La montaña sagrada – Alejandro Jodorowsky, 1973

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La Montaña Sagrada (a.k.a. “The Holy Mountain”)

México/EEUU, 1973

Director: Alejandro Jodorowsky

Guión: Alejandro Jodorowsky

Intérpretes: Alejandro Jodorowsky (Alquimista), Horacio Salinas (Ladrón), Valerie Jodorowsky (Sel), Ana De Sade (Prostituta)

Música: Alejandro Jodorowsky, Ronald Frangipane, Don Cherry

Género: Fantástico/Surrealista

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Argumento

Un hombre con barba y melena despierta con el rostro cubierto de moscas. Aparece un enano sin manos ni pies y a continuación el hombre se encuentra clavado a una cruz en forma de T, mientras una multitud de niños se burla de él. Pero logra bajarse y ahuyentarlos. El enano le implora clemencia y ambos se hacen amigos tras fumar lo que parece ser hachís o marihuana. Caminan a través de una ciudad mexicana, donde hay un desfile militar/procesión de despellajados carneros crucificados y donde un ejército represivo ejecuta ciudadanos desarmados ante el deleite de los turistas. De las heridas de los muertos salen volando pequeños pájaros.

Los dos llegan hasta un “circo de sapos y camaleones” que escenifica la conquista de América. Los camaleones se mueven ataviados con plumas y adornos indígenas en una plataforma llena de blancas pirámides aztecas. Se aproximan tres carabelas de las que descienden varios sapos vestidos de misioneros y guerreros españoles a la usanza del siglo XV. A continuación todo el escenario va tiñéndose de sangre y se producen explosiones que lo destruyen todo, sapos y camaleones incluídos.

El hombre (similar a Jesucristo) y su amigo el enano tullido llegan a una tienda que vende cruces y figuras religiosas. A cargo de ese negocio están unos obesos legionarios romanos, que incitan al “Cristo” a beber una botella entera de tequila para provocar que caiga sin sentido. Una vez está inconsciente, lo desnudan y usan su cuerpo para fabricar un molde – que utilizan a su vez para producir centenares de figuras de Jesucristo a tamaño natural.

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Cuando el hombre despierta, tumbado entre montañas de patatas, grita desesperado al comprobar lo que han hecho con él; y a latigazos expulsa virulentamente a los “romanos” igual que Cristo a los mercaderes del templo. Después, presa de una gran furia, destruye todas las figuras que puede. Pero toma una y se la lleva, caminando con ella a través de las calles hasta llegar a una iglesia abandonada que sirve ahora como salón de baile: Sólo parejas de hombres están bailando, y uno de los dos porta siempre una máscara de gas. El principal músico de la orquesta lleva un sombrero con el símbolo del “ojo que todo lo ve” y una mujer sobre el tablado está caracterizada como diablesa.

El hombre coloca a la figura de Cristo sobre el polvoriento altar. De una Biblia salen gusanos como si se tratara de un cadáver en descomposición. Despierta a un individuo vestido de obispo, quien airado le expulsa del lugar.

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De camino se ha encontrado con un grupo de prostitutas que salían de otra iglesia. Entre ellas, una niña pequeña, a la que un viejo entrega su ojo de cristal. Una de las prostitutas, acompañada de un chimpancé, se enamora del hombre similar a Jesucristo y comienza a seguirlo. Éste, al haber sido expulsado de la iglesia por el “obispo”, procede a comerse el rostro de la figura del Cristo (moldeada a partir de su propio cuerpo) que hasta el momento llevaba con él. Lo que queda del muñeco lo ata a unos globos y el maniquí se eleva así a los cielos.

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Mishima: Una vida en cuatro capítulos – Paul Schrader, 1985

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Mishima: Una vida en cuatro capítulos (V.O. “Mishima: A life in four chapters”)

EEUU/Japón, 1985

Director: Paul Schrader

Guión: Paul y Leonard Schrader

Intérpretes: Ken Ogata (Yukio Mishima), Masayuki Shionoya (Morita)

Música: Philip Glass

Género: Biográfica

Argumento

Yukio Mishima, conocido escritor japonés, se levanta de la cama la mañana del 25 de noviembre de 1970 en su villa de Tokio. Por un teléfono interno pregunta a la criada si los niños ya están camino del colegio. Toma tranquilamente su té mientras lee el periódico. Todo induce a pensar que se trata de una jornada rutinaria, de un día corriente como otro cualquiera. Pero nada más alejado de la realidad, pues para ese 25 de noviembre Mishima tiene preparado algo grande…

Además de ser un novelista de renombre lidera también un grupúsculo paramilitar de una decena de miembros. Mishima se viste con el uniforme de su organización y mientras espera a que tres de sus acólitos pasen a recogerle en coche, deja sobre la mesa de su despacho un paquete para la editorial. En su interior, los folios mecanografiados de su última novela (“La corrupción de un ángel”), la que cierra la Tetralogía del Mar de la Fertilidad.

Durante la mañana pasan a recogerle los más fieles de sus seguidores, tal y como estaba previsto. Los cuatro jóvenes también van uniformados. Así, el grupo se dirige al cuartel militar de Ichigaya.

Durante el trayecto en coche, Mishima va rememorando su vida desde su infancia…

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Yukio Mishima (1925-1970)

Comentario

El 25 de noviembre de 1970, el prestigioso escritor y nacionalista japonés Yukio Mishima se atrincheró con varios de sus seguidores en un cuartel militar tomando a un general y a varios oficiales como rehenes para a continuación llevar a cabo un espectacular suicidio por el procedimiento tradicional samurai del seppuku (más conocido en occidente como hara-kiri). Antes, asomado al balcón, trató infructuosamente de convencer a los soldados (pronunciando una encendida arenga) de que se rebelasen contra el régimen demo-liberal y plutocrático imperante; contra ese Japón occidentalizado, burgués, economicista y decadente; enemigo y antítesis del ancestral espíritu caballeresco samurai.

Mishima cumplió así finalmente algo con lo que había fantaseado desde su más tierna juventud: Morir por su patria, emulando a los bushi (guerreros) de la época de gloria de Dai Nippon que se sacrificaban por el Emperador; o también a los más recientes kamikaze, que se inmolaban cuando él era un adolescente. Mishima, en la plenitud de su vida, hundió aquel día en sus entrañas un puñal wakizashi, rajándose con él el vientre de lado a lado, tras lo cual uno de sus discípulos le decapitó desde detrás (con su katana del siglo XVII) para poner fin a su agonía.

Si hasta ese momento Mishima había sido famoso sobre todo por sus libros (llegó a ser uno de los finalistas al Premio Nobel de Literatura en 1963), a partir de aquel 25 de noviembre también su visión política (que ensalzaba el Japón tradicional) contribuiría a incrementar su popularidad. Mishima esperaba, al igual que Isao (el protagonista de su novela “Caballos Desbocados”), que su ejemplo sirviera para despertar a la juventud de su letargo, empujándola para que se levantara contra ese Japón moderno, corrupto, materialista y americanizado.

Antes de su sorprendente suicidio ritual (preparado con minuciosidad y con gran antelación), la opinión pública japonesa se mofaba de Mishima y sus “soldaditos de plomo” – el autor había creado un grupo de carácter paramilitar llamado “Tatenokai”, la “Sociedad del Escudo”. Los periodistas japoneses veían al escritor como un simple excéntrico que sólo pretendía llamar la atención con el fin de vender sus libros. Pero tras su seppuku (casi “en vivo y en directo”), los japoneses supieron que Mishima se tomaba en serio sus ideas, y que estaba dispuesto a ir por ellas hasta las últimas consecuencias (Parafraseando a otro sabio: “Si no estás dispuesto a morir por tus ideas; una de dos: O tú no vales nada o ellas no valen nada”).

Lo más parecido a Mishima que hemos tenido en occidente podría ser el italiano Gabriele D´Annunzio: Nacionalista romántico e idealista (no chauvinista) y al mismo tiempo un genio literario.

La película que hoy reseñamos, “Mishima: A life in four chapters” es una producción occidental (No me consta que en Japón se haya realizado hasta el momento un film biográfico sobre Mishima; y ello resulta bastante extraño). Fue dirigida por Paul Schrader (guionista de “Taxi Driver”, 1976, o de “Toro Salvaje”, 1980, ambas de Martin Scorsese) y producida nada menos que por Francis F. Coppola y George Lucas. Pero está rodada en Japón, en lengua japonesa y con actores de ese país.

El film está estructurado de la siguiente manera: Comienza con la escena previamente descrita, se desarrolla durante todo el último día de la vida de Mishima hasta el instante de su seppuku en el cuartel militar; y los momentos importantes de la vida del protagonista se van alternando de forma cronológica con fragmentos de algunos de sus libros a base de flashbacks.

Vemos como el pequeño Mishima era un niño frágil al que su abuela sobreprotegía y encerraba en casa. Tras la muerte de la matriarca, pasó a vivir con sus padres. Era un adolescente solitario, tímido y retraído que se refugiaba en la lectura y en la escritura. No participó en la IIGM por su delicada salud semi-tubercolosa. Se arrepentiría de ello toda la vida (tuvo remordimientos de conciencia, sintiendo haberse “escaqueado”), y ya de adulto se dedicó intensivamente a fortalecer su cuerpo mediante las pesas, el ejercicio y las artes marciales. En la película también se alude a su bisexualidad y a su narcisismo.

Para quien se interese por más datos acerca de la vida de Mishima es muy recomendable la lectura de la psico-biografía “Mishima o el placer de morir”, un librito de unas 200 páginas escrito por el japanófilo psiquiatra español Juan Antonio Vallejo-Nágera, quien también dedicó un capítulo a Mishima en su libro “Locos Egregios”.

Pese a no ser una producción japonesa, “Mishima: A life in four chapters” logra plasmar bastante acertadamente el espíritu de Mishima y de su obra. Uno de los elementos más destacables de la película es la excelente banda sonora de Phillip Glass, provista de un tono que resulta marcial y tenso al mismo tiempo.

Es curioso mencionar que durante los años sesenta Mishima participó como actor en algunas películas (de los géneros chanbara y de yakuza). La más importante de ellas fue “Tenchu”/ “Hitokiri” (1969) del maestro Hideo Gosha, donde compartió cartel con el gran Shintaro Katsu (intérprete de la mítica saga de “Zatoichi” y de la trilogía de “Hanzo”). “Hitokiri” es un jidaigeki basado en hechos reales donde Mishima encarna a uno de los samurais protagonistas. El escritor también tuvo un papel en „Karakkaze Yaro“ (Yasuzo Masumura, 1960), una película de yakuzas – género al que Mishima era muy aficionado.

Además, en 1966, el autor habia dirigido un film él mismo, y como no podia ser de otra manera encarna también al protagonista. Se trata del mediometraje “Yukoku” (“Patriotismo”) donde un oficial del ejército japonés se practica el seppuku junto a su mujer.

Finalmente, el 25 de noviembre de 1970, el escritor llevaba a la práctica el ritual samurai de la muerte que tantas veces había ensayado…

FHP, marzo de 2016

Donnie Brasco – Mike Newell, 1997

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Donnie Brasco

EEUU, 1997

Director: Mike Newell

Género: Gangsters

Guión: Paul Attanasio (basado en el libro de Joseph D. Pistone y Richard Woodley)

Intérpretes: Johnny Depp (Donnie), Al Pacino (Lefty), Michael Madsen (Sonny Black), Bruno Kirby (Nicky), James Russo (Paulie), Anne Heche (Maggie)

Música: Patrick Doyle

Argumento

En un club social donde se reúnen miembros y asociados de la Mafia, al maduro gangster Lefty le llama la atención la presencia de un joven desconocido sentado en la barra. Se trata de Don “el joyero”, le explican. Un ladrón de Florida especializado en joyas.

Al día siguiente, Lefty va a hablar con él, pues desea saber su opinión acerca de un anillo de diamantes que recientemente recibió como pago de uno de sus deudores. Donnie le dice, con chulería, que no se trata más que de una burda imitación. Las piedras no son un diamantes, sino vulgares circonitas. Lefty se lleva a Donnie con él, para encarar al individuo que le endilgó la falsa joya. El veterano gangster se impresiona ante la facilidad con la que Donnie maneja esa situación de conflicto, golpeando y amenazando al estafador y haciendo que éste les entregue las llaves de su coche.

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Donnie (Depp) con Lefty (Pacino)

Lefty decide tomar al prometedor ladrón bajo su protección. Le explica las reglas elementales de la Mafia, organización a la que él pertenece: En el código de la Cosa Nostra, un miembro iniciado es un “chico listo” o un “hombre hecho”; uno que todavía no ha entrado de forma oficial en una de las “familias” es un “conectado” o “asociado”. Cuando los mafiosos se presentan entre sí, dicen “éste es un amigo nuestro”. Pero cuando presentan a uno que todavía no ha pasado por el ritual iniciático lo introducen como “amigo mío”…

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En primer plano Nicky (Bruno Kirby). Tras él, de izquierda a derecha: Lefty (Pacino), Paulie (Russo), Sonny Black (Madsen) y Donnie (Depp)

Donnie es llevado por Lefty al cuartel general de su banda. Allí conoce a otros miembros de la familia Bonanno: “Sonny Black”, Nicky, Paulie… También está allí la facción de “Sonny Red”, rival de la de “Sonny Black”. Lefty le debe dinero a Sonny Red. Bruno, el hijo de éste último, irrita a Donnie con su actitud bravucona.

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Lefty siendo amonestado por Sonny Red (Robert Miano). En el centro, Bruno (Brian Tarantina); el pendenciero hijo de Sonny Red.

Más tarde Donnie le comenta a Lefty que le gustaría partirle la cara a ese Bruno. “Ni lo sueñes”, responde Lefty. Pues Bruno, además de ser hijo de un capo, es un “hombre hecho” – y como tal, es “intocable”.

El viejo Lefty está perpetuamente endeudado. En el fondo es un pobre diablo que no ha conseguido hacer carrera en el seno de la Mafia, pese a llevar ya varias décadas en la “familia”. Siempre son otros los que se reparten las tajadas más jugosas del pastel.

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Donnie de visita en casa de Lefty y Annette (Ronnie Farer)

Se acercan las Navidades. Donnie le había contado a Lefty que es huérfano, y no tiene familia. Así pues, su mentor le invita a pasar la Nochebuena en su casa. El gangster vive con su novia Annette y su hijo drogadicto Tommy.

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Donnie (o más bien su alter ego Joe) relajándose con su mujer Maggie (Anne Heche)

Más tarde en la noche, “Donnie” va a la casa donde le espera su esposa. Pues el supuesto ladrón de joyas es en realidad Joe Pistone, un agente secreto del FBI con la misión de infiltrarse en la Mafia. A Maggie, su mujer, Joe no puede darle detalles sobre su peligroso trabajo; por eso ella se siente frustrada al no saber por qué su marido pasa tanto tiempo fuera y llega tan tarde en la noche en la víspera de Navidad. Las tres pequeñas hijas del matrimonio ya están en la cama.

Pronto un hecho imprevisto convulsiona a la familia Bonanno hasta los cimientos: Han matado al máximo jefe. Ello puede tener consecuencias para todos, y Lefty lo sabe…

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El auténtico Joe Pistone a.k.a. Donnie Brasco

Comentario

La película está basada en hechos reales, y narra la historia del agente del FBI Joseph Pistone; el primero que se infiltró en una de las cinco poderosas familias de la Mafia de Nueva York. A finales de los años ´70, tal y como lo relata en su libro autobiográfico, Pistone recibió la misión de introducirse en los círculos mafiosos de la ciudad, para codearse con miembros de la Cosa Nostra y reunir contra ellos las pruebas necesarias que llevasen ante los tribunales al mayor número de gangsters posibles. Pistone, de origen italiano, estaba familiarizado con el estilo de vida de los mafiosos que controlaban los bajos fondos neoyorkinos. También él era un tipo duro que hablaba y se movía como ellos, que conocía muy bien su mentalidad y su forma de proceder. Por eso sus superiores pensaron que él sería el agente idóneo para un trabajo de esa índole, una tarea de infiltración que apuntaba a golpear a la Mafia desde dentro con una contundencia nunca vista hasta la fecha.

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Benjamin “Lefty” Ruggiero y Al Pacino interpretándolo en la película

La Mafia todavía era una sociedad hermética sobre cuyo funcionamiento interno poco o nada se sabía. Pistone tomó la identidad del ladrón de joyas “Donnie Brasco”, y comenzó a dejarse caer por los locales que frecuentaban los “asociados” y los “hombres hechos”. Poco a poco éstos fueron tomándole confianza, y no tardó en establecer contactos con peligrosos individuos como Tony Mirra, Benjamin “Lefty” Ruggiero o Dominic “Sonny Black” Napolitano, todos ellos miembros de la familia Bonanno. Cuando Pistone/Brasco se reunía con sus “amigos” mafiosos para discutir sobre los negocios y los próximos golpes, llevaba siempre consigo una cinta magnetofónica que grababa las voces de sus supuestos socios – recogiendo así las evidencias de los delitos. Periódicamente, Pistone/Brasco se encontraba con sus compañeros o superiores del FBI para reportar informaciones particularmente importantes.

En caso de ser descubierto, Pistone debía contar con la posibilidad de ser eliminado en cualquier momento. Con esa ajetreada doble vida, que se prolongó durante varios años, Pistone/Brasco sufriría también una especie de crisis de identidad – Por algunos de los gangsters a los que estaba constantemente vigilando llegaría a sentir una cierta amistad, un  aprecio sincero (tal vez un “síndrome de Estocolmo” a la inversa). Sabía de antemano que cuando terminara la operación, sus “compinches” más cercanos corrían el riesgo de ser asesinados por órdenes de los grandes jefes (como castigo por haber permitido la infiltración).

De hecho, en la película nos muestran que quien más miedo tenía de ser liquidado por sus “amigos nuestros” era el propio Lefty, el mentor de Donnie – Ya desde el inicio; la escena donde tras el asesinato del jefe debe “comparecer” ante Sonny y van al aeropuerto (donde le regalan el león).

Grandes serían también los conflictos de Pistone con su mujer Maggie. A ella y a sus hijas el agente casi no podía verlas durante el tiempo que duró la infiltración, por obvios motivos de seguridad. Con los meses, Maggie notaría un cambio en la personalidad de su marido; quien, en su opinión, estaba interpretando el papel de mafioso “demasiado” bien… (“Te estás volviendo como ellos”)

Todo ésto puede observarse en la película, que es bastante fidedigna con la historia real – como el propio Pistone ha admitido. El ex-agente encubierto, hoy en el programa de protección de testigos, fue consultado como asesor durante el rodaje del film.

“Donnie Brasco” llegó a los cines en 1997, casi 20 años después de que sucedieran los hechos que en el largometraje se muestran. Lo cierto es que ya en 1991 hubo un proyecto para llevar a la gran pantalla la infiltración de Pistone en la familia Bonanno, pero fue pospuesto – Sobre todo porque poco antes, en 1990, había salido la célebre y exitosa “Uno de los nuestros” de Martin Scorsese, otra película sobre la Mafia basada también en hechos reales. En el “Donnie Brasco” de 1991, no era Johnny Depp sino Tom Cruise quien iba a interpretar al protagonista; pero Al Pacino ya figuraba entonces como el actor que encarnaría a Lefty Ruggiero.

Al Pacino realiza un papel brillante interpretando al ojeroso y frustrado gangster. Constantemente se siente desplazado dentro de la familia. Él, que siempre ha “trabajado duro” para el clan, considera injusto que sean siempre otros los que asciendan en la jerarquía. Ello puede apreciarse muy bien en la secuencia del yate, cuando Lefty sale a recibir muy emocionado al jefe de la Mafia de Florida pero éste le ignora y sólo quiere saber donde está “Sonny Black”.

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Dominick “Sonny Black” Napolitano, encarnado en el film por Michael Madsen

Si bien la mayor parte de lo que vemos en la película sucedió en la vida real, el guionista Paul Attanasio y el director Mike Newell se tomaron ciertas licencias artísticas cambiando ligeramente algunos aspectos de la historia. Así, por ejemplo, la escena del restaurante japonés es completamente inventada. Por otro lado, el film nos sugiere que el gangster más cercano para Pistone/Brasco (Johnny Depp) en el seno de la Mafia era Lefty Ruggiero (Al Pacino), cuando en realidad los contactos más estrechos del agente fueron con Sonny Black (Michael Madsen).

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Tony Mirra, captado por las cámaras de videovigilancia del FBI a finales de los ´70

Tony Mirra, quien introdujo a Pistone en la familia Bonanno, no aparece para nada en toda la película – y es una lástima, porque es un personaje que con su carácter volátil y psicopático (muy bien descrito en el libro) podría haber dado mucho juego: Joe Pesci habría sido el candidato perfecto para interpretarlo.

Tampoco aparece Joe Massino, quien más tarde sería líder de la familia Bonanno. A finales de los ´70 era el jefe directo de la facción de Sonny Black y fue él quien ordenó la purga que vemos en el film contra Sonny Red y los otros dos capos.

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Carmine Galante, jefe de los Bonanno, asesinado en 1979

El espectacular asesinato de Carmine Galante no se ve en la película, sólo se menciona de pasada. Aquello fue un ajuste de cuentas de altísimo nivel; Galante era en 1979 el jefe de la familia Bonanno y uno de los mayores narcotraficantes de heroína del país (la droga llegaba desde Sicilia, en la ruta que más tarde los medios denominarían “Pizza Connection”). Desde los años ´50 nadie había osado matar al jefe de una de las cinco familias en un sitio público a plena luz del día (aquello fue una “ejecución ejemplar”). Pero la Comisión de la Mafia, que oficialmente prohibía el tráfico de drogas, decidió eliminar a Galante porque éste era demasiado ambicioso y había desafiado a los otros cuatro jefes. Uno de los pistoleros que abrió fuego contra él mientras comía en un restaurante de Brooklyn fue Anthony Bruno Indelicato, el hijo de Sonny Red (en la película interpretado por Brian Tarantina).

A Pistone sus superiores del FBI le ordenaron que diera por concluída la operación cuando se enteraron de que sus “amigos” de la Mafia le habían dado un “contrato” para eliminar a Bruno (prófugo tras la purga en la que fue liquidado su padre). Cometer un asesinato para la “familia” era el principal requisito para entrar a formar parte de la Mafia como “hombre hecho”, como miembro oficial. A Donnie estuvieron a punto de hacerlo pasar por los enigmáticos ritos de iniciación traídos desde Sicilia – pero por algún motivo (oficialmente “para que no se convirtiera en un asesino”) los jefes del FBI frenaron abruptamente la investigación; no siguió entonces tirándose del hilo y la tarea del infiltrado se dió por concluída. Todos los que habían tenido contacto con “Donnie” fueron arrestados y condenados a largas penas de cárcel – otros, como Sonny Black o Tony Mirra, fueron antes asesinados por la propia Mafia, acusados de haber facilitado la entrada del “topo” en la organización.

En el epílogo del film nos dan a entender el gran desengaño de Pistone tras el fin de su misión: Todo ese trabajo para una medalla, 500 dólares y un apretón de manos. Los mafiosos, por su parte, no pueden creerse que Donnie (a quien de facto ya consideran un “amigo nuestro”) haya sido un chivato durante todo ese tiempo. Ni siquiera cuando agentes del FBI les muestran fotos como prueba. Claro que pronto se darán cuenta de que fueron engañados, de que un infiltrado les estuvo espiando. Y ello implica que van a rodar cabezas…

La memorable banda sonora de la película contiene las melancólicas melodías de Patrick Doyle y también varias canciones de moda de aquellos años como “One way or another” o “Heart of glass”, ambas de Blondie; “Happiness” de las Pointer Sisters o “Don´t bring me down”, de Electric Light Orchestra.

FHP, abril de 2016

Posts relacionados (reseñas de producciones sobre crimen organizado basadas en hechos reales):

 

Autostop sangriento – Pasquale Festa Campanile, 1977

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Autostop sangriento (V.O. Autostop rosso sangue, a.k.a. “Hitch-Hike”)

Italia, 1977

Director: Pasquale Festa Campanile

Género: Thriller, Road movie

Guión: Pasquale Festa Campanile (Basado en una novela de Peter Kane)

Intérpretes: Franco Nero (Walter), Corinne Cléry (Eve), David Hess (Adam)

Música: Ennio Morricone

Argumento

El alcohólico y pendenciero periodista italiano Walter Mancini y su mujer Eve recorren en caravana las áridas carreteras del oeste de los EEUU con dirección a Los Angeles. Por el camino se dedican a cazar, repostando también en una especie de campamento hippy. La relación entre ambos es de todo menos romántica y discuten con frecuencia, pero en el fondo se complementan.

Un día ven a un joven haciendo autostop al borde de la calzada. Eve es la que conduce, y Walter le dice a su mujer que ignore al extraño, pero ésta prefiere llevarle la contraria a su marido, y frena para recoger al autostopista… cometiendo así un error fatal, del que no tardará en arrepentirse.

El joven, muy simpático y educado al principio, se llama Adam; e inmediatamente nota la coincidencia de que el nombre de la mujer que lleva el volante sea Eve (“Adán y Eva”). Pronto, el nuevo pasajero comienza a tomarse demasiadas confianzas, y a proparsarse descaradamente con la atractiva conductora. Walter no está dispuesto a tolerarlo, y tras decirle a su mujer que frene, saca a golpes al incómodo entrometido del automóvil… Tiene lugar una pelea a puñetazos entre ambos, y cuando parece que el italiano lleva las de ganar, Adam saca una pistola: Obliga al matrimonio a meterse de nuevo en el coche indicando a sus ahora rehenes que le lleven hasta la frontera mexicana.

Escuchando la radio, Walter e Eve se enteran de que el “húesped” que se les ha acoplado es un fugitivo que acaba de cometer un atraco a un banco con otros tres cómplices. Al parecer Adam abandonó y traicionó a sus compinches, pues la totalidad del botín está en su poder: Una maleta con dos millones de dólares en efectivo.

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Walter (Franco Nero), Adam (David Hess) y Eve (Corinne Cléry)

Walter idea una estrategia para alertar a la policía de que están secuestrados en su propio coche: En un paquete de cerillas escribe un breve mensaje “S.O.S.”, con la intención de mostrarlo a agentes de retenes policiales o empleados de gasolineras. Pronto dos policías motoristas frenan el vehículo de los Mancini para identificar a sus pasajeros. Los tres que van a bordo reaccionan con calma y sangre fría, Adam luce una sonrisa de tranquilidad e inocencia, mientras que Walter muestra al agente lo garabateado en la caja de cerillas sin que el delincuente se percate… Pero Adam nota por la cara del policía que algo extraño sucede, y de inmediato acribilla a balazos a los dos agentes… frustando así el plan de Walter.

Poco a poco, la pareja rehén va conociendo el carácter desequilibrado y un tanto histriónico del criminal. Adam es un auténtico psicópata, y tiene además complejos narcisistas y megalomaníacos delirios de grandeza: Propone seriamente a Walter, que es reportero, que escriba un libro sobre su persona (como si fuera Al Capone, cuando en realidad no es más que un ratero del tres al cuarto). Walter le sigue la corriente, e incluso saca su grabadora para que Adam vaya narrando la historia de su vida.

Por la noche, Adam decide maniatar a Walter “para poder dormir tranquilo”… pero en realidad pretende inmovilizarlo para tener sexo con su mujer evitando que el periodista intervenga. Mientras está preparando la comida en el interior de la caravana, Eve se siente tentada de tomar la escopeta que allí se encuentra (y que Walter usaba para cazar), un arma de la que Adam ignora su existencia. Podría ser muy fácil: Tomar el arma y desembarazarse de la nefasta amenaza. Pero por algún motivo, ya sea cobardía o no saber bien cómo se maneja la escopeta, Eve no aprovecha esa oportunidad. Más adelante, estando su marido atado con las manos a la espalda, el peligroso delincuente se dispone a abusar de ella…

Se oyen disparos, el criminal cae al río cercano y dos nuevos personajes entran en acción: son los cómplices de Adam en el atraco. Ahora ya no es uno sólo, sino dos (una pareja de homosexuales), los delincuentes que mantienen a Walter e Eve como rehenes y chóferes para llegar a la frontera mexicana… Los atracadores viajan en el interior de la caravana, y creen que se han librado de Adam y que van a poder disfrutar de los dos millones de dólares… pero se equivocan…

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Comentario

Ésta película llena de acción y de trepidantes e intensos momentos tiene bastantes puntos en común con la excelente “Cani Arrabbiati” a.k.a. “Rabid Dogs” de Mario Bava rodada cuatro años antes (en 1974, siendo el último trabajo del “Hitchcock italiano” Mario Bava, uno de los indiscutibles padres del giallo). La historia de un criminal desquiciado y brutal que, en calidad de fugitivo toma como rehenes a gente corriente y pacífica para huir de la policía no es demasiado original, y ha sido repetida hasta la saciedad en la gran pantalla, pero pocas veces de manera tan acertada como en “Cani Arrabbiati” o en ésta “Autostop Rosso sangue” que hoy reseñamos.

Walter y su atractiva esposa, un matrimonio con sus cotidianas disputas pero sin graves problemas fuera de lo común, no podían imaginar la pesadilla que daría inicio al permitir la entrada en su vehículo de ese autostopista con aspecto de “simpático estudiante”… La moraleja aquí parece ser: “Las apariencias engañan” o “¡No recojan autostopistas!”

También se percibe una ligera influencia del cine de Sam Peckinpah (especialmente “Straw Dogs” o “Perros de Paja”, de 1971).

“Autostop Rojo Sangre”, así como los “Cani Arrabbiati” de Mario Bava; tienen todo lo que una buena road movie debería contener: acción, intriga, fugitivos, emoción, drama, tensión y violencia. Mucho mejor que la harto sobrevalorada y soporífera “Death Proof” (Quentin Tarantino, 2007).

El director del film Pasquale Festa Campanile (quien estuvo ligado sentimentalmente a la malograda Lilli Carati), realizó en 1981 la remarcable comedia dramática “Manolesta” (protagonizada por Tomas Milian), una conmovedora historia de un padre y un hijo, muy divertida y algo triste al mismo tiempo; y más interesante que la sobrevaloradísima “La vita é bella” (Roberto Benigni, 1997).

La pareja protagonista está interpretada por el gran Franco Nero (el Django de Sergio Corbucci) y la siempre erótica Corinne Cléry (de “Histoire d´O”, Just Jaeckin, 1975), a quien recientemente vimos en el giallo “E tanta paura” (Paolo Cavara, 1976) junto a Michele Placido y Eli Wallach. En el papel del psicopático Adam tenemos al norteamericano David Hess, quien tuvo el rol protagónico (también como loco peligroso) en “The last house on the left” (Wes Craven, 1972), así como en la versión italianizada “The house on the edge of the park” a.k.a. “La casa sperduta nel parco” (Ruggero Deodato, 1980).

La banda sonora de “Autostop Rosso Sangue” corre a cargo de un compositor que nunca decepciona: el genial Ennio Morricone.

FHP, 2015

La última casa a la izquierda – Wes Craven, 1972

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La última casa a la izquierda (V.O. The last house on the left)

EEUU, 1972

Director: Wes Craven

Guión: Wes Craven

Intérpretes: Sandra Cassel (Mari), Lucy Grantham (Phillys), David Hess (Krug Stillo)

Música: David Hess

Género: Thriller, slasher

Argumento

En vísperas de su cumpleaños, la adolescente Mari se dispone a acudir a un concierto junto a su amiga Phyllis. Las chicas viven en una zona campestre a las afueras de la ciudad. Los padres de Mari están un tanto inquietos porque no conocen demasiado bien a Phyllis y temen que su hija frecuente malas compañías. Pero la dejan ir, tras obsequiarla con un colgante con el símbolo de “Peace”.

De camino al concierto, las jóvenes toman alcohol y hablan de conseguir marihuana. En el coche, conduciendo rumbo a la ciudad, escuchan por la radio la noticia de la fuga de tres peligrosos delincuentes, a los que presumiblemente acompaña una mujer. Los tres criminales, que al escapar mataron a dos guardias, son psicópatas sin escrúpulos y están armados…

También los propios prófugos escuchan la radio desde su escondite. Se han atrincherado en un piso de la ciudad. Son Krug Stillo, quien parece ser el líder del grupo; Fred “El Comadreja” Podowsky y el drogadicto Junior, hermano pequeño del primero. La amiga del trío se llama Sadie.

Mari y Phyllis llegan a la ciudad para el concierto, pero todavía no tienen marihuana. Se les ocurre la desafortunada idea de preguntarle por droga precisamente a Junior, el yonki de la banda, quien se encontraba vigilando en la calle.

Junior lleva a las chicas hasta la madriguera de sus compinches, depredadores natos que se regocijan ante la llegada de nuevas víctimas. Mari y Phyllis han caído en una trampa fatal…

Mientras tanto, ajenos a la tragedia que se cierne sobre ellos, los padres de Mari preparan alegremente la fiesta de cumpleaños de su hija. Sólo a la mañana siguiente, cuando se dan cuenta de que Mari no ha regresado, inician seriamente a preocuparse y llaman a la policía. El sheriff le resta importancia al asunto, y manifiesta su confianza de que la muchacha regresará próximamente…

Pero Mari y Phillys siguen atrapadas por el cuarteto de perturbados. Éstos introducen a las chicas en el maletero de su coche y abandonan su escondite en la ciudad con destino al bosque. Pretenden allí someter a las adolescentes a mil y una vejaciones.

El coche de los delincuentes se queda de improviso sin gasolina, y los maleantes proceden a sacar a las chicas del maletero, para internarse con ellas en la espesura. Allí, la maniatada Mari se percata de que están a un tiro de piedra de su casa – Pero siente la impotencia de no poder hacer aún nada para liberarse.

Las abducidas esperarán el momento idóneo para escapar. Pero saben que, si su fuga se frustra y son nuevamente capturadas, los criminales no dudarán en cometer con ellas los más viles excesos de la barbarie…

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Comentario

Tras finalmente visionar el original “La última casa a la izquierda” de Wes Craven (1972) no puedo más que asombrarme tras constatar la casi idéntica trama, línea argumental y caracterización de los personajes respecto a la italiana “L´ultimo treno della notte” (Aldo Lado, 1975).

Ya sabía que varios directores italianos habían adoptado la exitosa fórmula de ésta opera prima de Wes Craven (el subgénero de “criminales prófugos que toman chicas como rehenes, las torturan violan y matan”); pero en el caso del memorable film de Aldo Lado (rodado tres años después de “La última casa a la izquierda”) las analogías son tan abrumadoras que casi podríamos decir que estamos ante un apócrifo remake.

En ambas películas el padre de una de las chicas es médico, en ambas está preparándose una celebración (en “L´ultimo treno della notte” son las Navidades, en “Last house on the left” es el cumpleaños de la protagonista); en las dos hay un yonki en el grupo de maleantes, y también una chica perversa (en éste caso Sadie, nombre muy apropiado para ésta sádica). En los dos films, los delincuentes llegan casualmente hasta la casa de los padres de una de sus víctimas – y cuando éstos se enteran de lo que ha sucedido y se dan cuenta de quiénes son sus “huéspedes”, el padre (y en ésta original de Craven también la madre) se aprestan a tomarse la justicia por su mano (lo que acerca a ambas películas al subgénero de “Rape&revenge”).

También el detalle del “regalo” está presente en el largometraje original y en el italiano: En el film de Aldo Lado se trata de la corbata de colores chillones que una de las chicas iba a regalar a su padre por Navidad (cuando los delincuentes llegan a la casa, uno de ellos la lleva puesta). Y en “La última casa a la izquierda” es el colgante de Mari con el símbolo de “peace”, que ella regaló al yonki para tratar de ganarse su confianza. (Por cierto: El hippiesco emblema del “peace” es en realidad la Runa de la Muerte… Quién sabe si Wes Craven no quiso, con ese detalle, señalar de antemano el destino que le esperaba a la desdichada Mari).

Sin embargo, y pese a descubrir con un cierto desengaño la poca originalidad de la película de Aldo Lado, sigo prefiriendo la versión italiana – Que me parece de una superior calidad técnica y artística, y cuenta con una atmósfera más cruda, claustrofóbica y tensa. Además, en mi opinión, era más fácil sentir empatía hacia las dulces e inocentes chicas del tren que por éstas dos del concierto – quienes, después de todo, se metieron ellas mismas en la “boca del lobo” (Moraleja: No toméis drogas). “L´ultimo treno della notte” cuenta con una magnífica banda sonora, a cargo de Ennio Morricone y con una canción de Demis Roussos como tema principal. La música de “Last house on the left”, a base de toques hippys y countries (compuesta por el actor David Hess), no es particularmente destacable.

Los dos policías, que en realidad no aportan nada al desarrollo de la trama, ponen una cierta nota cómica a la violenta película – Esa comicidad alcanza su apogeo en la escena del camión de pollos…

Krug Stillo, el líder del feroz cuarteto, está interpretado por David Hess – Quien se puso en la piel de un personaje muy similar en la recomendable “Autostop Rosso Sangue” (Pasquale Festa Campanile, 1977), protagonizada por Franco Nero y Corinne Cléry. Los demás actores son prácticamente unos completos desconocidos; quizás con la excepción de Fred J. Lincoln (“Fred the Weasel Podowski”), quien más tarde se haría un hueco, como director y productor, en la industria del porno.

FHP, abril 2016

 

Santa Claus conquista a los marcianos – Nicholas Webster, 1964

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Santa Claus conquista a los marcianos (V.O. Santa Claus conquers the martians)

 

EEUU, 1964

 

Director: Nicholas Webster

 

Género: Navideña, ciencia ficción

Guión: Glenville Mareth, Paul L. Jacobson

Intérpretes: John Call (Santa Claus), Leonard Hicks (Kimar), Victor Stiles (Billy), Donna Conforti (Betty)

Música: Milton Delugg

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Argumento

 

Por influencia de la televisión terrícola, los niños de Marte ya no son lo que eran. Han caído en una fase de apática melancolía. Pues mientras en la Tierra es Navidad y un señor con barba blanca y vestido de rojo reparte regalos, en Marte nunca hay nada de eso. Ni regalos, ni juguetes, ni diversión, ni nada. Desde que los niños marcianos observaron en sus pantallas la entrevista a Santa Claus poco antes de Navidad, les embarga una inexplicable tristeza a lo largo y ancho del rojo planeta.

 

Kimar, el jefe de los marcianos, decide que deben tomarse medidas. Por ello, acude junto a sus guerreros a pedir el consejo de un sabio anciano. Éste les explica que lo que aqueja a los pequeños es la ausencia de la Navidad.

 

Kimar toma una drástica decisión: Irán a la Tierra en su platillo volante y se llevarán consigo a Santa Claus, si es preciso por la fuerza. El objetivo es imponer así la Navidad en Marte. “Los terrícolas ya lo han tenido demasiado tiempo, ahora nos toca a nosotros”. Entre los miembros de la tripulación se encuentra Voldar, que desde el primer momento se muestra reticente a ceder a los caprichos de los niños y traerles la Navidad, porque se trata de una época de paz, y “el nuestro es el planeta de la guerra”. Además, tantos regalos contribuirían a ablandar a la estirpe. Entre los marcianos que participan en la misión de rapto está también el patoso Drapo.

 

Conforme el OVNI va acercándose a la Tierra, los marcianos comienzan a ver no a uno, sino a varios Santa Claus… Todos en las puertas de distintos centros comerciales en las grandes urbes. Ahora no saben cuál es el auténtico. Además, su nave es detectada por los terrícolas. Los militares se ponen en estado de alerta máxima ante la inquietante presencia en los cielos de un OVNI, y las televisiones interrumpen su programación para informar sobre el extraño objeto volante.

 

Los marcianos aterrizan, y toman como rehenes a un niño y una niña: Los hermanos Bill y Betty. En primer lugar, los alienígenas quieren saber quién es el auténtico Santa Claus. Bill les dice que el de verdad no es ninguno de los que se ven en éstas fechas por las ciudades, sino uno que vive en el Polo Norte. Voldar convence a Kimar de que se lleven a los niños consigo, porque si no éstos podrían denunciarles y desbaratar su plan.

 

Drapo ha ayudado a Bill y Betty a esconderse, y una vez aterrizan en el Polo Norte, los niños logran escapar de la nave. Los marcianos los buscan por todas partes, y activan a su robot Tork, que finalmente los captura de nuevo.

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Santa Claus trabaja en su taller preparando y empaquetando los regalos junto a sus ayudantes los enanos y su esposa Miss Claus. De repente irrumpe Tork, el robot extraterrestre. En lugar de espantarse, Santa Claus piensa que se trata de un gran juguete. Entonces intervienen los marcianos y ordenan a Papá Noel que los acompañe. Los alienígenas usan sus pistolas paralizadoras contra los sirvientes de Santa Claus y contra su mujer.

 

Una vez cumplida la fase inicial de su misión, regresan a Marte con su cautivo. Y también los niños terrestres Bill y Betty están en poder de los marcianos…

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Comentario

 

En éstas fechas tan señaladas no podíamos desaprovechar la ocasión de reseñar una genuina “obra maestra” del subgénero navideño, que fusiona de manera bizarra e hilarante la temática “santaclausiana” con la ciencia ficción.

 

Sorprende un poco la puntuación tan baja que recibe ésta “joyita” en imdb. Pues aunque no se puede negar que estamos ante un film de serie B o Z, de calidad artística y técnica ínfima, la propuesta resulta infinitamente más entretenida que la anodina película navideña estereotípica.

 

En éste caso, la Navidad está conjugada con el cine de extraterrestres, muy al estilo de los films que resultaban tan populares en la década precedente: En los años ´50 proliferaron especialmente en EEUU las películas de serie B con temática ufológica y alienígena. La ufomanía de aquellos tiempos tenía sin duda algo que ver con el temor generalizado a los platillos volantes, casi una psicosis colectiva, un pánico extendido en los EEUU a raíz de los famosos “OVNIS nazis” (no hacía mucho tiempo desde el final de la II GM), que se creían ocultos en la Antártida (Operación Highjump).

 

Los marcianos de ésta película visten unos prietos trajes con capas al estilo de los superhéroes, unos estrafalarios cascos con antenas… y tienen los rostros tiznados con algo que parece ser crema de zapatos. El Santa Claus, por su parte, cuenta con su aspecto tradicional (y por suerte con una barba que parece auténtica). Se trata del mismo actor (John Call) que por aquellos años interpretaba al entrañable y orondo personaje en los spots publicitarios de Coca-Cola.

 

“Santa Claus conquers the martians” es la primera película en la que aparece su mujer, presentada como “Miss Claus”. Instantes después de que ésta fuera paralizada con los rayos de las pistolas marcianas, Santa Claus le dice satisfecho a su petrificada esposa: “No puedo recordar una ocasión en la que estuvieras callada durante tanto tiempo…”

 

Otro momento jocoso es la intervención del “oso polar”, un hombre burdamente disfrazado…

 

Pequeño e infravalorado clásico, de visionado muy apropiado para las fechas que corren. Una película, a diferencia de las que solemos reseñar por aquí, “para toda la familia” (y muy especialmente, para la familia cinéfaga).

FHP, 2015

Dementia 13 – Francis Ford Coppola, 1963

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Dementia 13

 

EEUU, 1963

Director: Francis Ford Coppola

Género: Suspense/Terror

Guión: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Luana Anders (Louise), William Campbell (Richard)

Música: Les Baxter

Argumento

Louise se ha casado con el aristocrático John Haloran, y se encuentra de visita en Irlanda en el viejo castillo de la familia de éste. Allí reside la madre de él, una mujer viuda, trastornada por no haber podido superar todavía la muerte de su hija menor Kathleen. La hermana de John se ahogó hace siete años en un lago en las inmediaciones del castillo, siendo todavía una niña. Ahora, los Haloran se reúnen de nuevo como cada año por esas fechas para, a instancias de la matriarca, conmemorar el aniversario de la muerte de la pequeña. Por ese motivo, John y su esposa Louise, recién casados, han viajado a Irlanda desde Nueva York. También acudirán Richard y Billy, hermanos de John (el mayor y el más joven, respectivamente), y Kane, la prometida del primero.

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Louise (Luana Anders)

Louise especula con la posibilidad de acceder a grandes riquezas, pues éste fue el único motivo de su matrimonio con John, que padece problemas coronarios. Pero sabe que si su esposo llegara a fallecer (víctima de sus problemas del corazón) ella sería expulsada de la familia por su suegra, la dominante y un tanto desequilibrada Lady Haloran.

Una noche, cuando John y Louise realizan un paseo en barca en el mismo lago donde se ahogó Kathleen, John sufre un ataque cardíaco y muere. Para tratar de evitar que la defunción de su esposo salga a la luz, Louise echa el cadáver al agua, y finge ante los parientes de su marido que éste ha tenido que regresar urgentemente por motivos laborales a Nueva York.

Lady Haloran siente inicialmente una gran antipatía hacia Louise, y también hacia Kane, la novia de Richard. Parece celosa de las mujeres de sus hijos. Pero la astuta Louise, dispuesta a ganarse la confianza de su suegra, se aprovecha de la condición psíqicamente inestable de ésta, diciéndole que ella es capaz de percibir la presencia de Kathleen, que la niña muerta se quiere comunicar con su madre, etc. Louise busca de ese modo hacer a su suegra dependiente de ella, para, de algún modo, manipularla y extorsionarla sutilmente.

Louise promete a la matriarca una “señal” de Kathleen. Para ello, una noche registra de incógnito la habitación donde vivía la niña, toma varias muñecas que habían pertenecido a ésta y se dispone a dejarlas en el lago donde la pequeña se ahogó. Es sorprendida en los pasillos por su cuñado Richard, quien desde el principio ha sido muy suspicaz hacia ella. Aún así, Louise llega al lago, y se zambulle en el agua con la intención de dejar allí las muñecas a modo de “señal” para la señora Haloran…

Pero cuando Louise sale del agua, es atacada por una sombría silueta que blande un hacha: La bella y pérfida joven es masacrada sin compasión a hachazos, y su cadáver es escondido por el misterioso asesino.

Al día siguiente, Lady Haloran descubre flotando en el lago las muñecas de su pequeña, y está convencida de que esa es la “señal del más allá” prometida por Louise. La obsesiva mujer quiere ver de inmediato a su nuera, necesita hablar con ella, pero ésta no aparece por ninguna parte. Todos la buscan, pero Louise ha desaparecido…

El Dr. Caleb, médico de la familia, atiende a la frágil señora desde que la trágica muerte de Kathleen comenzara a afectar sus nervios y su razón. Se trata de un galeno con vocación detectivesca, que emprenderá por su cuenta una investigación para aclarar los misterios que envuelven a la maldita estirpe de los Haloran…

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A la izquierda, el doctor Caleb (¿No les recuerda un poco a Don Vito?)

Comentario

Estamos ante la opera prima del célebre Francis Ford Coppola, aclamado director de la Trilogía del Padrino. El potente debut cinematográfico de Coppola fue realizado cuando éste contaba sólo con 24 años de edad. Filmada en un exquisito blanco y negro, y producida por Roger Corman, “Dementia 13” resulta sumamente convincente y efectiva, con un argumento, una estética y una atmósfera muy similar a los que por aquellas mismas fechas habría rodado un Chicho Ibáñez Serrador en sus “Historias para no dormir” o un Mario Bava para sus primeros “gialli”.

El thriller psicológico se entremezcla con lo paranormal. El espectador se mantiene intrigado y atento, pues ignora hasta el final si la responsabilidad de las brutales muertes que se van sucediendo debe ser achacada a una maldición de ultratumba (el influjo fantasmal de Kathleen) o más bien a algo más “terrenal”. ¿Quién será el asesino del hacha?

El jovencísimo Coppola logra crear suspense con éste infravalorado debut suyo, y los actores participantes cumplen con creces en sus roles. Mención especial a la bella Luana Anders, que interpreta a la taimada Louise.

Por cierto, resulta muy curioso el sorprendente parecido físico entre el doctor Caleb (Patrick Magee) y el posterior personaje de Coppola Don Vito Corleone (Marlon Brando).

FHP, 2015