrotados gracias al hábil ronin.

Más tarde, Matsushita envía a hombres de élite para que reduzcan a Shiba, hombres reclutados entre samurais como Kikyo y Sakura (éste último un ronin encarcelado). Cuando llegan al molino, Shiba sale al encuentro de los nuevos antagonistas, y tras vencer en combate a algunos de ellos, Sakura decide unirse a los campesinos al conocer la noble causa de éstos. Sakura también trae consigo provisiones, que ya comenzaban a escasear para los aldeanos. Lo que éstos ignoran es que esos alimentos fueron robados a un labrador del lugar, conocido por todos allí (el cual fue muerto por Sakura).

Kikyo en cambio vuelve al palacio de Matsushita, pues prefiere vivir entre comodidades y tiene allí a su amante, la cruel Omaki. Ésta mantiene retenida a la hija de Jinbei, uno de los tres campesinos rebeldes.

Poco después vuelve a aparecer un destacamento ante el refugio de los resistentes, ésta vez conducido por el propio Matsushita. Llevan prisionera a la hija de Jinbei, y la maltratan ante los ojos de su padre; amenazando con matarla si no liberan a Aya.

Accidentalmente, terminan matando a la joven campesina, para gran desconsuelo e ira de su progenitor, que se dispone a degollar a la rehén. Ello es impedido por la rápida intervención del samurai Shiba, que como mediador busca llegar a un acuerdo con Matsushita: Su hija será liberada, a cambio de que los campesinos sean perdonados. Como alguien debe ser formal y ejemplarmente castigado, el mismo Shiba se ofrece para ser azotado; el castigo correspondiente será de cien latigazos. Así pues, Aya es liberada y Shiba arrestado y conducido a las mazmorras del palacio administrativo.

Tras los latigazos, el traicionero Matsushita no lo deja marchar sino que lo encierra en los calabozos, y ordena además liquidar a los campesinos. Cuando Sakura descubre la trampa, se dispone a rescatar a su amigo. La viuda del campesino que mató, Omoe, intenta impedírselo, pues ve en él un protector y está enamorada de él (sin saber que fue precisamente Sakura el responsable de la muerte de su esposo). Los tres secuestradores de Aya son asesinados por los hombres del administrador, mientras Shiba languidece en las mazmorras. El valiente y abnegado ronin se entera de la traición por Kikyo, uno de los hombres más temibles de Matsushita.

Sakura llega al palacio, informa a una cortesana sobre la detención de Shiba y la muerte de los campesinos, y la mujer (para la cual Jinbei había sido como un padre), libera al ronin encarcelado proporcionándole la llave, pero muere en el forcejeo con el vigilante de los calabozos. Éste ha dado las campanadas de alarma antes de expirar, pero el siguiente esbirro es ultimado por Kikyo, que decide ayudar a Shiba permitiéndole la fuga. Aya, que ve al malherido samurai tratando de escapar, le ayuda a salir de palacio (pues se siente atraída por él, y considera que le salvó la vida: “Si pudiera, me iría contigo”).

Antes de exhalar su último suspiro, el vigilante al que Kikyo malhirió puede aún revelar el nombre de éste como “su asesino”; por lo cual el administrador ordena que sea liquidado por traición, además de los otros dos samurais, que tienen el documento firmado por él en el que constaba que “los campesinos serían perdonados a cambio de los latigazos a Shiba” (un pacto incumplido). Éste documento, que portaba uno de los tres campesinos poco antes de ser rastreramente ejecutado, fue lanzado al río y la corriente lo llevó hasta que fue encontrado por los dos ronin.

Kikyo consigue escapar de sus verdugos, pero su amante Omaki no tiene la misma suerte, y perece bajo las espadas. Así, Kikyo decide finalmente unirse a Shiba y Sakura, convirtiéndose en el tercer samurai “fuera de la ley”. Mientras tanto, Sakura descubre que los hombres de Matsushita mantienen retenida a Omoe, y para lograr su liberación se ve obligado a confesar que el documento se encuentra donde sus amigos en el molino. Tras lograr salvar la vida de Omoe, pero avergonzado por revelar el paradero del documento, Sakura parte hacia el molino para auxiliar a sus camaradas en la lucha contra las tropas del administrador.

Shiba busca entregar el documento a los campesinos, instándoles a que lo lleven a las máximas autoridades shogunales para probar así el traicionero y deshonesto proceder de Matsushita. Pero los campesinos, resultan ser unos resignados pusilánimes, unos gusanos cobardes, que prefieren malvivir oprimidos y arrastrándose y que por lo tanto (como finalmente debe constatar el desconcertado ronin) no merecen ser ayudados.

Shiba y Kikyo se enfrentan entonces a los hombres de Matsushita, Sakura llega y entre los tres logran derrotar al enemigo. Tras la victoria, Shiba se dirige al palacio administrativo para ajustarle las cuentas al tirano y desleal Matsushita. Pero su hija Aya interviene, interponiéndose entre Shiba y su padre. El ronin, entonces, decide perdonarle la vida al déspota, pero de una kata le corta el moño, lo cual simbólicamente representa su derrota y su humillación.

A continuación, Shiba regresa donde le esperan sus camaradas y (tras lanzar la pinza para el cabello de Aya, que el ronin conservaba, para que les indicase una dirección seguir) los tres parten hacia nuevas tierras.

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Comentario

Excelente chambara del maestro Hideo Gosha, narra la historia del valiente y honorable samurai Shiba (interpretado por un magnífico Tetsuro Tanba) y de cómo se unió a la causa de unos campesinos oprimidos que (tras la eliminación de sus tres líderes) resultaron ser unos borregos cobardes que no merecían que un gran hombre se sacrificase por ellos.

El tema del film invita pues a la reflexión, a plantearse que la masa muchas veces es incapaz de luchar por su libertad sin los guías adecuados, sin alguien que canalice y amalgame el sentir popular; y que la calidad es siempre más importante que la cantidad – veáse como ilustrador ejemplo la destreza con la espada que demuestran los tres ronin contra las tropas (mucho más numerosas) del tirano Matsushita. La película también reivindica la camaradería y el honor, así como la importancia del respeto a la palabra dada.

En cuanto a las mujeres, se ponen de manifiesto los conflictos internos existentes en los dos principales personajes femeninos: Aya, la hija del déspota, enamorada del forajido; se debate entre la lealtad a su padre y su atracción por el ronin, impidiendo tanto la muerte del uno como del otro. Omoe, enamorada de Sakura, al principio está decidida a vengar la muerte de su marido, pero cuando Sakura le confiesa que es él el homicida, ello no cambia sus sentimientos.

Obra maestra del cine de samurais, de obligada visión para los amantes del género.

FHP, 2014