Heya (La habitación) – Shion Sono, 1992

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Heya (a.k.a. The Room)

Japón, 1992

Director: Shion Sono

Género: Drama, experimental

Argumento

Un hombre de mediana edad, con bigote, gabardina y sombrero borsalino; se encuentra a la búsqueda de piso en el Tokyo, a principios de los años noventa. Se trata de un individuo taciturno y un tanto inquietante. La joven encargada por la agencia imobiliaria de ayudarle a encontrar el alojamiento deseado le acompaña por toda la ciudad.

El hombre describe la vivienda que busca: Debe ser pequeña, pero que cuente con una habitación espaciosa, con la ventana orientada hacia el sur, en una zona silenciosa, etc. Y no importa lo que cueste el alquiler.

Durante el primer día, la muchacha de la inmobiliaria le lleva a ver distintos pisos, pero ninguno termina de convencer al extraño cliente. La chica, inexpresiva y distante, parece un tanto intimidada.

Tras la jornada, el individuo va a tomarse un café y tiene un flashback donde aparecen algunos elementos de su pasado: Se trata, al parecer, de un asesino a sueldo. ¿Estará buscando una guarida para esconderse?

El piso que la joven de la agencia le enseña al día siguiente es prácticamente una ruina: No hay cocina, ni baños, las paredes están desconchadas y hay una gran humedad. Sin embargo, al misterioso personaje esa habitación le parece perfecta…

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Comentario

Ésta es una de las primeras películas (concretamente la segunda) del director japonés Shion Sono, realizador de films truculentos, oscuros, bizarros y surrealistas como “Strange Circus” a.k.a. Kimyo na sakasu (2005) o la muy extensa pero sumamente disfrutable “Love Exposure” a.k.a. Ai no mukidashi  (2010).

Junto a Takashi Miike, Sono es probablemente uno de los cineastas japoneses vivos más interesantes. Sin embargo, ésta “The Room” / Heia no está a la altura de sus obras posteriores. Rodada en blanco y negro, posee una envolvente atmósfera sombría e hipnótica; sin embargo cojea debido a la casi total ausencia de trama. En éste aspecto, el film recuerda bastante a la colombiana “Rodrigo D: No futuro” (Víctor Gaviria, 2005) – también sumamente experimental, demasiado quizás. El ambiente oprimente y pesadillesco de Heia resulta asimismo reminiscente de la famosa (y sobrevalorada) “Eraserhead” (David Lynch, 1977) o de la igualmente japonesa “Tetsuo” (Shinja Tsukamoto, 1989).

Durante la película se suceden secuencias interminables, siempre con planos fijos: Vemos durante casi cinco minutos como el hombre que busca piso y la chica de la inmobiliaria viajan en el metro, inexpresivos, inmóviles, sin decirse una palabra. Sólo se escucha como sonido de fondo el monótono traqueteo del tren. Transcurrida la primera hora sí que aparece de nuevo una banda sonora musical. Cuando los personajes hablan, lo hacen casi susurrando. El espectador comienza a sentirse presa de una implacable somnolencia. Con su escasa hora y media de metraje, ésta “Heia” se hace más larga que la monumental “Love Exposure” (también de Shion Sono) que dura casi cuatro horas.

FHP, septiembre de 2015

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