Revólver – Sergio Sollima, 1973

https://i0.wp.com/www.dvdparadies.at/out/pictures/master/product/1/revolverdieperfekteexplosive.jpg

Revolver

Italia, 1973

Director: Sergio Sollima

Guión: Massimo De Rita, Arduino Mauri, Sergio Sollima

Intérpretes: Oliver Reed (Vito), Fabio Testi (Milo), Agostina Belli (Anna)

Música: Ennio Morricone

Género: Polizziesco, Thriller

https://i0.wp.com/www.mondo-digital.com/revolver.jpg

Argumento

Dos delincuentes huyen de la policía, uno de ellos gravemente herido. Éste último, cuando ya han logrado escapar al campo, muere en los brazos de su amigo; quien le entierra junto a un río.

Mientras tanto, un personaje importante apellidado Harmakolas es asesinado a tiros por un sicario que le acribilla disparando desde una motocicleta. Poco después, el célebre cantante pop Al Niko es llamado a declarar. Han encontrado la moto usada por el asesino, que estaba a nombre del famoso.

https://c3.staticflickr.com/3/2377/2124227320_05e33914bc_z.jpg?zz=1

Daniel Beretta como Al Niko

Al repone que es cierto que la compró él, pero que se la regaló hace años a un amigo suyo, llamado Jean Daniel. Las autoridades también han hallado un cadáver que Al ha de reconocer: El del pistolero, quien fue embestido por un tren. Pese a lo destrozado del cuerpo, el cantante afirma rotundamente que se trata de Jean Daniel. El comisario sabe que Jean Daniel era un delincuente habitual que en el pasado había trabajado como guardaespaldas para Harmakolas; y que al ser despedido, juró venganza. Ahora, la policía tiene (o cree tener) un asesino y un móvil para el crimen, y declara el caso como cerrado.

https://alucinecinefago.files.wordpress.com/2016/11/741fc-revolver73-004.png?w=638&h=425

Agostina Belli como Anna

Vito Cipriani es un rudo ex-policía que trabaja en Milán como vice-director de una prisión. Acaba de casarse con la bella Anna. Cuando una noche regresa a su hogar, comprueba que su joven mujer ha desaparecido. De inmediato suena el teléfono: Alguien le comunica que si quiere volver a ver con vida a Anna deberá arreglar la fuga de Milo Ruiz, uno de los internos de la cárcel en la que trabaja.

Al día siguiente, Vito se dirige a la celda de Milo: Vemos que se trata del mismo individuo que escapaba en la escena incial con su compinche malherido. Vito quiere saber quiénes son “sus amigos”, quiénes son los que intentan ayudarle a volver a la calle. Milo no sabe de qué puede tratarse, y pese a los expeditivos métodos interrogatorios del ex-policía no revela nada. Vito intenta averiguarlo entonces mediante soplones en los bajos fondos. Pero por la noche recibe una nueva llamada amenazadora: Los secuestradores saben que ha iniciado pesquisas y le recuerdan que haga salir a Milo cuanto antes o su mujer morirá.

Para facilitar la huída del preso, Vito le pega una paliza con el fin de mandarle a la enfermería. Una vez allí, le explica el carcelero a Milo, le allanará el camino para que pueda fugarse, haciendo llamar a su despacho al agente que le custodie.

El plan se pone en marcha, y Milo consigue evadirse de prisión. Pero fuera ya se encuentra Vito esperándole. Le lleva a su casa, esposado, a la espera de que los raptores de Anna se comuniquen con él para acordar el lugar donde habrá de hacerse el intercambio de rehenes. Milo sigue insistiendo en que él no tiene ni idea de quién puede estar tomándose tantas molestias para liberarlo, pues está seguro de no tener amigos importantes. Uno de los pocos amigos verdaderos que tuvo en su vida, lo enterró con sus propias manos…

Mientras Vito espera en su casa con Milo a que suene el teléfono, alguien llama a la puerta… Se trata de Fantuzzi, uno de sus subordinados, el guardián que debía custodiar a Milo en la enfermería. Fantuzzi le explica a Vito algo que él ya sabe de sobra; la fuga del delincuente. Precisamente entonces llaman los secuestradores dándole instrucciones para el canje. Vito decide contarle a su leal empleado toda la verdad, y éste promete ayudarle.

Esa noche, Vito acude con Milo al lugar indicado por los chantajistas. Pero cuando éstos aparecen no hay rastro de Anna. El ex-policía dice que no les entregará a Milo a menos que ellos le devuelvan a su mujer, y se vuelve a marchar. Mientras tanto, Fantuzzi sigue a los secuestradores hasta su guarida, pero es descubierto. Sólo tiene tiempo de hacer una breve llamada a su jefe desde una cabina antes de que lo asesinen atropellándolo.

Cuando Vito llega al lugar que le ha indicado Fantuzzi, ya es demasiado tarde. El jefe de la banda se ha llevado a Anna a otro lugar. Pero antes, la chica le ha dejado escrita una nota (por orden del secuestrador) para hacerle saber que está viva; y además ha tenido tiempo de señalar en la página de un periódico una noticia que hacía alusión a Francia – Una posible referencia al siguiente lugar al que piensan llevarla…

Vito y Milo van a ver a un soplón francés que les pone sobre la pista de Al Niko, el cantante, quien vive en París. Resulta que Al es un viejo amigo de Milo. Los dos, además, eran amigos de Jean Daniel, el supuesto asesino de Harmakolas. Al menciona haber reconocido el cadáver de Jean Daniel después de que éste fuera arrollado por un tren… Pero Milo sabe que eso no es posible, ya que él estaba con Jean Daniel cuando murió y fue él mismo quien lo sepultó junto a un río a las afueras de Milán. De ese modo sale a la luz que alguien quería culpabilizar del asesinato de Harmakolas a Jean Daniel para cerrar el caso rápidamente y proteger a los auténticos asesinos…

https://alucinecinefago.files.wordpress.com/2016/11/a7f00-revolver4.jpg?w=667&h=363

Vito (Oliver Reed) y Milo (Fabio Testi)

Comentario

Sólido, intrigante e interesantísimo thriller polizziesco que por su estilo recuerda en ocasiones a la saga de “La Piovra” (miniseries que llegarían en la década siguiente de la mano de Damiano Damiani y otros directores).

Tras el secuestro de la mujer de Vito se esconden los mismos que asesinaron a Harmakolas… Y Vito comienza a sospechar que a Milo lo querían fuera de la cárcel para matarlo, para que nunca pudiera difundir la verdad sobre su amigo Jean Daniel haciendo que la versión oficial se tambalease…

Vito y Milo, tan hostiles el uno hacia el otro desde el principio, son compañeros de aventuras a su pesar. No tienen más remedio que forjar una alianza. Vito ansía rescatar a su mujer al precio que sea, y Milo sólo quiere sobrevivir (y de ser posible, en libertad). Juntos tratarán de desbaratar una enrevesada trama criminal en la que también parece estar envuelta la industria discográfica. El personaje de “Al Niko” representa a esos efímeros famosetes y cantantes de moda que aparecen de la noche a la mañana ensalzados por los medios para aborregar a las masas y que una vez han dejado de ser útiles desaparecen igual de rápidamente (y a veces en trágicas circunstancias).

El director Sergio Sollima había realizado con anterioridad el memorable giallo “Un diablo en el cerebro” (1972) o el western “Corre, hombre, corre” (1968) – Probablemente ésta última la más conocida de sus películas.

El actor inglés Oliver Reed interpreta al duro ex-policía Vito Cipriani, y su mujer Anna es la hermosa Agostina Belli – A quien vimos en el film sobre la Mafia “Baciamo le mani” (Vittorio Schiraldi, 1973) y en la excelente “La notte dei diavoli” (Giorgio Ferroni, 1972) basada en un cuento gótico ruso de Aleksei Tolstoy.

El papel de “Milo Ruiz” recae sobre Fabio Testi, protagonista del soberbio polizziesco “Il Grande Racket” (Enzo G. Castellari, 1976).

La banda sonora fue compuesta por el prolífico maestro Ennio Morricone.

FHP, septiembre de 2016

 

Mishima: Una vida en cuatro capítulos – Paul Schrader, 1985

https://i0.wp.com/media.hollywood.com/images/707x1000/6694431.jpg

Mishima: Una vida en cuatro capítulos (V.O. “Mishima: A life in four chapters”)

EEUU/Japón, 1985

Director: Paul Schrader

Guión: Paul y Leonard Schrader

Intérpretes: Ken Ogata (Yukio Mishima), Masayuki Shionoya (Morita)

Música: Philip Glass

Género: Biográfica

Argumento

Yukio Mishima, conocido escritor japonés, se levanta de la cama la mañana del 25 de noviembre de 1970 en su villa de Tokio. Por un teléfono interno pregunta a la criada si los niños ya están camino del colegio. Toma tranquilamente su té mientras lee el periódico. Todo induce a pensar que se trata de una jornada rutinaria, de un día corriente como otro cualquiera. Pero nada más alejado de la realidad, pues para ese 25 de noviembre Mishima tiene preparado algo grande…

Además de ser un novelista de renombre lidera también un grupúsculo paramilitar de una decena de miembros. Mishima se viste con el uniforme de su organización y mientras espera a que tres de sus acólitos pasen a recogerle en coche, deja sobre la mesa de su despacho un paquete para la editorial. En su interior, los folios mecanografiados de su última novela (“La corrupción de un ángel”), la que cierra la Tetralogía del Mar de la Fertilidad.

Durante la mañana pasan a recogerle los más fieles de sus seguidores, tal y como estaba previsto. Los cuatro jóvenes también van uniformados. Así, el grupo se dirige al cuartel militar de Ichigaya.

Durante el trayecto en coche, Mishima va rememorando su vida desde su infancia…

https://i0.wp.com/www.japantimes.co.jp/wp-content/uploads/2015/08/p22-flanagan-mishima-a-20150823.jpg

Yukio Mishima (1925-1970)

Comentario

El 25 de noviembre de 1970, el prestigioso escritor y nacionalista japonés Yukio Mishima se atrincheró con varios de sus seguidores en un cuartel militar tomando a un general y a varios oficiales como rehenes para a continuación llevar a cabo un espectacular suicidio por el procedimiento tradicional samurai del seppuku (más conocido en occidente como hara-kiri). Antes, asomado al balcón, trató infructuosamente de convencer a los soldados (pronunciando una encendida arenga) de que se rebelasen contra el régimen demo-liberal y plutocrático imperante; contra ese Japón occidentalizado, burgués, economicista y decadente; enemigo y antítesis del ancestral espíritu caballeresco samurai.

Mishima cumplió así finalmente algo con lo que había fantaseado desde su más tierna juventud: Morir por su patria, emulando a los bushi (guerreros) de la época de gloria de Dai Nippon que se sacrificaban por el Emperador; o también a los más recientes kamikaze, que se inmolaban cuando él era un adolescente. Mishima, en la plenitud de su vida, hundió aquel día en sus entrañas un puñal wakizashi, rajándose con él el vientre de lado a lado, tras lo cual uno de sus discípulos le decapitó desde detrás (con su katana del siglo XVII) para poner fin a su agonía.

Si hasta ese momento Mishima había sido famoso sobre todo por sus libros (llegó a ser uno de los finalistas al Premio Nobel de Literatura en 1963), a partir de aquel 25 de noviembre también su visión política (que ensalzaba el Japón tradicional) contribuiría a incrementar su popularidad. Mishima esperaba, al igual que Isao (el protagonista de su novela “Caballos Desbocados”), que su ejemplo sirviera para despertar a la juventud de su letargo, empujándola para que se levantara contra ese Japón moderno, corrupto, materialista y americanizado.

Antes de su sorprendente suicidio ritual (preparado con minuciosidad y con gran antelación), la opinión pública japonesa se mofaba de Mishima y sus “soldaditos de plomo” – el autor había creado un grupo de carácter paramilitar llamado “Tatenokai”, la “Sociedad del Escudo”. Los periodistas japoneses veían al escritor como un simple excéntrico que sólo pretendía llamar la atención con el fin de vender sus libros. Pero tras su seppuku (casi “en vivo y en directo”), los japoneses supieron que Mishima se tomaba en serio sus ideas, y que estaba dispuesto a ir por ellas hasta las últimas consecuencias (Parafraseando a otro sabio: “Si no estás dispuesto a morir por tus ideas; una de dos: O tú no vales nada o ellas no valen nada”).

Lo más parecido a Mishima que hemos tenido en occidente podría ser el italiano Gabriele D´Annunzio: Nacionalista romántico e idealista (no chauvinista) y al mismo tiempo un genio literario.

La película que hoy reseñamos, “Mishima: A life in four chapters” es una producción occidental (No me consta que en Japón se haya realizado hasta el momento un film biográfico sobre Mishima; y ello resulta bastante extraño). Fue dirigida por Paul Schrader (guionista de “Taxi Driver”, 1976, o de “Toro Salvaje”, 1980, ambas de Martin Scorsese) y producida nada menos que por Francis F. Coppola y George Lucas. Pero está rodada en Japón, en lengua japonesa y con actores de ese país.

El film está estructurado de la siguiente manera: Comienza con la escena previamente descrita, se desarrolla durante todo el último día de la vida de Mishima hasta el instante de su seppuku en el cuartel militar; y los momentos importantes de la vida del protagonista se van alternando de forma cronológica con fragmentos de algunos de sus libros a base de flashbacks.

Vemos como el pequeño Mishima era un niño frágil al que su abuela sobreprotegía y encerraba en casa. Tras la muerte de la matriarca, pasó a vivir con sus padres. Era un adolescente solitario, tímido y retraído que se refugiaba en la lectura y en la escritura. No participó en la IIGM por su delicada salud semi-tubercolosa. Se arrepentiría de ello toda la vida (tuvo remordimientos de conciencia, sintiendo haberse “escaqueado”), y ya de adulto se dedicó intensivamente a fortalecer su cuerpo mediante las pesas, el ejercicio y las artes marciales. En la película también se alude a su bisexualidad y a su narcisismo.

Para quien se interese por más datos acerca de la vida de Mishima es muy recomendable la lectura de la psico-biografía “Mishima o el placer de morir”, un librito de unas 200 páginas escrito por el japanófilo psiquiatra español Juan Antonio Vallejo-Nágera, quien también dedicó un capítulo a Mishima en su libro “Locos Egregios”.

Pese a no ser una producción japonesa, “Mishima: A life in four chapters” logra plasmar bastante acertadamente el espíritu de Mishima y de su obra. Uno de los elementos más destacables de la película es la excelente banda sonora de Phillip Glass, provista de un tono que resulta marcial y tenso al mismo tiempo.

Es curioso mencionar que durante los años sesenta Mishima participó como actor en algunas películas (de los géneros chanbara y de yakuza). La más importante de ellas fue “Tenchu”/ “Hitokiri” (1969) del maestro Hideo Gosha, donde compartió cartel con el gran Shintaro Katsu (intérprete de la mítica saga de “Zatoichi” y de la trilogía de “Hanzo”). “Hitokiri” es un jidaigeki basado en hechos reales donde Mishima encarna a uno de los samurais protagonistas. El escritor también tuvo un papel en „Karakkaze Yaro“ (Yasuzo Masumura, 1960), una película de yakuzas – género al que Mishima era muy aficionado.

Además, en 1966, el autor habia dirigido un film él mismo, y como no podia ser de otra manera encarna también al protagonista. Se trata del mediometraje “Yukoku” (“Patriotismo”) donde un oficial del ejército japonés se practica el seppuku junto a su mujer.

Finalmente, el 25 de noviembre de 1970, el escritor llevaba a la práctica el ritual samurai de la muerte que tantas veces había ensayado…

FHP, marzo de 2016

La Piovra III – Capítulo 6

https://i.ytimg.com/vi/B1DdyqcA5wE/maxresdefault.jpg

Abogado Terrasini (Francois Périer)

La Piovra III

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1987

 Director: Luigi Perelli

Guión: Elio De Concini, Sandro Petraglia, Stefano Rulli

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Giuliana De Sio (Giulia Antinari), Alain Cuny (Nicola Antinari), Francisco Rabal (Abate Lovani), Remo Girone (Tano Cariddi), Pierre Vaneck (Carlo Antinari), Paul Guers (Gianfranco Laudeo), Franco Trevisi (Kemal Yfter), Francois Périer (Abogado Terrasini), Alice de Giuseppe (Greta Antinari) Adalberto Maria Merli (Dino Alessi)

Música: Ennio Morricone

Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior

Capítulo 6

Terrasini le comunica al viejo Antinari que Mattinera se les está saliendo del plan. Tano, por su parte, le recomienda a Giulia que si quiere “descubrir la verdad” se fíe mejor de su abuelo más que de Cattani.

En Roma, Mattinera acude a casa del senador, donde le espera Cattani. Éste le interpela directamente, haciendo referencia a sus negocios delictivos: “Usted siempre habla de la nación en sus discursos políticos… Si ama tanto a éste país ¿por qué lo está vendiendo a servicios secretos extranjeros y a traficantes de armas?”.

Mattinera se decide a confesarlo todo. Está dispuesto a hablar. Revela que el turco Kemal Yfter trafica con las armas, procedentes de EEUU (“robadas en un depósito militar”), que el destino de la mercancía es “un país árabe”, que las armas serán entregadas en Sicilia, y que quien conduce allí la operación es Terrasini. En resumidas cuentas, Mattinera admite y confirma lo que Cattani ya sabía.

Cuando Mattinera abandona la casa del senador es cosido a balazos.

Giulia sigue con su abuelo en Sicilia. El viejo patriarca, consciente de que ya no vivirá demasiado, quiere que su nieta sea la heredera de su imperio financiero. La lleva al banco para formarla, y le explica básicamente en qué consisten sus negocios. Se trata de especulación bancaria… “¿Pero eso es legal?” pregunta Giulia “Nosotros lo hacemos (legal)” es la respuesta.

Corrado regresa a Sicilia, y Terrasini no tarda en enterarse. El criminal abogado va a visitar al viejo Nicola y le dice que el tal Cattani, amigo de su nieta, es un estorbo peligroso que habría que eliminar. Prácticamente le “pide permiso” (o más bien le anuncia) que tiene intención de acabar con él. “No me gustan sus métodos, Terrasini” “Pero usted siempre se ha beneficiado de ellos, ¿verdad?” contesta el abogado con una demoníaca sonrisa. El viejo Antinari se lava las manos.

Cattani va a la comisaría donde trabajó años antes. Allí reconoce a un joven guardia, Settimelli (aparecido en la primera parte de la saga). El nuevo comisario le pone en contacto con el magistrado, el juez Venturi, que es el mismo que antes trabajaba en Milán y que pidió el traslado. Ese juez vive protegido en una academia militar. Hasta allí llega Cattani dispuesto a hacer las revelaciones pertinentes para frustrar la operación del tráfico de armas.

Entretanto, Nicola sigue preparando a su nieta para el futuro: “Tu padre quería vivir sin provocar víctimas” “Es justo” “No lo es si se tiene el poder (…) El auténtico poder es el dinero (…) Para conservar ese poder tendrás que ser diferente a tu padre” (…) “Hay que tomar grandes decisiones y ejecutar importantes maniobras…Es como un tablero de ajedrez del que están excluídos los peones… y tú eres la reina”.

Corrado acude a la villa de los Antinari y se reencuentra con Giulia. Ésta le dice que el abuelo ha cambiado, que ahora sólo le habla de dinero y responsabilidades. Le pide a Corrado que se marchen lejos de allí abandonándolo todo. Y también que la van a incluir en el consejo de administración… después de que se concrete “una importante operación”. Cattani intuye de inmediato de que se trata tal “operación”. “Detesto el mundo al que perteneces… pero no es culpa tuya” le dice a Giulia.

El abuelo habla con Cattani: No quiere que siga viéndose con su nieta. Antinari es informado por su guardaespaldas de que los hombres de Terrasini están apostados a las puertas de la villa esperando a Cattani para asesinarlo. Antinari se lo comunica a Cattani; quiere así salvarle la vida a cambio de que no continúe su relación con Giulia… El viejo sufre un ataque, pero se recupera. Giulia se queda con su abuelo y Tano acompaña a Corrado a la salida, impidiendo que los matones de Terrasini lo liquiden.

Más tarde Giulia le preguntará a Tano: “¿Por que se pasa toda la vida junto a un viejo?” “Para aprender” responde Tano, entre misterioso y maquiavélico.

En todos los puertos de la costa siciliana se colocan puestos de bloqueo policiales. Las autoridades están prevenidas de que hay una ilegal transacción de alta envergadura en curso. Kemal Yfter está muy irritado por ello, y le hace saber a Terrasini su descontento. “¡Vosotros debíais sobornar y corromper a las autoridades para que ésto no sucediera!” Terrasini responde que tiene una idea para que se pueda realizar la transacción…

Tano le pide al viejo y convaleciente Nicola que le de “la oportunidad de demostrarle su fidelidad”. Tano quiere que el patriarca le permita ocupar el lugar de Terrasini. Para ello, además, Tano acude a entrevistarse con un jefe de la Mafia. También a él quiere convencerle de que dejen caer a Terrasini y le permitan sustituirlo. Pues él, Tano, ha estado junto al viejo todos esos años y ha aprendido mucho…

(Continuará)

FHP, 2015

Zatoichi nidan-kiri (a.k.a. Zatoichi´s revenge) – Akira Inoue, 1965

https://i2.wp.com/img.soundtrackcollector.com/movie/large/Zatoichi10.jpg

Zatoichi nidan-kiri (a.k.a. “Zatoichi´s revenge”)

Japón, 1965

Director: Akira Inoue

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Minoru Inuzuka

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Norihei Miki (Denroku), Mikiko Tsubouchi (Sayo)

Música: Akira Ifukube

Argumento

Zatoichi llega a los alrededores de la localidad de Azabu, donde residió diez años atrás. Decide ir a visitar a su maestro Hikonoichi, otro ciego que le enseñó su profesión de masajista. Mientras come y toma sake en la posada del pueblo, su viejo amigo Yasaku le reconoce. Éste le informa que lamentablemente Hikonoichi murió, hace tan solo un par de semanas. Fue asesinado, y nadie conoce el motivo. Zatoichi se entera además de que Sayo, la hija de su maestro, trabaja ahora en un prostíbulo. Se trata del burdel Chojiro, de propiedad del jefe yakuza Tatsugoro.

Zatoichi imagina acertadamente que Sayo, ahora conocida bajo el nombre de “Nishikigi”, no se encuentra allí de manera voluntaria. Además de libertino, Tatsugoro es un desalmado que cobra “impuestos de protección“ a los granjeros de la zona, y que se lucra a base de préstamos con usura.

Ichi acude al burdel, y ante la sorpresa del portero que le ve entrar repone: “¿Acaso no puede haber clientes ciegos?” Cuando el portero le pregunta si quiere a una chica en especial, contesta que desea pasar la noche con Nishikigi… Pero resulta que ésta se encuentra “con otro cliente”… Zatoichi se dispone a abandonar el local, pero al salir se tropieza con la encargada del prostíbulo, quien al ver un masajista lo contrata para que ofrezca sus servicios al oyabun Tatsugoro.

De esa manera, Zatoichi escucha una conversación en la cual se hace referencia a “Nishikigi”… Ésta no se encuentra “con otro cliente” como dijo el portero, sino encerrada en una celda; donde es golpeada con frecuencia porque se resiste a prostituirse.

La hija de Hikonoichi es retenida en el burdel porque al parecer su padre no pagó sus “deudas” al jefe yakuza. Cuando Zatoichi termina con el masaje, acude al sótano donde se encuentra Sayo. Ésta al comienzo no le reconoce, pues era una niña la última vez que vio al alumno de su padre. Pero Zatoichi le refresca la memoria a la chica, cantándole una canción infantil que ella, a su vez, le cantaba a él de pequeña. Ahora Sayo se acuerda de Ichi, y le relata los pormenores del cruel destino al que se ve abocada. “Todo ha sido por mi culpa” dice la muchacha afligida. Los hombres de Tatsugoro llegaron un día a casa de Hikonoichi y se ofrecieron a concederle un “préstamo” (a interés impagable, se entiende). Hikonoichi al principio rehusó, alegando que no necesitaba el dinero. Pero Sayo convenció a su padre: “Acepta, papá; no nos vendrían nada mal esos 100 ryo”. Por ese motivo, el pobre maestro de masajistas contrajo astronómicas deudas con la yakuza local. Los hombres de Tatsugoro sabían de antemano que el viejo no podría restituir el dinero con sus correspondientes intereses, pues en realidad lo que querían era tener una excusa para quitarle a su atractiva hija y meterla en el prostíbulo. “Como no pagas, nos llevamos a tu hija a cambio de lo que nos debes”. La banda de Tatsugoro se dedica a emplear la misma estrategia con los campesinos de la comarca. Como Hikonoichi no toleraría que le quitaran a Sayo, los yakuza lo asesinaron.

Zatoichi se despide por el momento de la joven, prometiendo que volverá para sacarla de allí. Una vez en la calle, una niña de unos 11 años se dirige al ciego, para pedirle que vaya a hacerle un masaje a su padre. Éste resulta ser un experto en el juego de dados (como el propio Zatoichi) que trabaja de supervisor para una timba de la yakuza. Está por lo tanto al servicio del oyabun Tatsugoro…

En los días sucesivos, Zatoichi se va haciendo amigo de la niña Tsuru, la hija de su cliente el supervisor de la casa de juegos. Ésta le dice que su padre es lo que más quiere en éste mundo, y después de él lo que más ama son las canciones… Cuando Zatoichi le pide que cante algo, Tsuru entona la misma canción que años atrás cantaba Sayo de pequeña. Ésto emociona hondamente al ciego. Zatoichi le da algo de dinero a Tsuru y le pide que le lleve algo bueno para comer a la chica conocida como Nishikigi, esa que está presa en el antro de Tatsugoro.

Por la noche, Ichi se dirige a la casa de juegos que regenta el padre de Tsuru, y durante las apuestas se da cuenta de que éste hace trampas…

Comentario

“La venganza de Zatoichi” es la décima de las películas dedicadas a la figura del amable y justiciero masajista-espadachín. Ésta vez Zatoichi se propone rescatar a la hija de su maestro (que ha caído en las garras de proxenetas y usureros) y castigar a los asesinos de éste. La Sayo que Ichi conoció de niña, dulce y angelical, está hoy reflejada en Tsuru, quien sin embargo es hija de uno de los hombres del yakuza Tatsugoro; es decir hija de un potencial enemigo… Por ello entre otras cosas, en éste film de Akira Inoue lo dramático de la trama es más intenso.

Cuando el inspector Jingo Odate llega a la localidad para controlar el pago de impuestos al estado, el jefe Tatsugoro teme que descubra su ilegal fuente de ingresos. Primero piensa en sobornarle para evitarse problemas. Pero el ronin Kadokura, que trabaja como guardaespaldas para el oyabun yakuza, convence a éste que lo más eficiente será asesinarle. De ese modo, el inspector Odate es liquidado a las afueras del pueblo por Kadakura… quien también es el asesino material del maestro Hikonoichi. Tras cometer ese nuevo crimen, el ronin le advierte  a Tatsugoro que debe cuidarse de un enemigo mucho más peligroso que el inspector: el vengador ciego Zatoichi. Kadakura promete encargarse también de él…

Entretanto, Denroku (el que controla para la yakuza la casa de apuestas) es amonestado por su jefe Tatsugoro, por no haber impedido que Zatoichi ganase en el juego de dados. Tatsugoro despide a Denroku, y éste se lamenta desesperado: “Pero, ¿qué va a ser entonces de mi hija Tsuru?” Tatsugoro responde maliciosamente: “Para ella ya tengo algo pensado, para dentro de unos pocos años” (haciendo alusión a su prostíbulo). “A Tsuru me la puedes dejar aquí y yo me encargaré de ella… a menos que me traigas la caña de Zatoichi” (refiriéndose a la afilada espada envainada en caña que el masajista camufla como su bastón de ciego. Sin su caña-katana, Zatoichi no puede defenderse…)

Llama la atención que la banda sonora del film (compuesta por Akira Ifukube) contiene fragmentos de guitarras españolas, que no desentonarían para nada en un episodio de “Curro Jiménez”. De hecho, lo más parecido al género jidaigeki/chanbara que tenemos en España (ese género nipón que tantos paralelismos posee con el western) son precisamente las aventuras del bandolero andaluz que interpretaba Sancho Gracia…

FHP, agosto de 2015

 

La noche de los diablos – Giorgio Ferroni, 1972

https://i0.wp.com/images.static-bluray.com/movies/covers/42334_front.jpg

La noche de los diablos (V.O. La notte dei diavoli, a.k.a. “The night of the devils”)

Italia, 1972

Director: Giorgio Ferroni

Guión: Eduardo Manzanos Brochero, Romano Migliorini, Gianbattista Mussetto (basándose en relato de Aleksei Tolstoy)

Intérpretes: Gianni Garko (Nicholas), Agostina Belli (Zdenka), Teresa Gimpera (Elena)

Música: Giorgio Gaslini

Género: Terror gótico

https://www.clubdesmonstres.com/best/img/nuitdesdiables5.jpg

Argumento

Un hombre se desploma herido en el campo, cerca de la frontera italiana con Yugoslavia. Es llevado a un hospital, y cuando vuelve en sí muestra claros síntomas de confusión y amnesia. No recuerda su identidad y es incapaz de articular palabra. Un inspector de la policía intenta averiguar quién es el misterioso paciente. Todo indica que se trata de un yugoslavo. En general, el hombre se comporta tranquilamente; pero comienza a agitarse durante la noche y parece sentir miedo ante la oscuridad.

https://www.filmlinc.org/wp-content/uploads/2015/07/nightofthedevils2-1600x900-c-default.jpg

Gianni Garko como Nicholas

Días después de su ingreso, el amnésico recibe la visita de una atractiva joven. La muchacha dice ser amiga suya, pero lo único que sabe de él es que se llama Nicholas.

Cuando la chica es llevada ante el paciente, éste reacciona con un ataque de pánico. La visión de la visitante ha provocado en él un efecto traumático. Por primera vez Nicholas dice algo: “Sacadme de aquí” e intenta escaparse. Pero es reducido y vuelven a encerrarlo en su habitación. Allí, comienzan a retornar poco a poco a su mente los recuerdos de los acontecimientos que le llevaron a su desafortunada situación actual…

Unas semanas antes, Nicholas conducía por una zona campestre cuando de repente apareció de la nada una mujer ante él. Tratando de frenar, su coche se salió de la carretera chocando contra unos árboles en el bosque. Ahora el motor estaba estropeado. La mujer había desaparecido, y Nicholas se internó en el bosque, en busca de personas que pudieran ayudarle a reparar su vehículo o a llegar a la localidad más cercana.

Unos hoscos aldeanos ven avecinarse al forastero. Los pueblerinos, que miran con recelo al extraño, entierran a un muerto en el cementerio; el difunto está ensangrentado. Mientras tanto, Nicholas llega a una aldea semiabandonada, parcialmente en estado de ruina; casi un pueblo fantasma. Se respira allí una atmósfera inquietante y poco acogedora. Poco después llegan los escasos habitantes del lugar, que regresan del entierro. Son una familia encabezada por el patriarca, sus dos hijos y sus dos hijas. También hay dos niñas, cuya madre es la hija mayor del cabeza de familia. El fallecido al que acaban de sepultar es el hermano del patriarca.

Los aldeanos son parcos de palabras pero ofrecen al forastero pasar la noche en su casa – Pues no es posible arreglar el coche ahora, no hay pensiones cerca… y sobre todo: Es peligroso permanecer en el bosque cuando se torna oscuro. La más joven de las hijas se llama Zdenka – es la chica que más tarde visitará a Nicholas en el hospital. Entre la joven y el recién llegado comienza a surgir una atracción mutua. Jovan, el hijo mayor, se comporta fríamente y con cierta hostilidad; pero se ofrece a intentar reparar el coche al día siguiente. Pese a su hospitalidad, todos en la casa se muestran taciturnos y muy reservados, dando la impresión de que tienen algo que ocultar. Por la noche, Zdenka acompaña a Nicholas a la “habitación de huéspedes”, que es la misma que hasta hace poco ocupaba su tío difunto. Cuando Nicholas intenta abrir la ventana (cerrada y reforzada con barras metálicas) la chica le implora que no lo haga, y que la deje bien cerrada – sobre todo durante la noche.

https://i2.wp.com/www.dailyhoroscopes1.com/imgs/celeb/full/9506-5.jpg

Agostina Belli como Zdenka

Al cementerio llega una siniestra y enajenada mujer, la misma que Nicholas vió al llegar a esos parajes y la que causó su accidente. La bruja se hace un corte en la mano y deja que su sangre gotee sobre la tumba del muerto poco antes enterrado. La familia está al corriente de la existencia de esa nigromante. La consideran la fuente de las calamidades que azotan a la comarca, y que han provocado que los lugareños vayan abandonando el pueblo. El patriarca está dispuesto a tomar medidas contra ella.

A la mañana siguiente, mientras Jovan trata de reparar el automóvil de Nicholas (para que éste se vaya lo antes posible), el cabeza de familia se interna en el bosque con una afilada y larga estaca para dar caza a la bruja…

https://saturdaysinema.files.wordpress.com/2014/12/p12a1.jpg?w=648&h=444

Comentario

Notabilísima película de terror gótico basada en un relato de Alexei Tolstoy (“La familia del Vurdalak”), inspirado a su vez por las viejas leyendas eslavas de vampiros, muertos vivientes y pactos demoníacos. Ya el arranque del film, durante los primeros diez minutos, resulta muy prometedor: Las macabras y oníricas imágenes pesadillescas que aturden al desdichado protagonista enganchan desde las primeras escenas: Sexo y muerte se combinan en el binomio aterrador y excitante del “eros-thanatos”.

https://filmscoop.files.wordpress.com/2012/07/la-notte-dei-diavoli-7.jpg?w=450&h=219

Los artesanales efectos especiales de “gore” y putrefacción están muy bien logrados.

La continuación no decepciona, y tras unas secuencias introductorias donde vamos conociendo al misterioso paciente en su estado amnésico, poco a poco se va revelando a modo de flashback la historia que ha llevado al protagonista a su lamentable estado: El terror vivido en la remota aldea ha hecho mella en su salud mental. La visita de Zdenka va logrando que paulatinamente Nicholas consiga ordenar sus pensamientos.

https://filmscoop.files.wordpress.com/2012/07/la-notte-dei-diavoli-9.jpg?w=450&h=208

La película se torna cada vez más interesante a partir de su segunda mitad; desde que (en la memoria de Nicholas) los miembros de la familia comienzan a ser infectados por un vampirismo que los zombifica (convirtiéndose casi todos en “vurdulaks”). El desenlace es apoteósico y demoledor, sumamente romántico y cargado de tragedia.

https://image.tmdb.org/t/p/w1280/xhUNsyMDj6t94aSkVmesFZdEXMd.jpg

Gianni Garko, para quien el papel de yugoslavo era muy adecuado al ser él de origen croata, interpreta al protagonista. Garko destacó durante los años sesenta en varios italo-western como los de la saga de „Sartana“ o  “10.000 dollari per un massacro” (Romolo Guerrieri, 1967). También desempeñó el papel principal en el giallo “La flor de pétalos de acero” (Gianfranco Piccioli, 1973) y apareció en la excelente “Il Boss” (Fernando Di Leo, 1973).

Zdenka está interpretada por la bellísima Agostina Belli – a quien pudimos ver en „Baciamo le mani“ (1973) de Vittorio Schiraldi.

El director Giorgio Ferroni es también el realizador, entre otros títulos, de la épica peplum “La guerra di Troia” (1961), con Steve Reeves en el papel principal.

“La noche de los diablos” es una pequeña joya del gótico italiano extrañamente poco conocida e injustamente relegada al olvido. Sin duda, una obra muy digna que es necesario reivindicar.

FHP, diciembre de 2015

Zatoichi abare tako (a.k.a. “Zatoichi´s flashing sword”) – Kazuo Ikehiro, 1964

https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/8a/77/63/8a776371bd21f876b5c58ddaf9fb7b23.jpg

Zatoichi abare tako (a.k.a. “Zatoichi´s flashing sword”)

Japón, 1964

Director: Kazuo Ikehiro

Género: Chambara, Jidaigeki

Guión: Shozaburo Asai, Minoru Inuzuka

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Tatsuo Endo (Yasugoro)

Música: Sei Ikeno

Argumento

El masajista Ichi es perseguido por un nutrido grupo de bandidos. La Yakuza de varias provincias ha puesto precio a su cabeza. En los alrededores de Karikazawa es alcanzado por los disparos de sus enemigos. Malherido, cae a las orillas de un lago. El joven yakuza que le ha tiroteado se jacta de haber acabado con el temible Zatoichi, ese maldito ciego que tan bien maneja la katana. Pero sus compañeros no terminan de creerle, ya que no se ha encontrado el cuerpo.

Zatoichi es hallado por benevolentes lugareños, que lo llevan inconsciente a una pensión y pagan a un médico para que cure sus heridas. Cuando el masajista se ha restablecido completamente, se dispone a buscar a quien le socorrió, para agradecerle su gesto. Por las indicaciones que le dan los residentes de la zona, todo apunta a que quien le salvó fue un anciano fabricante de fuegos artificales. Zatoichi se dirige a su casa, descubriendo que es medio sordo (“yo ciego y él sordo, no es buena combinación”). Pero éste le dice que no fue él quien le auxilió, sino una chica llamada Kuni, hija de Bunkichi, el jefe de la Yakuza local.

Ichi acude ante Kuni para mostrarle su agradecimiento. Ésta le invita a quedarse en la casa familiar los próximos días, pues van a tener lugar unas importantes festividades en la comarca. Bunkichi, el padre de la joven, está teniendo serios problemas con Yasugoro, el jefe rival. Éste le disputa la propiedad del vado del río que fluye por la zona. Ser dueño del vado incluye poseer el lucrativo negocio de porteadores y barqueros que transportan a la gente de una orilla a otra. Yasugoro es un individuo sin escrúpulos que está compinchado con autoridades políticas, algo tabú según el código de honor de la Yakuza. A Yasugoro sólo le interesan el dinero y el poder, mientras que Bunkichi se rige por el respeto a las tradiciones, y está empeñado a conservar ese vado que desde tiempos inmemoriales pertenece a su familia. Bunkichi no se deja intimidar, y Yasugoro comienza a fraguar un retorcido plan para hacerse con la propiedad de su rival. Debe conseguir una excusa para batirse en duelo con Bunkichi. Sólo de esa manera logrará detentar el control absoluto en la zona.

Zatoichi, que se siente muy agradecido por la ayuda prestada por Kuni, se entera de todo ésto y decide que debe hacer algo para impedir que Yasugoro se salga con la suya. Así, se dirige a la casa del adversario de Bunkichi para recabar más información, haciéndose pasar por lo que en realidad es (un masajista). De ese modo, mientras le hace un masaje a la hermana de Yasugoro (una mujer aún más maquiavélica que el propio jefe yakuza), Zatoichi aprende nuevos detalles sobre la conspiración que se cierne sobre Bunkichi y su familia.

Poco después, el joven Seiroku, hijo de Bunkichi, regresa a la casa paterna tras un año de ausencia. El hijo pródigo pide perdón por sus graves faltas, por dilapidar el dinero de su padre en caprichos, juego y bebida y pide ser aceptado de nuevo. Bunkichi, convencido por sus hijas (Kuni y Shizu) asiente a regañadientes y ordena que le sea preparado un baño. Cuando Seiroku sale de haber tomado su reconfortante baño, se encuentra frente a frente con Zatoichi y se alarma sobremanera: Pues era Senkichi el joven yakuza que perseguía al ciego al inicio del film y que disparó contra él hiriéndole gravemente.

Por su parte, Yasugoro presiente que el estallido de una confrontación armada entre su clan y el de Bunkichi es sólo cuestión de tiempo. Decide contratar los servicios de un ronin llamado Tengen y sus hombres, para tener así la supremacía militar respecto al enemigo. Cuando el cabeza caliente de Seiroku descubre los planes de Yasugoro, acude a enfrentarse contra sus hombres que dominan ahora el vado, siendo apresado sin dificultad. Ahora Yasugoro ya tiene la excusa que necesitaba para retar a Bunkichi a un duelo. Bajo el pretexto de que “Tu hijo nos atacó”, Yasugoro ofrece dos posibilidades a su rival: Que ambos resuelvan sus diferencias luchando o que Bunkichi le ceda la concesión del vado. De lo contrario, Seiroku será torturado hasta la muerte. De momento Bunkichi no se doblega ante ninguna de las dos condiciones, y el emisario de Yasugoro le concede tiempo hasta la noche…

Sin embargo, antes de que el Sol se ponga, Zatoichi parte rumbo a casa de Yasugoro y se enfrenta a éste y a su hermana, desarmándolos a ambos y obligándoles a que le revelen el paradero de Seiroku. “Un auténtico bandido no se comporta como si el mundo le perteneciese y siempre ayuda a los humildes” le dice el enfurecido Zatoichi al jefe yakuza que no ve impedimentos en aliarse con las autoridades corruptas para lograr sus fines. De ese modo, el ciego Ichi libera sin saberlo al hombre que intentó asesinarle…

Lejos de corresponderle con agradecimiento, el altanero y petulante Senkichi le dice a Zatoichi que “de todas formas tenía planeado escapar ésta misma noche” y una vez en su casa no le explica a su padre y a sus hermanas que fue Zatoichi quien le liberó. Yasugoro buscará movilizar una guerra total para matar dos pájaros de un tiro: hacerse con el vado y acabar con Zatoichi. Para ello contará con la inestimable colaboración del hábil espadachín Tengen y sus esbirros.

Comentario

Zatoichi abare tako es la séptima película dedicada a la figura del errante masajista ciego Ichi, bandido y justiciero que recorre las tierras de Yamato. Como siempre, Shintaro Katsu encarna al simpático protagonista, y ésta vez dirige Kazuo Ikehiro (quien también realizó otras entregas de la saga, que cuenta con más de 20 películas en total). El novelista Kan Shimozawa (1892-1968) fue el creador del personaje de Zatoichi.

El film está estructurado en la forma habitual, pero tal vez con más pinceladas de humor. Impactante resulta la escena inicial, donde Zatoichi despierta en una pensión, incordiado por el vuelo de las moscas a su alrededor, mientras otros huéspedes (los yakuza que poco después le persiguen y disparan) juegan a los dados en la otra esquina de la estancia… Harto de las moscas que tanto le incomodan, Zatoichi desenvaina su espada de la caña de bambú que siempre porta consigo y logra matarlas a todas, partiéndolas por la mitad con un par de veloces movimientos… Los presentes observan atónitos.

También merece ser recordada la escena en la que Zatoichi se enfrenta a los hombres de Yasugoro dentro del lago. En esa lucha acuática, los enemigos le van cercando, pero el ciego desaparece bajo las aguas y mientras bucea va acabando con todos uno por uno.

FHP, agosto de 2015

La corta noche de las muñecas de cristal – Aldo Lado, 1971

https://image.tmdb.org/t/p/w1280/65lPajPu0yjN2mPqAge3YIQsELM.jpg

La corta noche de las muñecas de cristal (V.O. „La corta notte delle bambole di vetro“ / „Short night of glass dolls“ a.k.a. „Malastrana“)

Italia, 1971

Director: Aldo Lado

Guión: Aldo Lado

Intérpretes: Jean Sorel (Gregory), Mario Adorf (Jacques), Barbara Bach (Mira)

Música: Ennio Morricone

Género: Suspense

Argumento

El inerte cuerpo del reportero Gregory Moore es encontrado en un parque de Praga y llevado a la morgue. Sin embargo Gregory no está muerto, sino que sufre de un episodio de catalepsia que le impide moverse y que ha bloqueado sus constantes vitales. Los empleados del tanatorio lo mantienen en una cámara frigorífica a la espera de poder identificarlo para proceder a la autopsia y establecer las causas del “deceso”. Mientras tanto, el reportero es consciente de lo que sucede a su alrededor; y comienza a recapitular a modo de flashback los acontecimientos que le llevaron a su actual situación…

https://bmoviezone.files.wordpress.com/2011/01/vlcsnap-2011-01-02-00h08m47s183.png?w=500&h=208

Jean Sorel como el cataléptico Gregory

Inicialmente amnésico, los recuerdos afloran poco a poco a su mente. Había llegado a Checoslovaquia como corresponsal junto a sus compañeros periodistas Jacques y Jessica, al mismo tiempo que iniciaba en la capital una ola de secuestros (y posteriores asesinatos) de bellas mujeres. En Praga había conocido a una joven llamada Mira, checa pero de otra ciudad, con la que entabló una relación. En el marco de su trabajo como periodista, Gregory fue invitado a una recepción en casa de un político llamado Valinski. Allí se congregaban personalidades importantes de la ciudad. Gregory llevó como acompañante a Mira, quien habiendo llegado de visita desde su pueblo pasaba unos días junto a él en Praga. Más tarde ambos regresaron al piso de Gregory. Pero el reportero tuvo que salir una vez más, tras recibir una llamada de su compañero Jacques. Una vez reunido con éste, todo resultó ser una falsa alarma. De vuelta en su casa, Gregory se dió cuenta de que Mira había desaparecido… Aunque su maleta y toda su ropa seguían allí, e incluso su dinero y sus documentos. El periodista comprendió de inmediato que alguien tuvo que raptarla, y que la “falsa alarma” fue activada para alejarle de su casa de modo que la chica se quedara allí sola. Gregory está convencido de que Mira fue secuestrada, aunque su compañera Jessica (que, atraída por él, se siente celosa) intenta convencerle de que simplemente le abandonó. Pero también el huraño comisario Kierkoff trata de dar el caso por cerrado. Así, Gregory inicia sus propias pesquisas. Al principio, sospecha de un asesino en serie. Pero tras indagar a fondo, el audaz reportero va acercándose cada vez más peligrosamente a la verdad…

Todo parece estar relacionado con una compleja y misteriosa red conspirativa internacional que se dedica a abducir jóvenes muchachas para oscuros ritos. No se trata pues de un solo individuo, sino de toda una organización bien estructurada y ramificada.

Los padres de las otras chicas desaparecidas tienen miedo de hablar. Un hombre que se había decidido a relatar lo que sabe es asesinado ante los ojos de Gregory, cuando un desconocido lo empuja desde un puente a las vías del tren.

Todas las pistas conducen al “Club 99”, donde personajes de la alta política y las finanzas acuden (supuestamente) a recitales de música clásica. El propietario del club no es otro que Valinski, el anfitrión de la fiesta a la que Gregory acudió con Mira – y donde la chica fue vista por última vez en público.

El hostil comisario, al darse cuenta de que el reportero continúa investigando por su cuenta, busca la manera de acusarle a él de la desaparición de su novia.

En su estado cataléptico, Gregory trata de unir todas las piezas para resolver el caso y se esfuerza por poder volver a mover su cuerpo. Los médicos se asombran de que transcurridas tantas horas aún no haya hecho su aparición el rigor mortis, y de que el cuerpo tenga todavía una temperatura templada. Iván, un médico amigo suyo, intentará reanimarle. Pero unos siniestros individuos están muy interesados en que Gregory no despierte jamás…

https://i2.wp.com/www.filmhorror.com/upload/galleria/img/207_short-night-of-glass-dolls.jpg

Comentario

Ésta obra maestra visionaria se adelantó varias décadas en su temática y en su planteamiento a “Eyes wide shut” (1999), la última película de Stanley Kubrick. “La corta noche de las muñecas de cristal” (a.k.a. “Malastrana”) combina a la perfección los cánones estilísticos habituales del thriller a la italiana o giallo con un suspense hitchcockiano provisto de toques oníricos (lo que recuerda a “Vértigo”, 1958) y ocultistas. También son patentes las referencias al Polanski más macabro, el de “Rosemary´s Baby” (1968) o “El Inquilino” (1976).

La leyenda del Golem de Praga (hecha literatura por la pluma de Gustav Meyrink) es asimismo una de las influencias esenciales para “La corta noche de las muñecas de cristal”. La acción se desarrolla también en la enigmática Praga, y Gregory (Jean Sorel) encarna al extremo opuesto del golem. La leyenda judía del golem (que inspiraría a Mary Shelley para escribir su “Frankenstein”) trata de cómo un rabino devuelve a la vida mediante la magia negra cabalística a un ser compuesto a base de cadáveres para que se convierta en su esclavo. El golem es un autómata, un muerto transformado en robot, un ser animado (y animalesco) aunque sin alma ni conciencia; y en cambio el cataléptico Gregory es un hombre reducido a la inmovilidad de un cadáver (¿también acaso debido a la magia negra?) que sin embargo sí es capaz de sentir y razonar.

La sensación de pesadilla kafkiana que embarga a Gregory durante su impotencia cataléptica es transmitida directamente al espectador (a través del diálogo interno del personaje y sus memorias), quien con angustia ansía reconstruir junto a él los hechos relacionados con la desaparición de su novia; hechos que sin duda deben tener algo que ver con la infortunada situación en la que él se encuentra (Su mente no descansa en ningún momento, y es siempre consciente de que debe recuperar la movilidad cuanto antes, pues si no morirá de verdad durante la “autopsia”).

Un grupo de carácter sectario y satanista comandado por exponentes de la “élite”, la política internacional y las altas finanzas, realiza una serie de rituales perversos para mantener la cohesión, saciar sus apetitos vampíricos y preservar su poder. Cuando Gregory, que ha estado investigando a algunos exponentes de ese grupo, descubre que el secuestro de su novia (y el de otras chicas) está relacionado con el siniestro círculo, atrae inevitablemente la atención de sus miembros, quienes intentarán evitar a toda costa que el intrépido reportero siga tirando del hilo…

https://i2.wp.com/www.splatting-image.com/wp-content/uploads/2015/11/MALASTRANA-03.jpg

Barbara Bach, quien encarna a Mira, trabajó ese mismo año de 1971 en el giallo “La tarántula del vientre negro”, de Paolo Cavara. También aparece en el polizziesco “El ciudadano se rebela” (Enzo G. Castellari, 1974). Jacques está interpretado por Mario Adorf (Rocco en “Milano Calibro 9” de Fernando Di Leo, 1972).

Aunque la acción transcurre en Praga, la mayor parte de la película fue rodada en Zagreb, Croacia. De la banda sonora se encargó el maestro Ennio Morricone.

Aldo Lado rodaría pocos años después el gran thriller “El último tren de la noche” (1975), y también el giallo “¿Quién la ha visto morir?” (1972), ambientado en Venecia.

FHP, abril de 2016