Cazador de asesinos – José Luis Urquieta, 1983

Cazador de asesinos

México, 1983

Director: José Luis Urquieta

Guión: Roberto González Benavidez, Carlos Valdemar

Intérpretes: Mario Almada (Eduardo Garza), Eric del Castillo, Roberto “Flaco” Guzmán, Carmen del Valle, María Eugenia Llamas

Música: Héctor Sánchez

Género: Policíaco, drama, acción

Argumento

Eduardo Garza es un policía retirado que vive con su esposa Amparo y sus hijos, la adolescente Marta y el pequeño Lalo. Eduardo siempre fue un agente muy duro y expeditivo, al que sus superiores calificaban de indisciplinado; pues solía ir por libre. Abandonó el cuerpo de policía para estar más tiempo con su familia. Eduardo, consciente de los riesgos que su profesión entrañaba, no temía a la muerte pero quería evitar que su mujer se quedara viuda y sus hijos huérfanos. Tras retirarse, y como es un experto en armas de fuego, se dedica a reparar pistolas por encargo. Lalo admira a su padre y ve en él un ejemplo a imitar, pero Amparo prefiere que el niño sea monaguillo y tenga una vida pacífica, alejada de armas y conflictos. Un cura amigo de la familia les visita con regularidad.

Cuando una mañana Eduardo está en la cola del banco, se produce un atraco. Los enmascarados apuntan a los vigilantes y pronto se desencadena un tiroteo. Eduardo, que lleva encima una de las pistolas que acaba de arreglar, interviene disparando a los asaltantes; matando a dos de ellos y poniendo en fuga a un tercero. Su antiguo superior, el capitán de policía, le recrimina haber arriesgado provocar “una masacre”. El retirado agente cree que la única forma de tratar con los delincuentes es mediante el plomo.

Un día, tres torvos individuos llegan al taller donde Eduardo trabaja reparando armas. Quieren que les arregle su pistola. Pero el antiguo policía con su especial olfato, intuye que esos tipos son maleantes y les dice que se larguen. Al trío de delincuentes le ha llamado la atención el gran número de armas de fuego almacenadas en el taller, y poco después de ser echados comienzan a planificar un asalto para hacerse con el arsenal. El taller de Eduardo está situado en la casa donde él vive con su familia.

Algún tiempo después, cuando el ex-policía se halla ausente realizando prácticas de tiro con sus antiguos compañeros, los hampones penetran en el taller para desvalijarlo. Mientras están en ello, son sorprendidos por Amparo. Y entonces deciden retenerla para violarla. Y no sólo a ella, sino también a su púber hija Marta. El pequeño Lalo es golpeado pero recupera pronto la conciencia y observa aterrado cómo su madre y su hermana son salvajemente violadas por los intrusos…

Cuando Eduardo regresa a casa se encuentra con la desgarradora escena: Su mujer y su hija están muertas. Y su hijo, catatónico tras presenciar la traumática experiencia. En el puño de Marta el ex-policía encuentra el parche de una chaqueta que recuerda haber visto antes: Lo llevaba uno de los tres delincuentes que le visitaron en el taller pocos dían antes.

Lalo es llevado a una clínica y Eduardo jura dar caza a los violadores y asesinos de su mujer e hija. Sus compañeros del cuerpo de policía se muestran solidarios y le prometen su ayuda, pero el ex-agente, que siempre ha deseado ser independiente, piensa que ahora más que nunca debe resolver éste asunto por su cuenta. Eduardo se dedica a recorrer los bajos fondos de la ciudad y los tugurios donde pululan los hampones para “exterminar a las lacras de la sociedad”. No ya sólo a los criminales que destrozaron su familia, sino también a otros que se va encontrando durante sus pesquisas y que potencialmente podrían convertirse en monstruos del mismo calibre.

Los cadáveres de atracadores, traficantes y proxenetas comienzan a aparecer en los oscuros callejones de los barrios más sórdidos. Y los medios ya tienen un nombre para ese misterioso vengador: “El cazador de asesinos”…

Mientras sus viejos compañeros de la policía comienzan a sospechar que es Eduardo quien se está tomando la justicia por su mano, el cura amigo de la familia trata de convencerle de que “perdone” y “olvide los odios”…

Comentario

Trepidante thriller mexicano donde no sólo abundan tiroteos y persecuciones automovilísticas, sino también grandes momentos de suspense condimentados con una cruda y fuerte carga dramática. Eduardo, un tenaz e intransigente policía sediento de justicia (y de venganza), no cree en la “reinserción social”. La brutal muerte de su esposa y de su hija (así como la “muerte en vida” de su traumatizado hijo pequeño) contribuyen a reafirmarle en sus convicciones. La cruzada de Eduardo contra el crimen callejero resulta reminiscente de la que libra el personaje de los comics Marvel “El Castigador” (“The Punisher”). En el polo opuesto cosmovisivo del protagonista tenemos al cura, que con sus pusilánimes peroratas intenta persuadirle de las “ventajas” de perdonar a los enemigos y de la “infalibilidad de la justicia divina”… Pero Eduardo, con los pies en la tierra, está más seguro que nunca de que la sangre se paga con sangre. Y éste Chuck Norris a la mexicana no cesará hasta liquidar con sus propias manos a los criminales que trajeron a su casa la tragedia…

La película podría clasificarse perfectamente dentro del subgénero “rape&revenge”. En el policíaco de México, que tiene bastante en común con el polizziesco italiano, destacan otras películas de un estilo similar, como “Violación” (Valentín Trujillo, 1989) o también “El desconocido” (Gilberto Gazcón, 1974). Asimismo, el film tiene similitudes con la española “La noche de la ira” (Javier Elorrieta, 1986) una quinqui bastante sui generis con ambientación rural e influencias peckinpahnianas.

El célebre Mario Almada interpreta al protagonista. El actor que da vida al capitán de policía, su antiguo superior, es Eric del Castillo – a ambos ya los vimos compartiendo cartel en “El extraño hijo del sheriff” (Fernando Durán Rojas, 1982).

El que caracteriza al “Patotas”, uno de los violadores asesinos, tiene un notable parecido físico con Luigi Montefiori a.k.a. George Eastman – Especialmente con su psicopático personaje en “Cani arrabbiati” (Mario Bava, 1974).

FHP, noviembre de 2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s