Violación – Valentín Trujillo, 1989

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Violación

México, 1989

Director: Valentín Trujillo

Género: Suspense, acción

Guión: Valentín Trujillo

Intérpretes: Valentín Trujillo (Pepe), Eleazar García Jr. (Irak), Olivia Collins (Laura), Claudia Guzmán (Jenny)

Música: Diego Herrera

Argumento

El reportero Pepe Garrido trabaja una noche en su casa en uno de sus artículos, ayudado por su amigo el aprendiz Sancho. De repente ambos escuchan ruidos sospechosos procedentes del piso de abajo. Se asoman a las escaleras, y ven como tres hombres cargan con su vecina Alma. Sancho piensa que deben ser “cuates” suyos, que la llevan así porque habrá bebido demasiado, y que es mejor no meterse donde no les llaman. Pero a Pepe algo no le cuadra. Su sexto sentido de periodista le dice que se trata de asaltantes. De inmediato llama a la policía, pero para su gran desconcierto los agentes no le hacen ningún caso. Entonces el intrépido reportero decide intervenir él mismo. Armado tan solo con su cámara de fotos tira la puerta de su vecina abajo y sorprende a los tres maleantes “con las manos en la masa”. Uno de ellos, un individuo bigotudo y de aspecto particularmente patibulario, estaba violando a la joven, que había sido maniatada.

Cuando Pepe hace fotos de la escena que se encuentra, los criminales comienzan a disparar contra él, pero el periodista consigue huir. Al ruido de los disparos acude la policía y arresta a los malhechores.

Pepe trata de convencer a su vecina de que haga una declaración formal denunciando a sus agresores, pero la chica tiene miedo. “Aunque los denuncie volverán pronto a la calle y se vengarán de mí”. Pero Pepe está convecido de que ésta vez será diferente, porque tiene las fotos que prueban la implicación de los delincuentes.

Finalmente Alma accede a declarar, José y Sancho la acompañan a las dependencias policiales. Pero el comisario no la toma en serio. Además, el médico encargado de examinarla dictamina que, al no encontrar desgarramientos ni huellas de esperma, no hay pruebas que atestigüen una violación.

“Todos ustedes están  más podridos que los que me atacaron” les espeta con furia la joven antes de marcharse. Un par de días después, el violador del bigote y sus dos secuaces salen a la calle bajo fianza. El feroz bigotudo, al que llaman Irak, es el líder. Sus compinches se oponen a que siga violando, pues ellos sólo son delincuentes comunes, ladrones que actúan por dinero. En cambio Irak es un psicópata; necesita abusar sexualmente de las jóvenes a las que desvalija. Durante el acto, además, se coloca siempre unos auriculares en los que escucha música mientras perpetra la violación. Uno de sus dos esbirros le deja, pero el otro acepta seguir con él cuando le promete que le pagará el doble.

Pepe está muy frustrado al comprobar que los delincuentes se han salido con la suya. Alma, traumatizada, se ha marchado de la vecindad. El periodista se dispone a combatir la injusticia mediante sus artículos, y escribe un contundente reportaje criticando la pasividad de las autoridades, la ineficacia y laxitud de las leyes. Sin embargo, al director del diario no le gusta nada el artículo… El jefe se mofa de Pepe llamándolo “Clark Kent”, y le reprende con dureza: “¿Pretendes que nos clausuren el periódico? Tienes más coraje que prudencia, y eso no es bueno en éste negocio”.

La novia de Sancho es Jenny, una secretaria que trabaja en las oficinas del periódico. Irak y su cómplice lo primero que pretenden al salir de prisión es darle un escarmiento al entromentido periodista, y se quedan en un coche apostados frente al edificio del diario “El Heraldo” donde Pepe trabaja. Ven salir a Pepe con Sancho y Jenny. Ya es de noche. Pepe acerca a la pareja en su automóvil hasta la casa de ella. Y hasta allí los sigue Irak…

Pepe tiene una relación con Laura, una empleada de una tienda de modas. Ambos deciden casarse espontáneamente, y esa misma noche van a buscar a un funcionario para que realice el enlace. Mientras tanto, Sancho intenta convencer a Jenny de que se acueste con él, pero la chica le dice que “tenga paciencia”, que espere hasta el matrimonio. Sancho, al no ser capaz de conseguir un “adelanto”, se despide de su novia y se marcha a su casa para darse “una ducha fría”… Irak, que estaba todo el tiempo al acecho, se introduce en el piso de Jenny a través de una ventana cuando la chica se ha quedado sola…

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Comentario

Valentín Trujillo, icónico intérprete del cine de acción y policiaco mexicano, protagoniza y dirige éste trepidante e intenso thriller. Trujillo da vida al valiente reportero José “Pepe” Garrido, hombre idealista y sediento de justicia.

Pepe está cada vez más desencantado ante la indiferencia de las autoridades, que parecen proteger a los delincuentes en lugar de a las víctimas. El temerario periodista hará todo lo que esté en su mano para combatir a los criminales, especialmente al siniestro violador Irak. Éste último, interpretado por Eleazar García Jr., es un peligroso maníaco de aspecto bestial: Grande y fuerte, con un poblado bigote, el cabello oscuro con una mecha canosa peinado con gomina hacia atrás, mirada gélida y feroz, siempre vestido de cuero negro.

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Eleazar García (en otra película)

Cuando Irak comienza a acosar a mujeres que pertenecen al círculo íntimo de Pepe, éste le declarará una guerra sin tregua. Sintiendo gran impotencia ante la incapacidad de las autoridades para retirar permanentemente de las calles a ese energúmeno, Pepe decidirá tomarse la justicia por su mano…

La película busca ser una crítica social, y tiene bastantes elementos en común con el polizziesco italiano de los años setenta: En ese género también solía ser un tema recurrente la lucha de un hombre solo (normalmente un policía) contra bandas criminales que operan con la complicidad de la “justicia”. El cuerpo de policía como organismo tiene las manos atadas, pero un agente solitario, consciente de la iniquidad del sistema, se rebela y actúa por su cuenta.

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Claudia Guzmán (Jenny)

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Olivia Collins (Laura)

Éste interesantísmo film de Valentín Trujillo tiene también claras influencias del subgénero “rape&revenge” en lo que al argumento respecta. También pueden observarse reminiscencias de “giallo” – pues aunque sabemos desde el principio quién es el criminal, éste realiza siempre sus fechorías ataviado de cuero negro (como las famosas manos de Argento), y sobre todo la forma en la que están rodadas ciertas escenas recuerdan al thriller italiano.

Pero el toque más curioso lo aportan los momentos cómicos, algunos rozando el “slapstick”, y que abundan a lo largo de la primera mitad. Podría pensarse que en una película como ésta la comedia está fuera de lugar, pero lo cierto es que los momentos desenfadados y humorísticos sirven como recurso para que el espectador “baje la guardia”, de forma que las escenas de tensión e intriga que siguen a continuación le cojan desprevenido. Así, tras ver momentos inocentes y graciosos aparecen de repente secuencias muy crudas y violentas, e incluso trágicas: El contraste es brutal, lo que resulta muy efectivo; otorgando al conjunto del largometraje un encanto muy particular.

El personaje más cómico es el entrañable Sancho, el payasil amigo de Pepe. Sancho (interpretado por Rodolfo Rodríguez) admira al reportero, a quien ve como una especie de hermano mayor, y aspira a ser un gran periodista como él. Pero sus constantes meteduras de pata y sus comentarios fuera de lugar le convierten en una especie de bufón. Su aspecto consolida esa imagen: Un jersey de Micky Mouse y unas ridículas y gigantescas gafas ochenteras. Su teléfono está “camuflado” con la forma de una botella de Coca-Cola.

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Rodolfo Rodríguez (Sancho)

Así, la película va incluyendo numerosos momentos cómicos – como cuando Pepe se queda dormido en su despacho, o su improvisada boda con Laura, o los ruegos de Sancho para que Jenny se acueste con él –  Esos jocosos momentos de comicidad van siendo aleatoriamente combinados con escenas brutales y escabrosas, lentas, muy tensas e incluso angustiosas (rodadas cámara en mano y muchas veces desde la perspectiva de la víctima). A partir de la segunda mitad, el humorismo se evapora, la trama se torna completamente seria y la historia se centra en torno a la venganza personal de Pepe.

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Mario Almada, que como Valentín Trujillo es uno de los máximos exponentes del policiaco ochentero mexicano, tiene un papel secundario como detective en acción. A Valentín Trujillo ya lo vimos en la memorable “Policía de narcóticos” (Gilberto de Anda, 1986).

La potente banda sonora de Diego Herrera resulta también muy efectiva, incluyendo elementos de música electrónica.

Por último, es curioso señalar que el nombre (¿o apodo?) del “malo de la película” sea Irak; teniendo en cuenta que el film fue rodado en 1989, cuando comenzó la campaña de demonización contra Saddam Hussein. También el característico mostacho del villano recuerda por cierto al que lucían Saddam y muchos de los ministros y oficiales iraquíes.

“Violación” de Valentín Trujillo es una joya del cine mexicano de serie B que es menester reivindicar.

FHP, marzo de 2016

 

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La última casa a la izquierda – Wes Craven, 1972

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La última casa a la izquierda (V.O. The last house on the left)

EEUU, 1972

Director: Wes Craven

Guión: Wes Craven

Intérpretes: Sandra Cassel (Mari), Lucy Grantham (Phillys), David Hess (Krug Stillo)

Música: David Hess

Género: Thriller, slasher

Argumento

En vísperas de su cumpleaños, la adolescente Mari se dispone a acudir a un concierto junto a su amiga Phyllis. Las chicas viven en una zona campestre a las afueras de la ciudad. Los padres de Mari están un tanto inquietos porque no conocen demasiado bien a Phyllis y temen que su hija frecuente malas compañías. Pero la dejan ir, tras obsequiarla con un colgante con el símbolo de “Peace”.

De camino al concierto, las jóvenes toman alcohol y hablan de conseguir marihuana. En el coche, conduciendo rumbo a la ciudad, escuchan por la radio la noticia de la fuga de tres peligrosos delincuentes, a los que presumiblemente acompaña una mujer. Los tres criminales, que al escapar mataron a dos guardias, son psicópatas sin escrúpulos y están armados…

También los propios prófugos escuchan la radio desde su escondite. Se han atrincherado en un piso de la ciudad. Son Krug Stillo, quien parece ser el líder del grupo; Fred “El Comadreja” Podowsky y el drogadicto Junior, hermano pequeño del primero. La amiga del trío se llama Sadie.

Mari y Phyllis llegan a la ciudad para el concierto, pero todavía no tienen marihuana. Se les ocurre la desafortunada idea de preguntarle por droga precisamente a Junior, el yonki de la banda, quien se encontraba vigilando en la calle.

Junior lleva a las chicas hasta la madriguera de sus compinches, depredadores natos que se regocijan ante la llegada de nuevas víctimas. Mari y Phyllis han caído en una trampa fatal…

Mientras tanto, ajenos a la tragedia que se cierne sobre ellos, los padres de Mari preparan alegremente la fiesta de cumpleaños de su hija. Sólo a la mañana siguiente, cuando se dan cuenta de que Mari no ha regresado, inician seriamente a preocuparse y llaman a la policía. El sheriff le resta importancia al asunto, y manifiesta su confianza de que la muchacha regresará próximamente…

Pero Mari y Phillys siguen atrapadas por el cuarteto de perturbados. Éstos introducen a las chicas en el maletero de su coche y abandonan su escondite en la ciudad con destino al bosque. Pretenden allí someter a las adolescentes a mil y una vejaciones.

El coche de los delincuentes se queda de improviso sin gasolina, y los maleantes proceden a sacar a las chicas del maletero, para internarse con ellas en la espesura. Allí, la maniatada Mari se percata de que están a un tiro de piedra de su casa – Pero siente la impotencia de no poder hacer aún nada para liberarse.

Las abducidas esperarán el momento idóneo para escapar. Pero saben que, si su fuga se frustra y son nuevamente capturadas, los criminales no dudarán en cometer con ellas los más viles excesos de la barbarie…

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Comentario

Tras finalmente visionar el original “La última casa a la izquierda” de Wes Craven (1972) no puedo más que asombrarme tras constatar la casi idéntica trama, línea argumental y caracterización de los personajes respecto a la italiana “L´ultimo treno della notte” (Aldo Lado, 1975).

Ya sabía que varios directores italianos habían adoptado la exitosa fórmula de ésta opera prima de Wes Craven (el subgénero de “criminales prófugos que toman chicas como rehenes, las torturan violan y matan”); pero en el caso del memorable film de Aldo Lado (rodado tres años después de “La última casa a la izquierda”) las analogías son tan abrumadoras que casi podríamos decir que estamos ante un apócrifo remake.

En ambas películas el padre de una de las chicas es médico, en ambas está preparándose una celebración (en “L´ultimo treno della notte” son las Navidades, en “Last house on the left” es el cumpleaños de la protagonista); en las dos hay un yonki en el grupo de maleantes, y también una chica perversa (en éste caso Sadie, nombre muy apropiado para ésta sádica). En los dos films, los delincuentes llegan casualmente hasta la casa de los padres de una de sus víctimas – y cuando éstos se enteran de lo que ha sucedido y se dan cuenta de quiénes son sus “huéspedes”, el padre (y en ésta original de Craven también la madre) se aprestan a tomarse la justicia por su mano (lo que acerca a ambas películas al subgénero de “Rape&revenge”).

También el detalle del “regalo” está presente en el largometraje original y en el italiano: En el film de Aldo Lado se trata de la corbata de colores chillones que una de las chicas iba a regalar a su padre por Navidad (cuando los delincuentes llegan a la casa, uno de ellos la lleva puesta). Y en “La última casa a la izquierda” es el colgante de Mari con el símbolo de “peace”, que ella regaló al yonki para tratar de ganarse su confianza. (Por cierto: El hippiesco emblema del “peace” es en realidad la Runa de la Muerte… Quién sabe si Wes Craven no quiso, con ese detalle, señalar de antemano el destino que le esperaba a la desdichada Mari).

Sin embargo, y pese a descubrir con un cierto desengaño la poca originalidad de la película de Aldo Lado, sigo prefiriendo la versión italiana – Que me parece de una superior calidad técnica y artística, y cuenta con una atmósfera más cruda, claustrofóbica y tensa. Además, en mi opinión, era más fácil sentir empatía hacia las dulces e inocentes chicas del tren que por éstas dos del concierto – quienes, después de todo, se metieron ellas mismas en la “boca del lobo” (Moraleja: No toméis drogas). “L´ultimo treno della notte” cuenta con una magnífica banda sonora, a cargo de Ennio Morricone y con una canción de Demis Roussos como tema principal. La música de “Last house on the left”, a base de toques hippys y countries (compuesta por el actor David Hess), no es particularmente destacable.

Los dos policías, que en realidad no aportan nada al desarrollo de la trama, ponen una cierta nota cómica a la violenta película – Esa comicidad alcanza su apogeo en la escena del camión de pollos…

Krug Stillo, el líder del feroz cuarteto, está interpretado por David Hess – Quien se puso en la piel de un personaje muy similar en la recomendable “Autostop Rosso Sangue” (Pasquale Festa Campanile, 1977), protagonizada por Franco Nero y Corinne Cléry. Los demás actores son prácticamente unos completos desconocidos; quizás con la excepción de Fred J. Lincoln (“Fred the Weasel Podowski”), quien más tarde se haría un hueco, como director y productor, en la industria del porno.

FHP, abril 2016

 

Thriller, en grym film – Bo Arne Vibenius, 1973

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Ésta es la versión completa, sin censuras:

El Dvd editado por Synapse films.

Thriller, en grym film (a.k.a “Thriller, a cruel picture” a.k.a. “They called her One-Eye”

Género: Rape&Revenge

Director: Bo Arne Vibenius (bajo el pseudónimo de Alex Fridolinski)

Guión: Bo Arne Vibenius

Intérpretes: Christina Lindberg (Madeleine), Heinz Hopf (Tony)

Música: Ralph Lundsten

Muy gratamente sorprendido me encuentro tras el visionado de esta perturbadora joya del exploitation procedente de Suecia, muestra excelente del setentero subgénero de chicas vengadoras. La actriz protagonista es la bellísima Christina Lindberg, que apareció en varios films de similar temática durante aquella década. El desconocido Bo Arne Vibenius (usando el pseudónimo de Alex Fridolinski), dirigió esta película de forma austera pero no obstante eficaz, otorgando sobre todo a las escenas violentas un característico sabor a serie B, mediante al particular uso de la cámara lenta.

La trama es sencilla y se desarrolla poderosamente pese a la falta de medios, efectos especiales u otras florituras; manteniendo en todo momento el interés del espectador y la intriga. Todo ello tiene mucho mérito si tenemos en cuenta la forma poco espectacular y hasta pobre en la que el film está dirigido.

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Christina Lindberg

“Thriller, en grym film” narra la historia de Madeleine (así se llama en la V.O. sueca; a.k.a. Frigga en el doblaje americano), una dulce, inocente y preciosa jóven que vive con sus padres en una granja del campo sueco, ordeñando vacas y realizando otras tareas de esa índole. La chica es muda a causa de un trauma sufrido en la infancia, pues fué víctima de abusos sexuales por parte de un anciano pervertido. Afectada por el shock, su bloqueo mental continúa años despues y aún no ha logrado recuperar la facultad del habla.

Un día pierde el autobús con destino a la ciudad y es recogida en la autopista por un hombre simpático y bien parecido que la invita cortesmente a subir a su coche. Con confiada candidez, la bella Madeleine accede a irse con el atractivo desconocido, quien la lleva primero a comer a un restaurante y más tarde a su casa. Allí nos percatamos de las mezquinas intenciones del individuo: Tony, tal es su nombre, diluye un potente somnífero en la bebida que da a la chica. Una vez está inconsciente le inyecta una dosis de heroína y procede de ese modo durante algunos días, con el avieso fin de convertirla en adicta. Cuando Madeleine vuelve en sí y se percata de la situación, trata de escapar; pero a su raptor no le cuesta demasiado esfuerzo volver a capturarla y mantenerla retenida, pues ahora como esclava de la heroína necesita consumir regularmente su dosis. Descubrimos que Tony es el líder de una red de prostitución que se dedica a captar chicas empleando el modus operandi descrito, para explotarlas sexualmente. El pérfido proxeneta, carente de escrúpulos, obliga a Madeleine a firmar una brutal carta dirigida a sus padres, donde dice que no volverá nunca a casa y donde rompe el contacto con ellos en durísimos términos. Seguidamente la muchacha es entregada e su primer cliente. Pero Madeleine se resiste a que su virginidad sea mancillada, y araña con contundencia el rostro del individuo, quien consternado acude a Tony para protestar. El malvado chulo, rojo de ira, decide castigar a la jovencita con exacerbado salvajismo, y tomando un bisturí le saca un ojo.

(La toma en la que el filo penetra en el globo ocular fué rodada en un tanatorio empleando un cadáver real, de una mujer que se había suicidado; como años más tarde reconocieron director y protagonista. Durante mucho tiempo existieron rumores y especulaciones sobre esa polémica escena, que finalmente se vieron confirmados.)

La pobre Madeleine ahora ya no es solo muda, sino además tuerta, y lucirá un parche en el ojo durante el resto del metraje.

No teniendo más remedio que resignarse dócilmente ante las circunstancias, es tomada, usada y humillada por los clientes que Tony envía a su habitación; y que son principalmente tres: Un voyeur que se contenta con desnudarla y hacerle fotos, un hombre que sí la penetra, y una lesbiana de inclinaciones sádicas que gusta de azotarla. Estos tres serán los clientes habituales, y acudirán frecuentemente varias veces por semana.

Madeleine tiene un día libre a la semana, en el que Tony le permite salir del apartamento donde está retenida. El proxeneta sabe que no intentará escapar, pues necesita volver a él para consumir su dosis. La chica se dirige a su pueblo para ir a visitar a sus padres. Quiere explicarles todo, hacerles comprender que firmó aquella carta escrita por Tony bajo presión. Pero por desgracia es demasiado tarde. Madeleine observa, atónita primero y desolada despues, un grupo de gente portando en cortejo fúnebre dos ataúdes rumbo al cementerio. No hace falta mucha imaginación para intuir quienes son los difuntos. Tras leer la cruel misiva que creían escrita por su adorada hijita, los acongojados progenitores tomaron la resolución de envenenarse. Madeleine, profundamente consternada, jura venganza.

Durante su día libre semanal tomará clases de artes marciales, aprenderá a usar armas de fuego y a conducir vehículos de gran cilindrada. Se van intercambiando escenas de las semanas sucesivas en la vida de la muchacha: Fotografiada desnuda/ aprendiendo llaves de judo/ siendo penetrada/ disparando con un rifle en el campo/ azotada por la lesbiana/ conduciendo a muchos km. por hora/ inyectándose heroína, etc.

Finalmente Madeleine ya ha aprendido las técnicas que le son útiles para cumplir su objetivo, y el momento de la venganza ha llegado. Los que han contribuído a destrozarle la vida lo van a pagar muy caro.

Primero es el turno de sus clientes: Sin miramientos, la jóven ejecuta a los tres, reservando para el final a Tony, el causante de sus desgracias. Éste, advertido de las ansias revanchistas de Madeleine, ha contratado a dos matones para que la liquiden. Pero sus esbirros no tienen éxito, y son finiquitados por la heroinómana heroína. La bella vengadora tuerta tambien deja fuera de combate a dos policías que tratan de detenerla, y en su precipitada huída provoca varios accidentes de tráfico donde otros coches explotan (lo cual refleja los “daños colaterales” que tiene como consecuencia el cumplimiento de la venganza, que acaba afectando tambien a personas inocentes)

Madeleine cita a Tony para un duelo en un paraje desértico. Con una burda artimaña, el malvado proxeneta trata de reducirla, pero gracias a una astuta estratagema de la chica ésta logra inmovilizar a su odiado adversario disparándole sendos tiros en las piernas.

SPOILER:

La forma en la que Madeleine mata a Tony es absolutamente colosal y deliciosamente retorcida: Tomando una soga, ata uno de los extremos a sus tobillos y el otro a un caballo. El equino avanza siguiendo a a la muchacha y arrastrando al malherido villano. La chica ha cavado un agujero en el que introduce a Tony dejando fuera solamente la cabeza y rellenando el hueco con piedras. La soga está ahora anudada en el cuello del proxeneta y el otro extremo continúa atado al animal. Madeleine ha colocado un cubo de agua cerca del caballo, de forma que si el animal quiere beber, se tensará la cuerda y Tony será ahorcado, o decapitado.

Madeleine se sienta frente al agonizante proxeneta : Ahora solo hace falta esperar a que el caballo tenga sed.

FIN DEL SPOILER.

“Thriller: a grym film” es probablemente una de las películas más duras e impactantes del subgénero “Rape&Revenge”. Tarantino quedó hondamente impresionado tras verla, y reconoció que esta fue una de las muchas películas que le inspiraron para realizar “Kill Bill”(Una de las ideas que extrajo concretamente de “Thriller” a modo de homenaje, fue el de incluir a una tuerta: Daryl Hannah como Elle Driver). Otro film de culto perteneciente a este subgénero tan popular en el cine de serie B setentero es la crudísima “I spit on your grave” a.k.a. “Day of the Woman” (1978), de Meir Zarchi, con Camille Keaton (nieta de Buster). En este film un escritora neoyorkina que se retira a una casa en el campo en busca de inspiración para su próxima novela, es víctima de una violación grupal por parte de unos lugareños que la dan por muerta; y tras recuperarse va liquidando uno por uno a sus agresores.

Sobre todo en Japón florecieron producciones de este tipo, con una mujer vengadora como protagonista, y haciendo uso de un estilo más cuidado (ergo mejor calidad técnica) que en las rudimentarias propuestas occidentales de hermanada temática. A modo de ejemplos, “Lady Snowblood”(1973), de Toshiya Fujita; “Sex & Fury”(1973), de Norifumi Suzuki (donde curiosamente participa Christina Lindberg como única occidental); o “Sasori Scorpion vol.1 y 2 (tambien 1973), de Shunya Ito y Yasuharu Hasebe; tambien englobables en el subgénero “Women in Prison”.

Volviendo a “Thriller”, no cabe duda de que se trata de una película de serie B, pero dentro de la clasificación sexploitation es fuera de toda duda una de las mejores de su especie. Muy superior en interés a todo lo que he visto de Jess Franco (incluídos “Vampyros Lesbos” y “Venus in Furs”). Creo que “Thriller” solo hubiera sido mejor de haber estado dirigido por Joe D´Amato y contase con una mejor banda sonora (aunque la música experimental e inquietante que se escucha durante las escenas de penetración sí es muy acertada)

A modo de recapitulación, y para los no iniciados en el cine underground, “Thriller, a grym film” vendría a ser (temáticamente) una fusión entre “Lilja 4ever” y “Kill Bill”.

Excelente obra maestra exploitation sueca, aunque obviamente no para todos los paladares.

FHP (AlucineCinéfago), 2009