Más allá del terror – Tomás Aznar, 1980

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Más allá del terror

España, 1980

Director: Tomás Aznar

Género: Terror quinqui

Guión: Tomás Aznar

Intérpretes: Francisco Sánchez Grajera (Chema), Raquel Ramírez (Lola)

Argumento

Lola es una joven poco femenina y aún menos agraciada. Carece además de escrúpulos, pues tras atraer a un maduro caballero (un señor con bastante mal gusto, por cierto) a un solitario descampado, intenta robarle la cartera… para apuñalarlo hasta la muerte cuando el hombre trata de defenderse. La chica escapa del lugar tras desvalijar el cadáver. Insatisfecha con el escaso botín, llama desde una cabina a su hermano Nico y acuerdan comprar droga con el dinero sustraído.

Lola y Nico pertenecen a una violenta y despiadada pandilla de delincuentes juveniles, cuyo jefe es Chema. Junto con otro compinche apodado Jazz, se dedican a robar, atracar y trapichear con drogas en la turbulenta España postfranquista.

Una noche, la banda decide atracar un bar. Pero el golpe no sale como los maleantes esperaban. Al haber muchos clientes, se produce un tumulto, una de las camareras grita pidiendo auxilio, llegan dos agentes y los rateros empiezan a disparar, provocando una matanza. Jazz es herido, y cuando implora ayuda a sus cómplices, uno de ellos lo remata de un tiro. Poco después entra en el garito una pareja de aspecto adinerado, Jorge y Linda. Los asaltantes los toman como rehenes, pues éstos han llegado en coche, y los delincuentes sólo tienen motos, que ya están fichadas por la policía.

De ese modo, Chema, Nico y Lola fuerzan a la pareja a que les conduzcan lejos de allí. Jorge y Linda son amantes, y ella es la esposa del jefe de él. Los dos jóvenes (especialmente Chema) se sienten atraídos por la voluptuosa Linda, mientras que Lola no oculta sus celos.

El vehículo a bordo del cual van los cinco, llega a una gran casa de campo que parece abandonada. Cuando bajan del coche y se acercan, un perro se les echa encima. Los criminales lo matan. Entran en el inmueble tras romper una ventana y se encuentran con que allí vive una anciana. Los pandilleros saquean la vivenda sin encontrar nada de valor, golpean a la pobre mujer y a continuación prenden fuego a la casa “para borrar huellas”, provocando así la muerte a la vieja, y sabiendo que en una de las habitaciones superiores se encuentra un niño (probablemente el nieto de la mujer) que igualemente perecerá abrasado.

Sin importarles ésto lo más mínimo, continúan su camino hacia ninguna parte. Tan solo Jorge y Linda sienten cierta empatía hacia las víctimas de sus salvajes secuestradores. A la siguiente noche, llegan a una iglesia de piedra abandonada situada en una colina en el bosque. Se disponen a repostar allí. Cuando los delincuentes están inspeccionando el interior, Jorge propone a Linda un plan de fuga. Ella deberá distraer al jefe de la banda con sus encantos mientras que él se ocuparía de los demás. Pero cuando Linda está retozando con Chema, algo inaudito le acontece a Jorge: Ve el fantasma del niño muerto entre las llamas y entonces se produce una combustión espontánea del coche donde se encontra. Jorge muere calcinado. Cuando los demás se dan cuenta, no es la pérdida de Jorge lo que más duele a Linda, sino la del millón de pesetas y las joyas que se encontraban en el interior del automóvil…

Dentro de la iglesia, los delincuentes realizan parodias blasfemas y sacrílegas de rezos y plegarias en una escena bizarra en la que Nico se termina masturbando…

En una casa vecina se encontrarán a un misterioso niño, que les informará del “tesoro de los visigodos” que se halla oculto en la cripta de la iglesia. Pues hay un pasadizo subterráneo que lleva a unas catacumbas “llenas de oro y joyas”. Ávidos de riquezas, los cuatro regresan a la iglesia y se disponen a explorar sus subsuelos… Pero comenzarán a sentirse incómodos en ese siniestro lugar. Lola siente elementos sobrenaturales e influjos ultraterrenos. Linda tiene visiones espantosas del perro muerto, que aparece de la nada…

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Comentario

Psicotronía en estado puro. Ésta insólita película rodada en plena Transición parte de un planteamiento sumamente interesante, y probablemente único: Fusionar y conjugar el “cine quinqui” con el género de terror.

Cuando los maleantes se encuentran en la cripta de tétrica atmósfera, Lola le dice a sus compañeros: “Aquí hay algo maligno” Y efectivamente así es: ¡Lo “maligno” son ellos! Pues éstos “quinquis” no despiertan la simpatía (o al menos la comprensión) del espectador como en las películas de De la Loma o Eloy de la Iglesia, sino que se trata de criminales despreciables, que no dudan en asesinar a ancianos, niños y personas inocentes.

Pero además de ellos, en las catacumbas de la iglesia de piedra hay también un terror de tipo sobrenatural, y si se quiere kármico. Pues sus monstruosidades van a ser castigadas desde “el más allá”.

Si bien el guión flojea y el film está desaprovechado teniendo en cuenta su potencial, los muertos vivientes sí están bastante bien logrados (aunque se dejan ver muy poco), y la música de la banda sonora (como también el constante ulular del viento) aporta bastante a lo psicotrónico de la propuesta.

FHP, 2015

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El Beso de Ultratumba – Carlos Toussaint, 1963

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El beso de ultratumba

México, 1963

Director: Carlos Toussaint

Género: Terror

Guión: Alberto Ramírez de Aguilar

Intérpretes: Ana Bertha Lepe (Laura), Sergio Jurado (Emilio)

Música: Sergio Guerrero

 

Argumento

Emilio es un frustrado aspirante a escritor que sobrevive en la escasez, al carecer de recursos económicos. Las noches las pasa con sus amigotes en las tabernas, y el posadero siempre les debe fiar porque no tienen con qué pagar la cuenta. El gran sueño de Emilio, tal y como les confiesa a sus compañeros de parranda, es casarse un día con una mujer rica, para así poder vivir holgadamente y sin preocupaciones, dedicándose de lleno y sin más quebraderos de cabeza a sus menesteres literarios.

El paupérrimo novelista debe siempre pedir dinero prestado a amigos y conocidos para ir tirando. Uno de sus benefactores es un médico, antiguo amigo de sus difuntos padres. En la consulta de ese doctor, Emilio se fija en la joven recepcionista, la atractiva Laura, y empieza a cortejarla. Pronto comienzan a salir, y cuando Laura le dice que es la hija del multimillonario industrial don Julio del Castillo, Emilio piensa que esa es la oportunidad de su vida; y poco después, el pobre diablo le pide a la chica que se case con él.

Emilio debe de nuevo pedir más dinero prestado a sus acreedores de siempre, para impresionar a la familia de Laura, de modo que sus parientes no se percaten que él no tiene donde caerse muerto. Laura vive con su padre y con su hermano, que está a punto de marcharse a Europa para estudiar medicina; su madre murió cuando ella era pequeña. Así, el joven aspirante a heredero, le pide a don Julio la mano de su hija, haciéndose pasar por un exitoso artista. El magnate se la concede, y el matrimonio es fijado para unos meses más tarde.

Tras la boda, el hermano parte para Europa, y la pareja realiza su viaje de luna de miel. Entonces sucede una desgracia: el viejo don Julio se ha suicidado. Emilio y Laura regresan raudos a México, y el notario les informa que el empresario se había quitado la vida por estar en la ruina. La quiebra de sus industrias era algo que ya había acontecido hace tiempo, y el arruinado don Julio sólo estaba esperando a que su hija estuviera “bien casada” para dejar éste mundo por mano propia. La pérdida de su padre es un duro golpe para la joven Laura, pero también para Emilio, que había fundado sus esperanzas en heredar la fortuna del viejo para poder vivir sin preocupaciones y dedicarse tranquilamente a sus libros el resto de su vida.

Ahora Emilio está peor que antes: Con menos dinero, más deudas, y dos bocas que mantener en vez de una… Lo único que les queda es el seguro de vida de Laura, que Emilio como marido suyo podría cobrar si ella falleciese…

Un día, Emilio toma la determinación de marcharse con su esposa al pueblo donde se crió, a la vieja casa de sus padres, para vivir allí alejados de la ciudad y los acreedores. Se trata de una destartalada mansión en estado de semirruina, una prototípica “casa embrujada” impregnada con un aura maligna. Mientras Emilio se torna cada vez más tiránico hacia su sumisa y abnegada Laura, allí comienzan a suceder fenómenos extraños…

Comentario

Ésta vieja película de sugerente nombre con reminiscencias necrofílicas es una sumamente grata sorpresa, muy en la línea del gótico sesentero mexicano, subgénero del que Carlos Enrique Taboada es probablemente el máximo exponente. Por sus características argumentales y su puesta en escena podría perfectamente estar incluída en las “Historias para no dormir” de Ibáñez Serrador.

Lo que comienza pareciendo ser una comedia de enredos, con el protagonista sin dinero tratando de hacerse un hueco en la “alta sociedad”, se desarrolla paulatinamente hasta convertirse en un film de terror psicológico con elementos sobrenaturales. Inicialmente, el espectador siente una gran empatía hacia el pobre Emilio, que pese a su vagancia (o precisamente por ella) resulta simpático, pues aspira (como muchos de nosotros) a una seguridad económica para así poder dar rienda suelta a su creatividad sin otras molestas interferencias. Pero conforme los minutos avanzan, la simpatía inicial va desapareciendo, pues el espectador es testigo de cómo la codicia ha transformado a Emilio en un ser despreciable. Algo muy similar sucede en la también mexicana “Rapiña” (1975) del ya mencionado Taboada.

“El beso de ultratumba” ha envejecido muy bien. Para películas como ésta no pasan los años, pues el buen cine es atemporal. Muy recomendable.

FHP, 2015

Introducción a la saga de miniseries “La Piovra” 1984-2001

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Introducción a la saga de miniseries „LA PIOVRA“ (1984-2001)

 Nota: El siguiente artículo incluye una descripción a grosso modo de la trama de la serie pero sin realizar spoilers. La lectura es por tanto también apta para aquellos que no hayan visto los episodios y estén interesados en hacerlo. Próximamente se irán publicando de manera regular los análisis pormenorizados de cada capítulo y de todas las entregas, que sí estarán repletos de “spoilers”.

 Trasfondo y datos previos

Entre 1984 y 2001 fue emitida a través de la cadena RAI de la televisión italiana una saga de mini-series llamada “La Piovra” (“El Pulpo”). Los observadores más simplistas y superficiales calificarían la temática de éstos telefilms como “de mafia”, pero lo cierto es que el contenido va mucho más allá del simple thriller gangsteril, transcendiendo la dicotomía de “policías contra bandidos” … Eso ya está implícito en el simbólico título de la saga; pues “la Mafia” es tan solo uno de los muchos tentáculos de ese gran “Pulpo” monstruoso, el Poder Oculto, ese engranaje corruptor enquistado en el mundo de la política y las altas finanzas. El crimen organizado (o la Mafia en el caso específico italiano), es tan solo una de las caras más visibles y mediáticas de un mecanismo global de dimensiones mucho más amplias y siniestras.

La estructura de la cadena de miniseries es poco habitual: “La Piovra” cuenta con diez entregas, de entre cinco y siete capítulos cada una, siendo cada entrega una miniserie en sí misma. En cada sesión se cuenta una historia distinta, pero que sin embargo está hilvanada con acontecimientos que tienen que ver con lo sucedido en entregas anteriores, y en la que intervienen personajes que ya habían aparecido previamente. De un modo u otro, los hechos ocurridos y sus protagonistas siempre están enlazados a lo largo de la cadena de diez entregas (de 1984 a 2001). Excepto en las dos primeras sesiones, cada capítulo tiene la duración de un largometraje.

Sinopsis general

Todo empieza cuando el comisario Corrado Cattani se traslada a una pequeña ciudad siciliana con la misión de investigar el asesinato de su predecesor. Una vez allí va descubriendo poco a poco que el homicidio no forma parte de una habitual venganza mafiosa, que no se trata de un rutinario ajuste de cuentas; sino que tras el crimen se esconden aspectos sumamente inquietantes de una trama mucho más enrevesada, en la que están implicados numerosos ciudadanos “respetables” de esa localidad: El banquero Ravanusa, el abogado Terrasini, la condesa Olga Camastra…

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Huellas de pisadas en la Luna – Luigi Bazzoni, 1975

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Huellas de pisadas en la Luna (V.O. Le Orme, a.k.a. “Footprints on the Moon”)

 

Italia, 1975

 

Director: Luigi Bazzoni

 

Género: Thriller psicológico/Giallo

 

Guión: Luigi Bazzoni, Mario Fanelli

Intérpretes: Florinda Bolkan (Alice), Peter McEnery (Henry), Nicoletta Elmi (Paola)

Música: Nicola Piovani

Argumento

 

Alice (Florinda Bolkan) es una mujer solitaria que reside en un modesto apartamento y trabaja transcribiendo ponencias de científicos. Extraños sueños la acosan: Reiteradamente ve a un astronauta que camina por la Luna sin oxígeno como “conejillo de Indias” de un macabro experimento, llevado a cabo por una organización que dirige un tal “Blackman”. Los inquietantes sueños comienzan a preocupar a Alice, y así se lo hace saber a una amiga, añadiendo que las oníricas imágenes que se le presentan durante esas pesadillas proceden de una película que vió hace años.

 

Cuando Alice acude a entregar sus últimas transcripciones, la secretaria de su jefa le amonesta indicando que llega con tres días de retraso. Alice no puede explicárselo, pues estaba segura de haber cumplido con el plazo; estaba convencida de que era el 6 de septiembre, pero en realidad ya era el día 9. Han pasado misteriosamente tres días de los cuales Alice no tiene memoria alguna, ignora qué ha acontecido en ese tiempo, dónde estuvo ni qué hizo.

 

Tratando de recordar el momento en el que se encontraba grabando la intervención de un científico en la última conferencia a la que asistió, a Alice le viene a la mente cómo se sentía de agotada y las dificultades que tenía para concentrarse poco antes de llegar a un instante de colapso nervioso, tras el cual abandonó la sala. Después ya no recuerda nada.

 

En su casa, encuentra la tarjeta de un hotel en Turquía, el “Garma”. Como está segura de que de todos modos la van a despedir, Alice decide tomar un vuelo hacia la localidad turca de Garma, y hospedarse allí en el hotel del mismo nombre. De ese modo intentará averiguar qué es lo que la conecta a ese lugar (pues también la fachada del hotel aparece en sus nocturnas visiones, como si ya hubiera estado allí alguna vez).

 

En Garma conoce a Henry, un turista que intenta hacerse amigo suyo (y que busca “protegerla”). También irá encontrándose con otras personas que aseguran haberla visto allí antes, concretamente el martes de esa misma semana (uno de los días de su “blackout” amnésico). Una de esas personas es una niña pelirroja llamada Paula, que cree que el nombre de Alice es Nicole. “Así me dijiste que te llamabas el martes” repone la niña a la sorprendida mujer, ante la estupefacción de ésta…

 

Así, Alice (¿o Nicole?) tratará de investigar en la desolada ciudad supuestamente turística de Garma (el hotel es grandísimo pero casi no hay clientes; las playas están casi vacías…) sobre su propio pasado reciente, intentando establecer alguna conexión con los enigmáticos sueños de astronautas en la Luna. La amnésica mujer unirá poco a poco las piezas de su rompecabezas mental, averiguando qué se esconde tras lo borroso de sus recuerdos…

 

Comentario

 

Es muy curioso que precisamente una película que tan bien trata el tema de la amnesia haya sido tan negligentemente olvidada. Éste poco conocido pero muy interesante giallo es un thriller psicológico en toda regla, y tiene numerosos paralelismos con un film ya comentado de características similares, “Il diavolo nel cervello” (Sergio Sollima, 1972). Constantemente el espectador se pregunta (como la propia protagonista) qué hay detrás de la amnesia de Alice, qué le sucedió durante esos tres días, por qué estuvo la primera vez en Garma…

 

Los amantes del suspense que visionen ésta propuesta de Luigi Bazzoni, se mantendrán tensos sin saber hasta el final si Alice es simplemente una esquizofrénica o si realmente tras todo el misterio hay “algo más”, como la oscura organización del tal “Blackman”, que la protagonista ve en sus sueños. Realidad y ficción, pasado y presente, van estrechamente entrelazados en “Le Orme”.

 

Las breves pero potentes apariciones de Blackman están interpretadas por el gran Klaus Kinski, un auténtico „enfant terrible“ del cine europeo. En el rol de Alice tenemos a la brasileña Florinda Bolkan, que participó en numerosas producciones italianas de la época: Tres años antes, en 1972, tuvo un importante papel en la excelente “Non si sevizia un paperino” de Lucio Fulci. La niña Nicoletta Elmi da vida a la pequeña Paula, y ese mismo año, también en 1975, participó en “Profondo Rosso” a las órdenes de Dario Argento.

 

“Le Orme” (“Huellas de pisadas en la Luna”) es un giallo con tintes oníricos que, efectivamente, merece ser recordado cuatro décadas después, y reivindicado como un óptimo thriller psicológico.

FHP, 2015

La dama de rojo mata siete veces – Emilio P. Miraglia, 1972

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La dama de rojo mata siete veces (V.O. La dama rossa uccide sette volte)

Italia, 1972

Director: Emilio P. Miraglia

Género: Giallo

Guión: Fabio Pitorru, Emilio Miraglia

Intérpretes: Barbara Bouchet (Kitty Wildenbrück), Ugo Pagliai (Martin Hoffman)

Música: Bruno Nicolai

 

Argumento

El anciano aristócrata alemán Tobias Windenbrück reside en su castillo bávaro junto con sus nietas, las pequeñas Kathy y Evelyn. Las niñas se pelean con frecuencia, y en una ocasión la traviesa Evelyn roba la muñeca de su hermana y la apuñala como bajo los efectos de una posesión demoníaca, para decapitarla a continuación ante el estupefacto abuelo; bajo una siniestra pintura al óleo donde pueden verse dos mujeres: Una con capa roja y la otra con capa negra, la “Dama Roja” acuchillando a la de negro… Evelyn, momentáneamente aquejada de un brote psicótico, retorna a la normalidad. Entonces, Don Tobías les cuenta a sus nietas la leyenda que se esconde tras ese cuadro: Las mujeres que allí pueden verse, una asesinando a la otra, son también dos hermanas. Y cada 100 años, la maldición retorna y vuelve a darse un enfrentamiento entre dos hermanas en el seno de la familia Windenbrück, entre “la dama de rojo” y “la de negro”… Para que se cumpla la profecía maldita y una vez más (como cada siglo) se desencadene la desgracia sororicida, faltan 14 años…

14 años después, en 1972, las nietas del señor Windenbrück ya se han convertido en unas atractivas jóvenes. Kathy (Barbara Bouchet) trabaja de fotógrafa en una agencia de modelos, Evelyn se ha marchado „a América”, y entra en escena la mayor de las hermanas: Franziska, que reside junto a su abuelo en el castillo atendiendo sus necesidades.

Una noche, el anciano muere tras un infarto. Poco antes de la defunción, había contemplado horrorizado desde su cama a una mujer con capa roja portando un puñal… La dama de rojo!

Pronto se reúnen los herederos: Franziska y su marido Herbert; Kathy y su prometido Martin (que también trabaja en la misma agencia de modelos). Pero falta Evelyn… La más joven de las tres hermanas murió accidentalmente hace meses, mientras peleaba con Kathy. Evelyn cayó al río, golpeándose la cabeza con unas rocas y perdió la vida. Pero eso sólo lo saben la propia Kathy, su hermana Franziska y el esposo de ésta. A todos le fue ocultada la tragedia, incluso al abuelo. El cadáver de la malograda Evelyn fue ocultado en el subsuelo del castillo; y a todos se les dijo que Evelyn “había partido hacia América”.

A los herederos presentes, el notario les comunica que el difunto había dispuesto que su testamento no fuera abierto hasta un año después de su muerte, después de que pasara el funesto año de 1972, designado por la profecía familiar como el año en el que volverá “la dama de rojo”.

Poco después de la muerte del viejo Windenbrück, el director de la compañía de modas donde trabajan Kathy y Martin es asesinado en un parque, mientras buscaba una prostituta para montarse un trío con su amante la ninfómana Lulú (quien también forma parte de la empresa). A la víctima le fue perforado el cuello con una especie de abrecartas, y en las inmediaciones fue vista una mujer morena con capa roja, que se alejó del lugar profiriendo una carcajada demencial… Para investigar el caso es designado un inspector, que pondrá bajo la lupa a Martin (pues las relaciones con su superior no eran las mejores, y además tras su muerte él es ascendido a nuevo director de la empresa). El comisario sospecha de Martin, y de su novia Kathy como cómplice. Mientras tanto Lulú busca un “acercamiento táctico” con respecto a Martin; según su razonamiento, la cuestión es ser la amante del jefe (sea quien sea el jefe).

Se produce un nuevo asesinato: una de las modelos es brutalmente apuñalada tras haber sido abducida en una furgoneta. La asesina es nuevamente “la dama de rojo” (de la que sólo se ve la capa roja y la morena melena).

Pistas y testimonios indican que la asesina tiene un gran parecido físico con Evelyn, la Windenbrück “emigrada a América”. Pero Kathy sabe que eso no puede ser, pues su hermana está muerta, y su cadáver escondido en el tétrico subsuelo del castillo. Pero conforme va transcurriendo el tiempo y van aumentando el número de muertos, Kathy comienza a pensar que tal vez su hermana ha retornado de entre los muertos para cumplir la maldición que retorna una vez al siglo…

Comentario

Éste giallo comienza con una escena muy interesante, que promete una atmósfera gótica a medio camino entre el thriller italiano standard, el terror psicológico y el terror sobrenatural. Lamentablemente la película decae al conceder demasiada importancia a la investigación policial de los hechos (volviéndose por tanto demasiado racional), con sus interrogatorios y pesquisas más propios de un polizziesco.

El argumento tiene un gran potencial, pero lo enmarañado del desarrollo le resta puntos. A veces, una trama sencilla es más efectiva; también en un género como el giallo.

Protagonista es la actriz checa Barbara Bouchet (ésta vez en un rol más de “niña buena”), habitual en las producciones italianas de los años setenta. Dirige Emilio Miraglia, quien también es el co-autor del guión. Ésta es la más conocida de sus películas. La banda sonora fue compuesta por Bruno Nicolai, colaborador del gran Ennio Morricone en La Trilogía del Dólar de Sergio Leone.

“La dama de rojo mata de nuevo” es una coproducción con Alemania, y por ello fue rodada casi íntegramente en los alredores de Würzburg, Baviera. Se supone que todos los personajes son alemanes, pero siendo la mayoría de los actores italianos, salta a la vista la procedencia no precisamente muy germánica de algunos de ellos (especialmente el comisario, a quien da vida Marino Masè). El único actor alemán del reparto es el que interpreta al viejo don Tobias (Rudolf Schündler, quien en sus años jóvenes trabajó con Fritz Lang, y en su senectud participó también en “Suspiria” de Dario Argento y en “El Exorcista” de William Friedkin).

FHP, 2015

La tarántula del vientre negro – Paolo Cavara, 1971

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La tarántula del vientre negro (V.O La tarantola dal ventre nero)

Italia, 1971

Director: Paolo Cavara

Género: Giallo

Guión: Marcello Danon, Lucille Laks

Intérpretes: Giancarlo Giannini (inspector Tellini), Claudine Auger (Laura)

Música: Ennio Morricone

 

Argumento

Una voluptuosa rubia (Barbara Bouchet) asidua a las aventuras extramatrimoniales es asesinada por un procedimiento poco común: El homicida la inmoviliza primero con una aguja de acupuntura, y cuando la joven está sin sentido, el misterioso maníaco procede a apuñalarla en el vientre. Su cornudo, y con razón celoso, marido se convierte en el principal sospechoso del joven inspector Tellini.

El esposo de la difunta, desaparece un día sin dejar ni rastro; poniéndose ahora más que nunca en el objetivo de la policía. La muerta frecuentaba una casa de masajes, y Tellini también indagará allí. El inspector convive con su mujer, Anna, a la que confiesa no estar seguro de haber elegido la profesión correcta. No se siente capaz de poder desempeñar las funciones de policía, y piensa que el oficio de investigador no está hecho para él.

La única pista que la policía tiene por el momento es una foto rota por la mitad hallada en el lugar del delito, donde se puede ver a la víctima desnuda, acariciada por un hombre que más que probablemente no es su esposo (y que sale en la otra mitad de la foto, que los agentes no tienen y que está en poder de Zani).

Por su parte, el fugitivo Zani reaparece, para hacerle saber a Tellini que él no es el asesino, y que si se está ocultando es para poder “investigar por su cuenta”. De hecho, Zani ha contratado a un desaliñado detective privado conocido como “el Catapulta”, para que de con el hombre que sale en la foto.

Un nuevo crimen tiene lugar siguiendo la misma metodología de aguja inmovilizadora y apuñalamiento. La nueva víctima es una dependiente de una tienda de modas, cuyo cadáver es hallado entre ensangrentados maniquís. Tellini y los demás agentes encuentran grandes cantidades de cocaína en el establecimiento. La muerta era una intermediaria. Además del idéntico modus operandi, lo que ambos asesinatos tienen en común es una conexión con la casa de masajes… Las dos asesinadas eran clientes allí.

Zani ha encontrado al que considera amante de su esposa gracias a los servicios del investigador privado. Cuando el joven sale de la casa, Zani comienza a perseguirlo. No tarda tampoco en llegar el comisario Tellini, y da inicio una trepidante carrera. Zani sigue al individuo hasta la azotea de un edificio, y tras dar un paso en falso cae al vacío. El joven perseguido vuelve a bajar a la calle, ésta vez con Tellini tras él, pero es atropellado por un coche y muere en el acto.

Las pesquisas de Tellini apuntan cada vez más a la casa de masajes. Para complicarlo todo aún más, el aún inexperto comisario será invadido por un desánimo derrotista que le tienta con tirar la toalla. Pero su esposa Anna le animará a no darse por vencido.

Comentario

Nos encontramos ante un giallo arquetípico, que tiene estructura y características muy similares a los demás films italianos de suspense y asesinatos de su generación. El misterioso asesino es desconocido por el espectador hasta el final: durante los crímenes sólo vemos a un personaje sin rostro embutido en una gabardina y con sombrero, que se coloca en las manos, antes de proceder al apuñalamiento de rigor, unos guantes de látex (ligera variación respecto a los cánones del giallo, pues generalmente los guantes suelen ser de cuero).

“La tarántula del vientre negro” sigue también con la moda de poner al giallo un nombre largo, poético-rimbombante y misterioso, con un animal como metafórico protagonista (en éste caso la tarántula). Esa moda fue quizás iniciada por Dario Argento y su “trilogía de los animales” de los primeros años setenta: “El pájaro de las plumas de cristal” (1970), “Cuatro moscas sobre terciopelo gris” (1971) y “El gato de las nueve colas” (1971).

Ésta es probablemente la película más importante, exitosa y aclamada de su director Paolo Cavara. Uno de los primeros trabajos tras las cámaras de éste realizador fue el rodaje del bizarro documental “Mondo cane” (1962), en colaboración con Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi (“Gunan il guerriero” 1982, “Il trono di fuoco” 1983).

En un rol más bien secundario (pero muy inicial) tenemos a Barbara Bouchet, que interpreta a la primera víctima, la un tanto ligera de cascos Maria Zani. Barbara Bouchet también aparece en la excelente “Milano Calibro 9” (Fernando di Leo, 1972) y memorable es su papel de prostituta alcohólica en “Quelli che contano” (Andrea Bianchi, 1974).

FHP, 2015

La mansión de la Araucaima – Carlos Mayolo, 1986

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La mansión de la Araucaima

Colombia, 1986

Director: Carlos Mayolo

Género: Drama

Guión: Carlos Mayolo

Intérpretes: Adriana Herrán (Ángela), José Lewgoy (Don Graci), Vicky Hernández (La Machiche)

Música: Fabio Frizzi

 

Argumento

Ángela es una joven aspirante a actriz que por medio de su novio ha encontrado un pequeño trabajo en un set publicitario. Atormentada por el reciente suicidio de su padre y cansada por el agobio de los rodajes, la chica abandona histérica y frustrada al equipo de filmación y se marcha en su bicicleta sin rumbo fijo, hasta llegar a una gran finca campestre.

La vieja casa es propiedad de un sexagenario hacendado de origen brasileño, don Graciliano (o don Graci). Con él conviven los siguientes personajes: La Machiche, una ninfómana madurita con algunos kilos de más; el criado Cristóbal, un negro también brasileño; el vigilante Paul, un ex-militar que custodia la destartalada propiedad con su perro Canelo; un fraile jesuita y el ex-piloto Camilo, depresivo, alcohólico e impotente. La Machiche tiene relaciones con el negro Cristóbal, con el vigilante, y con el dueño. En la mansión reina un ambiente de decadencia y depravación. Don Graci está en la ruina, tiene muchos acreedores, sus recursos financieros están agotados y la casa se cae a pedazos. Pero todo eso le da igual. Cada uno de los demás residentes llegaron allí en momentos diferentes y por distintos motivos, y permanecieron junto a don Graci, que supuestamente heredó la desvencijada hacienda de su difunta madre.

Ángela llega a la casa originalmente sólo para “ir al baño”, pero como su bicicleta está rota y comienza una tormenta, don Graci le ofrece quedarse con ellos, a lo que la curiosa joven accede. Pronto Camilo se enamora de ella, y es correspondido, pero debido a su impotencia es incapaz de satisfacer a Ángela, y ésta se entrega al viejo fraile. Luego también se lo monta con el negro. La Machiche se pone celosa. “Desde que la muchacha llegó aquí ya nada es como antes” deciden ella, don Graci y el fraile; y toman la determinación de hacer que se vaya…

 

Spoiler: Con diversas artimañas, empujan a la desventurada joven al suicidio (la chica sigue así los pasos de su padre). Ángela termina ahorcándose en el granero. A continuación, Camilo, quien considera culpable de ello a la celosa Machiche, mata a ésta de un disparo, para ser seguidamente ultimado por Cristóbal… Don Graci ordena que los tres cadáveres sean hechos desaparecer en los hornos, y los cuatro supervivientes (el arruinado hacendado, el fraile, el vigilante y el criado) abandonan para siempre “La mansión de la Araucaima”. Poco después llega allí el novio de Ángela, buscando a la desaparecida… pero ya es demasiado tarde.

Comentario

Ésta película, exponente del gótico colombiano, está basada en una novela homónima de Álvaro Mutis, e iba a ser dirigida originalmente nada menos que por Luis Buñuel. Por desgracia, el maestro del surrealismo fílmico no se pondría tras las cámaras en ésta ocasión, ya que falleció en 1983, tres años antes de que cristalizase el proyecto y de que “La mansión de la Araucaima” se llevase finalmente a la gran pantalla.

En cierto modo resulta un poco decepcionante, pues tratándose supuestamente de cine gótico, se esperaría una atmósfera diversa, más oscura y opresiva, más similar por ejemplo a otras películas del gótico iberoamericano como las del mexicano Carlos Enrique Taboada. Las escenas de corte surrealista y onírico son pocas, breves y sin demasiado interés. Con seguridad, Luis Buñuel habría logrado plasmarlas con más acierto.

Por otro lado, “La mansión de la Araucaima” tiene un ambiente ligeramente pasoliniano. El erotismo lo impregna todo, incluso con unos toques de ambigüedad sexual morbosa.

Merece ser mencionado que en el rol de la Machiche encontramos a una más joven (cuarentona) Vicky Hernández: La actriz que en la excelente serie “El Patrón del Mal” (casi treinta años después) interpretaría a la dominante doña Enelia, madre de Pablo Escobar.

FHP, 2015