Veruschka, poesía de una mujer – Franco Rubartelli, 1971

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Veruschka, poesia di una donna

Italia, 1971

Director: Franco Rubartelli

Género: Drama

Guión: Giampiero Bona, Franco Rubartelli, Veruschka von Lehndorff

Intérpretes: Veruschka von Lehndorff (Vera), Luigi Pistilli (Luigi)

Música: Ennio Morricone

Argumento

Vera es una joven alemana que trabaja en Italia como modelo fotográfica. Junto a Luigi, su agente y amante, emprende un periplo en automóvil rumbo a un destino incierto. La relación entre ambos no pasa por su mejor momento, ni en lo profesional ni en lo personal. Ella se aburre, mientras que él comienza a exasperarse ante la actitud neurótica y un tanto extravagante de ella. Se supone que próximamente partirán a Nueva York para realizar un set fotográfico, pero Vera no está convencida de que ello sea una buena idea.

Al borde de la carretera por la que circulan se encuentran a un extraño y melenudo autostopista. Es un hippy vagabundo y filósofo: “Para existir verdaderamente, hay que vivir con fanatismo”.

A Luigi le irrita la presencia de ese sabihondo desconocido, y pronto busca un pretexto para desembarazarse de él. A Vera, sin embargo, el individuo le parecía atrayente, pues representaba la aventura, lo excitante.

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Autostop sangriento – Pasquale Festa Campanile, 1977

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Autostop sangriento (V.O. Autostop rosso sangue, a.k.a. “Hitch-Hike”)

Italia, 1977

Director: Pasquale Festa Campanile

Género: Thriller, Road movie

Guión: Pasquale Festa Campanile (Basado en una novela de Peter Kane)

Intérpretes: Franco Nero (Walter), Corinne Cléry (Eve), David Hess (Adam)

Música: Ennio Morricone

Argumento

El alcohólico y pendenciero periodista italiano Walter Mancini y su mujer Eve recorren en caravana las áridas carreteras del oeste de los EEUU con dirección a Los Angeles. Por el camino se dedican a cazar, repostando también en una especie de campamento hippy. La relación entre ambos es de todo menos romántica y discuten con frecuencia, pero en el fondo se complementan.

Un día ven a un joven haciendo autostop al borde de la calzada. Eve es la que conduce, y Walter le dice a su mujer que ignore al extraño, pero ésta prefiere llevarle la contraria a su marido, y frena para recoger al autostopista… cometiendo así un error fatal, del que no tardará en arrepentirse.

El joven, muy simpático y educado al principio, se llama Adam; e inmediatamente nota la coincidencia de que el nombre de la mujer que lleva el volante sea Eve (“Adán y Eva”). Pronto, el nuevo pasajero comienza a tomarse demasiadas confianzas, y a proparsarse descaradamente con la atractiva conductora. Walter no está dispuesto a tolerarlo, y tras decirle a su mujer que frene, saca a golpes al incómodo entrometido del automóvil… Tiene lugar una pelea a puñetazos entre ambos, y cuando parece que el italiano lleva las de ganar, Adam saca una pistola: Obliga al matrimonio a meterse de nuevo en el coche indicando a sus ahora rehenes que le lleven hasta la frontera mexicana.

Escuchando la radio, Walter e Eve se enteran de que el “húesped” que se les ha acoplado es un fugitivo que acaba de cometer un atraco a un banco con otros tres cómplices. Al parecer Adam abandonó y traicionó a sus compinches, pues la totalidad del botín está en su poder: Una maleta con dos millones de dólares en efectivo.

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Walter (Franco Nero), Adam (David Hess) y Eve (Corinne Cléry)

Walter idea una estrategia para alertar a la policía de que están secuestrados en su propio coche: En un paquete de cerillas escribe un breve mensaje “S.O.S.”, con la intención de mostrarlo a agentes de retenes policiales o empleados de gasolineras. Pronto dos policías motoristas frenan el vehículo de los Mancini para identificar a sus pasajeros. Los tres que van a bordo reaccionan con calma y sangre fría, Adam luce una sonrisa de tranquilidad e inocencia, mientras que Walter muestra al agente lo garabateado en la caja de cerillas sin que el delincuente se percate… Pero Adam nota por la cara del policía que algo extraño sucede, y de inmediato acribilla a balazos a los dos agentes… frustando así el plan de Walter.

Poco a poco, la pareja rehén va conociendo el carácter desequilibrado y un tanto histriónico del criminal. Adam es un auténtico psicópata, y tiene además complejos narcisistas y megalomaníacos delirios de grandeza: Propone seriamente a Walter, que es reportero, que escriba un libro sobre su persona (como si fuera Al Capone, cuando en realidad no es más que un ratero del tres al cuarto). Walter le sigue la corriente, e incluso saca su grabadora para que Adam vaya narrando la historia de su vida.

Por la noche, Adam decide maniatar a Walter “para poder dormir tranquilo”… pero en realidad pretende inmovilizarlo para tener sexo con su mujer evitando que el periodista intervenga. Mientras está preparando la comida en el interior de la caravana, Eve se siente tentada de tomar la escopeta que allí se encuentra (y que Walter usaba para cazar), un arma de la que Adam ignora su existencia. Podría ser muy fácil: Tomar el arma y desembarazarse de la nefasta amenaza. Pero por algún motivo, ya sea cobardía o no saber bien cómo se maneja la escopeta, Eve no aprovecha esa oportunidad. Más adelante, estando su marido atado con las manos a la espalda, el peligroso delincuente se dispone a abusar de ella…

Se oyen disparos, el criminal cae al río cercano y dos nuevos personajes entran en acción: son los cómplices de Adam en el atraco. Ahora ya no es uno sólo, sino dos (una pareja de homosexuales), los delincuentes que mantienen a Walter e Eve como rehenes y chóferes para llegar a la frontera mexicana… Los atracadores viajan en el interior de la caravana, y creen que se han librado de Adam y que van a poder disfrutar de los dos millones de dólares… pero se equivocan…

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Comentario

Ésta película llena de acción y de trepidantes e intensos momentos tiene bastantes puntos en común con la excelente “Cani Arrabbiati” a.k.a. “Rabid Dogs” de Mario Bava rodada cuatro años antes (en 1974, siendo el último trabajo del “Hitchcock italiano” Mario Bava, uno de los indiscutibles padres del giallo). La historia de un criminal desquiciado y brutal que, en calidad de fugitivo toma como rehenes a gente corriente y pacífica para huir de la policía no es demasiado original, y ha sido repetida hasta la saciedad en la gran pantalla, pero pocas veces de manera tan acertada como en “Cani Arrabbiati” o en ésta “Autostop Rosso sangue” que hoy reseñamos.

Walter y su atractiva esposa, un matrimonio con sus cotidianas disputas pero sin graves problemas fuera de lo común, no podían imaginar la pesadilla que daría inicio al permitir la entrada en su vehículo de ese autostopista con aspecto de “simpático estudiante”… La moraleja aquí parece ser: “Las apariencias engañan” o “¡No recojan autostopistas!”

También se percibe una ligera influencia del cine de Sam Peckinpah (especialmente “Straw Dogs” o “Perros de Paja”, de 1971).

“Autostop Rojo Sangre”, así como los “Cani Arrabbiati” de Mario Bava; tienen todo lo que una buena road movie debería contener: acción, intriga, fugitivos, emoción, drama, tensión y violencia. Mucho mejor que la harto sobrevalorada y soporífera “Death Proof” (Quentin Tarantino, 2007).

El director del film Pasquale Festa Campanile (quien estuvo ligado sentimentalmente a la malograda Lilli Carati), realizó en 1981 la remarcable comedia dramática “Manolesta” (protagonizada por Tomas Milian), una conmovedora historia de un padre y un hijo, muy divertida y algo triste al mismo tiempo; y más interesante que la sobrevaloradísima “La vita é bella” (Roberto Benigni, 1997).

La pareja protagonista está interpretada por el gran Franco Nero (el Django de Sergio Corbucci) y la siempre erótica Corinne Cléry (de “Histoire d´O”, Just Jaeckin, 1975), a quien recientemente vimos en el giallo “E tanta paura” (Paolo Cavara, 1976) junto a Michele Placido y Eli Wallach. En el papel del psicopático Adam tenemos al norteamericano David Hess, quien tuvo el rol protagónico (también como loco peligroso) en “The last house on the left” (Wes Craven, 1972), así como en la versión italianizada “The house on the edge of the park” a.k.a. “La casa sperduta nel parco” (Ruggero Deodato, 1980).

La banda sonora de “Autostop Rosso Sangue” corre a cargo de un compositor que nunca decepciona: el genial Ennio Morricone.

FHP, 2015

Cani arrabbiati (a.k.a. “Semáforo rojo”) – Mario Bava, 1974

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Cani arrabbiati (Perros Rabiosos) a.k.a. “Semáforo Rojo” a.k.a. “Rabid Dogs”

Italia, 1974

Director: Mario Bava

Género: Thriller, road movie

Guión: Alessandro Parenzo

Intérpretes: George Eastman (Trentadue), Maurice Poli (Dottori), Don Backy (Bisturi), Riccardo Cucciola (Riccardo)

Música: Stelvio Cipriani

Argumento

Cuatro delincuentes llevan a la práctica el atraco que han planeado: Se trata de asaltar a las puertas de una fábrica a los que traen el sueldo semanal de la nómina para los empleados. La banda, cuyos integrantes están fuertemente armados, no escatima en el uso de la violencia; dos vigilantes mueren durante el intercambio de disparos, y uno de los trabajadores es asesinado al resistirse a soltar la bolsa con el dinero.

Los delincuentes toman el botín y se dan a la fuga en un coche robado. Uno de ellos es alcanzado en el cuello por los tiros de la policía y muere instantes después. Tratando de evadir a las autoridades los tres criminales restantes se introducen en un garaje con la intención de cambiar de coche. La policía les pisa los talones, y para poder escapar toman dos mujeres como rehenes. A uno de los delincuentes se le “va la mano”, rajando fatalmente el cuello de la chica que tenía agarrada. Los agentes deciden dejarlos marchar para que no maten también a la otra…

No lejos de allí y al mismo tiempo, un hombre conduce por las calles con un niño de unos cinco años dormido en el asiento trasero. Cuando está parado ante un semáforo en rojo, es abordado por los tres atracadores, que buscan cambiar una vez más de vehículo y salir de la ciudad.

Los delincuentes y la mujer que han tomado como rehén se suben al coche; el hombre y su pequeño hijo se convierten así en rehenes también. “¿Qué le pasa al niño? Está pálido como un cadáver…” dice uno de los bandidos. Riccardo, que así se llama el conductor, les dice que su hijo está gravemente enfermo, y que lo estaba llevando al hospital. Ruega a los criminales que le permitan hacerlo, pero éstos no se dejan ablandar. La máxima prioridad tras el sangriento atraco es escapar a un lugar seguro.

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De izquierda a derecha “El Doctor” (Maurice Poli), “Treinta y dos” (George Eastman), Maria (Lea Lander), “Bisturí” (Don Backy) y Riccardo (Riccardo Cucciola)

El sanguinario trío está compuesto por “Il Dottore” (que como su apodo hace suponer es el jefe de la banda), “Bisturí” (quien porta siempre consigo una afilada navaja) y “Trentadue” (“Treinta y dos”, así llamado por la longitud de cierta parte de su cuerpo, como le hará ver más adelante a la mujer que llevan consigo).

El niño dormita sin percatarse de lo que está sucediendo. La rehén Maria trata de mantener la calma, pero cuando en la radio escucha la noticia del atraco y las muertes ocasionadas, incluída la de su amiga, estalla en un ataque de histeria. Riccardo, por su parte, se mantiene muy calmado al volante. La sangre fría del preocupado padre levanta las suspicacias del Dottore. Éste ultimo es el más mayor, el más inteligente y el más reflexivo – por algo es el líder de la banda. Los otros dos, Bisturí y Trentadue, son unos psicópatas natos, hiperviolentos, crueles e impredecibles – Pero obedecen a su jefe sin rechistar.

La angustia de Maria y Riccardo se incrementa a cada instante. Il Dottore tiene en mente un arriesgado plan para alejarse del lugar donde han cometido el espectacular atraco. Por el momento han logrado salir de la ciudad y despistar a la policía, pero cruzar con éxito los varios puestos de bloque en la carretera será mucho más difícil…

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Comentario

“Cani arrabbiati” (o “Perros rabiosos”) es un trepidante road-movie repleto de suspense y violencia del que guardo un muy buen recuerdo desde que lo viera por vez primera hace unos 8 años. Se trata de una de las últimas películas de Mario Bava, el maestro del terror gótico a la italiana. Para la realización del film, Bava contó con la ayuda de su hijo Lamberto (quien más adelante dirigiría sus propias películas).

Otros “perros”, como los “de paja” de Peckinpah o los “de reserva” de Tarantino, palidecen ante éste contundente tour de force nihilista. Huelga decir que tampoco los “Perros callejeros” de De la Loma están a la altura de los rabiosos canes de Mario Bava – quien con ésta obra maestra se despidió del cine a lo grande.

La película es sumamente tensa, los personajes están muy bien construídos y las actuaciones son más que convincentes. El guión está escrito de forma que el interés de la trama no decae en ningún momento y cuenta incluso con un viraje imprevisto con final sorpresa… Técnicamente el film es muy superior a otras producciones de temática similar, y los brillantes trabajos de cámara y fotografía están realizados con el máximo esmero.

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El argumento es simple: Tras el atraco que acaban de perpetrar, unos delincuentes se hacen con un coche tomando a una mujer y poco después también a un hombre y a un niño como rehenes. Para poner a salvo el botín y escapar de la policía están dispuestos a cualquier cosa…

Mucho más importante que las escenas de acción, tiroteos y persecuciones (como cabría esperar teniendo en cuenta la historia) es la tensión dramática creciente en el interior del claustrofóbico automóvil; así como la profundidad y la riqueza en matices de los personajes, la intriga de lo que va a suceder a continuación y el terror que acongoja a los rehenes. A lo largo del metraje la violencia no suele ser explícita, pero aún así la sensación de que “algo va a pasar” está omnipresente; y ello, el sugerir más que el mostrar, es precisamente lo que consigue hacer el film tan perturbador y cautivador al mismo tiempo.

Temáticamente es posible encontrar similitudes entre el género español del cine quinqui y la película que nos ocupa – si bien los delincuentes no son aquí retratados como simpáticos inadaptados marginales víctimas de la cruel sociedad y/o de las drogas (como suele ser el caso en las ibéricas propuestas de De la Loma y De la Iglesia), sino como monstruos feroces y sin escrúpulos, criminales sádicos que no titubean en emplear la máxima brutalidad mientras disfrutan con el sufrimiento ajeno. Tras el visionado de la película, no hay ganas de emular a éstos rastreros antihéroes; seres despreciables por los que sólo es posible sentir rechazo y repulsión. Aún así, Bava no cae en la trampa de establecer polarizaciones simplistas de “buenos vs. malos” – pues como se verá en el genial final, no todo es lo que parece…

“Cani arrabbiati” bebe pues de la misantrópica “The last house on the left” (1972) y de los muchos títulos inspirados por esa opera prima de Wes Craven: Gran cantidad de films ricos en violencia y bajos en presupuesto que proliferaron durante los años setenta y primeros ochenta, poniéndose de moda especialmente en Italia. Esas películas siempre seguían un esquema análogo, muy sencillo y al mismo tiempo muy efectivo: Un grupo de delincuentes, tras perpetrar un robo o atraco, toma unos rehenes a los que aterroriza. La acción podía desarrollarse en una casa (de forma estática) o en un coche (en movimiento), transformándose así en una road-movie, como es el caso de los “Cani arrabbiati” de Bava. Otros ejemplos muy bien logrados de éste subgénero vendrían a ser “Autostop Rosso Sangue” (Pasquale Festa Campanile, 1977) con Franco Nero y Corinne Cléry; o “La settima donna” a.k.a. “The last house on the beach” (Franco Prosperi, 1978) con Florinda Bolkan. También “L´ultimo treno della notte” (Aldo Lado, 1975) podría encajar en esa categoría (siendo de igual modo clasificable como “rape&revenge”).

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El volátil Trentadue está interpretado por Luigi Montefiori alias George Eastman (el caníbal del “Antropophagus” de Joe D´Amato). Riccardo Cucciola, a quien ya vimos en “El caso está cerrado, olvídelo” (Damiano Damiani, 1971), da vida a su tocayo rehén, obligado a permanecer al volante. Aldo Caponi (alias Don Backy) es Bisturí – quien además de esgrimir su amenazadora navaja lleva las manos cubiertas por unos guantes de cuero negro (probable guiño a los gialli de Dario Argento y del propio Bava).

Aunque “Cani arrabbiati” fue filmada en 1974 no pudo ser estrenada en su momento debido a problemas relacionados con la producción. La película no apareció en los cines hasta 1998 (!) y tristemente Mario Bava, fallecido en 1980, ya no llegaría a ver en la gran pantalla su última contribución al séptimo arte.

La memorable banda sonora fue compuesta por Stelvio Cipriani, un nombre conocido para los amantes del terror italiano, el giallo y el polizziesco (suya es la música de “La polizia ringrazia” o de “Deviation” entre otros títulos).

FHP, febrero de 2016