La policía pide ayuda – Massimo Dallamano, 1974

La polizia chiede aiuto

Italia, 1974

Director: Massimo Dallamano

Género: Polizziesco, giallo

Guión: Massimo Dallamano, Ettore Sanzò (basándose en una novela de Peter McCurtin)

Intérpretes: Giovanna Ralli (juez Vittoria Stori), Claudio Cassinelli (Inspector Silvestri), Mario Adorf (Inspector Valentini), Farley Granger (Polvesi), Sherri Buchannan (Silvia)

Música: Stelvio Cipriani

Argumento

En el pequeño ático de un edificio, la policía encuentra el cadáver de una muchacha ahorcada. La chica cuelga desnuda. El comisario Valentini ha llegado hasta allí tras recibir una llamada anónima. Por el momento se desconoce la identidad de la adolescente y todo apunta a un suicidio. La autopsia determina que la joven mantuvo relaciones sexuales poco antes de su muerte.

La juez Vittoria Stori recibe el encargo de dirigir las investigaciones. Las autoridades consiguen desvelar la identidad de la chica: Se trata de Silvia Polvese. La quinceañera, de buena familia, acudía a un exclusivo colegio de monjas. En el momento de la tragedia, sus padres se hallaban ausentes en África, donde tenían negocios. La criada explica que Silvia había cambiado mucho en los últimos meses, y que se comportaba de manera extraña; siempre llevaba consigo una pequeña hoja de afeitar para cortarse las venas “en caso de emergencia”.

Las pesquisas policiales son delegadas al inspector Silvestri. Valentini se siente aliviado al no tener ya ocuparse del escabroso caso; pues tiene una hija, Patrizia, de la misma edad que la muerta.

Casualmente, mientras en la comisaría se proyectan las grabaciones policiales de una reciente manifestación, la juez Stori reconoce en las imágenes a la difunta Silvia. Allí se ve cómo la chica se mete en un portal, frente a la calle donde tienen lugar las protestas estudiantiles. Se trata del mismo día de su muerte, y sólo como una hora antes. Aquella manifestación se realizó en la otra punta de la ciudad respecto al ático donde apareció el cuerpo de Silvia: Los investigadores llegan pues a la conclusión de que la chica fue asesinada y su cadáver transportado seguidamente al lugar donde fue encontrado.

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Tu ley es lenta, la mía no – Stelvio Massi, 1979

Tu ley es lenta, la mía no (V.O. Sbirro, la tua legge è lenta… la mia no!)

Italia, 1979

Director: Stelvio Massi

Género: Polizziesco

Guión: Marino Girolami, Vincenzo Mannino, José Sánchez

Intérpretes: Maurizio Merli (Comisario Ferro), Mario Merola (Raffaele Accampora), Francisco Rabal (Don Alfonso), Matilde C. Tisano (Eva)

Música: Stelvio Cipriani

Argumento

En Milán se están produciendo una serie de violentos homicidios. Varios hombres de negocios relacionados con el sector inmobiliario son asesinados. Entre ellos el profesor Guidi, que recibe varios disparos en su despacho; o el abogado Attardi, tiroteado por sicarios en plena calle.

El comisario Paolo Ferro, destinado en Francia, es llamado de vuelta a Milán para descubrir qué se oculta tras los sangrientos sucesos. A la estación acude a recogerle su fiel pero patoso ayudante Arrigo. Inicialmente los investigadores sospechan que la Mafia ha ordenado los asesinatos, pero Ferro no lo cree así. Sabe que Guidi, una de las víctimas, estaba estrechamente aliado con los clanes sicilianos.

El restaurador napolitano Raffaele Acampora es propietario de varias trattorías en Milán. A diferencia de la mayoría de los empresarios de la zona él no se deja extorsionar por el hampa. A unos matones que piensan cobrarle porcentajes a cambio de “protección” los echa a patadas. Y es que pocos saben que él mismo, en el pasado, fue un activo miembro de la Camorra. Entre quienes no ignoran éste hecho se encuentra el comisario Ferro, quien va a hacerle una visita para preguntarle si sabe algo de los asesinatos. Accampora tiene coartada, y Ferro se marcha prácticamente convencido de que el napolitano ha abandonado la senda del crimen.

En Milán, Ferro se hospeda en casa de su hermana. Ésta vive con su hijo universitario llamado Stefano, quien no parece tener mucha simpatía hacia la profesión de su tío.

El comisario se entera de que en un caserón a las afueras están teniendo lugar unas conversaciones de paz entre mafiosos sicilianos y gangsters marselleses, para poner fin a largos años de rivalidades y conflictos. Ferro acude allí y pone en evidencia a los franceses, al descubrir que en la máquina de coca-colas que había en la sala escondían varias pistolas con la intención de liquidar a los sicilianos a traición.

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