„Il Capo dei Capi“ (2007) – Miniserie sobre Totò Riina

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„Il Capo dei Capi“ (2007) – Miniserie sobre Totò Riina

El año 1993 marcó el final de la carrera delictiva de dos importantes exponentes del crimen organizado: El jefe de la Cosa Nostra siciliana Totò Riina y el líder del Cartel de Medellín Pablo Escobar. El primero fue arrestado en enero tras décadas viviendo como un fugitivo, y el segundo fue abatido en diciembre a balazos al ser localizado por el Bloque de Búsqueda que le pisaba los talones.

Ambos, Escobar y Riina, fueron prófugos durante años. Ambos controlaban vastos imperios criminales donde el narcotráfico era el negocio más lucrativo. Los dos tuvieron en su momento importantes contactos con la política, y ambos terminaron declarando una “guerra al estado”.

Los paralelismos entre éstos personajes no terminan ahí, pues sobre los dos fueron rodadas en sus respectivos países sendas series de carácter biográfico, retratando sus vidas (el ascenso y la caída de cada uno) a través de las décadas.

En su día ya reseñamos la producción televisiva colombiana “Pablo Escobar: El Patrón del Mal” (Caracol TV, 2012) y hoy nos dedicaremos a comentar “Il capo dei capi” o “El capo de capos” / “El jefe de jefes” (Canale 5, 2007) sobre Salvatore “Totò” Riina, feroz e implacable jefe del clan de los Corleoneses.

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Salvatore “Totò” Riina, poco después de su arresto en 1993

“Il capo dei capi” es una miniserie de 6 capítulos, con una duración aproximada de 90 a 100 minutos cada uno. Fue emitida por la televisión italiana entre octubre y noviembre de 2007. Narra la vida del ambicioso Totò Riina desde su adolescencia como humilde campesino en la localidad palermitana de Corleone hasta su arresto en enero de 1993, pasando por su fulgurante ascenso a la cúspide de la Cosa Nostra y sus años ocultándose por las masías de las montañas sicilianas mientras ordenaba asesinatos tanto de mafiosos rivales como de policías, políticos, fiscales y magistrados.

Para representar en un solo personaje la lucha contra la Mafia, los creadores de la serie inventan al ficticio Biagio Schirò, coetáneo de Totò y también natural de Corleone, quien sin embargo elige una carrera muy distinta a la del protagonista Riina: Se convierte en policía, y consagra su vida a combatir el crimen organizado, y concretamente a desarticular el clan que tan mala fama dió a su pueblo natal.

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Daniele Liotti como Biagio Schirò

Biagio Schirò, que aunque inexistente encarna a muchos policías anónimos reales, se convierte en la némesis de Riina desde principios de los años ´60 hasta 1993. Son bastante llamativas las analogías entre Schirò y el comisario Corrado Cattani de las primeras cuatro temporadas de la excelente saga de mini-series “La Piovra” (1984-1989). Ninguno de los dos se deja amedrentar por los chantajes y amenazas de la Mafia: Cada policía o juez asesinado, cada tiroteo o atentado, sólo les proporciona más motivación para continuar con sus investigaciones. Así, tanto Cattani en ”La Piovra” como Schirò en “Il capo dei capi” irán descubriendo que la Mafia es tan sólo la punta del iceberg… Un enemigo mucho más siniestro e intangible es el Poder Oculto que parasita a la sociedad desde las cloacas del estado (y que representa los intereses del mundialismo, las logias masónicas y las estructuras financieras transnacionales). Eso también lo reconocerá durante el Maxiproceso Tomasso Buscetta, jefe mafioso rival de los Corleoneses que terminó convirtiéndose en uno de los más célebres pentiti (arrepentidos) de la historia de la Cosa Nostra.

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Comisario Corrado Cattani de “La Piovra” (Michele Placido)

El personaje del inspector Schirò, antagonista y archienemigo de Riina, está más que probablemente inspirado en el mítico comisario Cattani de “La Piovra”, al que dió vida Michele Placido.

Del mismo modo que “El Patrón del Mal”, la miniserie sobre Totò Riina se extiende a lo largo de varias décadas:

En el primer capítulo (1943-1958) el joven Totò conoce a su mentor Luciano Liggio, brazo derecho del jefe de la Mafia corleonesa Don Michele Navarra. Totò y sus amigos, entre ellos Bernardo “Binnu” Provenzano, se convierten en “uomini d´onore”. Liggio y Riina conspiran para deshacerse del viejo Navarra y obtienen así el control de la familia.

En el segundo episodio (1963-1969), los Corleoneses dan “el gran salto” a Palermo. Son los años en los que la clásica Mafia rural y agrícola comienza a transformarse, adaptándose a negocios urbanísticos e inmobiliarios de las ciudades, usando sus influencias políticas. Los Corleoneses de Liggio y Riina se asocian a las familias de la capital siciliana, encabezadas por Stefano Bontate, Tomasso Buscetta o Gaetano Badalamenti.

En el tercer capítulo (1969-1978) comienzan las fricciones entre Corleoneses y Palermitanos. Liggio, que se retira a Milán, va gradualmente cediendo el liderazgo a Totò. Los brutales métodos de éste último le sirven para consolidar su creciente poder, al mismo tiempo que va ganándose la enemistad de sus “colegas” palermitanos.

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La mayoría asocia ese nombre  a la familia protagonista de “El Padrino”, pero originalmente Corleone es una localidad en el interior de la provincia de Palermo

En el cuarto capítulo (1979-1981) la Mafia entra de lleno en el negocio del narcotráfico. La Cosa Nostra siciliana forma parte de una red internacional que importa desde Tailandia toneladas de opio que, una vez convertido en morfina base en Turquía, es refinado en laboratorios clandestinos en las montañas de Sicilia. Allí se elabora la heroína, enviada a su vez a los EEUU (vía Marsella-Canadá) donde las familias de la Mafia de allí han tejido redes de distribución. El reparto de las cuantiosas ganancias de la droga contribuye a que el conflicto entre los Corleoneses y los Palermitanos crezca exponencialmente. Riina decide golpear, y comienza una violentísima guerra de la Mafia con sangrientas purgas: Los capos Bontate e Inzerillo, principales rivales de Riina, son asesinados. Buscetta huye a Brasil.

En el quinto capítulo (1982-1987), el estado italiano comienza a tomar severas medidas contra la Mafia. Riina contraataca, y decenas de policías, fiscales y magistrados son cosidos a balazos o saltan por los aires en atentados con coches-bomba. Tomasso Buscetta es arrestado en Brasil y tras ser extraditado a Italia pide hablar con el juez Giovanni Falcone. Se convierte así en el primer pentito (arrepentido) de alto rango que revelará ante los tribunales la estructura y el funcionamiento de la Cosa Nostra. Sus declaraciones posibilitan que los jueces Falcone y Borsellino preparen el Maxiproceso de Palermo: Centenares de mafiosos, entre ellos los jefes de la Cúpula, son encausados y reciben cadenas perpetuas. Pero Riina y Provenzano siguen prófugos, y declaran una guerra al estado italiano.

En el sexto capítulo (1988-1993) continúa la campaña de atentados de los Corleoneses para tratar de intimidar a las autoridades. El juez Falcone no se echa para atrás, y pese a que sus propios superiores intentan sabotear el avance de sus pesquisas, va estrechándose el cerco al fugitivo Riina, gracias a que hay cada vez más “pentiti” dispuestos a colaborar. En 1992, Falcone es asesinado; y pocos meses después también pierde la vida en un atentado el juez Borsellino. Sin embargo, uno de los “arrepentidos” termina revelando el paradero de Riina y éste es detenido.

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El auténtico Totò Riina de joven…

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…y en la serie, interpretado por Claudio Gioè

A lo largo de los seis capítulos, que reflejan de forma bastante acertada la historia real de la evolución de la Mafia en Italia, el ficticio inspector Biagio Schirò está cada vez más obsesionado con la captura del peligroso y escurridizo Totò Riina, quien controla un vasto imperio criminal ordenando asesinatos y magnicidios mientras cultiva tranquilamente sus tomates en los huertos de las masías donde se esconde. El simbólico personaje de Schirò es útil para poder ver desde su perspectiva la lucha de decenas o centenares de anónimos e incorruptibles policías o carabinieri que no formaban parte de las cloacas del estado.

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El auténtico Riina tras su captura…

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…y en el último capítulo de la serie (Claudio Gioè)

Al igual que “El Patrón del Mal”, “Il capo dei capi” ha recibido críticas en su país de origen por dar al criminal protagonista un cierto aura de encantador misterio. Lo cierto es que, como Pablo Escobar, el maquiavélico Totò Riina es una figura tan controvertida como carismática. El jefe supremo de la Cosa Nostra está magistralmente interpretado por el actor siciliano Claudio Gioè – quien da vida a Riina desde su juventud a su madurez (gradualmente va “envejeciendo” con ayuda del maquillaje y las canas postizas, igual que el colombiano Andrés Parra en “El Patrón del Mal”).

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Gioia Spezzani como Ninetta Bagarella

El auténtico Totò Riina ha visto la miniserie desde la cárcel y se ha mostrado muy satisfecho con la caracterización que de él hace Claudio Gioè. Pero a su mujer Ninetta Bagarella no le ha gustado la imagen que se da de ella en la producción televisiva, y llegó a amenazar con emprender medidas legales contra los creadores de la serie.

Pese a sentirse “emocionado” por el telefilm biográfico que sobre él emitió Canale 5, Riina señala que no todo lo que allí se expone es correcto. Hasta el día de hoy, el anciano mafioso afirma no tener nada que ver con el asesinato del juez Paolo Borsellino y culpa de ese particular crimen a los servicios secretos.

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Simona Cavallari como Teresa en “Il capo dei capi” (2007)…

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… y como Ester en “La Piovra IV” (1989)

En “Il capo dei capi” nos encontramos a Simona Cavallari como Teresa, la mujer de Biagio. A la actriz romana ya la vimos interpretando a la bella Ester Rasi en la cuarta temporada de “La Piovra” (1989) y también en el rol de atormentada adolescente en la memorable “Pizza Connection” (Damiano Damiani, 1985), igualmente de temática mafiosa y ambientada en Sicilia.

Aunque “Il capo dei capi” no alcance el altísimo nivel de “La Piovra” o de “El Patrón del Mal”, es una serie muy recomendable cuyo visionado aconsejamos encarecidamente. En breve iremos publicando desde éste espacio los análisis pormenorizados de cada uno de los seis capítulos (como vamos haciendo desde hace más de un año con la saga de “La Piovra”).

FHP, diciembre de 2016

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Mircea el Viejo – Sergiu Nicolaescu, 1989

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Mircea cel Batran (“Mircea el Viejo”)

Rumanía, 1989

Director: Sergiu Nicolaescu

Guión: Titus Popovici

Intérpretes: Sergiu Nicolaescu (Rey Mircea), Serban Ionescu (Mihai), Adrian Pintea (Vlad Dracul)

Música: Adrian Enescu

Género: Histórica, drama

Argumento

A comienzos del siglo XV, Mircea I es el señor feudal que gobierna el Principado de Valaquia. Repetidas veces se ha negado en convertirse en vasallo de los turcos y mantiene la resistencia contra el asedio constante procedente del sur. Su hermano menor Dan, por otro lado, es partidario de “llegar a un acuerdo” con los otomanos, es decir, considera que lo mejor es claudicar. La corte de Valaquia está dividida en lo que a ello respecta. Sobre todo el pueblo llano secunda a su aguerrido caudillo Mircea, pero entre los boyardos y nobles surge el germen de la traición… Los aristócratas se están cansando de combatir al turco, y muchos de ellos aceptarían de buen grado en convertirse en súbditos del sultán para, a cambio, poder vivir tranquilamente y sin sobresaltos – como los blandos cipayos vendepatrias que son.

El partido de Dan en el seno de la corte valaca trama el derrocamiento de Mircea. Éste es consciente de que su propio hermano conspira contra él. En una batalla guerracivilista y fratricida los dos terminan enfrentándose, blandiendo sus respectivas espadas. Mircea resulta vencedor, pero perdona la vida a su hermano. Dan es condenado al destierro.

Aún así, los traidores que aceptan venderse a la Media Luna siguen ocupando puestos de responsabilidad en el Principado, y la conspiración en curso contra Mircea no es erradicada. Uno de los cerebros de la intriga es un siniestro sacerdote, que actúa de agente para Segismundo de Hungría. Los otros “monarcas de la cristiandad”, como Segismundo o Vladislav de Polonia dejan en la estacada a Rumanía, y pretenden que el principado de Valaquia entre a formar parte de sus dominios (y de hecho no tendrían escrúpulos en repartirse esos territorios con los turcos). Pero Mircea no está dispuesto a convertirse en súbdito ni de los invasores turcos ni de los otros príncipes europeos.

Aunque Dan ha debido marchar al exilio, la sedición continúa enquistada dentro de la familia de Mircea: Su propio hijo, el co-regente Mihai, trama la destitución de su padre. Mihai ha sido convencido por su pérfida esposa Elizaveta y por el clérigo pro-húngaro de participar en la conspiración. Por otro lado, un niño muy inteligente y despierto se entera de que hay en marcha una trama para deponer a Mircea, espiando a los confabulados. Se trata del pequeño Vlad, nieto del monarca. El muchacho es el hijo del segundo hijo de Mircea, también llamado Vlad y de la esposa de éste, la bella Irina. Vlad descubre que su tío Mihai es un traidor.

Emisarios turcos del sultán Mehmet llegan un día ante Mircea (al que llaman por su nombre turquizado, Emergi) y le ponen una especie de ultimatum: Tiene siete días para decidirse a pagar tributo al Imperio. Hasta entonces y mientras tanto, un miembro cercano de su familia será llevado a Estambul “en calidad de huésped del sultán” (en realidad, como rehén).

El pequeño Vlad es abducido por los turcos, y llevado a la corte de Mehmet. Allí es tratado como invitado de honor y presencia las danzas de las odaliscas. El sultán trata de convencerle para que se quede con ellos, para “educarlo” (lavarle el cerebro) y luego mandarle de vuelta a Valaquia convertido en gobernante para los otomanos…

Mircea llega hasta Estambul para liberar a su nieto. Tras una breve entrevista, el sultán accede a dejar que el muchacho regrese a su país… Se ha enterado de que Dan el desterrado ha organizado un ejército que se unirá a los turcos para atacar conjuntamente la Valaquia de Mircea.

Mientras regresan a Rumanía, Mircea le narra a su nieto las batallas y las gestas de su larga trayectoria político-militar. Entre ellas, el encarnizado enfrentamiento con los turcos en la batalla de Rovine, donde los valacos aplastaron a los numerosos otomanos comandados por el anterior sultán Bayazid, padre de Mehmet. Exhibiendo su magnanimidad, Mircea no ejecutó a los altos dirigentes del sultanato capturados, y les concedió la libertad. “No somos gente vengativa” dijo Mircea. “Nosotros por desgracia sí” contesta el turco emocionado y un tanto avergonzado. “Lástima que un guerrero como vos no haya nacido como otomano” añade el brazo derecho del sultán.

El propio sultán Bayazid (le cuenta Mircea a su nieto Vlad) pronto tuvo que enfrentarse a otros feroces adversarios en otro frente: A las temibles hordas de Timur-Lenk (Tamerlán). Bayazid terminó siendo capturado y enjaulado por Tamerlán, y éste ordenó a los tres hijos del sultán que escupieran a su padre… Mehmet lo hizo, pero los otros dos se negaron. Así Tamerlán estaba satisfecho, pues había conseguido su propósito: Sembrar la discordia entre los sucesores de Bayazid y herederos del sultanato… Finalmente Mehmet derrotó a sus hermanos y se convirtió en nuevo monarca del Imperio Otomano (también él, al igual que Dan, era por lo tanto un traidor fratricida).

Durante el retorno a Valaquia, un ballestero dispara una flecha contra una silueta que, considera, se trata del príncipe Mircea… Ese atentado había sido ordenado por Dan. Pero quien fue víctima de él no fue el caudillo valaco, sino uno de sus más fieles colaboradores. El ballestero, que cree haber matado a Mircea, regresa al castillo donde le esperan Dan y los demás sublevados. Dan, exultante, se proclama nuevo soberano del principado rumano. Pero, para su enorme sorpresa, su hermano “muerto” hace irrupción en la sala instantes después. El rastrero Dan sufre un infarto al ver la “aparición” y sucumbe allí mismo. Los demás cabecillas de la trama son arrestados.

Mircea está formando a su nieto Vlad como hombre de estado, pues siente un mayor aprecio hacia el despierto muchacho que hacia sus dos hijos. Mircea le dice al niño (de unos diez años) que deberá realizar las funciones de juez, y decidir la suerte de los conspiradores…

El juicio tiene lugar sumariamente. Tras un breve interrogatorio, Vlad condena a los subversivos a morir empalados… Mircea se asombra ante el draconiano y ejemplar castigo elegido por su nieto, pero no interviene para impedir la ejecución.

Ahora también llega el momento de atajar la conspiración de raíz y emprender medidas asimismo contra el hijo co-regente Mihai, su esposa Elizaveta y el intrigante cura agente de los húngaros… ¿Será de nuevo Vlad el encargado de decidir la suerte de su traicionero tío?

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Comentario

Una de las últimas películas histórico-épicas de Sergiu Nicolaescu, donde el director también interpreta el papel protagonista, metiéndose en la piel del príncipe Mircea.

El film es una biografía llevada a la gran pantalla del voivoda valaco Mircea I “cel Batran” (“el Viejo” – llamado así póstumamente para distinguirlo de su nieto Mircea II “el Joven”); y también conocido como Mircea cel Mare (Mircea el Grande).

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Vlad Tepes el Dragón (Dracul)

Mircea, un soberano sabio, bondadoso y magnánimo, pertenecía a la línea de príncipes de la Casa de Basarab. Su nieto Vlad, que tiene un rol muy importante en la película, no es otro que el famoso Vlad Tepes “el Empalador”, en quien Bram Stoker se inspiraría siglos después para crear su personaje del Conde Drácula.

Al igual que Mihai Viteazul (o Miguel el Valiente), cuya vida también fue adaptada al cine por Nicolaescu en 1970; Mircea I se negaba a subordinarse a turcos o húngaros y pretendía consolidar una Rumanía unida, libre y fuerte. Nicolaescu fue uno de los realizadores más habituales de éstos extensos largometrajes patrióticos realizados en la Rumanía de Ceausescu. Sin embargo, el cineasta formaría parte activa de la conspiración que en diciembre de 1989 (mismo año del estreno de “Mircea cel Batran”) derrocaría al líder rumano, que sería ejecutado junto a su mujer el día de Navidad…

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Ceausescu sería ejecutado el 25 de diciembre de 1989

Ceausescu (al principio cortejado y mimado por los gobiernos occidentales) había dado un giro de 180 grados a su política (sobre todo en el campo económico), cancelando de un plumazo la deuda externa de Rumanía. A partir de entonces, el “comunista bueno” recibido por Nixon en la Casa Blanca, comenzó a ser demonizado. Pues negarse a pagar “el tributo”, el resistirse a la usura, le convirtió de repente a ojos de la “comunidad internacional” en un “terrible dictador” que “oprime a su pueblo” (la misma historia que más recientemente hemos visto repetirse en el caso de la Libia de Gaddafi…).

EEUU y la URSS “perestroikiana” de Gorbachov colaboraron para montarle a Ceausescu una “primavera rumana”, iniciada a raíz de los sucesos de Timisoara. Poco después se consolidaría el golpe de estado, y Rumanía pasaría (a través del títere Iliescu) a entrar de lleno en la órbita de la OTAN – que desde la perspectiva del patriotismo rumano podría considerarse el “Imperio Otomano” contemporáneo.

Paradójica y lamentablemente el cineasta Nicolaescu mordió la mano que le daba de comer (poniéndose de parte de los sublevados en 1989), y como Dan o el regente Mihai en el siglo XV, pasó a colaborar (conscientemente o no) con los enemigos de Rumanía…

FHP, octubre de 2015

 

Shokin Kasegi (Cazarrecompensas) – Shigehiro Ozawa, 1969

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Shokin Kasegi (a.k.a. Bounty Killer 1: Killer´s Mission)

Japón, 1969

Director: Shigehiro Ozawa

Género: Chambara, Jidaigeki

Intérpretes: Tomisaburo Wakayama (Ichibei), Junko Toda

Argumento

En 1752, el Shogun ha rechazado la compra de un arsenal de armas de fuego sumamente modernas procedentes de Holanda. Eran los años del sakoku, o aislamiento, y en el Japón regido por los Tokugawa se restringían severamente las transacciones comerciales con los extranjeros. El barco holandés, sin embargo, prosigue rumbo a las islas Ryukyu, donde busca proponerle el negocio al clan Satsuma. Al encontrarse los dominios de ese clan muy alejados del gobierno central de Edo, el feudo gozaba de mayor facilidad para eludir el control de los Tokugawa.

Los Satsuma sí muestran gran interés por las potentes armas occidentales. Muchos de sus funcionarios llegan a acariciar la idea de desafiar con ellas al gobierno central y hacerse con el poder. Con esa maniobra parece clara la intención de los holandeses: Instigar una guerra civil en Japón.

El Shogunato, consciente del peligro que entraña para el país una posible insurrección del importante clan Satsuma, contrata los servicios del cazarrecompensas Ichibei Shikoro para que evite que se consume la transacción.

Ichibei es un artista marcial prodigioso y un excelente espadachín. También un mujeriego empedernido. En una taberna conoce a una atractiva joven, que en realidad es una ninja al servicio del Shogunato, quien como él trata de infiltrarse en el clan Satsuma.

Ichibei debe contactar al chambelán de los Satsuma, Ijuin Ukyo, quien permanece fiel al gobierno central. Llega hasta él a través de uno de sus hombres, Tokuro.

Haciéndose pasar por ciego, Ichibei conoce a una chica llamada Akane, que trabaja para los Satsuma. El agente shogunal le dice a la muchacha que debe llevar un mensaje al samurai Nikaido (uno de los cabecillas de la insurrección), y ella lo guía hasta el campamento donde se encuentran los subversivos. Éstos ejecutan sin miramientos a todos aquellos sospechosos de espiar para los Tokugawa.

Nikaido no tarda en darse cuenta de que Ichibei no es en realidad un ciego, sino un astuto agente; e intenta liquidarlo. Pero el falso invidente logra zafarse de sus perseguidores.

La joven ninja que Ichibei conoció en la taberna es capturada por los Satsuma, tras sufrir una traición por parte de un delator. La atan y se disponen a torturarla para que revele las intenciones del gobierno central, amenazándola con quemarla viva. Pero ella simula estar muerta, finge haberse suicidado tras morderse la lengua (al parecer una típica forma femenina de quitarse la vida en el antiguo Japón: Las mujeres se amputaban la lengua con sus dientes ahogándose así con su propia sangre).

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Ichibei interviene y rescata a la muchacha, llevándola a las dependencias del chambelán Ijuin para que se recupere. Mientras tanto, Nikaido contrata los servicios de dos turbios individuos para que acaben con el agente secreto: Un estrafalario espadachín con corte de pelo irokés y un europeo con fusil apellidado Duncan.

Los holandeses, dirigidos por el capitán Segal, están a punto de cerrar el trato con el clan Satsuma, vendiéndoles toneladas de armas de fuego que el clan piensa emplear contra el gobierno central… Ichibei hará todo lo posible para evitarlo. Cree contar para ello con el apoyo de Ijuin; sin embargo éste tiene planeada una jugada que dejará perplejo al agente…

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Comentario

Ésta “Shokin Kasegi” es la primera parte de una trilogía que tiene por protagonista al carismático Ichibei Shikoro, interpretado por el gran Tomisaburo Wakayama (Ogami Itto en la hexalogía de Kozure Okami, Kiichi Hogan en la serie Oshi Samurai y Mikuni Shinkai en los films del Gokuaku Bozu / Wicked Priest).

En realidad, más que un cazarrecompensas, Ichibei es un agente secreto; un espía experto en artes marciales, una especie de “James Bond” nipón (Y en ésta entrega no sólo tiene una “chica Bond”, sino incluso dos).

El film está repleto de acción, combates, luchas cuerpo a cuerpo y enfrentamientos con espadas. Hay un “homenaje” más que evidente a Zatoichi, pues Ichibei durante algún tiempo se hace pasar por masajista ciego (imitando con acierto a su hermano Shintaro Katsu). Una de las armas del Shokin Kasegi es de hecho un bastón de caminar que oculta en su interior una afilada hoja de espada, análogamente a la caña que usa Zatoichi.

La película tiene en general un tono desenfadado y humorístico, similar a los films sobre el pendenciero sacerdote budista Shinkai (la serie Gokuaku Bozu, también protagonizada por Wakayama).

Existe algún que otro anacronismo “cronológico”, pues los rifles que los holandeses tratan de vender poseen mira telescópica de alta precisión, y la trama está ambientada en 1752… cuando sin embargo esa clase de rifles no aparecería hasta alrededor de 1835. Además, el aspecto de los oficiales occidentales, sus uniformes y peinados, parecen más del siglo XIX que del XVIII.

La banda sonora recuerda por momentos al italo-western (particularmente durante el duelo entre Ichibei e Ijuin), y en otras ocasiones tiene acordes “pre-setenteros”, típicos de la época en la que fue rodada la película.

Llama la atención que los títulos de crédito estén en alemán (tal vez se trate de una co-producción con Alemania), y que el personaje principal, Ichibei, tenga inexplicablemente en la ficha sobre la película de imdb un nombre chino (“Ling Fung”).

“Shokin Kasegi” resulta amena y entretenida, al estilo de “Gokuaku Bozu”, sin alcanzar el altísimo nivel de otras películas de Tomisaburo como la saga de “Kozure Okami” (Lone Wolf and Cub) o la fabulosa serie sobre el samurai mudo Kiichi Hogan.

FHP, septiembre de 2015

La Piovra III – Capítulo 7

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La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 7

Cattani se dirige al puerto en busca de un marinero apodado “Il Tonno” (“El Atún”). Éste es un delincuente que se dedica a llevar polizones en barcos a cambio de dinero. Además, vende armas a pequeña escala. Corrado se hace pasar por un fugitivo que necesita de sus servicios para salir del país. Quiere ir “a un país árabe” y solicita al Tonno que le informe qué barco de los que están en el puerto parte rumbo a allí y cuando. El Tonno no se lo revela, pero le dice que regrese en un par de noches y su plaza estará lista.

Entretanto, el viejo Antinari le explica a Giulia los mecanismos de la organización que ha creado. Le dice a su nieta que pronto todo ese poder será suyo. Pero Giulia estalla, y dice que renuncia a ese poder. Reniega de su abuelo y acude a la academia militar en busca de Corrado.

Los dos juntos se dirigen a una casa de campo. Ella quiere huir, dejarlo todo. Pero Cattani entiende que a éstas alturas ello es imposible. Han sido seguidos por los esbirros de Terrasini. Cuando Giulia se marcha, los asesinos entran en la casa para ejecutar a Cattani. Pero un agente de policía enviado por el juez le salva la vida.

Giulia se siente despechada porque Cattani no ha querido huir con ella. Por eso, no le queda más remedio que volver junto a su abuelo: “He regresado. Al lugar que me corresponde”.

Cattani acude la siguiente noche al puerto, y tras reducir a los secuaces del Tonno averigua que el barco en el que debe ser transportada la mercancía es el “Panamense”, pero que por lo que ellos saben allí solo se embarcarán un coche, un Mercedes, destinado a “algún jeque árabe”.

Corrado se dirige al barco indicado. Allí descubre que la mercancía oculta en el automóvil no se trata de armas convencionales… Sino nada menos que de uranio, y material radioactivo para fabricar armas nucleares.

Terrasini está reunido junto a Tano con Yfter y un individuo llamado Leibnitz para concretar la transacción. Cuando todo ha sido acordado, Terrasini abandona el puerto con Tano… El abogado piensa que ahora formará parte del consejo administrativo de la Banca Antinari y que será el propietario del 11% de las acciones… Tano y el chófer descienden un momento del coche, y en ese instante, Terrasini recibe un tiro en la sien.

Cattani da la alarma, y de repente la policía interviene. Yfter y los demás ponen en marcha el yate, en el cual se encuentra el coche con el material radioactivo. Son perseguidos por lanchas y helicópteros, y cuando se ven acorralados los criminales tiran por la borda el automóvil repleto de uranio. Las autoridades detienen a Yfter y sus cómplices. Poco después Cattani y los policías encuentran el cadáver de Terrasini tirado en el barro, no lejos de la costa.

El viejo Antinari ha convocado una sesión extraordinaria del consejo directivo, en la que anuncia que se retira definitivamente cediendo todas sus competencias a su nieta, que será propietaria del 40% de las acciones, y a Gaetano Cariddi (Tano), quien adquiere el 11%.

Cattani aparece interrumpiendo la sesión, que se da abruptamente por concluída. Todos abandonan la sala, Cattani y el anciano quedan a solas. El comisario quiere arrestar al patriarca. “¿Piensa usted haber vencido?” inquiere Antinari. “No se quien ha vencido. Pero se que usted ha perdido.” El viejo toma una pastilla y poco después fallece. Se trataría probablemente de cianuro.

En el entierro de Nicola Antinari, Cattani reaparece porque quiere hablar con Giulia. Pero ésta no parece querer saber ya nada más de él. Giulia se marcha con Tano. Cattani regresa a la academia militar fuertemente custodiada, donde jueces y policías de alto rango viven protegidos. Allí se celebra una boda, y Cattani pronuncia un emotivo discurso.

(Fin de la La Piovra III – Continuará en La Piovra IV)

FHP, 2015

 

Zatoichi tekka tabi – Kimiyoshi Yasuda, 1967

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Zatoichi tekka tabi (a.k.a. “Zatoichi´s Cane Sword”)

Japón, 1967

Director: Kimiyoshi Yasuda

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Ryozo Kazahara

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Shiho Fujimura (Shizu)

Música: Akira Ifukube

Argumento

Ichi trata de socorrer a un moribundo llamado Shotaro, que a causa de la gravedad de sus heridas muere poco después. Antes de fallecer alcanza a decir que procede de la ciudad de Ashikaga. Algo más tarde, el masajista es recogido en la caravana de una cantante, que le lleva precisamente hasta la vecina Ashikaga, donde en breve está por celebrarse un evento.

El ciego espadachín es informado de que en esa zona actúa la banda del jefe yakuza Iwagoro, quien extorsiona a tenderos y pequeños mercaderes. Una vez en Ashikaga, Zatoichi se dirige a tomar algo para comer en un puesto ambulante. Mientras consume su sopa es atacado por varios individuos, pero se defiende de ellos eliminándolos fácilmente con su espada, siempre oculta en su caña-bastón. Los fideos le cuelgan a Ichi aún de la boca cuando los cadáveres de los agresores se desploman. Otro de los comensales, que estaba abusando del sake, contempla atónito la escena. El masajista paga al encargado del puesto una cantidad a modo de indemnización (pues durante la breve pelea se había dañado el carro de los fideos) y está por retirarse, pero el otro cliente insiste para que le acompañe a su casa. Se trata de un anciano llamado Senzo, y una vez en su domicilio Ichi percibe por su olfato que se trata de un herrero. “Ahora ya sólo me dedico a hacer herraduras y poco más, pero en mi juventud forjaba espadas”.

Senzo ha quedado sumamente impresionado por cómo Ichi pudo abortar el ataque de sus enemigos, y desea contemplar detenidamente su espada, que el ciego siempre porta resguardada en su caña de bambú camuflada a modo de bastón. Tras observarla meticulosamente, el viejo herrero está ahora convencido de que el arma fue elaborada por su mentor, hace ya muchos años. Senzo resalta la enorme calidad de la hoja, señalando que no sólo la pericia con la esgrima de Ichi sino también la espada en sí son de enorme importancia a la hora de defenderse. Pero también añade que la espada, al ser tan antigua, está ya en las últimas. Golpeando la superficie de la hoja con un pequeño metal, el herrero afirma que está tan desgastada que no tardará ya en quebrarse.

Ichi se entristece al escuchar eso. „Ésta espada viaja conmigo desde hace mucho tiempo, y me ha salvado la vida en innumerables ocasiones…“ Poco después se despide de Senzo, pero cuando se da cuenta de que le están buscando por las calles regresa a casa del herrero y decide entregarle su viejo bastón-espada. A la mañana siguiente, Zatoichi se propone encontrar un trabajo como masajista, y Senzo le acompaña hasta la posada del lugar. Allí es presentado a los responsables de la pensión, que contratan sus servicios. Ichi descubre que Shizu, una de las encargadas del negocio supuestamente familiar, es en realidad la hija del asesinado Shotaro, un jefe yakuza – el mismo que el ciego encontrara moribundo poco antes de llegar a Ashikaga.

La primera cliente de Ichi en esa posada es una mujer, ex-concubina de un dignatario político, que planea alquilar allí varias habitaciones próximamente porque exponentes políticos muy importantes de la provincia se disponen a viajar por la zona de incógnito.

Comentario

Decimoquinta entrega de las aventuras de Zatoichi dirigida por Kimiyoshi Yasuda, habitual realizador de jidaigeki que ya se puso tras las cámaras en otras ocasiones para dirigir más películas de la saga del ciego masajista.

Zato significa “masajista” (o más bien una clase específica de masajistas, esa de vagabundos a la que el protagonista pertenece) e Ichi, su nombre de pila, equivale también al nombre para “uno”. Por eso, a lo largo de los films, muchas veces las personas que va conociendo se extrañan de que se presente sólo como “Ichi”, creyendo que se trata la abreviatura de un nombre más largo (como por ejemplo “Senkichi” o “Tadekichi”…)

Una vez más observamos que Ichi está cansado de llevar una vida repleta de violencia, y que debe siempre dar muerte a sus enemigos a su pesar, porque se ve empujado a ello a causa de las circunstancias. Si por él fuera, se dedicaría simplemente a su trabajo como masajista… sin olvidar su pasión por el juego de los dados. De todos modos, al pertenecer a la todoza (o gremio) de los masajistas ciegos, está predestinado a vagar por todo Yamato, errante de un lado para otro, sin poder nunca establecerse en un sitio fijo. Las mujeres que va conociendo a lo largo de sus periplos así como las amistades que hace durante sus constantes viajes son siempre relaciones fugaces y efímeras.

Aunque sabemos que Ichi desea desde lo profundo de su ser abandonar el camino de la sangre, resulta sorprendente que entregue su espada tan fácilmente al herrero cuando éste le comenta que ya “no será posible” repararla… ¿Cómo se defenderá entonces Ichi a partir de ahora, de todos los enemigos que le acechan?

FHP, agosto de 2015

 

Empusa – Paul Naschy y Carlos Aured, 2010

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Empusa

España, 2010

Director: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Guión: Paul Naschy (Jacinto Molina) & Carlos Aured

Intérpretes: Paul Naschy (Abel), Antonio Mayans (Víctor), María Jesús Solina (Natalia)

Música: Enrik García

Género: Fantaterror/Comedia

Argumento

El actor jubilado Abel Olaya, que ahora se dedica al estudio de temas parapsicológicos en una localidad de la costa, pasea por la playa con su amigo Víctor, un viejo lobo de mar. En la orilla encuentran la mano cercenada de una joven mujer. Abel decide llevarse el cadavérico trofeo a su casa, para “investigarlo”, mientras que Víctor está convencido de que lo más prudente es llamar a la policía.

Abel es un “viejo verde” que mantiene un inestable noviazgo con Natalia, camarera de un antro en la localidad. La chica está preocupada por la salud del maduro investigador esotérico, quien abusa de la absenta, los barbitúricos y el café.

A raíz del macabro hallazgo en la playa, Abel intensifica sus lecturas sobre temas ocultistas. Sospecha que pueda existir una relación con unas siniestras criaturas mitológicas de carácter vampírico conocidas como empusas.

La mano que Abel y Víctor encontraron sólo es el primero de una serie de restos mortales que comienzan a proliferar en aquellas costas: Pronto aparecen en la playa cuerpos de jóvenes, hombres y mujeres, con miembros amputados y con las cuencas de los ojos vacías. Además, un grupo de turistas es atacado por una enfurecida bandada de gaviotas.

Por si ello fuera poco, el baron Ulrich, adinerado personaje que de vez en cuando invita a Abel a fastuosos banquetes y orgías a cambio de que le eche las cartas del tarot, es asesinado a puñaladas; instantes después de que Abel le revelara (leyéndole las líneas de la mano) que “ve un funeral próximo… el suyo”.

Mientras Víctor busca sonsacarle información a su amigo comisario de policía, Abel conoce a una atractiva joven que se presenta como Cristabel. Ésta muchacha de estética gótica, “estudiante de arqueología y fascinada por la egiptología”, seduce lascivamente al viejo esoterista… para intentar vampirizarlo.

El comisario sospecha de la existencia de una secta satanista que realiza sanguinarios crímenes rituales. Pero Abel está convencido de que la realidad es aún más tenebrosa…

Víctor es atacado por las empusas, llevado a una gruta y sacrificado brutalmente. Pero retorna de entre los muertos en forma de “zombie” para asesorar a su amigo Abel con informaciones procedentes “del más allá”.

El cura del pueblo revela al investigador de lo oculto el paradero de “los siete puñales de Sión”, legendarios instrumentos fabricados por los Templarios en Jerusalén, que sirven para neutralizar a las vampiresas.

Pero poco después, también el cura va cayendo en las redes de las empusas, así como el comisario…

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Comentario

Se trata ésta de la última película (obra póstuma) de Jacinto Molina alias Paul Naschy, el entrañable licántropo ibérico, célebre por sus interpretaciones de hombre-lobo en films de serie B setenteros del fantaterror español.

“Empusa” busca conjugar el cine de terror vampírico de toques eróticos con el humor desenfadado y casposo propio de Jess Franco o Torrente, logrando un híbrido grotesco que no hay por donde cogerlo, sobre todo debido a lo catastrófico del guión. Estamos ante un despropósito de colosales dimensiones.

Con la notable excepción de Paul Naschy, las interpretaciones son penosas; y la mayoría de los diálogos, cargados de postiza e innecesaria chabacanería, dan vergüenza ajena.

El rodaje de éste bodrio fue bastante atribulado, pues el que iba a ser originalmente su director, Carlos Aured, renunció en plena filmación y Paul Naschy tuvo que ocupar apresuradamente su lugar – trabajando así tanto detrás de las cámaras como delante de ellas.

Salta a la vista la falta de un presupuesto digno y el carácter no profesional de la inmensa mayoría de los “actores y actrices” que se prestaron a colaborar en éste engendro.

Sólo Paul Naschy merece ser recordado con respeto y cariño por haberse entregado en cuerpo y alma y con gran fuerza de voluntad a éste último proyecto suyo; pues ya durante el rodaje estaba gravemente enfermo. Pese a ello, no claudicó ante los problemas técnicos, económicos y personales para que su proyecto viera la luz. Sin embargo, falleció antes de que la película estuviera completamente concluída.

Mucho mejor que ésta infumable atrocidad es el peplum hispano “Los Cántabros”, que Naschy dirigió en 1980. Allí se recrea la invasión romana de la península ibérica y la resistencia de las tribus cántabras, lideradas por el invicto caudillo Corocotta (Joaquín Gómez alias Dan Barry). En aquella ocasión, además de dirigir, Naschy interpretó también al general romano Marco Vespasiano Agripa.

FHP, noviembre de 2015

Especial centenario de Kirk Douglas: Holocaust 2000 – Alberto De Martino, 1977

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Holocaust 2000

Italia, 1977

Director: Alberto De Martino

Guión: Sergio Donati, Alberto De Martino

Intérpretes: Kirk Douglas (Robert), Agostina Belli (Sara), Simon Ward (Angel)

Música: Ennio Morricone

Género: Thriller, terror

Argumento

El ejecutivo Robert Caine es responsable de una planta de energía nuclear que está por ser construída en un país de Oriente Medio. Su proyecto cuenta con el apoyo del gobierno de ese estado, pero los ciudadanos se oponen por considerarlo demasiado peligroso y contaminante. El propósito de Robert es suministrar mediante energía termonuclear suficiente electricidad para todos los países en vías de desarrollo.

Durante el viaje al desierto en el que está por ser construída la planta, Robert conoce a una atractiva fotógrafa y reportera llamada Sara Golan. Juntos van a una cueva y ella le muestra allí una inscripción en las paredes de la gruta donde puede leerse “IESVS”. Sara le explica que en los primeros tiempos del Cristianismo un profeta tuvo allí una visión apocalíptica  según la cual el fin del mundo daría comienzo en aquellas tierras. La chica toma además unas fotos de Robert allí en la cueva.

Poco después, una celebración tiene lugar en el palacio del primer ministro. Los más destacados personajes de la política y las finanzas acuden al evento. Entre los asistentes también se encuentran Robert, su mujer Eva y Angel, el joven hijo de ambos. Robert es muy popular allí dentro, pero fuera, a las puertas de la villa, decenas de manifestantes protestan sin descanso coreando eslóganes contra la construcción de la planta nuclear.

Un misterioso individuo con aviesas intenciones se cuela en la fiesta. Armado con un puñal se dispone a asesinar a Robert, pero su hijo le advierte a tiempo del peligro de forma que puede esquivar la cuchillada. Sin embargo, su mujer Eva es herida de muerte durante el forcejeo entre Robert y el intruso. La mujer fallece poco después allí mismo, en presencia de su esposo y de su hijo.

Durante el entierro de Eva reaparece Sara para darle su pésame al viudo. La fotógrafa le entrega en esa ocasión una de las fotos que tomó de él en la cueva. Allí puede verse en la pared una sobrecogedora imagen que en aquel momento no les había llamado la atención: Un monstruo de aspecto draconiano, una especie de leviatán, con numerosas cabezas… Sara, quien considera que existe una relación entre el proyecto nuclear de Robert y las antiguas profecías, está convencida de que la siniestra criatura plasmada en el fondo de la fotografía es una “señal del destino”.

Las autoridades no están seguras si el asesino actuó por cuenta propia o si realizó el atentado por encargo. Lo cierto es que el individuo está completamente enajenado, y lo han recluído en un manicomio criminal. Allí acude a visitarlo Robert, deseoso de esclarecer las causas que provocaron la muerte de su esposa. El asesino, un fanático que parece estar muy infuenciado por las profecías apocalípticas, reacciona con agresividad y comienza a golpear a todos los presentes. Recoge del suelo los cristales rotos de las gafas de uno de los guardias y procede a rajarse con ellos las venas.

Angel ha decidido ayudar a su padre en el desarrollo de su proyecto. Pero un nuevo contratiempo se presenta: Ha llegado al poder un nuevo primer ministro, y éste se opone a los planes de desarrollo termonuclear en los que Robert está trabajando. Aludiendo a motivos de seguridad, el recién elegido Harbin intenta cancelar el proyecto y presenta un informe negativo. Frustrados pero dispuestos a no claudicar, Robert y su hijo recurren al prestigioso científico Ernst Meyer. Éste premio Nobel debe avalar con sus teorías que la construcción de una planta nuclear en el desierto no reviste peligro alguno.

En un cerebro electrónico equipado con las más modernas tecnologías, Meyer introduce los datos que Robert le ha proporcionado. El super-ordenador escupe una extraña fórmula, que los expertos inicialmente no son incapaces de desentrañar: 2V231.

Sentado en un avión, Robert examina el papel con la misteriosa fórmula, preguntándose qué querrá decir. Junto a él se encuentra otro pasajero que tiene una respuesta para esa incógnita: El cura se percata de que 2V231 visto del revés puede leerse como IESVS. Al estar el nombre de Jesús invertido, esa fórmula debe ser interpretada como una alusión directa al Anticristo.

Más tarde, en casa del sacerdote, Robert observa en uno de sus libros sobre el Apocalipsis una imagen idéntica a la del monstruo que aparece tras él en la fotografía de la cueva. Robert cree todavía que todo ello no son más que una serie de coincidencias, y continúa empecinado en seguir adelante con su proyecto. Mientras tanto, inicia una relación con la bella Sara, quien es más o menos de la edad de su hijo. Descubrimos que éste tenía una mala relación con su madre, y Robert le explica que a Angel que él tenía originalmente un gemelo que murió al nacer. Eva, por ello, no trató con el suficiente cariño a Angel por considerarlo inconscientemente “culpable” de haber sido el único en sobrevivir.

Poco después Robert y Sara tienen la ocasión de presenciar en directo el espeluznante “accidente” en el que pierde la vida el primer ministro Harbin. Al mismo tiempo, el científico Meyer desaparece sin dejar rastro…

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Kirk “Espartaco” Douglas,  todo un gerontosaurio de la gran pantalla, cumple hoy 100 años

Comentario

Antes de la catástrofe de Chernobil y mucho antes de la de Fukushima, ya se atisbaban en el horizonte las consecuencias nefastas que podía traer consigo el uso irresponsable de algo tan delicado como la energía nuclear. Esa temática de concienciación ecológica, unida a las arcanas (pero siempre actuales) profecías apocalípticas, dan como resultado ésta interesante película de Alberto De Martino – vagamente inspirada también en “The Omen” (Richard Donner, 1976).

El ingeniero Robert va dándose cuenta con espanto creciente de que su proyecto nuclear está efectivamente relacionado con el próximo fin de los tiempos. Y de ser un científico escéptico partidario del empirismo más pragmático, irá comprobando por sí mismo que las “señales del destino” no deben ser tomadas a la ligera… Y lo que aún es peor: Su propio hijo tiene un rol fundamental en el caos que se cierne sobre todos ellos.

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Merecen destacarse particularmente las escenas oníricas del desierto, donde en una atmósfera pesadillesca se nos muestra el paralelismo existente entre el mítico leviatán y las modernas torres termonucleares. Ambas figuras son agentes de la destrucción, monstruos con el potencial de devastar la Tierra. También es digna de mención la segunda escena en el manicomio, o aquella en la que las hélices de un helicóptero le cercenan media cabeza a un popular pero desafortunado político…

A principios de los años ochenta, se rodarían en Italia numerosas películas del subgénero post-apolíptico; a raíz del éxito internacional de “Mad Max” (George Miller, 1979). El film que hoy reseñamos puede calificarse, por su parte, de pre-apocalíptico. El desastre aún puede ser evitado, o al menos postergado algún tiempo más. Pero los oscuros poderes ocultos que buscan siempre “auto-cumplir” sus propias profecías siguen al acecho, trabajando sin descanso para hacer realidad por la fuerza sus delirios mesiánicos más insensatos…

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Robert está brillantemente interpretado por el célebre y pronto centenario Kirk Douglas, protagonista de la monumental “Espartaco” (1960) de Stanley Kubrick. La hermosa Agostina Belli, quien como de costumbre nos deleita en algunas escenas con su desnudez, da vida a la fotógrafa Sara. Agostina Belli, sex-symbol de la Italia setentera, aparece en la excelente “La notte dei diavoli” (Giorgio Ferroni, 1973), una historia que combina terror gótico con folklore eslavo. También la vimos en el memorable thriller “Revolver” (Sergio Sollima, 1973) o en “Sepolta viva” (Aldo Lado, 1973).

Como muchos directores italianos, Alberto De Martino era aficionado a adaptar a su manera grandes éxitos procedentes del otro lado del Atlántico. Del mismo modo que ésta “Holocaust 2000” fue inspirada por “La Profecía”; De Martino también realizó “L´Anticristo” (1974) basándose en “El Exorcista” (William Friedkin, 1973) y “Il Consigliori” (1973) aprovechando el renombre de “El Padrino” (F.F. Coppola, 1972).

La banda sonora fue compuesta por Ennio Morricone, y durante los títulos de crédito llaman la atención unas imágenes de guerras y hambrunas (se nos sugiere que sería ésta la consecuencia de una catástrofe nuclear) muy reminiscentes del dantesco preámbulo de “Quién puede matar a un niño” (Narciso Ibáñez Serrador, 1976).

FHP, noviembre de 2016